-¿Qué haces aquí Susanna? otra vez? ¡Pensé que ya habíamos aclarado todo!.- La muchacha lo espera fuera de su departamento. Su actitud lo alteraba pues ultimamente se la encontraba por todos los lados en los que suele frecuentar.

-¡No es necesario que digas que me vaya Andrés! , puedo irme por mi propio pie. Solo venía a hacerte una visita , ¿acaso no podemos ser amigos?

-¿Amigos?, los amigos no se comportan como tú. Me sigues por todas partes por favor, si antes no fuimos "amigos", menos ahora Susanna, tus cambios de humor me enloquecen, una vez estas quieta y otras vociferas, gritas.

-¡Nunca supiste comprenderme!.

-Siempre estuve alli para ti, pero tu forma de ser prepotente, celosa y posesiva no me gusta. Además tu despotismo para con los demás. Sin contar que nunca me amaste.

-Ja, ja, ja ahora resulta que yo soy todo eso.- comentó con sarcasmo- antes cuando me tenías en tu cama no era nada de eso.

-¿Sabes qué? no quiero hablar mas de esto, por favor ¿puedes retirarte?-¡Tan solo tu presencia me incomoda….por favor Susanna. No me hagas la vida imposible!- hablo mostrando cansancio en sus palabras mientras Susanna lanzaba una mirada sutil por los alrededores del departamento, queriendo ver ¿a quién?.

-¡Andrés! ¿Tanto me odias, como para no soportar mi presencia? ¿Se te olvidaron los dos años que te entregue?. Estuve contigo, me dediqué a nuestra relación mientras tú, veías para otro lado. ¡Qué fácil fue para ti deshacerte de mí!.

-¡Nunca he dicho que te odie!, ¡simplemente quiero estar solo!...Lo nuestro se terminó, no tenemos futuro Susanna… ¡deje de amarte!

-¿Por qué me dices eso Andrés? ¿Por qué eres tan cruel conmigo?

-Porque es la verdad- respondió con su ceño fruncido- Además, sé por dónde vienes – rio con sarcasmo- ¿no has encontrado nada… o no, no, mejor dicho a nadie que satisfaga tus caprichos?

-¡Eres…eres tan despreciable Andrés!... ¡maldito seas! ¿Cómo puedes decirme eso?

-Sabes que a veces no te entiendo Susanna, O peor aún, nunca te entendí a pesar de los "dos años". Vienes de una manera tan dócil, cualquiera que te viera diría que eres toda ternura y luego después te muestras tal como eres….No, no caigo más en tu juego… ¡esto se acabo!- Susanna quiso tomarlo de los hombros, pero el hombre retrocedió revirando su intención.- Es hora que te vayas, tengo que entrar a mi departamento y descansar….Adiós Susanna…de verdad espero que estés bien y encuentres lo que deseas.- ella lanzo una mirada inquisitiva. Nuevamente Andres la despreciaba. Lo había perdido para siempre. Tuvo que dejar el lugar. Había llegado con la intención de averiguar si Andres tenía a alguien en su departamento. No vio nada y regreso donde Mary era fin de semana y pensaba que Andres la recibiría como lo hacía antes. Creía que lo del muchacho era pasajero, pero se equivocó.

Dias más tarde Andrés no aguanto más y le marcó a sus padres para tener una video llamada por WhatsApp. En principios tuvo problemas al hacer conexión, pero un nuevo intento lo logró.

-¡Hola! Mamá, Papá…cómo están?

-Andrés, hijo, estamos bien. - Titubearon ante la inesperada llamada de su hijo. Bueno no tan inesperada, pues Andrés estuvo enviándoles chat siempre.

- Mamá. Sabes que me muero por saber de Victoria. Quiero comportarme como un adulto, pero no puedo- Rió-….díganme como está. ¿Cómo sigue de salud?

-Hijo!, Victoria - se miraban entre sí tomando valor para responderle.

-Por favor, ¿qué está pasando?, Papá? – pregunto agitado- por qué, ¿por qué no me responden?. Que me estan ocultando? les he escrito tantas veces y ustedes solo me responde con un simple "todo bien"... ahora no quieren hablar, por favor respondanme!

-Andrés- exclamó con tristeza el padre y suspiró – Ella….ella recuperó la memoria.

-¿Dónde está?, díganle que quiero verla...por favor díganme que ella está allí con ustedes. – Comenzó a caminar nervioso por su habitación- No, ¡no puede ser!, como es posible que se haya ido...¿Dónde está? Dejó alguna dirección?, contestenme por favor por mil demonios que ya no soy un chiquillo.

-Ella se fue al saber quién era ¡Hijo!...cuanto me duele verte así….Nosotros tratamos de convencerla que no lo hiciera, pero todo fue en vano. Ya había decidido irse.

-¿Quién es ella?- pregunto con un nudo en la garganta

-Su nombre es Laya, Laya François Badalyan y…. es una mujer casada.- aquello fue como una estocada para el corazón de Andrés. Laya era la esposa de alguien y se había ido buscando a su familia, eso es lo Andrés pensó seguro. De algún modo se había preparado para ese momento, pero nunca imagino que doliera tanto, quizás porque tenía la esperanza de que ella fuera una mujer sin ataduras y pudiera quedarse con él para siempre.-¡ Lo lamento mucho Andrés!, nos pidió que te dijéramos que estará bien y que…que tiene que aclarar sus ideas y sus sentimientos y hay algo mas...Ella no fue en busca de su marido.

-¿Cómo?

-Es una larga historia Andrés.- Dijo el Padre

-Y entonces? ¿Dónde fue?. Les dijo dónde iría, por favor no me lo oculten.

-Hijo no lo sabemos exactamente, pero si que regresaría a Francia, al lugar donde nació.- dijo Lauren.

-Francia! Que hará en Francia? Sola y sin nada.- pregunto con desesperacion y tristeza, un dolor en su pecho se apoderó en ese momento. La mujer que amaba se había ido sin decirle adiós. Lo había abandonado y aunque sabía la razón, no dejaba de dolerle - gracias por decirme…. Yo, voy a cortar la llamada.

-Hijo, Hijo…dijo que se comunicaría con nosotros en cuanto se estableciera, confiemos que sea pronto.

-Gracias- cortó la llamada y cayó de rodillas junto a su cama, llorando por Victoria, por Laya, por la mujer que amaba. Saco el dolor de su pecho y el llanto que tenía clavado en su garganta salió. ¿Cómo le haría para olvidarla?. Seguro estaba que jamás podría, cuando se le había metido poco a poco muy dentro de su alma.- ¿Dónde estás mi amor?...¿dónde estás?..¿Por qué me dejaste?- preguntaba en leves susurros con su cabeza apoyada a la cama. sus lágrimas dejaban un rastro leve en sus mejias que salían sin cesar. Andrés se sentía en la más triste de las soledades. El tener la certeza antes de que ella lo esperara, le daba fuerzas para soportar estar solo, pero ¿ahora? ….ella ya no está. Se había ido por el disparate de no tener claro sus sentimientos- pensaba en eso constantemente- a pesar de haberla amado como la amó y demostrado cuanto estaba dispuesto por ella, simplemente se fue. Se había enamorado profundamente de una mujer que no existía y probablemente lo olvidaría pasado el tiempo, pero a vida continúa y debe seguir adelante, las responsabilidades no se dan descanso y en su trabajo debía apartar el dolor que le acaecía. Ensimismado en su departamento y ante los demás demostrar estar bien aunque por dentro se resquebraje su corazón. Quince días habían pasado y las cosas continuaban igual. Había tomado las cosas con mucha madurez, pero eso no significaba que le fuera indiferente. Guardaba la esperanza de algún día volverla a ver, por lo menos para saber estaba bien y que era feliz a como se lo dijo alguna vez. Tener la seguridad que lo era para dejarla ir.

-¡Mi niña! Te he estado observando desde el día que viniste, pero no había querido acercarme. No quería molestarte.

-Hola mi viejita querida….¿Cómo has estado Mina?- abrazó con ternura a la anciana que vivía a cuatro espacios o casas de la de Laya.- pensé….. No encontrarte.

-¡Yo bien hija! Y ya ves que si me encontraste, estoy muy vieja, pero sana. la que no se ve nada, pero nada bien eres tú.- la ancianita sonrió y fijo su mirada en la muchacha- Recuerdo cuando venias a este lugar todos los días a la misma hora y pasabas largo tiempo debajo de este árbol, sentada allí- dijo señalando una banca hecha de concreto y las hojas de los arboles eran tan frondosas que caían casi y por escasos metros tocando el suelo.-Te fuiste sin despedirte de esta vieja Laya y nunca volví a saber de ti!- exclamo la anciana- supe después que es porque te habías casado con un hombre muy importante, la gente decía que era un viejo, por eso de que tú eras una casi una niña te extrañé mucho porque ya no venía aquella niña que por años buscó mis brazos para que la consolara porque sus padres no le prestaban atención.

-Lo recuerdo claramente Mina… claramente como si fue ayer. Esta propiedad que por años fue mi hogar, fue también mi martirio. No era nada agradable escuchar a mis padres todos los días que debían buscarme un marido rico que solventara sus problemas económicos. Que yo era una carga y que les generaba muchos gastos…- Mina, muchas veces me pregunte si mis padres me querían de verdad. Cuando me sentía sola, tú eras la única persona que me aliviaba en esos momentos, tu cariño me hacía soportarlo todo, pero cuando me casé con ese hombre todo mi mundo cambio para peor y entonces yo también cambié. Tenía mucho rencor, odio y me volví un ser mezquino… quería olvidar toda esta vida. ¡No podía creer que mis padres hubiesen cumplido con su maldito deseo.

Laya termino por contarle a Mina todos los sucesos de su vida junto a D'angelo, sus maltratos y como fue haciéndose artífice de malas acciones para con los demás. Le confesó además de su intento por matarla razón por la que estaba allí después de recuperar la memoria,

-Estoy segura que nunca vendrá a buscarme ni se imagina que este lugar existe. La casa estaba muy sucia, prácticamente la dejé abandonada cuando me enteré que mis padres murieron. La residencia mayor también quedó en manos de ese hombre, gracias a Dios que nunca se enteró de esta, si no, no sé dónde estaría en estos momentos. -Como verás Mina, no tengo muchas opciones!- exclamó resignada-. No me queda otra que estar aquí.

-Claro que si las tienes hija ¡….¡Denúncialo! ve a la justicia de Roma y diles que quiso asesinarte!.

-¿Qué?, eso…es imposible…acabaría conmigo Mina. Además no sé si me creerían, recuerda que es un hombre con mucho dinero.

-No puedes vivir toda la vida huyendo de él, no mereces vivir esta vida Laya. Tú eres joven y muy linda….mereces algo mejor, si, algo mejor. Un hombre que te amé de verdad.- en ese instante pensó en aquellos dos hombre que se encontraban lejos de ella, en América.

-No sé cómo hacerle Mina, tengo mucho miedo. Cuando se entere que estoy con vida, hará lo que no pudo terminar.

-Entonces Vete, huye lejos, muy lejos, reinvéntate, todo, todo, pero no te escondas más, no estas muerta ni enterrada y mientras no lo estés, debes de tomar decisiones. No creas todo lo que ese hombre quiere darte a entender. No le tengas miedo y elige tu vida…. ¡no dejes de vivir nunca!.

Los días pasaban y la vida y las responsabilidades tenían que continuar. Andrés y Michael no se habían vuelto a ver, entre el trabajo y el mismo trabajo, se comunicaban por teléfono saludándose como de costumbre como los amigos que eran. Tenían mucho rato que no se reunían en algún lugar y tomarse algunas copas o alguna cerveza como antes lo solían hacer. La última vez que se vieron Andrés se había retirado muy enojado ante la actitud de Michael por victoria.

-Hola Andrés! Te parece si vamos a algún bar a tomarnos algo?, de paso me platicas como va tu relación con tu chica!

-¡Mi chica!- dijo en sus adentros y una sonrisa burlona salió sin ser percibido por Michael- oh, bien no tengo muchos ánimos de salir Michael, en realidad estoy muy cansado y quiero dormir temprano y no despertar nunca.

-Y ¿Por qué eso? Deberías estar feliz…vamos hombre, solo serán un par de horas. Anímate, me recriminas mi simpleza y tú, te volverás viejo antes de tiempo.

-Está bien, está bien, pero….no, no es nada…. Enseguida voy al mismo lugar de siempre….nos vemos, pero conste solo un par de horas.

-No, espera...yo paso por ti.

Se reunieron en Tavern On the Green, en Central Park de Nueva York, cerca de la intersección. Siempre que querían pasar un rato agradable se iban a ese lugar y recordaban viejas memorias de juventud. Mientras degustaban sus cervezas Michael noto que el semblante de Andrés no era el mismo, lo percibía pensativo, como si de repente perdiera el hilo de la conversación e incluso cuando miraba una pareja de enamorados apartaba la vista y sus ojos se humedecían. Michael lo atribuyó en principio a que el licor estaba haciendo efectos, pero era demasiado tonto pensarlo cuando apenas se habían tomado dos cervezas que Andrés le daba larga hasta dejarlas imbebibles, dejando gran parte del contenido.

-¿Me vas a contar que es lo que te pasa? Y no me digas que nada, porque no te creeré.- Dijo Michael tajantemente a su amigo- Te veo muy pensativo y hasta diría que estas a punto de llorar.

-Pues no es nada, disculpa que lo diga, pero…¡no tengo nada!

-Andrés, Andrés….vamos dime, ¡soy tu amigo!, o no?

-No, no es eso…..es solo que….- el hombre derramó el par de lágrimas que había estado deteniendo casi en todo el momento- es tan solo que Victoria se fue Michael, mis padres me dijeron que ella se fue hace 15 días los dejo y se fue.

-15 dias, pero ¿por que hasta ahora te lo dicen ?¿Cómo sucedió?, que paso?…acaso recobró la memoria?

-Sí amigo… y recordó todo su pasado, todo…

-No sé qué decirte Andrés, esto tarde o temprano iba a suceder.

-No digas nada!. Nada de lo que me digan me hará sentir bien, me siento triste, siento que una parte de mí también se fue, como si se hubiese muerto un pedazo de mi corazón y….. vivo solo por vivir.

-¡No digas eso!, debe haber una explicación de todo. Tú sabias que al recordar era muy posible que volviera a su vida. ¡Te lo advertí!. No me gusta tener que decírtelo, pero te lo dije.

-¡Lo sé, Lo sé!, por eso no quería comentarte nada. Ahora quien aguanta tu cantaleta diaria con lo mismo- suspiro- mis padres me dijeron que prometió comunicarse con ellos cuando se estableciera en Francia, pero han pasado los días y ella no da señales.

-¿A Francia?

-Sí, ella es de Francia, no me digas que no lo habías adivinado por su acento, era tan evidente, no?- los ojos de Michael se abrieron sorprendidos-...volvió a Francia, porque según quiere aclarar sus ideas, sus sentimientos….me duele que diga que quiere aclarar sus sentimientos, porque entonces entiendo que yo no fui importante para ella, pero hay algo que me hace guardar un poco de esperanza.

-Y ¿qué es?- pregunto Michael rodando sus ojos- con que otra cosa saldrás de nuevo.

-Es que...ella no fue en busca de su marido.

-¿Queee?- preguntó con asombro- ¡Entonces con mucha razón¡ deberías olvidarte de ella¡. Si es una mujer casada deberías hacerlo- repentinamente calló al ver que Andrés le lanzaba una mirada inquisitiva y recordó sus palabras de no ser digno de emular, cuando el propiamente se había metido con una mujer casada.- oh, discúlpame, creo que….

-No puedo olvidarla, hasta que ella me diga en mi cara que me aleje, si ella optó por Francia y no ir donde está su marido, eso es por la razón de que no lo ama, no lo crees?.

-Si tú lo dices!...en realidad no sé qué pensar.

-¡Laya François Badalyan!- mencionó repentinamente ante la sorpresa de su acompañante que no se percató de que este en ese momento casi escupía la cerveza al escucharlo- ese es el nombre de la mujer que amo- dijo en suspiros…Ella es el amor de mi vida, lo sé porque así lo siento, lo sé…. porque así lo siente mi corazón.

Si, Andrés se había enamorado de la misma mujer que él amó años atrás, ahora todas las dudas estaban claras. Su corazón se agitó al tener la certeza de que era ella, que no había muerto y que tristemente, su amigo sufría por ella.

-¿Laya François has dicho?

-Sí Michael, ese es su nombre. ¡Es la mujer más linda que he conocido amigo! Estoy locamente enamorado de esa mujer… ahora más que nunca- comentó con tono desesperado.

-¡Andrés debemos irnos!.

-Como?, pero si era yo el que te dije que no estaría mucho tiempo, lo recuerdas? parece que te estoy aburriendo con mis problemas de amor, no?

-¡Vamos y no digas tonterías!

-Sabes, ahora que recuerdo, tú nunca me comentaste nada sobre aquella chica que amaste, la mujer del italiano solo me dijiste que es francesa como Victoria, es decir como Laya...¡Tal parece que las francesas son nuestra debilidad!, a propósito nunca me dijiste como se llamaba la tuya.

-Ay, Andrés, eso ya no tiene importancia!

-¡Tienes razón!, no tiene caso traer más historias tristes donde hay suficiente.- ¡imagínate! esta en Francia, como me gustaría ir por ella y traérmela conmigo, te juro que si supiera donde está, no dudaría en traerla a América y no la soltaría nunca.

-¡Vamos apresúrate!. Que voy muerto de sueño- dijo Michael cambiando repentinamente de actitud

-Pero que raro estás, mañana es sábado, puedes levantarte a la hora que quieras.

-¡Te equivocas!...no trabajo en una empresa de publicidad, ¿se te olvida que es una Empresa de Cine?

-¡Claro que no lo he olvidado!, solo pensé que no trabajarías.

-De hecho no siempre. Pero ya sabes con eso de que soy el asistente de Granchester, mis responsabilidades son mayores.

Los amigos se despidieron habían llegado solo en el auto de Michael y de paso dejo a su amigo y luego se dirigió a su departamento. Michael estaba desesperado por estar solo y ya en su recamara comenzó a dilucidar todo lo que Andrés le había contado sobre Victoria, es decir Laya. No salía de su asombro aunque sus sospechas eran enormes, porque desde que la vió su corazón la reconoció inmediatamente. Michael no sabía a ciencia cierta qué es lo que sentía, que es lo que le movía volver a pensar en ella, si hacía mucho tiempo que habían dejado de verse, de amarse, de ser los amantes apasionados de antaño. ¿Será que Michael está empezando a tener sentimientos por Laya o simplemente necesita cerrar un ciclo para poder continuar? A veces hay personas que les sucede eso, que no pueden dejar ir el pasado y se aferran fuertemente a este, no permitiendo así avanzar en la vida, no abrirse a las nuevas oportunidades y cierran su corazón. Él tenía que descubrirlo. De esa manera pasaron dos largos meses desde que Laya se había marchado. Andrés continuaba manteniendo la esperanza que ella volviera, llamaba a sus padres para preguntarles si ella había aparecido o dado señal alguna. Lauren entonces le comento que si, efectivamente la llamó por teléfono para decirle que estaba muy bien, que tenía un empleo algo pequeño, pero al menos le daba para sobrevivir y solventar los gastos en su casa. No tenía lujos, pero vivía cómodamente. Todos los días frecuentaba el lugarcito de sus tardes en las que echaba a andar sus pensamientos y estos volaban cuando era niña y solo quería ser feliz. Ahora sus pensamientos vuelan a América en donde se encuentra él.

-Laya, eres tu muñeca?

-Eugene?... tú eres Eugene Beaumont?

-El mismísimo - el hombre extendió sus brazos y la muchacha corrió para corresponderle con el mismo cariño- cuanto tiempo no es cierto, muñeca?

-10 años Eu, 10 años…. Y cómo has estado? Sigues viviendo en este pueblo?, pero, ¡que elegante estás!

-¡Espera, Espera, una pregunta a la vez Laya- el joven rio mostrando su blanca dentadura- siempre tan impaciente, no cambias!, no cambias!…De hecho ando en plan de trabajo. ¡Me gradué de médico! a los dos años que te marchaste.

-¿Médico?. Entonces siempre si cumpliste tus sueños Eu, que bueno me alegro muchísimo por ti. Recuerdo cuando me hablabas que serias un gran médico.

-Y tú Laya? Que ha sido de tu vida? Tu Matrimonio, tu esposo? Vino contigo? dímelo porque me voy ahora mismo, no quiero acarrearte problemas.- dijo levantándose del lugar.

-Oh, no, no. no esta aquí.

-Viniste sola?. Qué bueno que te dé estos momentos, así pude verte aunque fue por pura casualidad.

-Eugene….yo lamento mucho que hayamos terminado de aquel modo. ¡Espero que algún dia me puedas perdonar!.

-Perdonarte yo?...no muñeca. Recuerdas que eras mi muñeca? .-la mujer asintió- tu madre nunca quiso que nos casáramos, te mantenía alejada de mí, porque era poca cosa para su hija, un chico aspirante a médico, para ella era un don nadie. Un médico que se mataría toda la vida y que no podía ofrecerte nada digno. Me decía que tú necesitabas un hombre con mucho dinero y allí esta, lo logró…. No, Laya no tengo nada que perdonarte. No te voy a negar que sufrí cuando te fuiste, pero también me distes fuerzas para seguir adelante….lloré por tu ausencia, y ahora estas aquí frente a mí, casada.

-¡Eugene!

-Oh, no me malinterpretes….he de decirte que cuando me gradué, me case con una chica que conocí en la universidad y ahora es la madre de mis hijos. Tengo dos hijos Laya, un varoncito y una niña.

-¿Te casaste?- pregunto Laya con una hermosa sonrisa- dos hijos?...que maravilla Eu, ¡tienes dos hijos!. Te felicito de todo corazón y deseo lo mejor para ti y tu familia- dijo abrazándolo de nuevo.

-No me has dicho nada de ti, ¿por qué tu marido no vino contigo?... Ya sé, supongo que no le gusta este pueblo, claro eso es…el gran magnate no pisa pueblos de mala muerte para él. – ambos rieron con el comentario y Laya no dijo nada más.

Eugene Beaumont se despidió de Laya. ¡Qué sorpresas tiene la vida!...encontrar a su primer amor. Le dio un gusto enorme saber que al menos Eugene era feliz con una carrera, una esposa y dos hijos. Al cabo de quedarse unos momentos mas regresó a la casa porque el aire estaba helando y no quería enfermarse, no podia darse el lujo cuando debia trabajar para sobrevivir. Se adentró a la vivienda para prepararse un poco de café. Eran las cinco de la tarde, leería un poco hasta que el sueño logre vencerla. De pronto escuchó golpes en la puerta. ¡Seguramente es Mina! -pensó aun con la taza servida de café en mano se acercó... le ofrecería a Mina un poco de la suculenta bebida, pero al abrir la puerta

-Tú?- La muchacha estaba inmóvil en el umbral de la puerta. Nunca esperó que él, volviera a ese lugar. Una sonrisa asomó a su rostro y unas lágrimas cayeron rodando sus mejías.

-¿No me invitas a pasar?- peguntó dudoso.

-Oh, disculpa, pasa adelante….estaba acomodando algunas cosas y pensé que era Mina.-¿La recuerdas?

-¡No muy bien!

-Oh, sí claro…que tonta soy. Bueno siéntate, ¿quieres tomar café? Esta recién hecho.

-No, gracias.- ambos se sentaron respectivamente uno frente al otro, él no sabía cómo empezar

-Y bien?- dijo Laya cuando el silencio se hizo incomodo- Supongo que sabes que he recuperado mi memoria, no es así?, Lo que no entiendo es….. ¿Por qué has venido hasta aquí?- preguntó y el hombre en ese momento se levantó dando una mirada de soslayo.

-Sabía que aquí podía encontrarte. Solíamos venir a este lugar cuando escapábamos de todo y de todos…..Yo… yo he venido porque, porque después que supe lo del accidente y de que habías muerto, sentí que algo en mi interior no me dejaba tranquilo. No se cómo definirlo, porque no lo entiendo ni yo mismo, pero desde entonces no he dejado de pensar en ti.- Ella se sorprendió con sus palabras. ¿Qué es lo que esas palabras implicaban?- suena estúpido cuando fui yo el que te aparté de mi vida, pero ahora yo necesito saber.

-¿Saber qué?- preguntó seriamente- ¡explícate mejor! No entiendo que es lo quieres saber.- dijo frunciendo el ceño y en su voz se pudo percibir una dureza levemente.

-¡Te he extrañado!...yo, seré directo, no puedo andarme con tantos rodeos ...quiero saber si…. si aún me amas.- al escuchar esas palabras Laya rió y su ceño aún seguía fruncido- él lo noto y sabía que había sido un disparate su pregunta, pero ya estaba allí y solo quería escucharlo de su boca – entiendo que es estúpido de mi parte venir hasta acá, solo para preguntarte esto, pero quiero escucharte y quizás así logre tener un poco de sosiego.

-Ja ja ja,- rió con desgano- ¡como si fuera tan sencillo!, ¿quieres saber para tener un poco de sosiego? Me suena muy egoísta tu comentario, pero te contestaré para que no te quepa la menor duda de lo que siento.- dijo con una mirada como hecha con fuego y el hombre la observaba detenidamente. Entonces prosiguió aun sentada con su taza de café.- Michael, nunca entendí tu forma de amarme. Tú eras mi vida y, te amé tanto, tanto que literalmente te hartaste de mí, sí, eso me dijiste una vez, que te tenia harto y que te dejara en paz- dijo y se levantó deposito la taza en la mesa para dirigirse a unos pasos donde el, se encontraba- Tus palabras me dolieron tanto, pero ese dolor me mantenía empecinada en creer que era difícil que hubieras dejado de amarme, no cuando recordaba tus palabras, tus promesas cuando...cuando hacíamos el amor…..yo no podía olvidarlo Michael, no me resignaba a aceptar que me habías cambiado por otra mujer, a quien besabas y tocabas como lo hacías conmigo. Las veces que supe que te encontrabas con ella, mi corazón se deshacía en miles de pedazos y lo que me quedaba solo era fingir y soportar tu desprecio, cuando en el fondo solo era un mar vacío. Yo no quería ser quien era, yo solo quería amar y ser amada por igual, solamente eso quería, pero tú no supiste entenderme, no supiste comprenderme y no supiste luchar. Te conformaste con aceptar mi decisión y entonces en la menor oportunidad me cambiaste por ella, no me diste otra oportunidad. ¿Dónde entonces estaba aquel amor?¿Se esfumó tan rápido, fue tan efímero?. Me olvidaste Michael, pasaron tantos años después y tú me olvidaste!

-Yo, te pido perdón si te lastimé, si te hice daño Laya….¡perdóname!

-Yo te busque y no sabes cuánto sufrí al saberte muerto, cuando D'angelo me dijo que te había disparado yo sentí morirme, porque, porque no podía creer que todo había acabado así. Porque no había tenido la oportunidad de decirte "Michael aquí estoy, para quedarme contigo". Llore muchas noches, tantas que ni las recuerdo. Cuando él me poseía a la fuerza solo pensaba en ti para soportarlo, el hacerlo me daba fuerzas para no morir.

-Laya….

-Me abandonaste! No te importó dejarme en manos de ese hombre cuando sabias la clase de ser humano que es.- sus ojos se inundaron de lágrimas que salían sin parar.

-Por favor perdóname, perdóname.- también lloraba.

-¡Me dejaste sola a merced de un demente!. Te fuiste sin ni siquiera decirme nada, como si yo nunca existí en tu vida, como si yo era un pedazo de nada que te estorbaba y que lanzaste a la basura. No, Michael….creo que no te puedo culpar el que te hayas enamorado de Fiorella, porque en el corazón no se manda…. Ahora el mío no tiene nada que perdonarte.

-Sé que toda la culpa ha sido mía, arrastré a Fiorella al desastre cuando la abandoné también.

-No Michael, de eso tampoco te puedes culpar. Fiorella padecía de depresiones fuertes, tú nunca supiste eso, quizás ella te lo ocultaba, pero empezó ese padecimiento a raíz de la muerte de su madre. D'angelo por eso la sobreprotegía demasiado y eso a Fiorella no le gustaba, decía que ya era mayor para tomar sus decisiones y D'angelo siempre la manipulaba que si seguía así la iba a meter a un psiquiátrico si no le obedecía en todo.

- Pero yo fui el detonante en eso.

-Quizás…., pero eso ya no tiene caso suponerlo. Si de eso se tratara, también seria la culpable cuando les dije a ustedes que D'angelo haria algo por su relación y creeme no me equivoqué, solo que la manera en que llevé las cosas no eran las mas adecuadas.

-Yo te ame intensamente Laya!...de verdad que si lo hice, pero tú...

-Olvida eso ya...si me amaste o no ...eso ya es pasado

-¿Te enamoraste de Andrés, cierto?- pregunto limpiando sus lágrimas

-La pregunta sería, ¿Quién no se enamoraria de Andrés?

- él, ahora está sufriendo Laya y yo….. Yo lamento mucho verlo así, es mi amigo y no quiero verlo triste.

-Andrés! Exclamo en susurro – ¡Tu amigo Andrés!- sonrió- es un hombre maravilloso y nunca fue mi intención hacerlo sufrir, pero, no puedo volver atrás.

-¡No has respondido a mi pregunta. Laya,vine aquí para escuchar de tus labios la verdad, dispuesto estaba de que si tu respuesta era positiva lucharía contra todos y todo por tenerte conmigo.

-¿Aunque con eso le hiciéramos daño a personas que no se lo merecen?...tu amigo por ejemplo?-pregunto con una mirada intensa- No Michael, no soy la misma persona de antes, aunque no lo creas, jamás le haría eso a Andrés, menos contigo.

-Lo sé y creo que tampoco tendría agallas para hacerlo, solo que cuando Salí de América esos fueron mis primeros pensamientos, no tenía idea de si esa sería mi reacción, pero tienes razón, no podría vivir con eso el resto de mi vida.

-Yo tampoco….la felicidad no puede basarse pasando encima de los demás…eso lo aprendí Michael. No sé cuándo sucedió, pero siento que, si mi corazon te hubiese seguido amando aún con mi memoria perdida jamás me habría enamorado de Andrés.

-Ahora sé que no y aunque no lo creas siento haberme quitado un peso de encima, es como si en aquel entonces esta conversación quedó inconclusa y nos debíamos esto… pero te confieso que no esperaba que tú me perdonaras.

-He madurado mucho. ¿De qué sirve seguir con rencores? La vida es tan corta y yo solo quiero vivirla…. Mi corazón lo eligió a él, Michael… te digo sinceramente de todo corazón. "Espero que encuentres a esa mujer que pueda hacerte muy, muy feliz". Yo sé que la encontrarás, quizás esta allí muy cerca de ti y tu ni te has dado cuenta. Muchas veces el amor está en nuestras narices y nosotros solo lo vemos pasar…Michael, se feliz, vive, ama. Allá puede haber alguien que espera que tú te dignes a dar una mirada. Desconozco si has conocido a alguien, pero lo que si conozco es tu esencia. Tú eres un buen hombre y mereces también ser feliz- sonrió- así como lo soy yo. Aunque no él esté conmigo lo encontré, sí Michael,….. Yo amo a Andrés.

-Entonces? Piensa que debes hacer Laya. No puedes vivir toda la vida así.

-No lo sé Michael, por lo pronto deseo continuar aquí y pensar bien las cosas. Además recuerda que él no sabe quien soy realmente y temo que cuando se entere, termine despreciandome por todo lo que significo.

-El te ama profundamente! no te despreciará .Conozco a Andrés y el pasado lo deja en el pasado.

-Pero sabrá que tu y yo...

-Hablare con él, si te ama de verdad...si su amor estan grande como dice, entonces eso no le importará. Como un consejo de amigo. "No te apartes de él". Suena tan raro que precisamente yo, te este diciendo estas cosas cuando venia dispuesto a todo, pero sé que en el corazón no se manda y no voy a crear falsas expectativas. Por favor Laya piensalo.

-Te prometo que me comunicaré con él. Andrés no se merece esto.

- Bueno, es hora de retirarme y, me alegro de haberte encontrado con bien.- tomo las manos de Laya y las apretó con las suyas- Cuídate!...adiós.

-Adiós…buen viaje.

Continuará


Gracias por sus comentarios todos son valiosos para mi.

A todas que me dejen sus comentarios les agradezco infinitamente.