La hora del evento comenzó, antes de todo Terry saludó a todos amigos entre actores y personajes importantes del país a quienes les presentó a su Esposa orgullosamente. No quitaba su brazo de la cintura de Candy en forma posesiva marcando con ese gesto que esa mujer era únicamente de él. Muchos ojos le veían unos con admiración otros con envidia, mujeres y hombres.
-Hola Karen, sí que te ves hermosa!- exclamó Candy para sorpresa de los demás por la familiaridad con que las mujeres se saludaban.
-Tú también Candy. El vestido te quedo Espectacular- mencionó sonriendo al recordar las palabras de Candy "Terry se va a desmayar cuando me vea de este modo"
-¿Ustedes se conocen? Preguntó Terry mientras Jones los observaba.
-Sí, bueno recién nos hemos conocido- contestó la Rubia. En la Tienda. Karen me ayudó a escoger el vestido. Gracias de nuevo Karen- Terry entonces supo de quien habia sido la idea, pero en el fondo le agradecía porque a la Candy que miraba, hermosa y segura, también le encantaba.
-Señor Granchester tuve el honor de conocer a su Esposa hace poco en realidad y le felicito por tener una esposa muy hermosa.
-Oh, gracias Karen y por favor llámame Terry, los amigos de mi esposa también son mis amigos.
-Oh, no, no podría, usted es mí….
-Karen por favor, ¿otra vez?
-¿Otra vez?
-Sí, Terry, no paraba de llamarme Señora Granchester, aún después que le dije que no lo hiciera y que me considerara su amiga. Tú me agradas mucho Karen. Me gusta tu sinceridad y tu forma de ver la vida.
-Pero ….
-Bien, Bien Te he llamado solo Karen, así no tendrás que sentirte extraña de nombrarme Granchester o Terry si lo prefieres.
-¡Esta bien!... ¡ustedes ganan!
-Y tú? Jones como estas?- la pregunta de Terry cargaba una doble intención pues desde hacía varios minutos que observaba a Karen y Jones muy cercanos y sinceramente deseaba que el hombre encontrará por fin una compañera.
-Muy bien Granchester. Impresionado y muy contento de asistir a este evento….¡No me imaginé ver a tanta gente!- obviamente que Michael esquivó la carga intencionada.
-Ciertamente! , se sumaron otras personalidades que en eventos anteriores. No esperé que viniera el gobernador del Estado y su Esposa- comentó señalando con su mirada a las personalidades. Tomaron champagne y ambas parejas se sentaron en la mesa reservada para Terence Granchester habiendo sido el quien les solicitó si deseaban sentarse con ellos. Pasaron una noche extraordinaria y a mitad del evento los reconocimientos para las mejores empresas de Cine. Obviamente que Terry fue merecedor de unos de los premios.
-¡Felicitaciones mi amor!- exclamó ella de su brazo
-Gracias Candy, ¡era de esperarlo!, tengo a los mejores actores y una buena administración- comentó sonriendo a sus acompañantes.-¡Esto es gracias a ustedes!, sin el esfuerzo de cada uno de ustedes no es posible. Así que este premio también les pertenece.
-¡Gracias Granchester!...- exclamaron al unísono.
Robert y su esposa habían llegado también y fue nombrado con el premio del mejor director. Eso fue la mejor noche de sus vidas. Una satisfacción más en su profesión.
-¡Felicitaciones Robert!
-Tú también Terry- los abrazos no se hicieron esperar. La noche culminó entre baile y felicitaciones hasta las 1:00 de la madrugada en que decidieron regresar.
Una semana después las cosas transcurrían igual. Terry entonces, que ya sentía muy bien de salud había decidido que aunque todo marchaba bien en su Empresa regresaría en 15 días. De esa manera también aminoraría la cercanía que Julia había establecido en los días posteriores a la noche del evento. La muchacha fue descubierta varias veces viéndole ensimismada. Aprovechaba la ausencia de Candy para usar la ropa provocativa, un botón desabrochado, una falda más alta de la rodilla, todo ello con el propósito de hacerlo flaquear. En dos veces posteriores trató de comunicárselo a Candy, pero desistió en el intento. La mujer cuidaba bien de sus hijos y Candy pudiera tomarlo como una forma de que ella volviera a casa o que era demasiado presumido en creer que todas las mujeres querían acostarse con él. Por supuesto que ninguna de esas dos alternativas. Si es verdad que quisiera tenerla más tiempo en casa, pero no era la manera de que le haría cambiar.
-No me lo tome a mal señorita Julia, pero le sugiero que cuando este solo en mi recamara o en el despacho, trate de no entrar y también cambie un poco su vestimenta considero que no es apropiada.
-¿Por qué? ¿Acaso he hecho algo malo Señor Granchester? ¿Le incomoda mi ropa?
-No, no es, es solo que se puede prestar a malas interpretaciones. Además no está mi esposa y hay más empleados en casa que no quisiera….
-Ah! Entiendo! señor….yo…solo quería ser amable con usted- una expresión con doble sentido que Terry pudo captar.
-Agradezco su amabilidad, pero no es su función atenderme. Así que por favor le repito, usted debe estar con los niños y atenderlos a ellos exclusivamente.
-Oh, está bien….discúlpeme!. No volverá a suceder…¡se lo aseguro!.- Julia se fingió apenada y Terry pensó que quizás se le había pasado la mano, pero era mejor. No deseaba que los demás malinterpretaran la cosas cuando Julia y su acercamiento la dejaban en evidencia que trataba por todos los medios algo más que atenderlo como su empleador.
-¡Por favor!, discúlpeme usted por mi brusquedad, pero es mejor así.- Julia interpretaba la actitud de su patrón de alejarla por el miedo a sucumbir a sus deseos. Dio la vuelta dispuesta a retirarse, pero en ella una sonrisa de triunfo, malvada y cínica se asomó en su rostro y pensó- ¡Yo haré que cambies de opinión - Evidentemente Julia no conocía quien era Terence Granchester.
Cuando regresó a la Empresa lo hacía por pocos momentos. No era necesario que Terry estuviera allí cuando Robert y Jones se encargaban de todo, pero era un pretexto para estar fuera de casa. Era el momento oportuno para hablar con el Director sobre un tema que ha venido tallándole la mente.
-¡Hola Robert!..¿Puedo pasar?
-Claro hombre. ¿Cómo sigues de salud?
-¡Mucho mejor!, pero me tomaré unos días más para volver de lleno. En un principio pensé en tomarme más tiempo, pero…..-recordó la situación incómoda con julia- pero volveré en dos semanas. Quiero que sigas al mando de la empresa, es más como te dije en días anteriores necesito proponerte algo que sé que te interesará.
-¡Dime de que se trata Terry!
-Veras….sé que a ti siempre te ha gustado tener tu propia compañía de Cine, así que pensé que si lo deseas y te interesa podrías ser mi socio en esto- Robert calló meditando en la propuesta del castaño. Claro que le interesaba y le sigue interesando en gran manera ser parte de la sociedad de la Compañía, ese había sido uno de sus grandes sueños- ¡No necesitas darme hoy una respuesta!, puedes pensarlo muy detenidamente. Contrataríamos a un nuevo director, más personal para asuntos administrativos.
-Perfectamente podría seguirme encargando de la dirección, ¡Sabes que tu idea me encanta!. Tengo el suficiente capital para hacerlo. He venido agasajando una cuantiosa fortuna y es una excelente oportunidad la que se me presenta. Sin embargo dame un par de días para pensarlo. Tú sabes consultas aquí y allá. Cosas de normal rutina.
-¡Lo entiendo Amigo!... Esperare! Si deseas más tiempo para pensarlo me parece perfecto.
-¿cómo fue tu día cariño?
-Magnifico Terry, y tú?
-En perfectas condiciones. Quería comentarte que, he hablado con Robert sobre la sociedad, aunque se mostró interesado dijo que debía pensarlo un poco más.
-Sería bueno para ti Terry- dijo Candy quien revisaba un material en su laptop- si Robert acepta tendrás tiempo de viajar a Chicago por tu sociedad con Albert en los bancos.
-Sí, no he podido ir. Quisiera visitar a nuestro amigo y ver cómo va todo?, aunque siempre me pasan un Reporte y Albert se comunica conmigo, diciéndome que todo está perfecto y lo sé, lo sé…. Lo cierto es que no he estado como es debido.
-Sí, tienes razón Terry, pero entonces que harás?
-Por lo pronto iré por unos tres días. La Compañía está en buenas manos. Así que me iré tranquilamente!
-¡Esta bien!, es una pena que no pueda ir contigo, pero como verás la agencia.
-Candy… tu agencia también está en buenas manos y te lo han demostrado en casi 6 años, ¿Por qué no vienes conmigo?.
-¡No podemos dejar a los niños Terry!. Julia y Nina no es igual a que estemos nosotros.
-Pero….¡Tienes razón!... además solo serán tres días. Eres tan rápida y ¡Tus pretextos cada día me asombran más!.
En el departamento de Andrés
-Has pensado en que cuando nazca nuestro hijo ¿Que nombre le pondremos?
-Falta mucho!, Andrés.- Laya yacía recostada en la cama se había sentido mareada- son apenas dos meses.
-¿Te sientes mejor? te llevo donde un médico.
-Por ahora no es necesario, pero lo tendré que hacer pronto para el control. Estos síntomas son propios del embarazo, lo he escuchado en muchas personas y cuando visite al doctor ya me indicará que debo hacer….¡No te preocupes! Por favor amor.
-¡Bien!... –Andrés deseaba preguntarle algo que le quemaba la punta de la lengua hasta que no pudo más y - Laya! .¿Puedo preguntar algo?.
-Dime.
-¿Por qué nunca quisiste tener hijos con ese hombre?...Me refiero a tu Esposo. Estuvieron muchos tiempos juntos y nunca te embarazaste.
La pregunta le sorprendió un poco, pero sabía que Andrés tarde o temprano lo preguntaría como muchas más preguntas que sabía que irían saliendo y ella, con la disponibilidad de tener una relación seria y profunda con el hombre debía ser muy sincera. Era normal que le preguntara por qué con D'angelo no había tenido hijos o si quizás alguna vez lo estuvo y al ser víctima de maltratos lo perdió. Eran tantas cosas que se fraguaban en la mente de Andrés.
-Andrés, me casé prácticamente por obligación. Iba a cumplir 18 años y D'angelo tenía ya 28 años. Sí, me daba todo lo que yo quería, todo, pero….pero nunca se propuso a conquistar de buena manera mi corazón, era duro, prepotente y mezquino. Me fui adaptando a esa vida porque tenía dinero, lujos, joyas, viajes una buena posición social envidiable y no me exigía cumplirle después, cuando sucedía que no era frecuentemente lo hacía para mantener mi status para tenerlo contento. Cada vez más con mucho esfuerzo de mi parte, pero en todas esas ocasiones siempre me cuide. Por mi cabeza pasó la idea y pensé que con el tiempo podía llegar a quererlo, Cuando supe que tenía muchas mujeres no quise que volviera a tocarme nunca en su vida, todo cambio a peor y Lo único que sentía por él, era repugnancia y asco. Le daba igual, yo nunca le hice falta. Para mí eso era perfecto, porque solo me provocaba odio, porque me había comprado a mis padres - Andrés escuchaba con atención- Fue cuando me enamoré de….Michael, pensé que era el amor de mi vida, que por fin lo había encontrado, pero, me falló y yo….sufrí mucho, no me justifico porque también le hice dañe. Ahora contigo fue diferente, con mi memoria perdida construí momentos preciosos contigo, construí los más hermosos momentos de amor. Estoy muy feliz de llevar conmigo a tu hijo, después de todo valió la pena todo mi sufrimiento en manos de D'angelo porque pude conocerte. ¡Yo te amo!, mucho Andrés.
- Michael me contaba de ti cuando yo no sabía quién eras y te confieso que llegué a sentir desprecio por ti-Laya bajo su mirada- amor, mírame! Ya pasó todo eso y ahora te conozco y se lo que hay en tu corazón. Cometiste errores y lo importante es enmendarlos. Yo no te conocí antes Laya, pero la persona que eres ahora es la mujer que quiero la que sabe que cometió errores y que estuvo dispuesta a cambiar, si es verdad que fue por tu dolor, por un accidente, por lo que sea pero cambiaste y te amo. -¡También te amo!
-Sí- sonrió- y ahora por mi hijo y por todo, por tener una vida y una familia feliz…. necesito pedirles perdón a los Granchester.
-¿Los Granchester? Tú conoces a Candy y Terence Granchester?- preguntó con sorpresa
-Sí...si los conozco Andrés. Le mentí a Terry a Candy... fui muy egoísta y manipuladora.
- Mañana mismo iremos entonces, pero antes de todo hablaré con Candy, ella es mi amiga. Además que es hora que sepan que tú estás conmigo - la abrazó con ternura y depósito un beso en su frente.
-ASÍ QUE POR ESTA MUJERZUELA ME CAMBIASTE ANDRES?- Vociferó Susanna después de haber escuchado todo. Andrés y Laya saltaron de la cama al ver a la mujer furibunda irrumpiendo en el departamento y gritando como si tuviera el derecho de hacerlo.- UNA MUJER CASADA?. ¿POR QUE? ¿POR QUE ME CAMBIASTE POR ESTA?
-PERO, ¿QUE DEMONIOS HACES AQUÍ?. ¡TE DIJE QUE ME DEJARAS EN PAZ!. ¿COMO, COMO ENTRASTE?...¡MALDICION!.
-¡PORQUE AUN CONSERVO LAS LLAVES DE ESTE LUGAR. ESO ES PRUEBA QUE AUN NO HEMOS TERMINADO!.
-¡TU ESTAS COMPLETAMENTE LOCA!...¡ESO NO TE DA DERECHO A METERTE EN MIS ASUNTOS!
-¡TU MALDITA MUJERZUELA!… ¡MIRA!... TENGO LAS LLAVES, ¿PORQUE CREES QUE LAS TENGO TODAVIA?, ANDRES Y YO AUN SOMOS PAREJA….TU SOLO ERES UN PASATIEMPO.- Laya no le respondió.
-DEJA DE INSULTARLA. ELLA NO TE HA HECHO NADA….ASÍ QUE POR FAVOR VETE DE MI CASA….VETE….Y DAME ESAS LLAVES.- Andrés se las arrebató furioso.
-Y TU QUE DIJISTE? QUE ME DESHAGO DE ESTA Y PUNTO, PUES NO ANDRES ESTO ME LAS PAGARAS. Y TÚ- volvió a arremeter contra laya- AHORA ESTAS PREÑADA PERO EL GUSTO TE DURARA POCO.
-¡FUERA DE AQUÍ! ¡VETE!- espetó tomándola de un brazo..
-TONTA….ANDRES NO TE AMA.
- ¡Yo a ti no te conozco ni tú me conoces! y si dices que Andrés te ama tanto, ¿por qué entonces te ofuscas y me ofendes?.. Deberías sentirte segura y no hacer semejante escándalo….no eres más que una mujer corriente y sin educación.- La contestación de Laya le subió más su ira y se abalanzó para darle una bofetada. Andrés tuvo que agarrarla para sacarla de una vez de la casa
.- FUERA SI NO QUIERES QUE LLAME A LA POLICIA. ¡NO PERMITIRE QUE LE HAGAS DAÑO!
¡MALDITOS, MIL VECES MALDITOS!... ME LAS PAGARAN LOS DOS…LOS DOS. Y TU LAYA FRANCOIS BADALYAN.- Laya se sorprendió que supiera su nombre completo y sintió temor. Susanna por su parte ahora más que nunca investigaría quien es esa mujer. le haría pagar según ella por su intromisión.
-¡Laya! Por favor discúlpame. Susanna….no pensé que reaccionara de esta manera….
-Tranquilo Andrés, tú no tienes la culpa de que esa mujer este desquiciada, le ha dolido fuerte el rompimiento de ustedes.
-Pero no quiero que te sientas mal amor, lo mío con Susana desde hace mucho tiempo desde antes de conocerte no iba bien y tarde o temprano esta relación se tenía que acabar.
¡Tengo miedo Andrés!.. Esa mujer no me inspira nada bueno.
-No temas Laya. Yo no permitiré que te haga daño. Por ti y por mi hijo soy capaz de todo- la abrazó con fuerza- Que cabeza la mía, no quitarles las llaves desde entonces. Con todo lo que ha pasado…te juro que lo olvidé. Lo mejor será que busque otro departamento. Por lo que veo esta mujer no me dejará en paz.
Al día siguiente Laya y Andrés se presentaron a la Residencia Granchester como lo habían acordado. Andrés había hablado con Candy con anticipación diciéndole únicamente que era un asunto urgente. Candy por supuesto estaba sorprendida, y entonces junto con Terry acordaron el encuentro. Candy y Terry se mostraron confundidos al ver que Andrés llegaba con ¿"Laya"?. La plática se tornó largo y detallada, lo sucedido en su vida y las desavenencias, el maltrato sometido su pérdida de memoria y cómo conoció a Andrés. Así mismo se arrepentía por todo lo malo que hizo y le pidió perdón a Terry por haberle mentido y por casi destruir su matrimonio. Andrés no conocía esa parte, pero su amor fue más grande y la comprendió.
-¡Sé que no lo merezco!, por todo lo que te hice pasar Terence. Yo estaba ciega de odio y rencor y no pensé en las demás personas. Solo fui egoísta, pero ahora quiero ser una mejor persona, una buena madre.- En eso las miradas se posaron en el vientre de Laya que aunque no se notaba nada les confesaba que llevaba un hijo de Andrés con ella.- solo pido que me perdones, y tu candy perdóname y también.
-Yo- dijo Candy- no tengo nada que perdonarte….por mi parte todo está en el pasado y si, es verdad que nuestro matrimonio estuvo a punto de acabarse, pero el amor que Terry y yo nos tenemos sobrepaso todo, todo, porque fuimos fuertes y porque nos amamos…..Andrés, amigo…..te lo tenías bien guardado, eh?... ¡Felicidades futuro papá!- exclamó con una sonrisa. Laya….Olvida todo. Lo sucedido debe hacernos reflexionar y crecer como personas. No te guardo ningún rencor….nada…. Andrés se merece la felicidad y si tú lo eres, lo único que puedo desear con todo mi corazón es que lo sean, si, muy felices con su hijo, es una hermosa bendición.
-¡Gracias Candy!...siempre supe desde que te conocí, que eres una gran mujer.
-¡Nunca lo imagine Laya!...con razón no supimos más de ti desde que fuiste a la oficina cuando…..- de pronto recordó el motivo y calló.
-¡No calles Terry!...Andrés sabe mi vida, casi lo sabe todo y así me acepta.
-Bueno…cuando me pediste ayuda para encontrar a Michael.
-Sí, y fue entonces esa misma tarde que D'angelo me encontró, él estaba entrando a tu compañía y me llevó en contra de mi voluntad. D'angelo me secuestró, por más un año me mantuvo encerrada.
-¡Laya! Lo mejor que un ser humano puede hacer cuando ha cometido errores, es reconocerlos y recomponerlos, tú me has demostrado que eres una persona que si puede cambiar para bien, que lo deseas para ser feliz. Tu hijo merece tener una madre que sea capaz de hacer lo que tú haces y te juro que se sentirá orgulloso de la madre que serás. El pasado quedo atrás y es momento de comenzar una nueva vida.- comentó Terry
-¡Gracias!, Gracia por su comprensión.
-Solo vive la vida junto al hombre que amas en la medida posible, esforzándote por cada día ser mejor, por los tuyos y por ti misma.
Después de la visita a casa de los Granchester se retiró con el corazón rebosante de alegría y con una paz en su alma. Andrés estaba feliz de verla contenta, Sin embargo Laya temía por la amenazas de Susanna. En la mirada de su exnovia pudo ver algo más que simplemente celos.
Los días en que Terry visitaría Chicago pasaron. Albert no lo esperaba y el castaño prometió llegar más seguido. Estaba pensando de dejar la sociedad con Albert y dedicarse de lleno al Cine o en la posibilidad de contratar a alguien un buen financiero que le llevara la parte que le corresponde. Regresó entonces a casa y Candy lo esperaba caía la noche y estaba muy cansado. No se había ido en buenos términos con su esposa, porque no quiso acompañarlo y así como se fue llegó...le saludo con frialdad después de tres días de ausencia.
-Hola, ¿Cómo estás? ¿Todo bien?
-Sí, Terry todo está bien- contesto mientras revisaba sus mensajes
-¿Y los niños?
-Están en sus habitaciones. Candice después de sus tareas sube para ver su programa y los gemelos jugando todavía. Están bastante quietos por eso los he dejado solos.
-¡Iré a verlos!.- Terry se dirigió al cuarto y los niños jugaban. Les gustaba mucho el juego de trencitos que su papá les había comprado recientemente.- ¿Cómo están mis niños?
-¡Papi!..¡Papi!...Evans Mira papá llegó- dijo el otro con entusiasmo a su hermano que se encontraba armando un rompecabezas y estaba tan concentrado que no sintió entrar a su padre. Los dos niños corrieron a abrazarlo y luego cada uno tomó una mano sin soltarlo.
-Papá- dijo Richard- ¿Por qué no habías venido?
-Oh, bueno hijo estaba en un asunto de trabajo, pero he pensado en ustedes siempre porque los amo con todo mi corazón- Terry se sentó en el piso- caballeritos, aquí soy yo quien pregunta… Pequeño huracán y pequeño terremoto, ¿Cómo se han portado?
-Bien papi, pero Richard se enoja mucho conmigo porque no le presto el tren, dice que soy muy grande para jugar trencito- Terry quería reír a carcajadas de escucharlos
-No papá, es que me regaña de todo y por eso no le presto nada.
- Escúchenme pequeños ¿Por qué tienen que pelear? He dicho que los juguetes son de los dos. ¿Entendido? No los escucho.
-Si- dijo Richard.
- Y tu Evans? Quiero que entiendan que ustedes son hermanos, ¿comprenden? Los hermanos no deben pelear más bien deben quererse mucho, mucho. Así como los quiero a ustedes que son lo más importante en mi vida.
-Nosotros también te queremos mucho papi- dijeron al unísono y abrazándolo de nuevo cada uno con su cabecita en el pecho de su progenitor. La ternura y el amor de sus hijos era algo incomparable. Besó a cada uno su cabecita y les llevó hasta la sala donde se encontraba Candy. La pequeña al parecer escuchó a su papa hablar que bajo rápidamente las escaleras.
-¡Papá!, ¡papá!
-¡CANDICE!- grito su padre al ver que bajaba sin tener el mínimo cuidado- TE HE DICHO QUE NO DEBES BAJAR DE ESE MODO. PODRÍAS LASTIMARTE- Terry estaba muy molesto por la imprudencia de la niña que al bajar tropezó y por poco cae- SE TE HA DICHO QUE NO LO DEBES HACER, PERO NO HAS ENTENDIDO. ¿QUIERES QUE TE CASTIGUE?- le hablo muy fuerte que la niña retrocedió y se fue a su habitación. Era la primera vez que su padre le hablaba de esa manera-Candice abre esa puerta o entro- dijo al tocar varias veces sin obtener respuesta.- por favor hija quiero hablar contigo.- la niña abrió, tenía los ojos llorosos y hacia pucheros.- señorita venga acá, se puso a su altura ¿Qué te he dicho sobre el bajar las escaleras corriendo?
-¡Perdón!, papi perdón. Es que te escuché y yo quería verte... ¡No lo volveré a hacer!... ¡Te lo prometo!
-¡No sé si creerte Candice!
¿Me vas a castigar?- pregunto temerosa
-¿Debería hacerlo?
-Sí papi. Porque no te he obedecido- estaba de pie frente a su padre con la mirada baja y sus manitas entrelazadas apretándose los dedos.
-¡Ven acá hija!- la abrazó y en ese momento la niña rompió en llanto- por favor no llores que no te voy a castigar, pero quiero que sea la última vez que esto sucede. Te amo tanto mi amor que si llegara a pasarte algo, no sé qué haría, ¿me entiendes? Tú, tus hermanitos, tu madre son lo más importante en mi vida, tu eres mi princesita…. ¡me muero si te lastimas!- Candice fue calmando su llanto y su padre la llevó a la sala donde estaban todos reunidos listos para cenar.
La noche llegó y Terry seguía sintiendo la indiferencia de Candy. Esperaba la noche y el estar a solas con ella.
-Desde que vine te he visto….muy seria conmigo…. ¿Ha pasado algo?
-No, son ideas tuyas Terry. No pasa nada.- Terry la observaba mientras sostenía un vaso con agua. No era la misma Candy, su mirada estaba fría.
-¡No me creas tonto Candy!...dime que pasa?...tú no te comportas de este modo. ¡Vamos háblame!
-¿De qué modo Terry?-vociferó- ¡te he dicho que todo está bien!. Debe ser solo el cansancio. Solo debo dormir y mañana estaré como nueva.- su justificación no le terminaba de convencer, pero debía respetar lo que sea que candy tuviera, ya luego que se le pase ella misma le dirá. Le dio la espalda. No quería pensar. Por supuesto que nada estaba bien, cuando después de tres días y tres noches sin sentirla y su recibimiento frio y ahora le daba la espalda...algo había ocurrido, pero bueno también él se había comportado fríamente...¿Que esperaba entonces? quiso disculparse con ella, pero Candy seguía en su posición.
-Duerme Terry... ¡Estoy cansada!
Amaneció y la luz del sol se filtraba por las hendijas de las ventanas. Era Domingo día para descansar, eran las cinco de la mañana y al buscar el cuerpo de Candy no lo sintió. Levantó su cabeza y no la encontró por ningún lado. La busco en el baño, en el cuarto contiguo, en la de los niños y después bajo a la cocina. Allí estaba tomando una taza de té.
-Candy, amor…. ¿Por qué tan temprano estas despierta?... ¡ven vamos a la cama!.
-No. Ya no deseo estar acostada. Escuché a los niños y me levanté, pero todo está bien. Ve tú, duerme Terry.- regresó a la habitación, pero seguía confundido con la reacción de candy. No entendía que pudo haber pasado. Todo el día fue igual, se hablaban con normalidad y atendían a sus hijos con esmero y amor. El día terminó y nada cambió.
Terry se asomó desde la ventana de la habitación cuando escuchó el ruido del auto en el que candy se alejaba. La noche anterior nada mejoró en la actitud de candy y obviamente no tuvieron intimidad en lo absoluto.
-¡Señor tiene una llamada!.. ¡Dice que es urgente!
-¿Dijo quién es?
-Si, dijo que era….su padre.- Terry sintió que el piso se hundiría bajo sus pies. Jamás pensó que el aristócrata lo llamara, hasta pensó que quizás se había olvidado de que tenía un hijo en America.- Nina observaba la molestia y enojo de su patrón…-¿Lo atenderá? o si prefiere le digo que usted está indispuesto en estos momentos y luego se comunicará.
-¡No Nina!, dígale que enseguida le atiendo.
-¡Permiso!
Minutos después. Terry tomó el teléfono desde su despacho
-Sí, buen día.
-Buen día Terry, hijo soy Richard hijo, tu padre.
-Hola…. ¿Cómo estás?- pregunto con dificultad, no deseaba hablar con ese hombre, pero ¿qué podía hacer? A pesar de todo es su Padre y eso no lo puede deshacer.
-Bien hijo….gracias por preguntar- luego de unos segundos eternos- Terry, necesito verte, hablar contigo.
-¿Hablar conmigo? ¿De qué quiere hablar conmigo? Entre usted y yo no hay nada que hablar señor Duque de Granchester.
-Hijo, estoy en América, en Nueva York.- aquello fue una inmensa sorpresa. ¿Su padre el aristócrata Richard Duque de Granchester había viajado hasta Estados Unidos y quería verlo?- Necesito verte, solo para conversar contigo….por favor. ¿Pudiera ser en este momento?
Lo que menos quería el castaño era entablar una conversación como si fueran los mejores padre e hijo del mundo, cuando entre ellos había muchos años de distancia y rencor. Terry aprendió a valerse por sí mismo desde muy joven, en gran parte reconocía que fue gracias a que su padre lo dejó seguir su camino. Así que se preguntaba… ¿Qué rayos quiere hablar a esas alturas? Casi 20 años. Ahora ¿que pretende?
-Yo, en este momento…no puedo. Estoy con mis hijos y no….-pretextó, julia se encontraba cuidándolos.
-Entonces…deja que vaya a tu casa….de paso conozco a mis nietos.- ¿Habría sido mejor aceptarlo fuera de su casa, donde candy no se enterara de la situación? Pero a como estaba el humor de Candy era mejor no ocultarle nada.-¡Quiero conocerlos Terry!
-Está… ¡Está bien! -dijo con desgano, reconocía que era momento de sacar todo lo que tenía atrapado en su corazón- puedes venir por la tarde a las tres….hoy.
-¡Allí estaré!
-¿Tienes la dirección?
-Sí, fue muy fácil encontrarte! – la fama de Terry era reconocida y preguntar por Terence Granchester en Nueva York era algo imposible de no saber.
La tarde llego y Candy ya estaba en casa. Había llegado a la hora de la comida. Toda la tarde había estado pensando las cosas y quería encarar a Terry y preguntarle, pero luego se sentía cohibida. Sin embargo pensando en sus hijos y en su matrimonio es que debía hacerlo.
-¡Candy!. Quiero comentarte algo- empezó una vez se hubieron retirado los niños y Julia.
La Rubia con su expresión seria dijo para sí misma:-¿Comentarme algo?– ¡Hay muchas cosas que quisieras que me comentaras Terry!.. lo único audible fue-¡Dime!-
-Candy, mi padre me ha hablado!, Esta mañana llamó a la casa.
-sí, y ¿Que te dijo?- el comentario de su Esposo la sorprendió, porque sabía que para Terry, hablar de su padre resultaba algo muy difícil y muy doloroso. Tenía entonces que apartar su inquietud y apoyar a su marido. Ayudarle a que debía tratar de olvidar el tormento que la presencia de su padre significaba. Sacar todo para poder estar tranquilo sin rencores y continuar con la vida que hasta ahora lleva.
-Dice que quiere conocer a los niños y, "por supuesto hablar conmigo"- Lo último fue dicho con sarcasmo.
-¡Terry!. Me parece una estupenda idea. A pesar de todo y sé que la forma de actuar de tu padre no fue la mejor, lo tienes y a su manera pienso que te ama. Tú padre vive y las cosas pueden recomponerse. Hablando la gente se entiende- dijo esto último decidida a que después de la visita del duque a hablaría con su Terry sobre la situación que le aqueja.
-¡Sabía que me dirías eso!
-¿Y Eso es bueno o malo?
-No, en verdad no, no lo sé...es tu forma de ver las cosas.
-Terry, pero ¿Qué quieres que te diga?, ¿que lo odies por haberte alejado de tu madre?, por haber sido indiferente contigo cuando eras un niño y….
-¡Basta Candy!
-No puedo hacerlo Terry, y en el fondo no es eso lo que quieres escuchar. ¡Tú no lo odias!, solo estas dolido...Solo quiero que sepas ver también en tu padre sus errores como parte de crecer como persona. Es tu padre y lo que puedo decirte es que lo escuches, él debe tener una explicación a todo eso….sé que suena frio lo que te digo cuando debió poner en primer lugar a su hijo que su status social, pero tú mismo has dicho que se ha regido ante una sociedad distinta a la nuestra. ¿Acaso puedes culparlo por eso? Su error fue su indiferencia, entonces dale la oportunidad de decirte ¿Por qué? Deja que enmiende sus errores….no justifico su acción, pero no podemos ser jueces sobre otras personas, no todos actuamos de la misma manera Terry. Con respecto a tu madre, ellos eran los de los problemas no tú. Tú no podías hacer nada para que ellos estuviesen juntos. Eras solo un niño. Además pienso también que no es bueno vivir con rencor todo el tiempo, cuando tenemos madurez vemos las cosas diferentes y estoy segura que tus pensamientos y tu forma de ver la vida no es la misma de hace 20 años.
Se detuvo a ver sus ojos verdes que le transmitían sosiego- Candy, no sé cómo le haces para encontrar las palabras adecuadas. Te juro que me he quebrado la cabeza y he pensado mucho desde que me habló.
-¡No estoy diciendo que lo perdones!, eso solo tu corazón lo puede decidir. Solo digo que lo escuches.
-¡Gracias!
-¡Y bien entonces le diré a Nina que prepare Te.
Llego las tres de la tarde y el Duque puntual como todo inglés. Se quedó maravillado por la Residencia de su hijo. En realidad se sentía orgullo por tener muy buen gusto. La casa tenia rasgos preciosos una arquitectura historicista. Era una hermosa mansión. Casa de estilo Victoriano de dos plantas, con unos hermosos aleros, un portal con arcos y una decoración y balcones con balaustradas llamativas. Al fondo de la casa se apreciaba un bello jardín de rosas. Al llegar al portón indicó que el señor de la casa lo esperaba que lo anunciase como Richard Granchester.
-Puede pasar Señor Richard, el Señor Terence lo espera.
-Gracias!- el portón fue abierto de par en par para dar acceso al auto. Terry, candy y los niños salieron a dar la bienvenida.- ¡Terry!- dijo el hombre de cabello blanco al ver a su hijo hecho un hombre exitoso, dueño de un imperio y una hermosa Familia- ¡Hijo!- se acercó y le saludó con un abrazo al cual Terry correspondió sin mucho ánimo, pero al fin un abrazo, sus hijos los observaban.
-¡Bienvenido Padre!, te presento a Candy, mi esposa, ellos- señalo a los niños- ellos son mis hijos Candice Eleonor- al escuchar el segundo nombre de la niña recordó a aquella mujer que amo y que siempre amará para la eternidad, sus ojos entristecieron, pero luego cuando vió a los gemelos- ellos son los gemelos Evans y Richard.
-Oh, ¿Richard?...le pusiste mi nombre…. Gracias hijo.- se dirigió a los niños- son unos niños preciosos…. pero que niña más linda Terry es idéntica a ti y Richard. Evans es rubio como su mamá. Candy es un gusto en conocerte, es muy linda tu esposa hijo...Terry soy feliz, mis nietos están hermosos.
-¡Hola abuelito!- dijo Candice- ¿Cómo está usted?
-Bien princesa, si sabes que eres una princesa y la más bellas de todas.
-Sí, pero !soy la princesa de papá!- los mayores rieron con la respuesta de la niña.
-Oh, Claro, es así, tus eres la princesa de tu papá y la más bella del mundo.
El duque fue invitado a pasar a la Residencia. Terry lo hizo pasar a su despacho y antes de empezar Candy ya había dispuesto el Té y dejado solos para conversar.
-Los dejo para que puedan hablar tranquilamente- dijo Candy cerrando la puerta tras de sí. Se instaló un silencio incómodo y fue El duque quien rompió con este.
-¡Terry!- exclamó consternado- Sé que es algo inconcebible que me presente como si nada ha ocurrido, como si el tiempo no ha pasado, pero de verdad hijo….quería verte. Yo… sé qué. No fui el padre que tu deseabas y si, aunque te di todo a manos llenas, no era eso lo que tu necesitabas… por todo el daño que te cause a ti y a tu madre. Los años me han hecho reconocer tantas cosas. No supe luchar por lo que quise.
-¡Demasiado tiempo para arrepentirse!... ¿no lo crees Duque?
Las duras palabras de Terry era algo con lo que ya se había preparado escuchar-Siempre me dolió tener que dejar a tu madre. No sabes cómo luché tratando de olvidarle, pero no pude Terry, no pude hacerlo y a través de ti la miraba a ella.
-¡Claro! Por eso me mantenías alejado de ti, porque te la recordaba.
-Pero, era por dolor y sé….sé que tú fuiste el que sufrió la peor parte en este asunto, porque solo eras un niño.
-Dime de una vez Duque ¿a qué has venido?
-Te pido por favor que me perdones, ¡hijo perdóname!.- Terry lo observó varios segundos que para el Duque fueron interminables.
El castaño entonces dejó su taza de Té, se levantó de su asiento y dijo-¿Crees que con solo venir aquí y pedir perdón yo voy a olvidar todo? ¿Todos los años que sufrí en manos de esa mujer, tu indiferencia, el haber vivido lejos de mi madre, luego estar con ella y que muriera años después?….¿Crees que son cosas que se olvidan con un simple perdón? ¡No señor Richard de Granchester!. ¡No puedo!. Accedí a hablar con usted porque a pesar de todo es mi padre y le debo respeto, no puedo odiarlo por más que quisiera. Reconozco que también te mantenías atado de manos, pero entonces ¿esa era la sociedad que tú querías, una sociedad en la que te corta las alas y te impide luchar por lo que quieres?, si es así, entonces no debe dolerte ni pedir nada.
-¡Hijo! escúchame…..no podía con todo y lo que la sociedad me impone. ¡Compréndeme!
-¡Nadie lo hizo conmigo!...nadie me comprendió a mí y tuve que irme de su casa para vivir mi propia vida. Como me pide que le perdone padre.
-Cuando me enteré de tu partida…te busqué, fui hasta al Heathrow, me imaginé que podría alcanzarte por estar más cerca de Londres y, fue demasiado tarde. Luego entendí que debía dejarte ir para que siguieras el rumbo que te habías trazado en la vida, respeté tu decisión cuando podía perfectamente venir hasta América y llevarte de regreso, pero no lo hice porque comprendí que ya eras un hombre y no quería interferir en tus propósitos.- Terry no lo sabía - Después tú ya no quisiste saber de mí... No respondiste mis llamadas.
- Yo cambie el número- afirmó- ¿Cómo diste conmigo?
-Busqué un investigador que dió contigo rápidamente. Por un buen tiempo desistí de hacerlo. Eras un adulto y comprendí que tú, ya no querías saber de mí. Que al presentarme ya no me reconocerías como tu padre y de ser así, era con justa razón. En cierta forma me resigné a aceptar que había perdido a mi hijo más querido, pero en el fondo aún guardaba una mínima esperanza de volver a verte y decirte cuanto te quiero. Supe de tu gran fama y empecé a buscarte nuevamente…..Yo….yo no quería morirme antes de verte Terry.
-¿Morirte?- pregunto Terry sintiendo una sombra delgada a travesar su ser.- ¿Por qué hablas de morir?
-Hijo, sabes que estoy muy viejo y que en cualquier momento….
-¡papá!... ¿tú estás bien de salud? Y por favor no mienta. ¿Acaso has venido por eso y quieres lavar tu conciencia?
-No, claro que no... Pero mis años me están haciendo pasar una mala jugada, mi corazón se ha debilitado, pero solo es cuestión de cuidados.
-¿Cuestión de cuidados?... siempre minimizando las cosas.
¡No me voy a morir!. …. Bueno algún día ha de llegar, pero por ahora todo está bien conmigo….Hijo, aunque tú y yo no quedemos en buenos términos por favor permíteme visitar a mis nietos…lo que no pude hacer contigo, ¡permíteme que lo haga con mis nietos!
-Yo…mi familia siempre sera lo primero Papá. Por ellos soy capaz de todo…. no permitiría que nadie los separe de mí– expresión que el Duque entendió perfectamente - los defendería con uñas y dientes.- puede visitarlos cuando guste. No puedo quitarle ese derecho. Mis hijos no tienen que pagar las consecuencias de los demás.
-Muchas gracias hijo! supongo que Candice va a la escuela.
-Sí, mi hija va por la mañanas, después de la comida la puede encontrar. ¿Cuánto tiempo estará en América?
-No lo sé, posiblemente un par de meses.
-Y…..¿Cómo están mis hermanos?- preguntó por cortesía más que por interés.
-Ellos están bien Terry...Henry una vez que yo muera tomará el lugar que te correspondía. Desde ya está ejerciendo en el parlamento.
Terry sonrió con descaro- Tu esposa ha de estar feliz por eso. Recuerdo tanto odio porque no merecía estar en su Familia. ¿Cómo es que me decía?...ah sí, el bastardo hijo de una desvergonzada Americana usurpando el lugar de su hijo en la familia, quitarle a Henry el puesto de Duque, como si a mí me importaba eso. Por mi podía meterse su título por donde más le quepa...p
-¡Terry!... ¡Ella está muy enferma!
-Supongo que ni eso la ha hecho que sea diferente, que Dios la perdone, porque yo,! jamás lo haría! aún así me encuentre en su lecho de muerte- Richard no dijo nada. Comprendía a su hijo. Si con él no lo ha hecho que tiene cuota de culpa, menos con ella.
El rumbo de la conversación se estaba tornando áspera Richard desvió la conversación a terrenos seguros- Entonces mañana vendré a ver a los niños. Deja indicaciones por si no estarás para que me lo permitan tus empleados. Quizás los lleve de paseo.
-Sí, Ellos están a cargo de Julia la muchacha que los cuida, le diré que su abuelo vendrá a visitarlos y por favor puedes llamar antes de saber que vendrás para que los prepare.
-Así será y de nuevo muchas gracias hijo.- le extendió la mano para despedirse.- gracias por permitirme invadir tu espacio.
La tarde llegaba a su fin, Richard y Terry aunque no llegaron a establecer una relación como padre e hijo si le permitiría que viera a sus nietos, después de todo sus hijos tienen derecho de conocer a su abuelo. No tienen por qué pagar las indiferencias y problemas del pasado de terceros, cuartos o quintas personas.
continuara
gracias por sus comentarios. Si Candy se esta portando muy mal, pero es normal que en un matrimonio surjan inconvenientes, los matrimonios por mas amor que haya, no son perfectos. Bueno Candy hablara sobre la situacion prontamenete.
saludos a todas.
