Era de noche y el smog le daba una atmosfera húmeda y sombría a la región de Kanto, la respiración agitada de los agentes armados empañaban el vidrio de sus cascos y temblaban expectantes a las ordenes de Mello. Simples piezas de ajedrez que se moverían a voluntad de su jugador independiente de quien fuese, estar en manos de un jefe de la policía o un ex integrante de la mafia no era diferente para ellos mientras tuviesen algo que comer para el día siguiente.
Uno de los requisitos para formar parte de este tipo de misiones era prescindir de una familia o pareja...se preguntaba si realmente la recompensa monetaria valía la pena por convertirse en alguien que si moría en misión era reemplazado fácilmente.
Apretó sus puños contra el cuero negro de sus guantes, fuera de la coincidencia parecía que ellos como sucesores de L irremediablemente tenían una fijación hacia un objeto en particular, casi como una manía, no era que necesitaran estar cerca de ellos, pero su presencia de algún modo era reconfortante como lo es una manta para un niño. Mello con el chocolate, su rosario y sus guantes, sin ellos se sentía desnudo y vulnerable, Near con sus juguetes y su disgusto hacia caminar descalzo, lo totalmente opuesto a L que la mayoría del tiempo estaba sin zapatos, en cambio Near llevaba siempre puestos sus calcetines blancos...Increíble como sin importar en lo que estuviera pensando de un modo u otro llegaba a Nate.
Inconscientemente llevo su mano dentro de su bolsillo-"mierda"-murmuró entre dientes, su ultima barra de chocolate se la había terminado ayer y lo único que quedaba era el arrugado papel de aluminio sobrante.
Estaba nervioso pero era soportable, ya había implantado radares antes y no tenía de que temer. Ajustó su compostura, hablo en voz segura y dominante hacia el grupo de hombres que lo acompañarían.
"Todos ustedes ya deben saber que esta no será una misión fácil, así que espero que se adecúen a la situación. Los errores no están permitidos"
Se dividieron en 3 grupos que se acercarían a las bodegas de almacenamiento de armamento de la mafia, un grupo implantaría el radar, otro serviría de refuerzo y el tercero cuidaría el perímetro. Mello esperaría la señal en un edificio abandonado cerca del área, si algo fallaba todo quedaría en manos suyas. En unas cuantas horas más llegarían a recoger los productos así que podría seguirlos de inmediato.
Debía asegurarse de encontrar a Ross directamente, si alguno de sus subordinados lo descubría no dudaría en matarlo. Intentaría convencerlo con la razón y por lo que le debía, si no funcionaba tendría que recurrir al chantajeo, toda la información que había acumulado durante esos años podría usarlo en su contra. Pero lo ideal sería abandonar la mafia sin conflictos en medio.
Eran las 5 de la mañana y observo un parpadeo de luz desde la ventana del edificio contiguo. Esa era la señal, rápidamente abrió la computadora portátil con un rastreador para el radar (regalo de Matt antes de lo sucedido), tenía un mapa completo de la ciudad en 3D y un punto rojo marcaba la posición del radar, incluía un calculo de la velocidad del objeto en cuestión por lo que asumió que estaban siendo transportados por camiones.
La dirección cambió hacia el noreste de la ciudad, donde lo ilegal proliferaba en la vida urbana de Kanto, hogar de estafadores, prostitutas, traficantes del mercado negro y los sectores minoritarios más marginalizados de la sociedad.
Se adentraron en los barrios precarios de los guetos, Mello reconoció aquella zona, era el lugar donde vivía la familia de Ross, como los policías no se atrevían a entrar dentro de los barrios era el lugar perfecto para esconder la mercadería.
Se encaminó a pie porque la motocicleta era muy reconocible, el mismo Ross se la había regalado. Sujetó cuidadosamente la pistola en su chaqueta, debía estar preparado para cualquier inconveniente externo ya que a esa ahora todavía habían asaltantes rondando. El recorrido no fue muy largo ya que conocía los atajos suficientes para llegar a tiempo, al momento de llegar a los barrios decidió moverse por arriba de los tejados, había mucha gente morando por las calles, a simple vista solo mujeres lavando la ropa o niños pateando piedras, pero en realidad estaban atentos a todo a su alrededor.
Encontró la casa de la familia de Ross, no era muy llamativa por obvias razones, era de dos pisos y una de sus ventanas estaba abierta, una oportunidad demasiado fácil, hasta sospechosa, prefirió buscar otra entrada en "la cocina" que lo único que servía eran platos de cocaína empaquetada. Habían dos guardias sentados en sillas de madera en la habitación siguiente, fumando y bebiendo, conversaban sobre lo que pensaban hacer cuando subieran de rango, como iban a escapar de este asqueroso país, etc. Mello logro evitarlos y escabullirse sigilosamente hacía las escaleras, Ross solía llamarlo fantasma porque aparecía y desaparecía sin que se diera cuenta.
Se acerco a la habitación de Rod, apoyando su oreja contra la puerta para captar algún sonido, nada, abrió la puerta con cuidado y para su sorpresa se encontraba sentado frente a su escritorio observándolo fijamente.
"Pero mira que ha traído de vuelta el destino"-dijo con un entusiasmo fingido-"Ni la muerte puede derrotarte, eh Mihael?"
Intentando ocultar su miedo respondió con sorna-"Pues aquí me vez, a menos que sea una ilusión"
"Lo dudo, mis sentidos están alerta, lo suficiente para darme cuenta de tus intenciones"
"Creo que entonces podemos ir al grano sin darnos rodeos"
"Vamos Mello, no entiendo por que haces esto ahora, desde que apareció ese niñato de Kira cambiaste mucho, puedo entregarte todo el poder y dinero que quieras, una nueva identidad y tu muerte no será un problema ¿Qué más quieres?"
"Eso no te incumbe, simplemente ya no quiero ser parte de esto, me debes mi libertad ¿O vas a negar todo lo que he hecho por ti?"
"No lo voy a negar, pero te necesitamos aquí, piensa en que yo te entregue una oportunidad, si no fuera por mi estarías perdido en las calles"
"Me enseñaste como tomar un arma, pero ahora quiero soltarla, tienes el poder necesario para vivir bien el resto de tu vida, dejame ir"
"Lo siento Mello, pero no es tan sencillo, aunque eras como un hijo para mi no puedo confiar en que te mantendrás callado"
"Tienes razón, conozco demasiada información y por lo mismo puedo usarlo en tu contra a menos que me dejes ir"
"No creo que te convenga hacer eso"-dio un chasquido con su lengua y bebió un trago de coñac-"Hay cierto mocoso albino que preferirías vivo"
Mello sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar esto-"¿Enfrentarte al jefe de la policía de investigación internacional? Quisiera verte intentarlo"
"Oh, pero verás, ya lo hice"-Estaba atónito y sentía la ira arderle por dentro-"atrapamos a uno de sus hombres y nos dijo su dirección, muy mala decisión aliarte con el enemigo Mello ¿Creías que de verdad no me daría cuenta? Ya debe faltar poco para que entren en el edificio"
Le tomó toda su fuerza de voluntad contenerse para no lanzarse sobre él y romperle el vaso de coñac en la cara-"No juegues sucio, si algo le llega a pasar..."
"Mas vale que te des prisa, no soy responsable de lo que suceda allí"- Ross sonrió al ver la desesperación en sus ojos azules
Ignorando el comentario de Rod salió de la casa a toda velocidad, tomando prestado el vehículo de alguna persona que no importaba, nada importaba en ese momento más que proteger a Near. Cuando llegó podía escuchar los disparos desde afuera, los miembros del SPK enfrentándose a los integrantes de la mafia, sentía que en cada segundo perdía el tiempo y corrió por las escaleras en busca de Near pero no lo encontraba en ninguna parte. Hasta que su mente se ilumino y rápidamente subió hasta llegar a su habitación, al lado de la cama intacta había un armario de madera obscura, se acerco cuidadosamente y abrió una de las puertas. Tal como se lo imaginaba, Near estaba escondido, apretando fuertemente un oso de felpa contra su cuerpo.
"Sabía que te encontraría aquí"- Dijo intentando recobrar el aliento-"Vamos, pronto, tengo que sacarte de aquí"- El albino estaba muy asustado para hablar así que se limito a cogerlo del brazo y seguirlo.
A medio camino fueron detenidos por uno de los mafiosos, Jack Neylon, que con una sonrisa satisfactoria se acerco a ellos-"¡Mello! Tanto tiempo, no sabes las ganas que tenía de verte"
Mello sacó su pistola y apretó el cuerpo de Near contra el suyo para protegerlo, con su mano le cubrió los ojos para que no tuviese que ver lo que fuera a hacer.
"Atrevete a tocarle aunque sea un pelo y te mato"
