Mello salió de la habitación tranquilamente, el silencio era abrumador dentro del pasillo, ya no importaba si Ross podía notar a los integrantes del SPK detrás de la puerta. Su relación con la mafia por fin había terminado, sentía como lentamente se rompían las cadenas que tuvo durante tantos años atadas a sus muñecas, eran de un metal oxidado por el tiempo que cada vez apretaban más fuerte y rasgaban su piel…sabía que aquel peso se había desvanecido, pero las marcas de su calvario quedarían allí para siempre.

Ninguna persona está preparada para matar a nadie, a pesar de que la muerte se presencia todos los días, en la televisión, en los periódicos, en los videojuegos, en los hospitales, incluso en las calles más peligrosas de las ciudades. La muerte es algo imposible de ignorar o escapar, es una sombra que nos acompaña desde nuestro nacimiento, pero ser quien toma el papel de verdugo hace que aquella sombra se vuelva aún más siniestra, obscureciendo todo a su alrededor, sofocándote días y noches. La culpa es un sentimiento que puede incrustarse en tu alma profundamente, sin dejar espacio a la compasión…quitarle la vida a alguien es un pecado, una condena, una carga agobiante que arrastrar; Es un peso que jamás se vuelve más liviano, al contrario, con el paso del tiempo se va agrandando, hasta ahogar a la persona por completo.

Mihael no era fuerte, claro que no…o al menos él no lo creía así, pensaba que si realmente fuera fuerte sería capaz de sobreponerse a la situación y seguir adelante, si fuera alguien fuerte podría abandonar sus lamentos y entender que sus errores no lo definen, podría perdonarse a sí mismo y levantarse para cambiar su forma de ser, convertirse en alguien mejor…

Pero no era fuerte, no como él quisiera

Near lo observo atentamente desde el otro extremo del corredor, no era propio de él estar tan calmado. Cuando llegas a conocer a una persona tan explosiva, tan emocional y desastrosa, no hay nada que te preocupe o asuste más que verlos demasiado tranquilos, demasiado silenciosos. Al ver sus ojos de frente no podía vislumbrarse ninguna expresión, era la primera vez desde hace tiempo que no podía leer sus pensamientos; Lo cual era bastante extraño ya que la mayoría del tiempo era como un libro abierto para él, predecible y conocido, como un texto que ya había leído mil veces, sabía de memoria cada uno de los párrafos de su interioridad.

Decidió seguirlo hasta las afueras del edificio, la noche era fría, podía sentir la punta de sus dedos congelándose mientras su respiración se volvía un blanco vapor desde su boca. Mello miraba hacia la nada, sus largos cabellos rubios fluían con el viento cubriendo sus pálidas mejillas. Near quería decir algo, cualquier cosa que le sirviera para saber cómo se encontraba, pero sentía que entre ellos había una muralla invisible que los separaba y no sabía si podría traspasarla.

"Vámonos a casa"- dijo el rubio en un susurro, no sabía a qué se refería con casa, ahora Near no tenía ningún lugar al cual llamar hogar, su oficina y habitación en el edificio de SPK no eran más que un lugar para dormir y trabajar, pero no los consideraba su casa. Debía referirse al departamento que tenía con Matt, es el único lugar donde siempre podría ir a pesar de todo.

El albino se limitó a asentir, acerco el micrófono de su audífono a sus labios y aviso al resto del escuadrón la retirada. Regresaron por la calle caminando, estaba tan oscuro que apenas podía ver la vasta espalda de Mello , pero la vereda se iluminaba ocasionalmente con las luces de los autos. Sus pasos eran lentos y cansados, había sido una semana agotadora para ambos, llegado el fin de todo no tenían nada que decir, lo único que querían en aquel momento era descansar, lo único que querían era volver a casa…

La escarcha comenzaba a acumularse en los pasamanos de la escalera y los bordes de la puerta del departamento, el invierno se acercaba rápidamente y pronto comenzarían a caer los primeros copos de nieve. La puerta de madera crujió haciendo eco dentro de la casa solitaria, las luces estaban apagadas y el único aparato encendido era el dispositivo antiguo de Matt con la lista de base de datos de coordenadas desplegada en la pantalla. Mello entró y se quitó la chaqueta de cuero, dejándola encima de uno de los sillones, después se dirigió al baño y cerró la puerta, lo único que se escuchaba desde fuera era el ruido de la llave abriéndose dejando el agua correr.

Near se dejó caer en el sillón colocando una almohada a su costado, él también estaba cansado pero lo demostraba menos, había aprendido a mantener la compostura durante su trabajo y esta no era la excepción. Suspiró y abrazó la almohada contra su cuerpo, sus ojos inspeccionaron el departamento, no estaba seguro de si era por el aburrimiento, porque Mello no se encontraba allí o porque intentaba descifrar los secretos de aquel lugar.

Era un lugar humilde, habían pocos muebles y todo era bastante estrecho, era notable que no se preocupaban mucho por el orden, habían cosas tiradas en el suelo, libros y papeles revueltos en las mesas, incluso quedaban restos en el cenicero, probablemente dejados por Matt; Se preguntaba si Mello simplemente no se había dado cuenta o los había dejado allí a propósito. Su mirada fue hacia el otro lado de la habitación, tenían una pequeña cocina, al lado estaba el comedor y la televisión, debajo tenía varias consolas pertenecientes al pelirrojo. Así como él tenía afición a los juguetes y Mello a los chocolates, Matt estaba obsesionado a los videojuegos; Todos los días se le podía ver con una consola portátil entre manos, a veces se la pasaba conversando con Mello sin despegar los ojos de su juego, pero ellos se entendían así.

Se levantó e inspecciono uno de los libreros que se encontraban a su lado, había un libro en particular que se encontraba delante de los otros, lo cogió pensando que sería uno de los tantos escritos por el rubio, pero se trataba de un álbum de fotografías. Le parecía intrigante de alguien que trataba de ocultar su identidad, pero lo ignoro y comenzó a ojearlo. Sus ojos se detuvieron en una foto de Mello y Matt cuando aún estaban en Wammy's, debían tener unos 12 años, el rubio tenía uno de sus brazos rodeando los hombros del pelirrojo, sus rostros estaban sonrientes y la luz del sol los alumbraba desde el patio del orfanato. Era difícil recordar aquellos tiempos en los que aún eran niños y no sentían la presión de ser sucesores de L.

Recordaba siempre haberlos visto juntos, todos los días, eran mejores amigos e inseparables. Aunque no conoció bien a Matt, a pesar de ser el tercero de los sucesores, sabía que cuando Mello actuaba irracionalmente él era como un freno a su actitud, era quien siempre lograba zafarlo de problemas y sermones de Roger. Cuando Mello se enfadaba la mayoría de los niños se apartaban asustados, pero Matt se mantenía tranquilo e intentaba descubrir lo que causaba su enojo, algo que Near jamás pudo hacer.

Debajo de aquella foto había otra donde Matt desde la ventana de su habitación hablaba con Mello que se encontraba en el patio. El cabello de Mail era de un rojo muy potente, llevaba sus típicas antiparras sobre su pelo y una camiseta blanca con rayas negras de mangas largas. Aquel recuerdo en su memoria que había estado perdido en su mente volvió a renacer. Él estaba sentado, posando su espalda contra un árbol, entre sus manos tenía a su robot favorito, era una de las pocas veces que Roger lo había obligado a ir afuera porque "necesitaba tomar aire y estaba encerrado todo el día". Debía admitir que el patio era agradable, el viento era tranquilizador y el pasto estaba recién cortado, aun así le molestaba el corretear de los demás niños, no aguantaba tener cerca a tanta gente. Al frente suyo estaba Linda, una de las chicas de Wammy's, no era particularmente destacable académicamente, pero tenía dotes artísticas sorprendentes y dibujaba retratos muy realistas. Estaba trabajando en un proyecto de fotografía cuando capturo a ambos chicos conversando por la ventana, al parecer a Mello no le gustó la idea de ser parte de su proyecto así que Linda le regalo la foto.

Estaba a punto de devolver el álbum a su lugar cuando el rubio salió del baño, llevaba su cabello tomado en una coleta, se había despojado del resto de sus prendas, mantuvo solo una camiseta gris y unos boxers negros. La vista hizo que en las pálidas mejillas del albino se asomara un ligero rubor. Mello se dio cuenta de lo que tenía escondido entre sus manos y se acercó a su lado, Near evidentemente se sintió incómodo y nervioso por la cercanía con el rubio.

"¿Así que estabas mirando las fotos?"

"Si…"

"¿Viste algo interesante?"

"Algunas fotos tuyas con Matt"

"…Ya veo"-El rubio sonrió, lo que sorprendió a Near que pensó que se molestaría-"Déjame echar un vistazo"

Mello tomó el álbum y empezó a mirar cada una de las fotografías con una sonrisa cálida, Near observaba atentamente como su expresión iba cambiando con cada foto, hasta que una de ellas hizo que se riera.

"Mira esto, no lo recordaba"- El rubio apuntaba a una de las fotos en la que estaba él, acostado en una de las camillas de la enfermería, había un yeso en su pierna y sonreía levantando el pulgar en señal de 'estoy bien'. A su lado sentado estaba Matt riéndose a carcajadas-"Me había roto la pierna jugando fútbol, Matt me ayudo a caminar todo el tiempo que estuve con el yeso"

Mello llevó el álbum consigo y el albino volvió a recostarse en el sillón, podía sentir el peso del sueño nublando su mente, los días anteriores apenas había logrado dormir y le estaba pasando la cuenta en aquel momento.

"Recuerdo una vez, antes en Wammy's...después de la primera vez que vino L a visitarnos y puso la responsabilidad en nosotros, tú actitud hacia mí había cambiado, no siempre me habías odiado así. Era el primer examen del segundo semestre, yo había logrado el mayor puntaje y tú te habías enfurecido, te habías equivocado en un pequeño detalle de redacción que te costo puntos...Al salir de la clase me acorralaste y antes de que pudieras hacer nada Matt había aparecido y te alejo de mí, nunca antes había visto alguien tan valiente como para enfrentarse a ti... creo que era suficiente buen amigo para saber cuando detenerte"

Mello suspiró y sonrió-"Es verdad, Matt era el único que podía sermonearme y tranquilizarme, era alguien muy paciente y tolerante...Nunca te lo dije pero Matt fue el primero en insinuar que podía, pues, sentir algo hacia ti"-El rubio estaba levemente sonrojado y miraba hacia el techo-"Un día estábamos de lo mas normal, como siempre estaba quejandome sobre ti, hasta que Matt me detuvo y me dijo que no era normal que yo estuviera tan obsesionado contigo, que tal vez me gustabas y por eso no dejaba de hablar de ti...pero en ese momento obviamente no lo admitía y lo llame idiota por pensar eso"

Near casi había olvidado completamente que él conocía los sentimientos de Mello y él conocía los suyos, no pudo evitar sonrojarse al escuchar aquello y sentir un poco de curiosidad por lo que sentía el rubio por él en el pasado.

"Nunca conocí bien a Matt en realidad"- dijo Near en un bostezo, al ver la mirada nostálgica del rubio añadió-"¿Te gustaría hablarme sobre él?"

Mello lo observo curioso-"Claro…pero primero"-cogió la chaqueta de cuero que había dejado tirada y la lanzo encima del cuerpo del albino-"cúbrete, te dará frio y te puedes enfermar"

Near lo miró sorprendido, nunca había escuchado al rubio tan directamente preocupado por él. Mello se dio cuenta de esto y evitó su mirada-"No creas que voy a estar dispuesto a cuidar de ti, tapate"

El albino disimulo una pequeña sonrisa y apegó la chaqueta más a su cuerpo, hasta que esta le cubrió la mayor parte del rostro.

"Matt y yo éramos mejores amigos, pero creo que eso ya lo sabía todo el mundo"- El rubio se acostó en el sillón de al lado, de espaldas y con sus manos sobre su pecho, el cual subía y bajaba lentamente con su respiración-"No sé por qué te interesa ahora saber de él pero…si tuviera que describirlo diría que era alguien despreocupado y leal, no entiendo como era capaz de tolerarme antes cuando era aún más insoportable. Éramos los únicos en Wammy's que compartían habitación, pero eso solo fue después de que insistimos a Roger hasta que se rindió. Nos pasábamos las tardes hablando, jugando videojuegos, riendo de estupideces, rompiendo las reglas"-rió-"Aun recuerdo lo feliz que estaba cuando por fin logro hackear los archivos de L, en vez de castigarlo lo premio, pero le hizo jurar que no se volvería a repetir"

Near estaba sorprendido, nunca supo sobre eso, pero era increíble que lograra hacerlo siendo tan joven-"Matt era…es muy importante para mí, siempre estuvo a mi lado, sin importar nada, nunca me juzgo y me acompaño hasta el ultimo momento. Cuando me fui del orfanato seguí comunicándome con él, todos los días lo llamaba para contarle como estaba y a la vez el me decía como iba todo por allá…Hable con él la noche que me uní a la mafia y la primera vez que mate a alguien...me dejó llorar por el teléfono y me consoló sin replicarme nada hasta muy tarde…lo único que lamento es haberlo metido en todo esto, yo no quería que me ayudara pero no pude detenerlo…él era alguien bueno, no como yo, no merecía lo que le paso…a veces siento que debí haber muerto yo en vez de él"

Near creyó haber visto una lágrima caer de los orbes azules del rubio, pero de inmediato este tapó su rostro con su antebrazo y suspiró-"Son muchos recuerdos…pero no lo harán volver"

El albino pensó que debía decir algo, pero era pésimo en este tipo de situaciones, no se le ocurría que decir para reconfortarlo, así que se mantuvo en silencio. Mello notó su mirada intranquila-"No te preocupes, esta bien, no tienes que decir nada…estoy cansado, creo que seria mejor dormir"

El rubio se dio la vuelta dándole la espalda a Near, el cual se mantuvo callado mientras procesaba todo lo que le acababa de decir, una parte suya se sentía culpable por no decir nada y la otra confiaba en que Mello si estaba bien, pero a veces era difícil confiar en las palabras del rubio.

Poco rato después de cerrar los ojos estaba de nuevo en el patio de Wammy's, los niños jugaban a la pelota, Mello y Near chocaban los cinco después de haber anotado un gol, la nariz del pelirrojo tenía pecas que eran como pequeñas estrellas en el firmamento, él aun estaba sentado junto al árbol y sentía el viento rozar su rostro.

"¡Mello, no es justo! siempre nos ganas, juega con nosotros también"

"No sean idiotas, gano porque estoy con Matt"

"Es verdad, somos el mejor equipo, no?"

"Si, mientras estemos juntos siempre venceremos"

Ambos chicos reian abrazados, el mundo era más simple en aquel entonces, eran invencibles.