CAPITULO 5 DECISIONES Y REFLEXIONES
Luego de la conversación con su madre, ella le propuso vivir en su casa un tiempo mientras que pasaba su duelo y Terry lo acepto, pero pasado 2 semanas de ello, volvió a su antigua casa para hablar con la señora Marlow, habían algunas cosas que habían quedado en el tintero y Terry quería dejar todo muy claro.
En la sala de su casa, lo recibía Thabitha Marlow; estaba muy delgada y se notaba sus ojos hundidos y ojerosos, al parecer no había dejado de llorar en ese tiempo. El silencio reino por unos minutos, Terry traía una maleta en su mano y comenzó diciendo: -Creo que hay algunos asuntos urgentes que tenemos que tratar, señora-. Ella simplemente no respondía ni lo miraba, solo se mantuvo en silencio con la mirada baja, esperando lo peor, después de todo, estaba en la casa de Terrence Graham, ahora que Susana se ha ido, ella es una intrusa, era consciente de ello; Terry continuo – lamento que sea de una forma tan repentina, pero creo que es un asunto que no requiere más demora, de hoy en adelante nuestros caminos deben separarse….-, -espere Terrence, deme más tiempo, requiero por lo menos un par de días para empacar mis cosas, aunque siempre supe que esto pasaría, creí que usted sería más generoso, por lo menos en el nombre de Susana que en paz descanse, prometo no imponerle mi presencia por mucho tiempo- espeto la sra. Marlow con un aire agrio y desesperado; Terry después de la agitación con la que le hablaron espero un momento y viendo a la señora un poco más calmada continuo –está usted equivocada, no he venido aquí con intención de afligirla, ni de humillarla ni mucho menos echarla, es todo lo contrario- , la señora Marlow algo estupefacta con la declaración balbució -… pero… esta casa…- y Terry continuo – Fue de Susana desde el principio. La compré para ella, así que creo que es justo que usted se quede con ella-, Thabitha no cabía en su asombro, siempre creyó que una vez que todo se calmara, ella se iría a vivir con alguno de sus hermanos, no podía dejar de ver incrédula al joven frente a ella que sacaba un sobre grande de su chaqueta y se lo entregaba - Aquí tiene. Estas son las escrituras de la casa. Están registradas a nombre de Susana. Aunque ella nunca tuvo tiempo de escribir un testamento, pero siendo usted su madre, no creo que tenga ningún problema en reclamar la propiedad- la señora recibía los papeles con manos temblorosas y le preguntó -¿Qué hará usted?-, - me iré del todo hoy mismo, solo vine a comunicarle mi decisión y a recoger unas pocas pertenecías; mañana por la mañana vendrá un servicio de mudanzas por los muebles y las cosas de mi habitación. El resto está a su disposición- explicó Terry y luego que sus ideas fueron asimiladas, opto por ponerse de pie y marcharse; atónita Thabita grito: – Terrence, espere…. Sé que fueron años muy difíciles para usted y realmente le agradezco su dedicación y paciencia, no me guarde rencor por todas las ofensas que pude haberle causado, yo solo veía por la felicidad de mi hija- expresó la señora Marlow, -su resentimiento era proporcional al malestar provocado por sus circunstancias, no se preocupe, no le guardo ningún rencor. Adiós señora Marlow- y dicho esto Terry se alejó para siempre de la vista de la afligida mujer, que aunque no pudo decirlo en voz alta, estaba realmente muy agradecida con ese joven, siempre supo de su noble corazón pero nunca había sido testigo de el, o talvez no quería darse cuenta hasta aquel día, y mientras lo veía marcharse desde el balcón, le deseo mucha salud y prosperidad, quitándose ella misma un gran peso y sintiendo por fin que en su corazón había algo de paz.
Ya en su nuevo departamento, decorado más alegremente de lo que estaba acostumbrado gracias a Eleonor, Terry planeaba sus pasos adaptándose a su nueva vida, "Candy, ¿qué estarás haciendo ahora?, te vi un momento hace un año, y me basto para saber que tu carácter dulce e indulgente me recibirá aunque sea como un viejo amigo, volveré a acercarme a ti paulatinamente, pero por ahora le dedicare un año de luto a Susana, sé que así tú lo querrías también. Volveré a ganar tu corazón ya lo veras".
Los meses pasaron rápidamente estaba ya todo más calmado, sus giras continuaron como siempre y cada vez sus actuaciones eran más alabadas. Día a día, lo acosaban sus fans, Terry siempre iba con una especie de boina, gafas oscuras y una bufanda muy gruesa que tapaba su rostro, él siempre recibía rosas, cartas y chocolates, solía dárselos a Susana pero ahora que ella no estaba, le cedía esas cosas a Karen, su compañera de escenario y con la única que compartía algo parecido a una amistad; Flashback de Karen: "Hace un tiempo, luego de la muerte de Susana, mientras él se "disfrazaba" pobremente por cierto, para irse tranquilamente a su casa, yo le reprochaba que aunque daba todo de mí, la audiencia solo lo tenía en cuenta a él, y sé muy bien que para acallar mi largo discurso de quejas, me permitiste quedarme con todos los regalos que llegaban de tus admiradoras, la verdad no te interesaban. Esto hacia que las demás actrices se pusieran celosas de mí, pues ignoraban que me cedieras tus propios regalos, y recuerdo muy bien que mientras se comían todos mis chocolates me decían: –Karen son demasiadas rosas y cartas, te juro que me pareció que aplaudían más a Terryus-, dijo una de mis compañeras, - si y además cuando hacemos protagónicos sin él, el teatro no se llena de esta manera tan colosal como hoy- dijo otra, -pero debemos admitir que tu trabajo estuvo impecable, ¡cuántos admiradores! – exclamó una chica con un montón de cartas entre sus manos, mis 3 colegas me miraban con tanta devoción, que mi ego se elevó de inmediato; luego todas salieron de mi camerino y voltearon a ver el camerino oscuro de Terry, como siempre, acabo la función y él se marchó sin despedirse si quiera. Las cartas de mis admiradores eran muy dulces, llenas de bendiciones y éxito para mi futuro, pero sentí curiosidad de leer las cartas de las admiradoras de Terry; él era tan sombrío… si leyera esto podría subir un poco su ánimo, no creo que le importe que las lea, las más bonitas se las daré a Terry en la mañana, bueno eso pensaba con una gran sonrisa y un sentimiento altruista hacia mi amigo; abrí unas cuantas… Pero en las primeras… Dios mío creo que mis mejillas se tiñeron de un color más rojo que el vestido que traía puesto, y así una tras otra, las leí todas y mis manos no se despegaron de mi cara, pero sí que deje espacio entre mis dedos para poder seguir leyendo el resto, a mí también me llegaban cartas subidas de tono pero esto era el colmo, las jovencitas de hoy en día están locas, pobre Terry, si lo llegan a descubrir algún día no quiero ni imaginar en lo que podría pasarle, necesita un guardaespaldas. Termino la noche y las cartas más bonitas para Terry eran un pequeño puñado y además pertenecían a señoras de edad y señores muy respetables que solo alababan su actuación, habían muy pocas de chicas recatadas, nada que no se vea en los periódicos; y desde ese día, felizmente alimento mi chimenea con las cartas de las admiradoras de Terry, talvez sea mi imaginación pero me parece que con eso el fuego ardía más intensamente" fin del flashback, al otro día compré una enorme bufanda y se la regale a Terry y le sugerí que debía conseguirse un guardaespaldas, y pronto; increíblemente me hizo caso, ¿podría ser que él leyó alguna de esas cartas alguna vez? " Karen ante tal pensamiento se volvió a sonrojar.
Paso el año tan anhelado que Terry se había pactado, y un mar de indecisiones lo inundo; las preguntas comenzadas con ¿y si? Atormentaba su mente una y otra vez, - vamos Terry ¿acaso no te lo prometiste?, comienza a escribir de una vez, ¿qué es lo peor que podría pasar?- se regañaba a sí mismo, y así tomando la pluma comenzó: "Querida Candy ¿Cómo estás? Espero que muy bien, estaba pensando casualmente y me acorde de ti…". -Ay que tonterías son esas, no puedo enviar eso- "Tarzan pecoso: ha pasado mucho tiempo, estaba algo aburrido y he pensado que quizás estarías en las mimas condiciones, reencontrémonos" –la verdad nada de esto suena bien, es muy forzado debería ser más natural- decía Terry mientras arrugaba el papel con rabia y lo tiraba al cesto, y reflexionó - además ella podría estar saliendo con alguien ahora mismo, quien soy yo para aparecer de repente en su vida…. Candy, me siento muy nervioso…. estoy condenado- Luego pensó en Albert, quizás debía hablarlo con él primero "Albert, ¿amigo como estas? Espero que muy bien, veras, quizás te hayas enterado por los periódicos pero ahora soy totalmente libre y me gustaría volver a salir con tu hija, ¿será que puedes hacer algo para que nos encontremos?, gracias atentamente…" –jajaja, eso sí que es patético, la relación de Candy y yo solo nos concierne a nosotros, no me extrañaría que Albert me matara después de recibir una misiva como esta y mucho menos puedo escribirle a Cornwell para preguntarle por su prima- y con estos pensamientos Terry se lamentaba día tras día en su escritorio tratando de escribir algo para Candy, hasta que sus giras se hicieron cada vez más intensas y tuvo poco tiempo para pensar en una carta adecuada. Sus pensamientos siempre divagaban en un la misma dirección "Candy, hace 9 años que te deje ir, deseando que el tiempo se detuviera, ahora solo desearía poder retroceder el tiempo a aquella época, si Susana te prometió algo, pude haber hecho que me prometieras que aguardarías por mi… hubiera sido egoísta talvez, pero creo que si me hubieras dado una última sonrisa seguro que te lo hubiera pedido… pero al irte ni siquiera te giraste para verme"… -ni siquiera te giraste para verme- se dijo Terry a si mismo con un deje de melancolía en su voz y recordando los siguientes días miserables luego de su separación, y pensando en eso se quedó dormido. Así pasaron 5 meses y un tanto más y Terry estaba enojado consigo mismo, -como pude dejar pasar tanto tiempo, el tiempo es oro, aunque aún no sé qué debo escribir…. Ni siquiera sé a dónde dirigir la carta-, Entonces pensó en las amables señoras del hogar de pony, seguramente Candy aún mantenía contacto con ellas, si…sería lo mejor, así Candy no se encuentre allí, seguramente ellas sabiéndolas muy gentiles redirigirán la carta a donde ella este, y sin tener mejores opciones comenzó a escribir, aunque como era habitual, había escrito tantas versiones de la misiva que había perdido la cuenta, ya frustrado y en un impulso se dijo así mismo con gran resolución –seré simple y directo- y con estas palabras escribió una carta casi incoherente a la que le tomo mucho tiempo llegar al servicio postal.
"Querida Candy, Ha pasado un año de aquello...pasado ese plazo de tiempo me prometí escribirte, pero llevado por las dudas he dejado pasar otros seis meses más. Pero ahora me he dado fuerzas y he decidido escribirte esta carta. Solo quería decirte que sigo siendo yo mismo, nada ha cambiado en mí. No sé si podrás leer estas palabras, pero quería que lo supieses" T.G.
Archibald se encontraba abrazando a Annie, quien sostenía al pequeño Stear en sus brazos, mientras Albert en la privacidad del despacho de la señorita Pony le había entregado la carta a Candy. Ella leyó la carta una y otra vez, había apretado esa carta con fuerza y recordaba cuando se supo del deceso de Susana, había pasado un mes de su muerte para cuando Candy se enteró, y esto se lo hizo saber a Albert – ¿sabes Bert? Cuando me enteré sobre lo de Susana, me desplome sobre el diván, no podía creerlo, y tampoco podía dejar de llorar, ella me había escrito solo una vez pero fue suficiente para darme cuenta que Terry y yo no hubiéramos podido ser felices a costa de la desgracia que ella había padecido-, Albert la miraba, ella estaba consternada, y le dijo –lo se pequeña, seguramente Terry pensaba lo mismo- y Candy continuo –Hubo un tiempo en que pensé en ir a buscar a Terry, debía darle aunque sea mi sentido pésame, pero …. Había pasado poco tiempo de la muerte de Susana y creí que sería impropio también, al final también me llene de dudas, quizás él ya había pasado la página conmigo y volver a vernos sería lo mismo que retroceder, al final sucumbí a mis miedos y pensé que si Terry quisiera verme ya habría venido, ahora me doy cuenta que él también tenía muchas dudas e inseguridades como las mías, ¿me está ofreciendo de nuevo su amistad? Me siento muy mal, debí haber dado yo el primer paso, ayudarlo un poco… - Albert toco el hombro de su hija y le pregunto -¿entonces que harás ahora Candy? ¿Responderás la carta?- Candy lo miro con los ojos cristalinos y le dijo – perdóname Albert, creo que no podre acompañarte a la inauguración del hotel, la verdad es que… quiero verlo, quiero verlo ahora mismo, enfrentar lo que haya que enfrentar, si escribo una carta tardara mucho en llegar, o peor aún, puede que se pierda en el camino, lo mejor es que vaya yo misma, perdóname Albert, dale a los Leagan de mi parte una sincera disculpa- Albert abrió los ojos de par en par y respondió – eso sí que no, tú debes estar allí; hagamos una cosa, acompáñame a la inauguración, no hace falta que te quedes a la fiesta y luego de eso yo mismo te llevare a la estación y te pagaré un boleto a new York para que hagas tu voluntad, pero por favor haz lo posible por comunicarte conmigo una vez que te encuentres allí, ¿te parece bien?- Candy lo veía sorprendida –¿Tan importante es que yo valla? – Le pregunto Candy, - es imprescindible tu presencia- respondió Albert.
George llego luego a la colina para recoger a Albert y a los Cornwell en su auto, Candy los despidió con mucha alegría y deseando un próximo encuentro con ellos, le dio un beso al pequeño Stear y les dirigía unas palabras a sus amigos íntimos, pues Candy sabia de sobra que no los vería en la próxima reunión, mientras eso pasaba, George informo a Albert que la tía Abuela Elroy se encontraba muy enferma y no podría asistir a la inauguración del hotel, pero había enviado una carta con anticipación a los Leagan notificando esto, entonces Albert miro a Archie – estoy seguro que Achie estará muy contento de visitar a la tía abuela junto con su esposa, talvez Stear mejore la salud de su tia abuela-; y luego miro a Candy muy contenta, que diferencia con la Candy que había estado unos minutos antes temblorosa en el despacho, " Candy, cuanto más podrás ocultar tus verdaderos sentimientos?" Ya se venían acercando las hermanas para despedirse también y antes que lo interrumpieran, Albert le hablo muy bajo a George – George necesito que hagas algo, pero es secreto, quiero que de alguna manera Terrence Graham llegue por la tarde a Miami; que este cerca del hotel que se inaugurara, podrás hacerlo? – George miro algo incrédulo a su señor pero le respondió –no será muy difícil señor William- .
Nota: este capitulo tiene partes de otro fic llamado temporada de narcisos, me parece que está bien planteado y Terry hizo las cosas bien , por eso tome parte de ese fic para añadirlo a mi historia , lo recomiendo mucho, es un fic hermoso , tomare más cosas de ese fic .
