CAPITULO 8 UNA VELADA MARAVILLOSA
-Hemos llegado señor- anunció Thompkins desde el asiento del conductor, Terry ayudo a bajar a Candy del auto y entraron a un edificio inmenso, tomaron el ascensor y llegaron al último piso , era un bello restaurante de jazz, tenuemente iluminado por las velas de las mesas y las lámparas estratégicamente ubicadas sobres las paredes del sitio. Un empleado vestido diferente al resto de los camareros se acercó festivamente a los recién llegados y recibió sus abrigos, -sr. Graham, que alegría tenerlo aquí de nuevo-, - sí, fue repentino pero ya estándome visto aquí, me dije que vendría- respondió alegre Terry – jajaja me alegro muchísimo que usted no se olvide de nosotros, que bueno que me avisaron con tiempo, ya está lista su sala por favor pase, el señor Thompkins no tardará en atenderle – decía el mesero que hacia una reverencia a la pareja, -gracias, con permiso- dijo Terry junto a una Candy sorprendida de que al parecer todos allí lo conozcan tan bien .
Candy aún no se acostumbraba a la oscuridad del lugar; el mesero los condujo a una sala privada, con un ambiente muy agradable, una mesa elegantemente decorada y grandes ventanales que daban una vista majestuosa de toda la ciudad nocturna; Candy estaba maravillada con el panorama, entró muy contenta a la sala para poder apreciar mejor el paisaje, y comentó – que vista más hermosa, este sitio esta increíble Terry-, al no obtener una rápida respuesta, Candy se giró de repente para mirar a su acompañante y pescó a Terry recorriéndola con la mirada, cosa que él intento disimular y se unió junto a ella en el ventanal, luego respondió – te dije que te iba a gustar; y eso no es todo, esta sala está diseñada para que dé una vuelta alrededor del edificio cada 30 minutos, ósea que podremos ver la ciudad desde ángulos diferentes-, Candy quedo sorprendida ante la explicación, –que diseño arquitectónico tan interesante- dijo, y Terry continuó –la vista de este lugar es magnífica; pero si pudiéramos subir a uno de los funiculares que tienen aquí, podrás contemplar una vista aún mejor; nunca he observado otra vista urbana tan imponente-, Candy estaba realmente impresionada con el sitio y comentó, - veo que vienes por aquí seguido-, – no tanto como quisiera, pero cada vez que las giras pasan por este punto, es difícil ignorar el lugar, a veces la compañía viene 2 veces al año- explicó Terry, y luego ambos, a una distancia prudente el uno del otro se quedaron observando el horizonte un instante más ; de repente tocaron la puerta, era Thompkins que ya llegaba con la cena, a Candy se le iluminaron los ojos ante los banquetes, recibió la comida con gran alegría, cosa que hizo reír a Terry; -casi olvidaba que hoy no pude comer mucho-, exclamó Candy mirando los platillos que servían y prácticamente se le hacía agua la boca, -¿Qué? ¿Una glotona como tú puede olvidarse de comer? – preguntaba un Terry muy divertido mientras ofrecía la silla a Candy – Terry, eres un grosero, el caballero aquí presente pensará que soy una troglodita- se quejó Candy, y el señor Thompkins solo sonrió ante su mención, –no te preocupes, Harry te guardara el secreto- decía Terry riéndose; ante esto Candy hizo un puchero y dijo – ¡eres incorregible! De todas maneras no permitiré que tus odiosos comentarios arruinen mi cena, ¡se ve delicioso!-, -¿Qué desean tomar? ¿Vino tinto talvez? Es un buen acompañamiento para este plato- añadió Thompkins, pero esta pregunta impactó a Candy y esto hizo que Terry se riera aún mas –jajaja debieras ver tu cara Candy, pareces miembro de la templanza- se burlaba Terry, y Candy que casi se ahoga ante las burlas de Terry, contestó algo enojada –no te burles, solo pensé que no ofrecerían licor tan abiertamente en sitios como este, tu sabes… por todo eso de la prohibición -, - siempre hay forma de saltarse las reglas, señorita pecas- decía un Terry guiñando el ojo con naturalidad y continuó –creo que es una ley absurda y una copa no hará daño, ¿no lo crees así Candy?- Candy asintió, ella estaba de acuerdo con Terry –Harry tráenos 2 copas por favor- ordenó.
El gracioso incidente puso a Terry de tan buen humor que la conversación de la cena pronto se volvió fluida y placentera; Candy le contaba a Terry lo que había hecho todos estos años profesionalmente, se había graduado como enfermera, acerca del hospital que dirigía junto al dr. Martin y como al mismo tiempo se había vuelto profesora en el hogar; también de cómo estaba involucrada en la recaudación de fondos para ayudar al hogar de pony, (Terry memorizaba cada gesto de Candy, se atrevió a mirarla más abajo mientras la encontraba desprevenida, disfrutando su vino, y cada vez que sentía que quería estar más cerca de ella, desviaba la vista hacia el gran ventanal, tratando de aparentar que no sentía nada; hacia uso de todas sus habilidades histriónicas para seguir escuchando a Candy); - mi vida no es tan sofisticada e interesante como la tuya llena de aventuras teatrales y tus viajes, pero debes creerme que no cambiaría nada, cada paso que he dado, ha tenido un objetivo importante, mejor cuéntame de ti, ¿cómo han sido tus giras?-, -bueno pues, han estado bastante bien, cada evento se ha sobrevendido y el día de hoy se supone que me encontraría con un director muy importante; antes de venir aquí he estado en Boston, Buffalo, Montpellier, Pittsburgh… y 8 ciudades más- contesto Terry como si fuera lo más casual del mundo –¿No te cansas Terry?- pregunto Candy frunciendo sus labios, -estoy acostumbrado a viajar, pero debo admitir que al final estas más que harto; además señorita Candice, no eres la indicada para hablarme sobre una vida tranquila, ¿no te parece que ser enfermera, profesora y benefactora del hogar de pony es mucho para una sola persona?-preguntaba Terry, … - a veces podría cansarme, pero no sucede con frecuencia, amo la enfermería y también amo enseñar, es como un juego para mí- respondía una sonriente Candy, entonces Terry comentó divertido – con que un juego, me alegro entonces nunca haber estado en posición de ser tu juguete, digo, tu paciente jajaja-, Candy solo miro a Terry con un divertido gesto de disgusto y dijo -Aunque no lo creas soy una buena enfermera y maestra; están muy contentos con mis servicios, además generalmente estoy cerca de casa; Talvez Albert y tú se adapten mejor al estar viajando, pero cuando yo debo hacerlo, no he terminado de empacar y ya estoy renuente a irme-, a lo que Terry contesto –En mi caso después de cada gira tengo un descanso d semanas, 3 si las funciones no son muy seguidas, en cambio tú no te tomas un descanso para nada, si sigues así te convertirás en la próxima hermana gray jajaja-, -Ja Ja Ja, muy gracioso, suenas igual que Annie- respondió Candy, entonces Terry continuó – quizás la señora elegante tiene razón, ¿no te parece?- y una Candy con tono despreocupado le respondió – En absoluto, Annie quiere presentarme todo el tiempo a la alta sociedad, de la cual me aburro fácilmente, además mi ajetreado estilo de vida no impide para nada ver a mi novio favorito cuando lo necesito, y él nunca se ha quejado acerca de mis múltiples trabajos- esta vez fue el turno de Terry de atragantarse y dejo caer la cuchara dulcera que traía en su mano, y se agacho a recogerla, en esos momentos pudo mirar las piernas de Candy en todo su esplendor, al tener la servilleta sobre sus muslos no dejaba apreciar más que de la rodilla para abajo pero a Terry le pareció que tendrían una textura muy suave, entonces se reincorporo en la mesa y comentó –estas bromeando-, a lo que Candy muy alegre contestó –¿acerca de mi novio?, nunca podría bromear sobre él, es el chico más encantador que pudiera haber conocido jamás- Terry estaba descolocado, casi temblaban sus manos sobre la mesa mientras miraba a Candy sonreír tan dulcemente, "Candy, mi Candy tiene a alguien más, como no lo supe antes, Albert no me lo dijo….recuerdo que en el salón ella hablaba con alguien"….el mundo de Terry se destruía con cada segundo que pasaba, en esos momentos sintió que su corazón era arrancado de su pecho y arrojado hacia el abismo del gran ventanal, "Candy, ¿tu corazón ahora es de alguien más? ¿No has leído mi carta verdad? Claro, aún es muy pronto y aunque ya haya llegado, ni siquiera te encuentras allá", Terry ensombreció su mirada consternada, y la escondió bajo su fleco, temía que Candy viera que sus ojos se habían humedecido un poco, algo de rencor envolvía a Terry, incluso pensó en reclamárselo pero … , Candy seguía hablando muy jovialmente – ¿quieres ver su foto?, va conmigo siempre a donde quiera que vaya – y seguido de esto saco un par de fotos de su bolso y las elevo hacia el rostro de Terry, él aunque no quería no pudo evitar verlas, y entonces de repente… rapo las fotos de las manos de Candy, cosa que hizo que la chica se sorprendiera; Terry miraba las fotos minuciosamente una y otra vez, eran de un niño, que era prácticamente un bebe, y Candy con su habitual sonrisa cantarina comentó –te presento a mi novio, Alistair Cornwell, ¿no te parece una dulzura?-, Terry temblaba pero esta vez, era más por alivio que cualquier otra cosa, su pecosa le había jugado una broma demasiado pesada para su gusto y respondió con un tono juguetón –así que este es tu novio- "malvada mona pecas, te estas vengando de mi por todas las bromas de esta noche, ya tendrás que pagármelas en algún momento" pensó Terry. …. El mundo de Terry se arregló en un segundo….
-Con que este es el hijo del elegante, tiene los ojos y la sonrisa de su homónimo- decía un Terry más animado una vez que recobró la compostura, -¿verdad que si? Yo también lo pensé en cuanto lo conocí, ayudé en el parto de Annie y cuando nació, no te imaginas la felicidad que sentí al verlo; traer una nueva vida al mundo da una sensación reconfortante, y más cuando él bebe tiene un parecido sorprendente con alguien a quien amas- decía una Candy radiante ante el recuerdo. Terry miraba las fotos del pequeño y recordaba al inventor y con un tono más serio comentó –Alistair Cornwell; sé que han pasado muchos años de su muerte, pero realmente siento mucho su perdida, era un gran tipo, ojala lo hubiera conocido mejor-, Candy bajo su mirada y respondió –gracias Terry, han pasado ya 10 años, y para serte sincera aun no me acostumbro; aun espero que aparezca en mi puerta diciendo "Candy, ya regrese" y lo vea venir con alguno de sus desastrosos inventos jeje, todos juntos riéndonos en el momento en que explotara o algo… aun lo extraño-, -algunas veces es muy doloroso dejar ir- susurro Terry con nostalgia, con la mirada perdida en la vacilante llama de la vela que decoraba la mesa. A Candy le pareció que el comentario de Terry sonó tan abatido, que temió haber tocado alguna fibra sensible; no pudo evitar recordar a Susana y pensó "¿cómo pude ser tan insensible? Mi queridísimo Terry aun debes estar sufriendo por la muerte de Susana, debes estar pensando en ella incluso ahora"; -Terry-, lo llamó usando su tono más dulce, y continuo -discúlpame por no haberte enviado mis condolencias por el deceso de Susana, estaba tan impactada y apenada cuando me enteré…. Ella se fue muy joven-, Candy había alcanzado la mano de Terry, -cuando me enteré, había pasado más de un mes de su fallecimiento; ahora que lo pienso, quizás aún había tiempo de haberte enviado una tarjeta o algo… yo… yo siento mucho no haberte podido ofrecer ningún tipo de consuelo en el momento que más lo necesitabas, se bien lo difícil que es perder a alguien a quien amamos- murmuro Candy visiblemente conmovida.
Correspondiendo al toque de Candy, Terry entrelazó sus dedos con los de ella y respondió –agradezco tu preocupación, debo admitir que la muerte de Susana fue algo lamentable, pero para ser honesto no es como tu supones; en todos los años que estuve junto a ella, realmente llegue a apreciarla y estuve con ella como prometí. Sin embargo si en tu idea de relación feliz incluyes que uno debe estar enamorado del otro, debo confesarte que realmente nunca llegué a alcanzar ese estándar- Candy se sorprendió, y a la vez se lamentó por Susana "tu amor al final nunca fue correspondido…. Aun después de tantos años… Susana…" y con esto en mente se atrevió a preguntar –entonces… en todos estos años, tu solo pretendiste haberla amado, pero en realidad ¿mentías?-, Terry miro los ojos de Candy fijamente y le dijo – no del modo en que tu supones, cuando le ofrecí mi protección, deje muy en claro que era en base a la gratitud y honor; Susana me aceptó de esa manera, y te aseguro que mi conciencia está tranquila porque la estime y la apoye en su rehabilitación, y también le proveí como un esposo lo hubiera hecho aunque solo estábamos comprometidos; nunca compartimos el mismo lecho-, Candy se entristeció mucho por Susana, soltó la mano de Terry y caminó hacia el gran ventanal, se preguntaba a si misma si había tomado la decisión correcta, y entonces preguntó -tu .. ¿Tú crees que fue feliz? – y Terry que la había alcanzado le respondió –estoy seguro, estuve con ella durante su larga enfermedad y también la noche que expiró, y me lo dijo en varias ocasiones. Nunca le di una razón para quejarse pero no la amaba; en todo caso te aseguro que tanto tú como yo, cumplimos con nuestras promesas –, en ese momento Terry abrazo a Candy por atrás, justo como en el pasado, esto tensó a Candy un poco y escondiendo su cara en el suave cabello de Candy, Terry continuo – fue triste verla partir, pero te estaría mintiendo si te dijera que sufrí por ella de la forma en que tu sufriste por Anthony, o que honestamente la extrañe de la misma forma en que tu extrañas a Stear-, en ese momento Candy pensó "mi querido Terry, fuiste fiel, generoso y comprensivo con alguien a quien no amabas, no estoy segura si uno puede ser feliz así; esa noche yo …. Hubiera querido quedarme contigo", Candy sentía el calor de Terry en su espalda abrazándola y en ella surgió un impulso de girarse y querer abrazarlo y besarlo, hacer lo que tantos años había deseado, casi estaba decidida a hacerlo pero … toc toc, era el señor Harry Thompkins que venía a recoger la mesa; ante el toque de la puerta, los jóvenes se habían separado, Candy no sabía si debía odiar al hombre por haber roto el encanto, o agradecerle por salvarla de haber expuesto sus sentimientos más profundos.
La banda de jazz tocaba una balada suave, con piano guitarra y saxofón y entonces Terry invito a Candy a bailar, a lo que ella respondió –no es que este muy familiarizada con esta música pero lo intentaré - , Terry la tomo de las manos y le dijo – no te preocupes, yo te guiaré- y comenzaron a moverse y girar lentamente; en cada giro sus cuerpos se acercaban más y aunque Terry era consciente de que estaba excediendo la distancia aceptada entre 2 bailarines que no fueran enamorados, no podía evitarlo, se inclinó ligeramente sobre Candy y se permitió abrazarla (de nuevo), ese vestido era una condena, era una invitación a acariciarla hecho prenda; pero no quería asustarla, así que se conformó con acariciarla solo con la mirada, entonces Terry le susurro, -¿sabes Candy? Yo te había escrito hace poco, pero no sabía dónde encontrarte- , y Candy le respondió –lo sé, yo recibí tu carta; si no hubieras tenido que venir, seguramente ahora estaría en un tren rumbo a new York-, entonces Terry se separó de ella para mirarla a los ojos, lo habían tomado por sorpresa estas palabras y pregunto incrédulo – ¿ibas a New York, por mí?- Candy se sonrojo ante el asombro de Terry y le contesto, -¿Albert no te dijo nada?- a lo que Terry aun confuso dijo –no, él solo me dijo que tenías algo que hacer, pero él no podría acompañarte y como yo estaba "casualmente" allí, me pidió el favor que no te dejara sola porque no conocías la ciudad, y te ocuparías de tu asunto por la mañana-, Candy se puso pensativa, ¿Albert tendría algo que ver con que Terry estuviera ahora mismo con ella? Y luego pensó en voz alta: -supongo que no quería dejarme en evidencia, la verdad si quería ir a verte pero nunca pensé en lo que iba a decirte una vez que te tuviera frente a mí, siempre he actuado por impulso- Terry la miraba atónito y ella se sonrojo mucho y dijo – oh no, ¿eso lo dije o lo pensé?- un Terry muy alegre y que no podía de la risa, giro una vez más con Candy antes de cargarla repentinamente entre sus brazos, por suerte los reflejos de Candy fueron lo suficientemente rápidos para no permitir que el vestido se abriera totalmente ante esta acción – kyaaa Terry espera, bájame –, pero Terry seguía riendo y girando con ella en brazos mientras Candy roja como un tomate, solo escuchaba los fuertes latidos de su corazón agolparse dentro de su pecho por la descuidada confesión …
Una vez terminaron de "bailar", tomaron sus abrigos y Terry insistió en subir para tomar un aparato muy parecido a un telesilla, que era solo de uso exclusivo del dueño, ya que los funiculares no estaban activos, pero Candy veía con mucho pánico el artefacto, no lo veía muy seguro ante el abismo que los esperaba, y Terry insistió - vamos Candy, mira que invento tan magnifico, el ambiente está muy fresco y no hace tanto frio, desde aquí podrás apreciar mucho mejor el panorama que desde la sala , y Harry nos esperara abajo, vamos Candy anímate-, ante las suplicas de Terry Candy accedió pero muy dudosa, se sentaron y el mesero que los recibió, aseguro un tubo y un cinturón pero esto no le parecía a Candy suficiente seguridad para no caerse; todo iba bien hasta que la silla quedo colgada , -aaaah- grito Candy y abrazó a Terry , miraba sus pies suspendidos sobre la gran ciudad, ante esto Terry rio y dijo – cálmate Candy, esto no se caerá, te lo aseguro, deja de mirar abajo, mejor mira el panorama, podemos apreciar todos los monumentos de Miami al mismo tiempo desde aquí, Candy se atrevió a abrir los ojos y Terry tenía razón, la vista era preciosa y descendían muy lentamente , su cabello se agitaba con el viento, y comenzó a tranquilizarse, entonces Terry viéndola más calmada mencionó –¿ves? ¿Porque tus impulsos no funcionan aquí?-, a lo que Candy responde –esto es diferente, los impulsos de idiotez trato de acallarlos…. La mayoría de las veces-, -jajaja ¿en serio?- preguntaba dudoso y Candy con una mirada de pocos amigos respondió –que desgracia la mía, no mentías en la carta, sigues siendo el mismo, ¿qué harías si muero de miedo por tu culpa? -, -supongo que luego yo moriría de la risa, la vida puede ser muy irónica- respondía un divertido Terry, -tonto- espetaba Candy, y Terry continuo –me pregunto qué otras cosas habrás hecho por impulso-, y Candy ante la pregunta se lo pensó y respondió – supongo que lo más memorable fue cuando abandoné el colegio San pablo-, entonces Terry recordó que abandonó el colegio para salvarla a ella de la expulsión y pregunto –es verdad, en aquella época ¿cómo terminaste en américa?-, Candy en medio de un suspiro dijo – en algún momento tendría que contarte de todos modos; cuando te fuiste, mi castigo fue cambiado a permanecer encerrada en mi habitación por una semana, se me hizo muy raro pero creí que había tenido suerte, aunque miraba a tu habitación y estaba muy oscura, la verdad estaba preocupada por ti, así que en la noche salte a tu habitación y encontré tu carta-, Terry ante esto dijo -que chica osada, te pudieron haber encontrado- " Candy, la verdad yo también miraba hacia tu habitación, a veces en medio de mi soledad deseaba que aparecieras y me hicieras compañía, que me visitaras más a mí que a tus primos" –es una pena que quisieras visitarme cuando ya no me encontraba allí- decía Terry , -¿eh? Exclamo Candy, - Terry se sonrojo y dijo –nada. Mejor sígueme contando- , - bueno…. Una vez que leí la carta que dejaste, hice mi maleta, tome lo poco que tenía ahorrado, y escape del colegio, yo también deje una carta y trate de alcanzarte- , -¿Quee, trataste de alcanzarme?- decía un Terry asombrado ante tal descubrimiento, y Candy sonriéndole le respondió – así es, pero cuando llegué, hacía poco tu barco había zarpado; lastimosamente le había dado todos mis ahorros al cochero, así que le robe la comida a 3 pequeños y me aventuré como polizona en un barco-, -¿Quee, no puedo creerlo, cómo pudiste hacer algo así? jajaja- , -bueno, en realidad no robe la comida, los niños me la cedieron, uno de esos chiquillos enfermó y lo ayude, fue ahí que decidí ser enfermera; su padre quedo agradecido conmigo y me recomendó con un amigo, hubieras visto al señor que me ayudo, tenían pintas de piratas y vándalos pero en realidad eran muy buenas personas- relataba Candy, jajajaja Terry no paraba de reír, y dijo- ahora no puedo imaginar que pinta tendrías tú en aquel momento-, -no lo recuerdo, creo que me disfrace de chico, no estoy segura, en todo caso conocí a un chico llamado cookie, se supone que tenía 15 años como yo en aquel entonces pero era más bajo que yo, él me ayudo a colarme en un barco carguero que iba a América, pero a mitad del camino lo descubrieron y los marines lo arrojaron al mar-, -¿cómo?- decía un Terry anonadado, -pobre chico, ¿sobrevivió?-, a lo que Candy sonriendo relató – claro que sí, en esos momentos me descubrí a mí misma e hice que lo subieran, al parecer Cookie se había tratado de colar muchas veces y estaba advertido, pero él había sufrido esa suerte por mi culpa, no podía abandonarlo, así que para que no me expulsaran dije que era enfermera y que tenían que salvar a cookie, ellos también sintieron lastima por él y decidieron llevarnos, por suerte el capitán del barco nos tomó cariño y así fue que llegué a América; Cookie me escribió una carta relativamente hace poco, su verdadero nombre es muy extraño, era ….- Candy no pudo terminar de hablar; Terry la abrazó repentinamente muy fuerte, ella se perdía entre sus brazos, y sintió a Terry temblar; entonces él le dijo –si te hubiera pasado algo, no me lo hubiera perdonado- ella enternecida por la repentina preocupación de Terry, decidió devolverle el abrazo y dulcemente recostándose contra su hombro le dijo –no me paso nada, solo quería encontrarte, no sabes la rabia que me dio llegar a mi colina de pony y enterarme que tan solo media hora antes habías estado ahí-, -jeje yo quería conocer todo lo que tu amabas Candy, si hubiera sabido que tenías tanta resolución, te hubiera llevado conmigo; pero la verdad no tenía nada que ofrecerte, ¿que hubiéramos hecho si nos hubiéramos encontrado?- pregunto Terry, y Candy que lo había meditado muchas veces antes, solo respondió –supongo que hubiéramos tenido que decirnos hasta pronto nuevamente, cada uno debía seguir el camino que eligió, pero en mi caso por lo menos quería que supieras algo- , y Terry curioso pregunto -¿Qué cosa?, ella solo sonrió y respondió dulcemente –¿no lo imaginas? Quería decirte que te amaba Terry, que te amaba más que a nadie en el mundo- . En esos momentos Candy sintió que la separaba un poco de él y esto la sorprendió, hasta que sintió los labios de Terry posarse sobre los de ella, fundiéndose en un beso muy profundo; Candy perdió la noción de la realidad, cerró los ojos y por fin se abandonó a la dulce sensación que la boca de Terry le había dejado hace años, permitiéndole sentir su sabor mientras descendían lentamente sobre una gran ciudad.
Lentamente fueron separándose y juntando la frente con la suya, Terry susurró –yo también te amo Candy, te he amado desde siempre, más que a mi vida, no vuelvas a irte por favor-, Candy se aferró a el- claro que no, ya no volverá a pasar-, luego Terry viendo que estaban próximos a bajar, empezó a comentar sobre los labios de Candy en voz alta - si hubiera sabido que no me abofetearías lo habría intentado mucho antes jajaja, el color de tus labios es cereza anaranjada, pero saben ligeramente a… Crème brûlée?, fue el postre de la cena? No, es como ¿vainilla con chocolate? no estoy seguro;… creo que son caramelos… no importa acabo de hacerme adicto a ellos; desde este momento eres la poseedora de mi sabor favorito-, - solo te salvaste porque hace frio, a la próxima quizás no tengas tanta suerte- decía Candy , entonces Terry se acercó y respondió – me arriesgare todas las veces que me sea posible entonces- y siguieron varios pequeños besos más, la chica estaba realmente feliz, pero algo confusa pensaba "Terry tu solo piensas en dulces, en cambio a mi tus besos me saben a felicidad absoluta, ni te imaginas el montón de sensaciones que acabas de dejarme, mi amado tonto…..tengo que calmarme ".Una vez abajo, Harry los esperaba con el auto ya listo; en el camino Terry pregunto – y que vas a hacer mañana?-, -jeje creo que ya es mañana- dijo Candy, y prosiguió –Albert me dijo que volviera al hotel, supongo que me despediré de ellos al amanecer y luego retomaría mi plan inicial…( Candy se lo pensó, iría new York pero si Terry no iba a estar, no tendría caso que fuera) no puedo ausentarme tampoco mucho tiempo del hospital, solo me quedan 3 días mas y tendré que regresar, ¿Que vas a hacer tu? Albert dijo que estabas de paso-, Terry sabía que Candy tenía planeado ir a visitarlo, así que no fue difícil reestructurar su plan –yo debía volver esta noche para notificar el resultado de mi entrevista a Robert, pero si vas a New York, mejor me quedare aquí y vendré por ti en la mañana, vamos a desayunar con Eleonor, a ella le dará mucho gusto saludarte Candy-, -con tu madre? Claro que sí, también me dará mucho gusto verla, he oído que está filmando una película, debe ser muy emocionante-, decía muy feliz Candy, –no lo sé, repiten la misma escena una y otra vez porque deben grabarla de distintos ángulos, talvez más adelante también incursione, tendré tiempo para pensarlo, por ahora prefiero pensar en cómo secuestrarte – sentencio Terry, seguido de un abrazo y cosquillas -aaah nooo basta- decía una risueña Candy. Harry Thompkins, estaba algo asombrado de verlos interactuar por el espejo; no reconocía a su joven patrón, ¿qué pasó con la sombría persona con la que solía trabajar? , ¿Se equivocó? No, no definitivamente era él, pero junto a la señorita Adley era otra persona, se alegró mucho por él y luego anunció – llegamos señor- .
Entraron por el ala sur para no incomodar a nadie y allí la esperaban Stuart y Mary, la cita casi había terminado, y Terry le dijo – entonces vendré por ti a las 7 am-, -¿tan temprano?- respondió Candy, -no descansaras nada, puede ser más tarde-, entonces Terry divertido comento – ¿quieres dormir más?, no te lo permitiré dormilona, entre más temprano salgamos es mejor, si te quedas mucho tiempo te surgirá una cosa y otra y al final no te dejaran en paz, te lo digo por experiencia, además …estoy seguro que no podré dormir nada-, Candy no podía discutirle, ella se encontraba igual, así que solo le sonrió, se empinó, le regaló un pequeño beso y dijo –está bien, se hará como tú quieras, buenas noches mi amor- Candy se despidió una vez más de su ahora novio, antes que las puertas del ascensor impidieran verse .
Terry resuelto después de la despedida dijo -Señor Stuart ¿verdad?, quisiera reservar una habitación, que sea junto a la de la señorita Candice por favor – , -¿cómo dice, junto a la señorita Adley?, disculpe señor Graham pero ella está en el piso donde solo residen los dueños, y gerentes del hotel, creo que no habría alguna habitación disponible para un cliente con semejantes demandas- sentenció el sr. Stuart , -por favor señor Stuart, es realmente importante para mí, se lo ruego, lo pagaré bien, sus patrones no se enteraran- Terry observaba al señor con ojos suplicantes, esto no sirvió con el señor Stuart pero sí que lo hizo con la sra. Mary, y hablo en favor de Terry – Vamos Stuart, no viste como lo despidió Candy? Seguro es un buen muchacho, al lado de la habitación de Candy no hay nadie ahorita, el hotel apenas se inauguró hace unas horas, no está del todo lleno-, -pero Mary?-… Stuart estaba anonadado con la reacción de su compañera, y ella prosiguió –se irán temprano, debe estar cansado, dale las llaves de la habitación. –muchas gracias señora Mary, es usted un ángel – exclamó Terry muy contento, se registró y también pidió una habitación para Harry, y subió al ascensor junto a un Sr. Stuart que lo miraba con algo de recelo, a pesar de lo que Mary dijera no estaba muy convencido pero ya había accedido.
"¿acercarme paulatinamente? ¿Acercarme paulatinamente? Al diablo con ese plan, ya he esperado demasiado, quiero estar con Candy ya mismo" pensaba un ansioso Terry, que no veía la hora en que se detuviera el ascensor y le mostraran su habitación -llegamos- anuncio Stuart, -pase, esta será su habitación sr. Graham, la señorita Candice está en la próxima habitación pero, cuando salga en la mañana, procure no hacer mucho ruido, se lo ruego, buenas noches- , -no se preocupe, buenas noches, y gracias- respondió Terry amablemente, y luego se aseguró de que el sr, Stuart se regresara por donde vino, cerro su puerta y en su nueva habitación, arrojo su blazer y saco algo de su maleta que luego también arrojo sobre la cama.
Candy miraba el ventanal de su habitación, -que tranquilo es aquí, pero definitivamente prefiero el ventanal del restaurante al que me llevo hoy Terry…. Terry…me parece un sueño, por fin te lo dije, Dios mío que felicidad, ¿acaso puedo estar más feliz?- decía una Candy sonrojada mientras admiraba la ciudad, deseando que pasara rápido la noche, cuando de repente tocaron a su puerta – quien podrá ser a esta hora?- , al abrir se sorprendió que era Terry, el cual entro rápidamente a la habitación y cerro con seguro la puerta detrás de sí, -Terry! Que haces aquí?- preguntaba una asombrada Candy –Tranquila, por esta noche reserve una habitación aquí- decía Terry guiñando el ojo, pero eso no respondió la pregunta de Candy que estaba con cara de póker face y pregunto –¿entonces te enviaron a dormir conmigo?-, jajajaja Terry se rio muy alto y Candy tapo su boca con las manos mientras decía shhh , Terry aparto las manos de Candy de su boca y dijo divertido y en un tono más bajo –si a ti no te molesta, tampoco a mi jajaja , estoy en la habitación de al lado pecosa presuntuosa-, Candy exhalo un suspiro de alivio, puso sus manos en la cintura y mirándolo acusadoramente le dijo – pero eso no responde mi pregunta ¿Qué haces aquí?- a lo que Terry respondió –es que olvide darte algo que te pertenece hace ya mucho tiempo- Candy se sorprendió, -algo que perdí? -comenzó a pensar en que se le pudo haber perdido en ese tiempo. Terry tomo la mano de Candy y le puso un bello anillo de oro, adornado con varias esmeraldas y zafiros alrededor, y decia –Este anillo es como un amuleto para mí, lo compré con los primeros sueldos que conseguí, iba a dártelo hace mucho tiempo, mi intención no era dejarte regresar a chicago en aquel invierno, pero debido a todos los obstáculos que conoces tan bien, nunca tuve el valor de dártelo, pero ahora todo es diferente- Terry apoyo su rodilla en el suelo y continuo – Candy, hazme el honor de convertirte en mi esposa, ya no quiero esperar más, déjame pasar el resto de mi vida contigo- Candy que hasta hace poco se preguntaba si se podía ser más feliz, descubrió que si podía, el día más maravilloso de su día era el menos esperado, se abalanzo sobre Terry y le dijo –claro que sí, me encantaría – seguido de un beso .
La reunión ya casi concluía en el hotel, Albert y los Leagan ya se retiraban a sus habitaciones, Eliza iba del brazo de Kenneth este se retiró a su respectiva habitación –gracias por la linda velada Eliza, que descanses-, -buenas noches ken, gracias a ti, me divertí mucho- contesto una muy contenta Eliza, Neal estuvo muy pensativo toda la velada luego que Candy se fue, en el camino Eliza solo hablaba de kennet y esto lo fastidiaba un poco; se encontraron con el señor Stuart y la sra. Mary, Albert les agradeció por toda su ayuda en la inauguración y los felicito por su buen desempeño, y luego preguntó –¿Candy ya regresó?- y unos nerviosos gerentes atinaron a decir –sí señor, llego hace un rato-, y la sra. Mary completó –estaba muy cansada, seguramente ya se ha quedado dormida- , entonces un Albert pensativo dijo – tienen razón, hoy fue un día difícil para ella, lo mejor es que la deje descansar, hablaré con ella en la mañana, gracias de nuevo, buenas noches -, - buenas noches señor Adley-, esta conversación era atentamente escuchada por Neal. (Stuart y Mary les pareció conveniente, no decir nada sobre la persona que alquilo habitación en último momento, ubicado en las suites principales a las cuales todos se dirigían)
Mientras tanto en la habitación de Candy, luego de una linda proposición y una lluvia de besos, Terry se fijó en el gran espejo que estaba en una gran pared y comentó –ese espejo que te ubicaron aquí es bastante grande, quien de los 2 es realmente el engreído eh? jajaja- , Candy volteo a ver el espejo y miró su reflejo –no sé nada de decoración de interiores pero me parece una exageración-, entonces a su imagen reflejada, se sumó Terry abrazándola por la espalda, y dijo – por alguna razón este cuadro me da algo de nostalgia, pero puedo decirte con sinceridad que me gusta lo que veo- y Candy que se percató que Terry no llevaba su blazer puesto, Tenía un chaleco oscuro y una camisa de seda blanca y comento -con ese traje me recuerdas a las épocas del San pablo- y Terry que la miraba sin dejarla de abrazar respondió – es verdad , parece que nada hubiera cambiado- , -bueno … no del todo , tu estas más alto- reflexionaba Candy – y tú tienes más pecas- decía un divertido Terry - bah, eres incorregible- decía una Candy con cara de pocos amigos y Terry esta vez se permitió besar el cabello de su futura esposa, Candy se sentía tan bien así, que se dejó recostar un poco sobre el chico; Terry que se perdía entre su cuello, apartaba un poco sus risos y daba pequeños besos, olas de corrientes recorrían a Candy.
-¿Sabes mi bella pecosa? Si me hubieras dejado acompañarte ese día, aunque fuera para despedirte, te hubiera dado ese anillo en aquel momento, eso era lo que yo quería hacer desde un principio-, le susurraba Terry mientras la abrazaba más fuerte, y Candy poso sus manos sobre las de él, y le contestó –amor, sabes bien que no podía, había dado mi palabra-, -lo sé, ¿y que promesa te hizo ella a cambio de que me dejaras?-, Candy se entristeció un poco ante el susurro tierno con aura de reproche; no sabía que Terry lo sentía así, ella lo tomo como un acuerdo mutuo entre los 2. Entonces Candy le contestó – ella me prometió que te haría feliz-, Terry suspiro y dijo -humm, le pediste un imposible. Si te hubieras girado cuando te atrape en las escaleras, quizás lo hubiera podido sobrellevar un poco mejor - Candy recordó cuando encontró a Terry en aquel pequeño teatro de rockstone, quizás debió hablarle pero simplemente no había podido en ese momento, y respondió – no estoy tan segura que girarme hubiera sido una buena idea, más bien creo que eso hubiera sido peligroso-, -¿peligroso?- pregunto Terry, entonces Candy se giró y le dió un dulce beso que tomo a Terry por sorpresa, y permitiéndose abrazarlo sin ningún tipo de pudor le susurró – si te hubiera mirado, no hubiera podido evitar confesarte que te amo, y esa vez hubiera sido yo quien te robara un beso en mi desesperación al saber que te perdía; quien sabe hasta dónde hubiera llegado si me hubiese girado , quizás nos hubiéramos arrepentido si le hubiera hecho caso un impulso así –
Terry se sentía muy bien de tener a Candy así, sentirla tan cerca, la quería tener más y más cerca, acariciaba la tela de su vestido percibiendo que debajo solo estaba su piel desnuda, y de a pequeños lapsos mientras ella le hablaba, se permitió bajar la cremallera que se deslizaba con mucha facilidad, -Candy, si se trataba de estar contigo, nunca me hubiera arrepentido de nada-; con estas palabras y tomándola entre sus brazos por la cintura la elevó hasta ponerla frente a frente con él y la besó como si no hubiera un mañana ; la llevó hasta su cama donde ella reaccionó pronto y sostuvo su vestido antes que se deslizara por completo sobre sus hombros, pero no impidió que mostrara sus piernas , y Terry claramente excitado , la tomo de las muñecas y trato de separarlas mientras daba pequeños besos a su cuello y su escote mientras susurraba – no te escondas de mí, déjame mirarte- pero un atisbo de razón lo hizo detenerse y mirar a Candy a los ojos antes que hiciera lo que estaba a punto de hacer; ella estaba totalmente sonrojada, pero con una mirada tan dulce y titilante solo atinó a decirle –bienvenido-. Si, esa era la respuesta a la carta de Terry, solo eso hacía falta decir, y con esto dicho, Terry ya no quiso pensar más…
