Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso

Capítulo 26: De vuelta a la realidad

Del capítulo anterior desde el punto de vista de Bella:

Bueno, ¿crees que podrías tener algo de tiempo para mí, con tu agenda tan llena? –sonrió, tratando de mantener el ambiente ligero, aunque sus solemnes ojos lo delataban ¿acaso estaba... avergonzado? ¿Incómodo? Solo sal de aquí, puedes pensar en esto más tarde...

Veré qué puedo hacer. ¿Nos vemos el miércoles? –Me hundí en mi santuario y encendí el motor –Adiós, Edward –dije cerrando la puerta.

Golpeó suavemente la ventana e hizo un gesto para que bajara el vidrio, aunque eso era completamente innecesario para que nos comunicáramos.

Deliberadamente, presioné el botón automático para bajar mi ventana, solo para ser golpeada por su aroma con toda su fuerza, una vez más.

Se agachó un poco, con las manos sobre las rodillas para que estuviéramos a la misma altura. Él me sonrió antes de decirme las últimas palabras de la noche –Me aseguraré de que cumplas tu palabra –bromeó con su voz aterciopelada.

BPOV

Le devolví una sonrisa rígida, fingiendo cortesía, antes de volver a subir la ventana y poner cuidadosamente mi auto en reversa, preparándome para salir de la propiedad de los Cullen. No me atreví a mirar hacia ningún lado, excepto directamente al camino frente a mí, pero no pude resistir el impulso de echar un vistazo rápido hacia atrás mientras me marchaba. Miré rápidamente al espejo retrovisor, aliviada al ver que Edward ya había comenzado a regresar a la casa de su familia y no estaba viendo cómo me iba con esos ojos, creo que al menos me sentí aliviada. Rápidamente eché un vistazo al mapa que había hecho Jasper, para asegurarme de saber hacia dónde iría y aceleré un poco al ver la hora en el reloj del tablero del auto.

Respiré profundamente para descansar, aunque no lo necesitaba físicamente, realmente lo necesitaba emocionalmente. Me sentía libre ahora, bueno, libre no, pero finalmente sola y libre del esfuerzo épico que había tenido que hacer para mantener la calma. No estaba libre de la desesperación que había comenzado a crecer una vez más. ¿Cómo pudo pasar esto? Es como si el destino estuviera empeñado en reírse de mí una y otra vez. Claro, fue maravilloso ver a los Cullen y reconectarme no solo con esta familia, que había sido tan importante para mí por un tiempo tan corto pero significativo, sino con el genuino alivio de haber sido yo misma por una noche. Había intentado controlar mis emociones y no fue nada fácil revivir mi triste y patética historia, pero por una vez, aunque fuera temporalmente, pude apartar la máscara con la que me había escondido durante tres largos años, eso tenía que significar algo.

Seguí conduciendo hasta que finalmente encontré la autopista. Fue entonces cuando, a salvo de sus sensibles oídos, comencé a dejar que las emociones que me embargaron a lo largo de la noche salieran. Mis hombros comenzaron a temblar, mientras me volvía presa de sollozos silenciosos y sin lágrimas. Revivir los detalles más dolorosos de mi vida me estaba pasado factura, pero estaba mucho más afectada por ver a Edward de nuevo, oírlo tocar el piano, olerlo, haber sabido que él me estaba mirando atentamente... eso fue agonía pura.

Cuando él me dejó hace diez años, hubo momentos en los que sentí que nunca me recuperaría completamente y de alguna forma nunca lo hice. Él había sido mi vida, mi razón de ser en ese momento, claro, amaba a mis padres, pero mi vida había sido bastante vacía hasta ese momento y Edward... bueno, de alguna manera, se sintió como un regalo de la vida por haber hecho algo increíble que jamás había hecho. Él había sido tan maravilloso, tan amoroso, tan gentil y tan protector.

Y en un instante todo cambió. Después de una noche horrible, él se había ido. Físicamente, estuvo allí unos días más, pero emocionalmente, se había ido la noche de mi décimo octavo cumpleaños. Él ya no me amaba, y ese hecho, junto con la idea de que todavía estaba enamorada de él, y que, de hecho, nunca había dejado de amarlo, hizo que toda esta situación comenzara a desgarrar ese agujero en mi pecho otra vez…

Por costumbre, cubrí mi pecho con uno de mis brazos, era más que doloroso. ¿Cómo pudieron haber cambiado sus sentimientos tan rápido? ¿Qué tiene ese incidente que cambió todo para él? No lo entendí entonces y después de una década de pensar en esto, aun no lo entendía. Me di cuenta de que cuando se trataba de Edward nada tenía sentido. Él era mi enigma... el rompecabezas que nunca resolvería. Y ahora, con él aquí y sabiendo que tendría que enfrentarlo todas las semanas por quién sabe cuánto tiempo, ese agujero comenzaba a doler aún más.

Nunca pensé que la vida pudiera ser tan cruel.

Reflexioné sobre esto hasta que llegué a la salida que conducía a mi casa. Rápidamente tomé el desvío que me llevó hacia las familiares calles que quedaban cerca de la residencia que había comprado para poder existir en el mundo humano y que respaldaba mi fachada. Cuando busqué una casa, tuve varias cosas en cuenta, algo barato, tal vez una propiedad que pudiera arreglar y mejorar con el tiempo, un lugar que no estuviera lejos de algún bosque para cazar, un lugar que no estuviera del todo cerca de los humanos, para poder ser, de algún modo, yo misma en la privacidad que podría llegar a tener.

Imaginen mi sorpresa cuando encontré justamente eso. La agente de bienes raíces que contraté sugirió una casita preciosa que estaba en muy mal estado y que necesitaba vender urgente. Recorrí el lugar y no me fije en las paredes de yeso cayéndose, ni en las ventanas rotas ni en los enormes agujeros en el techo, me fijé en que era un santuario. Un escape. Un lugar donde ir y esconderme cuando lo necesitase. Casi todo necesitaba reparación o un reemplazo, pero el precio era más que justo y estaba justo en medio de una gran extensión de tierra protegida del gobierno, podría cazar cuando lo necesitara y aun tendría la tranquilidad que necesitaría para mantenerme oculta.

Cuando hice una oferta ese día mi agente de bienes raíces, Hannah, pensó que estaba completamente loca. Cuando fuimos a cerrar el trato unas semanas más tarde, ella me confesó que me había llevado allí en broma, antes de mostrarme otras propiedades que se adaptaran más a mí. Trabajé incansablemente en esa casa todo el verano y todo el otoño, orgullosa de mí misma porque las únicas cosas que tenía que reparar eran la plomería y la electricidad y después de leer algunos libros y de recordar todas las reparaciones en las que colaboré en la reserva, mi casa estaba completa.

Parecía como sacada de un cuento, la fachada era de piedras y estuco, el techo era muy inclinado, tenía muchas claraboyas y espacios pequeños e inesperados. Tenía tres habitaciones con dos baños y medio, se construyó en la primera parte del siglo XX y se adaptaba perfectamente a mis necesidades. Tuve la suerte de que tenía una chimenea de piedra original que utilizaba durante todo el año y no solo durante invierno, la calidez del fuego me ayudaba a sentirme un poco humana de nuevo.

No era grande en ningún sentido, pero era mía y me ofrecía un pequeño consuelo cuando esta existencia infernal ocasionalmente sacaba lo peor de mí; cuando las largas y solitarias noches trabajaban horas extras en mi psique. Estar sola todo el tiempo era insoportable, la soledad tenía que ser una de las formas más brutales de tortura que la vida podía ofrecer. Me dio una nueva perspectiva de Charlie y su vida solitaria, al menos él había tenido un par de amigos cercanos para romper la monotonía, qué afortunado...

Me acerqué al garaje, que no estaba dentro de la casa, y apagué el motor. Me permití otra respiración profunda y apoyé la cabeza en el volante. No, tienes cosas que hacer. Puedes colapsar más tarde. ¡Muévete! Levanté la cabeza y vi el tiempo gritándome desde el tablero. Solo tenía noventa minutos antes de tener que irme al trabajo, apenas tenía el tiempo suficiente para hacer todo lo que tenía que hacer. Tendría que acortar algunas actividades esta mañana. Odiaba eso. Cuando alteraba mi rutina, eso hacía que mis días fueran más difíciles, pero no podía hacer nada al respecto en este momento, el momento de pensar en esto tendría que ser más tarde.

Aparté esos ansiosos pensamientos de mi mente cuando salí del auto, puse las llaves en mi bolsillo y corrí hacia el bosque. Necesitaba encontrar algo de comer y rápido, comencé a sentir los aromas del bosque y me pareció necesario bloquear algunos… de todas las cosas que pude traer de mi vida humana, yo, Bella Swan, tuve que traer mi extrema torpeza y mi abrumador sentido del olfato ¿Por qué? Claro, mi torpeza no era tan mala, solo aparecía de vez en cuando y cuando sucedía en la escuela, los niños se reían bastante, hacer reír a mis alumnos valía la pena la vergüenza, pero ¿tenía que suceder anoche? De todos los lugares...

Volví a concentrarme, corriendo mientras me adentraba más en el bosque. La temporada comenzaba a finales del verano y la vida salvaje estaba suelta, lista para ser tomada. Esta aún era la parte de mi existencia que más odiaba. Bueno, no la peor. La peor parte fue perder a Grace, pero esto estaba en segundo lugar. Al principio había intentado abstenerme por completo, pero mi fuerza disminuyó enormemente y sabía que si no me alimentaba no funcionaría correctamente, tendría que superar mi resistencia y alimentarme regularmente. Se estaba volviendo más fácil ahora, pero a veces, todavía era tan difícil.

Me detuve por un momento y oí una pequeña manada de ciervos, así que salí disparada en esa dirección. El olor del venado era más fácil, mucho menos fuerte que algunas presas. Solo buscaba presas grandes cuando no había nada más o si sabía que necesitaría alimentarme más de lo normal. Cuanta más sangre, más apestaba, era tan simple como eso. La parte rara era que cuando me alimentaba y la sangre entraba en mi garganta, el alivio que sentía era innegable. Todavía no me gustaba, pero no podía negar el hecho de que era necesario y que calmaba la sed.

Localicé fácilmente a la manada y me abalancé sobre los dos primeros que vi, mis afilados dientes se hundieron profundamente en el cuello de la pobre bestia. Cuando la sangre entró en mi boca y se deslizó fácilmente por mi garganta, pude sentir que mi fuerza regresaba. Repetí el mismo procedimiento con el segundo macho y dejé los cadáveres, sabiendo que los animales más grandes los acabarían. Aun así, la idea de lo que tenía que hacer para sobrevivir me enfermaba, pero, era un mal necesario.

Por alguna razón, siempre me he negado a atacar a las hembras del bosque. ¿Qué pasaría si sus bebés estuvieran cerca y yo tomara la vida su madre? Me recordaba mucho a mi propia situación y no estaba dispuesta a entrar en ese territorio ya conocido.

Terminé mi "desayuno" y corrí tan rápido como pude hacia la casa. Corrí varias millas en el bosque y me sentí enormemente aliviada cuando vi mi casa a lo lejos. Entré rápidamente, corriendo por las escaleras hacia mi baño, encendí la ducha girando la llave hacia la izquierda a todo lo que daba para que el agua estuviera caliente... demasiado caliente para un humano. Me quité la ropa y corrí hacia el armario para buscar ropa limpia. Encontré algo presentable, lo arrojé sobre la cama tendida y me dirigí hacia la cálida comodidad de la ducha. Inmediatamente sentí que el calor comenzó a disminuir la tensión que se había acumulado en mi espalda desde ayer por la tarde. Me detuve solo por un momento antes de lavarme rápidamente el pelo y salir.

Me envolví con una bata, corrí al dormitorio y encendí el secador de pelo. La mayoría de las mañanas tenía mucho tiempo para prepararme para el día siguiente, pero hoy, el tiempo era un lujo que no tenía. Me sequé el pelo en tiempo récord y lo recogí haciéndolo girar en la parte posterior de mi cabeza en un simple moño y lo fijé en su lugar con un gancho grande. Rápidamente me maquillé y me vestí, luego corrí escaleras abajo para agarrar mi bolso y salir para comenzar el día.

Salté al automóvil tratando de estabilizarme, antes de salir de mi garaje y tomar la ruta familiar hacia la escuela primaria donde había enseñado los últimos dos años. Aceleré mi auto para ir un poco más rápido y llegué al estacionamiento con solo unos minutos de sobra. Estoy segura de que mi asistente se estaría preguntando por qué estaba llegando tarde esta mañana por lo que busqué en mente una excusa razonable.

Bueno, tuve que cazar dos ciervos esta mañana para poder resistir la atracción de tu sangre humana. Pero no te preocupes, la mayoría de ustedes huele espantoso para mí ¡así que deberían estar bien, por lo menos un día más!

Sí, claro, como si eso fuera a funcionar. Me concentré brevemente, tratando de aclarar mis ideas y estabilizar mi corazón; para encontrar algo que fuera mucho mejor que la realidad. Entré por la puerta principal y me dirigí a la izquierda, corriendo hacia mi clase. Mi maestra asistente, Mandy, ya estaba allí, bajando las sillas de las mesas y preparando el salón de clases para nuestros estudiantes que estaban por llegar.

–Buenos días, Mandy –me dirigí a ella, tratando de sonar alegre y animada.

–¡Hola, Elizabeth! Estaba empezando a preocuparme por ti... pensé que ibas a tomarte el día para descansar o que estabas enferma por primera vez –bromeó, mientras su ligero acento sureño, suave por el entusiasmo, fluía por la habitación en mi dirección. Después de la noche anterior, su voz me recordó el leve acento de Jasper.

Mandy y yo nos llevábamos muy bien, ella era probablemente lo más cercano que tenía a una amiga en esta parte de mi mundo. Al principio, mi presencia la había desconcertado un poco, ella siempre parecía nerviosa cuando estaba cerca de mí, lo que tenía sentido, teniendo en cuenta lo que era ahora. Pero, con el tiempo, ella se había acostumbrado a mí, había sido muy paciente, con la esperanza de que ella me aceptara y no intentara irse a otro salón de clases. Además, ella amaba a nuestros estudiantes y trabajaba tan diligentemente, ella definitivamente era un regalo del cielo.

Sabía que otros miembros del personal la habían criticado por aceptarme, pensaban que yo era completamente extraña o una adicta al trabajo, las cosas aquí habían sido difíciles al principio. Los humanos instintivamente se alejaban de seres como yo, pero, con el tiempo, todos tuvieron que aceptar que era buena en mi trabajo. Usaba mi "don" regularmente para bloquear el olor intoxicante que yo despedía naturalmente, así como también cambiaba un poco para ser normal y amigable. Ahora nadie podía decir que era difícil llevarse conmigo, no tenía el lujo de tratar de hacer amigos. Concluí que interpretar a la chica agradable me ayudaría a encajar un poco mejor en el trabajo.

–Elizabeth, ¿estás bien? Pareces estar un poco preocupada hoy –preguntó con preocupación en sus palabras mientras movía su pelo rubio a su hombro casualmente, luego se acercó a mi escritorio tratando de evaluar mi estado de ánimo.

–Oh, estoy bien, sólo un poco distraída. El primer día de clases en la universidad fue ayer y tengo mucho que hacer. Pero, créeme, estoy bien –le contesté esperando que ella creyera la mentira y lo dejara ir, odio mentirte.

–Está bien, pero ya sabes que, si no trabajaras tanto, podrías tener un poco de tiempo para divertirte –bromeó y su sonrisa era brillante. Mandy tenía el corazón más grande y era obvio que su prioridad era animar a las personas, a mí y a los estudiantes.

Divertirme, no lo había hecho en mucho tiempo. Ciertamente los eventos de la noche anterior no entraban en la categoría de divertidos, pero definitivamente habían aliviado la soledad con la que lidiaba todos los días. Por mucho que adorara a Mandy, trataba de mantener nuestra relación como algo solo de trabajo, no quería involucrarla en mi vida más de lo necesario. Aprendí por las malas con Edward y su familia que nuestros mundos no se mezclaban, pagué un precio muy alto para aprender eso y no es que necesariamente me arrepintiera de lo que alguna vez tuve con Edward. Incluso ahora, sabiendo lo mucho que todavía lo quería y lo amaba… no creo que hubiera cambiado eso por nada, simplemente no quería arrastrar a nadie al desastre que era mi vida.

Los niños llegaron y el día avanzó. Me encantaba mi trabajo, aunque a veces era difícil trabajar con niños ya que tenía que ser muy gentil y cuidadosa a su alrededor. Y a pesar de que la mayoría aún no había aprendido las habilidades básicas, a veces algún alumno me recordaba a Grace. Tal vez eran sus sonrisas o la forma en que se reían, ese recordatorio hacía que algunos días fueran insoportables, pero seguí adelante. También aprendí de mis experiencias con Edward, o después de Edward, que dejar de funcionar no ayudaba en nada. ¿Qué elección tenía? Tenía que seguir.

A media mañana, me llamaron por el altavoz del salón.

Elizabeth Marsten, tiene una entrega en recepción

¿Entrega? No había pedido nada. ¿Qué diablos podría ser? Llamé a la recepción de la escuela.

–Buenos días Tania, es Elizabeth. No ordené nada. ¿Estás segura de que esa entrega es para mí? –Pregunté, queriendo asegurarme de que lo que sea que haya llegado fuera para mí y no fuera a perder un viaje hasta la recepción y dejar a mis estudiantes por mucho tiempo.

Definitivamente esta entrega es para ti Elizabeth, creo que deberías dejar a los estudiantes con Mandy y venir a ver esto por ti misma, confía en mí –respondió subiendo la voz un poco, lo que me pareció inquietante.

–Bajaré en unos minutos Tania. Gracias –dije antes de colgar. A Tania no le caía muy bien que digamos, por sus acciones y su comportamiento me di cuenta de que no le agradaba. Le gustaba tener algo de información para chismorrear y yo nunca le ofrecí ningún tipo de información, por lo que Tania, por lo general, no trataba de ocultar sus sentimientos hacia mí. El hecho de que ella haya sonado demasiado amigable era desconcertante.

–Mandy, me llamaron para que baje y recoja lo que llegó. Tania está siendo muy reservada al respecto... ¿Sabes de qué se trata todo esto? ¿Debería preocuparme? –Pregunté, con más que un poco de vacilación en mi voz, nunca recibía cosas en el trabajo que no recordaba haber ordenado.

–No tengo idea niña, pero no lo sabrás hasta que vayas a ver. Bueno, no te quedes ahí, ve a buscar lo que te espera. Me quedaré con los niños ... ¡Ahora vete! –bromeó ella, prácticamente empujándome fuera del salón.

Dejé la seguridad del salón de clase y me dirigí a la oficina principal. No era nada, probablemente eran algunas cosas que había ordenado para las clases y había olvidado por completo. Pero desde que cambié, no se me olvidaba nada, de vez en cuando me agotaba un poco, pero nunca olvidaba nada. Incluso cuando no quería, las imágenes quedaban grabadas permanentemente en mi mente, por lo tanto, estaba extremadamente preocupada por esta entrega. Deja de preocuparte ¿Qué tan malo puede ser?

Casi me estrello contra un joven, cuando este salía de la oficina principal, en dónde estaba la recepción –Gracias por la curita señora Guyer –habló por encima su hombro, mientras salía de la oficina. Le sonreí y él me devolvió la sonrisa antes de retirarse y correr hacia su clase.

Apenas había entrado en la oficina cuando lo vi. Tenía tanta esperanza de que no fuera para mí, pero después de escanear rápidamente el resto de la habitación, me di cuenta de que lo que estaba directamente frente a mí era la única entrega en la oficina. En el escritorio de la recepcionista estaba el arreglo floral más enorme y hermoso que jamás hubiera visto. Tenía rosas, lirios, fresias y hortensias, así como otras flores y plantas verdes que no pude identificar, pero eran, en su mayoría, tonos de azul pálido, rosas y blancos, todo artísticamente dispuesto en un jarrón de cristal que parecía muy caro. ¿Quién me habrá enviado esto? Cogí la tarjeta, que claramente tenía el nombre de: Sra. Elizabeth Marsten escrito con una letra hermosa y masculina que me resultaba muy familiar. Estaba escrita con la elegante letra de Edward, no me sorprendió lo que leí, aunque sí hizo que mis manos temblaran un poco...

B-

Muchas gracias por compartir tu noche con nosotros. Todos esperamos verte de nuevo este viernes por la noche, si no antes. Recuerda, si necesitas algo, no dudes en hacérnoslo saber.

Los Cullen

Leí y releí la nota, maravillándome de que algo tan simple como la letra de Edward todavía pudiera evocar tal emoción dentro de mí. ¿Cómo diablos supieron siquiera dónde trabajaba? Sé que no mencioné detalles de esta información anoche. Debí haber parecido aturdida y un poco ida, cuando una voz irritante me sacó de mi ensoñación.

–Oye, Beth, esas flores son realmente... bonitas ¿Quién te las envía? –me preguntó mi administrador y jefe, Gerry Goodwin con una pizca de burla y su mirada me hizo sentir más incómoda de lo que me hubiera gustado.

–Oh –respondí con poca emoción deslizando la tarjeta en el sobre sin mirarlo –solo algunos viejos amigos de la familia

–¿Amigos de la familia? Interesante –continuó con su actitud irritantemente posesiva, obviamente entrometiéndose en mis asuntos personales, de nuevo –si me preguntas, deben de ser MUY buenos amigos ¿Debería estar celoso? –preguntó con un timbre casi amenazador en su voz, esta vez su tono no tenía ni una pizca de burla, él hablaba en serio.

Sonreí débilmente sin responder directamente a su pregunta, aunque lo que él realmente quería saber era demasiado obvio. Gerry me volvía loca, pero era un mal necesario. Era obvio que quería llegar a conocerme como algo más que una compañera de trabajo, pero pude mantenerlo a raya, sin embargo, eso no significaba que no fuera extraordinariamente persistente. Eso era irritante.

–Gracias, Tania. Llevaré esto a mi salón de clase y volveré con los niños –comencé, mientras Gerry de repente se ponía frente a mí. ¡Así puedo alejarme de ti, jefe!

–Ven Beth, lo llevaré por ti –Insistió con una mirada ligeramente lasciva, levantando el jarrón con un gemido, para un humano normal, esa exhibición masiva de flores debe de haber estado muy pesada. Sonreí levantando mi mano para cubrir mi boca, sabiendo que podría haberme reído sin control de la situación.

–Gracias, Gerry –le respondí con mi sonrisa más educada con la esperanza de que no malinterpretara mis palabras o mis acciones, sabiendo que eso nunca lo había detenido en el pasado.

Gerry había intentado todo lo posible para que saliera con él desde que comencé a trabajar aquí, desde que me hicieron la entrevista me di cuenta de que probablemente él sería un problema. Sus sonrisas cursis y el hecho de que aprovechara cualquier oportunidad para tocar mi mano o brazo… no hizo ningún esfuerzo por ocultar que se sentía atraído por mí. Él había intentado, la mayoría de las veces sin éxito, arreglar todo para que estuviéramos solos o salir de la nada con fechas improvisadas desayunos o cenas de trabajo. Incluso una vez llegó a mi casa por "asuntos oficiales" de la escuela a altas horas de la noche. Si todavía fuera humana, podría temer a lo que se podría convertir su obsesión como acosador, pero podía cuidarme sola. Él no era ninguna amenaza para mí en lo absoluto. ¿Molesto? ¿Una amenaza? Nunca.

Llegamos al salón de clase, donde él levantó el jarrón sobre el escritorio derramando un poco de agua sobre algunos ensayos que había estado calificando.

–Lo siento, Beth –comenzó sin honestidad –estas flores pesan una tonelada

–No hay problema. Gracias por ayudarme y llevarlas a mi salón de clases– reconocí entre dientes.

Para entonces, Mandy ya había visto el arreglo y se acercó rápidamente, con sus hermosos ojos azules llenos de emoción.

–Elizabeth, ese arreglo es hermoso! Eso explica por qué llegaste más tarde de lo normal esta mañana –dijo efusivamente y una sonrisa de complicidad se extendió a través de sus encantadoras facciones.

Oh genial... eso logró llamar la atención no deseada de Gerry. Se volvió hacia mí con una mirada de decepción y enojo cruzando su rostro, mientras sus ojos se entrecerraban. Necesitaba reparar un poco la situación en un esfuerzo por mantenerlo a raya. Realmente no me importaba lo que él pensara, pero necesitaba mi trabajo y él podría hacer que mi vida aquí, en la escuela, fuera difícil.

–Mandy, estas me las envían unos viejos amigos de la familia. Me encontré con ellos anoche en el campus de la universidad y me enviaron un pequeño detalle para decir 'hola' –le respondí rápidamente, tratando desesperadamente de volver a resaltar la verdadera intención de las flores y el significado que transmitían.

–¿Pequeño detalle? No lo creo, pero te creeré. No creo que haya visto algo tan grande y hermoso antes. Realmente deben ser muy buenos amigos –continuó y las palabras salieron con un significado que no quería que fuera malinterpretado por Gerry o cualquier otra persona.

Por una vez la suerte actuó a mi favor, cuando dos de mis alumnos empezaron a pelearse por la misma caja de lápices, aproveché la oportunidad para apresurarme y detener la pelea, lo que me dio el escape perfecto de Gerry y Mandy. Mientras trataba de sacar suavemente la caja de ambas manos diminutas, ambos estudiantes comenzaron a llorar, así que sonreí levemente en dirección a Gerry y Mandy, agradeciéndole a Gerry por su ayuda, dándole una pista no tan sutil de que necesitaba volver a trabajar sin su presencia en el salón.

Gerry abandonó el salón a regañadientes con una última mirada de sospecha mientras Mandy se acercaba a mí, ella calmó a un estudiante mientras yo consolaba al otro. Antes de darnos cuenta, ya era hora de almorzar y luego la siesta nos hizo acomodar a los niños para tener un respiro corto de las actividades del día. Aun creyendo que había algo más en esa pequeña entrega de lo que yo estaba dispuesta a reconocer, Mandy aprovechó la oportunidad para hablarme.

–Elizabeth, que me estás ocultando algo ¿Quién te envió esas flores en realidad? A Ellos –su voz era demasiado sugerente –debes caerles realmente bien ¡Vamos! ¿Quién te las envió?

–Mandy –la miré con una pequeña sonrisa en los labios –Ya te dije que las flores son de una familia entera, no de un individuo en particular. Te lo prometo, no sucede nada

Para demostrar mi punto, le entregué la tarjeta y la invité a leerla. Ella la leyó y una pequeña mirada de decepción inundó sus rasgos encantadores cuando sus labios se fruncieron levemente.

–Bueno, una mujer puede soñar ¿verdad? –dijo ella, mientras me devolvía la tarjeta.

–Sí, definitivamente una mujer puede soñar –respondí en voz muy baja mientras mis pensamientos se remontaban a épocas más felices con Edward con un poco de nostalgia. ¿Por qué no podrían ser de él? Pero esa vida ya no existía para mí y volví a forzar mis pensamientos a la realidad y el presente.

Antes de darme cuenta, el día había terminado y me enfrentaba a montones de papeleo y correos electrónicos que requerían mi atención.

–Mandy, gracias por todo hoy. Como siempre, eres realmente una salvadora de vidas –le dije antes de que comenzara a salir del salón.

Se detuvo y se giró para mirarme, su sonrisa alentadora –Sabes, Elizabeth, todos merecen un poco de felicidad –comenzó y sus ojos me dijeron que no estaba segura de cómo proceder, –incluso tú. Trata de recordar eso de vez en cuando

–Gracias por el consejo Mandy, lo tendré en cuenta –la miré dulcemente mientras trataba de ocultar la tensión que quería salir a flote. La parte más práctica de mi mente se preparó para mirar hacia el futuro, al trabajo que aún tenía expuesto frente a mí. La felicidad había sido parte de mi vida antes, pero había sido intangible para mí por un tiempo y no veía que eso fuera a cambiar pronto.