CAPITULO 17 LOS TESOROS DEL TIEMPO, UN VISTAZO AL PASADO
Candy ya estaba totalmente libre de compromisos con el hogar de Pony, al igual que sucedió con Terry, le tomo más tiempo del que había planeado inicialmente; siguieron días largos, pero muy llenos de alegría y ansiedad, ansiedad que saturaba la mente de los jóvenes comprometidos. Terry se moría de ganas de estar con Candy, y a pesar de que varias veces quisieron escabullirse, parecía que por parte de un "encantador grupo de seres queridos", se habían confabulado para impedirlo, ¿era esto algo de maldad congénita? , o acaso estaban pagando una penitencia voluntaria, en fin… por parte de Terry, no podía quejarse, era un invitado en el lugar, y había sido educado como un caballero, sabía muy bien cómo comportarse y actuar sin parecer desesperado. Se le permitía sentarse al lado de Candy y dar pequeños paseos con ella por los alrededores, siempre y cuando el sol estuviera en lo alto; que podía decir… él estaba a disposición de las gentiles madres de su prometida cuyas creencias sobre la pareja estaban muy arraigadas según lo que Dios manda; y en ese corto tiempo, se había convertido en un blanco constante de las burlas de Archie al respecto, pues estaba muy seguro que su futuro primo político había adivinado sus intenciones desde el primer momento en que se encontraron; era consiente que lo vigilaba en todo momento. Terry estaba aparentemente en un estado de calma y paciencia mientras se decía para sí mismo –"debo conformarme. El amor es sin duda un sentimiento hermoso y muy poderoso, puede conducirte al cielo y a la vez al infierno en un instante, … ¿Porque demonios permití que nuestras familias arreglaran nuestra boda?, ja, si supieran… debimos casarnos clandestinamente…, ah Candy, tenerte tan próxima y no poder acercarme es un martirio, pero soportare todo por ti, te doy mi palabra"-. En esos momento unos pequeños pasos interrumpieron sus pensamientos, trataban de ser silenciosos, pero Terry lo había descubierto ya, abriendo la puerta de golpe para averiguar de quien se trataba, se topó con la mirada asustada de un pequeño que trataba de escabullirse con una manta; era Stear que casi llora al verse atrapado, pero Terry lo calmo rápidamente – ¡Hola compañero! ¿A dónde vas? ¿Que los niños no se duermen a las 7?-, Stear se tranquilizó ante el tono amigable de Terry y le contesto, - no puedo dolmi, ile con mi tía-, - hum, uuu , eso será bastante difícil amiguito, el camino es largo y te descubrirán más rápido de lo que crees-, Alistair sonrió pícaramente y declaro, – no pala mí, sé un atajo-, -¿en serio?- preguntaba Terry al pequeño, con una gran sonrisa, -sí, pero shhh, mis papas no saben-, - vaya vaya! Qué casualidad Stear, yo tampoco puedo dormir, ¿qué te parece?- comentó Terry muy juguetonamente, -no? Entonce vamos-, respondió el pequeño con una gran sonrisa, y Terry devolviéndole el gesto le contesto, –está bien, te voy a ayudar porque somos amigos ¿de acuerdo?-, "finalmente, lo que había esperado. Un aliado".
El dichoso atajo, consistía en pasar por la puerta destinada a mina, ubicada en una vieja cocina del primer piso, atravesar un pequeño monte y andar entre unos pocos arboles; ya se encontraban bajo el balcón de la habitación de Candy, pero se veía oscuro, Stear que estaba sobre los hombros de Terry, arrojaba piedras pequeñas a la ventana para que Candy saliera, pero ella no respondió, y con un deje de melancolía Stear dijo, – mi tía no está-, -jejeje eres muy valiente Stear, ya recorrimos lo más difícil, sostente bien ¿de acuerdo?-, con el pequeño a cuestas, Terry escaló un gran árbol que se encontraba muy cerca y una vez arriba, un corto salto desde la rama bastaba para colarse en el balcón, la ventana no estaba cerrada, así que solo entraron y ya, efectivamente Candy aun no regresaba, Stear estaba muy feliz, le pareció que había surcado una gran aventura. La habitación de Candy estaba adornada con paredes verde mint, una cama en el centro, llena de almohadas mullidas, una lámpara que salía de la pared, una mesita de noche envejecida, un baúl, una cómoda blanca, un armario, un espejo y un escritorio con una pequeña biblioteca llena de libros de medicina junto con una biblia, (al estilo que llaman shabby-chic), -este lugar se ve muy femenino-, comentó Terry, -sí, es que mi tía es chica- le respondió el pequeño Stear mientras saltaba sobre la cama, esto hizo que Terry soltara una gran risotada y dijo, –quien lo hubiera dicho-. Sobre la cómoda, se apreciaba un florero lleno de rosas blancas, incluso una muñeca que se parecía a Candy y un libro cuyas letras doradas se veían desgastadas. Este libro llamo la atención de Terry y se sentó en la cama a hojearlo, interrumpiendo asi los saltos que Stear hacia sobre esta; Terry reía a momentos mientras lo leía y Stear decía que ese libro era de su tío William, ¿quién iba a pensar que el pequeño inventor realmente lo ayudaría? En esos momentos Candy entró, pero parecía tan absorta en sus pensamientos que no se percató de sus inesperados visitantes, se soltó el cabello y se disponía a desabotonar su blusa hasta que miro hacia su cama; Terry tenía una sonrisa socarrona y una mirada de expectativa con tintes de picardía; y a su espalda, se asomaba un tímido Stear quien también la miraba fijamente. Candy estaba entre avergonzada y enojada, -¿hasta cuándo se iban a quedar ahí mirando, eh?-, - no nos reproches, estamos más sorprendidos que tu…. Este sitio está muy ordenado -, Terry no paraba de reír; Candy se acercó a él y con sus ojos llameantes le advirtió, - te quieres ganar una muerte tonta ¿verdad?-, decía la chica rubia mientras tomaba un cojín amenazadoramente, - no te enojes amor, Stear me trajo, deberías estarle agradecida-, explicaba Terry, –no me digas- contestó Candy, –vinimos a dolmi contigo tia-, exclamó muy contento Stear, -¿cómo?-, los grandes ojos de Candy amonestaban severamente a Terry , quien solo reía con nerviosismo mientras se defendía, – eso tiene una explicación-.
El pequeño chiquillo ya se había dormido, -no pensé que te valieras de la ayuda de Stear jaja- dijo Candy ya más relajada, -llego como una especie de salvavidas, yo no pensé que de verdad fuera a ayudarme señorita pecas, me hacías mucha falta, ahora no puedo recostarme en mi cama sin acordarme que estuviste ahí, me pregunto si puedo lograr el mismo efecto contigo-, Terry sonreía pícaramente con cada palabra, Candy fingiendo enojo le dijo – más te vale que acá te mantengas tranquilo, a veces pareces un pulpo-, Terry rio quedamente para no despertar a Stear y le respondió – según este libro, soy más un tigre jajaja-, Candy se sonrojó totalmente y dijo – mi diario! ¿De dónde lo sacaste? Dámelo-, pero Terry solo levanto el brazo y ella no lo pudo alcanzar, -no no no, aún no lo termino de leer, está muy interesante-, -grr Terry!-, Ella se empino más, dándole espacio al chico para que le robara un dulce beso mientras la sostenía de la cintura, ella no lo rechazo e instintivamente rodeo sus brazos sobre el cuello del joven castaño, que se abandonó a la placentera sensación, Candy aprovecho esto, y le quito el diario, =_= -tramposa-, acusó Terry; la rubia pecosa soltó una pequeña risa y con un gesto burlón (akanbe) le dijo , -son cosas privadas señor mirón-, Candy abrió el cajón de su mesita de noche y guardo el diario ahí, Terry que estaba muy curioso por las cosas de ella, no pudo evitar ojear el contenido del cajón, alcanzó a observar un rosario y varios recortes de él mismo; y dijo, –¡!un momento!, todo esto me compete, todo aquí habla sobre mí, ¿no lo ves? -, Candy solo bufo, –bah, engreído-, - jajaja déjame ver mi amor, estas enamorada de mí, es inútil que lo escondas, ya lo sabía de todos modos-, -jum!-, Candy se sentó en el suelo con un gesto de disgusto, Terry solo rio ante su reacción antes de sentarse a su lado y vació el contenido del cajón sobre el piso.
Un álbum lleno de recortes de él mismo, todos los altibajos de su carrera estaban registrados, -que les parece, una acosadora-, decía Terry riendo, y Candy haciendo un mohín lo regaño con la mirada grr pero luego, suspiro, - te dije que era tu admiradora, no?, la verdad en primera instancia trate de evitar todo este tipo de noticias, cuando empezaste yo estaba muy pendiente de ti aunque no lo creas; luego de nuestra separación, procuré no mirar nada que tuviera que ver sobre farándula, pero fue inútil. En todos estos años siempre me llegaban noticias tuyas sin que yo lo buscase; de maneras tan casuales que decidí que aunque el destino estuviera en contra, te deseaba lo mejor; y empecé a coleccionar todo lo que hablara sobre ti, lo bueno y lo malo-, -mi linda pecosa, gracias por quererme de ese modo, yo te buscaba siempre entre el publico aunque sabía que era imposible que te encontraras allí, ahora sé que si estabas conmigo después de todo-, - por supuesto que sí, a pesar de todo, sabes que siempre podías contar conmigo, solo que no podía verte-, Terry solo le sonrió y siguió sacando recortes. Muchas cartas de Albert y de Archie; después cartas de gente que no conocía, y luego encontró la carta de Susana, – eh? ¿Susana te había escrito?-, -sí, fue la única vez-, Terry se atrevió a leer la carta y concluyó, – así que ella te echó, por eso no querías verme, ni que te acompañara …ni… nada-, Candy no respondió, y Terry se llenó de resentimiento, – ya veo, después de todo el final que tuvo no era del todo desmerecido, hubiera sabido esto, no le habría tenido tanta consideración, y tú tampoco debiste ser tan indulgente-, Terry se había enojado, Candy podía ver la ira en sus ojos, no era esta la primera vez que ella veía esa mirada, una ira mezclada con tristeza; ya lo había visto antes, pero esta vez Candy no tenía miedo, – Terry, no digas eso, la verdad siempre le estuve muy agradecida a Susana, fue muy difícil reponerme de la muerte de Anthony, si algo te hubiera pasado, no habría podido recuperarme jamás. En ese entonces tu no lo sabias, pero aquel día, ella nos salvó la vida a los dos-, los ojos de Candy se veían muy decididos ante esas palabras y Terry no soportando la mirada abrazó a la chica y le robo otro beso; ya más calmado le respondió, – sí, pero entre los dos tuvimos que arreglarle la vida a ella, no sé qué tan justo haya sido ese intercambio-, Candy algo sonrojada por el pequeño beso anterior, solo se limitó a abrazarlo, y esconder su cara en su pecho, –ya no importa, lo que importa es que ahora estas aquí-; siguieron todas las cartas que él le había escrito a Candy en el pasado, -jeje, este tipo sí que tenía estilo, mira que impecable caligrafía, que suerte tienes pecosa-, - sí, es una lástima que sea tan pretencioso-, -jajaja, aun así me quieres no?-, -jum!-. Después siguió un manojo de cartas y una entrada VIP a una función de Hamlet, atadas con una corbata, Terry la reconoció, - ¿y esto?- dijo sorprendido, Candy rio un poco ante el gesto confuso de Terry, desató todas las cartas, puso esa corbata alrededor del cuello de su prometido, y comenzó a anudarla, –bah tantos años de trazar un plan que al final nunca se perpetró; se supone que cuando tuviera oportunidad de devolvértela, te confesaría lo mucho que te amaba mi tonto engreído, creí que esa oportunidad se había esfumado hace mucho tiempo, por eso la guarde como un tesoro, era lo único que tenia de ti-, le respondió Candy, al mismo tiempo que terminó de hacer el nudo. Terry la abrazó fuertemente, de manera muy posesiva y se perdió en la blancura de su cuello, susurrándole, - te equivocas pecosa, siempre tuviste todo de mí… solo que no podías verme-, un pequeño beso se dio, seguido de uno más profundo y más apasionado, pero un ronquido del pequeño Alistear los hizo aterrizar, recordándoles donde se encontraban; así que solo se sonrieron mutuamente y continuaron oteando el pasado.
-¿QUE? ¿Una carta de la hermana Grey? ¿En serio?-, – jejeje sii- respondió Candy muy divertida ante las graciosas caras de Terry, se veía muy desconcertado,- ella me envió una biblia con Stear y Archie,y me deseo mucha suerte en mi camino. En realidad era una mujer compasiva, creo que al final comprendió su error , pero no podían hacer nada por nosotros en ese entonces- , Terry solo suspiro, –sí, me perdono muchas cosas pero la odie profundamente cuando me dijo que tu expulsión era irrevocable, luego me dijo que el hecho no era que hubiéramos caído en una trampa, si no que fuimos descubiertos encontrándonos en el establo; entonces mi odio se volcó en tu patosa prima, al irme le escupí en la cara y rogué al cielo no volvérmela a encontrar en la vida, por desgracia ese milagro tampoco se efectuó - , Candy tenía sus ojos abiertos de par en par, – le… le …le escupiste a Eliza?-, -fue su culpa, estaba iracundo por el destino que te aguardaba a causa de su miserable envidia y ella tiene el descaro de aparecerse ante mí con una estúpida sonrisa en la cara; no sé qué esperaba-, -uff! te mentiría si te dijese que la he perdonado por eso, pero por lo menos me quitó la venda de los ojos; el san pablo educaba a las chicas para pensar y actuar como lo hacía Eliza; seguramente eso me hubiera asegurado un buen futuro en ese entonces, pero no era el futuro que yo quería. Por eso deje de escribir en ese diario, estaba muy apenada con el tío abuelo, realmente no quería defraudarlo; así que le envié mi diario en un intento de que me comprendiera -, -ya veo, por eso Stear me decía que ese libro era de Albert-, - sí, él lo conservo muchos años, trato de devolvérmelo hace un tiempo pero no lo podía aceptar, si por casualidad llegaba a releer lo que sentía por ti, podría hundirme en la tristeza y correr a que me consolaras jajaja-, -Candy, te amo sabes? –, Candy sonrió ante esta última frase y respondió – yo te amo aún más-, recostándose sobre Terry, sin percibir ni por un momento lo que cruzaba por la mente de él : " tú no te imaginas, todas las veces que yo quise hacer eso mismo Candy, correr hacia ti…." ,– ah! una carta de la gordita- comentó Terry de forma animada, - su nombre es patricia, lo dice ahí claramente- rebatió Candy, - si Patty, que fue de ella?- , -Patty ahora es profesora en una universidad, es muy aplicada y admirada por sus estudiantes, me alegro que se haya repuesto, cuando nos enteramos de que Stear había fallecido, ella trato de quitarse la vida, por suerte alcance a impedirlo; fue un golpe demasiado duro para todos-, comentó Candy con un tono muy abatido, Terry volvió a abrazarla y como si hablara para sí mismo respondió, -yo no la juzgo, si te perdiera definitivamente Candy …. Este mundo carecería de todo sentido para mí, ya no valdría la pena luchar por nada-, - no pensemos en eso Terry, yo no puedo ni imaginar que sería de mi, si te perdiera para siempre-, Candy se aferraba a Terry con tal fuerza, como si él se fuera a desvanecer, -perdóname amor, no quería ponerte en una suposición tan penosa, la realidad es más dulce de lo que esperaba y rogaré a Dios porque continúe siempre de ese modo-.
Se quedaron en silencio un rato, solo disfrutando cada uno de la presencia del otro, Candy jugaba con un objeto entre sus manos desde hacía un buen rato, -¿Con que estás jugando mi amor?- preguntaba Terry curioso sorprendiendo a Candy que lo hacía inconscientemente, - eh? Ah!, este fue el último invento que Stear construyo para mí, se supone que es una caja de felicidad-, - hum, con que una caja de la felicidad, y ¿si funcionó?- , Candy miraba la caja de una forma melancólica que contrastaba con su alegre sonrisa, y le respondió, -¿sabes que nunca estuve del todo segura?, cuando volví de New York hace 9 años, caminé hacia la estación escuchando su melodía, sin embargo mis lágrimas seguían fluyendo sin parar; en ese momento sonreí pensando en Stear, y en la distancia le reclamaba que la caja de la felicidad había resultado un fracaso también, pero luego me di cuenta que si no hubiera sido por este pequeño objeto, no hubiera regresado bien a chicago, estaba destrozada y en realidad esta invención nueva de parte de él, si me había animado; luego de un tiempo se rompió y no volvió a sonar, sentí que había perdido lo último de Stear, no te imaginas como llore aquel día, desde entonces es mi caja de la infelicidad, pero es otro más de mis tesoros-, Terry miraba el objeto detenidamente, una y otra vez , lo examinaba como si pudiera ver a través de él y con una horquilla que Candy tenía sobre su mesa logró desarmarla, cayendo a pedazos sobre el piso. – aaa! Noo ¿Qué haces? No la termines de dañar-, replicaba Candy entre susurros, azorada al ver su pequeño tesoro caer fragmento a fragmento, - cálmate amor, no te preocupes; es muy diferente a los dispositivos de una caja de música convencional, pero creo que se bien lo que estoy haciendo, creo que ya entendí el mecanismo, solo…. ¿no tendrás un atornillador por ahí?-, - no, pero tengo varios elementos quirúrgicos, si te sirven, ocúpalos-, - sí, eso bastara; mira se enredaron los engranajes uno con otro, ves? por eso se atascaron, Y estas muescas se zafaron también; ya lo regreso a su antigua forma, dame un minuto -, Terry lo arregló relativamente rápido, le tomo 15 minutos, pero la cajita de la felicidad realmente volvió a sonar. A Candy se le dilataron las pupilas, no cabía en su alegría, volver a escuchar la melodía era como si Stear estuviera frente a ella sonriéndole nuevamente; aun así ella lloró, pero eran lágrimas de alegría y luego abrazó a Terry con tal energía y jubilo, que él no pudo sentirse menos dichoso por ella, – gracias mi amor, realmente no te imaginas la alegría que me has dado el día de hoy, nadie la había podido arreglar antes, mira que fui a muchas tiendas de música y relojerías, y nadie se atrevía ni a destaparla; eres mi héroe , te amo, te amo muchísimo, no sé cómo agradecértelo- decía Candy de forma muy vivaz, mientras abrazaba y besaba a su novio, -Tely es bueno!-, decía un pequeño Alistear que acababa de despertar por la melodía.
Candy volvió a poner la música mientras envolvía con la manta al pequeño Stear, ella se encontraba demasiado feliz. –Je!, después de todo si es una caja de la felicidad, mis felicitaciones inventor, tu idea esta vez sí que funciono, mira toda la alegría que desborda Candy ahora, supongo que estarás contento también-, "- Candy es una buena chica, solo desearía que algún día ella fuera feliz- , -yo no quiero limitarme a desearle felicidad a Candy, soy yo quien quiere hacerla feliz- ", Terry recordó esas palabras que cruzó con Stear cuando aún estaban en el san pablo, mientras recogía todos los recuerdos de Candy del suelo; los acomodaba de nuevo dentro del cajón de la mesita de noche; solo se quedó con las cartas que Candy le había escrito y que nunca antes habían llegado a sus manos y con su diario; pero de este cayó una foto, Terry volteo a mirar a Candy que estaba muy ocupada tratando de dormir a Stear de nuevo y luego recogió la fotografía mientras pensaba para sí mismo; " se parece a Albert. Tú debes ser el dichoso Anthony… que curioso odiar a alguien con el que nunca se ha tenido ningún tipo de interacción; si no hubieras muerto, seguramente en estos momentos el difunto seria yo; odiaba mi vida antes de que Candy entrara en ella, pero entonces si yo hubiese muerto, tampoco hubiera existido ni en la mente de Candy; nuestros destinos estaban cruzados ¿no lo crees?... Y si de pronto en algún plano diferente a esta realidad, ambos hubiéramos estado con vida… si te hubiera conocido Anthony Adley…", Terry puso la foto boca abajo y la escondió bajo el florero que se encontraba sobre la cómoda, se giró a mirar a Candy que acunaba al pequeño niño. … "hubiera hecho hasta lo imposible por quitártela". Candy finalmente durmió a Stear y besó a Terry. Le pidió que volviera a su habitación por el atajo mientras ella llevaba al pequeño a la habitación que le correspondía.
A la mañana siguiente, al hogar de Pony llegaba un auto muy lujoso, era Albert, junto la tía abuela Elroy y Patty, quienes habían sido invitadas a la boda. El plan de ese día seria largo, al parecer todas menos Candy tenían decidido el vestido de boda. Faltaba muy poco para que el tan esperado enlace se realizara.
