-No creo que sea muy difícil hacerlas.- susurro Stan tomando un sartén y aceite.

Eric subió al baño, se quito todas sus prendas.- Ojala esto se pueda quitar.- susurro observando las manchas bastante notorias en su falda color pastel. Le daba mucha pena pensar que no se quitarían.

Suspiro y se quito su colgante. Se metió en la ducha y abrió la llave.

Frías gotas comenzaron a caer en su cuerpo. Haciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo.

-J-joder esta muy f-fria!.- tartamudeaba.

Stan preparaba cuidadosamente la comida.

Corto algunas patatas para freírlas también. Se sentía feliz. Muy feliz.

Terminó de freírlas para luego poner las hamburguesas con las patatas en un plato aparte cada una.

- Erica. Te falta mucho?

-Y-y-ya c-c-casi salgo!.- grito Cartman desde el baño con dificultad.

Eso le pareció extraño a Stan pero aun así le espero en la sala.

Eric salio del baño temblando, se había dado una ducha con agua muy fría. Sus dientes tiritaban. Corrió hacia su cuarto y se coloco su pijama, se seco su pelo y se coloco encima la manta para poder calentarse.

Bajo a donde estaba Stan.

- Hey. Que paso? Estas temblando.- Dijo preocupado.

- No había agua caliente.- explicó abrazándose a sí mismo.

- Voy a poner la calefacción. Tapate con una manta o algo.- murmuró

-Y-ya t-tengo una.- musito molesto.

Stan se golpeó la frente con su mano.- Perdón, no la vi.- susurro, para después encender la calefacción.

- Aún así ponte otra. Esa es pequeña y fina. Te vas a resfriar.

Stan fue hacia la calefacción y la encendió.

Luego trajo la comida.

- aquí tienes

-G-gracias.- tartamudeo Cartman con una sonrisa.

Era raro, era la primera vez que alguien, que no fuese su madre, le hiciera algo de comer. Se sentía algo especial.

Le dio una gran mordida, tenía muchísima hambre.

-Esta muy b-buena!.-

- Me alegro que te guste.- sonrió.

Ambos comieron mientras miraban la televisión. Pasaron la tarde así. Ninguno necesitaba más que estar al lado del otro. Ninguno quería más.

Sin darse cuenta, Erica se había dormido en el hombro de Stan. El segundo sonrió. Sabía que estaba cansada. Había vivido demasiadas emociones hoy.

Stan con muchísimo cuidado acostó a Erica, haciendo que su cabeza quedara en su regazo.

No podía borrar su sonrisa, parecía un estupido sonriendo mientras veía un programa de asesinatos.

Al final se quedo profundamente dormido también. Sin borrar su gran sonrisa.

A las pocas horas llego la madre de Cartman. Quien al ver la tierna manera en que dormían sonrio.

Liance bajó un poco la calefacción y puso una colcha encima de ambos.

Guardo la compra que había hecho en la despensa y en el frigorífico. Luego de lavar los platos, fue a su habitación a dormir, dejando a los dos niños acurrucados y tranquilos.

La noche transcurrió de manera muy tranquila. Todo estaba en paz.

A la mañana siguiente despertaron algo tarde, pero no importaba, pues era sábado.

El primero en despertar fue Cartman, por su parte seguiría durmiendo, pero tenía hambre.

Al abrir los ojos noto que alguien le abrazaba. Un gran sonrojo apareció en sus mejillas al ver que era Stan. Estaba muy cerca.

Trato de escapar del agarre del otro pero solo consiguió despertar a Stan.

-Hola mi linda novia.- susurro Stan sonriendo.

- Que hippie más cursi eres.- susurro con un gran sonrojo.

- Lo sé.- le besó en la mejilla que no estaba magullada.- como amaneciste, cariño

- N-no me llames asi!

- por que? Te da vergüenza?- sonrió

- Tch... tal vez.

-Amo cuando te sonrojas.- susurro Stan dándole un corto beso los labios.

-Coño!.- susurro Cartman pero en realidad fue mas como un grito.- Y si mi mamá nos ve?.-

-Calabacita, ya esta el desayuno.- dijo la madre entrando a la sala.

Cartman casi cae del sofá por la impresión.

- Por cierto.- continuó hablando la madre.- Esta mañana tu querido amigo Clyde dejo en la puerta este folleto.- entregó la madre.

- A ver...- murmuró leyendo la carta.- Al parecer él y Token van a celebrar una fiesta por todo lo alto.

- Deberíamos ir

- Pero no ha invitado a Erica. Ha invitado a Cartman

-Pero puedes ir como Erica. De todas maneras tienes el mismo apellido.- dijo Stan tomando el folleto y mirándolo.

-Pero no me dejaran pasar así. Una vez intente colarme a una de las fiestas en la casa de token, tienen una lista y tienen la foto de cada jodido invitado!.- río Cartman al recordar todo lo que hizo y al final no logro entrar.- La seguridad es impenetrable.-

-Y si le decimos que tu eres Erica y ya no Eric?.- Stan dejo la invitación al lado de el para ver a Erica. Pero al no verla comenzó a voltear a todos lados.

-Erica?.-

-Estoy aquí.- murmuro desde la cocina con la boca llena de comida.

Stan rió y se dirigió a ella.

- hey! Yo también quiero! Dame un poco.- Le arrebata de su boca algunas gominolas y se las comió delante suya.

- Hey! Mis gomitas!.- dijo enojada

- Jeje.- sonrió divertido.

- He penzado mejod.- dijo con la boca llena.- Agarrad la dopah y cambiadme dentfo.

- No entendí un carajo.- Río a carcajadas

- Que podríamos llevar la ropa en una bolsa y cambiarme dentro.

-Puede ser.- agarro otra gomita y la comió rápidamente. Ganándose una mirada enojada por parte de Erica.- Pero no puedes llevar esa ropa que te compre.-

-Y por que no?... Me gusta esa ropa.- susurro con un sonrojo.

-Por que esa ya te la han visto todos! Necesitas algo para que luzcas en esa fiesta. Y seas la mas hermosa.- dijo Stan sonriendo.

-Me sorprende lo gay que puedes llegar a ser.- murmuro para luego buscar algo en el refrigerador.

-Que no soy gay, soy hetero.- se quejo Stan comiendo más gomitas.

- Si si. Lo que sea.- dijo despreocupadamente mientras sacaba un refresco

- Yo también quiero.- se lo arrebató y dio un trago.

- Deja de quitarme lo que tomó!.

- nunca.- sonrió, para luego besar sus delicados labios. Los labios de Stan tenían algo del refresco, por lo que se tornó a un burbujeante tacto.

Erica se sorprendió por tan repentino beso. Trato de alejarse de Stan, pero este la abrazo por la cintura evitando que huyera.

Un gran sonrojo apareció en el rostro de Erica. Cada vez que Stan le besaba le era imposible no sentir mariposas en su estomago.

Esa sensación le hacia sentirse nervioso. Pero le agradaba.

Al final se dejo llevar por el beso. Cerro sus ojos y simplemente disfruto de cada sensación y sentimientos que le transmitia ese beso.

Stan también cerro sus ojos, no sabia por que se sentía tan bien cuando besaba a Erica.

Se separaron después de varios segundos, que parecieron eternos para ellos.

Se miraron.

Stan paso su mano por la mejilla de su pareja, acariciándola con delicadeza.

Mordió ligeramente sus propios labios. No aguantaba más.

Acorraló a Erica contra la pared. Sus dos brazos estaban a la izquierda y la derecha de su cabeza.

Volvió a besarla mientras juntaba sus cuerpos

Todo paso tan rápido que Erica no pudo decir o hacer nada cuando volvieron a atacar sus labios.

Este beso no era igual que los anteriores, este era mas rápido, mucho mas intenso.

Su cara ardía, muchas emociones eran transmitidas por ese beso, que se torno mas intimo cuando Stan introdujo su lengua en la boca de Erica. Haciendo que esta suspirara.

Se sentía raro al ser besado de esa forma, y se estremecía cada vez que su lengua entraba en contacto con la de Stan. Pero era una sensación placentera.

Stan entreabrio sus ojos solo para mirar a Erica. Rápidamente un gran color carmín coloreo sus mejillas al verla así.

Con sus ojos bicolor entreabiertos, sonrojada hasta las orejas y con una expresión que hacia enloqueser a Stan.

Stan pasó una mano detrás de las caderas de la castaña. Luego pasó la otra, abrazándola y juntó ambas cinturas.

- S...Stan..- dijo sin poder articular palabra.

- Si seguimos, podemos ir a la habitación. Si no quieres, podemos sentarnos en el sofá. Elije donde va la cosa. No soy de esos que fuerzan y no preguntan.- decía con la voz ronca en su oído mientras mordía levemente la oreja.

Se separó de ella

- Y bien? Elije

Erica solamente bajo la mirada pensando. Realmente ansiaba de nuevo estar tan cerca de Stan, sentir su respiración.

Pero por otro lado tenia miedo, estaba inseguro por lo que podría pasar si decidía ir a su habitación.

Stan le miraba impaciente. Necesitaba besarla, tocarla. Pero si Erica no quería, no la obligaría a nada, aunque tuviera que controlar su calentura.

-R-... Realmente me harás decirlo.- susurro Erica totalmente avergonzada. No le importaba que pasara ya, su cordura se fue por el caño. Solo quería que Stan le volviera a besar así. Quería sentir ese cosquilleo de nuevo.

Una gran sonrisa apareció en la cara de Stan. Pero le encantaba molestar a Erica así que fingiría que no sabe a lo que se refiere.

Stan se hizo de oídos sordos.

- Oh. Entonces sofá, no?.- Sonrió.

El orgullo de Eric fue menguando.

Ahora mismo, el antiguo Cartman era una naranja, pero Stan poco a poco le iba quitando la piel. Mostrando lo de dentro. Su verdadera persona.

Y el hacer eso, hacia que el tan imponente orgullo que tenía ante los demás, se fuera quitando poco a poco, como un trozo de esa cáscara.

Erica agarró el borde de su camiseta y la estrujana nerviosa.

- A-arriba..

-Arriba? Arriba donde Erica?.-

Y en ese momento fue cuando Erica mando al carajo todo su orgullo.

-Arriba maldición! A mi maldita habitación!.- grito cerrando sus ojos, parecía un tomate de lo roja que estaba.

De pronto sintió una pequeña presión en sus labios.

Stan le dio un corto beso, se separo.- Vamos entonces.- susurro en el oído de Erica.

Los dos subieron las escaleras, Erica iba primero casi corriendo, mientras que Stan le seguía con un caminar tranquilo.

Entraron a la habitación, Stan cerro la puerta con pestillo atrás de el. Erica apenas pudo darse la vuelta cuando Stan ataco sus labios de manera ruda, pero sin lastimarla. Eso era lo menos que quería hacerle.

Stan iba cambiando mientras que Erica retrocedia.

Ambos cayeron en la cama. Stan tenía una pierna entre la entrepierna de Erica.

Besaba sus labios, su cuello, sus glóbulos de las orejas.

Pasaba sus manos por debajo de su camiseta y acarició el sujetador que Stan le había comprado.

- Boba.- sonrió.- Te lo has puesto al revés. El enganche es para fuera, no para dentro.

- Que estúpido. Entonces sería muy fácil quitártelo.

- De eso se trata.- sornio. Realmente era muy inocente en muchas cosas.

Paso sus manos por debajo de su sujetador y apretó sus pezones mientras gemía de puro placer.

Erica solo podía gemir. No podía pensar en nada, solo en lo bien que se sentía. Algunas lágrimas se acumulaban en sus ojos por culpa del placer.

No se sentía como esa vez que le toco kenny. Esa vez sentía vergüenza y enojo. Ahora solo sentía placer.

-S..Stan.- susurraba en medio de sus gemidos.

El nombrado solo sentía un cosquilleo cada vez que decía su nombre. Le encantaba como lo decía.

Sin esperar otro segundo despojo a Erica de su camisa y su sujetador. Comenzó a lamer sus pezones.

La de ojos bicolor solo mordió su labio para no gemir tan alto. No quería que su madre le descubriese en tan comprometedora situación.

Stan bajó su mano hasta la entrepierna del otro. Pero en cuanto iba a meter su mano dentro, Erica hizo un movimiento brusco.

- A...ahí no...- dijo mientras sus ojos lagrimeaban y su boca jadeaba.

- Entiendo.- le dio un suave beso en la frente.- No haré nada que tu no quieras.- le besó con intensidad.- Pero... yo también quiero diversión.

Erica asintió levemente, y desató suavemente el pantalón del otro

Bajo el pantalón con delicadeza, podia apreciar un visible bulto. Sin dudarlo comenzó a acariciarlo por arriba de la ropa interior.

Stan comenzó a suspirar. Se sentía muy bien.

Erica bajo la ropa interior del otro dejando su miembro expuesto. Era mas grande de lo que esperaba. Lo tomo con sus dos manos, dispuesta a meterlo en su boca.

Pero cuando lo iba a hacer recordó algo. Comenzó a reír extrañando a Stan.

La castaña se alejo un poco, mirando al pelinegro divertida.

-Recuerda, la boca de una mujer no es mejor lugar para que metas tu pene.- dicho eso río con muchas ganas.

- Tché. Quieres ser dura conmigo?.- Sonrió alzando su mentón y besándola.- recuerda que fui el primero que tuvo pareja a los ocho años, creo que el que te gana a ti soy yo. Se perfectamente como dejarte con ganas.

- Ahora te crees pícaro, Marsh?

- Me pone que me llames por mi apellido.- dijo con voz ronca.

- Ustedes llevan haciéndolo desde siempre.- sonrió.

- Tu apellido es gracioso. Suena como el hombre coche.

- ¿Por que hablamos de estas mierdas ahora?

- Por que me haces perder la cabeza.- Suspiró, besándola apasionadamente

Erica correspondió ese beso, pero no caería tan fácil. Tenia todavía un pedacito de orgullo que proteger.

Cuando se separaron por falta de aire, se miraron con una sonrisa. Pero cuanto Stan la iba a volver a besar, Erica colocó su dedo índice en los labios del contrario y comenzó a alejarlo.

-No tienes hambre? Yo si, y mucha.- decía con un tono de burla. Trataba de no estallar en risas al ver la expresión de Stan que decía "Me vas a dejar así!?"

-Que te parece si vamos al centro comercial y ahí comemos algo?.-

Stan arqueo una ceja.

- Quieres pelea, cariño?.- La última palabra la hizo sonrojar mucho

- No me llames asi!

- Jeje.- aprovecho que el dedo seguía en sus labios para agarrar su mano y empezar a lamerlo.- Yo... también tengo hambre. - empezó a acariciar los pechos de la castaña.- pero si tu tienes hambre, yo creo que hay un pequeñin que quiere atención.- sonrió

-Hi-..hijo de puta.- susurro Erica, detestaba que fuera tan sensible en la zona de sus pechos.

-Yo también te amo.- susurro el pelinegro en su oído, para luego comenzar a dar pequeñas mordidas.

Otra vez el placer estaba nublando la mente de Erica. Por un momento pensó en dejarse llevar, pero al sentir la mano intrusa de Stan en su entrepierna dio un pequeño saltito, olvidando en lo que estaba pensando.

-T-te dije.. Que ahí no.- murmuró moviéndose algo incomoda.

- A-, a-, a-, .- Riñó en soniditos.- Tu has sido muy mala. Ahora yo también seré malo.

- N-no, parate. Hippie. Enserio! Que me encabrono!.- dijo enojada.

- hay mirala. Como pone morritos. - dijo en tono burlón.- No me hagas pucheritos.

- HEY! YA BASTA.

- Nop. Has sido mala. Pues yo también lo seré. Se llama venganza.-

Stan agarró con su mano las dos muñecas de Erica. La mano libre empezó a acariciar la lencería que tenía

-Stan! Ya fuera de juegos, sueltame!.- ordeno Erica tratando de liberarse, pero no importaba que, todos eran mucho más fuertes que ella.

Pero Stan hizo caso omiso y siguió con lo suyo.

Ella se sentia muy incomoda, con miedo, con vergüenza. Pero esas emociones se intensificaron cuando el pelinegro bajo su ropa interior.

Los ojos bicolor de Erica se cristalizaron, y sin poder evitarlo, grandes lágrimas fueron derramadas.

Stan notó lo mal que lo estaba pasando y la soltó.

- hey. No.- agarró su cara con ambas manos.- No estés mal. Eres hermosa. Eres muy linda y adorable. No tengas miedo. No voy a dañarte.

- N...n..no lo hagas..- dijo tratando de frenar sus lágrimas. Odiaba su cuerpo. Lo odiaba con todas sus fuerzas. Por que cada vez que lo veía, se acordaba de que era un idiota por pensar que era un Ella.

- No lo haré. Lo siento. Pensé que seguíamos jugando. No sabía que te afectara tanto.

- ...sal de aquí...

-Erica yo.. Perdón. No.- no pudo seguir hablando ya que ella le interrumpió.

-Sal de mi habitación...- suplico subiendo su ropa interior tratando de parar las lágrimas que caían sin control de sus ojos.

Stan se sentía la peor escoria en la tierra. Sentía repulsión hacia el mismo al observar las lágrimas que el mismo había causado.

Pero no quería dejarla, sentia que si lo hacia, se arrepentiría.

- Sal de aquí.- dijo de un tono más alto.

- ... No quiero.- dijo decidido. Mirándole a los ojos.

Erica le abofeteó la cara, haciendo que la parte dolorida del rostro de Stan se tornara roja.

- VETE.

- No. No lo haré.- dijo con decisión.- Pegame otra vez. No lo haré.

Cartman volvió a golpearlo.

- ¿P ..POR QUE NO TE VAS?!.- dijo con lágrimas en los ojos

- Por que... veo a través de tus ojos... y sé que me necesitas. Y prefiero afrontar mi error con algo físico, que dejándote sola, y haciendote daño a ti también. Por que lo que te pasa es que te avergüenza que vea tu cuerpo. Y sin permiso rompí tu cáscara. Y me merezco que me pegues una golpiza. Pero si estoy aquí es para hacerte sentir bien. Y hemos avanzado mucho y muy rápido. Se que si me voy por esa puerta vas a tirar los conjuntos y la peluca. Quemaras tu maquillaje y ocultaras para siempre a Erica. Y yo estoy aquí. Mirame.- le agarró del rostro. - estoy aquí. No estás sola. Pegame. Escupeme. No me importa. No pienso dejarte sola nunca más.

-Por que me haces sentir esto?.- susurro Erica, Stan la miro extrañado.- Por que me haces sentir segura? Por que me haces sentir que soy la cosa mas maravillosa del mundo!?... Antes todo era mas sencillo, solo sentía una cosa, soledad.. Pero ahora que llegaste, me hiciste sentir muchas emociones que nunca jamas en la vida había experimentado. Y TENGO MIEDO SI!? MIEDO A QUE TE ABURRAS DE MI! MIEDO A QUE ENCUENTRES A UNA CHICA MEJOR QUE YO EN TODOS LOS PUTOS SENTIDOS. Miedo a sentirme como antes...- su tono de voz fue bajando poco a poco, al punto de convertirse en un susurro inaudible, opacado por sus mismos sollozos.- Tengo miedo a estar sola otra vez... No lo soportaría.-

Stan se mantuvo en silencio, esperando por si quería desahogarse. Siempre había respetado eso, el que cada persona tuviera su tiempo.

Al ver que Erica simplemente sollozaba, agarró su barbilla con dos dedos y la alzó.

Miro sus ojos con detenimiento.

- Nunca me has fallado. - empezó a decir.- Nunca me has hecho daño. Por que...- empezó a quitarse la camiseta y los pantalones.- mirame

El cuerpo de Stan tenía varias cicatrices. Una de ellas vendada y con puntos

- No soy perfecto. Tengo un cuerpo mediocre, y no estoy orgulloso de mi mismo. Pero yo, te quiero. Por que te esfuerzas tanto en cambiar... que para mi eres una heroína. Eres mi ídolo. Por que por lo menos haces algo. Confiaste en mi. Y eso muy pocos lo hicieron. Hasta Kyle alguna vez me traicionó. Y yo también tengo miedo. Tengo miedo por que tampoco soy nada. YO no soy nada, pero tú eres mi TODO. Y me das motivos para luchar. Luchar por mi, y por ti. Luchar para que sepas, que no estás sola. Y que eres la chica más maravillosa que he conocido. Y que si hace falta, lo gritaré con un megáfono en la fiesta de Token.

Erica miraba incrédula a Stan. Como si todo fuera un sueño y cuando lo tocase, se desvaneciera.

Ya había tenido este sueño varias veces, y cada vez que corria y abrazaba a esa persona desaparecía. Haciendo que cayera en una pesadilla.

Stan se colocó su pantalón de nuevo. Pero cuando se iba a agachar para alcanzar su camisa, sintió como dos brazos le envolvieron en un cálido abrazo.

Bajo la mirada para verla. Sonrió para luego abrazarla también.

-Tranquila.- susurraba acariciando delicadamente su cabello.

- l...lo siento. No quería... tenés que hacer que me enseñarás esto.- señaló las cicatrices.

- Si quieres te puedo contar de todo esto. Pero otra noche. Ahora estás algo angustaida.

- se te ha abierto está herida.- señaló al par de gasas que se empezaban a teñir de rojo

- es normal. Me pasa cuando me siento. Si tienes algunas vendas me vendría bien. Esta fue por que me mordió un perro cuando fui a defender a Sparky.

- Tu perro gay?

- sep. Mi Perro Gay.- Sonrió con humor.

Ambos se acostaron en la cama y se mantuvieron abrazados por horas. Contaban lo que les hacía sentir mal. Y lo que les agobiaba. Se sentían muy relajados ambos después de librarse de tanto

Por fin tenían a alguien con quien compartir sus pensamientos, sueños, y metas. Sus miedos e inseguridades.

No se juzgaban. Solo escuchaban atentamente al otro.

En un momento lloraban juntos, y segundos después reían tanto que sus estómagos dolían.

Se liberaron de tantas cosas. Dejaron rencores atrás y olvidaron por un momento cuanto habían sufrido.

Pero un sonido proveniente de los estómagos de los dos obligaron a interrumpir esa interminable platica para salir a buscar algo de comer.

- No. No te vayas.- se quejó Erica agarrándole del brazo.

- Te traeré algo de comer, princesa.- Rió al ver lo colorada que se había puesto.- Parece que te incomoda que te ponga motes cariñosos. Puedo usar el de tu madre si quieres, calabacita.

- HEY. Párate - gimoteo

- Tranquila. Te traeré tu comida.- le dio un beso en la frente, para luego bajar al salón y mirar en la nevera.- Disculpe, señora Cartman. Me podría prestar algunas gasas y vendas?

Erica suspiro observando como Stan salia del cuarto. Se dejo caer en su cama y se quedo mirando el techo, que ahora se habia hecho la cosa mas interesante.

-Claro, espera aquí.- dijo la madre de Cartman con su tono cariñoso.

Stan aprovecho para tomar dos pizzas pequeñas de la nevera y calentarlas en el microondas.

La madre de Cartman le entrego lo que pidió sin preguntar para que las necesitaba. Lo cual Stan agradeció internamente.

Cuando se terminaron de calentar, Stan subió arriba y las puso en la mesita. Vio como ella abrazaba a su amohada.

- Quien quisiera ser almohada.

- Que?

- Toma. El desayuno.- le dijo dándole un plato.

- esas vendad son para...

- si...

- Me dejas curarte?.- preguntó con intriga. Stan asintió.

Ambos se fueron al baño. Erica sacó todos sus utensilios para curarlo.

Destapó un poco la herida.

- eh... está infectada.- murmuró - Te va a doler un poco

Su herida era un mordisco de un perro. Varios agujeros formando medio óvalo.

- Te ha mordido muy fuerte. Joder.- dijo echándole las curas a Stan.

Stan mordía su labio con fuerza. Le dolía muchísimo. Pero se tendría que aguantar

- Entonces, está noche vamos a la fiesta?.-

- S... supongo.- dijo la castaña.- Tengo algo de miedo.

- Estaré a tu lado

Erica tomo un algodón y le coloco agua oxigenada.

-Si te vas de mi lado a mitad de la fiesta.- susurro para luego pasar el algodón por la herida.- Te arrancare las bolas.- sonrió para luego colocar varias gasas en la mordida.

-Y no te culparía.- soltó algunos quejidos, pues el agua oxigenada hacia que ardiera su herida.

-Bien.- recogio todas las cosas y las coloco en una cajita.- Vamos a comer.- dijo con alegría tomando la mano del pelinegro y llevándolo a su cuarto.

Stan sonrió de oreja a oreja por esa acción.

-Y bien? Que te pondrás para hoy?.- hablo Erica dándole un gran mordisco a esa rebanada de pizza.

-Eso es lo que yo te pregunto a ti.- menciono Stan con la boca llena.

- No lo sé. Que es? Informal o formal?.- preguntó

- Pues...- Stan sacó el folleto de su pantalón vaquero.- Uhmm... informal. Son Token y Clyde. De ahí sólo pueden salir "nada bueno" y un montón de Tacos.- rió Stan.

- Tch. A ese pendejo le gustan mucho los tacos.- desvío la mirada.

- Y que te pondrás?

- Supongo que un vestido corto o algo. Me peinare de otra forma y ya está

- Ah! Por cierto. Quitate la peluca. Quiero ver hasta donde te llega el pelo?

- Uhmm...- Cartman obedeció

- Pareces un surfero.- sonrió.- Lo tienes hasta la mitad del cuello. Si me dejas que te arregle el flequillo no tendrás que usar más la peluca esa.

-Enserio?.- sus ojos brillaron por un momento.

-Si! Solo tengo que darle forma al flequillo y recortarte algunos lados para que este parejo.-

-Ahora estoy seguro que salir con wendy te hizo gay.- río.

-"Segura" y no!.- coloco una mano en su pecho fingiendo ofenderse.- solo me interesan este tipo de cosas.- volteo a otro lado.

Terminaron su comida y fueron por las tijeras que la madre de Erica usaba para emparejar su pelo.

-Cambie de opinión! Me llevare la peluca.- dijo asustada mirando a Stan con las tijeras.

-Acaso no confías en mi? Soy un experto en esto.-

- Me vas a dejar calvo!

- "calva". Y no digas bobadas. Si te hago un estropicio aún te queda la peluca, no?

- nono. No me lo creo. Algo se te tiene que dar mal. No puedes ser tan bueno en todo.

- No soy bueno en todo. Es que tu eres una torpe.- río

- HEY!

- venga, Cartman. No tengas miedo.- le agarró de la mano y la guió hasta el baño

Erica refunfuñaba molesta. Stan solo entendía algunas palabras

"Me dejas calva y te rapo" "Experto experto" decía con sarcasmo "Yo no soy torpe"

Entraron al baño, Erica se sento en un banquito que había por allí, temerosa cerro los ojos.

-Vamos! Terminemos con esto de una vez! Ya no importa si quedo calva!.-

Stan se acerco pero antes que pudiera cortar un sólo cabello ella hablo.

-Pero si me quedo calva me encabronare mucho.- advirtió.

- Lo seeee.- dijo rodando los ojos.- Tranquilizate

- Es que... Es imposible! Osea, eres guapo, tienes buen cuerpo, estas sano, no te falta ningún brazo, no eres una minoría, y encima sabes hacer de todo. No me creo que se te de bien todo! Seguro que pasa algo!

- Gracias... te has pasado con lo de minorías. Deja en paz las minorías y las etnias anda. - sonrió.- No tenías por qué hacerme la pelota. Te haré un peinado bonito. Y si. Hay algo que hago mal. Bueno, muchas cosas.

- Dimelas.

Mientras le amodelaba el pelo, Stan hablaba

- Práctico y práctico pero cocinar nunca se me dará bien. Como bien dijo Butters una vez, me creo el centro del mundo, menos mal que me corregí hace tiempo, tenía asperger y era cínico.

- Bueno. Yo tengo más problemas.

- Lo sé. Y yo soy tus soluciones.- le dio un beso en la punta de la nariz.

Erica se sonrojo.

-Pero en lo que soy verdaderamente bueno es hacerte sonrojar.- sonrió siguiendo con lo suyo.- Eres un tomatito muy lindo.- acarició delicadamente sus mejillas, notando que estaban muy calientes.- Mi lindo tomatito.- noto como la temperatura incremento.

-Te odio.- susurro Erica colocando sus manos en sus mejillas.

-Yo también te amo tomatito.-

-Nsndnnddb!.- grito de forma intendible.