Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.

Capítulo 30: Planes improvisados

BPOV

–Um –fue todo lo que pude pronunciar. No tenía idea de que cuando acepté la oferta de Alice, los incluiría a todos, especialmente a Edward.

–¿Y bien? –habló Alice y el sonido de la impaciencia comenzó a hacerse notar en su voz.

–No sé. No estoy... –mi voz se apagó.

–Alice, estamos haciendo que Bella se sienta incómoda. Esme nos desollará si se entera – respondió Jasper, mirando a su esposa.

–Lo siento Bella, es solo que creo que sería una pena desperdiciar esta noche –comenzó, antes de que una mirada llena de inspiración apareciera en su rostro –tengo la mejor idea, Bella. ¿Podemos ver tu casa? Te oí decirle a Edward que tienes tu propia casa. ¿Podemos verla? ¿Por favor? –esta vez ella pidió permiso con sus ojos suplicantes, esperando que sus posibilidades de que cediera aumentaran exponencialmente.

Alarmada, le respondí.

–Alice, ¿por qué querrías ver la casa? No es nada especial –ella puso una mano tranquilizadora en mi brazo.

–Porque Bella, es tuya. Quiero averiguar todo lo que me he perdido en los últimos diez años. Solo quiero ver dónde vives ¿No voy a terminar conociéndola eventualmente de todos modos? –cuestionó ella.

–Bueno, la verdad nunca pensé en ello. Quiero decir, algunas personas me visitan a veces, pero no es muy frecuente. Simplemente no creí que... bueno, a cualquiera de ustedes le pudiera interesar verla

Los tres se quedaron en completo silencio y con las cejas un poco arqueadas Edward preguntó:

–¿Cuándo exactamente tienes visitas?

Sabía por su expresión a qué se refería. Había que mantener a los humanos lo más lejos posible si se quería vivir esta doble vida, no se pueden involucrar, hay que vivir a parte y sólo entremezclarse cuando era necesario. Cuando Edward y yo habíamos estado juntos, sabía que no era usual que visitara su casa porque era una humana viva que respiraba entrando a una casa llena de vampiros.

–Bueno, el mundo de la enseñanza y la academia es, lamentablemente, muy social. De vez en cuando, tengo que entretener y soportar visitas de colegas. No sucede muy a menudo, pero cuando sucede tengo que mantener el ritmo. De lo contrario, podría despertar sospechas –suspiré –incluso más de las que estoy segura ya despierto

Sabía que la gente venía a mi casa para ver dónde vivía la adicta al trabajo, la extraña chica que se guardaba todo para sí misma y no porque ansiaran mi compañía. Ellos, también, estaban manteniendo las apariencias.

Los tres me miraron ansiosamente, esperando que dijera el veredicto final sobre nuestros planes para la noche. Podía sentir la anticipación de Alice saliendo por toneladas de su expresión, e hice exactamente lo que sabía que haría desde el principio, quería que estuviera feliz, ella era mi amiga y no quería que se sintiera decepcionada nunca.

Una amiga... Nunca pensé que tendría otra amiga. Nunca pensé que volvería a tenerla a ella como amiga...

–Está bien, podemos ir a la casa. Pero no te decepciones cuando lleguemos, no se parece en nada a las mansiones en las que tú y tu familia están acostumbrados a vivir, pero es mía

Dicho esto, me moví rápidamente para terminar de ordenar y guardar mis cosas para poder cerrar el salón. Antes de que pudiera agarrar mi bolso, Edward lo tomó, volvió a su asiento, para recuperar sus cosas también y le dije que estaba lista para irme.

–Edward, puedo llevar mi bolso. No es tan pesado... –comencé.

–Lo tengo. Alice, tal vez deberías ir con Bella y Jasper puede ir conmigo. Por supuesto, siempre que eso sea aceptable para ti, Bella –dijo él.

Sabía que él me estaba mirando, pero miré hacia Alice, a quien podía ver fácilmente luchando contra el impulso de levantarme en sus brazos y salir corriendo al auto. ¿Alguna vez se darían cuenta de que podía seguirlos y correr igual de rápido?

–Oh, Bella, ¿puedo ir contigo? ¿Tenerte toda para mi solita por un momento? –preguntó ella con sus ojos topacio vivos de emoción. Me tomó un rato volver a concentrarme y darme cuenta de que lo que pensaba no tenía nada que ver con la expresión en su rostro.

–Por supuesto. Eso si Jasper puede vivir sin ti mientras llegamos –bromeé, su humor era contagioso. Jasper se adelantó y besó suavemente a Alice en la frente, antes de dirigirse a mí.

–Puedo dejarla libre un rato. Iré con Edward y te seguiremos

Todos caminaron hacia el pasillo y los seguí, cerrando la pesada puerta de acero detrás de mí. Todos caminamos juntos y casi no hablamos. Otras clases aun no terminaban y me sentí complacida con el hecho de que cada uno de los Cullen estuviera siguiendo mis reglas básicas. Hasta el momento, me estaban haciendo la vida mucho más fácil.

Salimos del edificio y nos dirigimos a nuestros respectivos autos. Alice estaba jovial, muy feliz de estar en camino a lo que ella creía que sería una noche divertida; No estaba segura de compartir su estado de ánimo. ¿Por qué no me había quedado con mi plan original de pasar una velada sola, solo yo con mis pensamientos? Pero sabía que quedarme sola con mis propios pensamientos no era una buena idea y antes de enterrarme profundamente en mis propios sentimientos, salimos, listos para separarnos y tomar nuestros respectivos vehículos.

Beth, ¿dónde estacionaste? –bromeó Alice mientras preguntaba.

–Estoy en el mismo lugar de la facultad en el que estaba el lunes por la noche, a la vuelta de la esquina –le respondí. Hice un gesto en dirección a donde nos dirigíamos, mientras Edward y Jasper se iban por el camino opuesto para ir por su auto.

Subimos al vehículo antes de que Alice volviera a hablar.

–Gracias –comenzó, su voz sonaba feliz pero baja.

–¿Gracias por qué?

–Gracias por perdonarnos a todos tan rápido y por permitirme ser parte de ti y de tu vida otra vez. Te he echado tanto de menos y saber que te tengo de vuelta después de todo este tiempo ha hecho mi vida aún más feliz. Jasper dice que no me había sentido así de ligera en años –explicó.

–Bueno, tengo que admitir que también estoy muy contenta de tenerte de vuelta. Pero, Alice, me inquieta todo esto

–¿Qué te hace sentir así? –respondió ella.

–Puede que tu estés emocionada, pero me preocupa que puedas ser la única. No todos son tan abiertos como tú, no tengo idea de cómo se siente el resto de la familia y no quiero entrometerme en sus vidas –contesté.

–Bella, todos están encantados de que hayas regresado. Debes darte cuenta de eso, incluso Rosalie, estaba en shock el lunes por la noche cuando te abrazó, pero, ustedes dos parecen tener algo en común ahora. Es increíble cómo solo diez cortos años pueden cambiar algunas cosas tan drásticamente –dijo.

¿Diez cortos años? La primera parte de eso podría haber sido cierta, pero las últimas tres habían sido terriblemente largas. Había vagado durante el primer año, buscando a Victoria, sin estar segura de qué haría cuando la encontrara y luego, cuando la amenaza estuvo bajo control, había llevado esta existencia solitaria y patética.

¿Drásticamente? Esa parte era cierta. Mi vida ya no se parecía en nada a lo que había sido en La Push. Pero tenía que seguir adelante, seguir tratando de sacar algo bueno del desastre que había sucedido. Yo había logrado algunas cosas, estaba trabajando y con suerte, estaba haciendo una diferencia en las vidas de mis alumnos. Estaba haciendo todo lo posible por seguir adelante por Grace, aunque eso era todo. Aparte de eso, solo trataba de superar un día a la vez, buscando un descanso de la monotonía... esperando algún alivio de la soledad. ¿Era este el milagro por el que había estado rezando?

Y, entonces, una noche todo cambió. Era irónico, tener a los Cullen en mi vida otra vez, doloroso y estimulante al mismo tiempo. Todo por una persona, Edward.

–¿Bella? –pude escuchar a Alice tratando de recuperar mi atención.

–Lo siento, Alice, pero no estoy segura de poder creerte cuando dices que todos están encantados con mi reaparición en sus vidas. Dejando a un lado el asunto con Rosalie, no puedo creer que... –y no podía creer que estaba a punto de decir esto en voz alta –Edward esté feliz de estar constantemente en el mismo círculo que yo. Es inusual que los ex se mezclen... y nuestra historia no es exactamente fácil de rectificar –la ansiedad me golpeó cuando mi voz se llenó de miedo.

–Bella, creo que Edward se siente mal por cómo terminaron las cosas. Sé que quiere hablar contigo sobre eso, para poder aclarar algunas cosas y que ustedes dos puedan comenzar... de nuevo

¿Está diciendo lo que creo que está diciendo?

–¿De nuevo? ¿Qué quieres decir con eso? –La cuestioné, antes de darme cuenta de que el Volvo se había detenido junto a la barrera que separaba los estacionamientos de los estudiantes y el de los profesores, donde estábamos esperando. Oh dios, ¿había oído algo de eso? ¿Lo vería él en su mente?

Alice se detuvo de repente y por un momento sentí que mis temores habían sido confirmados hasta que miré a mi izquierda para ver que Jasper me indicaba siguiera para que pudieran seguirme, así lo hice y conduje mi auto fuera del estacionamiento, comenzando el familiar viaje de regreso a casa.

Me di cuenta, por primera vez esa noche de lo nerviosa que estaba realmente. Pensé en cómo estaba mi casa cuando salí esta mañana. ¿Todo estaba ordenado? ¿había sacado la basura? Sabía que mi casa estaba muy aseada, ya que mantenía al día todo lo que tenía que limpiar, lo que me mantenía ocupada hasta cierto punto. Pero, estaba pensando ansiosamente para mí misma: ¿qué estoy pensando? ¿Llevarlos a mi casa? ¿Estaba ansiosa por algún tipo de castigo? Y cuando lleguemos allí, ¿entonces qué? ¿Qué se supone que haríamos entonces?

–¿Bella? ¿Qué te pasa? –preguntó Alice con un toque de preocupación en su voz.

–Nada. Solo me pregunto qué hacer con todos ustedes cuando lleguemos a la casa. No es como si hubiera planeado esto –dije y mi voz me traicionó con la ansiedad que comenzaba a crecer.

–Bella, solo queremos ver dónde vives. No te preocupes por entretenernos, estoy segura de que encontraremos algo que hacer. Relájate un poco, ¿quieres? –bromeó ella.

¿Relajarme? Es fácil para ti decirlo... no vas a pasar la noche con tu ex... un hombre del que todavía estás enamorada.

Continuamos hablando relajadamente durante el viaje a mi casa. Estoy segura de que Edward estaba cada vez más impaciente por mi velocidad tan baja, pero no pude confirmar ese pensamiento ya que no me atrevía ni a mirar el espejo retrovisor.

–Bella, ¿cuándo podemos comenzar a planificar tu pequeña fiesta? Estaba pensando que los sábados o los domingos sería genial para reunirnos, ya sea en tu casa o en la nuestra para resolver todos los detalles importantes. Además, tenemos que reunirnos con la las empresas de catering y la banda, los arreglos florales... –continuó ella, antes de interrumpirla.

–Alice, llamaré a la universidad mañana para tener una fecha y luego tú y yo podemos comenzar a planificar esto en serio. Te prometo que no decidiré nada sin ti ¿Cómo suena eso? –pregunté, dándole una sonrisa cómplice.

–Gracias –se veía tan feliz que por un momento pensé que podría estallar de nuevo.

–De nuevo con las gracias... ¿y estas por qué son? –pregunté, mientras una risa escapaba de mis labios.

–Por ser mi amiga. Ni siquiera puedo comenzar a decirte cuánto te extrañé... cuánto te extrañamos todos, realmente es una segunda oportunidad y no la voy a desperdiciar

Y con eso, salimos de la autopista, cada vez más cerca de mi casa. Instintivamente aumenté la velocidad, anticipándome para llegar a la casa mucho más rápido. Nunca vi venir al pobre, pero Alice lo alcanzó a ver, aunque con su don, pero no me enteré de eso sino hasta después.

–Bella, cuidado... –habló abruptamente y su voz era más alta y fuerte que de costumbre.

Un gran venado se había atravesado en el camino de mi automóvil y aunque pisé el freno lo más rápido que pude, ya era demasiado tarde. Mis frenos chillaron ruidosamente y el agua que había quedado en la carretera por la lluvia hizo que mis ruedas giraran, lo que causó que mi auto no pudiera detenerse cuando giró a la derecha. El venado impactó con la parte delantera del automóvil y todo el vehículo se sacudió violentamente cuando el pobre animal quedó atorado en la parte de adelante y se metió en el parabrisas. El vidrio se rompió, enviando fragmentos por todas partes, Alice y yo estábamos llenas de esquirlas.

Finalmente pude detener completamente mi sedán y parquear, solo para darme cuenta de que tanto Edward como Jasper estaban a cada lado del auto. Jasper abrió la puerta de Alice, un poco menos que tranquilo, sacándola rápidamente. Edward, por otro lado, estaba concentrado en hacer algo completamente diferente.

Agarró el marco de mi puerta, quitándola por completo del auto, el acero causó un ruido que me perforó los oídos cuando terminó de arrancarla. Arrojó la pieza de metal ahora destrozada lejos de los restos de mi ahora destruido automóvil, antes de que él me tomara suavemente por la cintura, sacándome del asiento. Pareció comprobar que no tuviera ningún tipo de daño visible, antes de tomar mi cara suavemente entre sus manos. La mirada en sus ojos era frenética y decir que me sorprendió era poco.

–Bella, ¿estás herida? –Edward murmuró para mí. Su rostro estaba a solo unos centímetros del mío, estaba lo suficientemente cerca como para besarme. ¡No dejes que tus pensamientos vayan allí! ¡Deja de mirar sus labios! ¡No! ¡Los ojos tampoco son una buena opción!

Me dejé llevar completamente por sus palabras. Él me estaba sosteniendo fuertemente contra su pecho y se veía completamente angustiado por lo que había sucedido y no quería nada más en ese momento que besarlo... besarlo de verdad. Mis pensamientos vagaron por territorio peligroso mientras pensaba: Edward, por favor, bésame..., ya que estoy segura de que mis ojos le estaban gritando lo desesperada que estaba por sentir sus labios sobre los míos.

–Edward, yo... –no pude responder. Estaba completamente perdida en sus ojos, derritiéndome ante su toque. Había olvidado cómo completar una oración simple, mientras mi cuerpo se acercaba involuntariamente al suyo y aún no me sentía lo suficientemente cerca. Sabía que no había muerto, pero pensé que debía estar en el cielo... porque esta era la única forma en que podía imaginar que era el paraíso.

Sus ojos se veían frenéticos y mostraban dolor, como si se fuera a desmoronar en cualquier momento.

–Bella, vi venir al venado y supe que no podrías parar a tiempo ¿Estás bien? –preguntó y esta vez, la desesperación nublaba su perfecta voz aterciopelada. Su mano se acercó y me tomó la cara mientras su pulgar acariciaba suavemente mi mejilla, lo que enviaba espasmos de placer por todo mi cuerpo.

En los brazos de Edward, mi respiración era frenética y todo en lo que podía pensar era en su mano alrededor de mi cintura, mientras él continuaba acariciando mi mejilla y me acercaba aún más contra su cuerpo, su cara estaba tan cerca que me permití perderme en su dulce aliento. Estaba lista. Lista para besarlo y sabía que, si él me besaba, lo besaría de vuelta.

Fue entonces cuando lo escuchamos. De mala gana e involuntariamente, aparté la cabeza de Edward para ver de dónde había venido el ruido. El venado, que supuse que estaba muerto, gimió de dolor. Sus patas retorcidas intentaban desesperadamente liberarse del parabrisas ahora roto, su torso estaba desgarrado y ensangrentado. Me encogí de miedo al verlo, antes de que Jasper se adelantara, rompiendo su cuello de forma rápida y sin esfuerzo, poniendo fin a su miseria.

Mientras mi mirada se detenía en el venado, vi el daño de mi auto y murmuré:

–Puedo explicar lo del venado a la policía y a la compañía de seguros, pero la puerta es otro asunto completamente diferente

–Edward, ella tiene razón, no puede reportar esto –dijo Jasper y su mirada volvió a Alice, mientras él suavemente le quitaba algunos cristales de la cara.

–Lo siento Bella. No deberías haber tenido que ver eso –señaló con sus dedos largos hacia el venado ahora muerto –y también estoy infinitamente apenado por tu auto. Tiene que haber algo que podamos hacer –agregó Edward antes de intercambiar una mirada con Alice, lo que significaba, por lo que había visto antes, que estaban teniendo una conversación entre ellos.

Edward me sonrió disculpándose antes de continuar.

–¿Podría comprarte uno nuevo? –cuestionó y su tono lo traicionó cuando salió entre esperanzado e inseguro. Recordé en mi mente otro momento feliz en la camioneta roja... me estaba molestando porque la camioneta era vieja y lenta...

No

Sintiendo mi actitud obstinada, Edward sacó su celular del bolsillo de su pantalón, buscó entre sus contactos, antes de seleccionar uno y presionar el botón "llamar". Se alejó un poco del automóvil, hablando rápida y silenciosamente mientras su mano libre se pasaba salvajemente a través de su pelo hermosamente desordenado. Estaba demasiado desconectada como para concentrarme en lo que estaba diciendo.

Forcé mi mirada para chequear a mi amiga.

–Lo siento, Alice. ¿Estás bien? Quiero decir, sé que estás bien, pero tengo que preguntar –mi nivel de estrés estaba fuera de control –¿cómo no pude verlo? –pregunté sin convicción.

–Bella, está bien. Estoy bien, solo me sacudí un poco y estar cubierta de vidrio no es una experiencia agradable. Pero pudo haber sido peor de no haber sido por mi atuendo –respondió con una sonrisa en su rostro y Jasper la abrazó aún más fuerte.

Edward se unió a nosotros antes de hablar.

–Emmett y Rosalie están en camino. Bella, me ocuparé de esto. No puedo comenzar a decirte lo mal que me siento por haber reaccionado así ¿Me puedes perdonar? –su tono era sombrío, pero su rostro se veía como uno de mis estudiantes que acababa de ser sorprendido robando dulces de mi escritorio.

–Puedo perdonarte, si me dices por qué reaccionaste así –respondí, enojada por la situación que tenía enfrente.

Se quedó allí en silencio y la mirada en sus ojos era una mezcla entre sorpresa completa con aprensión, hasta que finalmente la resignación apareció y sus hombros se desplomaron. Seguí mirándolo hasta que finalmente habló.

–Olvidé por un momento que ya no eras frágil, que ya no eras humana y que para que te pase algo malo tomaría más que un simple accidente automovilístico –agitó su mano hacia la pieza doblada de metal que antes era mi auto –Estaba tan preocupado de que algo te hubiera pasado... así como también me preocupé por Alice. Espero que lo entiendas

No, no lo entendía, pero decidí que era más fácil dejar de tratar de comprender las acciones de Edward, especialmente desde que sabía, en el fondo de mi corazón que no le importaba. Y el hecho de que estuviera demasiado preocupada por cómo iba a arreglar mi automóvil sin poder recurrir al seguro me estaba poniendo cada vez más ansiosa e irritable. Ya no podría encargarme de esto de forma convencional y humana.

Pasaron unos minutos antes de que Emmett y Rosalie llegaran, llegaron en un enorme y brillante Hummer negro, con ventanas oscuras y muchos accesorios en cromo y parquearon detrás del volvo de Edward. Emmett y Rosalie saltaron de los asientos delanteros y se acercaron a inspeccionar el daño de mi auto.

–Edward, ¿no te parece que ya estaba lo suficientemente dañado como para arrancar la puerta? –Rosalie bromeó con su hermano mientras sus penetrantes ojos captaban cada detalle.

–Oye, Rose, mira el frente. Bella, ¿cómo pudiste no ver ese venado? ¡Y qué lástima haber golpeado algo tan grande y no haber aprovechado la oportunidad para alimentarse un poco! –rió Emmett.

Hice una mueca y mis dedos rozaron el pliegue entre mis ojos mientras cambiaba mi expresión. Edward, Alice y Jasper le dieron a su hermano una mirada de desaprobación, lo que efectivamente borró la sonrisa del atractivo rostro de Emmett.

Fue entonces cuando comencé a oler la sangre del animal. Luché por mantener el control, nuevamente bloqueando el olor de la enorme bestia que todavía estaba alojada en el frente de mi auto, mientras mi mano instintivamente se apretaba en mi nariz en un esfuerzo por bloquear el hedor. Mi mente todavía estaba dando vueltas sobre cómo solucionar esta situación, cuando Rosalie habló.

–Bueno, afortunadamente, es reparable. Pero, Edward, vas a pagar por todo esto. Además, me vas a ayudar a lijarlo antes de repintarlo. Todo ese polvo en mi pelo... no, definitivamente me vas a ayudar con eso –continuó, antes de darme cuenta de que no tenía idea de qué estaban hablando.

–¿Sabes qué? Rosalie, no entiendo –le pregunté mientras la confusión y el estrés comenzaban a desgarrar los últimos restos de mi paciencia.

–Bella, Emmett y yo remolcaremos tu auto a nuestra casa. No hay forma de que puedas enviar esto a tu seguro. El venado es una cosa, pero la puerta... muy buen trabajo Edward. Además, no creo que exista algún taller cerca en el que puedan arreglar esto mejor de lo que yo puedo hacerlo. Pero debido a la enorme cantidad de daños, tomará unos días. Emmett y yo ordenaremos las piezas que podamos esta noche y comenzaremos. Cuando terminemos estará como nuevo, mejor que nuevo, en realidad, estará listo para la próxima semana. Además, me encanta tener un nuevo proyecto y no había tenido un desafío tan interesante en mucho tiempo –continuó, antes de que la interrumpiera suavemente.

–Rosalie, te lo agradezco, pero este no es tu problema. Puedo pagar para que lo arreglen en el taller local. Lo sacaré de mis ahorros, la verdad no hay problema –comencé, antes de que Edward interrumpiera y la exasperación se podía sentir en su voz.

–Bella, te dije que me haría cargo de esto. Si no me hubiera dejado llevar, podrías haber usado tu seguro para arreglarlo. Es lo menos que puedo hacer dadas las circunstancias. Nos dará a Rosalie y a mí la oportunidad de unirnos a los autos otra vez, ¿verdad, Rose? –cuestionó burlonamente, mirando a la hermosa vampira rubia que todavía estaba mirando los restos del accidente.

–Claro –respondió distraídamente mientras sus delicadas manos recorrían el daño donde solía estar la puerta. Ella negó con la cabeza, obviamente molesta con las acciones impetuosas de su hermano.

–Al menos déjame pagar por las partes y cualquier otra cosa que puedan necesitar –comencé antes de ver la expresión de frustración en la cara de Edward.

No

Eso fue todo lo que dijo, aunque el sonido de molestia era una revelación de lo que estaba sintiendo en ese momento. Él quería solucionar este problema, pero ¿podría dejarlo?

Miré entre Edward y Rosalie de nuevo, tardé otro rato en procesar todo lo que había pasado ¿Rosalie repararía mi auto? ¿Esta semana podía ponerse más rara?

Antes de que supiera lo que estaba pasando, Emmett había puesto su camioneta delante de mi auto, enganchándolo a la parte trasera de su auto gigante, preparándolo para su viaje de regreso a la casa de los Cullen. Jasper se deshizo del cadáver, mientras Edward recuperaba la puerta destrozada que había quedado un poco lejos del auto. Todo esto ocurrió en segundos y me quedé allí, sin saber qué hacer o cómo ayudar. Alice apareció a mi lado, mis pertenencias ya estaban su mano antes de que ella comenzara a llevarme hacia el Volvo.

–Te llevaremos a casa, Bella. Emmett y Rosalie llevarán tu auto a nuestra casa. Oh... – comenzó y la expresión de su rostro se volvió inquieta.

–¿Qué pasa, Alice? –ella frunció el ceño.

–No tienes auto para ir al trabajo mañana –le devolví la sonrisa, tratando de sonar tranquilizadora.

–Está bien. Voy a alquilar uno antes del trabajo mañana, no hay problema –le dije con una sonrisa forzada.

Dicho eso, llegamos al Volvo. Edward había abierto el baúl y Alice puso nuestras pertenencias dentro. Jasper se acercó, agarró una camisa de una bolsa oculta y se cambió rápidamente de ropa, ya que su camisa original estaba llena de sangre por el venado. Luego saltó rápidamente al asiento trasero con Alice detrás de él. La atrajo más cerca de él, susurrándole al oído ¿Podrían ser más obvios? Edward se acercó a mí, abriendo la puerta del auto, pero me alejé de él. Necesitaba hablar con Rosalie primero.

–Oye, Rosalie –comencé tentando el terreno. Ella me miró, y su hermoso rostro dejó de parecer tan concentrado.

–¿Sí? –respondió ella, su respuesta era una pregunta y su voz era dulce y paciente. No era nada Rosalie…

–Gracias –respondí.

Se apartó de donde Emmett que estaba maniobrando algún tipo de cable para asegurarse de que mi auto estuviera bien sujeto al suyo. Ella me abrazó de nuevo, suavemente, hasta que se apartó y me miró directamente a los ojos.

–De nada Bella, debería agradecerte por permitirme ayudarte con esto. Es lo menos que puedo hacer –dijo, pareciendo un poco avergonzada de nuevo –ahora vete. Mis hermanos y Alice se asegurarán de que llegues a casa esta noche sin más drama. Tu auto está a salvo conmigo –Ella sonrió, mientras gentilmente me daba un empujoncito hacia el Volvo en el que me esperaban.

Le devolví la sonrisa y vi a Emmett agitando su mano despidiéndose rápidamente. Me volteé para ver a Edward pacientemente esperando junto a la puerta del pasajero para ayudarme a entrar. Se puso el cinturón de seguridad después de que yo me sentara y me guiñó un ojo.

Le rodé los ojos antes de acomodarme para el breve viaje a mi casa. Lo guie el resto del camino y cuando finalmente tomamos el camino de tierra que conducía a mi casa, pude ver de reojo a Alice rebotando arriba y abajo, apenas era capaz de contenerse. Finalmente comencé a relajarme. Después de todo lo que ya había ocurrido, las cosas no podrían complicarse más, ¿verdad?

EPOV

Sabiendo que Bella estaba segura a mi lado en el Volvo, me permití relajarme, asegurándome de que estuviera bien. Ver a ese venado correr frente a su vehículo, escuchar la voz de Alice advirtiéndole a Bella que tuviera cuidado y saber que no pude haber nada para evitarlo hizo que el tiempo se detuviera para mí. Después de tenerla de regreso por tan poco tiempo, la idea de perderla de nuevo tan rápido hizo que mi cabeza girara. Solo la quería en mis brazos. La necesidad de abrazarla y protegerla creció ferozmente en mí.

Habiendo olvidado, una vez más, que ella ya no era una humana frágil y tierna, mi mano ya estaba en la manija de mi puerta mientras Jasper saltaba de su asiento para ponerse en mi lugar para detener el Volvo apropiadamente, en mi frenético intento por llegar a ella a tiempo. Ni siquiera fue un pensamiento consciente, tenía la necesidad primordial de llegar a ella.

Al ver que su sedán finalmente se detuvo y al escuchar que cambió de marcha para detener el auto, mis nervios se calmaron un poco, pero aun sentía que estaban atrapadas en el auto, así que me apresuré al lado del auto, frenético por sacar a Bella de los restos del auto. Hice una pausa irrealista, temiendo lo peor.

Para entonces, Jasper ya había salido del auto y se acercaba rápidamente al lado del vehículo dónde estaba Alice. Podía oír sus pensamientos que iban entre saber que ella estaba bien y la abrumadora sensación de su deseo por abrazarla para asegurarse de que estaba ilesa. Cerré los ojos y respiré profundamente para estabilizar los nervios antes de permitirme evaluar el daño.

Jasper abrió la puerta del auto y suavemente sacó a Alice, sujetándola hacia él y sus pensamientos se mezclaron de la misma manera - cada uno estaba agradecido por el otro, mientras Jasper comenzaba a susurrarle al oído lo mucho que la amaba y Alice respondía acercándose aún más a su pareja, incapaz de estar lo suficientemente cerca de su esposo.

Abrí los ojos y miré hacia abajo a través de la ventana agrietada del lado del conductor para ver a Bella mirándome, con una expresión que era una mezcla entre angustia y confusión. Eso fue todo. Mi control se fue. Esa mirada de mi amor captó mi cerebro y no pude evitar liberarla del auto.

Sin pensar, mis manos se dirigieron a la puerta de su auto y descuidadamente la quité del auto. Tan suavemente como pude, rodeé la pequeña cintura de Bella y la saqué del automóvil, mientras trataba ansiosamente de asegurarme de que estaba ilesa. Al mismo tiempo, mi mente hizo planes para llegar al hospital más cercano lo más rápido posible para atender sus heridas si fuera necesario.

Cuando mis manos sostuvieron con cautela su cara de mármol en lugar de su piel suave y rota, mi mente intentó volver a la razón. Estaba dividido entre reconocer que lo más probable era que estuviera aturdida por lo que sucedió, en lugar de estar realmente herida, y por la profunda nostalgia que sentí al tomarla en mis brazos y no querer dejarla ir nunca.

Le pregunté si estaba herida, sus ojos se encontraron con los míos y mostraban una mezcla de ese mismo desconcierto y sufrimiento aún evidente, y mi cuerpo instintivamente se acercó a ella, ya que no contestó de inmediato. Incluso si era mi imaginación jugándome trucos, sentí el inconfundible movimiento del cuerpo de Bella acercándose al mío y mi espíritu se elevó, mientras la acercaba aún más a mi pecho, como si mi cercanía pudiera protegerla para siempre.

La acerqué más a mí, para asegurarme de que estaba a salvo y en mis brazos. Mi mente luchaba por tomar el control al que se oponía mi corazón, ya que me decía que no era mía para sostener, pero ella estaba allí y parecía gustarle nuestro contacto y en ese momento, nada más me importó.

Mi cara estaba apenas a unos centímetros de la de ella y, una vez más, incluso si hubiera sido mi imaginación, pude ver en esos hermosos y desconocidos ojos topacios de ella, que deseaba que la besara. Y oh, cómo quería hacerlo... el momento estaba allí, ella estaba a salvo en mis brazos y estaba cansado de esperar. Cansado de ser paciente, cansado de ser ese maldito caballero perfecto. No quería nada más que marcarla como mía y ahora.

Besarla después de una década sería la sensación más dulce que pudiera imaginar y no me importaba que Alice y Jasper estuvieran allí. No me importaba que no estuviéramos solos y que la privacidad no estuviera disponible para nosotros.

La lucha la ganó mi corazón mientras me inclinaba para hacerla mía una vez más, mi mano tomando su delicada cara, mientras mi pulgar la tocaba en lo que esperaba fuera una caricia tranquilizadora. Me incliné, listo para correr el riesgo de comenzar lo nuestro de nuevo. Mi emoción aumentó, mientras los recuerdos me inundaban, diciéndome lo maravilloso que sería ese primer beso, casi podía sentir sus labios carnosos sobre los míos, esperando probar su dulce boca y aliento... hasta que...

Oí un ruido, algo irreconocible que comenzó a filtrarse en mi conciencia y pude ver que Bella también lo estaba escuchando. Mientras su cabeza se alejaba de mí, su fuerza me sorprendió. Cuando comprendí que ella se había apartado de mi agarre, me di cuenta de que el momento se había ido y sólo pude pensar en una cosa...

Estúpido animal medio muerto... debería haberle roto el cuello primero.

¡Esto se pone cada vez mejor! Jajajaa el mundial está de infartooo, menos mal no aposté nada o hubiera perdido todo.

¡Gracias por los reviews y favoritos!