Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.

Capítulo 32: ¿Sola?

BPOV

La conversación fue sorprendentemente sencilla; nada incómodo ni controversial. Pasamos juntos unas pocas horas, cayendo fácilmente en una discusión tan entretenida que no me había dado cuenta de que el tiempo siguió su curso. No quería que se fueran, pero había hecho tanto énfasis en ese punto esa tarde que sentía que, si no seguía insistiendo, quedaría como una idiota. Eché un vistazo a mi reloj, esperando que entendieran la indirecta.

Jasper la entendió.

–Bueno, le prometimos a Bella que no nos quedaríamos mucho tiempo. Tiene mucho trabajo que hacer y es importante que mantengamos esa promesa. Alice, iré por tus cosas en el piso de arriba –ofreció con un guiño. Alice gimió.

–No quiero irme. Vamos, Bella, ¿no podemos quedarnos un poco más? No es como si necesitaras arreglarte para ir a la cama

Edward miró a su hermana con reproche y sus ojos se estrecharon en su dirección.

–Alice, la veremos el viernes. Todavía planeas venir a la casa este viernes por la noche, ¿correcto? –preguntó Edward mientras miraba en mi dirección. Lo miré tratando de descifrar el tono de su voz.

–Por supuesto que estaré allí –traté de hacer que mi tono sonara como el suyo –pero tengo trabajo que hacer esta noche. Tengo una torre de papeleo por hacer y es importante que mantenga a Gerry lejos de mi rastro, por así decirlo –Jasper se rió con ganas, Edward gruñó en mi dirección y yo solté una risita mientras me daba cuenta de cómo mis palabras podrían haber sido interpretadas.

Por su comportamiento de antes, esperaba que este pequeño recordatorio mantuviera a Edward a raya. No estaba segura de los pensamientos exactos que pasaban por la mente de Gerry, aunque podía imaginarme el tono de ellos, pero por las reacciones de Edward, podía suponer que él haría todo lo posible por mantener a Gerry lejos de mi rastro. No podía empezar a pensar en la razón por la que le importaba, así que lo atribuí a un aborrecimiento general de un caballero con respecto a los hombres insistentes.

Alice dejó escapar un suspiro largo.

–Bien, subiré y ayudaré a Jasper. Volveremos enseguida –respiró.

Observé cómo el diminuto cuerpo de Alice saltaba grácilmente por mi escalera cuando ella desapareció detrás de su esposo, cerrando discretamente la puerta del baño detrás de ellos. Las mismas risitas suaves comenzaron de nuevo y esta vez simplemente puse los ojos en blanco.

–Nunca pierden una oportunidad, ¿verdad? –pregunté y mi tono era sarcástico.

–No. Están muy enamorados, lo han estado mucho antes del día en que llegaron a la puerta de nuestra casa –dijo Edward sonriendo con cariño. Sin embargo, sus ojos se entristecieron levemente y estoy segura de que lo que dejó ver era más de lo que quería mostrar.

Mi mirada estaba fija en la puerta cerrada del baño, y murmuré algo antes de darme cuenta de que salía de mi boca.

–Tienen suerte, ¿verdad? –mencioné tristemente consciente de que un futuro como ese ahora estaba fuera de mi alcance.

–Sí, lo son. Pero Bella… –comenzó Edward en voz baja, antes de que se abriera la puerta y tanto Alice como Jasper salieron y comenzaron a bajar las escaleras.

–Bueno, tenemos nuestras cosas. Ya que tenemos que irnos, ¿puedo llamarte mañana, Bella? –preguntó Alice en mi dirección, obviamente molesta de que la noche llegara a su fin.

Rápidamente caminé hacia la pequeña mesa de entrada que tenía cerca de la puerta principal. Saqué una libreta de papel y un bolígrafo, mientras escribía rápidamente mi número de teléfono celular y se lo ofrecía a Alice.

Ella agarró la nota con avidez y la metió en su bolso antes de dar un paso adelante para besarme una vez más suavemente en cada mejilla. Ella me sonrió, obviamente complacida por cómo había progresado la noche.

Los acompañé a la puerta y Alice y Jasper continuaron hablando entre ellos mientras Edward caminaba al mismo ritmo que yo. Cuando nos acercamos al automóvil, él habló.

–Bella, gracias por complacernos esta noche. Me aseguraré de mantenerte informada sobre el progreso de las reparaciones. De nuevo, lamento haber reaccionado exageradamente, creo que está en mi naturaleza –su rostro se veía un poco suave.

–Apreciaría eso. Realmente no era necesario que hicieras todo esto, bueno tú y Rosalie. Pero puedo decir que es lo más bonito que alguien haya hecho por mí... en mucho tiempo, así que gracias –dije en voz baja.

–No hay de qué –su rostro de repente cambió de amable a serio –Bella, todavía necesito hablar contigo. ¿Puedes pensar en algún momento en el que tú y yo podamos reunirnos a solas a discutir algunas cosas, un momento en el que no nos interrumpan? Si pudieras hacer esto por nosotros, lo apreciaría mucho –sus ojos nunca dejaron mi rostro y su voz era suave, pero decidida e insistente.

Me quedé allí por una fracción de segundo, tratando de encontrar una forma de escapar de esta idea suya. La idea de estar a solas con Edward durante un período de tiempo prolongado era tentadora y me daba náuseas. No podía confiar en mí misma para no decir o hacer algo de lo que me arrepentiría, algo que lo llevara a descubrir cómo me sentía realmente por él. Saber que solo me diría lo culpable que se sentía por haber permitido que las cosas entre nosotros se salieran de control y tener que escuchar una vez más que nunca me había amado sería insoportable.

Finalmente estaba empezando a darme cuenta de que Jake había sanado la superficie, pero la herida estaba tan fresca como siempre debajo de la superficie. Todavía estaba rota y, sin embargo, se quedó parado allí con sus hermosos ojos aún centrados en mí. Me di cuenta de que esperaba pacientemente una respuesta.

–Veré que puedo hacer –terminé sin convicción.

–Gracias. Estoy ansioso por explicarte algunas cosas, solo necesito un poco de tu tiempo –él me sonrió y luché por devolvérsela mientras la tristeza se acumulaba en mi pecho.

Les di las buenas noches a todos y los vi alejarse. Cuando el auto se perdió de vista, me dirigí hacia la casa... mi casa que ahora estaba más vacía y más solitaria que nunca.

Cerré la puerta detrás de mí y le puse llave, un hábito que conservé de mis días humanos. Miré alrededor del primer piso y recordé cómo se sintió tenerlos aquí. Se sintió... bien. No, se sintió maravilloso. El volver a casa por la noche y tener a alguien allí conmigo; gente que realmente me conocía. Era muy diferente tener voces flotando a través de las habitaciones en lugar de la quietud que ahora me envolvía.

El dolor de la soledad se extendió y me tocó, quería derrumbarme, como lo había hecho durante tantas noches. Traté de alejarlo, pero era un acompañante obstinado. Estaría con los Cullen otra vez y con un poco de suerte, la soledad ya no me tendría en sus viciosas garras.

Me preparé para trabajar, dirigiéndome a mi oficina con mis cosas en la mano mientras subía corriendo por las escaleras. Rápidamente revisé los documentos que necesitaba calificar para mis niños de la escuela primaria, ya que no había muchos. Agarré mi agenda y escribí suficientes ideas para la semana siguiente, arreglando algunas cosas que no parecían del todo bien.

Encendí el estéreo, elegí una estación suave y la dejé en volumen bajo. Necesitaba un poco de ruido de fondo, algo para romper el silencio. La quietud era aún más agónica esta noche y sin darme cuenta mi mente regresó a las noches en la reserva, Grace riendo, la risa de Jake resonando en las paredes y la televisión o el estéreo encendidos y el teléfono sonaría y sería alguno de la manada o Charlie... o incluso Renee.

La tranquilidad era algo que a veces deseaba en ese entonces. Daría cualquier cosa por no tenerla ahora nunca, me recordaba más profundamente lo que perdí, mi niña, mi esposo, mi vida.

Luché para encontrar el camino de regreso al presente. Esas cosas las perdí, para siempre, sobreviviría por más tiempo que mi hija y nunca podría verla crecer, o abrazarla, o decirle lo orgullosa que estaba de ella. No estaría allí para su primer baile, su graduación, su boda, el nacimiento de su primer hijo. Tendría que quedarme aquí y preguntarme si ella pensaba en mí, si se preguntaba cómo era yo, sabiendo que ella me amaría... ¿pero le agradaría? Ahora nunca lo sabré.

Negué con la cabeza violentamente, luchando por recuperarme. Abrí mi computador portátil y entré, ansiosa por empezar a calificar ensayos y afortunadamente, había algunos en mi bandeja de entrada del correo de la universidad. Los imprimí apresuradamente, ansiosa de tener algo para mantener mi mente ocupada.

Terminé y alisté mis cosas para el día siguiente. Terminé justo después de la medianoche y realicé mi rutina. Empecé con la sala de estar, quitando el polvo, pasando la aspiradora, poniendo todo en su lugar. Seguí por el resto de la casa, lavando, limpiando, enjuagando, mientras esperaba a que terminara la noche. Limpié todas las habitaciones y un matiz de tristeza me envolvió cuando terminé, sabiendo que tendría que encontrar algo más que hacer para mantener mi mente lejos de pensamientos dolorosos. Intenté leer, pero estaba demasiado inquieta. Mi mente siguió divagando, así que terminé haciendo lo que siempre hacía.

Salí por la puerta trasera, corriendo lo más rápido que pude hacia el límite de mi propiedad, hacia el bosque. Corrí por más de una hora, mientras la capa oscura del bosque me ocultaba. Corrí, porque me ayudaba a olvidar, aunque no era olvidar exactamente, pero el correr a veces me ayudaba a aclarar mi mente. Me permitía un poco de consuelo. Intenté desesperadamente pensar en otra cosa, pero sin previo aviso, los recuerdos de Edward y de mí, en tiempos más felices, volvieron a fluir.

El Prado, nuestro prado, ese día lo cambió todo. Supe lo que él era ese día, en toda su gloria. Era tan hermoso, brillando bajo el sol, el sol que era tan raro en Forks. Pasamos toda la tarde allí, teniendo cuidado el uno del otro, el comienzo de una relación que esperaba durara para siempre. Esa fue la ironía, quería estar con él para siempre, ser lo que era ahora. Pero eso fue antes de Grace. Eso fue antes de convertirme en madre.

Ahora, yo era lo que esperaba ser hace más de diez años y el viejo dicho de tener cuidado con lo que deseas apareció para burlarse de mí, literalmente.

Soy un… vampiro, pero estoy sola.

El plan de Victoria para que matara a Grace había fracasado, pero el resultado fue, de alguna manera, mucho peor. Mi hija vivía y Jake la amaba y la cuidaba, pero yo estaba sola. Por ahora, estaba bastante segura de que él debía estar con Meghan y esta otra mujer tuvo la suerte de que mi bebé la llamara "mamá". Este castigo era infinitamente peor. Había tantos días en los prefería la muerte a esta sentencia permanente de soledad.

Para entonces, había dejado de correr. Me tendí en el suelo del bosque, acostada como una bola, meciéndome suavemente de un lado a otro y mis brazos se envolvieron alrededor del agujero que siempre resurgía dentro de mí, deseando llorar lágrimas que se negaban a llegar. Mi mente se llenó de recuerdos de cuando Edward me había dejado en el bosque hace tantos años. El agujero nunca se curó y ahora era aún más grande, sabiendo que había perdido mi vida anterior... perdí a Charlie y a Jake, y especialmente a mi Grace.

Me obligué a salir del suelo del bosque y me estiré, llenando mis pulmones de aire innecesario. Miré mi reloj, y pude ver la hora perfectamente gracias a mi aguda vista a pesar de la falta de luz. Había estado allí durante horas, mi mente había vuelto a mi pasado, sacando buenos y malos recuerdos mientras mi cabeza luchaba por permanecer en el presente. Me obligué a regresar a la casa y prepararme para el nuevo día.

Corrí hasta llegar al patio trasero, reconociendo los árboles familiares que permitían a mi casa cubrirse cuando salía el sol, lo que en esta parte del país era raro. Volví a entrar por la misma puerta trasera, subí corriendo las escaleras y me preparé robóticamente para mi rutina diaria.

Llamé primero a la escuela primaria, para avisarles que estaría ausente en la mañana, dándome cuenta de la necesidad de alquilar un auto antes de ir al trabajo. Armé torpemente cada respuesta a las preguntas que el sistema automático me hizo. ¿Por qué estaba llamando? ¿Cuánto tiempo duraría mi ausencia? Nunca había faltado al trabajo antes y todo el proceso tomó mucho más tiempo de lo que pensé y me di cuenta con tristeza que debía tener la vida más miserable que pueda imaginarse. Sabía que mis colegas tomaban días de enfermedad, días personales, días de enfermedad por algún familiar... y yo nunca había tomado ninguno ya que nunca me enfermaba y no tenía familia a la que llamar. No es de extrañar que todos piensen que soy muy rara... qué patética.

Tomé una larga ducha caliente, quedándome allí hasta que el agua finalmente se enfrió. Salí y me miré al espejo, apenas mirando mi reflejo, mientras me peinaba, preparándolo para el secador. Revisé cada parte de mi horario habitual, en un estado casi superficial cuando lo oí: un automóvil o varios automóviles que se movían por el camino para llegar aquí. Era raro escuchar venir un vehículo. Por lo general, esa ruta solo la tomaban el cartero o alguien que estaba perdido. Pero escuchar varios fue más que extraño, lo ignoré y volví a vestirme, tomándome mi tiempo para seleccionar un atuendo apropiado, y lo completé con esos accesorios que esperaba que me hicieran parecer más vieja.

De repente, escuché esos mismos vehículos estacionar frente a mi casa, ahora tenía curiosidad. Dejé lo que estaba haciendo y miré por una de las ventanas de mi habitación. Lo que vi casi me dejó sin aliento.

Todos los miembros de la familia Cullen estaban allí, conduciendo un hermoso vehículo. Cada uno salió de su vehículo, mientras que Carlisle y Esme se dirigieron al porche. Sonó el timbre, y me apresuré a ponerme los zapatos antes de bajar corriendo para abrirles.

Abrí la puerta para ver a Carlisle con su brazo puesto alrededor de la cintura de Esme mientras ambos me sonreían cálidamente.

–Hola –no estaba segura de qué más podría decir. Carlisle me sonrió cálidamente.

–Buenos días, Bella. Parece que hoy será un día hermoso –respondió.

Los ojos de Esme mostraron preocupación, pero su sonrisa permaneció segura en su lugar.

–Edward nos contó lo que sucedió anoche, y estamos aquí para ayudarte –ofreció Esme.

Sentí que mi frente se arrugaba involuntariamente por la confusión.

–¿Ayudarme? ¿con qué? –pregunté.

Entonces Alice dio un paso al frente y su sonrisa era brillante y ansiosa.

–Edward y yo intentamos rentarte un automóvil anoche, pero las únicas empresas de alquiler en el área estaban cerradas. Además, no abrirán hasta las ocho de esta mañana, lo que te retrasaría para ir a trabajar. Así que, como dijo Esme, estamos aquí para ayudarte –terminó su pequeño discurso que sonó casi ensayado y ella tomó mi mano, llevándome fuera del porche.

Básicamente me arrastró hacia la impresionante caravana de vehículos, cada uno más hermoso que el anterior. El dueño de cada auto estaba parado afuera de su vehículo personal con sus sonrisas amplias, deseando que yo hiciera algo ¿qué? no estaba segura.

–No entiendo, Alice. Quiero decir, es maravilloso que todos ustedes quieran ayudarme, pero ¿ayudarme con qué? –Alice se rió.

–Con un vehículo, tonta. Puedes elegir el auto que quieras y usarlo hasta que Rose termine de reparar el tuyo

Me quedé sin palabras, literalmente no sabía qué decir. Después de la noche que había tenido, era demasiado ¿Alguna oración de las que ofrecí anoche en lo más profundo de mi dolor fue respondida? Me enfrenté a la familia, sin saber qué hacer a continuación.

–Bella, hablábamos en serio cuando dijimos que estábamos aquí para ti y que deberías avisarnos cuando necesites algo –dijo Esme con una sonrisa.

–Esto es realmente innecesario. Ya me tomé la mañana libre y tenía la intención de alquilar un automóvil, pero esto es realmente demasiado –le dije.

–Ahora Bella, ¿vas a decirme que no vas a aceptar nuestra oferta, y que hemos conducido hasta aquí por nada? –bromeó Emmett.

–No es eso, Emmett. Simplemente no quiero ser una molestia. Ya es suficiente que Rosalie esté reparando mi auto –le expliqué que no quería parecer ingrata, pero me sentía completamente abrumada por su generosidad. Rosalie puso los ojos en blanco.

–Eso fue culpa de Edward –intervino ella con su tono enfático –aunque estoy feliz de hacerlo

–Bella, todos estamos aquí para ti, solo elige uno. No es como si no tuviéramos suficientes autos para todos –agregó Carlisle, con los ojos brillantes de diversión.

Me quedé allí, todavía sin estar segura de qué hacer. Miré cada vehículo, mientras que cada propietario se paraba frente a él, ansioso por que yo seleccionara el suyo.

Rosalie caminó tímidamente hacia mí, con una pequeña sonrisa en su exquisito rostro.

–Bueno, veamos. Puedes elegir la Hummer H2 Luxury de Emmett, que tiene un motor V8 Vortec de 6.2 litros. Lo realmente grandioso es el torque... –comenzó, antes de interrumpirla.

–Rosalie, estoy segura de que todas estas 'cosas' de las que hablas son realmente increíbles, pero no tengo idea de qué estás hablando

Ella golpeó con un elegante dedo índice largo contra sus labios con sus ojos mirando al cielo, antes de continuar.

–La camioneta de Emmett puede cargar mucho peso, como tu vehículo. Tiene mucha potencia cuando conduces y puede ir muy rápido, a pesar su tamaño. El único problema es encontrar un lugar de estacionamiento lo suficientemente grande para eso –ella se rió mientras terminaba su comentario. Le sonreí, comenzando a sentirme más cómoda con ella.

–Ahora estás hablando mi idioma. Por favor continúa –le dije, mientras me reía ligeramente.

–Vamos Bella. Sabes que quieres escoger mi auto... ¡es el más grande! Y no escuches a Rose, no es tan difícil de parquear –bramó Emmett en nuestra dirección, con una gran sonrisa en la cara.

Le sonreí dulcemente y me encogí de hombros, antes de caminar hacia adelante.

El auto que seguía era el de Rosalie, el brillo en sus ojos aumentó.

–Podrías elegir mi BMW Z4 Roadster convertible. Emmett y yo lo pintamos nosotros mismos –su elegante mano acarició el techo del auto, pintado en un hermoso tono verde metálico de primavera, con un hermoso interior de cuero color canela –ya que el color que quería no estaba disponible. Puede ir muy rápido y aunque no tiene mucho espacio interior, es mucho más fácil de parquear, sin mencionar que muchas personas te notarán en un convertible tan hermoso

–Como tú, es realmente hermoso –logré decir, ella me devolvió la sonrisa en respuesta.

No pude evitar sonreír cuando Rosalie me llevó al auto de Jasper.

–Jasper acaba de comprar este Mustang GT Premium –dijo mientras rodaba los ojos. El auto era de un bello color rojo oscuro, pulido hasta un brillo increíblemente alto –lo cubrimos con spoilers y llantas personalizadas, reemplazamos las ventanas con unas más oscuras, antes de que insistiera en el marco de la matrícula con la bandera confederada. Realmente se puso firme y saludó cuando lo vio en línea. Este auto puede ir muy rápido, bueno, todos estos autos pueden ir rápido, pero el suyo realmente alcanza altas velocidades –explicó.

Jasper no dijo nada, pero inclinó sus brazos sobre el techo del auto, cruzándolos mientras apoyaba su mentón sobre sus antebrazos, con una pequeña sonrisa en su hermoso rostro. Típico de Jasper...

Rosalie giró flagrantemente los ojos hacia su hermana, ya que Alice apenas podía contener su entusiasmo rebotando arriba y abajo afuera de su SUV gigante.

–Bueno, tenemos la Escalade de Alice –ella habló mientras ponía sus manos con gracia en sus bolsillos –como puedes ver, es un gran vehículo con una potencia enorme e irá bastante rápido. Además, es muy grande y la gente tiende a salirse del camino cuando conduces algo tan grande –se rió –pero estacionarla, como con la Hummer, puede ser un desafío. Lo bueno es que es realmente un vehículo hermoso y elegante, con mucho espacio para las piernas y ventanas grandes

Alice demostró que no sería un problema subirme en ella al abrir la puerta y una plataforma pequeña salió automáticamente de debajo de la puerta del lado del conductor. Me reí entre dientes pensando en que mi pequeña amiga necesitaba ayuda para entrar y salir de su vehículo, para no levantar sospechas de ningún ser humano que pudiera presenciarlo.

La camioneta tenía un trabajo de pintura dorada pálida y un interior de cuero que realzaba la belleza de su SUV elegante. Era todo lo opuesto a Alice, tan grande y poderosa que contrastaba con su pequeño cuerpo y delicadas facciones. Aunque podía imaginar su gran alegría si elegía su coche, sabía que incluso si no lo hacía, ella encontraría algún tipo de excusa para conseguirlo. Alice puso sus manos juntas, como en oración, para que yo la eligiera... me refiero a su auto.

Reverentemente, Rosalie me acompañó hacia el vehículo de Carlisle.

–Este Mercedes CL65 AMG sedán –dijo en voz baja –es un rey entre los automóviles. Su marcha suave es inigualable y al igual que el resto de nuestra flota de automóviles, también alcanza velocidades muy altas. Es probablemente el coche más caro de nuestra colección, excepto por el Aston Martin de Edward –el auto tenía un elegante acabado negro con los tonos de ventana más oscuros que había visto en mi vida. Se parecía mucho al auto en el que Alice, Jasper y yo fuimos a Phoenix hace tantos años. Era un vehículo hermoso, pero sabiendo que este auto probablemente costaba más que mi casa, lo descarté rápidamente. Pero wow era muy tentador...

Rosalie caminó hacia Esme, dándole un breve abrazo a su madre.

–Mamá tiene el típico vehículo de mamá de jugador de fútbol, una Range Rover HSE. Tiene mucho espacio, es muy segura y no va tan rápido como los demás vehículos de nuestra colección –consideré seriamente conducir el vehículo de Esme, su color, un hermoso acabado metálico azul oscuro, que me recordaba a una noche estrellada sin luna, mientras que su interior de cuero de marfil hablaba de la elegancia y el gusto interminables de Esme. Sonreí cuando pensé en ella conduciendo un auto tan grande, siendo tan gentil y todo.

Finalmente, vi a Edward, apoyado casualmente contra su brillante y plateado Volvo, con los brazos cruzados, luciendo guapo con la luz de la mañana.

–Bueno, recuerdas el Volvo de Edward. En todos los años que lo conozco, nunca lo había visto aferrarse a un auto por tanto tiempo y estoy segura de que recuerdas lo rápido que puede ir

Era obvio que Edward amaba su auto, pero tenía diez años, como mínimo. Que él estuviera dispuesto incluso a dejar que fuera una opción decía mucho porque Edward SIEMPRE manejaba. Todo el tiempo que pasé en ese auto, él lo condujo. Sin embargo, se veía tan hermoso como cualquier otro vehículo que ahora ocupaba mi casi llena entrada. No podía imaginar por qué no había conseguido algo más nuevo.

¿Qué pasaba con los Cullen y sus autos?

–¿Y bien? –preguntó Edward, con los ojos llenos de alegría, mientras se apoyaba en un lado de su auto, caminando hacia mí.

–No estoy segura. Estoy un poco abrumada en este momento –tartamudeé.

Alice y Rosalie caminaron hacia mí, flanqueándome a cada lado.

–Vamos, Bella. Tienes la opción de elegir entre siete hermosas piezas de maquinaria –señaló Rosalie –me encantaría que eligieras la mía. Puedo verte conducir hasta el trabajo con el auto convertido, el clima de hoy es perfecto para eso –ofreció Rosalie. Sonreí a pesar de mí misma, el clima perfecto para un vampiro era ligeramente diferente al de un mortal normal. Era un día perfectamente tranquilo, pero muy nublado, el clima perfecto para un convertible.

Le devolví la sonrisa, antes de que Alice interviniera.

–Bueno, personalmente, creo que llegarías a trabajar con estilo en mi auto, Bella. Además, como dijo Rosalie, ¡la gente tiende a apartarse de tu camino con un vehículo tan grande!

De repente me asediaron con una sensación desconocida. Cada miembro de la familia estaba ansioso por que yo escogiera su auto y sentí una oleada repentina de felicidad; encantada de que estuvieran aquí. Los sentimientos de soledad de la noche anterior habían desaparecido, siendo reemplazados por algo que pensé que nunca volvería a sentir: un sentido de familia.

Esme se acercó a mí.

–Bella, dijiste que te tomaste la mañana libre, odio parecer imprudente, pero me encantaría ver tu casa. Alice nos habló sobre esto anoche ¿Tienes tiempo? –agradecida por la distracción, le sonreí.

–Por supuesto. ¿Dónde están mis modales? Por favor pasen –todos nos dirigimos hacia la puerta principal de la casa, mientras la mantenía abierta, invitándolos a entrar.

Todos entraron, cada uno de ellos, sonriéndome cuando entraron. Me reí en voz alta cuando Emmett llegó a la puerta. Tuvo que agacharse para poder pasar por el marco de la puerta, después entró lentamente y se dirigió directamente hacia Rosalie. Cada uno me miró con entusiasmo, mientras contemplaban las áreas de estar y comedor de mi casa.

–Bueno, siempre supe que era pequeña, pero con todos ustedes aquí, parece diminuta –dije, al ver las caras preciosas que me miraban fijamente, mirándome expectantes.

Repetí la misma rutina que la noche anterior con cada miembro, salvo Edward y Jasper, que esperaron abajo para permitir que el resto de nosotros tuviéramos más espacio para movernos por cada habitación de mi casa.

Alice todavía estaba burbujeando de emoción y era contagiosa. La sonrisa en mi rostro parecía permanente y se amplió con los comentarios de Esme sobre lo mucho que le gustaba el pequeño lugar que había creado para mí. Su gusto era más que exquisito, por lo que sus comentarios eran grandes elogios.

Volvimos a reunirnos en la sala de estar, las damas y yo tomamos el sofá y la silla individual mientras los hombres tomaban las sillas del comedor para sentarse y nos sentamos alrededor de mi pequeña sala de estar, llenando la casa de risas y conversaciones ligeras.

Demasiado pronto, Edward se dirigió a mí.

–Entonces, Bella, ¿cuál elegirás? –él me sonrió con su sonrisa torcida que hizo que mi aliento se atorara en mi garganta.

–Bueno, por mucho que me duela decir esto... ninguno –la mirada en la cara de Edward fue de pura sorpresa cuando respondió.

–Bella, necesitas un auto. Solo elige uno. ¿Cuál es el problema?–solté una risita, incapaz de contenerme

–Bueno, el problema es que, si se supone que es un auto de alquiler, no puedo pensar en ninguna compañía que alquile el tipo de vehículos que tu familia tiende a conducir. Estoy tratando de mantener un perfil bajo y ninguno de sus vehículos me ayudará a lograr eso. Pero realmente aprecio el detalle –sonreí, esperando que la familia no se ofendiera, todos se rieron de mi idea.

–Bella, ¿a quién le importa? Solo diviértete un poco por una vez –dijo Rosalie con una sonrisa maliciosa.

¿Qué pasa con todos que sólo quieren que me divierta un poco?

Edward se levantó de su silla, y cruzó la habitación, antes de arrodillarse frente a mí, su cercanía era abrumadora.

–Bella, si te preocupa llamar demasiado la atención, toma mi coche. Tiene más de diez años, incluso si no lo parece. Puedes decir que un amigo te lo prestó. Por favor ¿haz esto por mí? –suplicó y sus ojos brillaban mientras me miraba. Eso no era justo, no estaba jugando limpio y lo sabía.

Me quedé deslumbrada solo por un momento, antes de poder respirar profundamente para responder.

–Edward, es realmente innecesario, rentaré un auto y ya está

–Bien... yo lo pagaré

No

–Bella, no voy a discutir contigo. Te dije anoche que me encargaría del problema. O tomas el Volvo o pago por el auto que rentes. Tú eliges –él me lanzó una mirada con sus cejas arqueadas, desafiándome a discutir.

Todavía sintiéndome un poco abrumada por los últimos treinta minutos, pero no queriendo que supiera eso, respondí arrogantemente.

Bueno, esto es tu culpa. Si no te hubieras dejado llevar tanto anoche, no estaríamos teniendo esta conversación. Y ya que no me dejas pagar las reparaciones y no quiero que gastes más dinero, tomaré tu auto. ¿Eso te hace feliz?

–No tienes idea –sonrió triunfalmente mientras se levantaba, tomándome de la mano. La corriente eléctrica que corrió por mi sistema era intensa. Me condujo hacia la puerta principal de la casa antes de que pudiera recuperar parcialmente mis sentidos –Ya volvemos –dijo casualmente a su familia cuando salíamos de la casa.

–Edward, ¿a dónde vamos? –hablé cuando finalmente encontré mi voz.

–Bella, no puedo dejarte conducir mi auto sin mostrarte un par de cosas. Rosalie ha... ajustado un poco el motor, y probablemente sea más de lo que estás acostumbrada a manejar. Pero me siento seguro con una lección rápida, lo harás bien –su sonrisa era alentadora, pero estaba empezando a entrar en pánico.

–¿Qué quieres decir con... ajustado? –mi tono hizo eco con los retorcijones en mi estómago.

–No te preocupes, Rose simplemente juguetea con el motor para que vaya más rápido de lo que se supone. Solo tienes que controlar la presión al acelerador. Nada de qué preocuparse –respondió, mientras continuaba manteniendo mi mano en la suya. Tenía que admitir que se sentía maravilloso, pero traté de no leer más de lo necesario. Estoy segura de que solo estaba tomando precauciones, para asegurarse de que no dañaría su precioso automóvil.

Caminamos hacia el Volvo, y él me condujo hacia el lado del conductor. Abrió la puerta y me ayudó a entrar antes de dirigirse deliberadamente hacia el lado del pasajero y tomar asiento.

–Edward, no puedo dejar a tu familia dentro de la casa. Pensarán que soy grosera –protesté.

–Estarán bien. No tardaremos mucho, todos en la familia tienen este tipo de ajuste en su vehículo. ¿No recuerdas cuánto nos gusta a todos a la velocidad? –él se rió mientras me miraba.

Traté de devolverle la sonrisa y sentirme cómoda, pero estábamos en su auto y sin darme cuenta ya estaba sentada en su asiento del conductor, esto era más que extraño. Estaba nerviosa y bastante segura de que empezaba a mostrarse.

Me entregó las llaves, y busqué a tientas cuando intenté ponerlas en el contacto. Él me ayudó y nuestras manos hicieron contacto de nuevo. Ahogué mi jadeo, tomando pequeños respiros para ayudarme a concentrar.

–Ahora, solo ponlo en reversa. Cuando sueltes el embrague, solo dale un toque al acelerador – comenzó Edward.

Nerviosa no describía lo que sentía. ¿Por qué no le había dejado pagar el maldito alquiler? Mientras levantaba lentamente mi pie del embrague, presioné el pedal del acelerador, olvidándome de que me había instruido con una advertencia para que le diera un ligero toque y apliqué más presión de la necesaria, mientras el automóvil se sacudía hacia atrás, sacudiéndonos a ambos con su movimiento. Hundí mi pie en el freno, justo antes de irnos por la zanja que flanqueaba cada lado de mi entrada de piedra, la mano de Edward rápidamente tomó el volante para evitar que el auto se volteara, el motor se apagó con mi falla.

Me mordí el labio inferior cuando me volví para mirarlo.

–Ups. Lo siento por eso... no estabas bromeando cuando dijiste que Rosalie ajustó este motor. No creo que mi auto vaya tan rápido, ni hacia adelante ni hacia atrás –intenté reír débilmente.

Edward echó la cabeza hacia atrás y se rió, su rostro era tan hermoso por la reacción natural a mi percance.

–Está bien, Bella. Probemos de nuevo, esta vez solo asegúrate de tocar el pedal del acelerador suavemente –dijo mientras continuaba sonriéndome alentadoramente.

Estaba un poco aturdida por su proximidad, pero estaba decidida a no parecer una completa idiota frente a él. Concéntrate, Bella. Volví al asunto que tenía entre manos y puse el auto en reversa, enderezándolo y presionando levemente el acelerador, quitando el otro pie del embrague, mientras salíamos rápidamente de la entrada de mi casa, hacia el camino de tierra que conducía a mi residencia.

Puse el automóvil en primera, con los pies apoyados en el embrague y el freno, mientras miraba inocentemente a Edward, desesperada por algún tipo de estímulo. Sus ojos aún estaban enfocados en mi dirección y él asintió suavemente, su sonrisa se ensanchó, mientras levantaba mi pie del freno y pisaba el acelerador, un poco demasiado fuerte de nuevo. Chillé cuando el automóvil despegó, dejando una nube de polvo detrás de nosotros y recordé todas las veces que habíamos conducido en este mismo vehículo, alguna vez temerosa de la velocidad que Edward siempre tenía cuando conducía.

La velocidad era estimulante, pero nada comparado con el estar a solas con él. Conduje por la carretera desierta varios kilómetros con su mano sobre la mía, mientras él me guiaba desde el primer cambio hasta el segundo y así. Estábamos corriendo por las carreteras cercanas a mi vivienda, antes de ver que nos habíamos ido por más de diez minutos y volvimos a girar suavemente el automóvil para regresar a la casa, donde su familia nos estaba esperando.

Suspiró antes de volverse hacia mí.

–Entonces, ¿crees que ya lo tienes?

Sin querer apartar los ojos del camino, temiendo porque con lo podría encontrarme en su mirada podría hacer que perdería el control total del vehículo, asentí. Eché un vistazo fugaz en su dirección antes de añadir:

–Creo que sí. Esto es ciertamente más divertido de manejar que mi auto –su sonrisa era traviesa.

–Bueno, Rose podría hacer lo mismo con tu auto mientras lo tiene –ofreció. Solté una risita, que no sonaba nada a mí.

–No gracias. Mi vehículo está bien tal como está o lo estará una vez que Rosalie lo arregle – hice una pausa, sin saber qué decirle a continuación –entonces, ¿tienes que ayudarla a lijar antes de que lo pinte?

–Sí

–No sabía que podías hacer cosas como esa –le dije ¿Había algo que él no pudiera hacer?

Regresé al camino de entrada de mi casa y parqueé a un lado para permitir que los otros Cullen se fueran, cuando llegara el momento. Apagando el motor, me volví vacilante hacia Edward, observando su impresionante apariencia, antes de que él hablara.

Sus ojos se pusieron serios cuando me miró, antes de poner esa maravillosa sonrisa torcida.

–Bella, hay muchas cosas que no sabes sobre mí –bromeó mientras ambos salíamos del auto y regresábamos adentro, donde la familia nos estaba esperando.

Tengo el corazón roto por el mundial U.U pero lo seguiré viendo hasta el final! Gracias a todos por los reviews y favoritos!