CAPITULO 25 MI VIDA JUNTO A TI
Aunque las estaciones cambiaran de color continuamente en el pasar de los años, el amor que siento por ti no se marchitó nunca…
- Una noche de bruma. Ha pasado tanto tiempo de aquello…. , una bruma muy espesa, como el día en el que te conocí, pero los sentimientos de ambos son tan diferentes ahora-, comentaba Candy, sobre la cubierta, abrazando a su esposo mientras miraban la luna llena seguirlos entre las oscuras nubes.
- sí, estaba envuelto en la más profunda oscuridad hasta que apareciste mi linda pecosa, dispersaste toda mi tristeza en un segundo, e incluso hoy, tengo ganas de comentar sobre tu naricita-, decía Terry riendo, -creo que eres lo más lindo que me ha pasado en la vida, así que a diferencia de aquella ocasión, le estoy inmensamente agradecido a mi madre, haberme enviado de vuelta-.
- Terry, ese recuerdo es demasiado preciado para mí. Ese día te grabaste en mi mente y en mi corazón sin mi consentimiento; por eso cuando te volví a ver en el ST. Pablo me molestaba que no me recordaras jajaja-,
- ¿cómo podría olvidarte?, una singular chica de rizos rubios con el rostro cubierto de pecas, que poseía un par de grandes ojos verdes como esmeraldas que iluminaban la cubierta, y además muy divertida, je; esos eran los pensamientos que me acompañaban cuando volví a mi camarote en aquella ocasión; hacía mucho tiempo que no me había reído así en aquel entonces, tú eras muy diferente de cualquier persona que haya conocido, ¿Quién iba a imaginar que la señorita pecas seria la cura a todos mis males? Jajaja-
- Nunca me llamaras por mi nombre ¿verdad? … uff mi mocoso atrevido, te convertiste en mi todo a pesar de tu osadía-, suspiraba Candy
-jajaja es que sería muy largo llamarte mi amadísima señora Candice "White Graham" Grandchester, y te llamaré como tú quieras mi querida Julieta pecosa, esta vez si te lo prometo- , contestó Terry divertido.
=_=U , - Es verdad, cambié mi nombre durante la boda. No suena mal, me gusta mucho como se escucha, pero tienes razón, es muy largo. Luego te daré una lista de seudónimos para que me llames según la ocasión-, decía Candy divertida mientras guiñaba el ojo a su esposo.
- de acuerdo mi amor, pero me parece que ya es hora de irnos a descansar, está haciendo mucho frio y debo cuidarte bastante, no quiero que te resfríes, llegaremos pronto y esta vez me daré el lujo de presentarte mi país como se debe, ya no somos unos niños, ni estamos encerrados-, decía Terry mientras arropaba a Candy con su gabán, se dirigían a su camarote. "Mi adorada Candy, juro que te haré muy feliz, esta vez no permitiré que nada nos separe, NADA, te lo prometo"
Finalmente llegaron al puerto de Londres, El viaje fue tan placentero, que el tiempo paso demasiado rápido, tantos recuerdos felices que rodeaban a la feliz pareja, que diferencia de la primera vez que viajaron juntos en un barco ignorando que estaban destinados el uno al otro; descendieron con alusión a sus mocedades. Han pasado casi 12 años desde que se habían conocido sobre el Mauritania y se habían enamorado en aquella ciudad, y así tomados de la mano, caminaron por todos los bellos lugares de Londres, al fin lo que tanto habían deseado se había vuelto realidad.
Visitaron el Blue River, parecían dos chiquillos embromándose allí, y luego desde afuera visitaron el colegio St Pablo, la falsa colina no se puede apreciar desde donde están, Candy abrazo muy fuerte a Terry, y le dijo, –tonto, ese día que te fuiste,… ¿cómo creíste que podría ser feliz sin ti?, si tan solo te hubieras despedido…; este panorama me trae recuerdos muy felices pero a la vez muy tristes-.
-En una ocasión por cuestiones de trabajo, tuve que volver a Inglaterra, y vine aquí, pero creo que esa vez hice muy mal, no debí haber venido-, comentaba Terry
- ¿Por qué lo dices?- preguntó Candy
-porque volver solo a un lugar en el que alguna vez fui tan feliz con alguien, y saber que ese alguien ya no puede estar conmigo, se puede tornar como sal a una herida abierta, este lugar en aquel momento me pareció demasiado triste-, contestó Terry
Candy abrazó a Terry y le dio un beso cargado de más ternura de lo usual, y le contestó, -lo entiendo perfectamente-
- y en cuanto a tu reclamo…., amor, yo me fui porque trataba de salvar tu reputación, si me hubiera despedido, no hubiera podido evitar llevarte conmigo, eso no hubiera estado bien. Seguro que hubiera sido también un golpe demasiado duro para Albert que una turba de monjas le dijera que habíamos sido encontrados solos en el establo a altas horas de la noche y nos escapamos al día siguiente de ser descubiertos, no podía ser tan desconsiderado con tu familia, yo te amaba realmente quería lo mejor para ti. Si hubiera sido mayor, no me hubiera importado, porque me hubiera casado contigo allí mismo para acallar las habladurías, pero aun éramos unos chicos, y a la hermana Grey que al parecer finalmente me creyó también le preocupaba tu situación, por ellos se encontraba en una encrucijada, Eliza se había encargado muy bien de esparcir la noticia-, le respondió Terry
- lo sé, pero no me importaba nada, ya me había hecho a la idea que mi adopción seria anulada, en aquel momento solo sabía que quería estar contigo a cualquier costo, uff llevo años regañando a Albert por desconsiderado y yo misma también había caído en ello- reflexionaba Candy.
-Mi Candy si me hubieras alcanzado, a mí tampoco me hubiera importado nada, ya había hablado con tus madres, si ellas nos hubieran entendido, con eso me hubiera bastado.
Terry quería ir a un sitio en especial con Candy, él quería ir a su villa en Escocia. En sus pertenencias, aparecían las escrituras de esa villa; ahora le pertenecía. Debido a todos los bellos recuerdos que tenía allá, quiso visitarla junto a su ángel pecoso. Al llegar allí, se veía un bello jardín, ahora la mala hierba no estaba, todo estaba podado, la familia que solía cuidar la villa, vivía allí ahora por órdenes del duque y recibieron a la feliz pareja con un calor especial y mucha cortesía. Esto dejo a los jóvenes sorprendidos, y aquella familia les explicó, que su padre hacia algunos años, había ordenado restaurarla.
Candy estaba muy contenta de regresar allí, recorrió junto con Terry todos los salones, todas las armaduras, el tigre disecado; en la gran biblioteca se hallaban todas las obras completas de Shakespeare, y otros libros, que al parecer a Terry lo emocionaban mucho, -amor no leo esto hace mucho tiempo, muchos de estos libros son muy buenos-, comentó Terry muy sonriente
-me encantara leerlas- , le respondió Candy, que lo miraba como si de un niño en una dulcería se tratara, ella estaba muy feliz por él, se notaba que extrañaba mucho este lugar.
En el salón de música Terry comentó, – mira, el piano en el que practicábamos está en perfectas condiciones, ¿le apetece una clase señora Graham?- se sentaron ambos en la banqueta, … bueno, se sentó Terry , Candy estaba sentada sobre él y la instó a que tocara algo en el piano, Candy le sonrió y tocó una melodía hermosa, iba muy lento, pero la tonada era tan agradable que dejó a Terry asombrado.
-oye, eso fue muy bonito, ¿cómo se llama?- pregunto Terry
Candy solo rio y con un tono digno le contestó, - es una improvisación, se llama "mi tonto engreído y atrevido", jajaja nunca olvide lo que me enseñaste y cuando tenía tiempo ensayaba, esta melodía surgía cada vez que pensaba en ti, Annie también me enseño un par de cosas –
Terry solo sonrió y le dijo, - así que seguiste practicando, quien lo creyera, si eres una buena alumna después de todo jajaja, lástima que eres pésima para designar nombres, lo mejor será que yo nombre a nuestro hijo -
- ¿Cómo que después de todo?, siempre he sido una muy buena alumna, y respecto a tu sugerencia, me niego, no tienes moral para decirme nada, tu improvisación no tenía el nombre más hermoso que yo recuerde, ¿cómo era? -, le respondió Candy con un gesto burlón
-Tarzan pecosa y la monita, iba a ser una obra maestra, debí perfeccionarla jajaja-, contestó Terry, replicando la improvisación de Candy pero de una manera más dulce y más fluida.
=_= -engreído-, le contestó ella, a lo que él solo sonrió de buena gana.
Un poco más tarde, pasearon por el bosque cercano al lugar, Candy estaba muy contenta, ella quería salir a correr y era Terry quien no se lo permitía, -amor, espera, ya no somos unos niños y tienes que cuidarte-, replicaba Terry
-no te preocupes, el ejercicio me hará bien, te prometo no escalar ningún árbol, pero si quisiera caminar un rato, este sitio me fascinaba, me daba la impresión de estar en un lugar mágico. Mira, por allá hicimos nuestro primer picnic ¿recuerdas?-, decía Candy con entusiasmo
- cómo olvidarlo, me hiciste recolectar cuanta baya encontrara, fresas, cerezas, arándanos, moras y frambuesas, te conseguí de todo aquella vez-, recordaba Terry
-no deberías quejarte, al fin y al cabo te hice varias tartas pequeñas con todas esas frutas, hasta donde recuerdo te comiste la mayor parte, casi no le dejaste a las chicas ni a mis primos-, respondió Candy
- Si, esa vez casi me muero, pero valió la pena-, decía Terry pensativo.
- jeje pero fui a cuidarte al día siguiente ¿no es así?-, recordaba Candy algo apenada
-es cierto, esa vez el sitio se quedó sin vajilla, la rompiste toda jajajajaja-, recordaba Terry
=_=, - no te rías, hice lo que pude, la cocina era muy confusa, de hecho recuerdo que te reíste igual toda la jornada, ¿en verdad habías caído enfermo?,
-estaba muriendo, puedo asegurártelo-, respondió Terry con una expresión de pánico
Candy lo pensó un poco y muy enérgica le respondió, – ahora recuerdo que comiste mucho esa vez, te enfermaste porque comiste muchos de los aperitivos que hice y además te comiste el pay de calabaza tú solo-
Terry rio un poco disimulando con su mano, – ¿de calabaza?, yo sigo pensando que era pay de melocotón-
-_- , -ahora también recuerdo porque intentaba abofetearte todo el tiempo, eras un pervertido y lo sigues siendo-, decía Candy inflando sus mejillas ante el recuerdo
-a mí me encantabas toda tu mi linda pecosa-, decía Terry riendo, mientras deshinchaba sus mejillas con los dedos, "un deja vu" pensó y luego la abrazo
"Terry en aquella ocasión, tenía miedo y a la vez deseaba tanto que te acercaras a mí, en aquel momento solo existíamos tu y yo, definitivamente me hubiera encontrado en un gran aprieto si te hubieras acercado demasiado esa vez… sin embargo ahora", pensaba Candy muy sonrojada.
Candy se empino para robarle un profundo beso a su amado, dejando a Terry algo desconcertado, luego Candy se retiró de repente y le dijo, - menos mal no hiciste eso aquella vez, la culpa no me hubiera dejado dormir, y me hubiera arrepentido de haberte compartido de aquel pay-, mencionó Candy muy seria antes de darse vuelta y continuar con el paseo como si nada.
Terry volvió en sí y dijo, - ¿Qué?, aaah espera, temía asustarte y además…. Tus bofetadas duelen, no soy masoquista, ya me había arriesgado una vez-
Candy solo se reía de las lamentaciones de su chico, "Terry, mi amado Terry, yo trate de contenerme tantas veces…. me corrompiste, eres el único culpable de eso", pensaba Candy mientras suspiraba, - Terry… de todos modos ahora que lo veo en retrospectiva, tuviste más oportunidades –, dijo Candy
Terry guardo silencio por un momento y Candy vio cierto árbol que daba a un sendero especial, algo que ella recordaba con mucha alegría y corrió hacia él, - ven amor, ¿recuerdas este lugar?, era precioso, ven-, decía Candy mientras se sacaba las baletas y la parte exterior de su vestido, trataba de acceder a aquel estrecho sendero que daba a una rama colgante muy cerca de la laguna. Terry también se sacó sus zapatos y su chaleco, y la siguió, Candy estaba sentada en la rama chapoteando con sus pies mientras Terry se acercaba con cuidado
-no puedo creer que esta rama siga aquí, creció muy debajo de las demás, creí que algún rayo la tumbaría en alguna tormenta- comentó Terry
- sí, el agua es tan fresca, este paisaje, todo es tan bello aquí-, decía Candy mientras percibía el olor a hierba fresca y la armonía del ambiente
-podemos venir a pasar en las vacaciones aquí, este lugar es de nosotros ahora, fue lo único bueno que puedo recordar en mi niñez y ahora es más especial porque pase los mejores días de mi vida junto a ti, en este sitio-, comentó Terry mientras apreciaba el paisaje
-¿lo dices en serio? Eso es maravilloso amor-, Candy se alegró tanto de escuchar eso que se arrojó a su esposo abrazándolo muy fuerte, pero ese movimiento brusco hizo que la rama se rompiera y cayeran los dos al lago….
Emergieron rápidamente, y Terry se carcajeó, -esa rama soportó cuanto pudo, solo te estaba esperando para desfallecer finalmente-
- lo siento amor, no parecía tan frágil antes-, decía Candy avergonzada
- es lo de menos, lo importante es que tu estés bien, y examinándote minuciosamente me parece que estas perfectamente bien- , decía Terry sujetando su barbilla mientras observaba que el vestido de su esposa se transparentaba con el agua
Una gran ola golpeo el rostro de Terry, y Candy, tan digna como suele portarse en esos casos, nado un poco más adentro de la laguna, y dijo, - no te pases de listo conmigo-, pero al no recibir contestación, se giró rápidamente y Terry ya no estaba por ahí
-Terry?-, lo llamó
No hubo respuesta, pero de pronto, Candy sintió que alguien la halaba hacia el fondo, duraron bajo el agua un par de minutos quizás y Candy salió totalmente sonrojada, mientras que Terry que estaba muy risueño no perdió oportunidad de abrazarla y besarla en la frente en su nariz y en sus labios.
- ¿sabes mi hermosa señorita pecas?, Aunque ese primer beso que te robe me dolió más a mí que a ti, lo recuerdo con mucho cariño; luego te pedí un segundo beso y me engañaste aunque me alcanzaste a ilusionar, después durante las clases de piano … en el picnic… en la chimenea…. Viéndolo en retrospectiva, si hubiera aprovechado alguna de las oportunidades de las que hablas, no me hubiera podido frenar más adelante-
- ¿cómo estas tan seguro?, el freno lo hubiera puesto yo, ¿no pensaste en eso?, preguntó Candy con un gesto burlón mientras levantaba su mano amenazadoramente
Terry solo le guiño el ojo y pegó de lleno a Candy contra él, mientras le susurraba, - no debes tentar a un tigre, o ten por seguro que te comerá-
-yo estaba segura que lo hubiera podido controlar –, respondió Candy en un tono muy bajo mientras le daba un pequeño beso a su esposo y luego se trató de mover pero él no la dejo,…. – Terry, nos pueden ver, además nos vamos a resfriar-, advirtió ella
-solo déjame estar así un poco más, se siente muy bien mi bella ninfa pecosa-, le contestó Terry
Candy muy sonrojada, abrazó a su esposo también y solo le susurro, – te amo aunque me hayas pervertido -, seguido de un beso muy tierno
Regresando a la villa, ambos estaban empapados salvo por unas pocas prendas que parecían secas, los Cods los recibieron rápidamente y Terry les pidió que prepararan algo de té para calentarse.
La noche había caído, la familia que asistía a la joven pareja ya se había ido a dormir, Terry encendió la chimenea ya viéndose libre de ellos, y Candy quien lo observaba se sentó junto a él, - veo que después de todo, te sientes mejor sin servicio doméstico- , comentó ella
-ellos vivían cerca de aquí, y me asistían solo en lo necesario, nunca he sido muy exigente y procuraba no molestarlos. Amor, cuando nos instalemos definitivamente, ¿te harán falta asistentes? -, preguntó Terry
-por supuesto que no, nunca los he necesitado, siempre he hecho todo a mi manera sin depender de nadie, y estoy muy orgullosa de eso, es más, a la próxima te prepararé algo mejor que los postres que te hice en aquel picnic, es muy difícil para cualquiera replicar todo lo que he practicado, en el hogar de Pony renové la técnica, te sabrá mil veces más rico que aquella vez –, contestaba Candy alegremente
Terry solo rio y le respondió, - sabes bien que me muero por probarlos ….. Literalmente ._. Me pregunto cuántas veces podré estar al borde de la muerte-
Candy ignoro esto y siguió hablando muy sonriente, - y a nuestro hijo también le prepararé muchas tartas y dulces-
- pobre niño, suerte que eres enfermera también-, contestaba Terry pensativo
-grrrr TERRY!-
-es una broma mi linda pecosa, mientras estés con nosotros seremos muy felices-, respondía Terry divertido.
-si sigues bromeando de esa manera, serás tú a quien deba castigar continuamente-, advirtió Candy fingiendo enojo
Terry solo la abrazo y se quedaron un rato contemplando el fuego, los retratos de los Grandchester que pasaban de generación en generación, se veían tan intimidantes, a la luz del fuego, -amor, ¿tu conociste a todas esas personas?- preguntó Candy finalmente
Terry los miraba muy serio y respondió, - no!, son demasiadas generaciones, ni siquiera conocí a mi abuelo; supe que lo envenenaron para obtener el poder, mi familia ha sido blanco de golpes políticos por mucho tiempo, no estoy seguro si alguno de ellos vivió realmente bien o feliz, siendo controlados como títeres desde que nacieron, su vida ya había sido decidida, quizás yo he sido la excepción al vivir a mi manera , sin embargo ….. -
-sin embargo?...- lo animó Candy a seguir hablando
Terry musitó una leve sonrisa y se levantó, -ya regreso amor, no tardo-
Candy lo miraba alejarse algo sorprendida, al poco tiempo, apareció su esposo sosteniendo un singular joyero en sus manos, azul como el mar, un ostentoso cofre incrustado en madreperla y pequeñas gemas
-que hermoso!-, exclamó Candy, -ningún joyero que haya visto antes se parece a este, ni siquiera los joyeros familiares de los Adley-
- este objeto se transmite de generación en generación en mi familia, talvez mis antepasados pudieron amar realmente sin ser obligados y por eso existe esto. Ahora es tuyo mi bella ninfa del bosque-, le respondió Terry dulcemente
-¿mío?, es muy bello; pero es demasiado elegante, es más como para una reina, yo no suelo usar muchas joyas, este objeto perderá lustre en mis manos, no va conmigo mi amor jejeje-, respondió Candy
-pero tú eres mi reina pecosa, acéptalo amor, es importante para los Grandchester y también para mí-, replicó Terry
Candy tomó el objeto y lo abrió, le parecía tan hermoso y tan brillante, como el cofre de un tesoro. "¡eso es!", - está bien amor, guardare todos mis tesoros aquí, es lo único material que es realmente importante para mí-, respondió
-definitivamente ese joyero nunca tendrá una mejor propietaria que tu-, le respondió Terry con una sonrisa tan tierna que Candy sintió que se aceleraba su corazón de solo verlo, y con la luz de la chimenea iluminándolos, esta vez se permitió saborear los labios de su amado como había querido hacerlo, hace ya tantos años …..
El resto del tiempo, los chicos pasearon por Londres, se subieron en un globo estando en Bristol, los balnearios de Bath, York, etc. Una luna de miel inolvidable.
Se encontraron un tiempo después con el señor Thompkins, que condujo a la feliz pareja al nuevo sitio en el que Terry trabajaría pronto, y se asentaron por un tiempo en el sitio que Harry había elegido para Terry ya tiempo atrás allá en New York, era un sitio agradable, no estaba mal, pero no era lo que tenían pensado para criar a un chiquillo.
Candy acompañó a Terry todas las veces que pudo a sus ensayos, Candy tendría unos 4 meses de embarazo y Karren le había recomendado hacia poco tiempo a una persona especial que era perfecta para elegir las más finas y suaves telas, se le describía como alguien delicado, y muy sensible a los sentidos, alguien que sin duda le ayudaría a elegir lo mejor para el bebe. Ante tal descripción Candy imaginaba que tal persona debía ser una hermosa mujer de manos delicadas y muy gentil, con un corazón muy noble.
Las calles de Warwickshire eran apacibles, pero no lograban encontrar la dirección que Karren les había dado para encontrar a tan asombrosa persona de fina percepción que ella había recomendado, de repente un auto pareció seguirlos, y de él se bajó un hombre alto y fornido; vestido con una chaqueta de cuero de bolsillos asimétricos, su peinado era raro, rapado a un lado y el resto desordenado; labios gruesos, bruscos rasgos y para infundir aún más temor, una mirada intimidante que hizo que Candy se escondiera tras su marido al ver que se dirigía hacia ellos, un punk completo.
-huyamos Terry-, susurró Candy
- eh? ¿Porque lo dices amor?-, respondió Terry
El hombre misterioso ya estaba frente a ellos, Candy estaba paralizada.
-¿es usted Terrence Graham?- , pregunto el hombre, cuya voz rasposa y grave parecía provenir del averno. Candy estaba temblando.
- así es, soy yo, ¿cómo lo sabe?- preguntó Terry tranquilamente
- jujuju, no sea modesto, usted es famoso, incluso aquí hay gente que lo admira, esto me viene bien, me dará mejor reputación-, decía aquel hombre con una extraña expresión que Candy tradujo en psicótica, ella estaba temblando, era claro el objetivo de aquel hombre, él los quería robar y Terry siendo famoso parecía una buena víctima, claro eso le daría buena fama entre los rufianes a un maleante como él.
-jujuju usted debe ser su esposa, se porque están aquí - dijo el hombre, a Candy le pareció su tono amenazador. La joven pareja vio al hombre buscar algo en su chaqueta y Candy estaba segura que iba a sacar un cuchillo, unos segundos desesperantes llegaron, Candy agarro fuertemente la mano de Terry y se disponía a huir junto con él, una escena sin duda llena de tensión.
Aaaaaaaaaaah- grito Candy aterrada
Aquel tosco hombre había sacado de su chaqueta…
un pañuelo, un delicado y suave pañuelo color verde jade, tan fino, y con un diseño de encaje tan hermoso en los bordes. El nombre de Candy estaba en el, bordado en letras doradas de la forma más magistral posible "Candice. G".
Terry y aquel hombre misterioso, estaban asombrados ante la reacción de Candy, sus ojos quedaron abiertos de par en par, al parecer la reacción de la chica los alcanzó a asustar.
-¿qué pasa mi amor, porque gritas?-, preguntó Terry muy nervioso
Candy advirtió su equivocación con el hombre misterioso, que parecía tan nervioso como el mismo Terry, y se apresuró a excusarse de inmediato para no ofenderlo
-es que este pañuelo está tan hermoso, que no he podido contener mi emoción al tocarlo, perdóname amor no quería asustarte-, dijo Candy sonriendo y sus brillantes ojos que parecían haberse humedecido un poco, parecían respaldar su versión
=_= -eres una exagerada pecas-, dijo Terry
En cambio la actitud del hombre misterioso se tornó demasiado dulce, una sonrisa se dibujó en su rostro, y los ojos de aquel también se humedecieron. Así en tal estado, y tomando las manos de Candy le dijo, - muchas gracias, la verdad es que pongo todo de mí y de mi corazón en cada trabajo que realizo, nunca nadie me había halagado de tal modo, no es fácil entenderlo lo sé, pero usted Candy, estoy seguro que su corazón puro pudo percibir mi alma en esta pequeña prenda que hice con esmero para usted-
o_ó, Terry no entendía que estaba pasando, así que preguntó, -lamento la interrupción pero ¿usted es Yves Couture?-
- Así es, mucho gusto, karren me habló mucho de ustedes, me envió un telegrama hace poco, y me dio tanto gusto la idea de diseñar para un bebe, que inmediatamente comencé a fabricar este pañuelo, como una muestra de mi talento para la señora Graham; yo los estaba esperando muy ansiosamente, disculpen no haberme presentado de inmediato, es que estaba muy emocionado-, decía sonriente aquel hombre ya no desconocido; él era la persona delicada y sensible a los sentidos que describía Karren.
La imagen de una hermosa mujer, de manos delicadas y muy gentil, con un corazón muy noble. Se hizo pedazos en la mente de Candy para dar espacio a una imagen más realista. La del señor Yves
._. – El gusto es mío-, respondió Candy algo desconcertada.
El resto de la tarde, Yves le mostró a la feliz pareja muchas de las telas que usaba, el hombre era realmente encantador, muy risueño y ocurrente; Candy le tomó confianza rápidamente y una vez que lo conoció, su mirada no se le hizo para nada intimidante y su voz perdió todo el terror que ella imaginó que infundía en su primera impresión, es más, hasta le pareció que era agradable. El señor Yves era experto en telas, el algodón jugaba un papel importante en sus creaciones, pero siempre estaba mezclado con alguna otra tela que le daba una textura especial, Candy estuvo muy contenta todo el día hablando de su bebe y acarició su vientre mientras pensaba, "perdóname bebe, no quería asustarte, todo estará bien, yo te cuidaré siempre"
Una vez que regresaron a su casa, Candy no paraba de hablar de lo cordial y simpático que era su nuevo amigo y Terry que se divertía solo escuchándola le dijo, - sin embargo al principio parecías muy asustada, y ¿ese grito repentino por un pañuelo?, estabas intimidada con la presencia del señor Yves ¿no es así amor?-
Candy se sonrojó y solo suspiro, - sí, lo confieso, debo admitirte que cuando se comenzó a acercar a nosotros, creí que quería atracarnos, tuve miedo. Bah que tonta soy, ahora siento vergüenza de mi misma, pensar de ese modo tan inaceptable de una persona tan dulce y sensible como él, después de todo, sus manos si eran delicadas, es una persona gentil y de corazón noble-
Terry no aguantó más y se carcajeo muy fuerte, y así entre risas le decía, - lo sabía, lo sabía, amor juzgas muy deprisa a la gente por su apariencia, jajajaja-
-uhm, quisiera defenderme, pero al parecer siempre caigo en lo mismo-, contestó Candy apenada
-jajaja muy cierto; como esa gente que te ayudo a volver a América en aquella ocasión, me dijiste que parecían piratas pero en realidad eran buenas personas ¿verdad?-, dijo Terry
Candy solo suspiro y respondió, - sí, y también me pasó con Albert cuando lo conocí. El día que me salvó en la cascada, me desmayé, y cuando volví en sí, al verlo con su barba tan espesa y esos lentes oscuros, me pareció un oso. Me desmaye esa noche unas 2 veces más solo al verlo, Albert se estaba impacientando- recordaba Candy algo sonrojada
Terry solo podía torcerse de la risa, apenas si podía hablar, – ¿incluso con Albert? Jajajaja No lo puedo creer, pobre Albert, esa ocasión debió ser frustrante, ¿cómo es que no me lo habías contado antes?-
-Nunca tuve tiempo de contarte muchas cosas, en cambio tu pareces no intimidarte ante nadie ¿no es así?-. Preguntó Candy
-es que los diseñadores suelen ser muy excéntricos amor, digamos que estoy acostumbrado. Yo nunca te expondría a un peligro y más en tu estado,… quise reírme allí mismo pero el señor Yves se había asustado en verdad. No quería parecer grosero, Karren me contaba que es una persona realmente susceptible, me hubiera puesto incomodo si se pone a llorar ahí en la acera por culpa tuya o mía, aunque después de todo no lo pudieron evitar, tuve que hacer uso de todas mis habilidades histriónicas para no carcajearme ahí mismo…. Ni en el resto de la tarde jajajaja –
-_-, - muy bien, ya está decidido, esta noche te quedaras sin cena, haz uso de tus habilidades para convencer a tu estomago de que no tienes hambre-. Sentenció Candy
-eh? Amor eso no es justo, ¿ves como tú misma no eres tan buena como pareces? , solo quería sentar un precedente, no deberías ser tan severa con quien te ama tanto-, protestaba Terry.
Los meses pasaban rápidamente y la familia Adley arribaba en el puerto de Southampton.
