CAPITULO 26 una promesa de amor eterno

La grama se veía tan viva, tan verde, muy hermosa, con las gotas de roció frescas aun, los pájaros cantaban alegremente, y el padre árbol a un lado.

Una pequeña Candy de 6 años corría entre la hierba, y de pronto lo vio, - mi príncipe de la colina, esperaaaaa mi principeee-. Su corazón se sentía tan libre, lleno de esperanza.

A medida que avanzaba corriendo tras su primer amor, ella crecía un poco más, se veía como una Candy de 10 años, y todo se transformaba en un bello jardín de rosas, que florecían de manera muy bella por doquier, su corazón ahora se sentía afligido, sin saber exactamente porque. Entonces vio a alguien más adentro del jardín, -….Anthony-, musito Candy, quien no pudo evitar derramar unas lágrimas al verlo.

Anthony se giró ante el susurro de Candy y la saludo cariñosamente, - Candy, ¿qué pasa? eres mucho más linda cuando sonríes, que cuando lloras, lo sabes muy bien ¿no es así? –

Candy enjugó sus lágrimas con su mano y le respondió, -es verdad Anthony, perdóname, te prometo que no llorare más, es solo que estoy tan contenta de haberte conocido…. Anthony, estoy contenta, aunque sé muy bien, que no puedo abrazarte nunca más, me consuela que en mi mente siempre puedo hablar contigo y vives en mi corazón-

Anthony solo sonrió y se dirigió a Candy, él extendió sus brazos para abrazarla, y Candy cerró sus ojos, pensando "desaparecerás en cualquier momento…., Anthony, lo sé", sin embargo, ella pudo sentirlo, sintió a Anthony, envolverla entre sus brazos, a una pequeña Candy de 12 años, y ella abrió los ojos impactada con la sensación, se topó con los hermosos ojos azul cielo de él, los que recordaba tiernamente, esa mirada tan dulce de él, "no puede ser" pensó Candy.

-Candy, yo también estaba ansioso de abrazarte y escucharte, lo único que te llevas de la vida, es justo eso, lo que vives; los últimos días de mi vida, fueron muy felices porque estaba contigo, así que soy feliz-, le dijo Anthony dulcemente.

Candy estaba aferrada a él y llorando a borbotones le contestó, -"Anthony, si tan solo…., si tan solo no hubiéramos ido a esa cacería,… si tan solo no me hubieran adoptado, tu aún estarías aquí"-

Un hermoso ramo de dulce candies apareció en las manos de Anthony y se los regaló a Candy, quien lo recibió haciendo un gran esfuerzo por sonreír, entonces Anthony le dijo: -No digas eso, no te reproches, nadie tiene la vida comprada, no fue tu culpa. Desde mi cielo fui testigo de lo mucho que sufriste por quererme, aunque mi más grande deseo era siempre verte sonreír, solo conseguí hacerte llorar -

-Anthony… eso no es cierto, tú me hiciste muy feliz, es solo que fuiste apartado de mi lado tan abruptamente, eras tan bueno y tan dulce que nunca había visto a este mundo tan cruel y tan injusto como el día en el que partiste-, Candy le dedicó la más brillante de sus sonrisas a Anthony y él la tomó de la mano, ellos siguieron caminando por el jardín

-Candy, gracias, gracias por todo, hay tantas cosas que nunca te dije en vida…. Soñaba con un futuro junto a ti; vivo en tu corazón cada vez que me recuerdas con cariño, y muero otra vez cuando lloras por mí, ¿sabe señorita? Últimamente me he sentido más vivo que nunca, porque tu sonrisa ilumina y da vida a este lugar-, decía Anthony (tras él se veía una Candy de 15 años)

-es un sitio hermosísimo, pero ¿no te sientes solo Anthony? ¿Dónde está Stear?-, preguntó Candy

-Stear? Él se fue hace un tiempo, te dejo muchos saludos y te sigue queriendo tanto como siempre. Y no me siento solo, vienes más a menudo de lo que recuerdas, y desde que no estoy junto a ti, te cuido desde aquí, desde este cielo en el que escribí nuestra historia- dijo sonriente Anthony

-Anthony, yo hasta el día de hoy, no me he sentido capaz de escribirte algo; cuantas personas desearían tener tu paz y humildad, eres un ángel magnifico, las estrellas y las nubes a veces me parecen que tienen forma de rosas y pienso que tú lo has hecho, el camino que me mostraste estaba ambientado con una orquesta de sueños, estaba lleno de magia… y un adiós. Nunca te olvidare-, decía Candy, (ella lucía un poco más alta que el chico a quien seguía, de alrededor de unos 17 años), más serena, apretando la mano de Anthony incrédula al sentirlo, "se siente tan real"

El camino comenzó a florecer en estelas doradas, las miles de rosas que adornaban el camino se transformaban y Anthony respondió, - Candy, hay tanto por lo que vivir, me fascina verte sonreír, yo nunca podré olvidarte, y me hace feliz saber que tampoco me olvidaras, aunque me tenga que marchar, pero no sin antes saber algo demasiado importante para mí, mi amada Candy, ¿eres feliz?-, preguntó Anthony.

Candy sonrió muy tiernamente, y recordó a Terry, y todos los bellos momentos que ha pasado junto a él desde que lo conoció, convirtiéndose en una chica adulta sin separar su mano de la de Anthony, le respondió, -Mi Anthony, soy inmensamente feliz, porque ahora vivo junto a la persona que amo-, el paisaje se había llenado de narcisos, a lo que Anthony sonrió plácidamente.

-Tú lo pusiste en mi camino ¿verdad Anthony?, cuando lo conocí creí que se te parecía, pero en realidad no se te parece en nada jajajaja- comentaba Candy

Anthony también rio y dijo, – cuando te conocí, creí que eras una pequeña ninfa, y me enamore de ti. Lo mismo le pasó a ese chico, y el amor que te tiene es sin duda muy parecido, aunque diferente al mío, solo que… él tuvo más tiempo…´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´. Candy, eres todo cuanto amo, ha llegado la hora -

Candy abrazo a Anthony sonriente y le dijo, - Gracias Anthony, por hacerme tan feliz, gracias, no te diré adiós porque solo nos separa el tiempo…Anthony mío-,

Anthony le devolvió el abrazo con la misma energía que ella y cerró sus ojos; De repente todo empezó a brillar intensamente, dando paso a la imagen de Terry que dormía junto a ella abrazándola. Candy había despertado, el paisaje de Londres se veía por su ventana.

"Ahora soy inmensamente feliz, porque vivo junto a la persona que amo, gracias por todo querido Anthony, aún tengo tantas cosas que contarte… te escribiré pronto" pensaba Candy mientras se acomodaba en los brazos de su amado.

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Yves ayudaba a Candy en la casa, como no sabían si era niño o niña, él se dedicó a diseñar trajes neutrales, muy bonitos pero lo limitaban mucho, cosa que lo afligía, sin embargo Candy lo seguía animando, en ese momento llegó Terry junto a Thompkins y una señora.

-Hola amor, hoy llegaste muy temprano que alegría-, dijo Candy animada y luego saludo a Harry y a la señora que llegaba con él. Los cuales devolvieron el saludo y también saludaron al señor Yves

-hola mi linda pecosa, si hoy terminamos pronto, Candy quiero que conozcas a la señora Flora, ella te asistirá en estos meses que queden, Harry también estará pendiente de ti-, contestó Terry

Candy solo suspiro y dijo, - mucho gusto señora Flora, Terry, yo quisiera seguir acompañándote, aun puedo caminar mucho, y el doctor ha dicho que todo está perfectamente bien, solo hay que esperar la fecha pacientemente-

-sí, lo sé, pero habrán días en los cuales no podrás hacerlo y quiero que estén muy pendientes de ti, hoy por lo menos el señor Yves pudo venir, pero yo realmente no puedo estar tranquilo cuando no hay quien te acompañe, y tampoco ha habido tiempo de buscar un sitio más adecuado para vivir, la señora Flora y Harry te cuidaran- , dijo Terry.

-uff me gustaría vivir en una casa con un jardín enorme, en un lugar más rural, para que nuestro hijo pueda salir a correr cuanto quiera-, mencionó Candy

Yves se enterneció mucho con la idea de Candy y le dijo, - Candy porque no me dijiste que querías mudarte a un sitio más rural, hace poco me hablaron de una propiedad cerca a la calle Henley, pienso que puede ajustarse a tus necesidades, ¿porque no van a revisar en estos días?-

-¿la calle Henley?, eso no está muy lejos del trabajo, a unos 20 minutos, no sé si aún este en venta algo allá, porque son muy cotizadas las casas de aquel sitio, gracias por avisarme Yves, ¿vamos mañana amor?-, preguntó Terry

Candy respondió enérgicamente con un sí. Al otro día estaban en aquel lugar, una de las calles más bellas de Londres, tal como dijo Yves, había una casa en venta, era pacifica, de dos plantas, un camino de adoquines guiaba a la entrada, la naturaleza se erguía a su alrededor, tantos árboles y arbustos, además se apreciaba el Rio Avon desde la casa, muchos narcisos crecían allí naturalmente y a Candy se le hizo perfecto para plantar el jardín que había soñado.

Tal como lo imaginaban era costosa pero con tal de ver a Candy feliz a Terry no le importó, sin embargo ella objetó aludiendo que ella pondría también parte para comprar la casa entre los dos. Aunque Terry quería regalarle la casa, discutir con ella era tiempo perdido, solo pidió que quedara a nombre de Candy y así fue. Sin embargo él arregló algunos detalles del lugar, por ejemplo el estudio lo diseñó él, también remodeló la chimenea; Candy se encargara de decorar el resto de la casa más adelante. Una vez la casa estuvo remodelada, se instalaron pronto allí, aunque la casa estaba prácticamente vacía, no les importaba.

El timbre sonó, y fue Terry quien abrió, su felicidad se hizo presente al ver de quien se trataba

-Querido padre, que alegría tenerte por aquí, bienvenido a nuestro hogar, Candy te ha extrañado mucho-, exclamó Terry. – Hola George- , (él solo respondió con una venia como siempre)

-¿querido padre?, que horror, no vuelvas a llamarme así, te lo prohíbo-, dijo Albert algo aturdido ante el saludo de su viejo amigo.

Terry se quedó pensativo y dijo, - bueno que tal, estimado suegro –

Albert solo apretó los dientes y contestó, - menos, me hace sentir muy viejo-

-ya se, ¡Pequeño Bert!(?)-, dijo Terry con ojos ensoñadores

(=_=), – ya cállate e invítanos a pasar-, sentenció Albert con cara de pocos amigos, (George trataba de no reírse)

-solo Candy puede llamarme así entiendes?, tu llámame Albert como siempre-, decía Albert una vez que se encontraba en la sala de la casa.

En esos momentos apareció Candy, -Bert, finalmente llegaste, te he extrañado tanto, George que alegría verte también-

-el placer es todo mío señora Candy-, contestó George haciendo una venia

Su estado de embarazo ya estaba muy avanzado y Albert se alegró tanto al verla que la abrazó con todo el cuidado y la ternura que pudo

-Candy, yo también te he extrañado mucho, mírate nada más, estas más hermosa que nunca, todos llegaron conmigo hoy, vendrán a verte más tarde- dijo Albert con un tono tan dulce que Candy sintió su corazón relajarse de inmediato. En verdad que lo había extrañado

Candy solo le sonrió, y le dijo, – Que felicidad, Archie, Annie y Patty también vinieron? -

-Así es, ellos están ahora junto a la tía abuela terminando de alojarse en el hotel y vendrán en seguida, están muy ansiosos todos por verte Candy-, respondió Albert, luego dirigió su mirada a Terry y le dijo, - Eleonor también vino Terry, ella fue a encontrarse con tu padre y vendrán acá pronto-

Terry solo asintió y contestó, - sí, mi madre me lo dijo en una de sus cartas, aunque no me emociona la idea que mi padre venga a vernos, pero al fin y al cabo él quiere estar pendiente de su nieto; no podría negarle eso - .

Candy tomo el brazo de Albert y le dijo,- Bert, estoy muy feliz que estés aquí, llegaste justo a tiempo, mi hijo está muy próximo a nacer, muy… Próximo-, Candy estaba temblando y los tres caballeros presentes en la sala se percataron de esto, alarmándolos inmediatamente

-mi amor-, dijo Terry nervioso, quien la sostuvo de inmediato

-Candy, por favor resiste, te llevaremos ahora mismo al hospital, George alista el coche-, ordenó Albert,

-en seguida señor- dijo George saliendo como un rayo, y Terry salió detrás de él con su esposa en brazos

El primer hijo de Candy y Terry, había nacido varón. Era idéntico a Terry, salvo por sus ojos verdes. Como Albert se encargó de todo, incluso de calmar a Terry que estaba al borde del colapso, Se sentían aún más agradecidos de lo que ya estaban, así que el primogénito fue nombrado como Albert Grandchester Adley.

Todos estaban tan felices con la llegada del nuevo miembro de la familia, sobre todo Richard Grandchester, quien se acercó a Terry y mencionó que cuando él nació, Eleonor se veía exactamente igual a Candy en esos momentos; era un recuerdo que lo llenaba de alegría y por eso iba todos los días junto a Eleonor a ver a su nieto. Incluso dos meses más tarde, el mismísimo duque de Grandchester se puso un overol y junto con Yves, Eleonor, Archie y Annie decoraron la habitación del pequeño Albert.

George junto con Patty estaban pendientes de Candy, y preparaban todo lo que ella necesitara; Sin embargo George era mucho más dedicado, era sin duda un gran amigo, y hablaba con Candy a menudo…., Y es que simplemente al mirarla, George recordaba a una dama muy especial, "Rosemary" pensó George con un rostro melancólico, y luego de improvisto le prometió a Candy que cuidaría mucho de su hijo y de ella misma, cosa que sorprendió a Candy pero al mismo tiempo agradeció con ternura.

Él bebe no sufrirá por ausencia de cariño definitivamente, ni tampoco de regalos. Sus padres lo miraban dormir en su cuna y Terry mencionó. -míralo, será un completo engreído cuando crezca, nadie le niega absolutamente nada, hay que ponerle parámetros-

- es un pequeño tú, no lo molestes-, decía Candy muy alegre, - no te preocupes bebe yo te defenderé de tu envidioso padre-, exclamó

Terry solo la miro así (=_=) y le dijo, – lo vas a malcriar-

- ya te dije que es un pequeño tu-, replicó Candy

-¿y que se supone que significa eso? o_ó -, respondió Terry.

Han pasado varios meses desde entonces, el anuncio del matrimonio de Albert, hizo eco en todos los periódicos, se casaría en Londres, con la señorita Dana Mars. Todos estaban a la expectativa. Un día, la familia Graham fue a visitar a Albert antes de que el gran momento llegara, y no solo ellos, también estaban los Cornwell, y la tía abuela, cuya salud estaba mejor que nunca, ella jugaba con su pequeño nieto, el cual Albert les presentó orgulloso.

Un niño, un poco más de un año que apenas daba pequeños pasos, rubio de tierna sonrisa y ojos azul cielo, -chicos, les presento a Anthony, mi hijo-,

La impresión de todos fue mayúscula, menos para Candy que ya lo sabía, sin embargo, ese niño, - …. Anthony- , musito Candy sonriente y con una mirada enternecida al ver aquel chiquillo, no pudo evitarlo y lo abrazo muy tiernamente, - es un gran placer para mi conocerte, pequeño Anthony-

El pequeño solo la miraba con una gran sonrisa y le dio un besito en la mejilla, y también saludó el pequeño Stear.

Después hizo su aparición Dana, una chica muy hermosa de mediana estatura, cabello rubio caramelo, de bondadosa sonrisa y ojos color almendra.

-Candy, ¿recuerdas que alguna vez te mencioné que había conocido a una enfermera americana en África, que se parecía mucho a ti y por eso a Poupee le agradaba tanto?, pues hela aquí, permítanme presentarles a mi prometida, la señorita Dana Mars-, anunció Albert

-Amor, no hace falta tanta ceremonia, mucho gusto, estoy feliz de que hayan podido venir, por favor siéntanse como en su casa-, contestó Dana, su voz era muy suave, era una chica agradable.

Todos los presentes la saludaron, pasaron un almuerzo agradable, y finalmente Terry le comentó a Albert, -oye Albert, te felicito, espero que seas muy dichoso, pero nos mentiste, tu prometida no se parece mucho a Candy como platicabas en tu carta, ella y yo nos imaginábamos a una chica cubierta de pecas y que trepara arboles jajaja-

Albert solo recordó aquellos días de regocijo, -cuando llegué a África, Dana me recibió, ella atendía a todos con ahínco, a pesar del panorama tan desolador, ella siempre estaba con una sonrisa tan brillante, Poupee estuvo muy contento junto a ella, y por supuesto yo también, aunque ella venia de una familia acaudalada, nunca alardeó de eso, yo pensé que mi lugar estaba ahí, quería quedarme con ella, su parecido con Candy radicaba en su valentía y en su espontaneidad, no importaba cuan mal se vieran las cosas, con ella nunca te dabas por vencido-

Entonces Candy le preguntó, - ¿y porque nunca me volviste a hablar de ella?-

Albert solo cerró sus ojos y le contestó, - no era mi intención ocultarte nada Candy, es solo que Dana estaba en una situación similar a la mía, ella no quería lujos, poder o riqueza, sus anhelos eran hacer este mundo mejor, su resolución era admirable en muchos aspectos. Todos en aquel hospital la querían mucho, sin embargo, la guerra estalló, y ella se enlisto, sin pensarlo siquiera, simplemente estaban incentivando el reclutamiento voluntario para defender inocentes, y ella de inmediato dio un paso al frente, trate de detenerla, pero ella, solo me sonrió y me dijo que volvería para navidad, George me insistía en que era hora de regresar a Lakewood, y yo creí que como cabeza de la familia Adley, podría enviar por Dana después, sin embargo…-

-qué tontería- interrumpió Patty, y se giraron a verla incrédulos, - enlistarse en la guerra, solo trae más dolor, no estoy segura si la muerte de esos soldados ayudo realmente a alguien-, al escucharla todos se entristecieron y Patty reaccionando exclamó, - discúlpenme, yo no quise ser tan grosera, lo siento –

Albert solo suspiró y dijo, - la verdad yo pensaba igual que tu Patty, estaba enojado con Dana por irse así y dejarme, yo me dirigía a Chicago en ese momento, y de repente Poupee se puso inquieto-

-fue cuando hubo el accidente del tren, y perdiste la memoria- completó Candy

- así fue, me olvide de absolutamente todo , solo recordaba que debía ir a Chicago, cuando recobré la memoria, quise empezar de nuevo, vivir con mi querida hija era un buen escape a lo que me esperaba, sin embargo no podía dejar mis obligaciones así como así, yo seguí trabajando como William Adley, pero también estaba buscando a Dana, tiempo después de que nos enteramos del deceso de Stear, en la reunión que tuvimos en tu hogar de Pony, George me dijo que tenían noticias de Dana-, recordaba Albert

- Por eso esa vez me fui de inmediato Candy, esa vez volví a África, sin embargo, solo me notificaron que hubo un complot en el pelotón y Dana había sido secuestrada como rehén, … y tiempo después me contaron que había muerto en una explosión, no lo podía creer, no podía creer que hubiera alguien tan cruel como para hacerle daño a alguien como ella y mucho menos que tuviera la sangre tan fría para asesinarla, en esa ocasión también tuve que dejar a Poupee allá, volví a mi país con el corazón totalmente destrozado -,

Dana solo cerró los ojos y dijo, - en ese tiempo, conocí todo tipo de gente, las personas buenas y bondadosas, así como las más crueles que solo buscaban saciar su sed de sangre, como enfermera, no podía dictaminar quien debía morir o vivir, yo no era juez, mi deber era curar a todos, y fue así, que una vez se vieron todos estables, secuestraron la unidad. Aquella vez tenía una enfermera a mi servicio, que tenía temple de acero y era muy valiente, ella se enfrentó a los secuestradores, y me dio tiempo para noquear a uno, escapamos con todos los que pudieron correr, sin embargo los secuestradores nos persiguieron y me atraparon, yo le pedí a Flanny que huyera y fue la primera vez que la vi vacilar, y también fue la primera vez que me enojé con alguien verdaderamente, yo le quite el arma a uno de esos secuestradores y le dispare a algo que estalló de inmediato, entonces fue cuando Flanny huyó, pero yo no pude escapar , todo explotó a mi alrededor-

Candy se había entristecido ante aquel relato y dijo, – Flanny Hamilton, ella estudió conmigo, siempre me pareció muy valiente y decidida, nunca tuvo una vida fácil-

¿Flanny, es la enfermera que condecoraron hace unos años verdad? – preguntó Terry

Candy asintió.

Dana miró a Candy y le dijo, - Tu eres Candy, que casualidad, la hija adoptiva de mi amado Albert, y la amiga parlanchina que volvía loca a Flanny , es la misma chica jujuju-

Todos estaban asombrados, Dana sabía quién era Candy?

-Albert me había hablado de ti, pero yo no sabia que eras enfermera, cuando me enlisté y conocí a Flanny, ella era muy fría con los soldados, pero en una ocasión trato de ser dulce y se le dio bastante mal jajajaja, entonces me hablo de ti Candy, me dijo que eras una parlanchina insoportable- decía Dana riendo a carcajadas

Candy se sonrojó

-sin embargo, también me dijo que eras muy valiente y que eras una muy buena enfermera, muy popular por tu carácter dulce y amable, pero muy metiche, ella me dijo que aprendió junto a ti, y a pesar que nunca se llevaron tan bien, ella te consideraba una amiga, me dijo que le pediste intercambiar lugares, eras tú quien se iba a enlistar en lugar de ella ¿no es así?-

-¿QUE? –, respondieron Albert y Terry al unísono, todos en la sala había quedado paralizados ante la noticia

-¿Candy te ibas a enlistar?- , preguntó Archie en tono de regaño

Candy solo bajo la mirada, se sintió pequeña al sentir la mirada de todos insistentemente y se excusó, - bueno es que….., todas mis compañeras tenían familia y personas por las cuales velar, Flanny también tenía padres y hermanos; yo era huérfana y aunque tenía amigos que me querían, pensé que nada podría compararse al dolor de un padre si Flanny perdía la vida en combate, así que pensé que alguien como yo era más idónea para la tarea-

-y el dolor que pudieras causarme a mi o a Albert o a cualquiera de nosotros, te parecía poco a comparación del de un padre, estabas tan deseosa de arrojarte a la muerte porque no naciste en el seno de una familia que tu consideraras real, ERES UNA TONTA CANDY- grito Terry y se fue de ahí, haciendo llorar a los pequeños que los acompañaban

-Terry!-, lo llamó Candy

-oh lo siento, no quería incomodar a nadie, perdóname Candy, creí que lo sabían- se excusó Dana apenada.

Albert se mostraba serio y le dijo a Candy, - Candy sé muy bien que tu carácter servil se daba para acoger una idea así. Dana se enlistó a pesar de lo mucho que le rogué que no lo hiciera, luego Stear que se enlistó en un momento en el cual me encontraba tan vulnerable, y si tú también te hubieras ido, ….Candy tu sabes muy bien que yo hubiera muerto de no ser por ti, hubiera sido una tragedia masiva y ¿para qué?, uff discúlpame, no me siento bien-. Dicho esto, Albert se fue también.

Archie solo se levantó y dijo, – disculpen- , y se fue tras Albert sin mencionar nada más.

Las chicas se quedaron solas, aguardaron silencio por un momento hasta que Dana habló, - Candy , lo lamento mucho, no tenía idea, aunque no puedo culparte, yo huí de casa y me fui a África para escapar de una vida arreglada, en donde mi única elección era seguir ordenes sin tener en cuenta mis sentimientos y alentando el desdén por los demás; mi familia era acomodada pero muy superficial, ni siquiera era tanto dinero el que heredaría, mi madre vivía de solo apariencias y me comprometía con cuanto buen partido le pareciera, yo no era su hija, solo era otro negocio más de mi familia, muchas veces me preguntaba cuál era el sentido de mi vida, ¿de qué te sirve tanto dinero si no puedes ayudar a nadie, salvo a ti mismo?, así que me escapé y lo averigüe por mi cuenta, yo te entiendo Candy, mis padres me desheredaron y yo quería hacer algo útil por este mundo.-

Dana puso una expresión melancólica y luego dijo, - A pesar de que…. me enamoré de Albert, sentía que era mi deber, era parte de mi convicción y cuando le prometí regresar, realmente quería luchar por ello, él era mi sueño-

-como sobreviviste Dana?, - le pregunto Annie

- supongo que fue un milagro, unos soldados franceses llegaron y me encontraron viva, aunque dure en coma un año, y luego no recordaba nada, estuve trabajando en un campo de maíz por largo tiempo, pequeños atisbos de memoria llegaban a mí, pero me dolía recordar, vivía de la caridad de la gente. Alguien me reconoció y se lo notificó a mi familia, mi padre fue a buscarme. fue increíble, ellos estaban arrepentidos del trato que me habían dado, tiempo después la memoria volvió a mí, pero yo no sabía cómo encontrar a Albert, regresé a África y me encontré con Poupee, jeje era tan linda, aunque estaba ya sin fuerzas…. Al poco tiempo falleció, tuvo una vida plena, simplemente su reloj biológico se detuvo, y me alegro haberla acompañado en sus últimos momentos.

Después Albert se enteró del deceso de Poupee y por medio de ella también averiguó que yo estuve ahí, y bueno, mucho después me encontró George, y pude reunirme finalmente con Albert. Fue tan bello nuestro encuentro, créeme que nunca me había sentido tan plena y tan feliz, aunque casi muero de la impresión al saber quién era él realmente, el magnate William Albert Adley; yo solo sabía que él era Albert, un buen chico que estaba deseoso de ayudar a la humanidad, que amaba a los animales y la naturaleza, fue de él quien me enamoré- relató Dana.

-me alegro mucho Dana, me alegro que todo lo maravilloso por lo que luchaste finalmente se te esté devolviendo, te mereces toda la felicidad del mundo- respondió Annie

Candy solo suspiro y dijo, - me alegro muchísimo, Albert siempre ha sufrido en silencio, nunca me ha contado nada de lo que hay en su corazón, aun es un misterio para mí, y yo… yo soy igual, creo que les debo una disculpa, sobre todo a Terry, creo que lo herí-

Patty solo le sonrió y le dijo, - sé muy bien porque está molesto, pero estoy segura que te comprenderá Candy, dale tiempo-

Un rato después Albert y Archie regresaron, hablaron largo rato y todo pareció recobrar el curso, sin embargo Terry no regresó, en su lugar apareció Harry, que iba por Candy y él bebé, Candy solo suspiro y regresó en silencio "será una larga noche" pensó.

- Buenas noches Harry, y gracias-

-Buenas noches señora Candy, que descanse- respondió el señor Thompkins

Candy solo suspiro y caminó por los anaqueles, la casa estaba oscura, al parecer no había nadie, sin embargo el estudio tenia luz, ella trato de entrar pero estaba con seguro, toco a la puerta pero no recibió respuesta, sin embargo era obvio que Terry estaba ahí. Candy podría entrar por la ventana, pero Patty tenía razón, lo mejor era darle su espacio, no quería agobiarlo. Ella alimentó al pequeño Albert y ya dormido lo dejo en su habitación. Terry parecía seguir enojado, así que Candy decidió subir a la terraza, la noche era hermosa y estrellada, y también se podían apreciar las luciérnagas del jardín, la brisa era agradable.

Candy ya era adulta pero no dejaba de portarse como una niña traviesa, se subió en la parte más alta del tejado y se sentó ahí, como si con eso estuviera más cerca de las estrellas.

La puerta de la terraza de pronto se abrió, - Candy?, ¿estás aquí? –, preguntó Terry que entro buscándola por todas partes, pero Candy no le respondió, solo se quedó mirándolo con curiosidad, Terry se aferró al barandal y parecía muy afligido.

Entonces Candy bajo de un salto tratando de ser silenciosa y se acercó a él muy sigilosamente, -ya sé que estas detrás de mí, te escuché cuando saltaste-, dijo Terry sin girarse

-rayos, me descubriste muy pronto-, respondió Candy

Terry se giró finalmente y le dijo – cuánto tiempo más planeabas seguir jugando conmigo eh? Te llamo y no me contestas, parece que te divierte verme mal, ¿hasta cuándo vas a madurar?-

Candy solo suspiro y le contestó, -lo siento amor, sé que estás enojado y no sabía hasta cuando querías verme o hablarme, no me estaba divirtiendo a costa tuya, no digas eso-

- Si quieres realmente evitarme más penas, atiende cuando te llamo y ya está, te dejare tranquila-, espetó Terry

-entiendo, solo viniste a verificar que aun estuviera aquí, no tengo porque huir de ti, solo que los lugares altos despejan mi mente, no voy a escapar, no soy tan inmadura como piensas-

-je, es obvio que solo te interesas por ti misma, nunca te han importado realmente los demás, solo buscas dar razones a desconocidos para que vean cuan maravillosa y altruista eres, me lo has demostrado siempre, no sé cómo he podido ser tan ciego- dijo Terry algo alterado

-¿Qué?, ¿pero de que estás hablando?-, preguntó consternada Candy ante tal acusación

-veamos, hoy me enteré que te ibas a enlistar arriesgando tu vida sin importarte lo que yo pensara o sintiera en aquel entonces, y luego decidiste por los dos cual debía ser mi futuro, en favor de la pobre y abnegada Susana, era tan fácil para ti hacerme a un lado, y seguir tu vida como si nada; yo no necesitaba que me tuvieras lástima, si deseabas deshacerte de mí, pudiste decírmelo sin buscar excusas tan arriesgadas- contestó

A Candy se le oprimió el corazón al escucharlo, Terry no la entendía, sus lágrimas amenazaron con salir pero utilizó todas sus fuerzas para contenerlas y le respondió, - Terry, sé que puede parecerte egoísta, pero las noticias de la guerra eran demasiado agobiantes para mí, yo también quería hacer algo, no espero que lo entiendas , simplemente es algo que está ligado a mis creencias, sin embargo no estaba tan segura de hacerlo, vacilé mucho precisamente por pensar en ti, y Flanny se me adelantó, no obstante ella me hizo entender que mi lugar estaba en Chicago, yo aún no estaba preparada. Lo de Susana, no puedo responderte a eso, yo no recuerdo haberte obligado a nada, si tienes tantas dudas sobre esa decisión, y de lo que siento por ti, no es algo que pueda resolverte yo, debes responderte tú mismo si hiciste lo correcto o no. Y no necesito huir de ti ni buscar excusas, si siento que debo alejarme te lo diré personalmente sin ningún tipo de disfraz-

Candy se fue corriendo lo más rápido que pudo de ahí, no podía creerlo, Terry dudaba de ella?, como puede después de todo el tiempo que habían pasado?, Candy vio en el camino la puerta a su dormitorio, " no, esta noche lo mejor será dormir en la habitación de huéspedes" pensó Candy en medio de su carrera, pero Terry la atrapo muy rápido, deteniéndola en seco . Ella sentía que sus pies eran elevados del suelo.

- suéltame, déjame ir- , le gritaba Candy tratando de patalear y liberarse

Terry la llevo a su habitación y cerró la puerta tras de sí. Luego de eso se deslizo con ella hasta el suelo sin soltarla, la habitación estaba en penumbras y Candy que se encontraba más calmada no sabía que pensar, Terry no la soltaba pero tampoco le dirigía palabra alguna.

-olvidaste decirme algo más?-, preguntó Candy enojada

-Candy, ¿tu realmente me amas, estas completamente segura de eso?- le pregunto Terry en un tono más bajo y más calmado que el anterior

-es que me ofende si quiera que lo cuestiones, te lo digo y trato de demostrártelo cada día, si aun así no te convences, no sé qué más puedo hacer- , contestó Candy.

-dímelo ahora-, demandó Terry

Candy se sorprendió ante la petición pero aun así accedió y le dijo, – te amo, te amo más que a nadie en el mundo, y haría todo por ti, no dudes nunca de eso Terry por favor-

Terry afianzó el agarre y le dijo en un tono afligido, casi a punto de quebrarse, - entonces júrame que no te apartaras de mí jamás, quédate conmigo Candy, quiero ser más importante para ti que tus convicciones, prométeme que no volverás a dejar que nada se interponga entre nosotros, sea para bien o sea para mal. No te vuelvas a alejar de mí, de ningún modo, si lo haces, me matarías-

Candy sentía el calor de Terry envolverla, y se percató que la espalda de su vestido estaba mojada, él había llorado por ella y ella no se había dado cuenta por estar forcejeando, "Terry, en verdad tienes miedo de que volvamos a separarnos? No lo permitiría" pensó Candy y luego le dijo en el tono más dulce que pudo, –mi amor, perdóname si alguna vez te hice sentir menos, por supuesto que eres más importante para mí que cualquier cosa, no era mi intención lastimarte, yo te amo demasiado, discúlpame, lo siento-.

Candy se giró y miro su rostro tan triste, Terry estaba herido, y Candy se sintió tan tonta, era fácil comprenderlo, ¿porque no pensó mejor en lo que le diría? Ahora solo lo empeoro. Ella lo abrazó, besó sus ojos, y con una mirada definitiva le dijo, – te juro que nunca me apartare de ti, nunca nos separaremos Terry, eres mi todo, eres mi vida, si desaparecieras, me moriría, ya no puedo estar sin ti, te lo juro una y mil veces-.

y dicho esto lo beso, tan tiernamente, pero era un beso con sabor a tristeza, uno muy necesario para sacar de ellos mismos el miedo que sembraban las dudas, un beso que se iría transformando poco a poco en uno más confortable, más cálido, más dulce.

-si hubieras dudado un poco, te hubiera soltado. … mi pecosa, por fin eres mía, me encanta sentir que me amas, me encanta sentir tu tacto, sentirte cerca; ahora sabes porque no logré olvidarte nunca, yo jamás te dejare ir, jamás-, anunció Terry mientras se levantada junto con ella y la cargaba hasta su cama.

- Terry, yo siempre he sido tuya, siempre estaré contigo, te lo prometo… Además mimarte se convirtió en parte de mis aficiones jajaja, es un vicio del que no me quiero curar nunca-, dijo Candy muy sonriente mientras se acomodaba sobre él, y lo besaba de una manera tan dulce, saborear sus labios, y descansar en su pecho, se había convertido realmente en un vicio para Candy, una sensación que se traduce en felicidad pura….

….."Mi Terry, yo nunca te dejare solo, te lo prometo"….