CAPITULO 27: LO QUE SIGNIFICA ALCANZAR LA FELICIDAD
Ha pasado algún tiempo de ello, Bert finalmente se casó. Su boda fue muy sonada, la familia de Dana era numerosa, y asistió prácticamente la mitad de Europa, incluso el duque de Grandchester había asistido, los Cornwell, la familia O´brien también fue invitada, los Leagan, la familia Janssen, todos estaban allí. Muchos empresarios se habían reunido para desearle lo mejor a su colega. Incluso estuvieron médicos y enfermeras que también trabajaron con ellos en África, por palabras de ellos, Candy se enteró que Albert solía estrellarse con los arboles cuando Dana estaba cerca de él.
A pesar de que la idea de Albert era asentarse en un solo sitio, no pudo hacerlo, los diversos negocios de la familia Adley lo obligaban a cruzar el océano continuamente. Dana era dulce y paciente, ella lo comprendía, pero era verdad que el pequeño Anthony veía poco a su padre.
Mientras tanto en las instalaciones del teatro donde ensayaban los actores…
-vamos Terry, tú tienes buen gusto, acompáñame a buscar un presente para mi suegra, mi esposa se enojara si llego con las manos vacías, prometo que no tardaremos mucho-, rogaba Robert
-Yo no sé qué cosa podría gustarle a esa señora Robert, tú la conoces mejor que yo, además ya tengo planes con mi esposa-, respondió Terry
-Harry nos llevará deprisa, me cuentan que hay un bazar muy bueno en Londres, vamos Terry no tardaremos, lo prometo-, insistía Robert
Terry solo suspiro y accedió con la condición de no tardar.
…
Richard junto con Eleonor visitaron la casa de Candy, conversaron un rato y luego salieron junto con el pequeño Albert a pasear, él había cumplido un año y el paseo semanal con sus abuelos era ineludible, disfrutaba estar con ellos; entonces Candy aprovechó para desempacar algunas cosas que Archie le había traído de América, con sus ojos llorosos, Archie le regalo una fotografía de Stear.
Cosas que para ella eran valiosas; una foto difusa revelada directamente de la vieja cámara que Stear fabricó, "esto fue cuando volamos el aeroplano que Stear construyó, mi querido Stear,…, siempre estaras en mis pensamientos y en mis plegarias" pensaba Candy. Sus libros de medicina, "no debo dejar de estudiar", la muñequita Candy con la que fue encontrada en la nieve, junto con varios regalos; "mis queridas madres, las extraño tanto, muchísimas gracias por todo, las numerosas cartas que les envío no son suficientes para expresar cuanta falta me hacen", pensaba Candy con alegría y nostalgia al recordar la gran distancia que ahora las separaba. Acomodaba la fotografía sobre la chimenea.
Un sobre aun sellado, regalo de la familia Leagan y la tía abuela, increíblemente Archie también logró traerle retoños provenientes del portal de rosas de Anthony en Lakewood, - que alegría, gracias Archie, ahora si comenzaré a diseñar mi jardín, será tan esplendido como el tuyo Anthony, y los narcisos les darán un aura especial-.
La chica de rizos rubios se dirigió al jardín, y plantó las rosas con mucho entusiasmo, -Señor Whitman, gracias por sus lecciones cuando la rosaleda este florecida, usted estará orgulloso de mi, espero que algún día pueda visitarme -
Pasado un buen rato, Candy termino de plantar las rosas; estaba llena de tierra, así que decidió bañarse. Una vez arreglada se dijo así misma, - qué extraño, hoy Terry se ha tardado, seguramente hoy tuvieron más trabajo de lo usual, bueno aprovechare el tiempo antes que regrese-.
Terry no dejaba de apreciar el cuadro que había encontrado en aquel mercado, lo miraba una y otra vez, - le daré 150 libras por el- dijo
-lo siento señor, ya le dije que ese cuadro solo es de exhibición, no lo vendo-, respondió el sonriente vendedor
Un hombre misterioso se acercaba, él traía muletas y estaba lleno de pintura por todas partes, de lejos miraba la particular discusión, vio a Terry con ese cuadro que lo transportaba a su niñez, y no sabía que pensar, era la primera persona que se fijaba en ese cuadro.
Robert observaba curioso la expresión endurecida de Terry, y le dijo, – Terry porque quieres este cuadro con tanta insistencia, hay otros cuadros con paisajes igualmente lozanos y más grandes que este, se nota que ha pasado buen tiempo desde que fue pintado, además ya te lo dijeron hijo, no está en venta -
Terry solo cerró los ojos y le dijo en voz baja, - este es el hogar donde se crio mi esposa, no me puedo equivocar, lo pintaron desde la colina en donde ella jugaba tanto-
El muchacho de muletas reaccionó a tal murmullo y se acercó para escucharlos mejor
Robert apreció de nuevo el cuadro, - no puede ser, cuando fui a tu boda el sitio se veía demasiado distinto a lo que está aquí retratado- , dijo dudoso.
- ya lo sé, pero yo si estuve allí una vez cuando aún no habían remodelado, el lugar se ve idéntico, aunque cuando fui nevaba pero nunca podría olvidarlo, sin importar en la estación que esté. Estoy seguro Robert, se alcanza a ver el árbol donde ella aprendió a trepar no me cabe la menor duda-, decía Terry sonriente.
-¿tu esposa trepaba arboles?, no me lo imagino, que señorita más singular habrá sido cuando era más joven-, mencionaba Robert pensativo
Terry solo reía mientras decía, - era bastante especial, ella destacaba entre cualquier señorita de sociedad, ella no me lo dice pero seguro extraña este lugar, por eso me interesa el cuadro, así ella no se sentirá tan lejos de sus madres-
El muchacho misterioso solo sonrió ante la conversación de los insistentes clientes
-le doy 200 libras-, dijo Terry
El vendedor parecía impaciente, - por favor señor, no puedo vender ese cuadro, me despedirían, le ruego que mire otros, se retratan amaneceres fantásticos aquí, observe-,
-le doy 230 libras-, respondió Terry
El pobre vendedor irritado, estuvo a punto de arrancarse el cabello, pero de pronto vio al chico detrás de los insistentes caballeros. Era su jefe, quien le hacia una señal de aprobación y luego se marchaba. (Terry miro de reojo a aquel muchacho de muletas, alejarse rápidamente), con esto el vendedor suspiro y dijo, - está bien señor, su oferta ha sido aceptada-
Robert sonrió, se alegró mucho por su pupilo y le dijo, – al final lo conseguiste Terry, felicidades, tu esposa estará muy contenta-
Terry solo cerró sus ojos y sonreía de medio lado, luego se giró a mirar a Robert y le dijo, -no traje suficiente Robert, préstame algo por favor-
=_= -eres un sinvergüenza, en fin… -, le contestó Robert.
…
Candy decidió arreglar sus libros de medicina en el estudio, el cual Terry ya había arreglado antes. Una de las estanterías poseía una magnífica colección de Shakespeare, todas sus obras muy bien organizadas, Terry se había traído varios libros de su villa en Escocia, otro estante estaba lleno de literatura francesa y literatura Inglesa, el hobby de él siempre había sido leer y en ocasiones ella lo acompañaba en su lectura por las noches, la voz de su esposo era su favorita, a ella le fascinaba escucharlo.
Varias fotos de ellos, se apreciaban enmarcadas en las paredes, un gran ventanal que daba al jardín que acababa de plantar, se apreciaban muy bien las rosas, y entraba mucha luz. Candy descargó la caja de sus libros en el piso y se sentó en el sillón, observando las estanterías pensando en cual será mejor para acomodar sus libros. De pronto dirigió su mirada al escritorio que tenía un cajón entre abierto, justo el que él siempre guardaba con llave.
Allí se encontraban, las cartas de Candy, las cartas de Eleonor, su corbata que era también un tesoro de ella envolviendo las cartas que ella escribió con tantos sentimientos para él, unas de Albert también, su vieja armónica y… ¿su diario?, -ah! Así que tú lo tenías Terry, eres un tramposo, después de todo si lo leíste-, se dijo Candy a sí misma.
Ella abrió su diario, ya no tenía miedo de leer lo que hubiera allí, porque finalmente estaba junto al protagonista de aquel libro, el chico que desde hace tanto tiempo, la había enamorado. Terry había escrito varias cosas en el también, cosas que nunca antes le había dicho a ella, Candy solo se sonrojaba al leer e inflaba sus mejillas, mientras pensaba: "ah Terry eres un granuja, nunca cambiaras", pero luego de cada lectura ella no paraba de sonreír.
Cada pasaje escrito por Terry tenía una fecha, y el día que se casaron, él había escrito algo también: Aunque las estaciones cambiaran de color continuamente en el pasar de los años, el amor que siento por ti no se marchitó nunca mi adoraba pecosa, al contrario, esperaba cada día de invierno para volver a florecer, y en las noches del otoño reverdecían con la misma intensidad de tus ojos. Así se mantenían latentes y resistentes durante el verano cuidándome en mi soledad y en la primavera me atormentaban punzantemente al saberte tan lejana. Así fue cada año sin ti. Más que nada en este mundo, mi deseo es permanecer a tu lado para siempre.
-Terry, en el tiempo que estuvimos separados, tu amor perdido era mi único delirio, tu leíste esas cartas que escribí con tantos sentimientos encontrados; unas donde te grito que te amo y otras donde plasmo mi rabia y me resigno a perderte. NO Terry!, mi corazón en realidad nunca pudo renunciar a ti, sentirte cerca era …. Como una gran luz que nunca se apagaba, tú eres mi luz, no puedo describirlo exactamente pero….- se dijo Candy a si misma mientras apretaba su diario contra su pecho, -este diario es….. - , tomó una pluma y muchas hojas adelante, se decidió a escribir algunas líneas que brotaban directamente de sus corazón.
De pronto escuchó un auto llegar, Terry había regresado, y Candy salió rápidamente a recibirlo, se aventó a su brazos y le dijo, -Hola mi amor, hoy te tardaste-
-hola mi linda pecosa, lo siento, Robert me pidió un favor, pero ya estoy aquí, y te traje un regalo -, le respondió él con una gran sonrisa.
Candy desempacó el cuadro, y sus pupilas se dilataron, - Terry, esto es…., es mi hogar de Pony, pero… ¿cómo es posible? - , estaba sorprendida
- lo encontré en el mercado de las pulgas, en cuanto lo vi supe que se trataba de tu amada colina- , le respondió Terry muy sonriente
Candy se sorprendió, - no lo puedo creer, justo así se veía en mi infancia, ¿te basto solo un vistazo para reconocerlo?, eres increíble amor-
Ella se arrojó sobre él y lo besó, cayendo ambos al suelo, - gracias amor, justo estaba pensando en mis madres y en este lugar, ya no se sentirá tan lejos, pongámoslo en nuestra recamara - , sugirió Candy
Terry se levantó con ella y le dijo, - no amor, debes ponerla en un sitio que se aprecie desde cualquier lugar, pongámosla aquí- , él hacia un marco con sus dedos, como tratando de enfocar mejor el sitio, y dijo, – creo que sobre la consola está bien, lo veras desde cualquier ángulo, incluso desde tu jardín-
Candy solo le sonrió y le dijo, - ¿ya lo notaste?, cuando florezcan se verá bellísimo amor-
Él la abrazo y mirando el cuadro le respondió, - no lo dudo, todo en lo que pones empeño, termina muy bien-
Candy abrazó a su esposo y mirando el cuadro se percató de algo que le dio un vuelco a su corazón y le dijo, - cielo, llévame con la persona que te vendió ese cuadro-
Asombrado le preguntó, - ¿para qué amor?-
-Terry. Slim era un niño que vivía conmigo en el hogar de pony, era más pequeño que yo y también muy apegado a mí. Luego que regresé de Lakewood, supe que había sido adoptado por una familia de herreros, pero en realidad él era un artista, llévame con él amor, por favor-, le pidió Candy nuevamente.
Terry accedió pero en el camino le dijo, - amor, la persona que me vendió este cuadro era mucho mayor que tú, no creo que sea ese chico que tú dices, además…-, Terry cerró los ojos y dijo sonriendo, -nada amor, vamos a preguntarle a ese hombre por tu amigo-
Candy solo asintió sonriente,
Una vez que estuvieron allá, el hombre ya no estaba, su puesto yacía vacío. Contaron a la pareja que el callejón de los artistas solo iba por hoy, aunque solo vendían obras antiguas de desaparecidos artistas, como un símbolo para dar paso al nuevo arte.
Buscaron un par de horas más, no había una sola pista de Slim, y ella ya no sabía cómo buscarlo, entonces Terry la abrazo y le dijo con un tono muy dulce, - amor, en las épocas de la gran guerra, las familias de clase media, eran las primeras en ser llamadas para unirse al ejército, si salías apto, era prácticamente obligatorio unirse; solo para las familias acaudaladas era algo opcional.
- Oh no Terry ¿quieres decir que quizás él murió en la gran guerra? , oh no lo digas por favor-, decía Candy algo consternada al pensar en tal cosa.
-eso no es algo seguro amor, pero definitivamente tu amigo no está aquí, solo podemos rogar para que esté bien, han pasado demasiados años, no tenemos ninguna pista de él, si está vivo, seguramente lo volverás a ver algún día, no te pongas triste por favor- , le dijo Terry acariciando su mejilla.
Candy solo cerró sus ojos y se recostó en el pecho de su esposo, - es verdad, seguramente está en alguna parte, tratando de seguir su camino, seguramente está bien-, decía Candy, mientras abrazaba a Terry, dejándose envolver por el calor de su pecho, algo que siempre la reconfortaba.
El sol se estaba ocultando, Terry llevo a Candy a cenar y luego regresaron a casa, ambos se sentían más relajados, el rio Avon se veía tranquilo, las luciérnagas adornaban su casa, como dándoles la bienvenida al llegar, una vez dentro Terry notó el pequeño paquete sobre la mesa de centro y preguntó, - y ¿este paquete?-
Candy lo levantó y le respondió mientras lo destapaba, - es un regalo de la tía abuela, al parecer me lo dejo hace mucho tiempo, pero Archie solo pudo traerme todo esto hasta ahora, como tardabas, estaba organizando lo que él me trajo-
Eran 2 fotos enmarcadas, una era de Candy junto con George y los empleados del hotel en Miami, y la otra era de Albert junto con los Leagan, Candy miraba ambas fotografías, adornó la pared con una de ellas, y mencionó, - Ellos fueron las primeras personas que me trataron bien a parte de la señorita paulina y la hermana Lane, además es la primera fotografía que veo de George, a él no le gustan mucho las fotos ¿sabes?-
- no me sorprende, el carácter de George no es precisamente el de un hombre muy sociable, él no parece americano, me sorprende más el nombre de tus madres, ¿Paulina y Lane?-, preguntaba Terry
-George es frances, Pony le decían de cariño porque según ella era rellenita como un pequeño potro, ella siempre estaba con la persona que me educó en enfermería, la señorita Mary Jane, al parecer eran muy amigas y siempre estaban juntas en su juventud. Y la hermana Maria, su verdadero nombre es Lane Roach, me entere hace muy poco, el verdadero nombre de mis madres, es increíble ¿verdad?-, decía Candy sonriente
- tengo sospechas del porque querían ocultarlo- comentaba Terry sonriente
Candy levantó la otra fotografía, era de Albert con los Leagan, y pensó: "señora Leagan, señor Leagan, gracias por disculparse y limpiar mi nombre, Neal te deseo la mejor de las suertes, espero que puedas llegar a ser feliz, Elisa también te perdono a pesar de todo, que todos tus esfuerzos para llenar el vacío de tu corazón no sean en vano", -Incluso mi estancia con los Leagan ahora son un grato recuerdo-, comenta Candy sin dejar de mirar la fotografía.
Terry mira la fotografía y dice, - Ese día es un muy grato recuerdo para mí, en el hotel de los Leagan aceptaste ser mi esposa, ponla junto a la otra fotografía amor, de hecho podríamos ponerla junto a nuestra foto de matrimonio, sería algo así como un prefacio jajaja-
- la dejare junto a la otra foto y ya está, no hacen falta los prefacios, no es una historia que pueda compartirle a nuestro hijo-, decía Candy algo sonrojada.
-¿en qué estás pensando señora Grandchester?, ¿porque no podemos contarle a nuestro hijo? - preguntaba Terry divertido acercándose a Candy
Candy solo se sonrojó más y titubeando respondió, - porque… porque, ah! No me hagas decirlo, tu sabes bien porque-
Terry solo silbo y dijo con picardía, - señora G. es muy extraña, yo solo le contaría que allí te propuse matrimonio, nada más; tu mente está llena de cosas indebidas mi lady pecas, aunque a mí no me molesta en absoluto-
Candy solo hizo un puchero, se dio vuelta y dijo – bah eres insufrible, mejor terminó de arreglar el estudio-, Terry la siguió divertido.
-¿dónde crees que puedo poner mis libros de medicina?-, preguntaba Candy muy sonriente
-ponlas al lado de mi colección de Shakespeare- , respondió Terry tranquilamente
Candy solo lo miró y le dijo, - ¿estás seguro?, ¿no crees que desentone?-
- en absoluto, en alguna ocasión me dijiste que amas la enfermería, así que quiero que estén en mi biblioteca especial, por eso les hice un lugar al lado de los libros que me gustan tanto-, contestó él impertérrito.
Candy solo le sonrió y acomodó sus libros donde él sugirió. Terry miraba el cajón del escritorio abierto y preguntó – señora G., ¿estaba husmeando en mis cosas?-
Candy terminó de acomodar los libros y se giró para responderle, - oh, por supuesto que no, solo estaba tratando de recuperar MIS cosas, esas cartas y ese diario son míos, en cuanto a esa corbata, hace parte de mis tesoros ahora-, dijo Candy guiñándole el ojo a su esposo.
Terry permitió que Candy se llevara las cartas atadas con la corbata de él, pero no permitió que se llevara el diario, - oye-, reclamó Candy tratando de quitarle el diario, pero Terry solo levantó el brazo y el diario quedó inaccesible para ella, quien se ponía de puntillas inútilmente tratando de alcanzarlo. – Lo siento mucho, esto hace parte de mis tesoros ahora-, dijo Terry con una sonrisa socarrona, mientras se percataba que Candy sí que estaba totalmente accesible a él, y no perdió oportunidad para besarla y acomodarla en su regazo mientras él descansaba su peso en el gran sillón del estudio.
A la mañana siguiente Candy les escribió a sus madres sobre el gran hallazgo de su esposo, la intención de Candy era enviarles el cuadro, pero la respuesta de sus madres desechó el plan. En su carta la señorita Giddings le pedía que conservara la pintura, y que rezara mucho por Slim, puesto que quizás su vida no había sido fácil.
Pasado un tiempo la señorita Pony se enfermó y Candy se angustió mucho con la noticia, sin embargo en la misma carta Annie anunciaba que su madre se recuperaba satisfactoriamente y que el Dr. Martin la estaba cuidando bien.
-Uff Annie, gracias por tu carta, de todos modos, no podría haberme ido, no quiero alejarme de Terry, confiare en la familia Adley y en mis amigos del hogar para que velen por la salud de mis madres. Querida Annie, aún tengo grabadas tus palabras en mi mente, esta vez me aferraré a mi felicidad con todas mis fuerzas-, se decía a sí misma, mientras empacaba la carta nuevamente. Candy había entendido que ahora se debía a su propio hogar.
….
Candy siempre apoyó a Terry en su carrera, acompañándolo en sus giras si eran necesarias y asistiendo a sus presentaciones. Tiempo después, la familia se agrandó, nació la niña que Terry tanto quería, se parecía mucho a su madre, era tan blanca como la nieve, la luz del sol le prestó el color a su cabello de graciosos rizos, y el azul del mar se reflejaba en su mirada, era la princesa que él tanto había anhelado, y como Candy supuso, la consentía demasiado.
El cuarto de Pony Lane, estaba lleno de osos y muñecas, su mirada era picara como la de su padre, pero podría adoptar una expresión sumamente inocente si la situación lo ameritaba, Candy le enseñaba muchas cosas, ella debía ser estricta por los dos, "uff ahora la entiendo hermana María" suspiraba Candy mientras recordaba sus propias travesuras cuando era niña.
Y cuando ella cumplió 2 años, nació el último miembro de la familia, en su cabello castaño claro, se dibujaban sutiles rizos, y su mirada dulce, tenía un tono azul como el de su padre, él fue nombrado Richard; de carácter despreocupado, mucho más calmado y tierno que sus hermanos mayores.
Albert anunció que vendería la mansión de Lakewood, llevaba años deshabitada, ni siquiera el buen señor Whitman había regresado, Candy se entristeció mucho con la noticia; ella nunca descuido la rosaleda que ella misma plantó, pero nunca pudo lograr una dulce Candy; ese tipo de rosa solo se da en Lakewood al parecer, y la nostalgia la invadía al saber que no vería tan majestuoso jardín nunca más, " espero que los nuevos dueños sean gentiles con ese lugar, ¿que pasara con los portales?, ¿cómo será esa nueva familia?" pensaba Candy .
Año y medio más tarde, la señorita Pony tuvo una recaída, y Candy angustiada les escribía cada día expresando con ahínco sus deseos y ruegos para que su salud mejorara pronto, esta vez ella se lamentaba estar tan lejana, un océano las separaba. Afortunadamente recibió una carta de la misma señorita pony anunciándole que estaba mejor que nunca y que no se iría tan pronto.
Ella estaba aliviada, en la distancia se disculpaba por no cuidarla ella misma personalmente, pero no quería dejar ni por un momento a aquella persona que más que nada en el mundo deseaba permanecer a su lado, Candy buscó entre su armario el joyero que su amado le había regalado hace años y lo abrió para guardar la carta de la señorita Pony.
Candy no pudo evitar ojear todos esos recuerdos que ella tenía allí guardados, rememorando tantas cosas hermosas y también las más dolorosas, reflexionando sobre todo lo que tuvo que pasar para al fin poder estar con quien ama, extasiada y melancólica llegaban a su mente las palabras de la señorita pony, "si sigues tu camino con convicción, quizás en el voltear de la próxima esquina te topes con un encuentro maravilloso y envolvente", – usted tenía razón señorita Pony, estoy convencida de ello-, reflexionaba Candy con sus ojos cristalinos mientras escuchaba el hermoso sonido de la cajita de la felicidad de Candy, no se percató que el sol ya se había escondido y ella se encontraba en penumbra .
De pronto la luz de la habitación se encendió, - Candy, ¿Qué estás haciendo aquí en la oscuridad?- , dijo él, con esa voz que tanto le gustaba, cuyo tono era capaz de agitar su corazón de tal manera que sentía perder el aliento, y esa sonrisa que ella tanto adoraba.
"no puedo creer que esta vez no escuché el auto que lo traía de vuelta" pensó Candy para sí misma, y así, con los ojos cristalinos y con una voz entrecortada pero un amplia sonrisa, le contestó, – bienvenido de nuevo-, saboreando la alegría de poder pronunciar esas palabras, se arroja a los brazos de Terry sumergiéndose en ellos.
-Amor, ¿estuviste llorando?-, pregunto Terry,
Candy solo negó con la cabeza y le respondió, - es solo que… estoy agradecida con la vida por permitirme ser tan feliz, por tenerte a ti –
-mi pecosa llorona, yo también soy feliz de poder tenerte finalmente, y no pienso soltarte nunca, te lo advierto-, decía Terry sonriente mientras se daban un tierno beso.
…
El señor Harry Thompkins, se casó con una dama inglesa y tuvieron una hija a la que nombraron Leslie, un buen día, el señor Harry tuvo un intenso dolor que provocó que se retorciera en el piso, su hija de tan solo 3 años estaba preocupada y lloraba; por suerte, el accidente ocurrió cerca a la casa de Candy y ella lo atendió de forma inmediata y efectiva; al llegar al hospital, fue poco lo que tuvo que practicársele, pues Candy ya había hecho la mayoría. A Candy se le ofreció un puesto en los hospitales de Londres por sus amplios conocimientos en cirugía quirúrgica, y su capacidad tan acertada para diagnosticar.
Con este hecho grabado en su memoria e inspirada por Candy, Leslie le decía a su padre constantemente que quería estudiar medicina algún día también. Richard Grandchester habló a su hijo sobre los conflictos entre Alemania y el resto del mundo y con algo de ansiedad le manifestó su preocupación con el tema, aconsejándole que volviera a América y se asentaran por un tiempo allí mientras la tormenta bajaba.
Terry así se lo hizo saber a su esposa, quien estaba al tanto del conflicto por palabras de Albert. Ella no estaba del todo convencida de dejar su casa, pero con la idea de poder presentarles a sus hijos el hogar donde ella creció, accedió finalmente.
El tiempo pasaba y las noticias de la guerra eran cada vez más cruentas, Terry agradeció en silencio a su padre por haberle aconsejado a tiempo. Aunque EEUU estaba también tomando parte en esa guerra. La señorita pony enfermó nuevamente y en aquella ocasión, la gran familia que alguna vez ella acogió y cuidó con tanto cariño, estaban junto a ella. Una gran reunión se dio en el hogar de Pony, los niños estaban muy preocupados por ella, Albert, Candy, Terry, Archie, Annie y todos sus familiares y allegados, estaban al pendiente de su salud.
George dio un paseo a los más jóvenes de la familia, Stear ya contaba con 17 años, siempre estaba junto a sus compañeros de aventuras, Albert y Anthony.
Pony Lane estaba junto con su gran amiga Margaret Cornwell, en el hogar de pony, se probaban las chaquetas de sus respectivos padres, y en el paseo por un pequeño descuido de Pony, Maggie resbaló rompiendo su muñeca favorita y causando una fuerte discusión entre ellas. Maggie buscó consuelo en Richard, corriendo hacia él para contarle lo mala que era su hermana, y Pony Lane se fue corriendo disgustada, sin rumbo por los alrededores, perdiéndose entre los árboles, llegó a una hermosa rosaleda algo parecido a lo que tenía su madre en el hogar de pony, o en su casa en Londres aunque en una medida más pequeña, este jardín era majestuoso.
La reja estaba cerrada, entonces se trepo a un árbol y salto al siguiente para colarse dentro del jardín, bajo con cuidado del árbol y ya estaba dentro. El jardín tenía una fuente, era muy lindo, observó una rosa muy bella, su color era de rosa pálido, a su madre seguramente le encantaría, y movida por ese sentimiento, trato de arrancar la rosa para llevársela a su madre.
-no es muy generosa señorita, robar las rosas de un jardín ajeno no habla bien de usted-, le dijo un chico que iba a hacia ella,
Ella retrocedió, la habían descubierto, era un muchacho de cabello corto, color caramelo, ojos color oliva, y una sonrisa socarrona, tendría quizás unos 14 años, - lo… lo siento-, dijo ella alejándose lentamente
Pero él solo se acercó y le dijo, – ¿no nos hemos visto antes? Tengo la impresión de que te conozco- , y la chiquilla de coletas, tratando de huir de él, salto la reja, y al otro lado de esta le contestó ya más tranquila al verse fuera de su alcance y sonriendo, - no lo creo, tu no me suenas de ninguna parte y esta es la primera vez que piso este lugar, en fin muchas gracias por la rosa, a mi mamá le encantara-
La chica había arrancado la rosa sin que el chico se percatara, y además era muy hábil para saltar, dejo al chico muy sorprendido con su agilidad y sobre todo, con su sonrisa. Al desaparecer la chica, el muchacho pensó, "es muy bonita, ¿de dónde será?, te pareces mucho a la niña de una pintura que hay en la mansión vecina"
- Pony donde estabas ya nos vamos-, le gritaba su hermano mayor
- lo siento Albert, no te enojes, es que encontré una flor que me gustó mucho y pensé que a mamá también le gustaría-, respondió la chica de expresivos ojos
-no la molestes Albert. Hasta ahora íbamos a buscarte Lane, sube- , la invitaba Anthony, extendiéndole su mano
Y ella con una radiante sonrisa tomó su mano en respuesta.
….
Terry estaba en su casa absorto en la lectura, como si estuviera leyendo algo nuevo y fascinante, ahora residían en New York, sus hijos estaban visitando la villa de su madre, y Candy le decía que ya era hora de ir a dormir, que no se tardara. Él no la hizo esperar mucho, se acostó a su lado, y después de intercambiar un par de caricias, Terry se quedó dormido.
Cercano a él, yacía ese libro que estaba leyendo hace un rato, era rojo y en letras doradas se veía su título, Candy White Adley, "mi diario, hace un tiempo no lo veía" pensó Candy, y ella misma quiso hojearlo nuevamente, cada vez que lo leía, el amor por su esposo surgía con más fuerza, y mirándolo dormir pensó, "no te cansas de leer sobre ti verdad?, Eres un engreído con todas sus letras, no mentía en eso jijiji, el engreído que he amado y amaré por siempre".
Y releyó también lo que escribió por última vez allá en su casa en Londres:
.
Terry, en todos los años que estuvimos separados, sentir tu amor era mi más grande anhelo, mi delirio. A lo largo de mi vida, he visto diferentes clases de amores, antes de conocerte, no estaba muy segura de lo que significaba, un sentimiento tan complejo que abarcaba una gran gama de sensaciones
*Unos que aguardan pacientemente, hasta que la llama se aviva
Flashback:
" - yo te esperare Archie, esperare a que me mires solo a mí-, años más tarde…
…. - Mi linda Annie, gracias por quererme de este modo, sé que no soy perfecto, pero siempre has estado ahí cuando más te he necesitado, has estado pendiente de mi todos estos años y… en lo que me resta de vida, quisiera devolverte cada gesto de amor que me has profesado, hazme feliz una vez más y acepta casarte conmigo-, dijo Archie mostrándole un bello anillo a su novia
Annie con los ojos llenos de lágrimas, se avienta sobre Archie abrazándolo con todas sus fuerzas, - Oh Archie, desde la primera vez que te vi, sabía que nunca podría mirar a nadie más. Prometo que te amare más cada mañana a tu lado, acepto -
-no llores linda, ahora más que nunca debemos sonreír, tus ojos son una bendición, y estoy orgulloso de haber logrado que solo puedan enfocarse en mí, yo nunca podría haberme levantado sin ti mi bella Annie-, le decía Archie con una dulce sonrisa mientras enjugaba las lágrimas de Annie con sus dedos
- No te das cuenta, pero tú siempre has representado una alegría en mi vida, tan solo con estar conmigo y ahora…, me has dado 2 alegrías intensas en una sola frase, eres tan increíble…. Archie, ya no tengo miedo de decírtelo…. Estoy embarazada- , decía Annie sonriente
- QUEEE?- respondió Archie al borde de un colapso….
…
* Otros inciertos que pueden ser tan suaves como las rosas, o hirientes como las espinas
Flashback:
-Neal por favor perdóname, no quería lastimarte, es que nunca me imaginé que irías al establo, esa trampa no era para ti-, se excusaba una preocupada Eliza
- bah, lárgate maldita sea, no quiero verte, ¿hasta cuándo vas a madurar?, Enloqueces ante el rechazo de cualquier hombre, deberías quererte un poco más, ten algo de dignidad. Y ahora por tu culpa estoy metido en este hospital. La enfermera que me atiende es un demonio, ¿comprendes?, UN DEMONIO - , replicaba Neal con una expresión mezcla del pánico y el lamento.
En ese momento la enfermera jefe entró con aire de superioridad, -señor Leagan, ¿hasta cuándo aprenderá que no puede maldecir en este lugar?, señorita Leagan disculpe pero las terapias de su hermano se harán hoy más temprano. Espero señor Leagan que demuestre sus agallas y esta vez no me amenace con hacerme echar, su fortuna y poder no me asustan en lo absoluto, atenderlo es mi deber y justamente eso haré a pesar de sus lloriqueos –.
Dicho esto la enfermera se retiró,
Neal estaba petrificado y con voz temblorosa dijo, - Eliza!, me retracto, no te vayas, quédate, quizás eso aplaque a esa mujer, no tiene piedad con nadie, y al parecer le da igual el dolor ajeno-
Eliza lo pensó y le respondió con un deje de fastidio, - pero yo te prometí conseguirte el mejor doctor, y todo el mundo me la recomendó, la señorita Hammilton tiene una medalla por su valentía y eficiencia en el campo de batalla, ella tiene experiencia con este tipo de lesiones; además me ha dicho que el dolor solo será por las primeras terapias hasta que tu cuerpo se reestablezca por sí mismo, solo debes resistir. Sé un hombre Neal. Qué difícil es entenderte, antes me dijiste que te había parecido linda ¿no?-
Resignado, cerró sus ojos y contestó, - sí, pero eso fue antes de conocerla, ¿Cómo una chica atractiva tiene una actitud tan horrible?, va a quedarse solterona sin duda, con ese carácter no hay quien la aguante-
-shhhhhh shhhhh –, Eliza hacia señas con su boca y Neal no entendía que estaba tratando de decir, hasta que volteo la mirada, y en la puerta se encontraba Flanny, escuchándolo y observándolo con los ojos más fríos que jamás haya sentido en su vida.
Y del mismo modo pronunció, -prepárese señor Leagan, ya tengo listo el equipo de su tratamiento-
….
*Hay amores que se siembran, y al ser constantes y pacientes con ellos, florecen,
Flashback:
Kenneth dirigía a Patty hacia un campo abierto, ella tenía sus ojos vendados
-¿A dónde me llevas?-, decía Patty dejándose guiar por él
-no preguntes tanto señorita O´brien, es una sorpresa, ya casi llegamos, confía en mi – respondía Kenneth muy serio
-¿otra sorpresa? , no hace falta que te esfuerces tanto, la tortuga que me regalaste la semana pasada fue suficiente para mí-, decía Patty sonriente.
Kenneth no dejaba de mirar hacia el frente con decisión y quitándole la venda de los ojos a Patty, le respondió, - te equivocas esto es muy necesario-
Frente a ellos se encontraba un aeroplano. Kenneth se encontraba muy serio
- no puedo creerlo, ¿un monoplano?, hacia años no veía uno, aunque este es un nuevo modelo, ¿cómo lo conseguiste? - preguntaba Patty con una luz especial en sus ojos
Kenneth tenía la mirada oscurecida y respondió en voz baja, - un amigo alemán me lo consiguió. Escucha Patty, sé muy bien que tienes miedo de estas cosas pero…. es necesario que subamos…, y superemos todo lo que nos mortifica…, para comenzar sin pesares en el corazón-
Patty estaba confundida, no entendía a qué se refería
Kenneth le pasó a Patty un equipo de aviación y el mismo también se colocó uno. Se montaron en el avión, y Kenneth lo hizo andar, se denotaba muy nervioso, parecía que el avión iba a despegar, sin embargo antes de que lo hiciera Kenneth se detuvo, él tenía la respiración agitada, y de repente, tomo a Patty de sus hombros y le dijo.
- lo siento Patty , ¿estás bien?, no quería lastimarte, solo quiero …, quiero cumplir tu sueño … yo … yo .. Quiero que superes tu miedo… -, decía Kenneth nervioso con su voz entrecortada.
=_=U, - eso debería preguntártelo yo, sabes bien que amo los aeroplanos, eres tu quien los detesta a causa de tu miedo a las alturas, ¿porque te estas obligando a hacer esto?-,
Kenneth solo permaneció en silencio por un momento y le respondió, – porque… porque es que yo…. Aaaghh…., no me hagas tantas preguntas Patty, solo déjame compartir contigo tus alegrías-
Patty solo cerró los ojos y pensó preocupada, "Kenneth, ¿porque haces esto?, sabes bien lo que significa el cielo para mí, en cambio tu tiemblas de tan solo pensar en estar allá arriba, sin embargo ¿quieres cruzarlo conmigo a pesar de todo?, te lo agradezco" ,
- Kenny, hazte a un lado, ¿confías en mí?-, le preguntó Patty con una linda sonrisa, y una mirada definitiva
Kenneth trago saliva y algo tembloroso le contestó, - sabes bien que sí, eres la persona en la que más confío, pero espera un momento, ¿tú sabes pilotar?-
Patty solo rio y poniéndose frente a los mandos, echó a andar el monoplano una vez más, Kenneth se aferraba a ella, y cerraba los ojos, hasta que el avión despego finalmente, él se sentía aterrado, no se atrevía ni a respirar. Hasta que además del sonido del viento, oyó la voz de Patty
- Kenny, muchas veces quise compartir con alguien este panorama tan majestuoso, la primera vez que lo vi, mi corazón se oprimió de tal manera, que solo atiné a ponerme a llorar, sin embargo hoy es diferente, hoy …., hoy comenzamos una nueva etapa–
Kenneth no entendía a qué se refería, pero la voz de Patty era capaz de reconfortarlo.
Patty tomó la mano de Kenneth y con una voz dulce dijo, - abre los ojos Kenny, admira conmigo… este hermoso sol poniente que se extiende hasta el infinito; dejemos ir todos nuestros miedos, junto con el-
Kenneth abrió los ojos y observó a Patty, ella estaba llorando pero una gran sonrisa se dibujaba en su rostro, siempre con su mirada al frente, dejando que el viento acariciara su cabello, Kenneth se atrevió a mirar al frente también, Patty tenía razón, era fantástico, todo con ella siempre parecía fascinante, pero esta vez, era lo más bello que había contemplado en la vida, y le dijo, - quiero que este momento no se acabe nunca , esto es magnífico Patty-, Kenneth sonreía
El sol se ocultaba y con sus rayos llenaba los corazones de ambos jóvenes.
Patty le devolvió la sonrisa también y le contestó, - gracias Kenneth, gracias por estar aquí conmigo, me siento mejor que nunca, te prometo que no volveré a llorar por el pasado. Ahora…, sostente muy fuerte, VAMOS A DESCENDER-, Patty se puso muy seria de repente.
Kenneth se sostuvo de ella y aterrado pegó un grito que atravesó el bello panorama.
…
*también existen los que son solo ternura y fantasías, esos jamás se olvidan.
Flashback:
- lo sabía. Eres más bonita cuando sonríes que cuando lloras-
-¿quién eres tú? Pareciera que vienes del espacio-, decía una pequeña Candy secándose las lágrimas
El misterioso chico rio de buena gana y le respondió; -dices cosas muy divertidas, a pesar de mis vestimentas, te garantizo que soy humano-
"ese chico misterioso parecía un príncipe, si no fuera por este broche habría creído que se trata de un sueño, espero volverte a ver algún día mi querido príncipe" pensaba una Candy de 6 años
-no llores pecosa, eres más bonita cuando sonríes que cuando lloras-, decía un joven Anthony
- la próxima vez que nos veamos será tu cumpleaños-, - esta rosa se llama dulce Candy y es para ti-, - talvez te gusto porque me parezco a tu príncipe-, - Candy perdóname, estaba muy preocupado por ti-, "me gustas… te amo", - ese rubí te lo regalaré yo, ya lo veras -
Una tragedia: Anthonyyyyyyy
"- Candy, estoy tan feliz de verte, ¿aun sigues viviendo tu vida con una sonrisa?, espero que sí porque más que nada, mi gran deseo es siempre verte sonreír, quiero ver que alcances tu felicidad mi querida Candy, yo nunca te olvidaré-
- Anthony, soy feliz de haberte conocido-, respondía Candy llorosa, pero con una gran sonrisa"
….
Y sobre todo, conocí tu amor mi T.G. A lo largo de mi vida, he aprendido que las despedidas pueden ser duras, pero mientras sigamos con vida, siempre podremos seguir adelante, y reencontrarnos, ¿no es así mi amado Terry?, por eso ya no les temo. Seguí mi vida aferrada a las palabras de la señorita Pony: siempre afronta tu camino con una sonrisa, al voltear en cada esquina, puede sorprenderte con un encuentro maravilloso; y así lo hice, hasta que por fin regresaste a mí.
Siempre me pregunté qué significaba alcanzar la felicidad exactamente, cuando nos despedimos en aquella nevada, el calor de tu pecho se quedó en mi espalda y el latir de tu corazón, retumbaba en mi pecho también,…. Creí que el tiempo terminaría por alejarnos pero, yo solo pude seguir alimentando mis anhelos por ti. Me di cuenta que mis sentimientos eran tan fuertes, que se mantuvieron intactos con los años, crecían aun en las más duras circunstancias, nunca desfallecieron a pesar de mi soledad. Tu amor fue tan brillante como la luz que desprende el sol de mediodía, resplandecía en mi oscuridad. Por eso fue que me consolé amándote en la distancia, sin importar el tiempo; sabía que algún día nos volveríamos a encontrar.
Realmente soy tu ángel atolondrada, pasó un buen tiempo para descubrir que, aquella ocasión en que me envolviste en tus brazos y me posé en tu pecho, me vi protegida y sentí que no quería alejarme de ti nunca más; fue cuando sentí el calor de tu pecho por primera vez que alcancé mi felicidad.
Candy cerró el diario y suspiró, reflexionando sobre las líneas finales que había escrito, miró a su amado dormir, Y ella acurrucándose en su pecho, sintió que era más feliz que nunca, así quedándose dormida, murmuró,
- Terry, mi vida, fue tu gran amor…. fue en tu pecho que alcancé la felicidad-
FIN
