Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.
Una pequeña nota antes de que empiece la lectura. La canción que bailan Edward y Bella se llama: Please forgive me de Bryan Adams, ojalá la pongan cuando empiecen a bailar, crea un ambiente muy genial para leer esa parte.
Capítulo 40: El coctel de Bella con claridad
BPOV
El día de la fiesta amaneció brillante y soleado, lo cual era desafortunado, dado que tenía trabajo que hacer y estaba atrapada en la casa de los Cullen, pero gracias a Dios tenía mi celular y a Alice.
Ella llamó a los proveedores, confirmó los horarios de entrega e incluso llamó al salón de la universidad para verificar el progreso de la decoración y de las entregas solo para asegurarnos de que las cosas estaban saliendo según lo planeado y que todo estaría listo para la fiesta de esta noche.
Alice pensó en todo, bolsas de regalo para los estudiantes, servicio de taxi para aquellos que bebieran demasiado y necesitaran un conductor sobrio que los llevara a casa. Incluso convenció a la compañía de encargada de las bebidas de inventar un cóctel especial para el evento. Las dos fingimos disfrutar la bebida cuando la probamos esperando que tuviera buen sabor.
El olor era nauseabundo, al menos para mí, por lo que necesitaba estar más tranquila, así que un día le mencioné los ingredientes a Mandy y ella me dijo que sonaba muy sabroso, rezaba porque tuviera razón.
La respuesta a la fiesta fue abrumadora. El año pasado, hice solo un evento estándar que fue tranquilo y bastante aburrido, aunque la gente comentó que la habían pasado muy bien, pero teniendo en cuenta lo que había planeado Alice este año, los comentarios que circulaban por el campus eran ensordecedores.
Los invitados estaban emocionados y los que no fueron invitados esperaban ansiosos una invitación. Las invitaciones que incluían un acompañante y las confirmaciones de asistencia estaban llegando rápido y furiosamente, además de aquellos que habían olvidado enviar sus papeles a tiempo. La bandeja de entrada de mi correo electrónico rebosaba de confirmaciones que decían que no se perderían esto por nada del mundo.
Mi celular sonaba incesantemente y finalmente desistí de trabajar en la sala de estar de los Cullen, interrumpiendo el día de todos, así que le pregunté a Jasper si podría usar su estudio como base de operaciones hasta que la luz del sol se fuera.
Hasta que pudiera ir al lugar yo misma a verificar cómo iban los preparativos, tenía que confiar completamente en Nikki, la directora de cocina de la universidad, que me había llamado para decirme que las mesas y los manteles que Alice había seleccionado tan amorosamente estaban siendo puestos y que Chris, el florista, ya había entregado los hermosos centros de mesa con las flores francesas. Todo finalmente estaba cayendo en su lugar.
Aparentemente había estado en el sótano por horas, completamente inconsciente del paso del tiempo, cuando escuché un suave golpe en el marco de la puerta del estudio de Jasper. Levanté la vista, sorprendida de ver a Edward esculturalmente parado allí con sus manos detrás de su espalda.
Solté el bolígrafo, que había estado usando para tachar cada detalle de mi lista interminable de artículos, proveedores y llamadas telefónicas.
–Hola, Edward. ¿Qué cuentas?
Incluso con un simple par de jeans y un suéter azul oscuro, se veía completamente guapo.
–¿Puedo pasar? –preguntó tímidamente.
–Por supuesto
–Solo quería que supieras que el sol ha decidido esconderse detrás de las nubes y el pronóstico del tiempo predice que esta tendencia se mantendrá el resto del día, por lo que puedes irte. ¿Te gustaría que Alice o yo te llevemos al salón de la Universidad?
Déjame ver... ¿me gustaría estar a solas en un auto contigo? ¿Únicamente los dos solitos? Una pregunta simple con una respuesta incluso más simple... Yendo en contra de lo que quería, el lado racional de mi cabeza y mi corazón se hizo cargo.
–Gracias por la actualización del clima –mi sonrisa forzada parecía brillante y alegre, aunque en mi corazón sentía todo menos eso –y si pudieras decirle a Alice que esté arriba en diez minutos, eso me ayudaría muchísimo. Ya subo
–Me haré cargo de eso –se apartó de mí más rápido de lo que esperaba, retrocediendo apresuradamente hacia las escaleras, antes de llamarlo.
–¿Edward? –esperaba que mi voz no delatara la emoción que sentía cada vez que estaba cerca.
Se detuvo antes de que su pie hiciera contacto con el último escalón y giró un poco, dirigiéndose hacia mí.
–¿Sí, Bella?
Verlo a él y sentir su aroma y ver su pelo grueso y broncíneo hacía que todo mi cuerpo temblara por tocarlo, así que respiré profundamente antes de tratar de parecer ocupada con las carpetas y las listas interminables para la fiesta.
–¿Aun planeas conducir esta noche? Me refiero a que, si prefieres no ir lo entendería perfectamente. Podría irme con Alice y Jasper y...
Dio unos pocos pasos dentro de la oficina y puso sus dos palmas sobre el escritorio, inclinándose hacia mí, haciendo que su aroma se hiciera más intenso dentro del pequeño espacio en el que estábamos. Él me miró con una intensidad difícil de ignorar, mientras que su cabello caía sexualmente en sus ojos, haciendo que mis dedos anhelaran extender la mano y apartarlo de su rostro.
Últimamente, tenía que sentarme en mis manos cuando él estaba cerca ya que mis brazos parecían tener mente propia.
–Bella, ¿estás tratando de zafarte de nuestra pequeña apuesta? No me digas que estás tratando de echarte para atrás con nuestro baile. No me malinterpretes, sé que detestas ser el centro de atención, pero un trato es un trato. Y en esta casa, si no cumples con tu parte del trato, puedo encontrar algo mucho peor que un baile –amenazó, aunque su sonrisa me aseguró que estaba bromeando. Se inclinó aún más cerca al hacer este comentario y sin darme cuenta contuve la respiración.
Me sentí deslumbrada y luché por aclarar mis pensamientos.
–No, no intento no cumplir mi parte del trato, aunque no soy mejor bailarina de lo que era, bueno, hace diez años –no le dejaría ver cuánto ansiaba bailar con él esta noche, o cómo todo mi cuerpo dolía físicamente por estar en sus fuertes brazos. No podía esperar a ver si el recuerdo de estar en sus brazos era tan bueno como lo recordaba –solo quería asegurarme de que nos llevarás al campus. ¿Todavía quieres hacerlo? –traté de burlarme casualmente... como lo haría una amiga, pensé mientras suspiraba internamente.
–No me lo perdería por nada. Ahora, a menos que necesites algo más, subiré corriendo a decirle a Alice que te espere arriba
–Gracias, Edward. Solo necesito recoger mis cosas y luego ella y yo podemos ir a ver cómo están progresando las cosas –lo miré sonriendo tan brillantemente como me permitieron mis mejillas.
–De nada –sonó como si estuviera ronroneando –te veré cuando Alice te traiga de vuelta para prepararte. Rosalie debería estar en su elemento para entonces –sonrió con su hermosa sonrisa, poniendo los ojos en blanco en el proceso. A pesar de que no siempre lo parecía, Edward amaba a todos los miembros de su familia, incluso a su hermosa hermana, Rosalie.
Dio media vuelta y se fue y sus ligeros pasos apenas hicieron ruido cuando corrió escaleras arriba. Recogí mis cosas, organizándolas mientras las empacaba en mi bolso grande. Mi cabeza nadaba en los detalles que debían terminarse o que necesitaban chequearse, pero en lo único que podía pensar, que me distraía de los detalles, era en Edward.
Por más que ansiara bailar con él, me preguntaba cómo podría llegar a superarlo. Sería como Navidad y esperaba que mi cuerpo no revelara lo emocionada que me sentía.
Sentir sus fuertes brazos alrededor de mi cintura, estar tan cerca de él, ser capaz de inhalar su aroma y quedarme allí por un tiempo sería una bendición. Aunque me preocupaban un poco los zapatos que Alice había elegido para mí, los ridículos tacones de aguja se veían encantadores, pero eran una trampa mortal para mí, siendo vampiresa o no, pero como no quería decepcionarla o verla haciendo pucheros, acepté que los comprara.
Estaba esperando ansiosamente la noche, incluso la parte de alistarme. Todavía no me emocionaba que mi vestido fuera azul medianoche, pero estaba dispuesta a pasar ese detalle por alto.
Edward parecía sincero cuando me dijo que lucía hermosa en mi vestido cuando Esme estaba en proceso de arreglarlo el fin de semana pasado y me dolió el corazón de nuevo con ese agujero que se negaba a cerrarse. ¿Por qué yo no podía ser suficiente para él?
Negué con la cabeza, rehusándome a deprimirme nuevamente y subí corriendo las escaleras, notando que Edward estaba esperando en la puerta principal, mirando fijamente a su hermana favorita.
Al instante, supe que estaban hablando, o al menos que Alice estaba hablando en silencio con Edward. Me vieron acercarme y ambos sonrieron en mi dirección. Esos pequeños pelos en la parte de atrás de mi cuello se erizaron y supe que me estaban ocultando algo, pero no tenía tiempo para pensar en eso ahora.
–¿Lista para irnos? –preguntó Alice y su sonrisa casi era demasiado amplia.
–Sí, ya tengo todo. ¿Podrías conducir, para poder repasar estas listas otra vez?
Abrazó a Edward y se despidió de él con una mirada significativa antes de dirigirse a la puerta de su casa, manteniéndola abierta para mí.
Subimos a su Escalade, Alice sonrió mientras aceleraba, dio una gran vuelta para salir del camino hacia su casa y se dirigió directamente a la carretera.
–¿Estás emocionada por esta noche? –preguntó Alice con su entusiasmo habitual.
–Solo espero que todo salga bien. Y no caerme con esos tacones –me reí, mirándola.
Ella se veía muy preocupada e inconscientemente estaba tocando el ritmo de la canción que sonaba en la radio en el volante, sin quitar su atención de la carretera, pero su frente estaba llena de líneas de preocupación.
–Alice
Nada.
–Alice, ¿qué está pasando? –me reí de ella, empujándola levemente en el brazo para llamar su atención.
–¿Qué? –ella forzó una risa, lo que me hizo sentir incómoda al instante –¿qué dijiste?
–Solo dije que esperaba que las cosas salieran bien y no caerme con los tacones. ¿Qué es lo que te tiene tan desconcentrada? No es nada común en ti ¿Viste algo? –pregunté con calma, esperando que ella confiara en mí.
Su rostro no mostró nada, aunque no hizo ningún intento por mirarme.
–Oh, estoy bien. Estaba pensando básicamente lo mismo. Y no te preocupes por los tacones. Eres un vampiro ahora Bella y ser coordinada viene con el paquete. Además, Edward te atrapará si te caes, ya deberías saberlo –terminó con su característica sonrisa en su lugar.
No estaba convencida de lo que me estaba diciendo, pero lo dejé pasar. Continuamos por el camino sin hablar, el único sonido que nos rodeaba era la radio en el fondo. Alice ocasionalmente tarareaba o cantaba la canción que sonaba y su graciosa voz era tan alta que pensé que debía estar rompiendo algún tipo de récord mundial por la cantidad de notas que podía alcanzar.
Llegamos al campus y nos dirigimos rápidamente al salón de eventos. Camiones y furgonetas de entrega de todo tipo ya estaban allí, con personas que corrían en todas direcciones mientras entregaban mesas, sillas, manteles y todo tipo de cosas.
Ambas salimos del auto y todos los repartidores se distrajeron y se detuvieron en seco para ver a Alice. Aunque no era tan hermosa como Rosalie, su aspecto exótico tendía a llamar la atención.
Con su elegante andar, cabello negro como tinta y su piel pálida, tenía el aspecto de una exquisita muñeca china. Más como Ava Gardner que como Grace Kelly, pero era obvio que cautivaba a los humanos a su manera. Ella había sido más que una amiga para mí en Forks: ella había sido la hermana que nunca tuve.
Pasamos por delante de todos los trabajadores que miraban boquiabiertos a Alice y no se daban cuenta de lo que pasaba a su alrededor y nos abrimos paso hacia el salón, que había sido transformado a una era diferente.
El lugar donde quedaba el salón de eventos de la universidad era hermoso, con sus espacios abiertos y arquitectura de época. Por años, el presidente de la universidad junto con su familia había vivido allí, pero ahora el edificio se utilizaba para cosas como reuniones sociales y bodas, incluido el evento anual que se llevaría a cabo esta noche. El gran salón de baile en el primer piso estaba equipado con todo lo que Alice había seleccionado cuidadosamente y ordenado a los proveedores.
La pista de baile estaba repleta de helechos alquilados y el equipo de iluminación estaba probando los patrones cuidadosamente planeados que Alice había elegido, creando una atmósfera de elegancia y diversión. Ya podía imaginar a los estudiantes divirtiéndose, bailando y disfrutando de una merecida noche libre.
Las mesas altas sin sillas, estaban siendo arregladas con manteles de diferentes colores. Tonos de violeta oscuro, azul medianoche y esmeralda profunda creaban una sensación cálida que recordaba a los años cincuenta. Los hermosos centros de mesa con las flores francesas se veían perfectos en cada mesa, creando la altura suficiente para que la conversación no fuera un problema.
Los sillones oscuros de cuero marrón chocolate estaban distribuidos por toda la habitación, creando rincones acogedores para hablar, junto con largas mesas de buffet, donde el menú incluía todo tipo de platos y bocadillos de esa fabulosa década. Todo, desde elegantes canapés y brochetas hasta tazas de fruta y huevos rellenos, esperaban a los invitados. Alice también planeó poner dos enormes mesas de postres que tendrían pasteles de todos los tipos y varios cup-cakes; pequeños pasteles apilados en una pila de una milla de alto de diferentes sabores estarían esperando para saciar las ganas de dulce de todos. Para darle un toque moderno a la ocasión, había una cafetería con todo tipo de cafés y tés para terminar la noche. Puede que nosotros no comamos nada, pero los invitados de esta fiesta se irían muy bien alimentados.
Alice y yo examinamos el salón, revisando cada detalle, antes de dirigirnos al primero de los dos bares que habían sido instalados. El cantinero paró lo que estaba haciendo y nos ofreció a cada una una bebida, la cual rechazamos, diciendo que era muy temprano para beber. ¡Deja que Alice sea la que piense rápido!
Nos aseguró a ambas que él y su personal tenían suficientes suministros para la noche y que pensaba que la bebida especial que habían creado sería un cambio bienvenido para muchos. También nos mostró el menú especial de bebidas de 1950 que había impreso y pegado en pequeños marcos de plata sobre la encimera de granito, ofreciendo las bebidas más populares de la década como cócteles de champán y Singapur slings*, así como Shirley temples* para nuestros invitados menores de edad que tenían una pulsera de plástico de diferente color para que los camareros supieran a quién no pueden servir bebidas alcohólicas.
Nikki, la directora de artes culinarias del campus y que estaba a cargo del catering de la noche, se acercó a nosotras.
–Hola, Elizabeth. ¿Cómo se ve todo?
–Todo se ve adorable, es exactamente lo que teníamos en mente, ¿verdad, Alice? –le sonreí a mi pequeña duendecilla, deseando que ella estuviera de acuerdo y que le diera un poco de calma a esta pobre mujer humana.
–Es exactamente como lo imaginé. Con eso y con las fotos que utilizamos de Internet para hacer nuestros planes, ¿verdad, Elizabeth? –dijo Alice, aunque sus ojos brillaban por un significado oculto. Alice había vivido esa década, por lo que su atención al detalle se debía a algo completamente diferente. Nikki sonrió.
–Bueno, ustedes dos definitivamente se superaron a sí mismas. Me he hecho cargo del catering de este evento durante varios años y esta es la primera vez que veo tanta atención a los detalles. Incluso el menú fue algo que tuvimos que planear con precisión y cuidado. Tuvimos la oportunidad de investigar nuevas recetas y probar todo
¿Probar todo? Gracias a Dios por eso. Alice y yo utilizamos la excusa de ser "vegetarianas" o tener alergias para no probar las preparaciones. Yo les dije que confiábamos plenamente en Nikki y en su personal, lo cual, sinceramente, era verdad.
Cuando salimos de la cocina y nos alejamos del aroma de la comida humana, vimos que había llegado el cuarteto de cuerdas, el pianista y el DJ. Estaban preparándose en rincones opuestos del salón, turnándose para ensayar un poco para prepararse para la noche. Los saludé a todos con un gesto, sabiendo que habían estado hablando constantemente con Edward en las últimas semanas.
Edward se había hecho cargo por completo de ese aspecto y estaba agradecida de tener una cosa menos de la que preocuparme. Cuando le agradecí, simplemente me sonrió dulcemente y me aseguró que era un placer. Nos estaba yendo bien a él y a mí con todo este asunto de ser "amigos" y cuando hablamos, traté de hacerlo lo más breve posible, haciendo todo lo posible por no agotar mi agradecimiento.
–¿Estás lista? –preguntó Alice.
–Todo se ve bien aquí y es la mitad de la tarde por lo que debemos regresar y comenzar a prepararnos. Quiero volver aquí un poco antes de lo planeado para asegurarme de que todo esté listo antes de que lleguen los invitados. ¿Puedes estar lista treinta minutos antes?
–Claro. Nos iremos a casa ahora y comenzaremos con el cabello y el maquillaje –le hice una mueca –Bella, en realidad no vas a usar ese hermoso vestido y zapatos y no hacer algo especial con tu pelo y tu maquillaje, ¿verdad? Prometo no torturarte… demasiado –la escuché murmurar en voz baja –y Rose quiere peinarte. Vamos, no seas aguafiestas –me dijo irónica.
Rodé los ojos y cedí.
–Bien, pero nada demasiado llamativo. Todavía tengo que trabajar esta noche, por favor ten eso en cuenta –le dije con firmeza, aunque sonó más como un quejido.
Alice se rió de mis débiles intentos por fijar sus límites y asintió mientras conducía de regreso a la casa Cullen. Llegamos allí en tiempo récord gracias a las habilidades de conducción "defensivas" de Alice y nos apresuramos a entrar donde Esme y Rosalie nos estaban esperando arriba en la habitación de Alice y Jasper.
La cantidad de rizadores, planchas para el cabello, hebillas y maquillaje era alarmante y, antes de que supiera lo que estaba sucediendo, fue como el baile escolar de nuevo. Halaron, pincharon y enrollaron mi cabello en un moño apretado en mi cabeza, con Alice y Rosalie discutiendo si hacer o no un ojo "humeante" o algo más natural. Realmente no tenía idea de qué estaban hablando, así que simplemente me recosté y hablé con Esme.
–¿Estás emocionada por esta noche? –preguntó Esme con su ubicua sonrisa en su lugar.
–Lo estoy, un poco. Pero lo más importante es que me sentiré aliviada cuando sea un éxito y aún más relajada cuando haya terminado. No podría haber hecho todo esto sin Alice, ella es realmente la mente maestra detrás de todo esto ¿Carlisle y tú realmente quieren ir? –Esme rió en silencio.
–Carlisle y yo no hemos tenido una noche como esta en un tiempo. Sé que está emocionado por pasar tiempo de calidad con la familia y conmigo. Y es un bailarín maravilloso, así que debería ser una noche divertida. Gracias por incluirnos
–Por supuesto. No lo habría hecho de otra forma. Creo que va a ser una noche interesante, considerando todas las cosas
Esme me dio una mirada fugaz de preocupación con sus ojos habitualmente brillantes nublados por la ansiedad.
–Sí, querida. Estoy segura de que será una noche interesante –hizo una pausa como si estuviera decidiendo sus palabras –sé que Edward está ansioso por tener ese baile contigo. ¿Cómo te sientes al respecto?
Me mordí el labio inferior, sin saber qué decir. Odiaba mentirle a Esme. Ella era como una madre para mí. Poco a poco empecé a perder mis recuerdos de Renee y de todas las cosas que ella y yo hicimos juntas hace tantos años. Las imágenes de ella eran cada vez más escasas y era maravilloso tener a alguien que pudiera tomar su lugar, por decirlo así.
En lugar de mentirle abiertamente al respecto, elegí divagar.
–Estoy segura de que todo saldrá bien. No puedo imaginar que Edward quiera avergonzarme o ponerme las cosas demasiado difíciles... –me sentí desilusionada –además, es mi culpa por haber aceptado la apuesta en primer lugar –escondí mis ojos de los de ella, segura de que ella vería lo que realmente estaba sintiendo, o peor... lo que estaba esperando.
–Estoy segura de que mi Edward será gentil. Él sabe que tendría que vérselas conmigo si algo te sucede –ella me miró acercándose un poco a mi lado, mientras Rosalie y Alice continuaban luchando por hacerse cargo de mi maquillaje –Bella, sabes que puedes decirme cualquier cosa, ¿verdad? Eres como una hija para mí. Puedes confiarme cualquier cosa y seguiría siendo confidencial, lo sabes, ¿verdad? –sus ojos buscaron los míos para que yo entendiera a la perfección sus palabras.
La miré y sólo pude ver preocupación y amor brillando en sus ojos. Por una fracción de segundo, me morí de ganas por contarle todo, por decirle lo mucho que seguía enamorada de Edward, lo agradecida que estaba por tenerlos a todos en mi vida, cómo estaba dispuesta a darlo todo por ganarme su amor de nuevo, pero tomé la opción cobarde. Forcé una sonrisa que ciertamente no sentí.
–Por supuesto que sí Esme, pero aun así es agradable escucharlo
Ella se reclinó en su silla y sus elegantes manos se doblaron una vez más volviendo a su regazo.
–Bueno, la oferta sigue en pie. Cuando me necesites, aquí estaré. ¿De acuerdo? –no pude evitar notar una ligera mirada de decepción en su rostro.
Asentí y volví a centrar mi atención en Alice y Rosalie, quienes finalmente habían llegado a un acuerdo sobre qué hacer y se estaban preparando para atacar nuevamente. Sonreí para mis adentros, dándome cuenta de lo bendecida que era por tener a esta familia de vuelta en mi vida.
Me vestí con cuidado y fui a ponerme los zapatos, pero después de abrir la caja, lo volví a considerar. Tendría problemas para caminar en ellos toda la noche, y mucho más para bajar las magníficas escaleras de los Cullen. Después de que Alice me subió la cremallera y recogí mis cosas, me dirigí hacia la puerta de la habitación.
–Alice, ¿necesitas ayuda? –pregunté casualmente.
–No. Jazz estará aquí en un minuto y bajaremos más o menos en cinco minutos ¿Tienes todo? –bajó la vista hacia mis medias, negando con la cabeza y soltando una pequeña carcajada.
–Tengo todo, Alice. Me pondré los zapatos cuando baje las escaleras. Te veré en unos minutos
Salí, dirigiéndome directamente hacia las escaleras. Esperándome al final de las escaleras estaba Edward viéndose increíblemente apuesto en su sofisticado traje negro con una corbata delgada. Su impecable camisa blanca hizo que mi aliento se atorara en mi garganta. Él sonrió con esa perfecta sonrisa torcida, haciendo que mis rodillas se sintieran débiles. Tomé la baranda con más fuerza, cuidando no dejar hendiduras en la sólida baranda de roble y bajé cautelosamente.
–Hola, Edward. ¿Todo listo?
Me miró de arriba abajo y su sonrisa me sorprendió al lucir como alguien a quien le gustaba lo que veía. Sabía que, si aún hubiera podido, me estaría sonrojando furiosamente en este punto. Sus ojos se detuvieron en mi rostro y extendió su mano hacia mí cuando llegué al final de las escaleras. Acepté cuidadosamente su mano, cuidando cada paso que daba, hasta que llegué al inicio del vestíbulo.
Edward me sonrió.
–Te ves increíble Bella. Tenía razón, ese color se ve encantador con tu piel. Realmente deberías usarlo más seguido –no pude evitar devolverle la sonrisa.
–Gracias. Tú también te ves bien ¿Listo para irnos? –estuve agradecida porque mi voz no traicionó mis sentimientos.
El arqueó una hermosa ceja hacia mí.
–Estoy tan listo como siempre y ansío que pagues nuestra pequeña apuesta –sus ojos brillaron traviesamente.
–¡Bella! –escuché la voz de Alice desde abajo.
Edward y yo miramos hacia arriba y vimos a Alice cojeando hacia la baranda, con un zapato en la mano.
–Alice, ¿qué pasó? –pregunté.
–Aunque suene increíble, rasgué mi vestido. Esme –la llamó casi demasiado tranquila.
Esme salió volando de su habitación.
–Alice, déjame verlo –Esme inspeccionó la tela rota en el nuevo vestido de su hija –¿Cómo demonios hiciste esto? –cuestionó ella.
Alice agitó su propio tacón de aguja, que se veía peligroso, en el aire.
–Me puse los zapatos y estaba a punto de bajar las escaleras cuando el vestido se atoró en mi talón, lo que causó este agujero. ¿Puedes repararlo? –ahora Alice parecía angustiada.
Esme tomó vestido en sus manos y lo tocó con cuidado.
–Puedo hacerlo, pero tomará un tiempo, al menos treinta minutos. Ve a la sala de costura y estaré allí. Estaba ayudando a tu padre con su corbata
Alice miró por encima de la baranda hacia mí.
–Bella, no puedo irme ahora. No llegarás a tiempo. Lo siento mucho –se disculpó.
Mis pensamientos se aceleraron, tratando de pensar en una solución al problema.
–Alice, tal vez pueda tomar prestado alguno de los autos y conducir hasta allá ¿Crees que Jasper me prestaría su Mustang? –pregunté.
El toque ligero de Edward rozó mi hombro, atrayendo mi atención hacia él.
–Bella, estoy listo. ¿Por qué dejas que te lleve y así podrás revisar tus notas por última vez antes de que te entreguemos al desprevenido público? –bromeó.
Lo miré vacilante, emocionada por estar a solas con él por una vez y ansiosamente temerosa al mismo tiempo. Pero su sonrisa era tan sincera, tan tierna que sentí como inconscientemente asentí.
–Eso sería realmente útil, Edward. Pero, ¿estás seguro? –busqué en sus ojos cualquier tipo de duda.
–Bella, no hubiera hecho la oferta si no fuera así. Vámonos al auto para irnos –Él miró mis pies –Aunque, creo que necesitas zapatos ¿Puedo? –extendió la mano hacia la caja que sostenía en mis manos.
Sin saber qué decir, asentí a ciegas. Edward tomó rápidamente la caja de mi mano y la abrió, antes de sacar el primer zapato. Eran encantadores, abiertos en los dedos y de tacón alto con una correa simple con una hebilla de diamantes falsos - simples y muy elegantes. Ya se había arrodillado a mis pies antes de que sintiera su suave toque detrás de mi rodilla, su gentil toque suave descendió por mi pantorrilla, antes de levantar mi pie del suelo y meterlo en el zapato, abrochando la hebilla rápidamente.
Automáticamente tomé su hombro para mantener el equilibrio, mientras él me miraba y su sonrisa era tan increíblemente encantadora que mi corazón literalmente dolió. Se movió hacia el otro lado, repitiendo los mismos movimientos, sin romper nunca el contacto visual conmigo.
No pude apartar mis ojos de él hasta que escuché un movimiento arriba, Alice se acercó a la baranda, todavía cargando sus zapatos y con su vestido ahora del largo de un evento respetable.
–Bella, asegúrate de revisar las bolsas de regalos y asegúrate de que el comité de bienvenida sepa que las pulseras rojas son para los invitados menores de edad, para que no les sirvan alcohol. Ah, y asegúrate de que Nikki sepa eso... –continuó repasando su lista mental, antes de que Esme apareciera detrás de ella.
–Alice, regresa a la habitación. Bella tiene su lista y revisará todo. Necesito arreglar esa falda o ninguno de nosotros podrá ir –ordenó con el brazo extendido, mientras su dedo apuntaba a su hija para que se devolviera a la sala de costura.
–Bella, solo una cosa más. Asegúrate de... –dijo Alice, le sonreí antes de responder.
–Alice, me ocuparé de todo. Tú sólo arregla tu vestido y te veré en la universidad... pronto
Alice me sonrió de vuelta antes de correr hacia el final del pasillo, donde Esme estaba esperándola.
Edward tomó mi abrigo de la baranda y lo abrió para mí, indicándome que me lo pusiera. Tomó mi bolso y extendió su brazo libre, como todo un caballero, hacia mí, el cual tomé nerviosamente.
–Me preguntaba si te importaría que nos fuéramos en el Aston Martin en lugar del Volvo, ya que solo somos nosotros dos. No la he conducido en mucho tiempo y es importante sacarla de vez en cuando para mantenerla en óptimas condiciones ¿Sería eso aceptable?
El Aston Martin.
Instantáneamente, me transporté diez años atrás, a la noche del baile. Forcé mi cuerpo a calmarse, recordando esa noche - el vestido, el yeso en mi pierna rota, ver a Edward por primera vez en traje, bailar con él, cuando Jacob me advirtió en nombre de Billy - y Edward y yo discutiendo sobre mi mortalidad
Por un momento, me quedé atrapada en el tiempo. Aquí estaba de nuevo, siendo escoltada a un evento formal por Edward, aunque de una manera muy diferente. El vestido, el auto, la noche... lo único diferente era que esa vez, creí que tenía el amor de Edward. Ahora sé que nunca lo tuve.
Luché por mantener la calma.
–Claro, podemos irnos en ese auto. No hace ninguna diferencia –le respondí, tratando de sonar indiferente.
Por un momento, vi una mirada de dolor cruzar sus hermosas facciones, pero desapareció tan pronto como llegó.
–Ok, vámonos –dijo rotundamente, desmintiendo su calmado exterior.
Edward y yo salimos de la casa y nos dirigimos hacia uno de los varios edificios de la propiedad que albergaba la enorme colección de autos que los Cullen tenían. Edward se apartó de mí, antes de marcar un código en el teclado oculto al lado de la puerta del garaje.
Cuando la puerta se abrió por completo, allí estaba ella. Ese hermoso auto que nos había llevado al baile escolar estaba allí luciendo orgullosa, casi burlándose de mí. Parecía como si hubiera la hubieran lavado recientemente y el olor a cera llenaba el aire.
Por un momento, sentí que mis piernas empezaban a fallarme, mis rodillas ya no eran capaces de soportar ningún peso, mientras mi mente volvía al pasado.
Antes de saber lo que sucedía, Edward estaba allí, abrazándome.
–Bella, ¿qué pasa? ¿Cuál es el problema? –en su rostro no había nada más que preocupación.
Empujé suavemente su pecho, poniendo de mala gana espacio entre nosotros, tratando de llevar algo de innecesario aire a mis pulmones vacíos.
–Estoy bien, son estos tacones. Nunca debería haber aceptado usarlos. Simplemente no quería decepcionar a Alice –dije sin convicción ya que era la primera mentira que se me vino a la mente.
Me soltó lentamente para asegurarse de que había recuperado mi equilibrio antes de tomar mi mano gentilmente y conducirme hasta el lado del pasajero del vehículo. Con una sonrisa, abrió la puerta y me ayudó a entrar, acercándose y asegurando mi cinturón de seguridad. En un instante, estuvo en el asiento del conductor, poniendo las llaves y dándoles la vuelta. Un suave ronroneo reemplazó el silencio en el auto y en cuestión de segundos ya estábamos fuera y la puerta del garaje se cerró suavemente detrás de nosotros.
Nos quedamos en silencio, el único sonido que llenaba el ambiente era el motor personalizado y los pies de Edward al presionar el embrague y el acelerador a medida que la velocidad del automóvil aumentaba. Nunca dijimos ni una palabra, ni nos miramos.
No tenía idea de dónde estaría su mente, pero la mía estaba atrapada en el pasado. Miré el automóvil y fue como si los últimos diez años nunca hubieran sucedido, como si nunca se hubiera ido, como si no me hubiera enamorado de Jacob, como si Grace nunca hubiera nacido.
De repente, tenía diecisiete años otra vez y ese sentimiento de amor y de seguridad, de completa y plena adoración al hombre sentado a mi lado llenó mi ser por completo.
Pero entonces vi la cara de Grace en mi mente: sus hoyuelos, su pequeña cara perfecta en forma de corazón, sus grandes y oscuros ojos marrones y esa imagen de ella me devolvió al presente.
Edward se había ido, yo había amado y perdido a Jacob y mi pequeña niña estaba a salvo, pero yo siempre estaría sin ella. Mi resentimiento apareció y para tratar de enfocarme, metí la mano en mi gran bolso, tomando y sacando apresuradamente muchas listas que no necesariamente necesitaba ya que cada detalle estaba permanentemente grabado en mi cabeza, pero, las necesitaba desesperadamente para mantener mis manos ocupadas. El suave sonido del roce de los papeles mientras revisaba los detalles de la fiesta me devolvieron a la cruel realidad que era mi vida ahora.
Edward extendió la mano hacia la luz interior, pero yo me negué.
–No la necesito y, de todos modos, ya casi llegamos, solo estaba repasando algunas cosas –le dije ya que no quería iluminar mi desesperación.
Siguió conduciendo hasta que llegamos al campus, luego estacionó y corrió rápidamente para ayudarme a salir de mi asiento, parecía decidido a no dejarme volver a hacerlo por mí misma. Nos dirigimos hacia la entrada trasera y entramos directamente a la cocina. Hice una mueca ante el olor de la comida humana que estaban preparando y como si pudiera leer mi mente, Edward nos sacó a los dos de allí y nos llevó al salón de baile principal.
Me quedé sin aliento cuando vi cómo todo lo que planeamos había cobrado vida en lo que alguna vez había sido un viejo salón de baile. El lugar estaba exactamente como Alice lo había dibujado, como si la imagen hubiera cobrado vida. La pista de baile estaba vacía, pero rogaba por parejas que giraran y se movieran, buscaba ser utilizada y gozada.
–Vuelvo enseguida. Guardaré tu abrigo y hablaré con el DJ y el cuarteto. ¿Necesitas algo más? –preguntó Edward en voz baja en mi oído para no molestar mi lectura.
Miré a mi alrededor y descubrí que no había mucho que hacer, así que asentí.
–Gracias, Edward –me ayudó a quitarme el abrigo y lo observé mientras se alejaba. Negué con la cabeza y me preparé para la noche que apenas empezaba. Solo deseaba que las mariposas en mi estómago se calmaran.
¿Qué podría salir mal esta noche?
…
…
La fiesta estaba en pleno apogeo. Afortunadamente, el presidente Grimm había mantenido su discurso corto y nos deseó a todos una buena noche. Los camareros con chaquetas blancas trabajaban por la habitación ofreciendo pasa bocas y esos cócteles personalizados, tanto cargados como vírgenes, en los que Alice había insistido. Todo el mundo parecía estar pasándolo muy bien y la pista de baile se llenaba a medida que los estudiantes y el personal llegaban y disfrutaban de los dos juegos de entretenimiento que Edward gentilmente había organizado para la noche. El personal y los estudiantes comentaban sobre la exclusividad del evento y lo muy ansiosos que estaban por ver cómo el evento del próximo año lo superaría. Claro... ¡como si yo volviera a aceptar hacer esto de nuevo!
Alice y Jasper estaban bailando nuevamente y las manos de Jasper estaban alrededor de la cintura de Alice con una sonrisa rara en su rostro, mientras la acercaba más hacia él. Edward estaba bailando con Terri Hatch de nuestra clase de los miércoles por la noche, bailaban una canción lenta que los hacía estar de pie juntos, bastante de cerca.
Ella llevaba un vestido suelto rojo, que iba perfecto con el tema, con un corpiño blanco y el corbatín que llevaba formaba un gran lazo detrás de su delgado cuello. Se veía bastante hermosa con su cabello oscuro recogido sobre su cabeza, mientras su diminuto cuerpo resaltaba en los lugares correctos por el corpiño ajustado.
Podía asegurar que Edward no estaba respirando mientras bailaba con ella. Mis celos salieron a flote, tal como lo habían hecho esa noche cuando trabajaron juntos en poesía. Pero no tenía ningún derecho sobre Edward y él podría estar con quien quisiera.
Si continuaba con Terri, no estaba segura de poder seguir frecuentándolos. En realidad, sabía que no podría. Tal vez solo se sentía atraído por humanas. Tal vez esto era lo que hacía para distraerse cuando los Cullen se mudaban de un lugar a otro, para romper la monotonía. Pero eso no sonaba como el Edward del que me había enamorado, él nunca me había parecido una persona tan cruel.
Para sacarlo de mi mente caminé hacia Mandy al verla en la esquina mirando alrededor sin nada que hacer.
–Hola Mandy ¿Te diviertes? –pregunté.
Ella se veía preciosa en su vestido de cóctel color durazno con detalles brillantes y una falda en capas, se parecía un poco a una diosa griega. Las correas trenzadas con cuentas se veían hermosas contra su pálida piel, especialmente con su largo cabello rubio trenzado de forma elaborada cerca de la base de su cuello. Pero en su rostro había aprensión y me di cuenta de que estaba un poco triste, sin importar lo hermosa que se veía.
–Hola Elizabeth. Es una gran fiesta. Gracias por invitarme –respondió con un poco de tristeza.
–¿No la estás pasando bien? –la canción terminó y una nueva rápidamente la reemplazó.
–No es eso. Simplemente no conozco a nadie y mi cita canceló a última hora. Tal vez debería irme a casa –dijo abatida, mientras giraba la cabeza en dirección al lugar donde se guardaban los abrigos.
Mi mente rápidamente armó un plan, pero necesitaba un poco de tiempo. Hice un gesto hacia Jasper y Alice y llegaron rápidamente.
–¿Recuerdan a mi asistente en la escuela primaria, Mandy? –asintieron sin decir una palabra y en voz baja hablé rápidamente –Jasper, por favor ayúdame con esto, por favor, por favor invita a Mandy a bailar ¿por favor? Solo una vez...
Vi a Alice darle un pequeño empujón a Jasper en dirección a Mandy.
–Mandy, te ves adorable –dijo y su prolongado acento sureño apenas era perceptible. Vi a Jasper lamer su labio inferior sutilmente, antes de cortar el oxígeno a sus pulmones –¿Te gustaría bailar? Estoy seguro de que mi hermana puede prescindir de mí por un momento, ¿verdad, Alice? –miró a su bella esposa y en sus ojos había tanto amor como resignación.
Mandy me dio la espalda y les dije en voz alta:
–Gracias –a los dos y ellos me devolvieron la sonrisa.
–Me encantaría –respondió tímidamente Mandy, ofreciéndole su mano a Jasper.
Sabía que tenía máximo cinco minutos y que estaría en deuda con Jasper para siempre, pero agradecía que Mandy se distrajera temporalmente bailando con un alto y rubio vampiro leonino. Me concentré en mi plan para asegurarme de que ella lo pasara bien esta noche, aunque la idea de llevarlo a cabo me puso nerviosa.
Abracé a Alice, que fue en busca de Carlisle y Esme, antes de que pudiera tomar a su esposo el resto de la noche. Miré por el salón lleno de gente y encontré exactamente lo que estaba buscando. O, mejor dicho, a quién estaba buscando...
Lo vi apoyado casualmente contra una pared y me acerqué a él en silencio. La mirada de Edward se levantó para encontrarse con la mía, su hermosa sonrisa torcida casi me quitó la respiración una vez más y casi me hace olvidar lo que quería decirle.
–Bella –susurró lo suficientemente bajo como para mis oídos –te ves realmente hermosa. No olvides que me debes un baile –bromeó.
No pude evitar sonreír tímida y suavemente y mi mirada se movió hacia el piso, mirando sus zapatos elegantes pulidos.
–Tengo que pedirte un favor y espero no ofenderte
–Pregunta –respondió.
–Bueno, Mandy está aquí sola y me preguntaba si hay alguien... –hice una pausa ya que no quería insultarlo y no estaba muy segura de cómo proceder –estaba pensando en ella... sabes a lo que me refiero
Edward me miró con curiosidad, pero sus ojos mostraron perfectamente que él sabía a lo que me refería.
–No estoy seguro de entender lo que me estás pidiendo, Elizabeth
Puse los ojos en blanco, pero pude reprimir el pequeño suspiro que amenazaba con salir.
–Ya sabes... quiero saber si hay alguien pensando en ella de forma romántica
Sonrió un poco malicioso, pero se recostó contra la pared, cerró los ojos y la expresión de concentración en su rostro cambió entre divertido y enojado, hasta que finalmente una sonrisa triunfante apareció en sus hermosos labios carnosos. Abrió los ojos, buscando la fuente de los pensamientos.
Edward me miró y gentilmente asintió con la cabeza en dirección a Jack Thornton, mi colega en el departamento de idiomas de la universidad.
–Él está pensando en ella... está pensando que es exquisita y que le encantaría invitarla a bailar, pero tiene miedo de que ella lo rechace –dijo y sonreí apreciativamente en su dirección.
–Muchas gracias. Avísame cuando estés listo para cobrar tu apuesta –le dije tocando ligeramente la parte superior de su brazo a través de su chaqueta, deseando momentáneamente nunca tener que soltarlo.
–No te preocupes. Estaré contigo antes de que sea demasiado tarde –respondió con los ojos brillando con anticipación. Él me guiñó audazmente así que le rodé los ojos otra vez antes de irme.
Caminé en dirección a Jack y lo llamé.
–Oye, Jack, ven aquí. Hay alguien que quiero presentarte –le dije. Él se acercó y sus ojos brillaban.
–Hola Elizabeth. ¡La fiesta está genial! Realmente te superaste a ti misma este año
Sonreí y me encogí de hombros al mismo tiempo.
–Tuve la ayuda de una excelente planificadora de fiestas. Ven conmigo, como te dije, quiero presentarte a alguien que será perfecta para ti –Jack me miró con un poco de aprensión en la cara, pero me siguió de buen humor.
–¿Qué planeas Elizabeth? –me preguntó con voz casi cantarina.
Forcé mi camino a través de la multitud con Jack detrás de mí hasta que encontré a Mandy otra vez. Toqué ligeramente su hombro, cuidando que el contacto fuera breve debido a mi piel fría y dura.
Mandy se volvió con su bella sonrisa en su lugar, que se amplió cuando vio a Jack por primera vez. Traté, en vano, ocultar mi sonrisa.
–Mandy, él es mi colega, Jack Thornton
–Hola –saludó Jack tímidamente.
Los ojos de Mandy se iluminaron y su entusiasmo se hizo evidente cuando una sonrisa radiante iluminó sus facciones.
–Hola a ti –respondió cálidamente, ofreciéndole su mano en señal de saludo.
–Bueno, estaré por el bar por si necesitan algo. Que la pasen bien –sugerí guiñándole un ojo a Mandy.
Volví a uno de los bares, para chequear con el gerente que teníamos todo lo que necesitábamos para el resto de la noche e incluso le pregunté si todos estaban disfrutando del cóctel exclusivo que habían diseñado para el evento. Escuché una vieja canción de los Beatles, y mi pie, que había estado apoyado en un taburete, comenzó a moverse al ritmo de la contagiosa canción.
Sentí unas manos fuertes en mi cintura, un poco desconocidas. Giré tan rápido que casi pierdo el equilibrio y me encontré cara a cara con... John Riley.
La sonrisa en su hermoso rostro era tierna, sus ojos eran suaves y la emoción que emergía de él era palpable.
–Elizabeth, te ves muy hermosa esta noche ¿Lista para ese baile? –preguntó, pero antes de que pudiera responder, él me llevó con gracia al centro de la pista de baile, justo en el medio del gran grupo de personas que bailaban.
Jadeé, insegura de cómo librarme de esta situación sin llamar la atención ni avergonzar a John.
Me dejé llevar y descubrí que John era un excelente bailarín. Me hizo girar de un lado a otro y me apretó con fuerza contra su pecho, lo que empezaba a hacerme sentir incómoda. Estaba peligrosamente cerca de caer por las trampas mortales que Alice llamaba cariñosamente zapatos, pero su mano siempre estuvo allí para atraparme y seguir manteniendo el ritmo de la música. Su mano se deslizó desde mi cintura hasta las puntas de mis dedos, ya que él me hizo retroceder al ritmo de la música y su sonrisa cada vez era más grande. Si no fuera por el hecho de que estaba peligrosamente cerca de caerme, esto hubiera podido ser divertido.
–¿Elizabeth? –él respiró en mi oído. Nos estaba llevando lentamente hacia el borde más alejado de la pista de baile, lejos de la horda de estudiantes y profesores.
Lo miré, sin saber qué decir, pero asentí para hacerle saber que lo había escuchado. Mi reacción instintiva era que esto no se dirigía a un lugar cómodo.
–Necesito decirte algo –me acercó más a su pecho y pude sentir su cálido aliento en mi cuello y oreja.
Traté de mantener mi cara relajada ya que no quería insultarlo, pero sabía que lo que venía no podía ser bueno. La canción estaba terminando y traté de liberarme de su abrazo.
–Gracias por el baile –ofrecí tan formalmente como pude atrapada en su íntimo abrazo.
Empecé a alejarme de él, antes de que él agarrara mi mano.
–Elizabeth –respiró en voz baja, con los ojos llenos de algo que no me atrevía a reconocer.
Me volví para mirarlo, mirando a su mano que sostenía la mía en su lugar.
–¿Qué estás haciendo?
–Aferrándome al momento Elizabeth. Estoy tratando de aferrarme a ti –Y con eso, se inclinó, cerrando los ojos y en cámara lenta, pude ver que se inclinaba para besarme. Giré la cabeza justo a tiempo y en lugar de hacer contacto con mis labios, los labios de John solo tocaron mi mejilla. Retrocedió ligeramente, sin duda debido a la temperatura de mi piel.
–John –mi voz salió más severa de lo que pretendía y me di cuenta de que estaba avergonzado. Pero lo que realmente llamó mi atención era lo que pude ver sobre su hombro. Edward se apresuraba hacia nosotros y la mirada en su rostro era de pura hostilidad –gracias por el baile, pero soy tu maestra. Me siento halagada, de verdad, pero esto no puede funcionar. Eres un hombre muy amable y maravilloso y esa persona perfecta para ti está ahí afuera esperándote, pero no soy esa persona. Lo siento mucho
Él asintió y se veía destrozado, antes de que sus buenos modales salieran a flote.
–Gracias por el baile, Elizabeth. Lo siento si sobrepasé los límites –seguía sonriendo alegremente, haciendo todo lo posible por mantener intacta la dignidad que aún le quedaba. Su cara adquirió un tono rosa claro y mi corazón se ablandó por su situación.
Edward nos alcanzó y posesivamente tomó mi brazo, tirándome hacia él casi con brusquedad.
–Elizabeth, reclamaré ese baile ahora –su voz sonaba enojada y combinaba con la expresión en su rostro.
¿Por qué estaba tan molesto?
John se paró frente a él con su cara ferozmente protectora.
–¿Qué crees que estás haciendo?
–¿Disculpa? ¿Qué crees que estoy haciendo? –Edward casi le gruñó a él.
John no retrocedió y Edward le dio una mirada dura, antes de que yo intercediera.
–John, ¿te acuerdas de Edward?, está en la clase. Es un viejo amigo de la familia. Gracias de nuevo por el baile y que disfrutes el resto de la noche. Te veré el miércoles en la noche
Antes de que John pudiera decir otra palabra, Edward envolvió su brazo alrededor de mis hombros firmemente con su mano izquierda sujetando la mía, mientras él nos movía a la mitad de la pista de baile. No alcancé a recuperar el aliento cuando las fuertes manos de Edward se deslizaron por mi brazo, tomando mi codo y girándome con fuerza hacia él.
Mi mano naturalmente encontró su camino hacia su ancho hombro y la otra él la tomó en su mano, cambiándola de lugar para que el agarre normal y cortés se volviera uno mucho más íntimo. Una canción lenta, una que nunca había escuchado comenzó a sonar cuando la otra mano de Edward llegó a mi cintura.
Recordé cómo bailamos esa noche en el baile escolar, cómo su dominio sobre mí me ayudó a mantener el equilibrio a pesar de mi torpeza y la pierna rota. Cómo me abrazó con fuerza y sus sonrisas y besos hicieron que la noche fuera memorable. Sabía que nunca había dejado de amarlo. Incluso después de que me enamorara de Jacob, Edward ocupaba un lugar en mi corazón. Pude haberlo ocultado y haber hecho todo lo posible por evitar que saliera a la luz, pero era algo que ya no podía negar. Una cosa era absolutamente clara, estaba completa e irrevocablemente enamorada de Edward Cullen, siempre lo había estado y siempre lo estaría.
La mano de Edward se deslizó hasta la parte baja de mi espalda, acercándome más a él y mi cuerpo instintivamente le respondió. Por mucho que supiera todo lo que me dolería después, ya no podía resistirme al atractivo que su cuerpo me ofrecía y moldeé mi cuerpo contra el suyo, sin querer permitir siquiera suficiente espacio para un trozo de papel entre nosotros. Si esta terminaba siendo la única oportunidad que tendría para abrazarlo así y para que él me sostuviera, la aprovecharía al máximo.
Él tomó mi mano y la puso donde su corazón solía latir, cubriéndola con la suya cuando mis oídos escucharon su hermosa voz cantando en voz baja en mi oído.
You're still the one… (Sigues siendo la única…)
Sabía que Edward solo estaba siguiendo la letra de la canción, pero mi corazón anhelaba que esas palabras que salían de sus labios fueran reales, que me dijera que todavía me amaba y que nunca había dejado de amarme. Mi corazón rogaba porque me dijera que la última década de separación sólo había sido un malentendido, algo que nunca quiso hacer.
So if you're feeling lonely…don't (Así que si te sientes sola… no te sientas así…)
Su canto era un suave susurro en mi oído, su hermosa voz era tan perfecta y suave. Mi cuerpo se fundió con el suyo y no estaba dispuesta a romper el contacto, mientras mi corazón rezaba porque nunca se terminara esta canción. Sabía que, si pudiera quedarme en sus brazos, nunca me sentiría sola de nuevo.
I remember the smell of your skin… (Recuerdo el olor de tu piel…)
Mi mente regresó al primer día en el laboratorio de biología, cuando tenía los ojos ennegrecidos por el hambre y lo inquieta que me sentí con él, hasta que después me contó que mi sangre lo atraía como ninguna otra. Cómo luchaba contra sus instintos cada vez que estábamos juntos, cómo se debatía entre querer matarme y mantenerme a salvo. ¿Eso significaba que me había amado al menos un poco? ¿Eso no cuenta para nada?
You're the only one I ever want… (Eres la única que siempre querré…)
¿Por qué no podía ser real? ¿Por qué no podía simplemente amarme tanto como yo lo amaba? ¿Por qué no podía ser suficiente para él? Su mejilla tocó la mía y pude sentir su suave cabello cuando me acerqué más a él mientras su aterciopelada voz seguía cantando en mi oído. Sabía que era la única que podía oírlo y puse mi mejilla en la solapa de su chaqueta con los ojos medio cerrados mientras miraba a la multitud.
Vi a Alice y la expresión en su rostro era de conmoción y emoción, todo mezclado. Ella me sonrió y me saludó con la mano, hasta que Jasper la apretó más contra él y le dio un tierno beso en los labios.
Mis celos regresaron multiplicados por diez y me obligué a relajarme y a disfrutar el momento en los brazos de Edward, sabiendo que terminaría en cuestión de minutos, posiblemente segundos. Me acerqué aún más a él, mi mano se cerró con fuerza sobre su pulgar y su mano sujetó la mía con un agarre vicioso.
Please forgive me – I know not what I do… (Por favor perdóname. No sé lo que hago…)
Esas palabras llamaron a mi corazón roto y pude sentir como la esperanza y la angustia, se mezclaban en un golpe aplastante. Sentí que el aire en mis pulmones salía en un jadeo y luché por llenarlos de nuevo. Mi mente estaba en una batalla constante con mi corazón, mientras luchaba por mantener una fachada de tranquilidad. Lo último que necesitaba era malinterpretar las acciones de Edward y convertirme en una tonta aún más grande.
Apenas levanté la cabeza y la giré hacia él cuando noté que él había hecho lo mismo. El dorado de sus ojos se había fundido, acercándome a su hermosa boca, que estaba abierta suavemente y el aroma de su aliento golpeó mi sistema como un tren de carga. Se inclinó más cerca con sus ojos fijos en los míos, nuestras frentes se tocaban y volvió a cantar.
Please believe me – every word I say is true…Please forgive me - I can't stop loving you… (Por favor, créeme. Cada palabra que te digo es cierta. Por favor perdóname, no puedo dejar de amarte…)
Se inclinó y mi cuerpo siguió sus movimientos, hasta que solo quedó un lugar por recorrer. Empecé a alejarme de él, deseando terminar las cosas antes de que quedar como una tonta.
–Bella, por favor –suplicó, mientras me apretaba más. Inclinó su cabeza hacia la mía y su hermosa boca hizo contacto con mi labio inferior y entonces ocurrió lo inimaginable.
Profundizó el beso.
Esto no se parecía en nada a los besos que compartimos cuando era humana. Sus labios estaban ligeramente separados y su dulce aliento y aroma llenaban cada una de mis células y me hacían olvidar todo lo demás. Antes, cuando yo me alejaba, él también lo hacía. Pero esta vez, cuando comencé a retroceder, dándome cuenta de que esto solo era un terrible error, él me agarró del pelo y me besó con más con urgencia y su agarre en mi espalda me empujó hacia su fuerte y duro cuerpo.
Eso fue todo, lo que había deseado desde ese día que cambió todo. Desde que me encontré con los Cullen en septiembre... No, había deseado esto desde ese día en que me dijo que se iba hace muchos años en Forks.
Aparté esos pensamientos de mi mente, decidida a disfrutar de este momento, sabiendo que muy pronto, él se retiraría y se disculparía, explicando que se había dejado llevar por... ¿qué?
¿Cómo podría explicarme esto?
Y lo que es más importante, ¿cómo le explicaría que le devolví el beso?
No me importó. Empujé mis labios contra él con más fuerza y el beso invadió mi mente, sabiendo que, por una vez, todo en el mundo parecía estar bien. Que mi príncipe había regresado por mí y que aún me amaba, incluso si la historia real estaba lejos de eso. Ya no me importaba lo que era real y lo que no.
Por primera vez en más de una década, me sentí... completa.
Habíamos dejado de movernos al ritmo de la música, mientras nuestro beso se volvía más frenético y mis manos se abrían paso hacia su hermoso y suave cabello. Lo jalé más cerca de mí, hasta que la escuché. Era algo familiar y, sin embargo, muy desagradable. Una canción... unas notas que se deslizaron como una invasión, abriéndose paso entre Edward y yo y devolviéndome a la realidad... así de rápido.
El pianista que Edward había contratado comenzó la familiar introducción a una canción que era a la vez amarga y dulce... Claire de Lune de Debussy comenzó a sonar, era una melodía tranquila y rítmica que calmó el salón de baile abarrotado para que todo volviera a su lugar.
Él me había dejado.
Lo intenté de nuevo, solo para perder... todo.
Y sabía que no podría volver a pasar por eso, que el dolor simplemente me paralizaría. Eso sería en esencia, mi muerte.
Rompí nuestro beso con mi mano empujando suavemente su pecho. Él trató de besarme de nuevo y sus ojos estaban llenos de conmoción y confusión antes de que girara sobre mis talones para alejarme de él.
Y luego hice lo que él me había hecho hace tantos años atrás.
Corrí…
*Singapur slings: Es un tipo de coctel cuyo licor base es la ginebra y lleva varias frutas.
*Shirley Temples: Es un tipo de bebida que no tiene licor y lleva ginger ale y granadina.
Bueno, se vienen los capítulos más duros de la historia… brace for impact (prepárense para el impacto), no van a ser nada lindos U.U
¡Gracias por leer! ¡Y por comentar y por todo!
