Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.
Capítulo 41: Cócteles con claridad
EPOV
Mirando por la gran ventana de nuestra sala de estar, noté con alivio que el sol finalmente se escondía detrás de las nubes. Bajé corriendo las escaleras para avisarle a Bella y mis pies apenas hicieron contacto con las escaleras, deteniéndome con gracia cuando la vi. Estaba sentada detrás del enorme escritorio de Jasper, lo que la hacía ver aún más pequeña de lo normal, mientras sostenía su celular entre su hombro y oreja, revisando las listas de detalles para el evento en el que ella y Alice habían invertido tanto tiempo y energía.
Había pasado una semana desde que hicimos nuestra pequeña apuesta y aunque me sentía un poco culpable por permitir que Alice organizara la baraja a mi favor, sus pensamientos me dijeron que las cartas más altas estaban tanto en la parte superior como en la inferior, así que nunca estuve tan agradecido por la intromisión de mi hermana.
Esta noche, aunque fuera por sólo unos minutos, tendría a Bella en mis brazos como si los últimos diez años no hubieran sucedido. La idea de tocarla de esa manera hizo que mi estómago se apretara con anticipación. La noche no podía llegar lo suficientemente rápido.
Me quedé allí por un momento, esperando a que ella terminara su llamada, mirándola sin que ella lo notara mientras su bolígrafo flotaba en el aire, antes de garabatear furiosamente en el bloc de papel frente a ella. Se despidió apresuradamente de la persona con quien estaba hablando y colgó, así que tomé este momento como una oportunidad para interrumpir.
Toqué el marco de la puerta del estudio de Jasper. Ella me miró, aparentemente sorprendida de verme de pie allí. Para evitar que mis manos se extendieran para abrazarla, las puse detrás en mi espalda.
–Hola, Edward. ¿Qué cuentas? –su rostro, incluso mostrando sorpresa, nunca dejaba de quitarme el aliento. Ella era la persona más hermosa que había visto en mi vida y recé para seguir siendo bendecido con ser parte de su vida, aunque solo fuera como amigo.
Tomé una respiración profunda antes de responder.
–¿Puedo pasar?
–Por supuesto
Di un paso hacia el estudio, tratando de mantener una actitud calmada, no queriendo molestarla o causarle más estrés del que indudablemente estaba experimentando.
–Solo quería que supieras que el sol ha decidido esconderse detrás de las nubes y el pronóstico del tiempo predice que esta tendencia se mantendrá el resto del día, por lo que puedes irte. ¿Te gustaría que Alice o yo te llevemos al salón de la Universidad?
Apenas me miró y se concentró en las pilas de papeles y carpetas frente a ella.
–Gracias por la actualización del clima –su sonrisa era brillante, pero forzada y luché por mantener mi cara suave en lugar de mostrar lo mucho que me lastimaba su indiferencia –y si pudieras decirle a Alice que esté arriba en diez minutos, eso me ayudaría muchísimo. Ya subo
–Me haré cargo de eso –cuando me alejé de ella, me permití mostrar un poco de dolor, pero reprimí un suspiro de frustración cuando me dirigí hacia los escalones que conducían al piso de arriba.
–¿Edward? –el sonido de su voz me hizo detenerme instantáneamente en seco y la sensación de su entonación femenina hizo que mi piel se estremeciera.
Lentamente me volví para mirarla.
–¿Sí, Bella?
Hizo una pausa por un momento y sus ojos recorrieron mi cuerpo lo que me hizo preguntarme qué estaba pensando.
–¿Aun planeas conducir esta noche? Me refiero a que, si prefieres no ir lo entendería perfectamente. Podría irme con Alice y Jasper y...
El dolor atravesó mi pecho porque ella no me quería ahí. Pero en lugar de sentirme herido, decidí fingir confianza. Caminé un poco más dentro de la oficina y me incliné hacia ella, colocando mis manos sobre el escritorio. La miré, esperando que mi mirada la ayudara a entender la seriedad que tenía por estar allí esta noche, esperando que notara lo mucho que significaba para mí y que no me daría por vencido, incluso si me tomaba una eternidad.
Noté que estaba sentada en sus manos, algo que nunca había hecho antes.
–Bella, ¿estás tratando de zafarte de nuestra pequeña apuesta? No me digas que estás tratando de echarte para atrás con nuestro baile. No me malinterpretes, sé que detestas ser el centro de atención, pero un trato es un trato. Y en esta casa, si no cumples con tu parte del trato, puedo encontrar algo mucho peor que un baile –dije con un toque de agresión, esperando que mi sonrisa transmitiera mis verdaderos sentimientos.
Ella se mordió tiernamente el labio inferior y me dolieron los brazos por abrazarla y besarla, fuertemente.
–No, no intento no cumplir mi parte del trato, aunque no soy mejor bailarina de lo que era, bueno, hace diez años
Mi mente volvió a cada baile que compartimos durante nuestro baile escolar... lo hermosa que se veía, la forma en que me cautivaba su aroma, cómo sus labios, pintados de un color rosa oscuro, suplicaban ser besados por mí.
Su voz me trajo de vuelta al presente.
–Solo quería asegurarme de que nos llevarás al campus. ¿Todavía quieres hacerlo?
¿Todavía quieres hacerlo? ¿Como si quisiera renunciar a la oportunidad de tenerla a mi lado?
–No me lo perdería por nada. Ahora, a menos que necesites algo más, subiré corriendo a decirle a Alice que te espere arriba
–Gracias, Edward. Solo necesito recoger mis cosas y luego ella y yo podemos ir a ver cómo están progresando las cosas –ella me miró y su hermosa sonrisa cautivó mi atención.
–De nada. Te veré cuando Alice te traiga de vuelta para prepararte. Rosalie debería estar en su elemento para entonces –le sonreí, sabiendo cuán importantes se habían vuelto para Bella mis hermanas y mi madre.
Alice me estaba esperando al inicio de las escaleras y su sonrisa era amplia. Sus pensamientos no mostraban nada claro y le indiqué que bajara la velocidad para poder entender exactamente lo que estaba pensando.
–Edward, estoy planeando algo para esta noche, justo antes de irnos al baile. Solo necesito que me sigas la corriente. Pensé que deberías llevar a Bella a la fiesta tú solo, de esa forma, puedes tener un poquito de tiempo a solas con ella. Jasper te ayudará a lavar y encerar tu precioso auto tan pronto como Bella y yo nos vayamos a ver cómo está todo. ¿Te parece?
Asentí y mi sonrisa creció. Alice no solo encontró la forma de asegurarme un baile con Bella, también logró que usara mi color favorito en ella y también me ayudaría a planear un momento que esperaba le recordara todos los momentos especiales que pasamos juntos.
Bella salió del sótano y su mirada estaba fija en Alice y en mí. La expresión de su rostro era de pura curiosidad y los dos interrumpimos nuestra pequeña conversación para no levantar sospechas en ella.
La sonrisa de Alice era radiante.
–¿Lista para irnos?
Los ojos de Bella se entrecerraron un poco antes de responder.
–Sí, ya tengo todo. ¿Podrías conducir, para poder repasar estas listas otra vez?
Alice me dio un abrazo y antes de irse me dio un último pensamiento de despedida.
–Edward, puede que no sea capaz de ver lo que va a pasar esta noche por el don de Bella, pero tengo la sensación de que va a pasar algo grande. Solo aférrate a eso ¿de acuerdo? Ustedes dos están destinados a estar juntos y ninguno de nosotros nos rendiremos hasta que tú y ella estén juntos ¿Entendido?
Asentí sutilmente, manteniendo la puerta abierta para que salieran y esperé hasta que estuvieron a una distancia segura antes de llamar a Jasper.
–Se han ido. ¿Alice te dijo que ayudarías?
Jasper bajó rápidamente y en lugar de su habitual expresión estoica, tenía una pequeña sonrisa.
–Alice me hizo prometer que ayudaría, lo que habría hecho de todas formas. Vamos –ofreció él.
Nos dirigimos al garaje y trabajamos rápidamente en el Aston Martin, quedó reluciente y en poco tiempo estuvo lista para la noche. Solo mirando el precioso auto en mi colección sentí que mi corazón se aceleraba por la anticipación, sabiendo que tendría a Bella para mí solo por lo menos durante una pequeña parte de la noche.
…
…
Escuché que Bella salió de la habitación de Alice y mis nervios se extendieron al límite. Su voz suave bajó por las escaleras hacia mí y mi corazón se preparó para finalmente verla vestida y lista para la noche. No me permití verla en la mente de Alice, sabiendo que la imagen real sería mucho mejor que cualquier otra imagen desde otra perspectiva.
Bajó lentamente desde la parte superior de las escaleras, con una caja de zapatos en las manos. No pude evitar sonreír ante su delicada belleza que se magnificó por el espléndido trabajo que mis hermanas habían hecho con su cabello y maquillaje.
Ella era una visión, parecía que acababa de salir de una portada de revista de 1950. Su cabello estaba elegantemente recogido en la parte posterior de su cabeza exponiendo sutilmente las gráciles líneas de su cuello. Ese cuello. Me recordó su pulso y el aroma a fresia que llenaba mis sentidos cuando solía pasar la nariz por su mandíbula.
Recordé que Alice había comprado un vestido similar no mucho después de su matrimonio con Jasper, pero en Bella se veía completamente diferente. El azul medianoche resaltaba su piel pálida y su pelo oscuro y la falda corta y abombada hacía que sus piernas delgadas se vieran elegantes. Sonreí aún más cuando noté que estaba en medias e incluso sin zapatos, ella sería la mujer más hermosa en la fiesta de esta noche. Me dolían los brazos por abrazarla, pero me conformé con ofrecerle mi mano, para que pudiera terminar de bajar las escaleras de forma segura sin sus zapatos.
–Te ves increíble Bella. Tenía razón, ese color se ve encantador con tu piel. Realmente deberías usarlo más seguido
La forma en que me sonrió hizo que mis piernas, que por lo general eran fuertes, se volvieran papilla.
–Gracias. Tú también te ves bien ¿Listo para irnos?
Intenté contener mi entusiasmo ya que no quería asustarla.
–Estoy tan listo como siempre y ansío que pagues nuestra pequeña apuesta –no puedo esperar a tenerla cerca de mí.
Escuché que los pensamientos de Alice me llamaban.
–Recuerda Edward, solo sígueme la corriente. Sabrás exactamente qué hacer –escuché los generalmente graciosos pasos de mi hermana tropezar al final del segundo piso.
–¡Bella!
Bella y yo miramos hacia arriba y vimos a Alice cojeando hacia la barandilla, con un zapato en la mano.
–Alice, ¿qué pasó? –preguntó Bella con su voz llena de preocupación.
La actitud generalmente tranquila de Alice parecía un poco estresada para que Bella se lo creyera todo, estoy seguro.
–Aunque suene increíble, rasgué mi vestido. Esme… –llamó Alice
Al escuchar el pánico de Alice, Esme vino corriendo.
–Alice, déjame verlo –nuestra madre inspeccionó el daño en el vestido de Alice –¿cómo demonios hiciste esto? –preguntó ella y aunque sus ojos estaban fijos en el vestido de Alice, pude escuchar los pensamientos de Esme.
–Sé que algo está sucediendo aquí, Edward. Alice simplemente no rasga su ropa todos los días. Será mejor que todos se comporten, o tendrán que vérselas conmigo más tarde
A su modo teatral habitual, Alice agitó su zapato dramáticamente y su hermoso rostro se veía angustiado.
–Me puse los zapatos y estaba a punto de bajar las escaleras cuando el vestido se atoró en mi talón, lo que causó este agujero. ¿Puedes repararlo?
Esme inspeccionó cuidadosamente el "daño" en el vestido de Alice.
–Puedo hacerlo, pero tomará un tiempo, al menos treinta minutos. Ve a la sala de costura y estaré allí. Estaba ayudando a tu padre con su corbata
–Bella, no puedo irme ahora. No llegarás a tiempo. Lo siento mucho –Bella miró hacia el piso, justo cuando Alice me guiñó el ojo.
–Ahora ve con ella. Toma el coche y diviértete. Habla con ella, Edward, tranquilízala sobre esta noche. ¡Ella estará en tus brazos antes de que te des cuenta!
–Alice, tal vez pueda tomar prestado alguno de los autos y conducir hasta allá ¿Crees que Jasper me prestaría su Mustang?
Entré en pánico ya que no estaba en mis planes este giro de acontecimientos. Extendí la mano casualmente para tocar su hombro, atrayendo su atención hacia mí.
–Bella, estoy listo. ¿Por qué no dejas que te lleve y así podrás revisar tus notas por última vez antes de que te entreguemos al desprevenido público? –dije ligeramente, tratando de aliviar su estrés, todo mientras rezaba porque ella aceptara mi oferta.
Con gratitud, Bella asintió, mostrando que estaba de acuerdo.
–Eso sería realmente útil, Edward. Pero, ¿estás seguro?
¿Que si estoy seguro? No podía pensar en otra mejor forma de pasar los próximos veinte minutos.
–Bella, no hubiera hecho la oferta si no fuera así. Vámonos al auto para irnos –me reí entre dientes y miré a sus pies –Aunque, creo que necesitas zapatos ¿Puedo?
Tomé la caja en sus manos, mientras ella asentía en silencio. Quité la tapa y saqué un zapato, antes de agacharme cerca de sus pequeños pies. Con mucho cuidado, puse mi mano detrás de su rodilla y mi mano se deslizó por su suave pantorrilla antes de llegar a su elegante tobillo, levantando suavemente su pie del suelo. Abroché el zapato lo suficiente como para que se sintiera segura y cómoda. Hice lo mismo con el otro y mis manos tocaron cuidadosamente su piel, mientras saboreaba cada momento que podía tocarla. Ella agarró mi hombro para mantener el equilibrio y la miré sonriendo sin romper nunca el contacto visual con su hermoso rostro.
Alice salió una vez más, rompiendo el momento de silencio que Bella y yo compartíamos, gritando cosas de la fiesta que Bella debía revisar. Afortunadamente, Esme vino al rescate y me quedé a solas con Bella una vez más.
Ayudé a mi ángel con su abrigo.
–Me preguntaba si te importaría que nos fuéramos en el Aston Martin en lugar del Volvo, ya que solo somos nosotros dos. No la he conducido en mucho tiempo y es importante sacarla de vez en cuando para mantenerla en óptimas condiciones ¿Sería eso aceptable? –Esperaba una pequeña señal, cualquier cosa que me diera la esperanza de que ella recordaba nuestra noche juntos todos hace todos esos años atrás y que daría cualquier cosa por devolver el tiempo atrás, hace diez años.
Su cuerpo se puso rígido y sus ojos parecían estar muy lejos de allí.
–Claro, podemos irnos en ese auto. No hace ninguna diferencia –su tono era distante y extrañamente frío y luché por evitar que el dolor invadiera mi rostro.
–Ok, vámonos –ofrecí, aunque mi tono ya no tenía entusiasmo. Estaba descubriendo que era cada vez más difícil mantener cualquier tipo de confianza en que alguna vez estaría con Bella de nuevo, independientemente de cómo se sintiera en resto de mi familia.
Llegamos al garaje y lo abrí para revelar al Aston Martin. Me volví hacia Bella, solo para darme cuenta de que parecía estar a punto de derrumbarse y tenía los ojos vacíos así que corrí a su lado.
–Bella, ¿qué pasa? ¿Cuál es el problema?
Apenas se dio cuenta de lo que sucedía y me empujó hacia atrás, ansiosa por separarnos.
–Estoy bien, son estos tacones. Nunca debería haber aceptado usarlos. Simplemente no quería decepcionar a Alice –sabía que estaba mintiendo. Mi Bella nunca fue buena mintiéndole a nadie... especialmente a mí.
La ayudé a subir al auto y sin decir una palabra, arranqué. No hubo conversación entre nosotros, pero pude sentir la tensión que emanaba de ella. No prendí la radio, sabiendo que, si ella querría decir algo, yo la escucharía.
Tomó papeles de su bolso, revisó sus listas y traté de encender la luz del techo, aunque sabía que no la necesitaba.
–No la necesito y, de todos modos, ya casi llegamos, solo estaba repasando algunas cosas –me dijo con frialdad. Me sentí completamente frustrado por cómo se estaba desarrollando el viaje. Había esperado que esta pequeña oportunidad de estar juntos la relajara y le recordara tiempos más felices, pero parecía que estar a solas conmigo causaba la reacción opuesta, ella estaba cada vez más tensa.
Seguí conduciendo con mis pensamientos solo en ella. ¿Qué estaba pensando que la hacía enojar tanto? Reflexioné sobre todo lo que había aprendido de Bella desde que la volví a encontrar. Ella había creado una nueva vida y una nueva identidad desde que dejó Forks. En realidad, estaba impresionado.
Mi familia y yo éramos profesionales experimentados a la hora de empacar y partir y nos teníamos mutuamente para apoyarnos y para superar las transiciones que ocurrían regularmente en nuestras vidas. Bella había estado sola, completamente sola. ¿Cómo había logrado tanto y aún más no tener uno, sino dos trabajos? ¿Cómo había comprado su casa? ¿Cómo había hecho para que todo funcionara?
Más importante aún, ¿cómo continuaba día tras día? Sabiendo que debía ver crecer a Grace desde lejos, y ser testigo de cuánto la lastimaba este hecho… no tengo idea de cómo había sobrevivido los últimos tres años sola. Claro, ella tenía una casa y dinero, pero no tenía a nadie más. Mi corazón comenzó a doler por ella una vez más. Esta hermosa mujer a mi lado había sacrificado todo por los que amaba. Grace y Jacob Black nunca entenderían cuánto perdió Bella y cuánto tenía que seguir sufriendo todos los días para ayudarlos a que llevaran una vida normal.
Me di cuenta de eso entonces. Bella había hecho exactamente lo mismo que hice yo, aunque ella fue obligada a hacerlo. Me fui de Forks para asegurarme de que ella tuviera lo que necesitaba, lo cual era mantenerse a salvo y no continuar en constante peligro. Bella fue amenazada por una manada de perros y no tuvo más remedio que irse, pero siguió manteniendo la distancia, negándose a contactar directamente a Jacob, lo que le permitió a Grace tener lo que a Bella le habían negado debido a la intervención del destino.
Mis nudillos se apretaron alrededor del volante una vez más, sintiendo rabia hacia mí mismo y hacia Jacob Black. Incluso deseé que Victoria todavía estuviera viva, aunque solo fuera para poder destruirla yo mismo. Así no era como se suponía que sucedería esto. Una cosa era que yo sufriera de dolor y otra muy diferente que haya sido Bella la que sufriera.
Se suponía que mi ángel sería feliz y no parecía haber nada que yo pudiera hacer para concederle eso. Incluso mi sola presencia parecía agravarla.
Estaba tan absorto en mis pensamientos que casi me paso el desvío en la autopista hacia la universidad y me dirigí hacia ella a una velocidad ridícula, ambos nos movimos con el auto.
Llegamos al campus y estacioné lejos de todos los demás. Salté fuera del auto y ayudé a Bella a salir de su asiento, agradecido por el breve contacto que me permitió cuando la ayudé a salir del auto. Le ofrecí mi brazo, lo tomó con vacilación y nos dirigimos hacia la entrada del personal.
El olor a comida me hizo sacarla de la cocina y meterla en el espacio principal que conformaba el lugar del evento de esta noche. Me sorprendió la apariencia del lugar, ya que solo lo había visto en la mente de Alice. Se parecía mucho a un club nocturno de los años cincuenta al que mis hermanos y yo solíamos ir de vez en cuando para relajarnos y disfrutar de la compañía de los demás. Alice, Jasper, Rosalie y Emmett bailaban, mientras que yo disfrutaba del jazz y mi mente se centraba en cualquier cosa que no fueran los pensamientos de los demás.
Vi la pista de baile muy bien decorada y mis esperanzas se renovaron brevemente. Sabía exactamente cuándo sonaría la canción especial que había seleccionado, ya que sabía de memoria el orden de las canciones que había preparado para la noche. Tomaría un buen tiempo llegar ahí, pero tenía la esperanza de que, para entonces, la mayoría de responsabilidades de Bella habrían terminado y podría disfrutar exclusivamente de ella durante los breves momentos que tendría.
Sentí la necesidad de discutir la lista de canciones con ambos grupos musicales una vez más, para asegurarme de que comprendieran que la lista debía seguirse con precisión.
–Vuelvo enseguida. Guardaré tu abrigo y hablaré con el DJ y el cuarteto. ¿Necesitas algo más?
Ella sacudió su cabeza hacia mí.
–Gracias, Edward –su cara se veía tan absolutamente perfecta, con esos labios ligeramente separados, que tuve que contenerme para no besarla. No era de eso de lo que se trataba esta noche, sin importar cuánto lo deseara.
…
…
Las habilidades de Bella para planear un evento, incluso con la ayuda de Alice, eran abrumadoras. Ella era una pequeña batería, moviéndose de un lugar a otro con su perfecta sonrisa en su lugar mientras continuamente controlaba el progreso de la noche. Pude escuchar a innumerables personas decirle a Bella en persona o en su cabeza cuánto estaban disfrutando de la fiesta y estaba agradecido por su éxito.
Estaba perdido en mis pensamientos, apoyado contra la pared en la oscuridad cuando escuché una voz familiar en mi cabeza.
–Sólo ve y hazlo, ¡solo pregúntale! ¿Qué es lo peor que puede decir? si él dice 'no' - puedes soportar un pequeño rechazo. Pero si no le preguntas, nunca más tendrás esta oportunidad
Terri, de nuestra clase de los miércoles por la noche, estaba allí, moviéndose lentamente hacia mí. Inmediatamente pensé en moverle a otro lugar, pero sabía que no era de caballeros escaparse.
Ella se acercó a mí con una pequeña gota de sudor en su frente y hombros, lo que hizo que su sutil aroma aumentara diez veces más.
–Hola, Edward. Te ves genial, ¿la estás pasando bien?
Tomé un breve respiro, el necesario para formar las palabras para responderle.
–Te ves preciosa, Terri. La estoy pasando bien. ¿Y tú? –contuve la respiración de nuevo ya que no estaba dispuesto a respirar más de lo absolutamente necesario. Podía escuchar sus pensamientos y me encogí internamente hasta que me di cuenta de que esta joven humana podría ayudarme otra vez con Bella sin que ella siquiera se diera cuenta.
–Edward, ¿bailarías conmigo? ¿Solo una vez? –su miedo, no por mí, sino por mi rechazo, hizo que mi corazón se ablandara con ella.
También escuché los pensamientos de Esme al escuchar a Terri desde el otro lado de la habitación mientras bailaba con mi padre.
–Edward, sé amable, pero no le dediques mucho tiempo. ¡Baila con la pobre chica! –pude ver la cara de Carlisle a través de sus pensamientos, tenía los labios fruncidos para evitar reírse y silenciosamente suspiré.
Forcé una pequeña sonrisa.
–Un baile sería agradable Terri, sígueme –le dije, ofreciendo mi brazo. Cuando llegamos a la pista de baile, traté de mantener un poco de distancia, sabiendo que una vez tocara mi piel, lo más probable era que retrocediera y posiblemente incluso reconsiderara la idea de bailar conmigo.
Le ofrecí mi mano y tal como sospechaba, retrocedió ante el contacto.
–¿Tienes frío? –preguntó ella.
Le sonreí suavemente, usando la misma excusa que usaban todos los miembros de nuestra familia, algo que no era del todo mentira, en su mayor parte.
–Tengo mala circulación, es algo familiar me temo. Lo siento
Esta Terri era valiente. Ella tomó mi mano de nuevo y nos movimos suavemente por la pista de baile, mientras ella intentaba una y otra vez acercarse a mí. Contuve la respiración cuando su aroma se hizo más fuerte, hice una cuenta regresiva en mi mente, sabiendo que, en solo unos pocos minutos, podría volver a dónde estaba en la pared.
Me di cuenta de que Bella se había tomado un descanso de inspeccionar los detalles de la fiesta y estaba mirando hacia la pista de baile. Por favor, que se dé cuenta de que estoy bailando con esta pobre humana...
Los ojos de Bella miraron hacia Terri y hacia mí y aunque el caballero dentro de mí se avergonzaba de mis acciones, acerqué un poco más a la pobre chica a medida que la música se hacía más lenta y más profunda.
La mirada dura en el rostro de Bella me hizo arrepentirme inmediatamente de mis acciones y recé para que la canción terminara rápidamente. Ella se dio vuelta, dándole la espalda a la pista de baile y desapareció entre la multitud.
La canción terminó y otra rápidamente empezó. Le agradecí a Terri por el baile y ella me devolvió la sonrisa. Esperaba en mi corazón que algún día encontrara a un hombre digno de su atención, lo suficientemente valiente como para enfrentarla. Incluso si la pobre chica no lo sabía, ella había bailado con un vampiro y se había marchado, viva, para contarlo.
Busqué en la habitación a Bella desde el lugar que había elegido en la pared del fondo. La encontré hablando con Mandy, su amiga del trabajo. Oí su conversación: la cita de Mandy le había cancelado y parecía que estaba a punto irse de la fiesta y Bella hizo lo inimaginable.
Hizo un gesto a Alice y Jasper que habían estado bailando toda la noche e inmediatamente se acercaron. Pude escuchar que Bella le suplicaba a Jasper que sacara a su amiga a bailar. Alice empujó a su esposo en la dirección de Mandy y Alice sólo pensaba en mantener a Bella feliz.
Podía escuchar sus pensamientos que contradecían a todos los demás y me reí entre dientes, sabiendo que Bella estaría en deuda con Jasper... para siempre.
–Si no amara tanto a Alice, nunca me arriesgaría así. ¿Cómo se supone que voy a poder bailar, aunque sea una canción corta, estando tan cerca de alguien que huele –Jasper inhaló profundamente–a vainilla y cítricos?
Jasper inmediatamente cortó el paso de aire a sus pulmones, maldiciéndose a sí mismo por aspirar el aroma de Mandy. Me había acercado a ella un par de veces y sabía lo bien que olía y la emoción que emanaba de ella hacía que ese aroma fuera más atractivo. Pobre Jasper. Era increíble cómo Bella podía lograr hacer las cosas, incluso hacer que mi pobre hermano bailara con una humana.
Mientras Jasper se dirigía a la pista de baile con Mandy detrás, Bella abrazó a Alice con fuerza, dándole las gracias antes de que su cabeza se levantara buscando algo... o a alguien. Incliné mi cabeza hacia abajo, pero pude ver que se acercaba desde un costado y había determinación en su caminar.
Ella me alcanzó y no pude evitar sonreír, abrumado una vez más por lo impresionante que se veía.
–Bella, te ves realmente hermosa. No olvides que me debes un baile –bromeé, deseando tener más de una oportunidad esta noche.
Como era costumbre en Bella, ella sonrió tímidamente y su mirada se dirigió al piso.
–Tengo que pedirte un favor y espero no ofenderte
–Pregunta – ¿ella no entendía que nunca le negaría nada?
Su mirada continuó centrada en el piso con las manos unidas detrás de su espalda y pude ver que estaba eligiendo sus palabras cuidadosamente.
–Bueno, Mandy está aquí sola y me preguntaba si hay alguien... –hizo una pausa y por un momento pensé que podría abandonar todo por completo antes de continuar – estaba pensando en ella... sabes a lo que me refiero –ella dejó escapar un pequeño suspiro y su dulce tono hizo que mi estómago se revolviera.
Decidí molestarla un poco, aunque solo fuera para que me hablara un poco más.
–No estoy seguro de entender lo que me estás pidiendo, Elizabeth –dije directamente.
Ella puso los ojos en blanco, mientras se relajaba visiblemente, antes de mirarme.
–Ya sabes... quiero saber si hay alguien pensando en ella de forma romántica
Sonriéndole ampliamente, me apoyé contra la pared, permitiendo que el zumbido ensordecedor de la habitación, los cientos de voces y pensamientos invadieran mi mente. Algunas de las cosas que escuché me hicieron reír, hasta que escuché su voz.
John Riley.
¿Alguna vez me libraría de este humano? Una vez que lo escuché, no pude evitar enojarme por sus pensamientos.
–¿Donde esta ella? –podía verlo imaginando a Bella sonriéndole y mi estómago se revolvió con su siguiente pensamiento –cuando la encuentre, sé que puedo invitarla a bailar
Finalmente pude descartar sus pensamientos, sabiendo que mi Bella nunca estaría dispuesta a bailar con alguien por su propia voluntad. Continué dejando vagar mi mente, buscando a alguien que estuviera pensando en Mandy, cuando lo encontré. Sonreí y abrí los ojos, hasta que pude ubicar la voz. Asentí con la cabeza en dirección a un hombre alto con cabello oscuro y lentes.
Bella siguió mi línea de visión y pareció reconocerlo.
–Él está pensando en ella... está pensando que es exquisita y que le encantaría invitarla a bailar, pero tiene miedo de que ella lo rechace –le expliqué.
Su sonrisa era brillante y llena de emoción, lo que hizo que sus ojos brillaran. Yo haría eso todos los días por ella si pudiera verla sonreír así más seguido.
–Muchas gracias. Avísame cuando estés listo para cobrar tu apuesta –dijo tocando ligeramente mi brazo, lo que casi me hace saltar de emoción.
Ella se alejó, lista para jugar a cupido con su amiga. La miré, sabiendo que ella tenía el corazón más amable, uno que me hacía querer cuidar de él y de ella por la eternidad, si tan solo ella me diera otra oportunidad.
Bella se alejó de Mandy y de su nuevo amigo Jack, cuando vi que se dirigía enérgicamente hacia el bar. Ella cortésmente revisó su progreso, mostrándoles una deslumbrante sonrisa. Es extraño pensar que Bella no intimidaba a la mayoría de los humanos, principalmente debido a su amabilidad y su agradable personalidad. Estoy seguro de que también ayudaba que Bella fuera increíblemente atractiva, incluso si no lo reconocía. Ella nunca había pensado en ella de esa manera cuando estábamos juntos, pero no podía haber estado más equivocada.
Emmett caminó hacia mí con el ritmo relajado con el que estaba familiarizado.
–Emmett, ¿dónde está Rose? –pregunté casualmente sin quitar mis ojos de Bella.
Emmett se rió entre dientes.
–Ella fue al baño con Alice, algo sobre una emergencia del cabello –dijo –aunque creo que se ve genial. Para mí ella siempre se ve hermosa. ¡Maldita sea! ¡Viste su vestido! Ella nunca deja de sorprenderme
Había visto una vida entera de ideas de Rose cuando se trataba de prendas de vestir y esta no competía con algunos de los conjuntos que había elegido en el pasado, aunque no podía negar que encajaba perfectamente con la personalidad de Rosalie. Me reí ligeramente, notando que el pie de Bella que había estado descansando en un taburete de la barra, comenzó a moverse al ritmo de una vieja canción de los Beatles.
Por el rabillo del ojo, pude ver a John Riley acercarse a ella. No tengo idea de qué mirada cruzó mi rostro, pero la mano de Emmett se extendió en un instante y me agarró, impidiéndome moverme.
–Emmett, suéltame –gruñí.
–Edward –dijo con calma –sabes tan bien como yo que no puedes interrumpirlos. Si le pones una mano encima a ese tipo, él estará muerto en menos de un segundo. Solo cálmate –dijo él tratando de calmarme.
Respiré profundamente varias veces y me dispuse a calmarme, antes de notar que él extendió sus brazos y agarró la cintura de Bella por detrás, girándola hacia él. Mi enojo se multiplicó por cien y me dejé llevar por un momento, sin saber qué hacer.
Bella tenía todo el derecho de bailar con él y su sonrisa me hizo dudar de si ella se estaba divirtiendo o se estaba sintiendo más incómoda que nunca. Sus pensamientos no dejaban nada a la imaginación, quería a Bella a su lado y tenía toda la intención de decírselo... esta noche.
Sentí que el agarre de Emmett aumentó. No me molesté en luchar, sabiendo que él podría mantenerme en mi lugar haciendo el mínimo esfuerzo.
–¿Cuándo vas a decirle, Edward?
No aparté mis ojos de Bella y mantuve mi atención directamente en ella, en caso de que necesitara mi ayuda.
–¿Decirle qué Emmett? –le respondí.
El agarre de Emmett se aflojó un poco, pero no soltó mi brazo.
–¿Cuándo vas a decirle que la amas? ¿Qué diablos estás esperando? –dijo él con su voz llena de indignación.
Pude sentir mis hombros caídos.
–Ella no me ama, Emmett. No la haré sentir incómoda al declarar algo que ella no puede sentir. Prefiero sentirme miserable al tenerla en mi vida, sin que ella nunca vuelva a amarme, a no tenerla en absoluto. No puedo pasar por eso, perderla... no puedo soportar eso, Emmett, no de nuevo
–Edward, te amo como si fueras mi hermano de verdad. Y también amo a Bella. Pero ella no te dejó, tú la dejaste. Hiciste que todos la dejáramos y estoy seguro de que esa no fue la mejor decisión para ninguno de nosotros
Sus palabras me llegaron al alma, pero sabía que tenía razón.
–Emmett, ella ya no me ama. No estoy seguro de que alguna vez lo haya hecho. Ella era humana entonces y hasta dónde sé, ese amor murió cuando ella lo hizo. Ella tenía un marido, una vida real, una hija que ya no puede ver. ¿Qué puedo ofrecerle? ¿Qué puedo darle yo que le haga sentir un poco de felicidad? –tomé el trago que Bella nos había pedido a todos que lleváramos, un accesorio para ayudarnos a encajar durante la fiesta. El fuerte olor del líquido ámbar se intensificó, mientras giraba el vaso casualmente.
–Puedes darle tu amor. Puedes darle la familia que ya no tiene. Puedes darle una manera de soportar esta existencia como forma vida. ¿Y en cuanto a que ella te ama? Ella todavía te ama, todos nos damos cuenta. Lo que no puedo entender es cómo sigues creyendo que ella ya no te ama ni se preocupa por ti
Finalmente lo miré, sorprendido por la profundidad de la sinceridad en sus ojos. Cuando la dejé, Emmett nunca discutió conmigo, pero pude ver su tristeza. En el corto tiempo que conoció a Bella, había creado un vínculo. La veía como una hermanita, una que podía proteger, molestar... amar. No solo le había fallado a Bella cuando la dejé, le fallé a toda mi familia y mi culpa volvió como una plaga. Pero mi corazón no escuchó lo que él estaba tratando de decirme.
–Emmett, me gustaría poder creerte
–Edward, hay algo más... –su voz se apagó, como si estuviera reconsiderando lo que iba a decirme, hasta que me miró directamente –... algo más que debes considerar
Mi curiosidad llegó al máximo.
–¿Qué cosa?
–¿Cuánto tiempo piensas que ella puede durar?
Lo miré y fruncí el ceño tratando de entender lo que estaba diciendo.
–¿De qué estás hablando?
–Edward, ella ha sobrevivido, sola, durante tres años. Ese primer año, ella cazó a Victoria. ¿Y luego qué? Ella trabaja básicamente las veinticuatro horas del día y ¿qué crees que hace en esas noches largas y oscuras? Ella no puede hacer lo suficiente como para mantenerse ocupada y todos sabemos que la soledad debe ser dura para ella. Todavía lamenta la pérdida de Grace y esos correos electrónicos diarios la comen viva
–¿Cuánto tiempo crees que pueda continuar sin pareja? ¿Cuánto tiempo crees que pueda seguir existiendo sola? Sabes que nuestra especie no puede sobrevivir sola, que no estamos destinados a vivir por nosotros mismos. No sé qué haría sin Rose, más de lo que Jasper haría sin Alice, o Carlisle sin Esme. ¡No sé cómo has sobrevivido durante los últimos diez años! ¿Cuánto tiempo crees que Bella puede aguantar, antes de que encuentre a su pareja, o peor, a que la cree, especialmente cuando la única persona con la que se supone que debe estar está parada frente a ella? –él me miró deliberadamente.
Mis músculos se quedaron en su lugar cuando el impacto de las palabras de Emmett me golpeó... y golpeó fuerte. Él tenía razón, Bella estaba sola. Era fácil de ver, incluso cuando estaba con nosotros. Nunca bajaba la guardia por completo, siempre estaba un poco nerviosa o ansiosa. Al no poder leer su mente, mi cerebro consideró las posibilidades que no estaba dispuesto a pensar hasta ahora.
¿Ella tenía sentimientos por John Riley? ¿O por algún otro hombre que yo no conocía? ¿Se sentía tan sola que crearía un compañero, como Carlisle había hecho conmigo y luego con su amada Esme, después de encontrarla años más tarde tan cerca de la muerte? Claro, Carlisle esperó casi trescientos años, pero Bella ya había perdido tanto. No era inconcebible que intentara encontrar a alguien con quien compartir el resto de su existencia, alguien que la ayudara a ayudar a aliviar la soledad y el dolor. Quería ser esa persona, pero no tenía ningún derecho sobre ella.
–¿Y Edward?
Miré hacia Bella, mientras las palabras de Emmett se hundían más profundamente en mi conciencia.
–¿Qué? –cuestioné, temeroso por lo que estaba a punto de decir. Su claridad esta noche era desconcertante.
Su expresión era tímida, pero decidida.
–Bella ha estado aquí por más de dos años. ¿Cuánto tiempo crees que pasará antes de que ella tenga que irse a empezar de nuevo, como tendremos que hacerlo nosotros dentro de unos años? ¿Esperas que ella nos siga por el resto de su existencia? Sabes que Bella está muy orgullosa de eso, ¿qué vas a hacer entonces?
Mi idea de tener tiempo de sobra para recuperarla murió cuando me enfrenté a la sorprendente lógica de Emmett, él tenía toda la razón. Me estaba quedando sin tiempo, tenía que hacer algo y rápido.
Levanté la vista justo a tiempo para ver a John Riley llevar a Bella al otro lado de la pista de baile, lejos de todas las miradas indiscretas. Él la abrazó íntimamente y mis celos rugieron ferozmente, mientras trataba, en vano, de liberarme de las garras de Emmett.
Podía escuchar los pensamientos de John Riley y su conversación con Bella.
–Tengo que intentarlo. Tengo que decirle… no, necesito mostrarle lo que siento por ella – Pude ver la imagen en su cabeza de él besándola y mi rabia me ayudó a liberarme de las garras de Emmett, mientras sentí que el vaso que sostenía se rompía en mi otra mano, enviando fragmentos de vidrio al suelo, mientras se regaba el líquido oscuro por mis dedos. Yo le pondría fin a esto ahora.
–Edward, no lo lastimes. Quédate aquí hasta que te calmes –me susurró Emmett, pero yo ya estaba de camino hacia ellos.
Me moví tan rápido como pude, lanzándome entre los cuerpos unidos que bailaban y disfrutaban de la noche.
Escuché las palabras de John Riley.
–Aferrándome al momento Elizabeth. Estoy tratando de aferrarme a ti –y sus pensamientos terminaron su frase... –si me lo permites –pude ver a Riley moverse y aunque él estaba de espaldas a mí, había visto esa postura miles de veces.
Los ojos de Bella se agrandaron y el miedo inundó mi sistema. Cuando se inclinó a punto de besar a mi Bella, la vi apartar su rostro de él, haciendo que su boca hiciera contacto con su mejilla. Me sentí aliviado, pero aún me sentía furioso.
Ella era mi Bella. La amaba y yo debería ser quien la abrasara... quien la besara. Pude oír que ella le advertía con severidad, aunque sus ojos parecían tiernos. Ella estaba tratando de dejar la dignidad de él intacta, lo cual no me sorprendió. Ella levantó la vista y me llamó la atención que me vio confundida. No disminuí mi ritmo hasta que los alcancé justo a tiempo para escuchar a Riley disculparse.
Sin darme cuenta, extendí la mano y tomé el brazo de Bella, instintivamente acercándola a mi cuerpo, pero mucho más rudo de lo que esperaba, lo que de inmediato lamenté, pero mi temperamento se negó a disminuir.
Aunque la canción que había elegido aún no sonaba, no esperaría más.
–Elizabeth, reclamaré ese baile ahora
John Riley decidió hacer el papel de héroe y se paró delante de mí, antes de tener el descaro de dirigirse a mí.
–¿Qué crees que estás haciendo?
¿Acabo de escuchar correctamente? Ella era mi Bella, ella debe estar conmigo.
–¿Disculpa? ¿Qué crees que estoy haciendo? –sabía que mi voz era dura, pero estaba más allá de calmarme hasta que sacara a Bella de esta situación.
Bella se interpuso entre nosotros dos, murmurando algo que mi mente no pudo comprender, mientras mi enojo continuaba guiándome a través de este desastre.
Sin pensar, envolví mi brazo alrededor de sus pequeños hombros, envolviendo su mano con la mía, antes de dirigirla hacia el centro de la pista de baile. No podía poner suficiente distancia entre nosotros y ÉL.
Instintivamente mi mano se deslizó por su brazo y el lazo de su vestido creó una fricción que me trajo de vuelta al por qué estaba aquí. Mis dedos tomaron su delicado codo y suavemente la giré hacia mi abrazo. Cuando la mano ligera de Bella se apoyó en mi hombro, alcancé su otra mano y en lugar de sujetarla cortésmente, me moví nerviosamente hasta que mi mano la sostuvo de la misma forma en que la sostuve todas esas noches atrás. Simplemente no podía tener suficiente contacto con su hermosa piel.
Mi mano se deslizó hasta su cintura y una canción que había escuchado muchas veces en la radio y en la mente de las personas comenzó a sonar. Las palabras me resultaron familiares, y comencé a cantar en voz baja, como lo había hecho ese día en el prado. Sin darme cuenta, mi mano se deslizó hasta la parte inferior de la espalda de Bella, acercándola más a mí. Sorprendentemente, ella no se apartó y aún más impactante, se acercó más a mi pecho y pude sentir cómo la tensión se derretía en mi cuerpo.
Quería que este momento durara para siempre y sentí que podía enfrentar cualquier cosa si ella se quedaba a mi lado. Interminables años de escuela secundaria, largas noches, cualquier crisis que pudiera surgir en los interminables años de mi existencia.
Sin importarme cómo se podría ver o lo mucho que dolería después, bajé la guardia... por completo. Quería deleitarme en la sensación de abrazarla, de recordar cada matiz. Su aroma, la forma en que su pecho subía y bajaba, la sensación de su mano en la mía. Puse su mano sobre mi corazón detenido y la cubrí con la mía mientras seguía cantando esa tonta canción de amor.
Comencé a darme cuenta de lo que decía la canción y me sorprendió la ironía de la situación. Esta no era la canción que quería bailar con ella. Por el contrario, esta canción hablaba de perdón y amor eterno, algo que deseaba y por lo que rezaba fervientemente con esta hermosa mujer en mis brazos. Algo que esperaba, pero que dudaba mucho que me volviera a ganar.
Mi mejilla descansó contra la de ella, su suave piel y su hermoso aroma calmaban cada parte de mi ser. Su cara se deslizó de la mía, llegando a descansar en mi pecho y en lugar de sentirme decepcionado, me sentí aliviado cuando sentí que todos los músculos de su cuerpo se relajaban contra mí. Para hacer que el momento fuera aún mejor, ella se acercó más a mi cuerpo, ahora no había espacio entre nosotros y me permití fantasear por un momento, pensando que ella no podía acercarse lo suficiente a mí, que ella quería que este momento durara para siempre, igual que yo.
Bella giró su cabeza hacia mí hasta que nuestros ojos se encontraron. Aún extrañaba sus oscuros pozos marrones, pero esas joyas de topacio me llamaban, recordándome que todavía podía haber una segunda oportunidad para nosotros. No era lo que quería para ella, pero ya no dependía de mí.
Cometí un horrible error al dejarla, sin preguntarle sus deseos. Pensé que sabía más que todos los demás y había hecho sufrir a todos con mis presunciones de auto justificación. Sin apartar mis ojos de los de ella, apoyé mi frente en la de ella, sabiendo que solo tenía unos preciosos segundos de este momento que recordaría como perfecto en mi corazón inmóvil, sin importar lo que sucediera después de esta noche. Incluso si no fuera honesto conmigo mismo, este momento se sintió como si los últimos diez años no hubieran sucedido.
Me incliné hacia ella y mi corazón ignoró a mi cabeza, forzando mi cuerpo a hacer algo que había anhelado desde que la dejé hace tantos años. Sus movimientos hicieron eco de los míos y supe a dónde iba todo, aunque traté de detenerme. Lo último que quería era hacerla sentir incómoda, sabiendo que ya no me amaba.
Ella comenzó a alejarse de mí, pero mi mano instintivamente se tensó en la parte baja de su espalda, negándose a dejarla ir.
–Bella, por favor –le dije en un pequeño susurro.
Mis labios se encontraron con los de ella y la sorpresa me hizo sentir completamente vivo, sacudiendo mi cuerpo frío hacia una vida vibrante. Sabiendo que ahora no había vuelta atrás, avancé, todavía moviéndome cautelosamente, dándome cuenta de que ella se apartaría en cuestión de segundos y muy probablemente me golpearía por ser tan atrevido, pero mi corazón no escuchó. Necesitaba esto. Necesitaba sentirla contra mí con sus labios moviéndose con los míos.
Profundicé el beso, aumentando la presión, abriendo mi boca hacia la de ella, saboreando su delicioso aroma en mi lengua. Tal como lo temía, Bella comenzó a retroceder y sin mi permiso, mi mano soltó la de ella y agarré la parte posterior de su cabeza, mis dedos se enredaron en su cabello, mientras la acercaba más ya que no estaba dispuesto a dejarla ir.
Esos preciosos segundos siguieron avanzando y antes de que supiera lo que estaba sucediendo, Bella me sorprendió, como siempre lo había hecho.
Ella me devolvió el beso.
Sus labios se movieron con los míos y la suave cadencia se volvió más apremiante, como si ella deseara esto tanto como yo.
Mi corazón cantaba, aunque mi mente le decía que fuera cauteloso, que algo podría cambiar en cualquier momento. Se presionó contra mí, antes de que sus dedos subieran por mis brazos, haciendo su camino hacia mi cabello. Agarró un puñado con tanta intensidad que pensé algo que nunca llegué a decirle, como si solo tuviéramos este momento, aunque comencé a esperar que fuera solo eso. Pensé que ella me amaba y que me daría una segunda oportunidad, una que no merecía pero que quería más que cualquier otra cosa.
Habíamos dejado de bailar y luché por bloquear los pensamientos de los que me rodeaban. Especialmente los de mi familia, que ya se había dado cuenta de lo que estaba pasando; sus pensamientos eran de felicidad y alegría, pero los aparté de mi conciencia, deseando estar a solas con Bella por completo, independientemente de los cientos de personas que nos rodeaban.
Si esto era real, habría mucho tiempo para celebrar después. Solo quería concentrarme en ella, en nosotros.
Por primera vez desde aquel horrendo día detrás de la casa de Charlie, días después de esa terrible fiesta, me sentí completo otra vez. No había dejado atrás a Bella ese día... había dejado mi corazón con ella. Incluso después de sentirme como un ser parcialmente completo durante tantos años, encontré la integridad con Bella, solo para que mi estúpida decisión nos separara. Finalmente sentí que había completado el ciclo.
Finalmente me sentí completo.
Continué besándola y sonreí internamente cuando escuché que empezaba a sonar Claire de Lune de Debussy, la pieza de piano que había escuchado con Bella ese primer día en el Volvo. No podía esperar a pasar tiempo con ella escuchando esta pieza musical otra vez, sosteniéndola en mis brazos y diciéndole lo mucho que la amaba. Esta era la canción que había escogido para cuando llegara mi oportunidad de bailar con ella, con la esperanza de remover esos recuerdos de nuestro pasado.
La multitud en el salón de baile comenzó a calmarse y mi corazón comenzó a cerrarse. Pude sentir que Bella se ponía rígida y sus labios comenzaban a alejarse de mí. No. Había sido mi imaginación tratando de engañarme. Besé a mi Bella y ella me devolvió el beso. Este era nuestro nuevo comienzo y no estaba dispuesto a verlo como cualquier otra cosa. Mi imaginación hiperactiva no arruinaría este momento.
Pero entonces, sentí que las manos de Bella soltaban mi cabello, mientras su palma se abría paso hacia mi pecho. Mantuve mi mirada sobre ella, esperando su próximo movimiento, creyendo que solo necesitaba un momento, le daría todo el tiempo que necesitara y luego podríamos hablar y yo podría rogarle que me perdonara... Comenzaríamos de nuevo y todo sería justo como debería haber sido. Estaría conmigo y eventualmente, le pediría que fuera mi esposa. La cuidaría y protegería, sin dejar que mi estupidez volviera a interponerse entre nosotros.
La fuerza de su mano contra mi pecho aumentó, su fuerza era una constante sorpresa para mí. Todavía tenía problemas para recordar que ahora ella era una vampiresa y que su poder físico era como el mío. De repente, sentí más que su fuerza física, sentí una fuerza que me apartó de ella, dándome cuenta de que era su don, con lo que Bella había sido "bendecida" cuando entró en esta nueva vida. Mi corazón gritó cuando aumentó la distancia entre nosotros, mientras yo deseaba mantener mi rostro en calma, sin saber si estaba consiguiéndolo.
Ella comenzó a alejarse de mí y extendí la mano hacia ella, para asegurarle que estaba aquí y que nada nos separaría de nuevo. Giró sobre sus talones, justo fuera del alcance de mi brazo, antes de que notara que sus ojos se llenaban de miedo e inmensa tristeza, como si hubiera una batalla en su cabeza. Solo esperaba que nosotros pudiéramos ganar, sin importar lo que su cabeza le dijera a su corazón destrozado.
Ella se apartó completamente de mí y la multitud le abrió paso. Ella corrió, sus delicados tacones se retiraron apresuradamente de mí, balanceándose sobre las puntas de sus pies, mientras se dirigía hacia la salida más cercana. A pesar de que había docenas de otras parejas que nos rodeaban, todo lo que pude ver fue que su figura que se hacía más pequeña a medida que continuaba poniendo distancia entre nosotros, antes de que desapareciera por completo, saliendo por una de las salidas laterales, cerrando la puerta con un fuerte clic.
Podía escuchar el zumbido mental de los miembros de mi familia, en su mayoría expresando su pena por mí, pero una voz me gritaba. La única voz que se abrió paso sobre las otras, su tono fuerte y claro me despertó de mi estado de desconcierto.
La voz de Esme me llamó la atención, diciéndome lo que tenía que hacer.
–Edward, corre, encuéntrala. No la dejes ir, no esta vez. Ve con ella, ¡ahora!
Escuchando a mi madre, no dudé. Me dirigí hacia la salida, corriendo más rápido de lo normal. Cuando la encontrara, le diría todo a Bella... Después de ese beso, no iba a dejarla ir.
Lo se… yo también pienso que a veces el punto de vista de Edward es muy repetitivo, pero así lo escribió la autora original y verán que así todo tendrá mucho más sentido más adelante.
Mañana y el resto de esta semana lloraré traduciendo esos capítulos, pero no se preocupen, nunca hubiera aceptado traducir una historia que no tenga final feliz, esta lo tiene, pero hay que sufrir mucho para entender todo lo que los lleva a ser felices.
De nuevo muchas gracias por leer y por todo el amor que le están dando a esta historia, de verdad que es muy atrapante.
