Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.

Capítulo 44: Intervención

BPOV

Un mes.

¿Cómo podría un mes cambiarlo todo? Tuve un déjà vu al darme cuenta de que había tenido una epifanía similar el mes anterior. Solo que esta vez, no era una feliz.

Hace solo cuatro semanas, estaba pasando tiempo con Alice, planeando esa estúpida fiesta, disfrutando la compañía de siete personas con las que esperaba pasar la eternidad.

Carlisle y Esme, cuidándome en silencio, dándome la bienvenida con sus acciones y ayudándome a sentirme como en casa.

Emmett, siendo rudo conmigo, haciéndome reír y haciéndome sentir protegida.

Rosalie, cuya amistad silenciosa conmigo se construía día a día.

Jasper, cuyo agudo intelecto y personalidad introspectiva me abrió la mente a nuevas perspectivas y opiniones.

Alice, cuyo entusiasmo y afecto me hacían sonreír y sentir que tenía una hermana y una amiga.

Edward…

No me enfoqué en el último. No podía. Pensar en él me traía un dolor intolerable y causaba estragos en mi corazón. Perder lo que había ansiado tanto era casi tan insoportable como cuando Edward me dejó. Me preparé para el desastre. Me engañé pensando que podía pertenecer a ellos.

Era una fantasía.

Todo se terminó.

Al menos mi celular dejó de sonar sin parar hace una semana. El identificador de llamadas me alertó de los intentos de Alice de contactarme, recordé con tristeza. Fue fácil de ignorar. No tenía la fuerza o la energía como para contestarle a alguien.

Llegó otro jueves y me encontré arrastrándome a través de otro día con mi sonrisa de plástico característica en su lugar. Volví a usar todas las habilidades que había perfeccionado la primera vez que perdí a Edward, o al menos pensé que así lo hacía. Estaba haciendo algo de papeleo, orando para que el día terminara, temiendo que terminara demasiado rápido, sabiendo que me debía dirigir a una casa vacía y a la más negra oscuridad que ahora parecía simbolizar mi propia existencia.

Cuando los niños finalmente se fueron en el autobús y yo estaba recogiendo mis cosas al final del día, Mandy se acercó a mí en silencio.

–Oye, Elizabeth. Necesito hablar contigo un momento. ¿Tienes tiempo?

Mis ojos, que estaban concentrados en reunir mis montones de libros y papeles, se movieron hacia su encantador rostro. Sus hermosos ojos azules brillaban, emocionados y aprensivos, todo al mismo tiempo.

–¿Para ti, Mandy? Por supuesto. ¿Qué pasa?

Giró un mechón de pelo dorado alrededor de su dedo índice y su sonrisa se ensanchó lentamente.

–Bueno, no voy a venir a trabajar mañana. Ya avisé para que mañana venga un reemplazo –dijo evasivamente.

Mi preocupación por Mandy se profundizó, desplazando temporalmente parte de la oscuridad que sentía mi corazón.

–¿Te sientes bien? ¿Crees que estés enferma con ese virus que ha estado circulando por la escuela? –le pregunté con genuina preocupación.

Ella se rió y su hermosa mano manicurada llegó a su garganta. Fue entonces cuando lo vi; un destello que reflejó la luz de los bombillos en el techo. Mandy tenía un hermoso anillo de platino y diamantes en su tercer dedo, haciendo que su nueva manicura francesa se viera aún más hermosa.

–No, para nada. Nunca me he sentido mejor en mi vida y todo te lo debo a ti

–¿A mí?

Sus labios se fruncieron en una pequeña sonrisa, mientras tomaba una respiración profunda.

–¡Elizabeth, Jack me pidió que me casara con él el fin de semana pasado!

Luché por mantener el shock y… sí, por mantener los celos totales y completos fuera de mi expresión. No creo que haya hecho un buen trabajo al respecto.

–Wow –dije sin convicción y mi tono no coincidía con mi elección de palabras –felicitaciones, Mandy. Estoy muy feliz por ti. Por los dos

Frunció el ceño y la sonrisa comenzó a desaparecer de su rostro.

–Sé que es repentino, pero él es tan maravilloso. Espero que no estés decepcionada. Los dos te estamos muy agradecidos por habernos presentado. Él es todo lo que siempre quise y todo lo que nunca creí que necesitaba

Mi corazón cayó a mis rodillas, mientras procesaba toda la información que ella me estaba dando. Entonces me di cuenta de que necesitaba responderle... apropiadamente.

–No, Mandy. De verdad, estoy muy feliz por ustedes dos. Jack es maravilloso. Muy respetuoso e impecable, muy inteligente e ingenioso. Es sólo que estoy un poco sorprendida. Es tan repentino. Los presenté porque pensé que disfrutarían de la compañía del otro. ¿Es solo que han salido por cuánto? ¿Un mes?

Mi mente trajo esa horrible noche en la fiesta y me di cuenta de la ironía de que mi final con Edward y los Cullen había sido el comienzo de ella y Jack.

Mandy me miró tímidamente.

–Sé que es repentino, pero cuando encuentras al indicado, creo que es importante no perder el tiempo. Y es por eso que no estaré aquí mañana

–Oh. ¿van a hacer algo especial mañana? –pregunté, suponiendo que se irían de viaje el fin de semana o que harían algo igual de agradable para una joven pareja enamorada. Que encantador... pensé con sarcasmo.

–¿Especial?, Elizabeth, Jack y yo vamos a ir a la notaría mañana para... –sus manos se convirtieron en pequeños puños y su mirada se dirigió a la puerta como si no quisiera visitas indeseadas, mientras luchaba por mantener su emoción en niveles aceptables –¡casarnos! ¿No es emocionante? –ella me miró con su sonrisa amplia y claramente buscaba una respuesta de aprobación.

Mi corazón cayó de mis rodillas al piso. Estaba feliz por ella. De verdad. Más de lo que podía expresar en el momento. Mandy había sido mi única compañía desde que me mudé a esta ciudad y siempre había sido alegre y alentadora. Pero saber que ella había encontrado y obtenido algo que sabía que yo había perdido para siempre fue desgarrador. En cambio, forcé la sonrisa más brillante que pude en mi cara y respondí.

–¡Eso es maravilloso! Estoy muy feliz por ti

Ella me agarró en un abrazo y aumentó su presión hasta que pude devolvérselo con amabilidad.

–Tendremos una verdadera boda en primavera o en verano, pero no queríamos esperar. Me preguntaba, antes de que te fueras, si tenías un minuto para mostrarte algo. ¿tienes tiempo?

Asentí.

–Por supuesto, Mandy. ¿Qué es? –mi voz era alegre, pero el agujero en mi pecho se estaba expandiendo exponencialmente de nuevo.

–Está en mi auto. Solo dame unos cinco minutos. Quédate aquí. Solo quería compartir esto contigo, ¿de acuerdo? –asentí y ella aplaudió emocionada. Tomó las llaves de su escritorio y corrió hacia el estacionamiento en un instante.

Me dirigí a mi escritorio y me senté, sabiendo que mis piernas tambaleantes no podrían soportar mi peso por mucho más tiempo. ¿Cómo sucedió esto?

No… estoy feliz por ella.

Estaba feliz por ella, pero mi espíritu estaba devastado por la ironía de la situación. Conoció a Jack hace un mes y ella iba a tener su final feliz. Me dejé caer en depresión por los pocos preciosos segundos que tenía antes de que ella regresara, decidida a ser feliz por mi amiga.

Ella se merece esto.

Mandy regresó al salón de clases y sus pantalones casuales y su blusa fueron reemplazados por un vestido de cóctel perfecto, elegante, strapless con flores de gran tamaño atadas al corpiño y el dobladillo, ambos con una explosión central de tul aireado. Era de un exquisito tono marfil y acentuaba perfectamente sus trenzas rubias y su piel de muñeca china.

Su cabello estaba recogido hacia atrás, y un hermoso velo cubría su cara, metido detrás de sus orejas, terminando justo por encima de sus labios carnosos, cada lado asegurado con un broche a juego. Su hermoso vestido fue complementado por un hermoso par de zapatos de satén que estaban teñidos de un tono más pálido de melocotón. Los zapatos hicieron eco de su elección de joyas: perlas de melocotón pálido delicadamente equilibradas en una cadena de oro blanco, formando un hermoso collar que acentuaba sus delicados omoplatos.

–¿Y bien? ¿Qué opinas? ¡Un atuendo bastante elegante para mi boda, teniendo en cuenta que lo elegí el lunes! –al estilo típico de Mandy, adoptó una pose dramática, su mano se posó en su frente haciendo una personificación perfecta de Scarlett O'Hara, esperando una respuesta.

La miré de pies a cabeza.

–Estás preciosa –eché un vistazo deliberadamente a sus zapatos –¿melocotón? –pregunté, tratando desesperadamente de mostrarle que estaba interesada y muy emocionada por ella.

–Bueno –comenzó, con el pulgar en su barbilla, mientras su dedo índice tocaba su nariz pequeña y respingona –Jack ama que use este color. Es el mismo color que usé cuando nos conocimos y él habla de eso todo el tiempo, así que decidí usar zapatos y joyas de color durazno. ¿Crees que le gustará? –ella de repente se puso nerviosa.

–Creerá que es el hombre más afortunado del mundo cuando vea la visión que eres. ¿De dónde sacaste ese hermoso velo? –di un paso hacia ella, tocando el delicado tul que acentuaba sus ojos emocionados. Parecía antiguo, pero estaba en buenas condiciones.

–Lo sé, ¿no es hermoso? Perteneció a la abuela de Jack y su madre lo usó en su boda. Es una tradición familiar. Lo usaré en la boda real, tan pronto como sepamos cuándo y dónde la haremos, pero quería incluirlo en la ceremonia de mañana también

–Bueno, creo que él se ganó el premio gordo. Te ves perfecta. Asegúrate de tomar algunas fotos, si puedes, ¿de acuerdo? ¿Tienes un ramo? –si no lo tenía, iría inmediatamente a la florería y le ordenaría algo rápidamente. Solo quería que ella fuera feliz.

–La verdad, Jack me ordenó uno con rosas en tonos melocotón y marfil. Me envió una foto de él esta mañana. Él es tan dulce y atento. Sabe que las rosas son mis favoritas –sus ojos adquirieron una expresión soñadora, mientras sus manos distraídamente alisaron su vestido.

–Bueno, será mejor que te quites ese vestido antes de volver a terminar de limpiar el salón. Odiaría pensar que la pintura que usaron los niños arruine tu atuendo –bromeé con fuerza, aunque sentía mi corazón pesado.

Ella asintió y salió del salón. Seguí recogiendo mis cosas, cuando la escuché volver a la habitación, con su ropa de trabajo. Una bolsa para ropa cubría un brazo y tenía una segunda bolsa en el otro.

–Entonces, no estaré aquí mañana. Y de una vez te digo que probablemente también esté 'enferma' el lunes –ella me guiñó un ojo y se rió entre dientes.

–Suena bien. Espero todos los detalles cuando vuelvas –respondí con todo el entusiasmo que pude reunir. Ella sonrió tímidamente y sus pómulos se tiñeron de un delicado color rosa y yo jadeé, dándome cuenta de cómo podría malinterpretarse lo que acababa de decir –¡OH! Me refiero a que quiero todos los detalles de la ceremonia. ¡Buena suerte! –la alenté.

–Gracias, Elizabeth. Los dos estamos muy agradecidos contigo. Definitivamente estás invitada a la boda. Serás nuestra invitada de honor, eso seguro

La abracé y salimos del edificio. Le dije adiós con la mano, hasta que ella salió del estacionamiento y luego me hundí en mi automóvil, dejando que los sollozos tomaran el control otra vez. Estaba muy feliz por mi amiga, simplemente no podía creerlo. Prendí el motor, preparándome para otra tarde larga y solitaria. La idea que atormentaba mi mente era que ella y Jack eran lo suficientemente inteligentes como para aprovechar el momento y no dejar que nada se interpusiera en su camino. No estaban perdiendo el tiempo. Pensé en todo el tiempo que tenía delante de mí, preguntándome cómo lo enfrentaría sola.

SÁBADO POR LA MAÑANA…

Es demasiado temprano como para que sea el cartero, pensé para mis adentros, cuando escuché un automóvil acercarse, el suave ronroneo del motor me hizo saber que lo que se acercaba era algo completamente diferente a la camioneta vieja del cartero.

Conocía ese sonido, pero mis pensamientos vacíos no me dejaron descubrir qué era. Pasé horas interminables de las noches sin fin tratando de descubrir cómo pude haber evitado que Edward me dejara hace tanto tiempo. No sirvió para nada, sólo para sentir autocompasión. Lo que estaba hecho, estaba hecho, pero anhelaba cambiar el pasado. La peor parte era que ahora sabía que mi corazón estaba ligado a Edward para siempre, aunque eso no hacía ninguna diferencia, ya que eventualmente me mudaría de esta pequeña ciudad a otra, y nunca sabría a dónde irían él y su familia después.

Continué sentada allí, escuché que tocaban la puerta, lo que me despertó de mi estado de depresión. ¿Quién demonios vendría tan temprano en la mañana? Me forcé a levantarme del suelo y caminé hacia la puerta, abriéndola sin preguntar quién era y sin preocuparme por quién podría estar allí esperando en el otro lado.

Imaginen mi sorpresa al ver a Esme parada allí con Rosalie, Alice y Jasper detrás de ella en mi pequeño porche.

–Buenos días, Bella –ella abrió sus brazos, dio un paso adelante y me abrazó con fuerza, antes de darme un beso en la cabeza –es una hermosa mañana, ¿no? –dijo ella alegremente retrocediendo para mirarme.

Luché por mantener el shock lejos de mi cara y luego recordé mis modales.

–Esme, ¿te gustaría entrar? ¿les gustaría entrar a todos? –me aparté sin saber qué más hacer.

Esme entró con su brillante sonrisa en su lugar, seguida por Rosalie, quien asintió en mi dirección y su cara era una pizarra en blanco. Alice se acercó a mí, abrazándome ferozmente, y luego dio un paso atrás con los ojos llenos de lágrimas, antes de que Jasper entrara.

–Buenos días, Bella –él sostenía un paquete grande, envuelto en papel marrón brillante y decorado con un gran lazo rojo, que fácilmente entró a la casa y lo puso con cuidado en el suelo contra mis paredes de yeso.

Silenciosamente, todos se dirigieron a la sala de estar y se volvieron para mirarme.

–¿Qué los trae por aquí? –pregunté vacilante rompiendo el silencio forzado.

Esme dio un paso hacia mí, tomando mi mano.

–Yo... nosotros tenemos que hablar contigo. ¿Podemos sentarnos?

La miré en estado de shock. Cuando encontré mi voz, me fue difícil hablar.

–Esme, no quiero ser grosera, pero no hay nada de qué hablar

La sonrisa de Esme se torció y su ceño fruncido rápidamente arrugó su delicada frente.

–Temía que dijeras eso, Bella. Así que tengo una propuesta para ti. Podemos hacer esto de la forma fácil o difícil. Es tu elección –su voz era suave pero firme.

¿Qué? Mis ojos se abrieron con sorpresa.

–Esme, ¿qué quieres decir con eso exactamente? –el tono de mi voz contenía completa aprensión. Nunca antes había escuchado a Esme hablarle así a nadie.

–Lo que quiero decir querida es que todos tenemos que hablar contigo y no nos iremos hasta que nos escuches. La forma fácil es que te sientes y escuches. Si intentas huir o si tratas de hacer que nos vayamos, Jasper, Alice y Rosalie te retendrán. que no usarás tu "don", ya que lastimarnos es lo último que quieres. Pero, me he cansado de esperar a que todo se resuelva para mis hijos. Me cansé de verte a ti y a Edward sufriendo sin ningún motivo

Bueno, ciertamente ella tenía razón en una cosa. Estaba sufriendo. ¿Pero cómo diablos ella sabía eso? No había tenido contacto con los Cullen durante más de un mes.

Como si pudiera leer mi mente, o mi inexistente cara de póquer, me respondió esa misma pregunta.

–Bella cariño, no he visto nada más que dolor en ti en los últimos tres meses, aunque estoy bastante segura de que el dolor ha estado presente desde que Edward se fue hace más de diez años. Pero te diré esto - No voy a quedarme aquí de brazos cruzados esperando a que esta situación continúe. Hay cosas que necesitan decirse y que necesitas escuchar. Después de escucharnos, puedes tomar una decisión informada sobre lo que quieres hacer, pero escucharás. Entonces, ¿qué va a ser? ¿Fácil o difícil? Depende totalmente de ti

La miré en completo estado de shock y sin saber qué más decir, me atraganté al decir:

–¿Fácil? –salió como una pregunta.

–Bien, Bella. ¿Nos sentamos?

Asentí, demasiado entumecida y en estado de shock como para comprender completamente lo que podría venir, pero pensé que lo mejor era no negarle a Esme su intento de hablar conmigo. Asumí que ella simplemente me daría los mismos puntos que Alice me había dado, y luego podría decirle exactamente lo mismo. Esme tenía razón sobre una cosa: no sería grosera con ella. Pero sabía que lo que fuera que estaba a punto de decirme no haría ninguna diferencia.

–¿Por dónde empezar? –dijo Esme, sus cejas se juntaron y sus labios fruncieron, hasta que me miró –bueno, creo que puedo hablar en nombre de toda la familia cuando te digo que hace diez años, NINGUNO de nosotros se quería ir de Forks. Quizás Rosalie, pero puedo decirte que ahora ella se siente terrible por lo que pasó ¿verdad, Rosalie? –ella miró a su hija.

Mi mirada se movió hacia la hermosa vampiresa sentada frente a mí en el sofá.

–Bella, en aquel entonces, te traté terriblemente. Lo siento mucho por eso. Te consideré una amenaza para la seguridad de nuestra familia y cuando Edward se fue, lo seguimos y yo estaba más que un poco satisfecha –ella me miró tímidamente –Ok, estaba eufórica –ella puso los ojos en blanco –pero ahora que veo lo que su decisión hizo en tu vida y en la suya, necesito pedirte perdón

¿En su vida? Mi corazón estaba hecho un nudo, como diciendo te lo dije. Traté, en vano, de ignorar esa molesta idea de que él quedó igual de mal que yo y en cambio me encontré respondiéndole a Rosalie.

–Te perdono. En ese momento, tenía sentido. Yo una completa extraña y si la situación hubiera sido al revés, no puedo asegurar que yo no habría actuado exactamente así de –elegí cuidadosamente mi siguiente palabra –hostil –le sonreí débilmente.

Ella rió ligeramente.

–Bella, estás siendo demasiado amable. Fui mucho más que hostil. Pero gracias por tu comprensión. Significa... mucho para mí –ella terminó suavemente, casi tiernamente.

Escuché su respuesta, pero mi curiosidad hizo que mi voz se acelerara sin mi consentimiento consciente.

–¿Rosalie?

–¿Sí, Bella?

–¿Qué quisiste decir cuando dijiste 'lo que su decisión hizo en su vida'? No creo que te esté entendiendo –le dije, aunque si sentí que mi corazón estaba tratando de darle algo de sentido a mi cabeza.

Rosalie miró a su madre y Esme asintió.

–Bella –comenzó Esme –a Edward no le fue bien cuando te dejó en Forks. Bueno, decir que no le fue bien es una completa y total subestimación. Se desmoronó por completo

Mi mente estaba esforzándose mucho por seguirle el ritmo a mi corazón.

–¿De verdad? –me atraganté.

Todos los miembros de la familia asintieron con seriedad y Esme me tomó de la mano.

–Bella, sé que Edward pensó que estaba haciendo lo correcto cuando te dejó en Forks, pero cuando insistió en decirte adiós –suspiró y sus ojos mostraron la preocupación por su hijo –perdimos a Edward. Estaba allí en cuerpo, pero su espíritu se había ido

Mi mente pensó rápidamente en las posibilidades. Incluso después de mi transformación, todavía recordaba el dolor de perder a Edward, de que la única persona en mi vida que amaba más que a nadie me dejara. El familiar agujero en mi pecho dolía, pero extrañamente, el escuchar que Edward también sufrió hizo que se sintiera más pequeño, casi como si estuviera empezando a cerrarse. ¿Podría Edward haber sentido dolor? ¿Le habrá dolido como a mí cuando se fue?

Reflexioné sobre esto, mientras mi corazón se reclinaba y sonreía con aire de suficiencia. ¿Era posible que yo hubiera supuesto que yo fui la única que sufrió cuando Edward se fue?

Recordé lo que él me dijo la noche de la fiesta, hace sólo un mes. –Bella, lo siento mucho. Nunca quise hacerte daño. Pensé que podrías olvidarte de mí, pero sabía que yo nunca te olvidaría. Te amo tanto

Se veía tan completamente miserable y su voz fuerte y hermosa de tenor habitual sonó rota con cada palabra, la agonía en su corazón era clara para cualquiera que pudiera oírla. Para cualquiera menos para mí…

–¿Qué quieres decir con 'su espíritu se había ido'? –pregunté cautelosamente, aunque mi voz traicionó mi curiosidad y mi dolor por Edward... mi Edward.

Whoa... ¿De dónde vino eso?

Mi mente y mi corazón lo intentaron de nuevo. Mi Edward. Después de tanto tiempo, todavía se sentía tan bien.

–Bella, después de tu fiesta de cumpleaños, Edward sintió que la única forma en que podía mantenerte a salvo era abandonarte, dejarte ir. No podía soportar la idea de que resultaras lastimada y pensó que esa era la única forma de mantenerte a salvo. Todos sabíamos cómo esto podría afectarlo, pero en nuestra familia, nuestra postura siempre ha sido permitir que todos tomen sus propias decisiones. Ahora sabemos que ese fue un terrible error –los ojos de Esme se movieron hacia donde Alice estaba sentada.

–Bella, intenté, una y otra vez, hablar con él para hacerlo entrar en razón. Pero él estaba tan seguro de sus planes para irse... –se interrumpió antes de mirarme directamente a los ojos –... él fue inflexible en su decisión y ni Carlisle ni yo pudimos hacerle ver otra alternativa. A veces, la terquedad de Edward supera la tuya –dijo con una débil sonrisa.

Jasper, que estaba sentado directamente frente a mí en una de las sólidas sillas de mi comedor, extendió la mano y con ternura me tomó de la mano.

–Bella, nos fuimos y él nos siguió. Nos encontramos en New Hampshire, pero él no dijo ni una palabra. El dolor que él sentía era inimaginable. Las emociones que podía sentir que salían de él eran tan intensas que no podía estar demasiado cerca de él. Eran tan dolorosas que sentí un dolor físico real, un latido insaciable que era imposible pasar por alto. Nunca antes había sentido tanto dolor en alguien

Jasper se inclinó hacia adelante en su silla y la expresión de su rostro era vacilante.

–Bella, necesito hacerte algo. Necesito mostrarte cómo se sintió, si me lo permites. Creo que te ayudará a entender exactamente cómo se sintió Edward cuando se fue de Forks. ¿Me permitirías hacerlo?

Estaba confundida sobre lo que quiso decir con mostrarme, pero asentí, esperando impacientemente que continuara. Jasper se reclinó en su silla casualmente, antes de sentirlo. El dolor, la agonía del insoportable dolor, la soledad, la tristeza, la angustia, el vacío... Perdí la noción de todo lo demás, mientras el caos de la emoción se apoderaba de mí, mis brazos cruzaron mi torso con mis manos formando puños, apretados contra mis costados, desesperada porque se detuviera. Solo un segundo después se detuvo.

–¿Qué fue eso? –me ahogué ya que mi sistema todavía palpitaba con la cantidad de emociones.

Jasper se inclinó hacia adelante nuevamente, colocando una mano fraternal sobre mi rodilla.

–Lo siento. Ojalá hubiera existido otra forma, pero creo que es importante que entiendas cómo se sintió él realmente –su rostro tenía una mirada de disculpa –así fue como se sintió Edward, justo después de dejarte. Créeme, odio revivirlo probablemente más de lo que simplemente sentiste al experimentarlo

Simplemente no podía creerle, no al principio. ¿Así se sintió Edward?

–¿Por cuánto tiempo él –me detuve, respirando hondo –¿se sintió así?

–Meses. Algunos días, los sentimientos no eran tan intensos, pero había otras veces en que volvía a caer en la depresión más profunda y ninguna ayuda de mi don podía sacarlo de allí. Era angustioso verlo desmoronarse –explicó Jasper y su rostro estaba tenso con lo que deben haber sido los recuerdos de haber visto a su hermano lidiar con un dolor tan horrible.

Rosalie se aclaró la garganta, y la miré, su rostro exquisitamente perfecto tenía claros rastros de preocupación.

–Edward estaba destrozado. Incluso yo podía verlo, aunque no lo entendía en ese momento. Todos tratamos de hacer que él hablara, pero no lo hizo. Se quedó en su habitación y no salió en semanas… ni siquiera para cazar. No fue hasta que Carlisle habló con él que finalmente pudo salir de su habitación y vernos –la hermosa cara de Rosalie se volvió hacia su madre.

Esme me apretó la otra mano y mi mirada se movió para ver sus preciosas facciones y su cabello rojizo.

–Mi querido Carlisle habló con Edward, tratando de hacer que saliera de la habitación, que viniera y se uniera a nosotros, que hiciera algo más que sentarse en una esquina, en la oscuridad. Después de varias horas, Edward y su padre salieron, aunque Edward se veía terrible. Sus ojos eran negros y nunca había visto las sombras detrás de ellos tan profundas y oscuras. Lo abracé, pero él no me devolvió el abrazo. Simplemente se derrumbó en mis brazos y comenzó a temblar, jadeando por el dolor que sentía al no tenerte más. Lo sostuve por horas, tratando de darle algo de consuelo y sintiéndome impotente porque sabía que la única persona que podría darle un poco de alivio eras tú, Bella

Mi corazón se estaba rompiendo por el dolor que él había sufrido, el dolor que entendía demasiado bien, pero la necesidad de saber más era más fuerte.

–¿Por qué se sintió así? Incluso si él me amaba, él es quien se fue –susurré. Mi corazón y mi cabeza estaban en plena guerra, pero mi corazón estaba empezando a ganar.

Jasper me miró con cautela.

–Bella, ya que eres uno de los nuestros, ¿has notado cosas? Te diste cuenta de que eres más fuerte, tus sentidos son más agudos y tienes la misma memoria fotográfica que el resto de nosotros. Una vez que ves algo, o escuchas algo, se queda grabado en tu cerebro y en tu memoria para siempre. ¿Hay algo más que hayas notado?

–No estoy segura de entender lo que quieres decir, Jasper –pregunté en voz baja, tratando desesperadamente de descubrir a dónde conduciría esto.

La cara de Jasper tenía su marcada apariencia estoica, incluidos sus siempre amables ojos.

–Bella, cuando Edward te encontró, cambió. Pasó de ser un individuo tranquilo y solitario a alguien que finalmente había encontrado la alegría. Podía sentirlo en él cada vez que te veía y pasaba tiempo contigo y se volvía mucho más agudo cuando él te tocaba –Él rió tristemente –él sonreía todo el tiempo. Finalmente descubrió lo que el resto de nosotros tenía: una pareja. Nuestra pareja es la razón por la que sobrevivimos a esta existencia. Alice me mantiene centrado, concentrado y felizmente enamorado –miró con cariño a su esposa con su otra mano firmemente envuelta en la de ella –es por eso que todos luchamos tanto por mantenerte con vida en Phoenix. Sabíamos lo que le haría a Edward si tu morías. Claro, no podíamos creer que se hubiera enamorado de una humana, pero eso no disminuyó nuestro deseo de garantizar que permanecieras a salvo. Incluso aunque no vivías con nosotros en Forks, eras parte de nuestra familia. Habríamos hecho exactamente lo mismo por cualquier otro miembro de la familia y eso es lo que eres para nosotros, Bella. Tú eres familia

Mi boca se abrió, mientras me ahogaba.

–¿Lo soy? –era una pregunta débil, pero contenía toda la esperanza que había tenido de pertenecer a los Cullen.

–Por supuesto que lo eres –él me miró y sus ojos eran tiernos, pero cargados de determinación –pero con ese cambio, Bella, Edward nunca volvió a ser el mismo. Cuando a los de nuestra especie les ocurre un cambio, especialmente uno relacionado con el corazón, es irrevocable, para siempre. Una vez que Edward se enamoró de ti, nada cambiaría eso. Él nunca ha dejado de amarte. No pudo. Se aferró a ese amor por ti con tanta tenacidad que fue lo único que lo mantuvo en pie cuando nos dejó la primera vez

¿Cambio? ¿Irrevocable? ¿Me ama?

Mis pensamientos eran un desastre mientras trataba de entender lo que Jasper me estaba diciendo. Pero luego capté la última cosa que el silencioso e introspectivo vampiro frente a mí había dicho.

–¿Cuándo los dejó la primera vez? ¿por qué los dejó?

–Bella –comenzó Esme de nuevo, respirando profundamente –lo primero que Edward nos dijo esa primera noche cuando logramos hacer que saliera de su habitación era que se iba. Que iba a encontrar y a destruir a Victoria, estaba decidido a mantenerte a salvo. Sus ojos tenían una mirada vacía, pero estaba mezclada con determinación. Él sabía que ella seguiría siendo una amenaza, dado que su pareja fue asesinada por nuestra familia. Dijo que se había ido para protegerte y que no iba a dejar que Victoria te hiriera

Ella sonrió débilmente y continuó.

–Pero yo también sabía que él no podía soportar vernos a ninguno de nosotros. Cada vez que veía a Carlisle tomar mi mano, o a Rosalie abrazar a Emmett, o a Alice y a Jasper compartir un beso, se estremecía visiblemente y huía de la casa. Estoy segura de que su don de escuchar nuestros pensamientos hizo que sus días empeoraran. Nosotros, como familia, tomamos la decisión de mantener esos pensamientos a raya. Nos salimos de nuestro camino para no ser cariñosos cuando estuviéramos cerca de él, sabiendo lo mucho que le dolía. Él ya no te tenía y eso lo estaba matando. Tratamos de convencerlo de que llevara a algunos de nosotros para ayudarlo a cazarla, pero no quiso saber nada de eso

–¿A dónde se fue? ¿Por cuánto tiempo se fue? –no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Esto es lo que había hecho mientras yo me derrumbaba en Forks? En esos largos meses en los que intenté funcionar, mientras las pesadillas recurrentes lentamente me devoraban y los sentimientos de soledad y de vacío eran mi única constante, él decidió cazar un monstruo.

Rosalie entró a la conversación, lista para continuar con la explicación.

–La primera vez fue aproximadamente seis meses después. Se mantuvo en contacto por un tiempo, pero luego dejó de llamar. Todos nos preocupábamos más conforme pasaban los días, hasta que Emmett tuvo suficiente y fue a buscarlo. Emmett lo encontró un mes más tarde, en Brasil, donde estuvo oculto durante un tiempo. Arrastró a Edward a casa y hablamos como familia

–Edward no renunció a la idea de cazar a Victoria, pero era terrible en el rastreo. Ninguno de nosotros quería que se fuera, sabiendo que no tendríamos tanta suerte de encontrarlo la próxima vez, así que hicimos un compromiso

–¿Compromiso? ¿Qué tipo de compromiso? –pregunté en voz baja, con miedo a lo que iba a escuchar.

Esme me acarició la espalda suavemente.

–Sabiendo que cazar era lo único que mantenía a nuestro Edward en pie, decidimos que necesitaba ayuda. Alice y Jasper se unieron a él, la primera vez

No podía creer lo que estaba escuchando. Miré a Jasper antes de poder formar las palabras.

–¿Se unieron a él? Sé que estaba loco por querer ir tras ella, pero todos ustedes lo alentaron a continuar con su plan tonto y luego fueron con él. ¡Podrían haber muerto! –miré a Alice, agarrando su mano, sabiendo que ella no estaría sentada aquí conmigo, si las cosas hubieran resultado diferentes.

Jasper se rió. Ruidosamente.

–Bella –comenzó él –Victoria no habría sido rival para nosotros tres. Difícilmente –él se burló. Pero luego su expresión mostró ternura –Pero, queríamos ayudar a Edward, mantenerlo enfocado y a salvo. Como dijo Esme, a veces solo estaba allí en cuerpo. Su espíritu, su corazón, lo dejó contigo. Sabíamos que él podría actuar imprudentemente y no podíamos perderlos a los dos. Así que nos unimos a él por tres meses

El alivio me inundó.

–Oh, tres meses no es tan malo. ¿Entonces él solo la cazó por tres meses? Eso es bueno –siendo un vampiro, sabía que Edward era fuerte, pero la idea de que se pusiera en peligro intencionalmente sin importar cuán pequeña era la posibilidad me ponía tensa. La idea de que Alice lo acompañara me dificultaba el respirar.

Rosalie me miró con cautela, como si no estuviera segura de qué decir a continuación.

–No, Bella –ella sacudió su cabeza ligeramente y sus ojos eran vacilantes –no cazó a Victoria por sólo tres meses. Ese fue el tiempo que Jasper y Alice se quedaron con él. La primera vez. Emmett y yo tomamos los siguientes tres meses. Íbamos y veníamos, tres meses acompañándolo y luego tres meses descansado

La comprensión estaba empezando a filtrarse en mi mente, ya que el impacto de lo que me estaban revelando llegó a un punto crítico. Temía hacer la siguiente pregunta, pero sabía que no había manera de evitarla.

–¿Cuánto tiempo Edward... todos ustedes cazaron a Victoria? ¿Cuánto tiempo pasó?

El silencio fue insoportable. Estaba conteniendo la respiración, ansiosa por que alguien me contestara y sabiendo que cuanto más tardara, peor sería la respuesta.

–¿Y bien? –exigí más valiente de lo que me sentía.

Esme me miró tiernamente, antes de sujetar mi mejilla con su mano.

–Ocho años –respondió en voz baja.

Me puse de pie en un salto, quitándole mi mano a Alice en el proceso.

–¿Ocho años? ¿Edward y todos ustedes detuvieron todo en sus vidas por ocho años? ¿Por qué harían eso? –ahora estaba gritando.

Alice tomó mi mano de nuevo, tirando de mí hacia el sofá.

–Bella –comenzó, con los ojos brillando con la humedad –necesitábamos mantenerte a salvo. No deberíamos haberte dejado en primer lugar, pero más allá de eso, era importante para Edward. Era importante para todos nosotros. No sabíamos qué tan peligrosa sería Victoria y no podíamos arriesgar a Edward también. Teníamos que hacer esto, por ustedes dos –su tono era sombrío, pero inflexible.

–¿Ocho años? –murmuré para mí misma. Levanté la vista, observando cada aspecto de las personas que se sentaban en mi humilde sala de estar –¿Qué paso después?

–Bueno –respondió Esme –Edward estaba con Rosalie y Emmett cuando encontraron sus restos. Cuando uno de los nuestros es destruido, las cenizas tienen su aroma

Rosalie se removió nerviosamente su largo cabello, pasando los dedos por las puntas.

–La más raro es que Edward se sintió aliviado, pero aún estaba enojado. Él quería ser el que eliminara la amenaza. Quería ser el que destruyera a Victoria. Cuando él reconoció su olor, y se dio cuenta de que alguien más le había ganado, se sintió aliviado pero furioso. Por supuesto –continuó –ahora sabemos que tú eres quien la mató. Cuando Edward se dio cuenta de eso, cuando todos nos dimos cuenta, esa primera noche, cuando nos lo dijiste, no pudimos creerlo

Alice habló.

–No te encontraron ahí sólo por unas horas, Bella. Horas –sacudió la cabeza de un lado a otro, antes de que Jasper se arrodillara frente a ella, abrazándola, mientras enviaba una ola particularmente fuerte de paz reconfortante –creo que no reconocimos tu olor, debido a la mezcla de tu fragancia vampírica con el humo. Pensar que estabas allí, que nosotros... –se interrumpió.

Mi corazón se estaba derritiendo, disgustada por la forma en que había tratado a Edward, pero había un pensamiento atrapado en mi cabeza y mi mente regresó a esa noche en la fiesta, y a todas las cosas terribles que le grité.

Si me amaras tanto como dices, nunca te hubieras ido en primer lugar. O al menos, habrías regresado y me habrías dicho que me amabas. Me lo habríasdemostrado, pero no lo hiciste

–Si él era tan increíblemente infeliz, ¿por qué no volvió? ¿Especialmente después de saber que Victoria estaba muerta? –por supuesto, para entonces, yo ya no estaba en Forks.

La habitación de repente quedó en silencio. Eché un vistazo a las cuatro personas hermosas que me rodeaban, sintiendo que estaban a punto de soltar otra bomba.

Esme tomó una respiración profunda.

–Bella –comenzó –él sí regresó

Silencio.

La miré y mis ojos se fruncieron en completa confusión ya que mi cabeza se negaba a creer en sus palabras.

–¿Cuando?

–Más o menos cuatro años después de que él te dejó

No, eso no era posible, traté de tranquilizarme.

–Esme, no quiero llevarte la contraria, pero creo que recordaría si Edward hubiera regresado a Forks. Todavía estaba allí, dividiendo mi tiempo entre Charlie y La Push. Nunca vi a Edward, no hasta esa noche en la oficina de registro –mi corazón ahora estaba pesado, pensando que todo esto podría haber sido una mentira, creada para unirnos, aunque mi corazón estaba esperando, fuertemente, ferozmente lleno de optimismo, luchando por dominar a mi traicionera mente dudosa.

–Alice, creo que deberías seguir desde aquí –dijo Esme mirando a su hija de pelo negro.

Miré a mi amiga, desesperada por respuestas.

–Alrededor de cuatro años después de que nos fuimos, senté a Edward para otra charla. No habíamos visto el pelo ni la piel de Victoria y él estaba fuera de sí por la desesperación. Su soledad era palpable y el Edward que conocía y amaba había desaparecido. No había visto al verdadero Edward en tanto tiempo y sabía que lo único que lo aliviaría un poco era volver contigo. Finalmente lo convencí de que estaría mejor contigo, protegiéndote en persona, que tratando de rastrear a esta maníaca que no podíamos encontrar

–¿Accedió a volver? –susurré.

–Sí. Cuando finalmente cedió, vi la primera sonrisa en su rostro en mucho tiempo. Llamé al resto de la familia y todos acordamos encontrarnos en Seattle. Edward y yo tomamos el primer vuelo que pudimos conseguir y hablamos todo el camino hasta allí. Estaba muy emocionado por verte de nuevo. No hablaba de otra cosa que no fueras . No sabía cómo reaccionarías después de no verlo en tanto tiempo, pero él no podía esperar a estar en la misma habitación contigo. Sentí, sin lugar a dudas, que ustedes dos se arreglarían y que todo sería como debió ser. Me dijo que finalmente sintió esperanza después de tantos años de sentir que lo suyo no tenía solución. Finalmente comenzó a relajarse y rastros de mi hermano estaban empezando a salir a la superficie. Él simplemente no podía dejar de hablar de ti –ella logró una sonrisa débil.

–Antes de que aterrizara el avión, me hizo prometerle que les daría un par de días a los dos para que hablaran, para darles espacio, hasta que pudieran resolver algo. Creo que esperaba poder tenerte para él sólo por un momento, saboreando la idea de estar contigo otra vez, solo abrazándote y rogándote que lo perdonaras. No tenía dudas de que todo saldría bien, aunque no pude obtener una visión. Simplemente asumí que como había estado lejos de ti por tanto tiempo, ya no estaba en sintonía contigo

–Le prometí que les daría un poco de privacidad a ambos y tan pronto como el avión aterrizó, él se fue. Alquiló el automóvil más rápido que pudo conseguir y se fue. Esperé por el resto de la familia y cuando todos llegaron, nos dirigimos a la casa de la familia. Preparamos todo, sabiendo que Edward te traería a casa en cuestión de horas, como máximo, un par de días

Me senté allí, aguantándome cada palabra, apenas reconociendo la tensión que crecía en mi estómago. Todavía era humana en ese momento, pero sabía con absoluta certeza que Edward no había vuelto por mí ¿verdad?

Alice respiró profundamente antes de continuar.

–Pasó un día y no teníamos noticias de Edward. Supusimos que no tener ninguna noticia era una buena noticia, así que lo dejamos pasar. Después de que llegó el segundo día y todavía no había noticias, mi paciencia me ganó así que fuimos a nuestra habitación –miró a Jasper y apretó su mano –y decidí abrirme para una visión, dispuesta a obligarme a tener una si tenía que hacerlo

–¿Qué viste? –susurré.

Ella se volvió hacia mí y su mano libre acarició mi brazo.

–La visión fue desgarradora. Pude ver a Edward en tu habitación, pero él estaba solo. Estaba destrozado, acurrucado en tu cama, con todo el cuerpo atormentado por la pena. La imagen era tan clara, tan concreta, que supe que iba a suceder, sabía que ya había comenzado y simplemente continuaba. Lo único que no pude descifrar era lo que estaba sosteniendo. Era algo blanco, pero no pude distinguir qué era. Estaba aferrándose a lo que fuera esa cosa como si de eso dependiera su vida

La realización comenzó a inundarme, pero la sacudí, esperando que no pudiera ser lo que yo pensaba que era. Simplemente no podía ser.

–¿Qué hiciste? –pregunté apenas audiblemente ya que la tensión en mi estómago se convirtió en un dolor feroz que me hacía sentir calambres.

–Bueno –hizo una pausa, mientras trataba de mirarme a los ojos –reuní a la familia y todos nos dirigimos a tu casa, desesperados por descubrir qué había sucedido y, por supuesto, para ayudar a Edward. No lo había visto tan mal desde que te había dejado hace cuatro años antes

–¿Y? –fue todo lo que pude reunir.

Los ojos de Alice se alzaron hacia el techo, mientras inhalaba un aliento innecesario.

–Cuando llegamos allí, salté a tu vieja ventana cuando vi que estaba abierta. Edward estaba acostado en tu cama, tal como lo había visto en mi visión

¿Edward?

–Él no se movió, así que lo intenté de nuevo

Edward, ¿qué pasó? ¿Dónde está Bella? No le pasó nada, ¿verdad?

–Él se giró para mirarme, mientras el resto de la familia entraba a la casa, algunos usaron la ventana y Esme y Rosalie usaron la llave extra de la que les hablé. Edward no se movía, así que me acerqué, tratando de descubrir lo que había sucedido cuando me di cuenta de lo que sostenía

Oh, por favor, no...

–¿Qué estaba sosteniendo, Alice? –mi voz era plana, segura de cuál sería su respuesta.

Sus palabras me golpearon como si Emmett me hubiera tacleado, aunque las dijo en voz baja.

Tu vestido de novia

No era posible ¿Cómo podría el destino, o como quieras llamarlo, ser tan cruel? claro, yo amaba a Jacob. Todavía amaba a Jacob, pero lo que había tenido con Edward había sido muy diferente.

Él había sido mi verdadera alma gemela, con el que debería haber estado. Me mudé a Forks, y si Edward no hubiera estado allí, mi vida finalmente habría terminado con Jacob. Sin siete vampiros viviendo al otro lado de la línea fronteriza, es probable que Jacob no se hubiera convertido en hombre lobo, por lo que no se habría imprimado. Estaríamos juntos, teniendo más hijos y teniendo la vida que se suponía que teníamos que vivir.

Pero Edward estuvo allí y nos enamoramos; de eso, ahora estaba segura. No había más dudas. Y luego él se fue, solo para regresar después de casarme con Jacob.

Todo esto era un desastre.

Me aparté de mis pensamientos, mirando a Alice, que había dejado de hablar.

–¿Qué pasó después, Alice? Tengo que saberlo

–Bueno, Jasper se fue, para tratar de descubrir lo que había sucedido, darnos una línea de tiempo, para confirmar si realmente te habías casado. Regresó aproximadamente una hora después, diciéndonos que te habías casado unos días antes y que Charlie se había ido con Billy Black a pescar por unos días, para celebrar la boda y todo. Todos intentamos convencer a Edward para que saliera de tu habitación, sabiendo que Charlie regresaría a casa en un día más o menos, pero él se negó. Cuando alguien se acercaba demasiado, gruñía y atacaba, pero nunca dijo nada, Bella. No soltó tu vestido, lo apretó contra su pecho. Debe haber olido a ti. Él no quería soltarlo

Asentí, sin ganas de completar los detalles faltantes, pero mi boca estaba trabajando por sí misma.

–Con toda la conmoción, dejé mi maleta en la casa. Antes de irnos a nuestra luna de miel –mi mente flotó hacia los recuerdos del pasado, recordando los detalles de ese día y mi vergüenza al confesarle a Jake que teníamos que ir de regreso a la casa de mi padre por mi maleta –Y cuando llegamos allí, pensé que sería más fácil para mí cambiarme antes del vuelo. Dejamos mi vestido allí, sabiendo que podríamos recogerlo después

Alice asintió lentamente.

–Todos nos turnamos para hablar con Edward, tratando de recordarle que esto era lo que él quería para ti. Que, por encima de todo, finalmente ibas a ser feliz

–No estábamos logrando ningún avance. Edward no quería escucharnos a ninguno de nosotros. Me sentía inmensamente culpable, sabiendo que mi charla lo había devuelto a esto –Alice se atragantó –después de un día, Jasper se fue de nuevo, desesperado por tener una oportunidad cuando Charlie volvería a casa. Regresó en un instante, diciéndonos que Charlie llegaría a casa ese día. Carlisle finalmente se hizo cargo. Nunca olvidaré qué él le dijo

Edward, hijo, es hora de irnos. Victoria todavía está ahí afuera y tu Bella todavía podría estar en peligro. Sé que estás sufriendo terriblemente en este momento, pero Charlie llegará a casa en cualquier momento, tienes que dejarla ir ahora. Sé que siempre la tendrás en tu corazón, pero es hora de dejarla ir. Está casada y tienes que hacer lo único que puedes hacer por ella. Tienes que mantenerla a salvo. Seguiremos ayudándote y con el tiempo, mejorará. Pero es hora. Tenemos que irnos

Me senté allí, sabiendo que esto no había terminado y dándome cuenta de que no quería escuchar más, pero mi corazón me hizo quedarme sentada y sufrir. Tanto como yo había sufrido, Edward también lo había hecho. No, él había sufrido más. Mucho más. Asentí a Alice, ansiosa por que terminara de hablar.

–Bueno, Edward finalmente miró a Carlisle y asintió. Se levantó, pero Emmett tuvo que ayudarlo. Antes de soltar tu vestido de novia para que yo pudiera bajar y plancharlo, lo sostuvo por última vez, respirando tu aroma a fresia, con sus ojos llenos de lágrimas. Nunca había visto a mi hermano llorar antes, Bella. Ni una sola vez en más de sesenta años

Sentí que mis ojos comenzaban a llenarse y picar y apreté la mano de Alice más fuerte, sabiendo que todavía tenía más que decirme.

–Por favor, continúa –le supliqué.

–Comenzó a mirar hacia la ventana, parecía que estaba a punto de saltar, cuando cayó al suelo. Carlisle corrió hacia él y lo levantó en sus brazos, antes de que salieran de tu habitación. Edward echó un último vistazo, memorizando cada detalle de ese espacio, antes de comenzar a sollozar en los brazos de nuestro padre. Carlisle lo sostuvo como a un bebé, volando por la escalera de Charlie, antes de que lo lleváramos al Mercedes. Volamos de regreso a la costa este después de eso. No salió de su habitación por unos días, hasta que estuvo listo para volver a rastrear a Victoria. Eso era lo único que le quedaba. Tenía la determinación absoluta de mantenerte a salvo

Me quedé sentada allí cuando ella terminó, insegura de qué decir o qué hacer, aunque mi mente estaba llena de preguntas.

–¿Qué le pasó a Edward, después de que encontraron las cenizas de Victoria?

–Bueno, todos regresamos a casa –respondió Rosalie –Edward era inútil. No tenía instinto ni concentración. Dejó de tocar el piano

¿Dejó de tocar el piano?

–Pero él tocó esa primera noche, en tu casa –discutí dócilmente.

–Esa fue la primera vez en más de diez años que lo hizo y fue solo porque estabas allí. Cuando te fuiste, fue demasiado doloroso para él. Él nunca me lo dijo, pero sabía que no podía soportar la música si tú ya no eras parte de su vida –explicó Esme.

–Y no dejaba que nadie se sentara en el Volvo. No había sido abierto en casi ocho años. Hizo que Rosalie sellara las ventanas y cualquier tipo de ventilación, incluido el silenciador, para garantizar que tu aroma se quedara tanto tiempo como fuera posible. A veces se sentaba allí por horas, mirando fotos tuyas, aspirando tu aroma –explicó Jasper.

–¿Él tiene fotos mías? –sollocé. Y es por eso que todavía tiene el Volvo, razonó mi mente. Esto se estaba convirtiendo en demasiado a la vez.

–Sí. No muchas, pero hizo cientos de copias, conservando cada imagen digitalmente. Las mira todo el tiempo, Bella –explicó Alice tristemente –lo ayudan a sentirse más cerca de ti

No pude responder ya que el dolor en mi corazón amenazaba con explotar. Lo curioso era que el agujero que parecía que estaba empezando a cerrarse continuó haciéndose cada vez más pequeño. Simplemente asentí. Mis emociones eran un gran péndulo oscilando entre la alegría y la esperanza y el dolor y la desesperación, ya que cada frase me aclaraba la verdad. Estaba ansiosa y tensa temiendo lo que me dirían a continuación.

–Y el día en que el Volvo finalmente perdió tu esencia –la voz de Esme se quebró, pero tragó saliva y continuó, con una mirada determinada en su amable rostro –se encerró en el auto por días. Casi tuvimos que romper la ventana para sacarlo. No habló durante casi dos meses después de eso. Tuvimos que arrastrarlo a cazar y se negó rotundamente a hacer cualquier cosa. No iba a la escuela, no compraba música nueva, no leía... nada le daba ningún placer

–Ahí fue cuando comenzó a huir –explicó Rosalie.

–¿Huir? –cuestioné ¿Es que esto nunca tendría fin?

–Sin ninguna distracción, él no podía soportar estar en una casa con tres parejas, incluso si no lo admitía. Se escapó dos veces, la segunda vez durante casi cuatro meses antes de que nos separamos, desesperados por encontrarlo. Cuando lo hicimos, no se parecía en nada al Edward que conocíamos. Estaba cubierto de tierra y parecía más un animal salvaje que mi hijo. Fue entonces cuando le hicimos prometer que nunca volvería a hacerlo –relató Esme dolorosamente.

Solté la mano de Alice, inclinándome hacia Jasper, quien me estaba mirando fijamente.

–Jasper –apenas escupí –necesito que me muestres otra vez. ¿Cómo se sintió esta vez, cuando se dio cuenta de que yo había seguido adelante? ¿Cómo se sintió cuando estaba en mi antigua habitación? ¿Por favor? –le rogué.

–Bella, no estoy seguro de sentirme cómodo con esa idea o si puedas manejarlo. Es mucho más intenso que cuando te dejó la primera vez. ¿Estás segura?

Asentí, sabiendo que necesitaba saber todo. Necesitaba sentir lo que él sintió.

–Estoy segura

Jasper asintió una vez, antes de sentarse. El dolor me atravesó, los sentimientos de vacío eran tan intensos que no pude procesar nada mentalmente. Esto era insoportable; la única descripción que se me vino a la mente fue lo peor que se sentía comparado con la primera ronda.

El tiempo dejó de avanzar, los segundos se sintieron como días. No luché contra la sensación, aunque todo mi cuerpo gritaba para que se detuviera. En cambio, me obligué a sentarme y a sentirlo por un momento. Mi cuerpo cayó al suelo. Jasper me atrapó y gentilmente me sentó en la alfombra, antes de dejar de enviarme ese torrente de emociones. Cuando finalmente se calmó, me di cuenta de que me balanceaba hacia adelante y hacia atrás, con los brazos fuertemente apretados alrededor de mi, el eco del dolor y la soledad todavía rebotaban en mi sistema.

Mi mente se centró con perfecta claridad cuando me di cuenta de que Edward había tenido que lidiar con ese tipo de dolor desde hacía mucho tiempo y sentí mis afilados dientes mordisqueando mi labio inferior.

–Jasper, solo que preguntar una cosa más. ¿Cómo se sintió esa noche en la oficina de registro, cuando me vio por primera vez? ¿Puedes mostrarme eso?

–Por supuesto, Bella –él me miró con las comisuras de su boca comenzando a girar hacia arriba. Eso me dio un poco de esperanza. La sensación era completamente diferente. Iluminado, aireado, alegre, aliviado, felicidad y lo más importante, la sensación de soledad y vacío ya no existía. Lo que no entendí fue la fuerte punzada de culpa mezclada con alegría. Lo que sí sabía era que esto era completamente diferente a lo que había sentido unos minutos antes.

La sonrisa de Jasper se ensanchó.

–Y Bella, ¿recuerdas esa primera noche cómo nos llevaste a tu oficina y casi sueltas las llaves antes de que Edward las tomara y te las devolviera?

–Por supuesto –respondí, usando el tono particular de Jasper. ¿A dónde iba con esto?

–Así se sintió cuando te tocó, por primera vez en diez años

La sensación se intensificó haciendo palidecer lo que acababa de experimentar en comparación. Me sentí como si estuviera en la cima del mundo, como si todo estuviera bien otra vez. Me sentí eufórica. ¿Así es como se sintió Edward? ¿Sintió esto simplemente rozando mi mano para devolverme un juego de llaves?

Jasper tomó mi mano una vez más.

–Y así es como se sintió cuando te besó hace un mes

La sensación iba más allá de las palabras. Era la sensación de alegría más pura que jamás haya experimentado. Lo único que se le acercaba era cómo me sentí la primera vez que sostuve a Grace en mis brazos. Entendí, finalmente, cómo Edward realmente se sentía por mí. Él me había amado, siempre me había amado y el hielo alrededor de mi corazón finalmente se derritió, sabiendo que no me había imaginado ni un minuto de eso. Que este hombre increíble siempre había sido parte de mi vida, incluso cuando no pude verlo; que nunca me había abandonado incluso cuando yo renuncié a él.

La comprensión me inundó. Estaba atada a Edward con mi amor, tanto como él estaba atado a mí. A pesar de que me había enamorado de Edward cuando todavía era humana, la sensación nunca se había ido. Incluso después de casarme con Jacob, todavía estaba allí, escondida en mi corazón. Ahora que era vampiresa, ese sentimiento se había intensificado, cambiándome para siempre. Bajé la cabeza avergonzada solo para sentir que Jasper despedía una ola de calma.

–Gracias, Jasper. Creo que todos necesitábamos eso –le sonreí, agradecida por el alivio.

Cada miembro de la familia se miraba entre sí, sus miradas traicionaban el mismo nerviosismo que había visto a mi alrededor desde ese fatídico día a principios de otoño.

–Ya que todos estamos siendo honestos, ¿alguien puede decirme por qué todos tienen esa expresión de pánico y ansiedad en la cara? Lo he notado antes y me está volviendo loca que me estén ocultando algo más, alguien por favor, ¿podría darme una pista?

Miré a todos y cada uno de los miembros que estaban allí sentados. Nadie estaba dispuesto a decir nada, así que me senté allí y mi obstinación me hizo callar, esperando que el silencio jugara a mi favor y valió la pena.

–Bella –comenzó Jasper –sabemos de tu capacidad de bloquear con lo que nos contaste sobre Jacob y el hecho de que Edward nunca pudo leer tus pensamientos. ¿Tienes alguna idea de lo poderoso que es tu don?

Le miré de vuelta sin saber cómo responder.

–Bueno, es como les dije. Puedo bloquear algunas cosas y permitir otras. Por supuesto, está el escudo invisible. ¿Por qué lo preguntas?

Jasper me miró, con los ojos llenos de algo que no pude identificar.

que puedes sentir cuando manipulo tus emociones. Lo he visto claramente en tu cara cuando envío una ola de calma o de alegría, o de lo que sea que se necesite en ese momento. ¿Puedes bloquearme?

Me inquieté en mi asiento.

–Sí –respondí con un tono bajo.

Sé que lo puedes hacer –él se rió a la ligera, mientras mis ojos se abrían con sorpresa –Esa primera noche, no pude percibir nada de ti. Nunca antes había encontrado a alguien con ese nivel de habilidad. ¿Tienes alguna idea de qué otra cosa has estado haciendo desde que te encontramos? –me preguntó deliberadamente.

–No, Jasper. ¿Qué he estado haciendo? –mi estómago se tensó con miedo, preguntándome si había hecho algo que los hubiera ofendido a todos.

Alice me apretó la mano y me volví para mirarla. Su rostro estaba decidido, pero sus ojos tenían miedo. Me preparé para lo que estaba a punto de decir.

–Bella, no he podido tener una visión que te involucre desde septiembre. Ni una. Si eres parte de ella, sin importar lo que fuera, no puedo ver nada. No tenía idea de que vendría ese oficial de policía cuando fuimos a comprar ropa. No podía ver lo que iba a pasar cada vez que Edward y tú estaban juntos. No tenía idea de lo que sucedería esa noche del cóctel. Ha sido aterrador estar ciega, especialmente cuando se trata de ti ¿Tenías alguna idea de que también estabas bloqueando mis visiones sobre ti?

–¡Alice! ¡Lo juro! No tenía idea. Pero tiene sentido, ahora que lo pienso. Lo siento mucho. Odio que hayas estado preocupada o asustada. Por favor, perdóname

Alice me sonrió suavemente.

–Bella, no estoy enojada. Solo estoy preocupada. Me siento aliviada de que no me estuvieras bloqueando a propósito. ¿Sabes cómo apagarlo? ¿Sabes cómo controlar tu don?

Asentí, mientras mentalmente buscaba ese interruptor, haciendo mi mejor esfuerzo por apagarlo. Cerré los ojos, deseando que mi cuerpo se calmara. Cuando me di cuenta de que no estaba funcionando, miré a Jasper.

–¿Un poco de ayuda, por favor? –pregunté.

Jasper me miró con una confusión desenfrenada.

–¿Ayuda?

Lentamente rodé los ojos, dándome cuenta de que no les había explicado lo suficiente.

–Jasper, lo único que sé de mis poderes es que por lo general se alimentan de mis emociones. Te doy todo el permiso de calmarme y consolarme. ¿Podrías enviarme una ola de calma particularmente fuerte? Podría ayudarme a apagar mi don. ¿Lo harías por mí? ¿Por favor? –pregunté, esperando que él fuera receptivo a la idea.

Jasper sonrió y pronto me golpeó con una potente explosión de serenidad pacífica. Su sonrisa se ensanchó, mientras me acomodaba en los cojines de mi sofá. La última vez que sentí algo tan fuerte, todavía era humana y todos estábamos esperando en el hotel. Jasper había tratado de hacerme dormir entonces. Estuve perdida en mis recuerdos por un momento, hasta que me di cuenta de lo que tenía que hacer.

Concentré mis esfuerzos en el interruptor, deseando apagarlo, hasta que pude sentir que estaba en un nivel aceptable. Abrí los ojos rápidamente, complacida con mis esfuerzos, hasta que sentí que la mano de Alice deslizarse de mi mano y casi cae al suelo, antes de que Jasper la atrapara en sus fuertes brazos.

–¡Alice! –Jasper rugió.

Él la giró con calma hacia él, acercándola a su pecho, mientras murmuraba tiernas palabras de aliento en su oído. Claramente estaba teniendo una visión y por lo que parecía, era bastante fuerte. Finalmente se recuperó, se le aclararon los ojos, antes de mirar a su adorado compañero, que obviamente estaba asustado.

–¿Jasper? –ella dijo en un susurro.

–Gracias a Dios que estás bien –él la apretó más fuerte contra su pecho con sus labios en su pelo. Después de que estuvo seguro de que los dos estaban bien, él la soltó suavemente, ayudándola a pararse con cuidado en el suelo –¿Qué viste? –él le preguntó buscando comprensión en sus ojos.

Ella lo miró y luego a mí.

–Vi una visión del futuro de Bella. O más bien, de la falta de su futuro. Finalmente obtuve algo, pero estaba incompleto

Tomé su mano, ansiosa por su visión.

–Alice, sea lo que sea, por favor dime. ¿Qué viste?

Esta vez me senté en el sofá y Jasper la ayudó para poder sentarse a mi lado otra vez.

–Bella, te vi. Nada más. Te vi trabajando, volviendo a casa, continuando con tu vida –jadeé, antes de que se apresurara a tranquilizarme –lo que quiero decir, Bella, es que Edward aún no ha tomado una decisión. En realidad, cree que te perdió para siempre, lo que explicaría por qué estás sola. Cuando decida algo diferente, la visión cambiará. Sabes que mis visiones cambian con las elecciones. Estoy tan aliviada de verte de nuevo

–¿Dónde está él? Necesito ir hacia él, encontrarlo, hablar de todo esto –me mordí el labio inferior de nuevo, esperando alguna distracción de la sensación de pánico que se elevaba en mi estómago –necesito disculparme y rogarle que me perdone. Tengo que arreglar esto –miré a Esme, antes de salir corriendo del sofá, apresurándome a recoger mi bolso y mis llaves.

Esme suspiró.

–Se ha ido, Bella

Casi me tiro al suelo, dándome cuenta de lo que significaban esas palabras. Finalmente descubrí todo, solo para descubrir que era demasiado tarde. De nuevo. Me volví para mirarlos.

–¿Ido? –me atraganté –¿A dónde se fue? ¿huyó de nuevo? –mi pobre corazón se convirtió en hielo, ya que la comprensión de mis acciones me golpeó duramente.

Lo había ahuyentado.

Esme dejó escapar un pequeño suspiro.

–Bella, él no se fue para siempre. Carlisle no podía soportar verlo sufrir, así que insistió en que Edward lo acompañara a hacer algunos negocios, a encargarse de algunos de nuestros asuntos. Emmett fue con ellos, pero no estoy segura de cuándo regresarán, pero él regresará

Mi alivio fue evidente, ya que el aliento que había estado conteniendo salió en un largo zumbido.

–¿Cuándo sabrás? –mis ojos estaban enloquecidos por la necesidad de verlo.

Esme corrió a mi lado, abrazándome, antes de susurrarme al oído.

–Carlisle prometió llamarme tan pronto como lo supiera. Tan pronto como se contacte conmigo, serás la primera en saberlo –ella puso un pequeño celular plateado en mi mano –¿A menos que quieras llamarlo ahora?

Miré al celular con nostalgia, luchando contra el impulso de ceder y solo escuchar su voz. Negué con la cabeza ante la perspectiva.

–No gracias, Esme. Por mucho que quiera escuchar su voz en este momento, por mucho que necesite escucharla, tengo que procesar todo de lo que me he enterado hoy. Necesito hablar con él en persona –ella asintió y luego agregué –solo espero que no sea demasiado tarde

Esme me sostuvo con sus brazos estirados antes de que ella me sonriera ampliamente.

–Bella cariño, te puedo garantizar que no es demasiado tarde. Cuando él llegue a casa, estará encantado de verte. Ahora será una bienvenida feliz, estoy segura

Asentí con gratitud, mientras mi mirada se desplazaba hacia el piso. Quería creerle, pero recordando las cosas terribles que le había dicho a Edward en el bosque, mi corazón no estaba seguro. Mi única esperanza era que la paciencia que había perfeccionado en los últimos años me ayudaría hasta que él llegara a casa.

No estaba segura de lo que le diría, salvo por una cosa. Solo esperaba que la promesa que me hizo la última vez que hablamos fuera verdad. Sabía lo que necesitaba ahora y tenía toda la intención de acercarme y tomarlo. El tiempo de soledad, dolor y de solo tratar de existir había terminado.

Era hora de vivir.

Este capítulo me recordó ese dicho de: ten cuidado con lo que deseas.

Siempre había querido que alguien confrontara a Edward por haberla dejado de esa forma, pero ahora que lo pienso mejor, el sufrió como un desgraciado cuando se fue por su condición de vampiro.

Pobrecito de verdad, no creo que existan palabras que describan cómo se sintió en realidad cuando tuvo que negarle sus sentimientos a Bella, pero sigo pensando que si existe algún miedo hay que enfrentarlo, poner el pecho siempre y no huir como él lo hizo pero bueno, nadie es perfecto.

¡De nuevo MUCHAS GRACIAS por leer y por los comentarios y todo!