Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.

Capítulo 45: Me perteneces

EPOV

El vuelo a casa pasó sin incidentes. Carlisle, Emmett y yo terminamos nuestros negocios y luego nos apuramos por regresar a casa ya que mi padre y mi hermano estaban ansiosos por regresar a ver a sus esposas. En muchas formas sabía que no podía ceder ante el dolor de mi corazón roto y cerrarlo por completo, pero después de poner tanto esfuerzo en poder funcionar los últimos días, sucumbí y me rendí a mis sentimientos.

Condujimos en relativo silencio y ellos iban al frente, yo estaba acurrucado en una bola en la parte trasera del auto. Desde que perdí a Bella por segunda vez, nada me traía consuelo. Mi mente volvía a la noche de la fiesta y a la terrible pelea que seguía repitiéndose en mi mente como una película de terror.

–… ¿A dónde iremos desde aquí?

A ninguna parte. Esto no puede funcionar, ni ahora ni nunca

Mi mente repasó cada matiz de ese beso y mi corazón se rompió de nuevo. Nunca olvidaré cómo se sintió tocarla, besarla, tener mis manos enredadas en su cabello cuando nos conectamos. Sus labios carnosos eran tan suaves y acogedores, mi mano encontró su camino hacia mi boca, recordando la sensación. Gruñí en silencio, sabiendo que nunca volvería a sentir eso y me acurruqué aún más fuerte contra mí mismo con el lado de mi cara presionando el asiento trasero de cuero del Mercedes. Los pensamientos de mi padre y de mi hermano estaban llenos tanto de anhelo por ver a sus esposas, como de pena por mí. Hice lo mejor que pude por bloquearlos.

El viaje en auto desde el aeropuerto era largo y tedioso y anhelaba que acabara pronto. Sabía que una vez que llegara a casa, tendría que aguantar y hacer los movimientos necesarios para saludar a mi madre y a mis hermanos y entonces podría estar solo. Podría simplemente sentarme en el piso de mi habitación, mirar fotos de Bella y preguntarme por lo que pudo haber sido. Yo había arruinado las cosas y tendría que vivir con las consecuencias de mis actos, posiblemente para siempre.

Antes, cuando Bella era humana, era casi tolerable, sabiendo que cuando su cuerpo humano se rindiera, encontraría una manera de destruirme a mí mismo, posiblemente provocando a los Volturi, así podría correr y encontrarla en la otra vida. Esperaba con cada fibra de mi ser que Carlisle tuviera razón al suponer que teníamos almas, sabiendo que podía encontrarla donde fuera que estuviera. Mi única esperanza era que el Señor me concediera acceso a donde ella terminara, aunque mi corazón creía que el único lugar donde ella podría estar era el cielo. Sabía que yo había tomado vidas, pero esperaba que el haber dejado a Bella para que tuviese una vida humana, lo tomaran como un acto de bondad y me permitieran estar con ella en el más allá.

Ahora que ella viviría para siempre, como yo y que mi oportunidad con ella había terminado, mi corazón seguía rompiéndose una y otra vez. Esto era mi culpa. Debería haberme quedado con ella, haberla amado y protegido. La protección era algo que nuestra especie necesitaba, incluso si Bella no lo entendía. Rara vez nos encontramos con otros, pero la mayoría de ellos no eran "vegetarianos" como mi familia y en muchos otros no se podía confiar, sus instintos animales tenían el control total sobre sus acciones.

Estos eran los mismos pensamientos que había tenido una y otra vez, y ese dolor aplastante que había sido mi compañero constante, a excepción de los dos meses en los que me había concedido un indulto cuando Bella era parte de nuestras vidas, se convirtió en algo muy real otra vez. Me moví en el asiento, buscando en vano algún tipo de alivio, pero la experiencia pasada me decía que el dolor no disminuiría. Aun así, sabía que, con el tiempo, me acostumbraría de nuevo.

El sonido del pavimento liso bajo los neumáticos cambió al crujido de grava cuando el Mercedes de Carlisle comenzó la última etapa en el largo camino hacia el hogar de mi familia. Suspiré, sabiendo que mi amnistía de permanecer solo en mi habitación no sería tolerada por mucho tiempo. Que mucho antes de que estuviera listo, mi familia estaría esperando que me uniera a ellos. Los amaba, pero la idea de tratar de actuar normalmente durante una cantidad sustancial de tiempo me sobrepasaba.

Sabía que Bella estaba físicamente a pocos kilómetros de nosotros y que probablemente nunca volvería a verla. La idea hizo que mi pecho se contrajera dolorosamente, mientras tomaba su foto en mi mano. Con el tiempo, esperaba poder actuar normalmente otra vez, incluso si era solo eso. Una actuación. Mi familia ya había sufrido lo suficiente y pensé nuevamente en que Alice y Jasper todavía no habían regresado y ninguno de ellos devolvía ninguna de mis llamadas.

Todo era mi culpa.

Bella tenía razón, todo esto era por mi culpa. El dejarla, que ella perdiera su vida y su hija, que mi familia se esté dividiendo. Yo tenía la culpa de todo esto y todos mis fracasos se burlaban de mí otra vez. Solo esperaba que lo que mi padre, mi hermano y yo hicimos tuviera éxito y poder obtener algún tipo de salvación de mi familia y, aún más importante, de Bella. No lo hice para que ella me aceptara de nuevo en su vida, pero me sentía obligado a hacer las paces de alguna forma.

Solo rezaba para que sucediera realmente.

Había demasiadas variables, cosas que incluso mi mente y una planificación cuidadosa no podían explicar. Además de todas las incógnitas, no tenía idea de cómo decirle a Bella. Ella no hablaba con nadie de mi familia, eso nos dijo Esme cuando llamamos a casa. Ella había hablado con Alice y mi hermana favorita le dijo que Bella no contestaba su teléfono, y que tampoco se podía acercar a su casa. Cada vez que ella estaba en su casa, su escudo emanaba de ella, lo que hacía imposible la proximidad física.

Esme y Carlisle pensaron que era mejor darle un poco de espacio, esperando que, con el tiempo, ella nos permitiera regresar a su vida, aunque ya casi había perdido la esperanza en eso.

El sedán estaba haciendo la suave curva familiar hacia uno de los muchos garajes cuando los pensamientos de Emmett y luego su voz me hicieron sentar.

–¡Oye! ¿Qué hace el auto de Bella aquí?

Antes de que terminara de decir la última palabra, me levanté y salí del auto, rompí la manija interior en mi prisa por salir del vehículo y empujé la puerta para abrirla tan rápido y con tanta fuerza que las bisagras del interior se agrietaron con mi prisa de llegar a ella.

–¡Edward! –Carlisle reprochó y su rostro se estremeció como si acabara de oír unas uñas pasando por un pizarrón.

Ignorándolo, sabiendo que podría arreglar eso más tarde, mi mente se concentró en una sola cosa: llegar a Bella. Corrí a la casa cuando los pensamientos comenzaron a llegar a mi mente.

Hola, Edward –sonreí de alivio cuando me di cuenta de que era la dulce voz de Alice que me saludaba felizmente y su tono me decía inequívocamente que ella estaba de regreso y, me atrevía a pensar, que ella me había perdonado.

Escuché a Jasper en su estudio, una vez más organizando su enorme colección de libros y sus pensamientos me decían que estaba volviendo a la rutina.

Forcé mis piernas a moverse más rápido, pasando rápidamente por el porche y entrando por la puerta principal, deteniéndome cuando casi choco con mi hermana Rosalie, que estaba corriendo por la puerta para ver a Emmett. Puso una mano en mi pecho, sin decir una palabra, pero sonriéndome alentadoramente. La abracé rápidamente, antes de dirigirme hacia las escaleras.

Mis pies me llevaron al final de las escaleras que llegaban al segundo piso, cuando, de repente, mi pecho comenzó a estrecharse. ¿Bella estaba aquí para decirme esas cosas de nuevo? ¿Y si…? Me incliné por la cintura con mis manos descansando sobre mis rodillas. Mis pulmones estaban desesperados por respirar y comencé a tomar respiraciones grandes y codiciosas, con la esperanza de calmar la tensión. Todavía estaba doblado cuando vi los pies de mi madre, sus zapatos para hacer jardinería golpeaban impacientemente su alfombra persa favorita.

Me levanté por completo y vi las líneas de preocupación en mi rostro a través de los ojos de mi madre ya que sus pensamientos mostraban claramente cómo me veía y sentía. Llevó una mano hacia mi frente, quitando tiernamente mi pelo de mis ojos, cuando escuché sus pensamientos.

Bella te está esperando en tu habitación, Edward. Ve. Ella ha estado sentada allí todo el día, esperando ansiosamente tu llegada. No la hagas esperar más

Estaba desesperado por saber la razón por la que Bella estaba aquí, pero Esme comenzó a tararear en su cabeza la canción que le había escrito hacía tantos años, dejándome con la duda, ocultándole toda la información a mi entrometida mente. Ella me sonrió y se dirigió a ver a Carlisle antes de ir a su cobertizo para hacer un inventario de las plantas perennes que quería aislar antes de que comenzara a caer la nieve en serio.

Me estabilicé tomando una respiración profunda y con una determinación que no estaba seguro de poseer todavía, me dirigí a la escalera que conduce al tercer piso.

Con cada paso, la esperanza en mi corazón crecía, pero no pude luchar contra la persistente duda en mi mente. ¿Por qué estaba ella aquí? Sabía por qué yo quería que ella estuviera aquí, pero no estaba seguro de nada ahora. La única forma de averiguarlo era ir y enfrentarla.

Tenía que saber.

Alcancé la parte superior de la escalera, descubrí que la puerta estaba entreabierta y reconocí su agradable aroma. Ese aroma maravilloso a fresias me llamaba y me permití demorarme un momento, recordando la primera vez que capté su atractiva fragancia durante esa primera vez que estuvimos cerca, cuando mi vida cambió para siempre. Finalmente había encontrado a la elegida, a la mujer que nunca creí que existiera. No me había dado cuenta de que la necesitaba tan desesperadamente. Durante muchos años pensé que estaba completo conmigo mismo, sin entender que la única razón por la que no había encontrado a alguien con quien compartir mi vida era por el simple hecho de que ella aún no había nacido.

Regresar a Forks cambió todo eso. Ese gran día de enero quedó grabado para siempre en mi mente como el día en que mi vida cambió inmensurablemente para bien. Mi única esperanza ahora era que todavía quedara una mínima posibilidad de que no todo estuviera perdido.

Reuní valor y coloqué mi mano plana contra la puerta, empujándola hacia adelante, dejándola abierta. Al entrar, mis ojos instantáneamente la vieron sentada en el sofá, rodeada por las cajas que contenían cientos de copias de las pocas fotos que tenía de Bella. Observé sus manos pasar sobre los bordes superiores de las fotos y noté que las otras estaban dispersas a su alrededor, descansando sobre los cojines.

¿Cómo había encontrado eso?

Mi corazón cayó, preguntándome cuántas otras cosas podría haber descubierto. No quería que estuviera aquí por culpa. Quería que estuviera aquí porque me amaba, quería que estuviera aquí porque estaba tan desesperada como yo por volver a intentarlo y, sobre todo, quería que estuviera aquí porque finalmente se había dado cuenta de que no podría vivir sin mí más de lo que yo podría vivir sin ella.

Sus ojos se centraron en una fotografía y no fue hasta que las antiguas bisagras de la puerta emitieron un chirrido casi inaudible, que levantó la vista.

Sus ojos eran imposibles de descifrar, y de nuevo, deseé que solo por esta vez pudiera escuchar sus pensamientos. Puso la foto que sostenía junto a ella antes de volver a mirarme. Frunció el ceño y parecía como si no supiera qué decir.

–¿Bella? –salió como una pregunta, pero esperaba que entendiera que no sabía qué más decir. Me quedé en la puerta, negándome a moverme, hasta que tuve una idea de por qué estaba allí. Quería que mi cuerpo no hiciera ningún tipo de movimiento, incluso dejé de respirar, sabiendo que me quedaría aquí para siempre, hasta que ella estuviera lista.

–¿Por qué no me lo dijiste? –preguntó, su hermosa voz era muy suave y estaba llena de confusión.

No sabía cómo responder. Mi corazón estaba a punto de estallar preguntándome por qué estaba allí. Negué con la cabeza, ya que mi voz no podía responder a su pregunta.

Ella respiró hondo y esperé.

–Edward –comenzó tan calladamente, tan tímidamente, que me pregunté si ella diría algo más, pero luego tomó otro respiro –¿Cuándo dijiste que, si te necesitaba, estarías allí, lo dijiste en serio?

Finalmente asentí antes de poder reunir la fuerza suficiente para hablar.

–Sí. Cada palabra la dije en serio –mi pecho se estaba expandiendo y el dolor constante que experimentaba cuando no estaba con ella comenzó a aliviarse, mientras mi corazón comenzó a tener esperanza. Pensé que mi corazón y mis pulmones realmente podrían explotar de anticipación.

–Sé lo que necesito ahora –su frente estaba arrugada por la aprensión, pero sus hermosos ojos estaban llenos de determinación.

Pensé para mí mismo: por favor di que lo que necesitas soy yo. En cambio, me aclaré la garganta, antes de hablarle con toda la fuerza que pude reunir, sabiendo que fuera lo que fuese, lo haría, incluso si lo que ella necesitaba me doliera más.

–Bella, estaba hablando muy en serio. Si puedo dártelo, sea lo que sea, es tuyo. Sólo dímelo –tomé una respiración más profunda y tranquilizadora antes de agregar –¿Qué necesitas?

Ella parpadeó y su rostro estaba marcado con lo que parecía ser dolor o alivio, no pude estar seguro, antes de que hablara.

Te necesito

Ella saltó del sofá, corrió hacia mí, eliminando cualquier espacio entre nosotros. Sus rodillas se doblaron ligeramente antes de que sus pies dejaran el piso, enviándola a mi sorprendido pero dispuesto abrazo. Sus brazos se cerraron fuertemente alrededor de mi cuello y sus piernas se cerraron alrededor de mi cintura. Ella comenzó a sollozar en el hueco de mi cuello y su agarre se hizo más fuerte.

–Te necesito, Edward. Siempre te he necesitado

Le devolví el abrazo y cerré los ojos disfrutando el momento, emocionado por estar abrazándola, deseando que este momento nunca terminara.

Mis dedos se abrieron camino hasta su cabello y la atraje tan fuerte a mí como pude, sintiéndome completo en nuestra unión, pero preguntándome si realmente la había escuchado bien.

–Bella, estoy aquí. ¿Qué pasa? ¿Qué necesitas exactamente? –necesitaba escucharlo de nuevo.

Lentamente aflojó su agarre de mi cuello, mientras mis manos llegaban a su cintura. Ella se deslizó por mi cuerpo y la fricción de su toque iluminó hasta la parte más profunda de mi alma. La ayudé a volver a sus pies, ella me miró y una pequeña sonrisa apareció en sus hermosos labios.

–Te necesito, Edward. Solo a ti

No pude evitarlo y la atraje de vuelta a mis brazos. Me aferré a ella para obtener todo el apoyo que me ofrecía. Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura y tomé en mis manos la parte de atrás de su cabeza, dejando un pequeño beso en la coronilla de su cabello caoba. Una onda de calor me golpeó, haciéndome sentir completo. El dolor en mi corazón se fue y la alegría genuina lo reemplazó. No tenía idea de porqué estaba sucediendo esto, pero sea lo que sea, siempre estaría inmensamente agradecido. Los sentimientos de alivio eran abrumadores, superando cualquier otro pensamiento, ya que cada uno de mis sentidos estaba absorto en la sensación de tenerla en mis brazos. Por primera vez realmente dejé que mi corazón sintiera esperanza, que esta vez ella se quedaría para siempre.

Su cuerpo comenzó a temblar contra el mío, así que apreté mis brazos alrededor de ella, tratando de protegerla de lo que fuera que la estuviera poniendo triste en este momento.

–Bella, amor, todo está bien. ¿Cuál es el problema? –su actitud de alivio de hace un momento había sido reemplazada por una de ansiedad, y estaría condenado si lo que sea que la estaba entristeciendo arruinaba esto para nosotros. Por un momento, me dejé llevar por esa palabra: nosotros.

–He sido tan estúpida, tan ridículamente terca... –se interrumpió. Levanté su barbilla con mi dedo, queriendo ver su hermosa cara. Ella agarró mi mano con la suya, besando mis nudillos y cada nuevo toque me dejó paralizado por el placer de sentir sus labios sobre mí –Lamento mucho la pelea que tuvimos la noche de la fiesta. Nunca quise lastimarte –ella respiró profundamente y sus ojos nunca rompieron contacto conmigo –nada de esto es tu culpa, absolutamente nada. Me lo advertiste una y otra vez y aun así tomé la decisión consciente de estar contigo y no cambiaría ni un solo momento por nada. ¡Ni Ahora, ni nunca!

–Bella, tenías razón. Lo siento mucho. Yo...

Ella me silenció, poniendo sus dedos sobre mi boca.

–Edward, necesito que hagas algo por mí

–Como te dije antes, lo que sea que necesites, es tuyo –para este punto haría cualquier cosa que ella me pidiera.

–Bésame, Edward –ella logró una sonrisa débil –te prometo que esta vez no voy a huir

¿Besarla? No necesitaba una invitación escrita. Desde que la había dejado, mi mente había pensado continuamente en besarla de nuevo. Había imaginado maneras en que la besaría si tuviera otra oportunidad. Mi mente fotográfica examinó rápidamente los escenarios que habían quedado grabados en mi memoria de cómo se sentiría esto, sabiendo que la experiencia sería extraordinaria, una bendición que quería desesperadamente.

Mi mano tomó su mejilla, mientras mi pulgar rozaba su piel, la sensación era muy suave y provocadora. Cerré los ojos cuando los suyos, esos bellos iris color topacio, estaban llenos de un deseo ardiente que apenas podía creer que fuera por mí. Sabiendo que no podía leer sus pensamientos, hice una nota mental para comenzar a trabajar en aprender los pequeños matices que componían a mi Bella. Mi Bella. Cerré los ojos, apoyando mi frente en la suya, tomando una fracción de segundo para permitirme entender la idea de que ella eligió estar aquí, conmigo, y, más importante, estaba a punto de besarla a petición suya.

Sin estar dispuesto a perder ni un segundo más, mi cabeza se inclinó hacia la de ella, y nuestros labios se tocaron. El sentimiento era indescriptible. Ella envolvió sus brazos alrededor de mi cuello y cada toque de ella liberaba pequeñas explosiones de calor y pasión. No iba a analizar en exceso el por qué estaba sucediendo esto ahora. Sus labios se volvieron más urgentes contra los míos, así que moví un brazo alrededor de su cintura, acercándola más a mí. No había dudas ahora. Ella me estaba devolviendo el beso, los bordes ásperos de sus labios me hicieron querer empujarla a la pared, tomando horas para mostrarle cuánto la amaba. Pero me resistí porque quería ir despacio, saborear cada momento que tenía con ella.

La casa debajo de nosotros estaba empezando a cobrar vida. Mi familia estaba a punto de interrumpir nuestro momento perfecto. Sus pensamientos eran bien intencionados, pero estaban a punto de arruinar esta gloriosa reunión.

Ambos pudimos oír a Emmett gritar desde el primer piso.

–¡Oigan ustedes dos, consigan una habitación! –él se rió entre dientes, ruidosamente, claramente complacido consigo mismo por su humor.

Alice nos estaba animando con entusiasmo desde el estudio de Jasper. Los dos escuchamos que ella tomaba la escalera desde el sótano a una velocidad vertiginosa, sus pensamientos me decían que estaba en camino a nuestra habitación para felicitarnos en persona. Ella estaba ansiosa por vernos a los dos juntos. Por la expresión de Bella, supo instintivamente que su amiga también se acercaba y movió su cuerpo para mirar detrás de mí a la puerta abierta. Esperaba ver a Alice aparecer al final de las escaleras, fuera de mi habitación en cualquier momento.

Ella de repente se veía cohibida.

Necesitamos estar a solas. Amo a tu familia, pero necesitamos hablar donde no haya nadie que nos escuche. ¿Podemos por favor salir de aquí? –suplicó Bella.

Miré a los suplicantes ojos de Bella y supe que no me negaría.

–Perdóname

–¿Por qué? –preguntó ella y su ceño se estrechó con curiosidad con su cabeza ligeramente girada hacia un lado, alejándose de mí con aprensión.

–Por esto –la liberé de mi íntimo abrazo y agarré su delicada muñeca en mi mano, girándola antes de llegar a sus rodillas y levantarla sobre mi hombro. Ella jadeó, antes de que una pequeña risa escapara de ella. Mi corazón se derritió con el sonido.

Con Bella firmemente en mis brazos, salí de los confines de mi habitación, encontrándome con Emmett y Rosalie en el camino de descenso.

–¿Dónde es el incendio, Edward? –Emmett se rió entre dientes. Por mucho que amara a mi hermano, le lancé una mirada de "no ahora" para que se callara. Rosalie nos sonrió a los dos y tiró de la mano de su marido, guiándolo hacia su habitación.

Llegué al primer piso donde finalmente alcanzamos a Alice. No la había visto tan feliz en mucho tiempo, pero antes de que empezara a decir algo, la miré y mis ojos le rogaban que entendiera que necesitaba estar a solas con Bella, aunque fuera por un tiempo. La leve sonrisa en su rostro me dijo que entendía y simplemente dijo:

–Llámenme –su voz era feliz, alegre y ligeramente sin aliento, sino un poco impaciente. Ella se despidió de nosotros dos agitando su mano.

–Lo haremos –Bella respondió por los dos, cuando otra risita escapó de ella. Apreté mi agarre sobre ella, tomando rápidamente mis llaves de la canasta en la mesa de la entrada. Salí por la puerta abriendo las cerraduras del Volvo antes de ponerla con cuidado adentro y ponerle el cinturón de seguridad. La miré a los ojos, deseando solo ver el amor reflejado en sus ojos por horas.

–Podría haber caminado, sabes –dijo, fingiendo un puchero.

Ansiaba besar esos labios otra vez, pero esperé, sabiendo que aún teníamos una larga noche por delante.

–No lo suficientemente rápido, amor –bromeé.

Corrí al otro lado del automóvil, entrando antes de encender el motor. Di un gran giro en el camino de grava, aceleré, las llantas sonaron y la grava se fue en todas direcciones. Esme me mataría por eso más tarde, pero valió la pena. Habría quemado la casa entera en ese momento, si eso significaba que tendría la oportunidad de estar con Bella.

Condujimos en silencio por unos minutos, antes de estirarme y tomar su mano. Cuando mis dedos rozaron los de ella, ella tomó mi mano con una mano, y cubrió ambas con la otra.

–¿A dónde vamos? –le pregunté, dándome cuenta de que no habíamos hecho ningún tipo de plan concreto. Me obligué a concentrarme, sabiendo que su toque me estaba haciendo acelerar más de la cuenta.

Ella comenzó a mordisquear su labio inferior y mi corazón proverbial casi estalla. Ella me miró de lado por debajo de sus largas y oscuras pestañas. Estaba claramente nerviosa. Ella era la Bella de la que me había enamorado. La criatura torpe, tímida y hermosa sentada a mi lado, ella era mi Bella de hace diez años. Ella era mucho más fuerte y más segura ahora, lo que agradecía mucho. Pero su tímido nerviosismo me hizo sentir que la última década no había sucedido. Que ninguno de nosotros se había sentido miserable, que ninguno de los dos había perdido mucho. Apreté su mano amorosamente y ella me miró con una sonrisa en su rostro.

–¿A mi casa?

Asentí y seguí manejando más rápido, tomando la autopista. Pude haber encontrado el camino a la casa de Bella con los ojos cerrados, pero en cambio, manejé como loco, tratando de llegar lo más rápido posible. No tenía idea de qué quería hablar, pero teniendo en cuenta lo que ya me había mostrado, supuse que finalmente podría hablar con ella y contarle todo. Cada doloroso detalle. Secretamente también deseaba abrazarla, besarla, consolarla, pero sabía que la paciencia sería muy necesaria esta noche.

Vi la salida a su hogar y deslicé el coche hacia allí. Hogar. Bella nunca llamaba a su casa así. Ella la veía como una casa, un lugar donde esconderse cuando su día en el mundo de los humanos había acabado. Quería cambiar eso desesperadamente. Si tenía la oportunidad, la convertiría en un hogar para los dos. Quería que ella tuviera todo lo que había perdido, y eso incluía un lugar donde ella pudiera ser ella misma. Por supuesto, si las cosas salían bien, mi familia esperaría verla, pero aún no estaba dispuesto a compartirla.

La escuché suspirar suavemente desde su asiento y mientras continuaba sosteniendo mi mano, su mirada se enfocó en la ventana. Vi el familiar camino de tierra que conducía a su hermosa cabaña, el lugar donde la imaginaba leyendo, escuchando música, haciendo papeleo y pasando el tiempo cuando no estaba con ella. Los últimos tres meses, en retrospectiva, han sido algunos de los más difíciles para mí desde que la dejé en Forks. El saber que estaba a solo unos minutos de distancia y que no podía pasar cada minuto con ella era, a veces, enloquecedor.

La casa de Bella apareció a la vista, la luz del porche estaba encendida, dándonos la bienvenida a lo que esperaba fuera un nuevo comienzo. Parqueé lo más cerca que pude de la parte delantera y apagué el motor rápidamente. Corrí a su puerta, agradecido porque esperara y la ayudé a salir. Ella me abrazó con fuerza y casi me desplomo por su toque.

–Vamos. Entremos y hablemos. Tengo muchas cosas que necesito compartir contigo –murmuró con su cara fuertemente enterrada en mi pecho.

Ella me miró y tracé su rostro con mi dedo, observando cada detalle hermoso de su rostro. Su nariz ligeramente hacia arriba, sus hermosos ojos en forma de almendra, sus fascinantes labios carnosos, que, en mi opinión, suplicaban que los besara. Sus ojos se cerraron ante mi toque, y no pude evitarlo. Me incliné hacia adelante y besé ligeramente su boca, su dulce aliento enviaba ondas de choque a través de todo mi cuerpo. Ella gimió un poco y profundicé el beso, esperando que ella lo estuviera disfrutando tanto como yo.

Bella me agarró por el pelo tan bruscamente que casi dolió, pero no me importó. Ella me devolvió el beso ferozmente y envolví una mano alrededor de su cintura. La otra la usé para apoyarme en el auto. Por mucho que no quisiera admitirlo, necesitaba apoyarme en algo. Ahora entendía el término "debilidad en las rodillas". Ser capaz de besarla era realmente un regalo y no iba a desperdiciarlo.

Una ligera nevada comenzó a caer a nuestro alrededor y de mala gana rompí el contacto con su boca, pero antes de alejarme por completo, besé la punta de su nariz. Ella rió. Su risa sonaba como campanas de iglesia, tan familiar y cálida. La tomé de la mano, llevándola al porche. Ella me dio las llaves de su bolsillo, abrí la puerta, entramos y encendí la luz del pasillo. Los días de diciembre eran mucho más cortos y la oscuridad ya casi estaba sobre nosotros.

Bella se dirigió directamente a la sala de estar y siguió caminando hacia la chimenea.

–Permíteme –le ofrecí, y ella lo hizo, poniéndose cómoda en el sofá, quitándose los zapatos y levantando los pies debajo de ella.

No tardé mucho en encender la chimenea y cuando estuve convencido de que había suficientes troncos para mantenerla encendida, me volví para mirarla. Estábamos aquí y era hora de exponer todo.

Ella me sonrió tímidamente, bajando su cabeza, su largo cabello escondió su rostro de mí por un momento. Noté la gran pintura en la esquina, reconociendo de inmediato el lienzo en el que Esme había trabajado durante semanas para Bella; ella planeaba dárselo como regalo de Navidad.

Ah... ahora veo.

La comprensión inundó mi consciente y me di cuenta de que mi madre debe haber intervenido. No tenía idea de cuánto había compartido con Bella, pero al recordar los pensamientos de mi madre durante los últimos meses desde que volvimos a encontrar a este ángel, estaba seguro de que la hermosa mujer sentada a escasos metros de mí debía saberlo todo a estas alturas. Miré nuevamente a mi amor, dando un paso hacia ella.

Ella me miró y palmeó el cojín junto a ella, dándome la bienvenida a su lado. No perdí tiempo en unirme a ella, la proximidad me ayudó a relajarme. Por mucho que quisiera, no traté de tomar su mano.

–¿Cómo? ¿Cómo sucedió todo esto, Bella? No me malinterpretes. Estoy tan feliz por todo esto, pero no estoy exactamente seguro de lo que sucedió mientras estaba lejos –comenté, agradecido por mi familia, sabiendo que debían haber tenido que ver algo en esto.

Bella arqueó una hermosa ceja y sus ojos parecían divertidos. Ella tomó mi mano junto con un aliento gigante.

–Esme

Mis sospechas fueron confirmadas y apreté su mano suavemente en respuesta.

–¿Así que Esme habló contigo?

–Sí, y Edward, ella me contó todo

Apreté su mano con más fuerza sin estar seguro de que mi voz fuera a cooperar.

–¿Todo? –sentí que la vergüenza comenzaba a inundar mi propia forma, preguntándome exactamente cuánto de todo le había revelado mi madre.

Con su mano libre, Bella alcanzó mi cara. Mi piel ansiaba su toque y mi cabeza se inclinó por más, saboreando cada momento.

–Sí, Edward. Ella, Rosalie, Alice y Jasper, vinieron a mi casa hace una semana y me pusieron al día con todo lo que te sucedió cuando te fuiste de Forks. Cuando me dejaste. Eso y muchas otras cosas

Mi corazón cayó, especialmente cuando vi los rastros de dolor en la hermosa cara de Bella.

–¿Qué otras cosas? –pregunté, tratando de establecer lo que estaba seguro que ella ya sabía.

–Me contaron cuánto dolor sufriste. Que te dolió tanto como a mí cuando te despediste

Agarré su mano, besando su palma.

–Bella, ¡nunca quise lastimarte! ¡Nunca! Simplemente pensé que era la única forma. Lo siento mucho. Por favor, créeme, por favor. Yo… –Puso su dedo índice sobre mis labios, calmándome. Tomé la misma mano e incliné mi cabeza sobre ella, mi vergüenza volvió a la superficie otra vez.

–Edward, lo sé, ahora. Y Jasper –hizo una pausa, y levanté la vista, para ver aprensión en sus ojos.

–Jasper, ¿qué? –¿Qué tiene que ver Jasper con todo esto?

Bella tomó un aliento gigante.

–Jasper me ayudó a ver las cosas. Me ayudó a comprender cuánto te dolió

–¿Cómo, Bella? ¿Cómo hizo eso? –sabía la respuesta, pero necesitaba que ella lo dijera. Necesitaba confirmar la idea que hizo que mi estómago se retorciera de aprensión.

–Él –comenzó en voz baja –me ayudó a sentir el dolor que experimentaste –mis ojos se cerraron cuando mis temores fueron confirmados –Edward, mírame –ordenó con calma.

Hice exactamente eso y era imposible no ver la ternura en sus ojos.

–Edward, ¿cómo lo hiciste? ¿Cómo te sentiste así y todavía funcionas? Tenías tanto dolor

Negué con la cabeza.

–No sé, Bella. Solo lo hice. Solo quería que fueras feliz, que tuvieras la vida que no podía darte. Si algo te hubiera sucedido, si no hubiera sido más rápido que Jasper –hice una pausa, reviviendo ese momento terrible otra vez –hubiera sido mucho peor. No podría vivir en un mundo donde no existieras. No después de estar solo durante tantos años, encontrarte y enamorarte de ti

Sus ojos se agrandaron.

–¿Qué quieres decir con eso exactamente?

Pasé una mano por mi cabello, buscando las palabras adecuadas para explicarle las cosas.

–Bella –comencé suavemente –una vez que te encontré, mi vida cambió

–Jasper me dijo eso –interrumpió y una pequeña sonrisa iluminó su rostro.

No pude evitarlo, y le robé un pequeño beso de los labios, antes de acariciar su frente con la mía.

–Una vez que encontré tu amor, no podía volver a cómo había existido antes. Me ayudaste a sentirme vivo otra vez. Me hiciste sentir como un hombre, Bella. Una persona real. No solo una criatura que pasaba los días como si no tuvieran sentido. les diste significado, Bella

Ella me miró, en silencio por un momento, antes de acercarse más a mí en el sofá. Me dolía todo el cuerpo por tenerla en mis brazos.

–Edward, lo siento mucho. Pensé que era la única a la que le había dolido, que cuando te fuiste... –se detuvo, incapaz de continuar.

–Adelante, Bella. Lo que sea que tengas que decir, me lo merezco. Nunca debí haberte dejado, haberte mentido –me senté, en silencio, esperando a que ella dijera lo que necesitaba decir.

–Solo pensé que hablabas en serio cuando te despediste. Nunca quise perderte, pero en el fondo de mi corazón, siempre pensé que algún día pasaría. Nunca tuvo sentido que estuvieras conmigo. Yo siempre supe que no era suficiente, que no tenía nada que ofrecerte para que te quedaras –su cabeza cayó hacia su pecho y pude verla tomar varias respiraciones profundas, tratando de mantener sus emociones bajo control.

–¿Suficiente? Bella, eres más que suficiente, más de lo que me merecía –le acaricié el pelo con la mano, hasta que ella me miró –Bella, cuando te dejé, fue como si toda la luz de mi vida desapareciera –me detuve, deteniéndome antes de hacer mi siguiente pregunta, temiendo la respuesta –Bella, dijiste que Esme te contó todo. ¿Qué más te dijo? –pregunté de nuevo, buscando más detalles.

Se mordió el labio inferior y extendí la mano para apartar el pelo de sus ojos, mis dedos ardieron cuando hicieron contacto con su piel. A pesar de que Bella ya no era humana, mi cuerpo todavía respondía instintivamente cuando la tocaba. Mi amor por ella era real. No había sido producto de mi imaginación, es lo que mi mente intentó decirme todos los años en los que apenas existía sin ella. Reflexioné sobre esto, mirando su hermosa cara, sin saber cuánto tiempo más podría quedarme sentado allí sin tenerla en mis brazos.

–¿Puedes ser un poco más específica? –pregunté en voz baja, ya que no quería recordar todos los detalles dolorosos, pero me obligué para entender lo que me reabrió su corazón.

–Bueno, ella me contó que pasaste –se detuvo, mirando a todos lados menos a mí, como si estuviera tratando de encontrar la palabra correcta –momentos difíciles cuando te fuiste de Forks. Me dijo que cazaste a Victoria por ocho años. ¡Ocho años, Edward! Simplemente no puedo entender eso

¿Difíciles? No iba a corregirla, pero me pregunté sobre la redacción exacta que utilizó Esme.

–No fue fácil. Pero en ese momento pensé que era lo que tenía que suceder. Después de tu fiesta de cumpleaños, realmente pensé que ya era hora. Te había mantenido alejada de tu vida humana el tiempo suficiente y aunque te amaba más que a nadie en este mundo, tuve que dejarte ir. No podía ver otra alternativa –comencé, cuando vi su hermosa boca abierta, como si tuviera algo que decir –Bella, por favor déjame terminar

Cruzó los brazos sobre su pecho, algo con lo que solía soñar cuando no estábamos juntos. La necesidad de tocarla se estaba volviendo abrumadora, pero me conformé con tomar una de sus manos, llevándola a la mía.

–Bella, amor –comencé, respirando profundamente y enfocando todo mi ser en ella –ahora sé que fue un terrible error. Nunca debí haberte dejado. Cazamos a Victoria porque merecías tu vida humana y ninguno de nosotros estaba dispuesto a quedarse sentado y dejar que ella te encontrara. ¿Y para qué? Todas las veces que tú y yo peleamos por tu mortalidad fueron en vano

–Edward –comenzó de nuevo.

–Por favor –dije con más fuerza de la que pretendía.

Ella me miró, sus labios formaban una línea apretada, pero sus ojos eran cálidos.

–Bien. Trataré no interrumpir

Logré una sonrisa débil, pero continué.

–El hecho de que siguieras después de que me fui fue devastador para mí, pero es lo que quería para ti –sentí que mi mandíbula se apretaba y luego se aflojaba –Está bien. Tal vez no es lo que realmente quería, pero sigo agradecido con que hayas tenido tu vida humana. Tal vez las cosas no salieron como esperaba, pero sigo agradecido con que hayas tenido el tiempo que tuviste. Solo lamento que haya estado teñido de tanta tristeza y pérdida. El hecho de que hayas perdido a tu padre, a Jacob, a Grace –me detuve, apretando su mano más fuerte en la mía –me rompe el corazón. Solo desearía que hubiera alguna forma de poder devolverte algo de eso. Haría cualquier cosa para hacerte feliz

Ella me miró con curiosidad, como si no entendiera lo que estaba tratando de decir. Antes de que pudiera aclararme, puso su mano sobre mi boca, silenciándome.

–Edward, tuve mi vida, la vida humana que querías para mí. Si nunca hubieras estado en Forks, mi vida hubiera sido con Jacob. Pero estuviste allí. No estoy segura de si lo entiendes, pero Jacob y la manada creen que se volvieron hombres lobo porque tu familia vivió muy cerca de la reserva durante mucho tiempo

–¿De qué estás hablando? ¿Qué tiene que ver mi familia con la manada aparte del tratado?

Ella agarró mi mano más fuerte, juntándola entre las suyas, antes de llevársela a la mejilla. Mi corazón saltó por el contacto.

–Edward, con siete vampiros viviendo al otro lado de la línea divisoria, Jacob y la manada creen que tenerlos a todos tan cerca durante un par de años hizo que el gen de hombre lobo comenzara el proceso, para que el primero de ellos entrara en fase. Sam fue el primero. Estuvo solo durante un par de años antes de que los demás se le unieran, incluido Jacob

La culpa me atravesó como un cuchillo.

–Bella, esto es mi culpa. Si no hubiéramos estado allí, todo esto habría terminado de manera diferente para ti

Ella frunció los labios, arqueando las cejas con impaciencia.

–Edward, es mi turno. Por favor, déjame terminar

Asentí y rápidamente cerré la boca.

Ella logró una pequeña sonrisa.

Estuviste allí, Edward. Todos ustedes. El destino o como quieras llamarlo los trajo a todos a Forks y me mudé allí un tiempo después. Nos conocimos, nos enamoramos –ella se detuvo, mirándome ansiosamente –al menos yo sí me enamoré –dijo en voz baja.

Tomé su barbilla en mi mano, sin permitir que su mirada se desviara de la mía.

–Bella, me enamoré de ti desde el primer día que te vi, incluso si no me di cuenta en ese momento. Todavía te amo, desesperadamente –agregué, con la esperanza de aclarar mi punto.

Ella sonrió tímidamente y esta vez no pude contenerme. Me incliné hacia ella, con ambas manos a cada lado de sus rodillas y acaricié su boca con la mía. Me demoré, saboreando cada increíble minuto de afecto, el afecto que no había tenido durante tanto tiempo, demasiado tiempo. Cada beso era como un regalo, el contacto era infinitamente mejor de lo que recordaba.

Presionó mi pecho, rompiendo suavemente el contacto conmigo. Me decepcioné, hasta que vi la sonrisa de confianza en sus labios.

–Bien. Al menos estamos de acuerdo en algo –sonrió –pero todavía tengo algunas cosas que necesito decirte

–Si nunca hubieras estado en Forks, mi vida habría sido con Jacob. Habría seguido con él y es muy poco probable que alguna vez se hubiera convertido en hombre lobo. No se habría imprimado y seguramente seguiríamos juntos

–Pero estuviste allí. Todo sucedió y no podemos arrepentirnos por nada de eso ahora. Por mucho que extrañe a Grace, estoy aquí contigo, ahora. Jacob es mi pasado, Edward. eres mi futuro. El único con el que quiero pasar –hizo una pausa y de repente se veía tímida –el tiempo

–Estás editando –respondí. Ella suspiró.

–Tienes razón. Es solo que no quiero perder más tiempo, Edward. He vivido en este caparazón de existencia por los últimos tres años. No puedo regresar y arreglar lo que pasó. Ninguno de nosotros puede. Por alguna razón, se supone que debo estar aquí y por mucho que me duelan partes de mi vida, eso no significa que todas tengan que doler. No estoy dispuesta a conformarme con solo sobrevivir por más tiempo

–¿Algo más? –pregunté casualmente al sentirme eufórico por sus palabras.

–Sí –ella me miró con confianza, antes de agregar –Te amo

El tiempo se detuvo para mí. Esas pequeñas dos palabras que tan desesperadamente quería escuchar de Bella colgaron en el aire, las reverberaciones golpearon mi corazón, haciéndome sentir realmente vivo por primera vez en más de una década. Ella se quedó sentada allí mirándome, levantando las cejas, como si estuviera esperando algo. Volví a la realidad y tomé su cintura, tirando de ella hacia mí, dándole otro beso casto en sus suaves labios.

–Podría acostumbrarme a eso –bromeó, mientras se recostaba en el sofá.

Me tensé cuando noté lo que estaba haciendo. Sus delicados dedos habían encontrado el camino hacia su anillo de bodas, girándolo una y otra vez. Mis ojos deben haber permanecido en su dedo durante un poco más de lo que debería antes de que su mano derecha se levantara para tomar mi mejilla. Logré una sonrisa débil cuando la miré a los ojos y vi preocupación.

–Está bien –dije más para tranquilizarme a mí mismo que a ella.

–Edward, no entiendo. ¿Qué está bien? ¿Y por qué te ves tan triste de repente? –sus ojos brillaban mientras buscaban los míos en busca de comprensión.

Estaba dividido entre decirle y simplemente dejarlo ir, pero la novedad en nuestra segunda oportunidad me dio el valor de ser honesto. Mis mentiras del pasado nos habían destruido la primera vez y no estaba dispuesto a permitir que eso volviera a suceder.

–Sé que todavía tienes sentimientos por Jacob

Sus cejas se juntaron.

–Edward, ¿de qué estás hablando exactamente? –su confusión era evidente.

–Bella –mis manos abandonaron su cintura y tomaron sus manos –sé que una parte de ti todavía está enamorada de Jacob. Es natural, él es el padre de tu hija y estoy dispuesto a compartirte –la idea de compartirla con Jacob Black hizo brotar mi enojo, pero si eso significaba tener a Bella en mi vida, lo haría. Llevé sus manos a mi boca, besándolas tiernamente, esperando que ella entendiera que estaba hablando muy en serio.

–Edward, sí amo a Jacob. Después de todo lo que hizo por mí y porque sigue amando y criando a nuestra hija, por supuesto que lo amo. Nunca me hubiera casado con él si no fuera así. Está haciendo algo que yo no puedo hacer por Grace

Escucharla decir que lo amaba en realidad hizo que mi estómago se retorciera dolorosamente, pero esperaba poder ayudarla a superarlo.

–Entiendo –mi voz era plana, sin vida. Mis ojos bajaron por un momento mientras luchaba por controlar las emociones que fluían a través de mí.

–Edward, háblame. ¿Por qué estás triste? –sus ojos se nublaron de perplejidad y dolor, y mi deseo de ayudarla a sentir nada más que felicidad se hizo cargo.

–Bella, me siento cómodo siendo paciente, es algo a lo que me he acostumbrado. Sé que es egoísta, pero espero que, con el tiempo, solo me ames a mí –mi deseo de quitar ese anillo de su dedo aumentó, pero me obligué a mantener la calma, sabiendo que podría alterar el delicado equilibrio al que finalmente habíamos llegado.

Bella se levantó del sofá y se dirigió hacia la chimenea. Levantó un tronco tosco, colocándolo con cuidado encima del fuego, ajustándolo con el atizador. Se rozó las manos para quitarse el polvo antes de volverse hacia mí.

–Edward, no estoy segura de entender a lo que te refieres, pero no estoy dispuesta a compartirte con nadie. Dije que amo a Jacob, no que estoy enamorada de él

Me puse de pie, dando un paso hacia ella, cuando observé que lo estaba haciendo de nuevo. Ella me miró y su rostro era tan absolutamente hermoso, que me detuve en seco. Sus ojos me miraron, y luego hacia abajo en sus manos, mientras seguía la dirección de mi mirada.

–Edward, ¿qué estás mirando? Dime. Esto nunca va a funcionar si no puedes ser honesto conmigo sobre lo que estás sintiendo

Di un paso más hacia ella, y me estabilicé, esperando que mi voz estuviera tranquila.

–Bella, sé que tal vez no piensas que estás enamorada de Jacob, pero sigues haciendo algo que me dice lo contrario. Pero eso no importa, ya no. Estoy tan agradecido de que estés aquí conmigo ahora. No me importa que todavía sientas algo por tu ex marido –mentí, aunque una parte de mi corazón realmente quería creer que podía ser tan generoso.

–Edward, estoy perdida. ¿Por qué no lo escupes y ya? –ella dijo con su tono exasperado.

–Tu anillo, Bella –miré sus delicadas manos y sus ojos siguieron la dirección de mi mirada –Cada vez que piensas en Jacob, giras ese anillo, su anillo en tu dedo. Esa noche, durante la sesión de poesía, hiciste lo mismo cuando nos leíste tu poema. Sé que estabas pensando en él y yo solo quiero que sepas que está bien –hice una pausa, tomando otro aliento –que estoy completamente a gusto con eso

La cara de Bella mostró dos emociones muy distintas: confusión y... ¿humor?

–Edward, ¿estás hablando de este anillo? –ella extendió su mano hacia mí con su pulgar haciendo contacto con la pequeña banda de oro blanco alrededor de su dedo izquierdo. Asentí con la cabeza, incapaz de decir una palabra más.

Bella se rió y su cara estalló de diversión. No vi nada cómico en lo absoluto sobre la situación.

–Edward, ¿qué te hace pensar que este es el anillo de Jacob?

–¿De quién más sería? –respondí y mi voz claramente salió algo fuerte.

–Oh, Edward –ella suspiró antes de girar sus ojos hacia mí –este no es el anillo de bodas de Jacob. Lejos de eso –ella se rió de nuevo, claramente divertida por lo que sea que estuviera pensando.

–Entonces, ¿de quién es? –pude sentir que mi frustración crecía, pero traté de reprimirla.

–Esto –dijo, señalando el causante del tema de esta frustrante conversación –es un apoyo. Aprendí mucho más de tu familia que solo la dieta en Forks

–¿Qué? –mi confusión me estaba devorando.

–Edward –dijo, acercándose a donde estaba parado –cuando me instalé aquí, no quería que la gente hiciera preguntas sobre mi pasado. Tampoco quería llamar la atención de los hombres, así que me detuve en una casa de empeño y compré un anillo de matrimonio simple. Cuando alguien me preguntara, le diría que era viuda, lo que normalmente detiene a la gente en seco. Nadie quiere preguntarle a alguien que ha perdido a un ser querido por algo doloroso. Normalmente mantiene la curiosidad de la gente a raya. En cuanto a que lo giro de vez en cuando, supongo que es un hábito nervioso. Siempre vivo con un poco de ansiedad de que alguien sepa demasiado sobre mí

–Mis anillos de Jacob los dejé en Forks. Cuando me fui de la reserva y solicité el divorcio, me los quité y los guardé en mi joyero. Los guardé para Grace, para que algún día ella sepa que su madre y su padre se amaban mucho cuando fue concebida, que ella no fue un error

Cuando procesé su revelación, le hice una pregunta más.

–Entonces, ese anillo tiene poco o ningún significado para ti. ¿Es eso lo que me estás diciendo? –ese anillo había sido la ruina de mi existencia en los últimos tres meses. Bueno, eso y muchas otras cosas más.

Ella me miró, con los ojos entrecerrados, pero llenos de diversión.

–Este anillo no es más que un impedimento para cualquiera que no seas tú. ¿Por qué?

–¿Puedo? –extendí mi mano hacia la de ella.

–¿Qué estás haciendo? –su voz era más que un poco vacilante ahora.

–Bueno, ya que queremos aprovechar al máximo todos los momentos desde ahora, me gustaría un nuevo comienzo –extendí la mano hacia sus pequeños dedos, y suavemente saqué el anillo de su dedo anular, sabiendo que eventualmente lo reemplazaría con uno de los míos, cuando ella me lo permitiera –¿Sigues necesitando esto? –Por favor di que no...

Ella me miró y su timidez reapareció.

–Bueno, ahora que estás aquí, no. ¿Por qué?

No perdí el tiempo, tomé la endeble banda y la aplasté en mis manos, el delicado círculo se convirtió en una pequeña y retorcida bola de metal, hasta que la intensidad de mi agarre aplastó el objeto. Abrí mi mano, mostrándole lo que había hecho. La pobre pieza de metal ahora no era más que una impresión de mis fuertes dedos y Bella puso los ojos en blanco.

–Edward, no necesitabas llegar a esos extremos

Besé su frente, dejando que mis labios se demoraran en su hermosa piel.

No tienes idea de cuánto me ha molestado esa pieza de joyería en particular en los últimos tres meses, pensando que era el anillo de Jacob para ti

Ella rió y la abracé, acercándola más a mí.

–¿Alguna otra cosa que quieras aclarar?

¿Aclaración?

–Sí. De hecho, hay algo. Esa noche que compartimos nuestros poemas, ¿por qué escogiste ese en particular, el que presentaste en clase? ¿Fue solo una coincidencia o fue por Jacob Black?

Ella sonrió, una sonrisa pequeña, hermosa y sexy que hizo que cada célula de mi cuerpo frío, duro y muerto saltara a la vida.

–Ese poema era para ti, Edward Cullen. Solo para ti

No pude contener mis acciones por más tiempo, extendí mis manos y agarré su cintura. La besé con fuerza, el jadeo y luego el gemido posterior de la boca de mi ángel me hizo querer más. La solté por un momento, cuando se me ocurrió una idea. Una con el que había soñado, pero que nunca esperé que realmente pudiera llegar a hacerla realidad.

–Bella, estaba pensando que hay algo que quería probar

Ladeó la cabeza hacia un lado y sus oscuros y gruesos rizos se balancearon con el movimiento.

–¿Qué? –ella preguntó un poco nerviosa.

Sin perder tiempo en caso de que ella cambiara de opinión, incliné mi cabeza hacia la de ella, besándola suavemente en los labios. Aumenté la presión y abrí mi boca, antes de que mi lengua rozara ligeramente su labio inferior. Tal como esperaba, el jadeo que se le escapó de la boca separó sus labios, y aproveché la oportunidad para entrar en su boca suavemente, acariciando su lengua con la mía. La idea de hacer esto después de tantos besos inocentes cuando era humana, para mantenerla a salvo, era indescriptible. La respuesta de Bella fue más de lo que esperaba, sus manos se metieron dentro de mi abrigo, agarrándose de mi cintura, acercándome más a ella... ¿y fue eso un gruñido? Ese contacto íntimo hizo que mis sentidos cobraran vida y mi corazón casi explota de alegría y gratitud.

Respondí igualmente apasionado, la fiebre de lo lejos que habíamos llegado en tan solo una pequeña cantidad de tiempo hacía que cada toque enviara ondas de placer a través de mi alma. Mis dedos estaban en su cabello, mi otra mano alrededor de su cintura. Ella era tan pequeña comparada conmigo y sentí que mi brazo se envolvió alrededor de ella, acercando su cuerpo entero a mi boca. No podía acercarme lo suficiente a Bella, después de pasar tantos años sin ella.

Antes de darme cuenta, escuché un fuerte 'crack' y me di cuenta de que, con mi prisa y entusiasmo por no perder el momento, involuntariamente nos había empujado a los dos contra la pared y la fuerza de nuestros dos cuerpos de piedra rompieron su delicado yeso. Bella soltó una risita, rompiendo el contacto con mi boca y mi cabeza se posó en su hombro.

–Lo siento por eso amor. Arreglaré tu pared mañana –le susurré al oído.

Se estremeció con cada palabra que dije en su oído y me miró con sus ojos que comenzaban a llenarse de lágrimas. La solté al instante, temeroso de haberla presionado demasiado lejos, demasiado rápido. Empecé a quitar el polvo y la suciedad de su pelo y su ropa, mientras ofrecía mis disculpas.

–Lo siento, Bella. No quise molestarte u ofenderte. Yo...

Ella presionó un dedo contra mis labios, silenciándome. Ella me sonrió, una especie de sonrisa triste, antes de hablar.

–Edward, no estoy triste. Lejos de eso. Me siento inmensamente bendecida por tener una segunda oportunidad contigo después de tanto tiempo –ella sonrió, antes de arquear una ceja y su expresión cambió a una de curiosidad frustrada –sin embargo, tengo algunas sospechas. ¿Puedo hacerte una pregunta o dos?

Asentí, de repente nervioso por lo que podría preguntar. No podía decirle lo que había estado haciendo, sin saber cómo reaccionaría o si mis planes realmente funcionarían. Resolví no mentirle, pero también sabía que tendría que estirar la verdad, lo que hizo que mi estómago se revolviera. Mi deshonestidad nos había separado antes y nunca más permitiría que algo tan ridículo como una mentira nos hiciera eso otra vez.

BPOV

Me solté a regañadientes del abrazo de Edward, sabiendo que necesitaba aclarar algunas cosas para mi tranquilidad. Las imágenes de los últimos tres meses volvieron a mí y sabiendo ahora que lo que él había hecho diez años atrás fue para mantenerme a salvo, y no para hacerme daño cambió por completo la intención de sus acciones.

Me senté frente al fuego, invitándolo a unirse a mí. El calor de las llamas llegó a mi piel y agradecí la comodidad. En lugar de sentarse a mi lado, Edward se sentó detrás de mí, tirando de mí contra su pecho, antes de envolver sus fuertes brazos alrededor de mí. Me sentí tan completa, tan perfectamente feliz… tan segura.

–Adelante, pregunta –podía escuchar la vacilación en su voz.

–Bueno –dije, aclarando mi garganta antes de continuar –con lo que sé ahora, algunas cosas están empezando a tener un poco más de sentido para mí

–¿Cómo cuáles? –preguntó.

–Las flores no eran realmente de parte de todos ustedes, ¿verdad?

Sus dedos comenzaron a acariciar tiernamente mi hombro, enredándose en mi pelo. Su toque me estaba dejando sin aliento.

–No, necesitaba encontrar la manera de quedarme en tu mente. En ese momento, pensé que no querías nada que ver conmigo, pero no estaba dispuesto a dejarte ir sin pelear. Pero tampoco quería asustarte, es por eso que firmé la tarjeta de parte todos nosotros. Yo elegí el arreglo, aunque Alice me acompañó

Asentí, cuando más comprensión comenzó a filtrarse en lo que parecía ser mi cerebro increíblemente vacío.

–Ya veo. ¿Qué hay de todo lo que pasó con Gerry?

Edward gruñó, fuerte. Eso tiene más sentido ahora.

–Ok. Dejaré ese tema. ¿Qué pasa con John Riley? Es decir, él es inofensivo. Pero la forma en que reaccionaste hacia él la noche de la fiesta no tiene sentido. ¿De qué se trataba todo eso?

Sentí a Edward ponerse rígido detrás de mí.

–Él es algo diferente

–¿Cómo es eso?

Suspiró, pero me abrazó más fuerte con su mentón descansando sobre mi cabeza.

–Estaba empezando a enamorarse de ti

–¿Qué? –giré mi cabeza, queriendo ver la cara de Edward, para confirmar lo que estaba diciendo –¡Apenas me conoce!

Me besó en la sien y me hizo derretir de nuevo.

Nunca te has visto con claridad, Bella. Sus pensamientos no hablaban de otra cosa que no fuera reverencia hacia ti. Si no hubiera querido matarlo, podría haber sido entrañable verlo. Pero no voy a compartirte con nadie

–¿Y Terri? –me volví a sentar, mirando al fuego, asimilando todo.

–Bueno –comenzó con su voz tranquila –estoy terriblemente avergonzado de decir que la usé, con la esperanza de ponerte celosa. Es valiente. Incluso cuando podía sentir su miedo y leer sus pensamientos, ella no se retractó –él me acercó más, antes de continuar –¿funcionó? –casi podía ver la sonrisa en sus labios.

–¿Funcionó qué? –sabía lo que estaba preguntando, pero no iba a ceder tan fácilmente.

–¿Te puse celosa? Creí haber visto la emoción tanto en tu clase como en esa fiesta –hizo una pausa, antes de que su voz se volviera muy silenciosa –¿funcionó?

Me volví para mirarlo y él tomó mi mejilla en su mano con su pulgar acariciándome tiernamente. Era irónico. Pensé que lo había perdido para siempre, y, sin embargo, aquí estaba, abrazándome, provocándome. ¡Y sus besos! Casi había olvidado cómo mi cuerpo podía responderle.

–No sé de lo que estás hablando Edward –dije evasivamente.

Él se rió en mi oído y el ruido de su voz hizo que mi corazón no latiente casi se detuviera de nuevo con esa sensación. El sonido de su voz siempre había sido tan tranquilizador, tan hipnótico hace diez años.

–Bien. Tu falta de respuesta me está diciendo todo lo que necesito saber. Pero ahora tengo una pregunta para ti

De repente, me sentí nerviosa. Era como si tuviera dieciocho años otra vez y mi mente se aceleró, preguntándome qué era lo que quería preguntarme.

–Adelante

–Esa noche, cuando chocaste contra el venado, sentí que cuando te tenía en mis brazos, ibas a besarme. ¿Me imaginé eso?

Mis pensamientos volvieron a esa noche. Cuando Edward rompió la puerta del auto, cuando él me tomó en su agarre protector con su voz frenética por la preocupación. ¿Cómo pude haber sido tan estúpida para no dame cuenta de cómo se sentía realmente por mí?

–¿Y bien? –preguntó un poco impaciente.

Apoyando mi cabeza contra su pecho, suspiré.

–Pensé que ibas a besarme

–¿Y si lo hubiera hecho? –cuestionó y el humor reemplazó la impaciencia.

Otra vez, me moví en sus brazos, volteándome hacia él.

–Sin dudas, te habría devuelto el beso

–Bueno, tal vez podría mostrarte cómo te habría besado esa noche, y, a su vez, podrías mostrarme cómo hubieras respondido. ¿Cómo suena eso? –preguntó sugestivamente y sus ojos eran de un hermoso oro fundido que me deslumbró de nuevo.

Sin confiar en que mi voz delataría cuánto deseaba esto, simplemente asentí. Él sonrió, inclinándose hacia mí. Cerré los ojos y me preparé para el impacto. Cuando sus labios tocaron los míos otra vez, deliberadamente abrí mis labios, esperando el mismo beso de antes. Ligeramente respiré en su boca y fui recompensada cuando su lengua se encontró con la mía. Agarré sus hombros en busca de apoyo y él me agarró de la cintura y me arrojó al suelo, antes de que ponerse encima de mí, apoyándose en el suelo con las manos, para que yo no sintiera todo su peso. Nuestro beso continuó para siempre, antes de que él lo interrumpiera, moviéndose hacia abajo para besar y acariciar mi línea de la mandíbula, como lo había hecho todos esos años atrás. Me dejé llevar por lo que estaba haciendo ya que cada toque se sentía como la primera vez.

Él comenzó a besar mi cuello, y dejé escapar un gemido de placer profundamente contento. Él me miró con sus hermosos rasgos llenos de amor y adoración. Lo más importante, su cara parecía completamente relajada, probablemente por primera vez desde que lo había visto después de tantos años.

–¿Qué pasa amor?

Me senté, solo para ver sus ojos poner una mirada de confusión y desilusión. Levanté la mano, quitándole el pelo de los ojos por primera vez, saboreando la sensación de lo suave que era, y le sonreí.

–Hemos perdido tanto tiempo, Edward. No quiero perder más oportunidades. ¿Eso tiene algún sentido?

Le conté todo sobre Mandy y Jack, de cómo ella comenzó a abrir mis ojos para aprovechar el momento. No pareció nada sorprendido por la rapidez con la que se comprometieron y se casaron, pero se sentó y me escuchó hablar acerca de cómo la revelación de Mandy hace poco más de una semana comenzó a despertarme de mi existencia vacía y cómo su familia me ayudó a ver cuánto me amaba.

–Te dije que él estaba enamorado de ella. Es muy parecido a lo que siento por ti –dijo Edward con su dedo trazando mi rostro con adoración.

Ahora lo sé. Es solo que, con todos los malentendidos y casi errores, perdimos meses… –me quedé callada, pero luego sentí la necesidad de decir lo que realmente quería decir –Edward, perdimos años. No quiero perderme nada más

Antes de que la última palabra estuviera completamente fuera de mi boca, Edward me levantó, llevándome al sofá y me sentó, frente a él. Lo miré, mientras se paseaba frente a mí por un minuto, antes de arrodillarse frente a mí, mirándome con el amor y la devoción claramente marcados en su rostro. Él tomó mi mano y se inclinó sobre una rodilla, cuando la comprensión me golpeó directamente en la cara.

–Isabella –comenzó tan silenciosamente que dejé de respirar para poder escucharlo claramente –Te amo. Te he amado antes de conocerte, sabiendo que, en algún lugar de este gran mundo, encontraría a la persona perfecta para mí algún día, incluso si no lo entendía en ese momento. Te perdí una vez y nunca voy a perderte de nuevo. ¿Te...?

–¡Para!

Me miró a la vez dolorido y exasperado, con la frente arrugada por la confusión.

–Bella, acabas de decir que no querías perder más tiempo. ¿Podrías dejarme terminar?

–Edward –le dije, tomando en mis manos su hermoso rostro –no quiero perder más tiempo. Pero tenemos la eternidad. Hay mucho tiempo para eso. ¿Podemos simplemente tomarnos esto un día a la vez? ¿Por favor? ¿Sólo por un tiempo? Eventualmente llegaremos a eso, lo prometo

Él frunció los labios, y no pude evitarlo. Me incliné hacia adelante y lo besé de nuevo. Y otra vez, me aparté, esperando ver algo más que decepción en su rostro.

Él me miró con un poco de resignación, pero luego sus ojos comenzaron a brillar.

Eso me puso nerviosa.

–Está bien, Bella. Voy a retrasar eso por un tiempo. Pero me gustaría algo más a cambio, una especie de compromiso

¿Compromiso? puedo hacer eso.

–Gracias, Edward. ¿Qué te gustaría a cambio?

Él no me respondió directamente, sino que me alzó de nuevo y me llevó escaleras arriba hasta mi habitación sin usar. Se me revolvió el estómago, preguntándome a dónde iría y sabiendo que, habiendo pospuesto la propuesta de matrimonio, no podría negarle nada más.

Y tampoco estaba segura de no querer hacerlo.

Me puso con cuidado de pie, al final de la cama y comenzó a trazar mi rostro con su dedo otra vez, mientras dejaba que la sensación abarcara cada parte de mí. Su toque suave y sus caricias eran mejores de lo que recordaba.

–¿Bella?

–¿Hmm? –contesté distraídamente, con los ojos cerrados y disfrutando del sonido de su voz, de la sensación de su caricia y de su maravilloso aroma hipnótico. Estaba contenta.

–Estamos aquí

Silencio.

–Bella amor, por favor abre los ojos

Hice una pausa, sabiendo dónde estábamos, pero sin querer saber exactamente lo que él estaba buscando.

Edward me dio un pequeño apretón, antes de que su gentil risa me sacara de mi estado de desconcierto y mis ojos se abrieron involuntariamente. Su hermoso rostro me saludó, lleno de amor y anhelo.

–Bella, mientras estábamos separados, solía imaginar muchas cosas que te involucraban. Una cosa en particular me llamaba como ninguna otra. ¿Me harías un favor, solo por mí?

Mis ojos se agrandaron y di un paso atrás. Edward me miró confundido.

–Bella, ¿qué pasa?

–Edward, te amo, más de lo que posiblemente pueda transmitirte. Pero no creo que esté lista para eso

Edward me miró por un momento, hasta que cerró los ojos y comenzó a reír. Echó la cabeza hacia atrás y su profunda voz de tenor ladró de diversión hasta que pensé que podría agarrar su estómago por la intensidad de la misma. Ahora estaba molesta.

–¿Que es tan gracioso? –pregunté y pude sentir que mi cara se transformaba en un puchero.

Edward corrió a mi lado, tapándose la boca para detener la risa.

–Bella, nada me gustaría más que estar contigo ahora mismo, pero esa no es la razón por la que te traje aquí

–¿No lo es? –mi molestia se convirtió en una confusión total.

–No. Cuando estábamos separados, solía pensar en todas las veces que te abracé mientras dormías. Escuchar tu respiración, tu corazón, oler tu aroma hechizante. Esos fueron algunos de los mejores momentos de mi vida. Me gustaría abrazarte ahora, si me lo permites

Di un paso hacia él.

–Edward, ya no duermo y mi corazón ya no late

Él cepilló mi pelo detrás de mi hombro.

–Bella, todo lo que me importa ahora es que puedo tenerte en mis brazos. Puede que ya no duermas, pero eso no significa que no pasaré el resto de mi vida manteniéndote a salvo en mis brazos. Mi corazón ya no late tampoco, pero no tiene nada más que amor por ti. ¿Podrías por favor hacer esto por mí? Por favor, déjame abrazarte esta noche. Solo por esta noche, ¿podemos fingir que los últimos diez años no sucedieron?

Pude sentir mis ojos llenos de lágrimas y simplemente asentí. Se dirigió a la cabecera de mi cama, retirando las sábanas y esponjando las almohadas, antes de extender una mano hacia mí. Tomé su mano y él me ayudó a entrar, antes de que él me cubriera con las sábanas y comenzara a trepar por encima, la colcha pesada era una barrera entre nosotros.

–Edward, ¿qué estás haciendo?

Se detuvo y me miró.

–¿Pensé que estabas de acuerdo con esto?

Le sonreí, sabiendo exactamente lo que le respondería.

–Lo que quiero decir, Edward, ¿es por qué estás subiendo por encima de las cobijas? ¿Por qué no estás debajo de ellas, conmigo?

Él se vio triste por un momento.

–Ah. Supongo que ya no sientes el frío de mi piel, ¿verdad?

–Ya no siento frío, pero eso solo significa que puedo pasar la eternidad contigo. Ahora, póngase debajo de estas cobijas Sr. Cullen. ¿Me vas a abrazar o no? –pregunté, fingiendo molestia.

Me sonrió con su sonrisa torcida y estaba a punto de unirse a mí cuando lo detuve.

–Um... mencionaste algo sobre compromiso –dije sedosamente.

–Sí, lo hice –él me miró con cautela.

–Bueno, un compromiso implica que ambas partes obtengan algo del acuerdo

Rodó sus hermosos ojos dorados hacia mí, reconociendo el tono juguetón de mi voz.

–¿Qué quieres Bella? –él casi me ronroneó.

Junté mis labios dentro de mi boca, tratando de no reírme y mantener la emoción absoluta escondida.

–Esa noche, cuando estabas en la casa y Gerry apareció, hiciste una pequeña actuación ¿Te acuerdas? –sabía que lo hacía, pero pregunté de todos modos. Él asintió, mientras las comisuras de su boca comenzaban a moverse hacia arriba –funcionó de manera brillante, debo agregar. No me ha molestado desde entonces

Él sonrió brillantemente, pero definitivamente podía escuchar el comienzo de un gruñido en lo profundo de su pecho.

–Estaba harto de sus acciones contigo, sus desagradables pensamientos me decían exactamente lo que él pensaba que merecía con respecto a mi Bella. Me perteneces. ¿Quién diablos se cree que es? Ni siquiera quiero imaginar cómo actúa cuando no estoy contigo. No iba a dejar que continuara pensando que él podía seguir comportándose de esa manera a tu alrededor, no sin que yo interviniera

Me reí, entretenida con sus divagaciones exasperadas y por su protección. Mi Edward había regresado y me sentí abrumada por su amor y adoración, pero no tan abrumada como para olvidar lo que estaba a punto de decir.

–Creo –exhalé bruscamente, sin saber si tenía suficiente fuerza para pedirle lo que quería, pero luego respiré hondo, decidida a aprovechar el momento –quiero que te quites la camisa y que te despeines como la noche en que espantaste a Gerry. No tuve tiempo de... um... bueno... de apreciarlo debidamente esa noche –tartamudeé, sabiendo que él recordaría el rubor que solía adornar mi rostro.

Su melódica risa llenó la habitación, antes de arrancarse la camisa de su cuerpo, los botones volaron en todas direcciones. Sus manos se alzaron hacia su cabello, hacia los rizos de bronce que recordaba desde el primer día en la cafetería, antes de detenerlo.

–Permíteme –extendí mis manos hacia él.

Pasé mis dedos por su suave cabello y mi suave caricia se volvió más ruda cuando las manos de Edward llegaron a mi cintura. Tenía sus ojos cerrados y gemía suavemente con mi toque.

No tienes idea de lo increíble que se siente eso –abrió los ojos, antes de tomar mis manos entre las suyas y besarlas como si fueran las cosas más preciosas sobre la faz de la tierra.

Me incliné hacia atrás para admirar mi obra.

–Síp, así se ve bien –él sonrió antes de que accediera a mi pedido, retirando las sábanas y acomodándose de nuevo antes de unirse a mí. Reajustamos nuestras posiciones hasta que mi cabeza descansó cómodamente sobre su pecho desnudo y sus brazos se envolvieron fuertemente a mi alrededor. Incluso con la temperatura de nuestra piel, nos sentimos casi tibios y, lo que era más importante, nos sentimos completos. Incluso vestidos en su mayoría, la conexión física que compartimos fue abrumadora.

Edward comenzó a besar mi cabello, mientras dejaba que mis ojos se cerraran, más relajada de lo que me había sentido en años.

–¿Edward?

Suspiró y el sonido era de pura felicidad.

–¿Si amor?

–Nunca antes había usado esta cama y me parece muy bien que la primera vez que la estoy usando sea contigo

Él apretó su abrazo a mi alrededor y me incliné para besarlo de nuevo. Este beso era más infantil, como aquellos que compartimos cuando era humana. Suspiré de nuevo, contenta porque finalmente el hombre que amaba más que a la vida misma, estaba aquí, abrazándome y amándome.

Empezó a tararear mi nana y sentí que cedía a mis emociones. Después de tantos años de dolor y pérdida, me sentí viva. El dolor había desaparecido y estaba lista para la siguiente parte de mi vida. Mi vida con Edward.

Cuando comencé a ir a la deriva, sin quedarme dormida, pero lo más cerca posible de la inconsciencia, sentí que Edward se movía debajo de mí.

–Bella cariño, tengo una cosa más que decirte

Levanté mi cabeza con mi barbilla haciendo contacto con su perfecto pecho.

–¿Qué es?

–No tengo prisa, pero esta noche es el único momento en el que puedes decirme cuándo puedo hacerte esa muy importante pregunta. Puedes decir 'no' todas las veces que quieras, pero seguiré preguntando. Nunca te volveré a perder. Nunca

Bajé la cabeza, asombrada una vez más de cuán perfectamente encajaban nuestros cuerpos, y me relajé.

–Lo que digas Edward

Estaba bastante segura de que la próxima vez que me preguntara, estaría lista.

Sra. De Edward Cullen.

Me gusta mucho como suena eso.

Sé que sienten que me demoré mucho con este y con el anterior, pero eran súper largos y a cada traducción que hago siempre le pongo todo mi cariño, me gusta hacer las cosas bien.

¡Gracias por leer y por los comentarios y por todo!