Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.

Capítulo 49: De tal madre tal hija

JACOB'S POV

Grace nos despertó al amanecer, entusiasmada y ansiosa por que comenzara el día de navidad. La energía que siempre tenía nunca dejaba de sorprenderme. Seguí a Grace y a Bella por las escaleras y reí cuando Grace chilló de alegría.

–Mami, ¿eso es para mí? –Grace estaba saltando arriba y abajo frente a una nueva casa de muñecas, llena con pequeños muebles y luces que en realidad se prendían y se apagaban. Ella investigó cada pequeña habitación de la estructura, mientras Bella miraba con ella. Por la expresión de Bells, este regalo era tan impactante para ella como lo era para nuestra hija. Sabía que los Cullen habían arreglado todo esto para que fuera una sorpresa, y concluí que Bella no sabía lo que había en esos regalos debajo del árbol, igual que Grace.

Esto va a ser interesante.

Al ver a Bella ayudar a Grace a abrir su montón de regalos de navidad, con sonrisas idénticas en sus rostros, sentí un inmenso alivio al ver que esto había funcionado. Edward se había ido a su casa antes de que Grace se levantara y sinceramente me sentía aliviado. Era obvio que ellos estaban juntos de nuevo. Lo escuché susurrar esas mismas palabras, y también vi lo tierno y afectuoso que era con ella. Pero agradecía que se hubiera ido en parte porque la tensión involuntaria que sentía estando cerca de dos vampiros era agotadora y en parte porque este momento debería ser solo para Bella.

No podía dejar de sentir agradecimiento hacia él por ser tan bueno con ella. Al principio estaba confundido por lo que estaba sintiendo, pero luego, al pensarlo, me di cuenta de que Bella se merecía a alguien que la amara. Era obvio que él lo hacía, el ir a Forks para negociar que Bella pudiera volver a ver a su niña era prueba suficiente. Además, él la veía de la misma forma en que yo veo a Meghan, con completa y total reverencia. Él la amaba. La manera en que siguió mis órdenes sin protestar para estar cerca de Bella para que ella se sintiera cómoda y todas las molestias que se tomó para poder hacer esta visita especial tanto para Grace como para su madre... tenía que darle un poco de crédito.

Meghan también me sorprendió al ayudar a que todo esto sucediera. Preparó minuciosamente listas que envió por correo electrónico a los Cullen, que incluían comida, tallas de ropa para Grace y otras cosas especiales que harían que esta visita fuera realmente maravillosa tanto para Bella como para nuestra hija. Meghan estaba dispuesta a renunciar a pasar navidad en casa para hacer que las vacaciones de Grace fueran mucho más especiales. Aunque me haya imprimado de ella, la amaba de todo corazón. Todo mi mundo era ella, ella y Grace.

Meghan y Bella hablaron brevemente por la mañana y realmente Bella fue amable y acogedora. Meghan se disculpó por no haberla saludado la noche anterior, pero explicó que pensó que era justo que ella desapareciera de vista para el momento en que Bella y Grace se reunieran. A pesar de que mi imprimación amaba a Grace como si fuera suya, pensaba que solo tenía sentido que Bella tuviera a su hija para ella sola, después de pasar tantos años sin ella. Ahora Meghan estaba en la cocina, preparando un maravilloso desayuno navideño para nosotros tres, aunque puso cuatro lugares en la mesa. Bella quería que todo pareciera lo más normal posible para Grace.

Gracie...

Mi pequeña niña había estado tan emocionada cuando llegó a casa después de la fiesta anual de navidad. La senté y le dije que iríamos a ver a su mamá al día siguiente. La forma en que casi me derriba antes de ser recompensado con su característico abrazo en el cuello y el beso valió toda la ansiedad que había sentido durante las semanas que pasaron desde que había hablado con los Cullen.

Pensé en el día en que Sam me llamó para decirme que ellos estaban de vuelta…

Hola, Sam. ¿Qué pasa?

Los Cullen están de vuelta y solicitan vernos

Estaba aturdido. Habían pasado diez años desde que se fueron y no podía creer que hubieran regresado. Me negué a creer que fuera un movimiento honesto. Después de solo una década, no serían diferentes. Brevemente pensé por un momento que tal vez querrían hablar sobre Bella, pero sabiendo que Edward la había dejado así no más, rápidamente deseché ese pensamiento de mi mente.

¿Dijeron lo que querían, Sam?

Sam respondió rápidamente.

No exactamente. Dijeron que querían discutir el tratado

El Tratado. Una simple hoja de papel que fue salvaguardada por los más ancianos ya que fue firmada en algún momento en la década de 1930. La premisa era simple: les permitíamos vivir en paz, debido a sus hábitos alimenticios inusuales, siempre y cuando nunca mataran ni mordieran a otro ser humano. También delineaba claramente las líneas fronterizas. No eran bienvenidos en la reserva o en First Beach.

Suficientemente simple.

Aunque no estaba contento por su regreso, me intrigaba el hecho que quisieran discutir el acuerdo, el mismo pacto que había existido desde que mi abuelo lo negoció hace tantos años.

Cuando nos reunimos con ellos en territorio neutral, solo fuimos cinco de nosotros. No necesitaban saber qué tan grande o fuerte se había vuelto la manada. Sabíamos que el doctor que se llamaba Carlisle, el grande, Emmett, y el que le había roto el corazón a Bella, Edward, estarían allí.

Solo su nombre enviaba temblores por mi columna vertebral, lo que me hacía querer transformarme y destrozarlo por completo, pieza por pieza como si fuera un hombre lobo joven de nuevo. Si él la hubiera dejado en paz, ella todavía podría estar aquí ayudándome tiempo completo a criar a Grace. Si él nunca hubiera existido, yo no sería un hombre lobo y Bella y yo estaríamos viviendo nuestro final feliz. Pero él la llevó a su peligroso mundo y luego la dejó rota y expuesta, el daño ya estaba hecho.

Entramos en el claro, los tres estaban completamente inmóviles, esperándonos. Miraron hacia Sam, antes de que me adelantara para dirigirme a ellos.

–¿Qué es lo que quieren? pregunté directamente ya que no quería prolongar la reunión siendo sutil.

Carlisle, el doctor, dio un paso adelante y sus ojos brillaban con curiosidad.

Jacob, ¿verdad?

estaba respirando lentamente ya que no quería perder el control y entrar en fase frente a ellos. No hasta que tuviera una razón para hacerlo ¿Qué. Es. Lo. Que. Quieren? repetí mi pregunta de nuevo lenta y firmemente.

Mi tono debe haber salido con una gran cantidad de desprecio porque el grande dio un paso hacia mí, flexionando los músculos de sus brazos. El dulce olor que estaban despidiendo hacía que mi estómago se retorciera con náuseas. ¿Cómo podría alguien estar cerca de ellos?

Carlisle me miró, con una leve sonrisa en su rostro.

Estamos aquí por Bella dijo tan calmado como si estuviéramos discutiendo el clima.

Instantáneamente, pude sentir la familiar sensación de calor correr por mi espina dorsal. Retrocedí un paso, deseando que cada músculo y tendón de mi cuerpo se relajara antes de poder responder.

–¿Saben dónde está Bella? ¿La han visto? mi voz me traicionó y en lugar de sonar tranquilo y calmado, soné desesperado y excesivamente ansioso. Las visiones de Bella huyendo de mí llenaron mi mente.

Edward dio un paso hacia mí entonces con su cara tensa y estirada.

Sí. Nos encontramos con ella hace unos meses cuando nos mudamos a la ciudad en la que vive

No pude contener mi sarcasmo.

Bueno, ¿no es eso conveniente? Ahora que el daño está hecho y que no tienes que ser el malo de la historia, decides que puedes volver con ella. Tener toda la diversión sin ningún tipo de responsabilidad. ¿Acaso no eres el caballero perfecto? siseé venenosamente.

Emmett me gruñó amenazadoramente antes de que Edward respondiera con su tono plano y... ¿lo estaba imaginando? Un poco triste.

Bella y yo no estamos juntos él casi susurró. Edward tomó una respiración profunda antes de continuar Pero no es por eso que estamos aquí. Bella ha construido una vida respetable para ella, y...

Mi enojo alcanzó un máximo histórico.

Se me ocurre algo. Tal vez nunca debiste haberla dejado en primer lugar, o mejor, ¡nunca debiste involucrarte en su vida, para empezar!

La cara de Edward se endureció aún más.

–¿No crees que ya sé eso? ¿No crees que no siento una inmensa culpa por todo lo que le sucedió? Que el remordimiento me devora todos los días. Nunca debería haberla dejado en primer lugar. Pero, tú tampoco la protegiste él respondió claramente enojado.

Retrocedí un paso, sabiendo que si no me calmaba, rompería el tratado con mis propias manos.

Te fuiste porque nunca la amaste. La protegí lo mejor que pude por el tiempo que pude

La cara de Edward se contorsionó por la ira, pero su voz sonaba tranquila.

Todavía la amo sus ojos se oscurecieron, antes de hablar nuevamente Pero no puedes decir nada respecto a su protección su voz estaba cargada de desprecio y sarcasmo la dejaste por otra mujer, quitándole toda la dignidad que tenía y luego la amenazaste con llevarte a su hija si ella no se quedaba en la reserva su rostro cambió y sus ojos se oscurecieron antes de continuar Creo que mi parte favorita fue cuando lastimaste su brazo. Ah, y no olvidemos que uno de los miembros de tu manada la abandonó para que la matara Victoria. ¿Hablas de ser un caballero? Tal vez deberías evaluarte primero, perro, antes...

Básicamente estábamos nariz a nariz en ese punto y estaba ansioso por pelear. ¿Cómo se atreve a juzgarme por cosas que no entendía? Después de todo lo que él le había hecho a Bella, era hora de darle una lección. Su líder, Carlisle intervino.

Edward, es suficiente. Esto no se trata de ti. Se trata de Bella su tono coincidía con la expresión de su rostro, duro e inquebrantable.

Edward miró a Carlisle, y los dos intercambiaron una mirada tensa. Luego él me miró.

Lo siento, Jacob. No es de mi incumbencia lo que pasó entre ustedes dos –cualquiera podría decir que tuvo que forzar la disculpa a través de sus labios apenas abiertos.

No, no es asunto tuyo –me di cuenta de que tenía información que solo podría haber venido de Bella –¿Entonces ella te contó todo? –no podía creer lo que estaba escuchando. Esta "familia" la había dejado atrás, se encontraron con ella y ella les dio la bienvenida suficiente como para confiar en ellos. Mi mente se aceleró con las dos únicas posibilidades que tenían sentido... o estaba extremadamente enojada conmigo o debía sentirse desesperadamente sola como para abrirse a esta gente otra vez. Me dolía el corazón por verla, para asegurarme que estaba bien, pero también para aliviar la culpa que me había comido vivo durante los últimos tres años. No la había protegido como lo prometí. La maldita sanguijuela había golpeado directo a mi conciencia.

El grande respondió mi pregunta.

Bella nos contó lo que le pasó en los últimos diez años. Ella nos dijo todo abiertamente, nadie la forzó –me miró como si estuviera desafiándome a estar en desacuerdo. A pesar de que la expresión en su rostro era de completa sinceridad, tenía dificultades para creerle al chupasangre.

Dirigí mi atención a Edward otra vez.

–¿Dónde está ella? ¿Dónde está Bella?

No pude contener la ira en mi voz. Le había suplicado a Bella una y otra vez que me dejara saber dónde estaba, y este monstruo traidor parado frente a mí no solo la destruye, sino que sabe dónde está. Él iba a decirme, gústele o no. La mirada levemente iracunda en su rostro me recordó que podía escuchar mis pensamientos, y mentalmente maldije sus habilidades extras.

Alisó la expresión en su rostro antes de responder.

No puedo decirte dónde está. Todavía no. Si ella quisiera que lo supieras, ella misma te lo habría dicho. Y es por eso que estamos aquí

La cabeza de Carlisle se giró en dirección a Sam. Ya tenía suficiente.

Si quieres discutir el tratado, debes hablar conmigo

Los tres parecían confundidos. El buen doctor se dirigió a mí.

Pero pensé que el Sr. Uley era...

Respondí su pregunta antes de que pudiera terminarla.

Ahora yo soy el alfa. Si quieren discutir algo o cambiar los términos, deben hablarlo conmigo –me levanté al máximo sabiendo que había creado una presencia que era difícil de ignorar.

La conmoción en su rostro, y el siseo de comprensión por parte de Edward me hizo sonreír involuntariamente. Eso no lo habían visto venir.

Lo siento. No quiero ser irrespetuoso. Parece que tenemos que hacer algunos arreglos contigo –ofreció Carlisle diplomáticamente.

Asentí con mis brazos firmemente cruzados frente a mi pecho. Di un paso adelante, para quedar parado frente a mis hermanos. Sam, Quil, Embry y Jared adoptaron la misma postura, listos para escuchar lo ellos tenían que decir.

La sonrisa de Carlisle parecía inapropiada, dado que la hostilidad en el aire era tan espesa como la densa niebla.

Como dijimos antes, nos gustaría hablar sobre Bella. Como mencionó mi hijo, ella construyó una vida bastante respetable para ella en donde vive y estamos aquí en su nombre

No pude evitar preguntar.

–¿Por qué no vino ella misma aquí?

Porque le dijeron que tenía que abandonar el área y no volver nunca –gruñó Emmett sarcásticamente.

Esas palabras pronunciadas hace tres años llegaron gritando de nuevo a mi mente. Hace casi tres años, cuando Sam todavía era el alfa, escuchó mis súplicas y dejó ir a Bella, pero también le advirtió que si se quedaba en el área en la que pudiera matar algún humano, nos veríamos obligados a destruirla. Yo no tendría ninguna participación, salvo que Sam me lo ordenara, y habría encontrado la manera de luchar contra él. Bella nunca mereció morir por lo que le sucedió, a pesar de que ella era precisamente de lo que debía proteger a mi gente. Pero mi Bella no era un monstruo. Cuando Sam la desterró fue uno de los momentos más dolorosos de mi vida.

Edward me miró y sus ojos se estrecharon y se oscurecieron.

Tienes razón, Black. Ella no merecía nada de esto. Y para tu información, nunca ha matado a un humano

Sal de mi cabeza, sanguijuela. Mis pensamientos son privados

En la cara de piedra de Edward apareció una sonrisa, antes de regresar a su habitual expresión estoica.

Algunos pensamientos son realmente difíciles de ignorar

¿Él quería jugar? Yo también puedo jugar... Lo golpeé con imágenes de Bella después de que él la dejara: la Bella rota, que perdió peso, cuyos ojos estaban llanos y vacíos, la que se convirtió en un caparazón de sí misma. Lo vi cerrar sus ojos, mientras sus hombros se curvaban hacia él. Así que decidí golpearlo con algunas más. De Bella y yo tomados de la mano, de nosotros besándonos, de lo hermosa que se veía el día de nuestra boda... su cabeza se hundió, como si no pudiera soportar el peso.

No siempre te gusta lo que ves, ¿verdad, Cullen? –mientras su nombre se salía de mi lengua, amontoné el sarcasmo, contento de vengarme un poco por todo el dolor que le causó a Bella. Incluso si ya no estábamos juntos, aún la amaba. Una parte de mi corazón siempre le pertenecería a Bella y mi instinto de protegerla aún era fuerte.

No, no me gusta. Pero aun así no la protegiste. Ella confió en ti y la decepcionaste. Estabas demasiado distraído con esta Meghan como para preocuparte por su seguridad

Mi temperamento se encendió de nuevo, caliente como las cenizas de una de nuestras hogueras. No estaba seguro de qué alimentaba más el fuego, sus comentarios sarcásticos sobre Meghan o su tono presumido.

La protegí de la única forma en que sabía hacerlo. No es que sea de tu incumbencia, pero en ese momento, Sam era el alfa. Nos ordenó a todos ocultarle la verdad. No queríamos que se preocupara constantemente por cuán peligrosas eran realmente las cosas. El peligro que tú trajiste a su vida, podría agregar. Quería que tuviera una vida feliz, una que no incluyera preocuparse diariamente. Y en cuanto a Meghan –su nombre salió de mis labios como un susurro silencioso –eso no te incumbe

La manada había protegido a mi Bells durante años, nunca le permití saber qué tan peligrosa era esa sanguijuela pelirroja, o cuántas veces habían ocurrido casi accidentes. Esa mujer chupasangre nunca se rindió. Ella siguió volviendo, con la intención de matar a Bella. Pensé que era inusual que su nombre fuera Victoria, un nombre tan femenino para alguien tan feroz. Siempre me sorprendió que alguno de ellos tuviera nombres normales. En mi opinión, todos eran animales y mi trabajo era destruirlos a todos. Bueno, a todos ellos, excepto a Bella.

Pero no había sido capaz de proteger a Bella; Victoria la había encontrado. Se suponía que Paul debía cuidarla, ser su guardián. Él había tenido problemas con Bella durante años, pero a pesar de eso, pensé que era alguien en quien podía confiar. Él era como un hermano para mí. Cuando descubrí que simplemente se había ido cuando reconoció el aroma de Victoria esa noche y luego deliberadamente nos mantuvo alejados de la escuela secundaria después de que ella había sido atacada, me sentí tentado a matarlo yo mismo.

Ojalá nunca hubiera confiado en él.

El bajo siseo de Emmett giró mi cabeza en su dirección.

Pero la dejaste para que la protegiera este Paul, y ¿él qué hizo? ¡La dejó sola para ser atacada por una perra loca! ¿Cómo pudiste hacerle eso?

Le respondí tan calmado como pude.

No nos dimos cuenta de que Paul era tan inestable

–¿Qué pasó con él? No es como si cualquier castigo hubiera sido suficiente por lo que hizo... –Emmett parecía estar listo para atacar y cada palabra salió como una bala. Era obvio que se preocupaba por Bella y estaba buscando venganza. Si él no hubiera sido mi enemigo natural, podría haberlo respetado.

Podría…

Paul no volvió a hacer parte de la manda nunca más. Él...

La traición de Paul a la manada había sido difícil de digerir. Pero la vida de Paul no resultó nada bien después de eso. Lo expulsamos de la manada, aunque se quedó en la reserva. La mujer de la que se imprimó, se quedó con él, aunque cualquiera podría decir que ella quedó completamente conmocionada por su salida del grupo. No teníamos idea si él había sido honesto con ella, pero ese era asunto de él. Ella estaba embarazada de su primer hijo en ese momento y decidimos que era mejor que él se ocupara de sus cosas a su manera.

Cuando la esposa de Paul, Cassie, y su hijo no nato murieron en un accidente automovilístico seis meses después, cambió drásticamente. Raramente lo veían fuera del trabajo o en su pequeña casa en la reserva. Empezó a beber y algunos de los miembros de la manada trataron de acercarse a él, sabiendo cuán vacíos nos sentiríamos sin nuestras imprimaciones. Cuando no se presentó a trabajar por dos días seguidos más de un mes después, Brady fue a ver cómo estaba. Me llamó para decirme que Paul se había quitado la vida. Había dejado una nota, diciéndome cuánto lamentaba lo que había pasado con Bella, la muerte de Cassie le mostró lo tonto que había sido. Sentía que perder a su esposa e hijo era su castigo por traicionar a sus hermanos, y a Bella.

Todos asistimos al funeral, incluso a aquellos que no querían hacerlo. Yo había dado una orden y nadie podía desobedecer.

–¿Qué? ¿Qué le pasó a él? –exigió Emmett.

Paul murió. Se quitó la vida, lleno de culpa por lo que le había hecho a Bella

Se quedaron allí en silencio, el impacto de mi anuncio los aturdió. Este ciertamente era un día de revelaciones.

Cuando Bella y yo nos separamos, había estado desesperado porque se quedara en la reserva por su seguridad. Sabía que sería imposible para ella, pero pensé que era la única manera real de protegerla. Si las órdenes de Sam no me hubieran impedido decirle en cuánto peligro estaba ella realmente, sentía que podría haberla mantenido a salvo.

Pero no podía decirle a Bella. Una orden era una orden. Y después de lo que le sucedió, decidí que era hora de un cambio. La misma noche en que Bella se vio obligada a irse, fui donde Sam y le dije que estaba listo para ser el alfa. Me lo había ofrecido hace años y era hora de que tomara mi lugar.

¿Mi primera orden del día? Todos los integrantes de la familia de la manada, incluyendo las esposas, debían participar de todos los acontecimientos del grupo. Pensé que estar informados era la mejor defensa. Cada esposa se sometió a un voto de silencio, pero permitía a las parejas hablar libremente entre ellos. En última instancia, se trabajó para fortalecer la manada para que las esposas se sintieran incluidas y útiles. Descubrí que ellas también tenían una visión increíble para resolver problemas. Siento que si Bella hubiera estado completamente consciente del peligro, se habría quedado, y las cosas hubieran sido diferentes. Habríamos podido trabajar juntos para garantizar su seguridad. No habría sido fácil, pero hubiera sido mejor que el desastre en el que estábamos ahora.

Perderla había sido una de las cosas más difíciles con las que había tenido que lidiar. La peor parte fue la culpa. Me merecía cada onza de culpa y se intensificaba todos los días cuando miraba a nuestra hermosa hija. Se veía casi exactamente como su madre y pasaba sus días con Meghan y conmigo, haciendo preguntas sobre su verdadera madre, la que la dejó para mantenerla a salvo.

Cuando Bella se fue, decidí nunca mentirle a Grace o a Meghan. Por supuesto, decirle a Grace que su madre tuvo que irse fue difícil. Ella preguntaba por ella todos los días, y trataba de hacerlo más fácil para ella. Le dije que Bella estaba enferma, lo que tenía sentido, al menos para mí. Ella tenía algo en ella que la cambió para siempre, una enfermedad que no tenía cura. Esperaba que, con el tiempo, Bella se contactara conmigo, para decirme dónde terminó y de alguna manera, ella podría ser parte de la vida de Grace, incluso si era desde lejos. Sabía que Bella recibía las fotografías que le enviaba todos los días. Intenté no presionarla porque, aunque ese contacto era frágil, era todo lo que tenía y no quería que desapareciera para siempre. Esperaba que cuando ella estuviera lista, me confiaría esa información. No estaba dispuesto a rendirme. Necesitaba saber que ella estaba bien.

Pero estaba realmente preocupado por Bella, preocupado de que ella estuviera sola y sin ningún tipo de consuelo o apoyo.

Deseando tener una cámara conmigo en ese mismo instante, miré con diversión cuando Grace abrió una caja llena de libros. Su sonrisa y su posterior alegría mostraron inequívocamente, a que los que la rodeaban, lo mucho que le gustaban. Ella los saludó con la mano con su sonrisa amplia, mientras Bella besaba la parte de atrás de su cabeza mientras estaba sentada en su regazo. Nuevas fotos, nuevas tradiciones: nuevas formas de hacer que todo esto funcionara. Había tanto que hacer para que esto funcionara, pero ver la escena frente a mí me hizo darme cuenta de que tenía que hacerse. Estas dos se necesitaban la una a la otra.

Mi madre murió cuando yo era joven y lamentaba no haberla conocido, así que llené la habitación de Grace con fotos de su madre, desde que Bella era una niña hasta el momento en que fue atacada. Necesitaba asegurarme de que Grace entendiera lo increíble que era su madre, cómo hizo hasta el último sacrificio para mantenerla a salvo.

Bella era tema de conversación en nuestra casa todos los días. Le conté a Gracie todo sobre su madre, y le repetía sus historias favoritas cada vez que me preguntaba. También la ayudé a comprender, cuando creció un poco más, que no estaba muerta, pero que otras personas tratarían de decirle que sí. Hablamos de protección. Que era el trabajo de su padre proteger a la manada y a sus familias, pero que era un trabajo especial que no todos entendían. Le dije que su mami estaba enferma, pero que todavía tenía un proyecto especial solo para protegerla porque ella amaba mucho a Gracie.

Grace era exactamente como su madre. Ella aceptaba información de aquellos a quienes amaba sin preguntar. Ella podría guardar un secreto mejor que cualquier otro niño de cinco años. Así como Bella nunca le contó a nadie sobre las llamadas criaturas míticas dentro y alrededor de La Push, Grace mantuvo nuestra información en secreto. Fue una maravilla ver crecer a mi niña, sabiendo que ella guardaba información muy importante para ella misma.

Cuando Grace agarró otro dulce de su media, levanté mis cejas cuando nuestros ojos se encontraron. Ella conocía la expresión de mi rostro y su labio inferior sobresalió. Su puchero usualmente me afectaba, pero fue la mirada implorante de Bella la que selló el trato. No podría ganar con todas las apuestas en mi contra.

–Está bien Grace. Pero nada más antes del desayuno

–¡Gracias papi! –chilló ella y Bella sonrió también. Grace le ofreció un pedazo a Bella, quien lo tomó con gratitud, fingiendo comer el reno de chocolate. Grace también me arrojó un trozo, el cual desenvolví y comí sin querer apartar la mirada de ellas.

Después de un tiempo, me encontré mirando la casa de Bella. Los colores serenos y la decoración sencilla confirmaron exactamente lo que esperaba desde que perdió su vida humana hace tres años. Era una casa normal, llena de muebles y bien mantenida. El haber sido mordida no cambió a Bella por dentro, ella seguía siendo la misma.

Mientras miraba a Bella sacar fácilmente una muñeca de su intricado empaque de plástico, me llamó la atención cómo habíamos cerrado el círculo.

–Papá, ¿no es hermosa? –preguntó Grace, levantando la muñeca para que la aprobara.

–No tan hermosa como tú, nena. ¿Te gusta? –respondí, mirando solo su adorable carita.

Ella asintió, y abrazó a la muñeca cerca de su pecho, mientras se acomodaba con Bella, lista para abrir más regalos.

Y mi mente regresó a esa reunión con los Cullen...

Ya tenía suficiente discusión sobre los porqués y por qué no.

–¿Por qué están realmente aquí? ¿Qué es lo que quieren específicamente?

Carlisle sonrió de nuevo, aunque fue cauteloso.

Estamos aquí para discutir el tratado

La mirada de Edward se encontró con la mía, pero su tono era calmado, deferente.

Nos gustaría que Bella tenga la oportunidad de ver a su hija. La extraña, y necesita verla

Esa decisión no depende de ti, sanguijuela. ¿Y qué tiene que ver mi hija con el tratado?

Emmett hizo crujir sus nudillos, antes de que Carlisle le lanzara una mirada. Sus grandes manos cayeron a sus costados y su mirada se suavizó.

Estamos dispuestos a nunca más regresar a Forks si permites que Bella vea a Grace. Ella necesita ver a su hija, incluso si es de lejos. Si ya le has dicho a tu hija que Bella está muerta, necesita una oportunidad para decirle adiós

Me resultó difícil mantener serena mi expresión facial al escuchar este tipo de información. Para proteger a las futuras generaciones de esta maldición del destino, el nunca tener fríos en el área era casi demasiado esperanzador.

–Nunca le he dicho a Grace que su madre está muerta, incluso si para todos los efectos ella lo está. Todavía está allí, y tal vez algún día, ella puede ser parte de la vida de Grace. Pero no usaré a mi hija como moneda de cambio. Mi primera prioridad es mantenerla a salvo. Le hice una promesa a Bella, y la conservaré, sin importar lo que cueste

Los tres Cullen hicieron una mueca, antes de suavizar sus rostros. Simplemente nos miramos los unos a los otros durante un largo momento.

Es como dijo Edward: Bella nunca le ha quitado la vida a un ser humano. Ella trabaja con niños y enseña en la escuela primaria local. Puedes verlo por ti mismo. Te daremos el sitio web, si estás dispuesto a permitir que Grace vea a su madre –el tono de Emmett era suave, casi suplicante.

Por mucho que me doliera pensarlo, a los tres les importaba mucho Bella. Me froté la cara con la mano, sin creer lo que estaba a punto de decir.

Está bien. Grace puede ver a Bella, pero NINGUNO de ustedes puede estar allí. Y voy a llevar a mi esposa. No puedo dejarla en casa sin protección. En cuanto al tratado, no voy a rechazar la oportunidad de mantener a todos ustedes fuera del área... permanentemente. Lo editaremos, los contactaremos y lo firmaremos

Edward dio un paso adelante manteniendo sus manos unidas detrás de su espalda.

–¿Cuándo? ¿Cuándo puede Bella ver a Grace? –la mirada en sus ojos era intensa y su mandíbula estaba tensa.

–¿Qué diferencia hace para ti? –Siseé rápidamente pensando en las posibilidades –La navidad es lo más pronto que funcionará para nosotros –dije finalmente.

Sus ojos se abrieron, como si estuviera presenciando un accidente automovilístico.

La navidad está a más de un mes ¿Cómo sabemos que mantendrás tu palabra?

–¡Edward! –Carlisle le reclamó a su "hijo".

Le sonreí a Edward, sabiendo que lo tenía arrinconado.

Lo haré, porque a diferencia de ti, yo soy un hombre de palabra. Grace tiene que ir a la escuela. No puedo alterar así su rutina. Además, tengo que encontrar la forma de decirle. Puede creer que su madre todavía está viva, pero decirle a una niña que volverá a verla después de tres años de separación no es una tarea fácil

Nos fuimos y no los volvimos a ver hasta que se redactó el nuevo tratado. Era simple. No volverían a Forks de nuevo y Bella vería a su hija. Quería ver el sitio web, cumplieron su palabra y me dieron el enlace. Ahora usaba un nuevo nombre, lo que no me sorprendió en lo más mínimo. Había buscado en la web desde que se fue, con la esperanza de encontrarla, pero al buscar el nombre de Bella Swan sólo aparecían listas de periódicos con su muerte. Se veía exactamente igual que hace tres años, a excepción de que ahora sus ojos eran de color topacio brillante, lo que me decía todo lo que siempre había esperado que sucediera.

Bella siguió enseñando a niños y mientras la miraba abrazar a nuestra Grace, me di cuenta de que convertirse en una de esas criaturas no-muertas no cambió nada en ella... no en realidad. Ella todavía era mi Bella. La misma mujer sacrificada, cariñosa, obstinada y hermosa de la que me había enamorado en La Push. Todavía la amaba, todavía me preocupaba por ella, pero ahora ella tenía a Edward. No tenía idea de por qué ella lo había aceptado de regreso, pero eso era asunto de ella. Si ella lo quería cerca, podía confiar en ella con respecto a eso. Y ella se veía muy feliz. No sería grosero con ella, no ahora que sabía lo feliz que Meghan me hacía.

Cuando nos reunimos con los Cullen unos días después de la reunión, firmamos el tratado. Cada uno se quedó con una copia y luego intercambiamos información por correo electrónico para poder enviar listas a los Cullen para ayudarlos a preparar nuestra visita. Me hicieron saber que Bella no participó en esto y entendí por qué lo hicieron. Bella no aceptaría voluntariamente dejarme saber dónde había terminado. Grace necesitaba a su madre y no podía ver ninguna razón para mantenerlas separadas. Podríamos decidir todo lo demás después.

BPOV

Acosté a Grace para que tomara una siesta en la primera parte de la tarde del día de navidad. Ella aún estaba exhausta por toda la emoción y la actividad y finalmente se rindió a sus pesados párpados. Me senté junto a ella, mirando su pequeño pecho subir y caer con cada respiración, agradeciendo a Dios porque me habían concedido una segunda oportunidad con mi hija. Todavía estaba preocupada por el futuro, pero en este momento no importaba. Lo único que importaba era que ella estaba allí, y que estaba feliz de verme.

La alegría que sentía aquí sentada no tenía límites.

Oí que Jake y Meghan ascendían lentamente por las escaleras, así que me volví para verlos de pie en la puerta.

–Gracias. Gracias a ambos –hice una pausa, sin estar segura de qué decir a continuación –no sé cómo agradecerles apropiadamente a los dos, pero siempre estaré agradecida

Meghan dio un paso hacia mí y noté que Jake estaba sosteniendo su mano.

–No hay necesidad de agradecernos, Bella. Estoy tan feliz de que Grace pueda venir a verte. Habla de ti todo el tiempo. Aún recuerda un poco de cuando todavía estabas con ella en La Push

Noté que la mano libre de Meghan voló hacia su vientre inferior. Pude oír el sutil aumento de la sangre que fluía a través de ella y un segundo latido rápido del corazón.

–Estás embarazada, ¿verdad?

Ella asintió y sus ojos se llenaron con lo que parecían ser lágrimas de felicidad.

–Sí. Jake y yo esperamos un hermanito o hermanita para Grace en algún punto de la primavera. Está muy emocionada. Todos lo estamos

Miré a Jake, cuyo rostro estaba bañado en sombras de recuerdos.

–Los felicito a ambos. Dar a luz a un hijo es algo que nunca se olvida –miré hacia atrás a la cara dormida de Grace con su pequeña boca ligeramente abierta –se los digo yo

–Bueno, les voy a dar un poco de tiempo a solas. Gracias por darme la bienvenida. Es maravilloso ver a Grace interactuar contigo. Estaba muy emocionada cuando se enteró de que veníamos –se dio vuelta para irse, antes de que Jake extendiera un brazo, rodeando su cintura, y besándola gentilmente en la frente –Iré a tomar una siesta

–¿Meghan?

Ella se giró con una leve sonrisa en sus labios.

–¿Sí, Bella?

–Gracias –mi voz era apenas un susurro.

Su sonrisa se ensanchó, aunque sus ojos verdes estaban llenos de confusión.

–¿Por qué? –su voz femenina tenía un toque de risa.

–Por cuidar tan maravillosamente a Grace. Es obvio que ella te adora. Estás haciendo algo por ella que yo no puedo y estoy muy agradecida contigo. Es bueno saber que te tiene en su vida

Ella asintió.

–La amo mucho. ¿y quién no lo haría? –miró a Grace durmiendo en su cama y su sonrisa se amplió, mostrándome sus hermosos dientes blancos –Pero ella sabe quién es su verdadera madre. Nos aseguramos de eso todos los días –Meghan se fue a la habitación de al lado. Oí que se cerraba la puerta silenciosamente y sus pies se deslizaron suavemente hacia la cama.

Jake me miró.

–¿Puedo entrar?

–Por supuesto –le sonreí.

Se sentó en el suelo, jugando con la nueva cobija de la cama de Grace.

–Bella, lo siento

Lo miré, sintiendo que mi frente se arrugaba en confusión.

–¿Por qué? –su cara estaba tensa y podía decir que lo que él quería decir no era fácil para él.

–Por todo. Por la imprimación, por Paul, por Sam que te sacó de la reserva. Me siento responsable –tenía la cara tensa y había profundas líneas de concentración grabadas en su hermoso rostro. Pero lo que me sorprendió fue lo mucho que me recordó al Jake de dieciséis años. Mi Jacob. A pesar de lo fuerte y poderoso que era, por un momento, frágil era la única palabra que pude haber usado para describirlo. Los dos habíamos perdido, mucho.

Casi levanto mi mano hacia él y luego lo pensé mejor. En cambio, mis ojos se movieron hacia su rostro afligido.

–Jake, nada de esto es tu culpa. Aunque nunca quise creer en nada de esto, en realidad no tenemos voz en nuestras vidas. El destino hace lo que quiere, sin importar cuánto duela

–Bella, yo... –comenzó Jake.

Lo corté.

–Jake, escúchame. No te culpo por nada –sus ojos estaban bajos –Jake –le ordené en voz baja –mírame

Sus ojos oscuros se levantaron y empezaron a llenarse con lágrimas propias.

–Bella, lo perdiste todo. No te mantuve a salvo. Lo siento mucho

Contra mi juicio, esta vez extendí mi mano hacia él, tomando suavemente la suya. Él se estremeció por el frío, mientras su calor penetraba mi carne dura.

–Jake, detente. Esto no es tu culpa. Así es como debe ser. Por favor deja de castigarte

Sacudió la cabeza ya que no estaba dispuesto a ver mi lógica, así que lo intenté de nuevo.

–Jake, los Cullen se mudaron a Forks, me mudé con Charlie, conocí a Edward. Después de todo lo que pasó, se fue para mantenerme a salvo. Pensó que podía encontrar a Victoria por su cuenta, intentó encontrarla por ocho años

Sus ojos se agrandaron, así que continué.

–Después de que Edward se fue, tú me volviste a construir. No lo habría logrado sin ti. Nos enamoramos, Jake. Eso fue real, ¿verdad?

–Sí, Bella. Eso fue real. Aún te amo y eso nunca cambió aun con la imprimación. Simplemente fue muy fuerte. Cambió la forma en que te amo, pero siempre sentiré eso por ti. Nunca quise perderte, pero ya no supe cómo hacerte feliz. No fue justo para ti, nada de esto lo es –se frotó los ojos, tratando de ocultar las reveladoras lágrimas.

–Nada de esto fue justo para ti tampoco, Jake. Nunca pediste ser un hombre lobo. Nunca pediste imprimarte. Nunca pediste tener que criar a Grace tu sólo –miré de nuevo a nuestra hermosa hija, apartando un mechón de cabello de su frente –Hiciste un trabajo maravilloso, Jake. Ella es increíble –pude escuchar mi propia voz romperse. Le puse las mantas contra su barbilla, arropándola de nuevo.

–Ella es como tú, Bells

–¿Ah sí? ¿Cómo? –anhelaba saber todas las pequeñas cosas que me había perdido en los últimos tres años.

Jake se rió suavemente.

–Es tan obstinada como tú, ¿o no te diste cuenta de lo mucho que luchó para mantenerse despierta anoche? Y le encantan los libros. Es una viajera frecuente en la biblioteca local, y la llevamos a la librería Port Angeles al menos una vez al mes

Asentí.

–¿Qué más?

–Ella confía ciegamente en las personas que ama –él le dio a mi mano un pequeño apretón.

Lo miré, quitando mi mirada del adorable rostro de Grace.

–¿A qué te refieres?

–Nunca le dije que estabas muerta, Bella. Nunca. Todos los demás en la reserva, a excepción de la manada, le dicen lo orgullosa que estarías de ella, lo triste que fue que murieras. Ella asiente con la cabeza, pero luego me mira con esa profunda inteligencia en sus ojos. Ella me cree a mí, no a ellos. Ella acepta lo que sucedió, aunque no siempre ha sido fácil. Cuando está enferma y llama a su mami, ella no se refiere a Meghan. Ella te quiere, y me mata saber que no puedo hacer nada para que estés ahí

Pude sentir que mis ojos comenzaban a arder, sabiendo que no podría estar allí cuando ella más me necesitara.

–Jake, ¿cómo va a funcionar esto? ¿Cómo diablos sucedió todo esto?

Jake comenzó a hablar y su mano apretaba la mía de vez en cuando. Me explicó cómo Edward y los demás fueron a hablar con él y cómo él había aceptado permitir que Grace viniera a verme. Cuando le pregunté acerca de la autorización de Sam para esto, me sonrió tímidamente.

–Ahora soy el alfa, Bella. Estoy a cargo. Mi palabra es la ley

Sentí que mis ojos se ensanchaban, hasta que pensé que se saldrían de mi cabeza.

–Pero eso significa –me detuve para tomar aliento antes de susurrar –tú eres el Jefe. ¿No es así?

Jake me sonrió y otra suave risa escapó de sus labios carnosos.

–Sí, soy el jefe. ¿Y qué? Dejo que los mayores hagan lo suyo. Estoy ocupado con la manada y la tienda, lo más importante es que tengo a mi familia. Son mi prioridad

–Estoy tan feliz de que tú y Meghan estén esperando un bebé. ¿Sabes si es un niño o una niña? –pregunté en voz baja.

–No tengo idea. Al igual que la última vez, quiero sorprenderme, pero no me importa para nada el sexo mientras él o ella nazca saludable –hizo una pausa y sonrió –mi Meghan está convencida de que es un niño –cada vez que decía su nombre, su rostro adquiría esa expresión de adoración y no pude evitar sonreír.

–¿Ya han pensado en nombres? –me sorprendió lo absolutamente normal que era esta conversación, sólo dos viejos amigos, hablando como si nada hubiera pasado.

–Si es un niño, Matthew - Matthew William, por mi papá. Todavía estamos discutiendo los nombres de niñas, aunque Grace quiere que se llame Marie –miró a Grace con una sonrisa que transformaba sus facciones en una de diversión y satisfacción. Me reí.

–¿Por qué quiere que se llame Marie? –miré la muñeca maltratada que había agarrado con fuerza a su pecho, incluso en su estado pacífico.

Jake estaba callado.

–Es tu segundo nombre, Bella. ¿O lo has olvidado? –su voz sonaba un poco dolorida de nuevo.

Oh. Nunca lo habría adivinado.

–No, no lo olvidé, es que nunca hice la conexión. Entonces, ¿qué más me perdí?

Jake continuó poniéndome al día en todo. Sus pequeñas frases, su seco sentido del humor, todo lo que nunca me había contado en esos correos electrónicos diarios.

–¿Disfrutaste las fotos, Bells? –preguntó inocentemente, pero sus ojos brillaban con esperanza.

–Muchísimo. Quiero decir, había días en que eran difíciles de ver, pensando que nunca más volvería a verla, pero pude sentir que podía ser una pequeña parte de su vida. Era la parte de mis días que esperaba con ansías pero la que más temía, aunque estoy segura de que no hubiera podido vivir sin ellas. Cada sacrificio valió la pena por ella –hice una pausa, tomando una respiración profunda. Llegué al punto de la conversación que sabía que vendría, pero no tenía ni idea de por dónde empezar.

–¿Jake?

–¿Sí, Bells?

–¿Cómo va a funcionar todo esto? No me malinterpretes, estoy muy feliz de que ella esté aquí, el que permitieras que ella viniera a verme, ¿pero ahora qué?

–Si me hubieras dicho dónde estabas, esto podría haber sucedido antes –reprendió en voz baja. La sonrisa de Jake reapareció antes de continuar –Bella, lo resolveremos. Sé que no puedes volver a Washington, pero ella puede venir a verte durante las vacaciones de verano y los festivos. Puedes llamarla, hablar con ella todos los días. No será fácil, pero todo saldrá bien

Lo miré y sus ojos volvieron a verse igual de relajados que siempre.

–Jake, no me refería a eso

–No te estoy entendiendo, Bells. Dime qué es lo que te preocupa

–Jake, ya no soy humana. No quiero volver a perderla, pero no podría soportar que el estar cerca de ella active ese estúpido gen. Nunca me perdonaría a mí misma –pude escuchar pánico puro en mi voz.

El agarre de Jake se apretó alrededor de mi mano y el fuego de su piel me calentó.

–Bella, ni siquiera sabemos si tiene el gen. No tienes nada de qué preocuparte –su voz era fuerte y tranquilizadora.

–Lo sé, pero no quiero esta vida para ella. Pensé que tú tampoco querrías esa vida para ella –lo miré, esperando que mi expresión transmitiera la genuina preocupación que tenía por nuestra bebé.

–Bella, no tenemos idea de qué es lo que hace que el gen se active. Es solo una teoría que la proximidad es la clave. No es que tengamos pruebas genéticas para esto –miró a Grace, que se giró en la cama y se enredó con las sábanas –Tal vez sea como dijiste. Tal vez el destino sea quien tome la decisión. Y además, ahora que te ha visto, no hay forma de hacer que ella te deje ir

–No lo sé, Jake, pero tal vez tengas razón. Y al igual que ella, no podría soportar dejarla ir ahora –mi corazón casi se rompe con sólo pensarlo –Jake, hay algo más que me preocupa

–¿Qué más te preocupa?

Me giré para mirarlo.

–Jake, yo no voy a envejecer. ¿Cómo vamos a explicarle en lo que me he convertido? ¿Cómo va a entender que ya no soy humana?

Jake me sonrió, lo que me pareció bastante extraño.

–Bella, se está acostumbrando a cosas inusuales. No deberías preocuparte por eso. Ella ya me ha visto

Sentí que mis ojos se ensanchaban, cuando empecé a comprender lo que acababa de decir.

–¿A qué te refieres? –por favor, que no sea lo que creo que es.

–Bells, ella me ha visto convertido en lobo. Cuando me encargué de la manada, decidí que las familias debían saberlo todo, en lugar de permanecer en la oscuridad, especialmente las esposas. Cada miembro elige cuándo informar a sus hijos y lo que está pasando, pero sentí que Grace podía manejarlo

–¿Cuándo? ¿Cómo reaccionó? –tenía el corazón en la garganta esperando su respuesta.

Jake se rió suavemente.

–El verano pasado, justo después de su cumpleaños. Ella pensó que había llevado a casa un perro bastante grande para ella como mascota, otro regalo para ella. Cuando volví a mi forma humana, no delante de ella, por supuesto, comenzó a entender. No creo que ella todavía lo entienda, pero se da cuenta de lo que soy yo. Lo extraño es que no le molesta, como a ti nunca te molestó. Como dije, se parece mucho a ti, Bella. Si puede manejar el hecho de tener un hombre lobo como padre, estoy seguro de que no tendrá problemas para lidiar con el hecho de que su madre es –hizo una pausa, mirándome atentamente –un vampiro –la última palabra la dijo en un susurro.

Me quedé impactada. Ella era como yo. Nunca pensé que las criaturas míticas existían, pero cuando tomé la decisión de creer que realmente existían, mi mente estaba preparada. Grace era igual y la esperanza en mi corazón comenzó a crecer. Quizás todo esto funcione.

–¿Jake?

–¿Sí?

–¿Hablas en serio acerca de volverla a ver? –tomé su mano, sabiendo que cualquier respuesta que él me diera no cambiaría mi opinión sobre él. Estaría muy agradecida de tener al menos un tiempo con mi bebé, incluso si solo significaba tener la oportunidad de despedirme.

–Bells, no lo habría dicho si no hubiera sido en serio. Hablaremos más esta semana. Decidiremos algo antes de que nos vayamos para la víspera de Año Nuevo

Me quedé en shock. No tenía idea de que se quedarían toda la semana.

–¿Se quedarán toda la semana?

Él se rió de nuevo.

–Bueno, solo si así lo quieres, Bella –su voz era burlona, y pude sentir que las comisuras de mi boca se curvaban en una sonrisa.

–Sí. Me gustaría mucho –la idea de pasar toda una semana con Grace era maravillosa –pero también te quedarás ¿verdad? ¿Tú y Meghan? –quería que la transición fuera fácil para Grace, y ella los conocía mucho mejor de lo que me conocía a mí.

–Sí, nos quedaremos. Ojalá pudiéramos quedarnos más tiempo, pero Grace tiene que volver a la escuela y la tienda no puede funcionar sin mí para siempre. Pero determinaremos cuándo podrás volver a verla –hizo una mueca, antes de continuar –¡Ya me imagino las facturas telefónicas! –nos reímos juntos fácilmente al recordar un momento más simple.

Seguimos hablando como si los últimos tres años nunca hubieran sucedido. Él me puso al día con el resto de la manada. Emily estuvo encantada cuando Sam dejó de ser el alfa, y continuaron agrandando su familia. Los otros miembros de la manada se casaron y tuvieron hijos propios. Le pregunté por Quil, recordando su pequeña imprimación, Claire. Jake me dijo que eran inseparables, aunque ella todavía no sabía sobre la imprimación. Sam estableció reglas para que ella no se enterar hasta que tuviera dieciocho años y Jake no veía ningún motivo para cambiar esa decisión. Quil estaba a gusto con la decisión, pero no estaba menos atento si se trataba de su imprimación no convencional.

Le conté lo que había estado haciendo. Cómo compré una identidad, una casa y, hasta hace cuatro meses, cuán dura y solitaria había sido mi vida. Eso fue difícil de ver: los ojos de Jake se llenaron de inmensa tristeza y negó con la cabeza. Pude ver los ríos de culpa corriendo por su mente, hasta que le recordé que no era su culpa.

Jake y yo estábamos reconstruyendo nuestra relación lentamente. Partes de ella siempre serían diferentes. Aquí estábamos, enemigos naturales, pero por el bien de una niña pequeña, luchábamos por reconciliar nuestras diferencias.

Jake se levantó después de escuchar a Meghan moverse en su cama.

–Debería ir a ver cómo está –sus fosas nasales se dilataron y su nariz se arrugó con disgusto antes de que me riera –¿Qué? –preguntó Jake.

–Sé que estás haciendo tu mejor esfuerzo para ser educado, y lo aprecio, pero no es necesario que me acompañes. Mi olor no es muy atractivo, ¿verdad?

Jake parecía incómodo, antes de que finalmente asintiera y su nariz se arrugó más.

–Sin ofender, Bells –ofreció.

–Tranquilo. Y para que lo sepas, tú tampoco hueles a rosas –bromeé.

Las cejas de Jake se dispararon y su rostro mostraba una fingida sorpresa.

–¿En serio? ¿Y a qué huelo exactamente?

Ahora era mi turno de ser tímida.

–A perro mojado –susurré con un ligero estremecimiento.

Jake se rió de buena gana, antes de golpearse la boca con una mano ya que no quería despertar a Grace.

–Bueno, supongo que estamos a mano. Pero tu cabello huele igual. Es bueno saber que algunas cosas nunca cambian –él se rio entre dientes.

Mi celular empezó a sonar y me apresuré a sacarlo del bolsillo. El identificador de llamadas anunció que Edward estaba cumpliendo su promesa de llamarme más tarde. La aguda vista de Jake captó su nombre en la pantalla y él asintió en mi dirección. Jake se fue para darme un poco de espacio, mientras estaba de pie en el pasillo.

Contesté rápidamente.

–Hola –apenas era un susurro, y se rió suavemente en mi oído, su suave voz de tenor dio vida a cada célula de mi cuerpo.

–¿Cómo te va? –su voz sonaba genuinamente interesada.

–Maravillosamente. ¿Cómo les ha ido con la navidad? –lo extrañaba como loca y estoy segura de que mi voz transmitía esa misma sensación.

–Estamos bien. Te extrañamos, especialmente yo –pude escuchar el anhelo. Él respiró profundamente antes de continuar –¿Qué estás haciendo? –sonreí.

–Estoy sentada aquí con Grace en su habitación. Está tomando una siesta. Dile a Alice que adoró todos sus regalos, especialmente la casa de muñecas y los libros. Por favor, dale las gracias por mí, por todo, ¿quieres?

Pude escuchar a Alice gritar en el fondo, lo que hizo que mi sonrisa se ampliara. Escuché una pelea antes de poder escuchar la voz de Alice.

–¡De nada, Bella! Edward me dijo que Grace ama su habitación, pero no lo hice yo sola. Esme y Rosalie ayudaron, y Jasper, Carlisle y Emmett también estuvieron presentes. Deberías haberlos visto encendiendo las luces afuera. ¡Menos mal vives en medio de la nada! –su voz se suavizó, como si le quitaran el teléfono de la oreja, pero no antes de pronunciar la última frase –no puedo esperar a hablar contigo sobre todo esto. ¡No puedo esperar a conocerla!

Otra lucha y un par de gruñidos más tarde, Edward estuvo de vuelta en la línea.

–Perdón por eso, pero sabes cómo puede ser Alice. No te retendré más, amor. Solo quería desearte feliz Navidad otra vez, y decirte cuánto te extraño. Te amo mucho, Bella –su voz me hizo estremecer, y recordé una vez más cuán terriblemente afortunada era de tenerlo en mi vida.

Jake apareció en la puerta y me hizo señas.

–Espera, Edward

La sonrisa de mi ex marido estaba llena de calidez, pero aun así me rodó los ojos.

–También es tu navidad, Bells. Si quieres que él venga, es bienvenido

Le sonreí agradecida a Jake.

–¿Estás seguro? –él asintió –¿escuchaste eso, Edward?

Él dudó. Solo podía escuchar su respiración regular.

–¿Está seguro, Bella? No quiero causar ningún problema, no después de todo lo que ha hecho

Jake me sonrió, poniendo los ojos en blanco otra vez.

–Dile que venga. Estoy seguro de que te extraña. Me iré y les daré un poco de privacidad

Edward dijo que ya salía para acá y colgué.

–Gracias, Jake. Sé que esto no es fácil para ti. Te prometo que él no lastimará a Grace

Jake se rió entre dientes, antes de mirarme.

–Los escuché hablar anoche –él se rió de mi expresión de sorpresa –no estaba tratando de hacerlo, pero mis oídos son bastante sensibles. Sé que Edward no lastimará a Grace –su oscura piel se abrió de par en par con su sonrisa mientras miraba la forma de dormir de Grace –¿Perro mojado? –él bromeó.

Solté una risita involuntaria.

–Sí. ¿Quién lo habría pensado? Creo que tomó toda la determinación de Edward para sentarse en la misma habitación que ella. Eso y lo hizo para hacerme feliz –ofrecí tímidamente. Jake de repente se puso serio.

–También sé que tienes un poderoso don, Bella y nadie podría tocar a Grace a menos que así lo quisieras

Pensé en esa nochebuena, cuando pensé que me despedía de Jake para siempre.

–Lo siento, Jake. Ni siquiera sabía lo que estaba haciendo en ese momento. ¿Te lastimé?

Jake se agachó en el marco de la puerta de la habitación de Grace.

–No. Soy bastante resistente, ¿recuerdas? Me sorprendió muchísimo. ¿Lo has usado de nuevo desde entonces? –sus ojos oscuros eran una mezcla de curiosidad y seriedad.

–Solo dos veces desde que supe de qué se trataba. La primera fue cuando me encargué de –no podía decir su nombre en la misma habitación que Grace –ella, y luego en otra ocasión –me mortificó el mencionar la noche de la fiesta.

–¿Qué otra ocasión, Bells? –Jacob presionó ligeramente.

Rompí contacto visual con él, ya que mi nivel de vergüenza aumentó más.

–Con Edward, hace aproximadamente dos meses. Él intentó besarme, pero estaba tan molesta que salió de la nada

–Estoy confundido, Bells. Cuando fue a Washington, dijo que ustedes dos no estaban juntos. ¿Cuál es la verdadera historia?

Le dije a Jake la versión rápida de los hechos, cómo nos habíamos reconciliado solo después de que su familia había intervenido. Traté de ser cautelosa al explicar las cosas, manteniendo las explicaciones de mis sentimientos hacia Edward vagas, para no molestar a Jacob.

–Bella, nunca pensé que diría esto, pero deberías ser amable con él. Es obvio, con lo que ha hecho para que esto sucediera, además de lo que me has contado de él, que él te ama. ¿tú lo amas? –tragué saliva.

–Sí

Jake lució triste, pero solo por un momento.

–Estoy contento. Te mereces a alguien que te ame, alguien que esté allí para ti. Y ya que todo este asunto de Grace va a ser permanente, creo que debería empezar a acostumbrarme a él, ¿huh?

Miré a Jake, pero lo único que pude sentir fue shock. Jake y Edward eran enemigos jurados. Jake no había ocultado lo mucho que le desagradaba Edward cuando estábamos juntos, especialmente después de que se unió a la manada. Pero el típico Jacob me mostró su lado verdadero... el que solo quería lo mejor para mí. Él me miró y su expresión me decía que estaba esperando una respuesta, así que reconecté mi cerebro.

–Él quiere casarse conmigo. Me lo ha dicho muchas veces –Su rostro se puso serio de nuevo.

–Qué bueno, porque si te lastima de nuevo, tendrá que responderme... con o sin tratado

Jake se disculpó y no pasó mucho tiempo antes de oír un suave golpe en la puerta. Eché un último vistazo a Grace, antes de bajar corriendo las escaleras. Abrí la puerta, y allí estaba parado. La nieve caía, y su cabello y hombros estaban cubiertos con copos de nieve. No pude contenerme.

Me abalancé sobre él y lo besé, deslizando mi lengua en su boca cuando mi audacia lo tomó por sorpresa. Él devolvió mi beso por un momento, antes de empujarme suavemente hacia atrás.

–Por mucho que me guste tu bienvenida, Bella, Grace está arriba, y no quiero molestar a Jacob

–Edward, fue su idea que vinieras. Está arriba con Meghan, que está tomando una siesta –lo abracé, juntando mis manos alrededor de su cintura, antes de llevarlo adentro.

Me besó en la frente, tomando mi barbilla para mirarlo.

–¿Grace disfrutó su navidad? ¿Todo salió según lo planeado?

Le sonreí tan ampliamente que pensé que mis mejillas de piedra se romperían.

–Ella amó todo. Desayunamos juntos y fingí comer con ella. Ella habló todo el tiempo. Grace adora cada uno de sus regalos, y sobre todo le encantaron los dulces en su media. Tuve que fingir comer un trozo de chocolate para hacerla feliz, ¡pero fue muy divertido!

–Te ves tan feliz en este momento. Esto valió la pena –el dedo índice de Edward trazó mi rostro y sus hermosos ojos de topacio estaban llenos de amor y completo alivio.

Sentí que mis cejas cayeron sobre mis ojos.

–¿Qué cosa valió la pena, exactamente?

–No te preocupes por eso, Bella. Cuando se vayan, te explicaré más. Solo concéntrate en el presente, amor

Crucé mis brazos sobre mi pecho.

–No iré a ningún lado hasta que me expliques ese último comentario, Edward Cullen

Él suspiró y supe que había ganado esta ronda.

–Le ofrecimos algo a Jacob a cambio de que él le permitiera que Grace viniera a verte

–¿Qué le ofrecieron? –mi nivel de ansiedad aumentó.

Edward no respondió de inmediato. Él me miró y pude ver la batalla que ocurría dentro de su cabeza. Finalmente, me tomó por los hombros y su mirada se clavó en la mía.

–Renunciamos a Forks

–No te entiendo, Edward. ¿Qué quieres decir con que 'renunciaron a Forks'? –estaba completamente confundida.

–Firmamos un nuevo tratado, Bella. Le dijimos que no regresaríamos a la zona a cambio de que trajera a Grace a verte

–Oh, Edward. ¿Por qué harían eso? Tu familia ama Forks –mi felicidad ahora estaba manchada con tristeza por su familia, mi familia. Todos amaban esa pequeña ciudad; era uno de los pocos lugares que alguna vez sintieron como un hogar para ellos.

Sus ojos llameantes llamaron mi atención.

–Bella, valió la pena. Tomamos una decisión familiar antes de que los tres voláramos para preparar esto para ti, Bella. Teníamos que ofrecer algo, y pensamos que lo único que podría tener la más mínima posibilidad de funcionar sería que nosotros prometiéramos que nunca más volveríamos

Pensé por un minuto que posiblemente había juzgado mal a Jacob. ¿Cómo pudo haber usado a nuestra hija, a mi Grace, para negociar un tratado? Mi estómago se retorció con la idea.

–No puedo creer que Jake hiciera eso con Grace, que la usara para mantenerlos a ustedes fuera de Forks –mi mirada se dirigió a las escaleras, hacia donde estaba cerrada la puerta.

–Bella –me volví para mirar a Edward, buscando algo para distraerme de la ira que comenzaba a crecer dentro de mí.

–Bella, no fue así. Él mismo me dijo que no consideraría a Grace como una 'moneda de cambio', como él la llamó. Y yo pude escuchar sus pensamientos. Tomó nuestra oferta para mantener a las futuras generaciones a salvo de la transformación. Nunca usó a Grace. Él quería que la vieras, y todo salió bien, ¿verdad?

Inhalé profundamente, llenando mis pulmones, agradecida por el alivio. Edward prometió que nunca me volvería a mentir, y yo sabía que él tenía toda la intención de cumplir esa promesa.

Subimos por las escaleras y entramos con cautela en la habitación de Grace para ver cómo estaba.

–¿Bella?

–¿Hmm?

–Ella es realmente hermosa. Se parece mucho a ti y a sus ojos... –él se detuvo.

–¿Que hay con ellos? –cambié mi mirada a donde estaba parado, tomando su mejilla para animarlo a que terminara su pensamiento.

–Sus ojos son como los tuyos, o al menos como solían ser. Quedé completamente cautivado con ellos anoche –él tomó mi mano, besando mis nudillos –Y sus pensamientos –comenzó mientras se reía ligeramente.

Mi cabeza volteó en su dirección y lo agarré por la cara, obligándolo a mirar en mi dirección.

–¿Puedes escuchar sus pensamientos, Edward? ¿Puedes? –la idea nunca se me ocurrió hasta que él lo mencionó.

Que extraño. Él nunca podría oír los míos, pero los de mi hija eran un libro abierto.

–¿Estás segura de que quieres saberlo? –él bromeó.

–Edward, ayúdame un poco con esto, si sigues burlándote de mí, yo- –él me cortó con un beso.

Su rostro aún estaba inclinado hacia el mío cuando me susurró.

–Creía que olías maravillosamente. Todo lo que pensó fue en lo mucho que te ama, lo feliz que estaba de estar contigo y un alivio absoluto –sus ojos se suavizaron mientras habló.

–¿Alivio por qué? –cuestioné

–Alivio de que parecía que le agradabas. Ella pensó que como habías estado lejos de ella por tanto tiempo, era posible que no la quisieras más. Esa es una de las razones por las que no te soltó anoche, por qué estaba tan desesperada por mantenerse despierta. Pensó que eras un sueño y que si te dejaba ir, podría despertarse

–¿Agradarme? Edward, yo la amo. Incluso más que cuando era humana, si eso es posible

–Cuando eres uno de los nuestros, amamos como ningún otro. Yo debería saberlo –besó mi frente otra vez y sus labios acariciaron mi piel suavemente.

Lo besé de nuevo, jalándolo más cerca de mí. Él me devolvió el beso generosamente, haciendo que mis rodillas se volvieran papilla, saboreando cuán afortunada se había vuelto mi vida de repente. En ese momento, se me ocurrió algo.

–¿Edward?

–¿Si amor? –respondió, algo molesto por el hecho de que habíamos dejado de besarnos.

–¿Qué pensó ella de ti?

Edward me miró, un poco avergonzado. Si todavía hubiera sido humano, podría jurar que se habría sonrojado.

–Ella pensó que yo era... diferente

Su tono me dijo sin lugar a dudas que no me estaba diciendo todo.

–No me está diciendo toda la verdad, Sr. Cullen

–Está bien. Ella pensó que olía tan bien como tú, y que yo era –hizo una pausa, mirando al suelo –guapo

Cubrí mi boca para no despertarla, cuando comenzó a moverse en su cama.

–De tal madre, tal hija. ¿Algo más?

Él me sonrió con esa maravillosa y perfecta sonrisa torcida que hizo que mi respiración se atorara en mi garganta.

–Ella podía sentir que yo era inusual, pero pensó que, como estaba contigo, debo estar bien. ¿Responde eso a su pregunta, señora Cullen? –Edward envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, acercándome más a su pecho, antes de enterrar su cara en mi pelo.

Solté un suspiro, uno de esos profundos y felices suspiros que lo hacían reír.

–Eso responde mi pregunta, pero tengo otra

–¿De verdad? ¿Cuál? –respondió él.

–¿Cuándo me vas a preguntar otra vez? –pregunté en voz baja.

Pude sentir sus labios curvarse en una sonrisa contra mi cuello, donde besaba suavemente mi piel.

–¿Preguntar qué, Bella? –él bromeó.

Sintiéndome molesta, respondí.

–No importa

Me hizo girar para mirarlo y me dio un suave beso en la frente, antes de zambullirse y besarme en los labios.

–Te lo preguntaré pronto. Más pronto de lo que te imaginas. Tengo la intención de cumplir lo que te dije esa primera noche en nuestra cama. Serás mi esposa, Bella Swan –echó un vistazo a Grace –Y ella será la pajesita perfecta

Me fundí en sus brazos mientras visiones de flores y vestidos aparecieron en mi cabeza.

–Sí, lo será. Y cuando vuelvas a preguntarme, hasta podría decir que sí

Él me abrazó, tarareando mi nana y comparando todas las formas en que notó que Grace se parecía a mí.

Era la navidad más perfecta que podía recordar.

Un poco más tarde de lo común pero aquí está. Lento pero seguro nos acercamos al final. Gracias por leer!