Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.

Capítulo 50: Promesas de año nuevo

BPOV

La mañana del treinta y uno llegó demasiado pronto y me dolía el corazón. Tenía que llevar a Grace al aeropuerto hoy y decirle adiós, al menos por un tiempo.

Grace y yo pasamos juntas toda la semana, fiestas de té, paseos por los parques, ángeles de nieve en el patio trasero. En el único día parcialmente soleado que tuvimos, que por suerte solo duró la mañana, Grace y yo nos acomodamos frente al televisor para ver dibujos animados. Con las cortinas cerradas y un fuego alegre sonando en la chimenea, Grace me habló sin parar. Por desgracia, no conocía sus programas de televisión favoritos, pero ella estuvo más que ansiosa por describirme, en detalle, todos sus queridos personajes.

Honestamente, no me importaba lo que hiciéramos, siempre que lo hiciéramos juntas.

Meghan y Jake fueron maravillosos al darnos tiempo juntas a solas y ocasionalmente, Edward se unía a nosotras. Grace había sentido mucha curiosidad por el piano en la esquina de la sala así que la alenté a subir en él. Los sonidos que produjo me hicieron reír pero causaron que Edward se encogiera. Hizo una mueca varias veces antes de ofrecerse graciosamente a tocar una canción especialmente para ella.

Grace. Estaba. Fascinada. No podía tener suficiente de escuchar el talento inconmensurable de Edward. Sus grandes ojos marrones se abrieron de par en par cuando vio sus dedos bailar sobre las teclas. Ella aplaudió vigorosamente al final de cada pieza e incluso desapareció en la cocina en un momento, volviendo con un gran vaso de agua para Edward como recompensa. Él le sonrió con gratitud y lo vi en estado de shock cuando se tomó de un solo trago la mitad del vaso de agua. Él pagaría por eso más tarde. Me reí silenciosamente para mí misma al verlos. Grace estaba claramente extasiada con Edward y obviamente él sentía lo mismo por ella. Él se ofreció a enseñarle a tocar y ella se sintió eufórica por la oferta. Dominaron "Chopsticks" antes de que terminara la semana, los dos tocaron juntos, lo que trajo una paz a mi corazón que no pensé que fuera posible.

Me sorprendió su completa confianza en Edward y la franqueza con la que ella le hablaba. Recordé un día en particular en el que Meghan y Jake se habían ido a la ciudad a comprar alimentos, dejándonos a los tres en casa. Jake estaba cediendo lentamente con Edward, aunque sabía que nunca serían buenos amigos. Los dos realmente lo intentaban por mi bien y apreciaba mucho eso.

Edward estaba sentado en el sofá viendo como Grace y yo leíamos un libro. Era sobre una princesa que se enamoraba de un príncipe, cosas típicas de un cuento de hadas. Grace miró al libro, y luego a mí, de vuelta al libro, y luego miró a Edward. Ella saltó de mi regazo, y caminó hacia él. Él encontró su mirada con su hermosa sonrisa, lo que me decía que ya sabía lo que le iba a decir.

Decir que estaba intrigada era una subestimación. Lo que sea que estuviera pensando era básicamente la razón por la que la sonrisa de Edward era tan amplia que sus mejillas debían dolerle.

Edward, ¿puedo hacerte una pregunta? –Grace tenía buenos modales, especialmente cuando hablaba con adultos.

Puedes preguntarme cualquier cosa que quieras, señorita Grace –respondió Edward mientras se inclinaba hacia ella. A Grace le encantaba que Edward tuviera un nombre especial para ella y nunca dejaba de hacerla reír. Edward se rio por su respuesta.

Grace volvió a ponerse seria de nuevo rápidamente. Ella inclinó la cabeza hacia un lado y estudió la cara de Edward.

–¿Amas a mi mami?

Mi boca se abrió y mis ojos volaron para encontrarse con los de Edward. Si alguna vez hubo algún momento en que deseé saber lo que estaba pensando, este definitivamente era uno de ellos. Sabía la respuesta, pero no tenía idea de si él compartiría eso con ella.

–¿Por qué preguntas, Grace? –la sonrisa de Edward era engreída mientras luchaba fuertemente por mantener su expresión más curiosa que omnisciente.

Bueno, veo la forma en que miras a mi mamá y es de la misma manera que papá mira a mamá Meghan. Entonces, ¿la amas? –ella le preguntó con mucha intensidad.

Él puso un mechón de su cabello rápidamente detrás de su oreja y se inclinó para susurrarle su respuesta en voz baja.

Sí, Grace. La amo mucho. ¿Estás de acuerdo con eso? –él sonrió de nuevo y entonces supe que ya había escuchado su respuesta.

Ella regresó corriendo a mi regazo vacío, reasumiendo su posición anterior antes de que ella me sonriera maliciosamente y luego miró a Edward.

Estoy de acuerdo con eso, Edward. ¿Estás de acuerdo con eso, mami? –me preguntó ella con un tono más alto en su voz.

Bajé la vista hacia su rostro angelical, asintiendo.

Estoy muy de acuerdo con eso, pequeña. También amo a Edward

Qué bueno. Y sé que lo haces. Tus ojos se vuelven graciosos cuando lo miras –volvió a tomar el libro y volvió a la página donde quedamos. Eché un vistazo a Edward quien gesticuló un "Te amo" antes de guiñarme un ojo. Se acomodó en los cojines, satisfecho de vernos a las dos en nuestro pequeño mundo disfrutando de la compañía de la otra.

Jake y yo hablamos largamente a medida que avanzó la semana y aceptó dejar que Grace volviera para las vacaciones de Pascua. Él la llevaría a mitad de camino donde los encontraría y la traería conmigo. Me sentí como si fuera humana de nuevo al recordar cuando mis padres me intercambiaban una vez al año. Pero esta vez era diferente porque ahora yo era madre. Estaría contando los días hasta que Grace estuviera conmigo otra vez. Finalmente entendí cómo Charlie debe haberse sentido sabiendo que solo me tendría dos semanas al año. No estoy segura de cómo logró soportarlo.

El día antes de que tuviera que irse, Edward trajo un regalo para las dos. Jasper había buscado y comprado las mejores cámaras web en el mercado y había dispuesto a alguien en La Push para que instalara la cámara de Grace mientras Edward me aseguraba que él mismo instalaría la mía una vez que Grace se fuera. Le expliqué a mi hijita que aunque ella no me viera en persona durante unos meses, aún podríamos vernos todos los días. Ella no estaba segura de qué pensar sobre ellas, miraba las cajas en la mesa, pero su rostro solemne me hizo saber que ella confiaba en lo que le decía.

Sacamos el calendario para contar cuántos días tenían que pasar antes de que pudiéramos abrazarnos nuevamente. Sus habilidades para contar eran excelentes para una niña de cinco años, pero el alto número era deprimente. Le dije que hablaríamos todos los días y antes de que se diera cuenta, estaríamos juntas de nuevo.

Durante una de nuestras muchas charlas nocturnas después de que Grace se durmiera, Jake y yo comenzamos a hablar sobre mis planes para el futuro. Sabía que Edward y yo estábamos juntos y él quería hablar sobre lo que yo sentía por él. Él sabía que Edward planeaba casarse conmigo, pero Jake me interrogaba repetidamente, para saciar su necesidad de saber que yo sabía lo que estaba haciendo. Me levantó una vez cuando Edward me dejó hace una década y por su tono, creo que le preocupaba que mi corazón se rompiera nuevamente.

Le describí a Jake lo que Edward había pasado mientras estuvimos separados, aunque edité un poco para permitir que su dignidad permaneciera intacta. Me di cuenta de que Jake no estaba del todo convencido de que él se hubiera ido para mantenerme a salvo, pero al final, me dijo que había encontrado la verdadera felicidad con Meghan y que solo quería lo mismo para mí.

Sabía que Jake todavía me amaba, tanto como yo lo amaba. Pero esto era diferente a lo que habíamos tenido en La Push. Ambos habíamos crecido y madurado, y era obvio que solo queríamos lo mejor el uno para el otro. Él sería padre otra vez pronto y por la forma en que veía a Meghan y por la forma en que la trataba podía asegurar intrínsecamente que su amor por ella era más profundo que la imprimación. Meghan era el centro de su mundo.

Jake estaba muy reacio a permitir que Grace estuviera cerca de los otros Cullen. Entendí su vacilación y preocupación de que una pequeña niña de cinco años estuviera a salvo alrededor de siete, no, ocho vampiros. Tomó algunas explicaciones, pero finalmente lo ayudé a darse cuenta de que el olor de su sangre no sería para nada atractivo (casi dije "apetitoso", pero lo pensé mejor en el último momento) para ninguno de ellos. Él y yo discutimos sobre esto civilmente antes de finalmente llegar a una resolución. Ellos eran mi familia ahora, y dado que iba a ser una Cullen permanente pronto, era natural que Grace tuviera que ser presentada en sus vidas. Estaba dispuesta a luchar por esto porque significaba mucho para mí. También le expliqué que nada podría ser más seguro para una niña que una familia entera de vampiros dispuestos a protegerla. De alguna manera, no era diferente a tener una manada completa de tíos y una tía hombres lobo protegiendo cada uno de sus movimientos.

Pude ver la resignación claramente marcada en todo el rostro de Jake cuando finalmente accedió a que los Cullen podrían ser una pequeña parte de la vida de Grace. Establecimos reglas básicas con respecto a la interacción con ellos. Él sabía que con mi "don" ella estaría a salvo, así que estuvo de acuerdo en que, por ahora, mientras yo estuviera justo a su lado, los Cullen podrían verla, pero solo algunos a la vez. Él había observado a Edward con ella y aunque era difícil para él admitirlo, Jake sabía que él no la lastimaría.

Cuando hice los arreglos para que Jake y Meghan tuvieran una noche a solas, llamé rápidamente a las mujeres Cullen para que vinieran a visitarme.

Pude oír que la Range Rover se detuvo en el camino de entrada y el motor se apagó antes de que se abrieran tres puertas. Mis nuevas hermanas y madre caminaron humanamente hacia el porche, aunque juraba que podía escuchar a Alice gemir de impaciencia. Edward les había advertido que actuaran lo más normalmente posible para no asustarla.

–Parece que el calvario ha llegado. Me sentaré en la cocina y les daré a las señoritas un momento a solas con Grace. Se portarán bien –él se rió suavemente en mi oído –Incluída Alice –me besó en la mejilla, enviando pulsos por todo mi cuerpo. Se sentó en lo que se había convertido en su asiento habitual, donde podría estar fuera de vista, pero aun así ver la acción.

Tocaron sutilmente a la puerta y tomé la mano de Grace antes de abrir. Ya le había explicado que unas mujeres muy agradables venían a conocerla. Grace tímidamente se escondió detrás de mi pierna cuando abrí la puerta.

Tres pares de ojos de topacio buscaron la forma de mi hija, antes de jadear suavemente al unísono. Todo lo que podían ver era su cabello largo y su mano delicada en la mía, pero los sentimientos maternales de las tres mujeres eran evidentes. Su carita todavía estaba oculta de sus caras expectantes.

Alice se agachó frente a ella y sus grandes ojos de cierva estaban claramente emocionados.

–Grace, soy Alice. Tu mamá me contó todo sobre ti

Grace miró vacilante desde detrás de mi pierna y sus ojos se movieron lentamente para encontrarse con los de Alice. Ella la miró en silencio durante un minuto antes de decir:

–Hola, Alice. ¿Sabías que tu nombre es mi segundo nombre? –el tono de su voz era tímido pero lleno de genuina curiosidad.

Alice la miró completamente embelesada. Ella asintió gentilmente, antes de extender lentamente su mano hacia un mechón de cabello de Grace que colgaba sobre su hombro.

–Compartimos el mismo nombre y –Alice giró esa misma longitud de cabello alrededor de su dedo –el mismo color de cabello –los ojos de Alice brillaron y la expresión tímida de Grace se desvaneció en una sonrisa.

Alice se movió más adentro del pasillo y Esme se agachó frente a Grace.

–Soy Esme, Grace –ella me miró antes de continuar –es extraño, Bella. Se parece mucho a ti –Grace nos miró –incluso viendo las fotos... –la voz de Esme se apagó.

–Mami dijo que pintaste la foto que está en mi habitación. Gracias. Es muy bonita y se parece mucho a mí –Grace avanzó y gentilmente abrazó a Esme alrededor del cuello –Mami también dijo que le estás enseñando a pintar

Esme quedó muda así que Rosalie le dio un codazo. Sus ojos estaban brillantes y llenos de amor.

–Sí, le estoy enseñando. Si quieres también te puedo enseñar

Grace asintió con una sonrisa en sus labios.

–Eso suena divertido. Dedo pintar con los dedos en la escuela en clase de arte, pero eso es muy desordenado y no se ve como las fotos que haces –levantó la mirada hacia su habitación y sonrió –hay cosas de arte en mi habitación. Tal vez pueda mostrarte

Esme estaba claramente ahogada de emoción para hablar, así que simplemente asintió hasta que finalmente logró murmurar:

–Eso me gustaría

Era el turno de Rosalie. Grace la miró, con la boca abierta por la sorpresa cuando sus ojos notaron la belleza de Rosalie.

–Eres muy bonita

Rosalie le sonrió brillantemente con sus hermosos ojos dorados captando cada centímetro de mi niña.

–Tú también lo eres, Grace. Mi nombre es Rosalie –se arrodilló frente a mi hija, entregándole una pequeña bolsa de regalo de color lavanda con papel de seda rosa pálido que sobresalía por la parte superior.

Grace me miró, buscando permiso para tomar el regalo. Asentí y ella tímidamente tomó la bolsa. Pero a último momento su mano se extendió más allá de las manijas de la bolsa y cuidadosamente tomó uno de los rizos dorados de Rosalie en su mano. Sintió la suavidad y observó cada cabello mientras lo dejó ir. Su expresión de asombro cambió instantáneamente cuando se dio cuenta de que todas la estábamos mirando. Ella parecía avergonzada.

–Lo siento

Rose se rió ligeramente.

–No tienes por qué disculparte. Me siento halagada. ¿Puedo tocar tu cabello, Grace? –Grace asintió y Rosalie pasó sus elegantes dedos por el cabello de mi hija –tu cabello es muy suave. Y tienes mucho cabello, mucho más que yo –volvió a ofrecerle la bolsa a mi pequeña y Grace juntó las manos antes de tomarla.

–¡Ya acabó la navidad y TODAVÍA recibo regalos! –chilló ella felizmente.

Agarró la mano de Rosalie y la arrastró a la sala de estar. Rosalie estaba tan sorprendida como yo, pero ahogué la risa cuando mi sorpresa se convirtió en diversión. Grace se dejó caer en el sofá y Rose siguió su ejemplo. Dulcemente cruzó las piernas como Rose y suavemente sacó el papel rosa. La conducta de dama estalló en un chillido cuando sacó más libros y los broches con joyas más hermosos que jamás había visto.

Grace agitó orgullosamente los pequeños broches morados.

–¡Mami, mira! ¡Son brillantes! –miró a Rosalie, quien la miraba con amor de madre –¿Me los pondrías en el pelo, señora Rosalie?

Rosalie miró en mi dirección en busca de permiso, que rápidamente concedí. Rebuscó en su bolso y sacó un cepillo para el cabello y se puso a trabajar, moviendo con delicadeza el cabello liso de Grace, asegurando su nuevo accesorio.

Las tres mujeres Cullen estaban encantadas con Grace. Pasamos la tarde charlando, Rosalie jugando con el cabello de Grace y Alice mirando libros con ella. Esme coloreó con ella por un tiempo hasta que llegó el momento de irse a casa. Grace les dio un abrazo a cada una de ellas y les hizo prometer que regresarían a visitarla pronto. Por todas partes, ella era una Cullen honoraria y yo no podría haber estado más feliz.

Emmett y Carlisle se encontraron con Grace cuando pasaron a saludar el martes por la mañana. Grace estaba un poco intimidada por el tamaño de Emmett, por lo que se escondió rápidamente detrás de mí cuando lo vio por primera vez. Él se rio a carcajadas ante su respuesta e hizo una de las caras más tontas que había visto en mi vida. Él comentó que ella tenía el nombre apropiado y que debía haber heredado la estabilidad de su padre. Ella entró en confianza con él rápidamente después de escucharlo reír. Ella pensaba que él sonaba como Santa Claus.

Emmett trajo una nueva baraja de cartas para ella y se ofreció a sentarse y jugar pesca. Me senté con ella, ayudándola a jugar y ella aplaudió emocionada cuando Emmett la dejó ganar todas las rondas. Incluso Edward no pudo evitar reír, y para colmo de males, se sentó junto a su hermano para ayudarlo a tomar las "decisiones adecuadas".

–Bueno, Grace, parece que eres una experta en este juego. ¿No puedes dejarme ganar aunque sea una vez? –bromeó Emmett, mientras guiñaba descaradamente en su dirección.

Grace negó con la cabeza en respuesta y su pequeña voz salió llena de orgullo.

–No, pero tal vez mi madre pueda ayudarte. Ella es muy buena en los juegos –ella soltó una risita salvaje cuando Emmett se aseguró de parecer dolido por haber sido derrotado por una niña de cinco años.

Carlisle quedó encantado con Grace. Se sentó a la mesa y nos observó jugar cada ronda, hasta que Emmett finalmente se rindió. Grace volvió su atención hacia Carlisle y sus buenos modales aparecieron.

–¿En dónde trabaja, Sr. Carlisle? –justo como yo había sido, Grace mucho más sabia que sus años, tenía el alma de alguien mucho mayor en el cuerpo de una niña.

–En realidad, Grace, soy doctor. ¿Alguna vez te gustaría hacer un recorrido por el hospital? –Ofreció Carlisle, pero luego susurró en voz baja sólo para mí –Lo siento, Bella. Debería haberte preguntado primero

Grace me miró con sus ojos abiertos deseando que estuviera de acuerdo. Les devolví la sonrisa a los dos.

–No hay tiempo en este viaje cariño, pero la próxima vez que vengas, iremos al hospital juntas. ¿Qué te parece?

Grace chilló de placer y antes de levantarse de la silla y abrazar a Carlisle alrededor de su pierna. él puso una mano suavemente sobre su pelo, haciendo que ella lo mirara pensativamente.

–¿Ayudaste a mi mami a recuperarse?

Carlisle me lanzó una mirada rápida e interrogante.

–Grace pregunta si me ayudaste a recuperarme, porque antes estaba enferma –esperaba que mis ojos le transmitieran a qué me refería. Eché un vistazo a Edward y él asintió con la cabeza para decirme que él le había transmitido los detalles de mi conversación con Grace la primera noche que nos reunimos.

Los compasivos ojos de Carlisle se suavizaron ante la niña pequeña y humana que estaba parada en el comedor, antes de que él se agachara frente a ella para poder hablar con ella cara a cara.

–Toda mi familia ayudó a tu mami a recuperarse. La queremos mucho, y solo queremos verla feliz

Grace sonrió dulcemente en su dirección, antes de volverse hacia mí. Ella envolvió sus brazos alrededor de mi cuello y me susurró al oído:

–Todos son muy amables, mami. Y todos huelen bien, igual que tú

Pude ver a Emmett, Edward y Carlisle intercambiar miradas divertidas ya que fácilmente escucharon la conversación privada entre Grace y yo.

–Yo también los amo, nena. Y sí, son muy amables

Demasiado pronto, Carlisle y Emmett se despidieron. Los abracé a los dos y les agradecí enfáticamente por venir a visitarnos y comprendí la necesidad de que vinieran en grupos pequeños. Me abrazaron con fuerza cuando me agradecieron por la oportunidad de conocer a una pequeña humana que de muchas maneras les recordaba cómo era yo. Emmett se rió entre dientes porque esperaba que Grace aprendiera a tropezar un poco más estando a mi lado, haciendo que Edward le gruñera en silencio, luego él levantó sus manos en señal de rendición.

Tristemente, Jasper no vino. Después de lo que pasó hace tantos años en Forks, no confiaba en sí mismo como para acercarse demasiado. Alice y Edward trataron de convencerlo, explicando que olía intrínsecamente a hombre lobo y que él no se sentiría atraído en lo más mínimo por su olor, pero Jasper no cambiaría su decisión. Me llamó para disculparse, así que simplemente le agradecí por estar vigilante. Esperaba que, con el tiempo, él confiara más en sí mismo para al menos conocerla.

Grace se deleitaba con cada nueva persona que conocía, y los Cullen no la decepcionaron. Estaba emocionada de conocer a tanta gente nueva e interesante. Después de cada visita, preguntaba inocentemente si eran de la familia y le expliqué que eran como tías y tíos, además de un gran par de abuelos.

Ella frunció el ceño, así que le pregunté qué pasaba.

–Ya no veo a Mimi Renee. Papá dijo que estaba enferma y que ya no podía ir a visitarla. Ni siquiera llama, pero recibo tarjetas de su parte el día de mi cumpleaños y en navidad. Tal vez Carlisle y Esme me permitan verlos más de lo que veo a Mimi Renee

Miré a Jake con mis ojos buscando en los suyos algún tipo de respuesta. No tenía idea de qué había sido de Renee. Le pidió a Meghan que llevara a Grace a su habitación para que se cambiara de ropa y pudiera acostarse.

Él vino a mi lado, mirándome suavemente.

–Bells, Renee ya no ve a Grace. No lo ha hecho desde que supuestamente moriste. Me explicó que le duele demasiado verla porque se parece mucho a ti. Sé que comenzó a beber, pero Phil cuida bien de ella –hizo una pausa, buscando sus siguientes palabras –Hace poco me enteré de que tiene cáncer terminal. No le queda más de un año. Lo siento mucho, Bella

Era más información de mi vida humana, pero esta me golpeó como una tonelada de ladrillos. Claro, cada día olvidaba más y más a Renee, pero todavía la extrañaba. Pensar que ella estaba muriendo era algo difícil de digerir. Edward y los otros habían hablado de sobrevivir a todos los que conocían, pero enfrentar la realidad de eso era desalentador. Dolía más que Grace no tuviese abuelos de verdad ahora. Una vez más, estaba agradecida con Carlisle y Esme ya que la amarían como si fuera su nieta de verdad.

La semana fue un día feliz tras otro. Meghan tuvo la gentileza de cocinar, ya que yo no tenía forma de probar ningún tipo de comida y ocasionalmente pedimos domicilios para que descansara. Fingí en cada comida con Jake distrayendo creativamente a Grace para poder esconder mi comida en la servilleta en mi regazo.

Pude acostarla todas las noches y esas noches en las que ella se bañaba eran especialmente dulces. Meghan la bañaba mientras yo me sentaba con ellas y charlaba. Temía que mis manos frías la enfriaran a ella o al agua, pero una vez que salía, la ayudaba a vestirse y a peinar su pelo largo y grueso. La arrullaba hasta que se dormía todas las noches y luego la miraba a través de las horas oscuras, agradecida con mi aguda visión por permitirme ver cada pequeño detalle de su rostro y escucharla hablar mientras dormía.

Las únicas veces que me apartaba de su lado era para ir a cazar, lo cual hacía sola cuando ella estaba durmiendo durante las primeras horas de la mañana. Alejarme de su lado era casi imposible.

Cuando llegamos al aeropuerto, sentí mi corazón pesado y mis pies se arrastraban como si estuvieran llenos de plomo. Conduje allí en la Range Rover de Esme, así Jake podía tener suficiente espacio para sus piernas y a Grace le encantaba jugar con todos los botones y comentó lo bonito que era el auto de la "abuela Esme".

Jake estaba llevando de maravilla todo el asunto Cullen, aunque sabía que no era fácil para él. Cuando regresaba a la casa después de una visita de la familia Cullen, le resultaba difícil no arrugar la nariz con disgusto. Me reía de su expresión y normalmente se unía a nosotras después de ventilar de algún modo. Todos los días era un desafío, pero poco a poco estábamos recuperando la fuerte amistad que tuvimos en Forks.

Jake y Meghan estaban de pie en el mostrador sacando sus pasaportes y sabía que me quedaban pocos momentos preciosos con mi hija antes de que ella volviera a su vida humana. La acerqué más porque no quería dejarla ir; saboreando cada segundo que aún quedaba.

Pude sentir pequeñas lágrimas calientes cuando cayeron sobre mi mano.

–Grace, cariño, todo va a estar bien

–No me quiero ir. Quiero quedarme aquí contigo –Grace se atragantó cuando otra ronda de lágrimas escapó.

Cambiando de posición para que ella estuviera frente a mí, la acuné más cerca de mi pecho. La moví de un lado a otro, mientras las lágrimas salían con más fuerza.

–Grace, será pascua antes de que te des cuenta y luego tú y yo podremos pasar toda una semana juntas. Te veré a ti y a papá en el aeropuerto y luego estaremos juntas de nuevo – esperaba que el tono de mi voz la convenciera, aunque sabía que ciertamente no estaba funcionando para mí.

–Es mucho tiempo, mami. ¡Te voy a extrañar tanto! –ella se acurrucó más cerca de mi cuello.

Reprimí mi propio sollozo, tratando desesperadamente de darle algo de consuelo a Grace. Podría derrumbarme después de que ella se fuera.

–Tú y yo hablaremos todos los días y tan pronto como esa cámara esté lista, podrás verme en el computador. Hablaremos todo el tiempo

Grace asintió, pero no dijo más. Ella suspiró, manteniendo su agarre apretado alrededor de mi cuello, inhalando profundamente mi aroma, justo como yo solía hacerlo con Edward.

Demasiado pronto, Jake y Meghan llegaron a donde estábamos sentadas, Jake se arrodilló frente a nosotras, despeinando juguetonamente el cabello de Grace.

–Gracie, es hora. Nuestro avión comenzará el abordaje pronto y te conseguimos un asiento junto a la ventana –intentó sonar juguetón, pero sus ojos lo traicionaron porque sabía lo que venía.

Otro gemido salió de Grace antes de pararme con ella. Los tres caminamos hacia la pequeña línea de seguridad en el aeropuerto local, puse a Grace de pie y me arrodillé frente a ella.

–Grace, puedes llamarme justo cuando te bajes del avión. Siempre contestaré, no importa la hora. Cuando me necesites, solo pídele a papá que te ayude a marcar el número. Hablaremos pronto cariño

La abracé una vez más y ella me abrazó ferozmente. Pude sentir el calor de su piel mientras su cuerpo temblaba de tristeza.

–Te amo, mami. ¡Te amo tanto! –susurró ella en mi oído.

Sus palabras casi fueron mi perdición, pero respiré profundamente, llenando mis pulmones con su aroma, sabiendo que no podía hacer esto más difícil para ella.

–Yo también te amo, nena. Te voy a extrañar mucho –más, pensé para mí misma.

Ella asintió en la curva de mi cuello y suspiró sabiendo que era hora.

Jake tomó su mano libre. La besé rápidamente en la frente y le guiñé un ojo, lo que provocó una pequeña sonrisa.

–En el momento en que estás fuera de ese avión, cariño. Papá dijo que puedes llamarme al celular –mantuve mi sonrisa brillante, pero pude sentir que mis ojos y nariz comenzaban a arder, mientras la emoción comenzaba a llenarme.

Le di las gracias a Jake y a Meghan una vez más, diciendo un último adiós. Los tres se dirigieron hacia la parte trasera de la línea de seguridad, pasando rápidamente por el scanner. Jake levantó a Grace en sus brazos una última vez, Grace me saludó con la mano y su cara llena de lágrimas se torció de tristeza. Sonreí y la saludé de vuelta, sabiendo que en solo unos segundos, podría ceder a mi propio dolor. La última vista que tuve de ella fue cuando pasaron junto a la seguridad con su cara enterrada en el cuello de Jake.

Finalmente solté el llanto que había retenido por voluntad. La agonía se filtró en cada célula de mi cuerpo, cuando me di cuenta de que mi pequeña estaba subiendo a un avión para volar al otro lado del país. Sabía que volvería a verla, que Jake cumpliría su palabra, pero la separación era demasiado dolorosa.

Mis piernas comenzaron a doblarse mientras me deslizaba por la columna al lado de los asientos. Pero antes de llegar al suelo y convertirme en un lío de dolor y depresión miserable, sentí que unos brazos fuertes se extendieron a mí alrededor, sosteniéndome.

Edward me jaló hacia él, aferrándose a mí como si de eso dependiera su vida. Lo rodeé desesperadamente por el cuello, abrazándolo como si fuera un salvavidas. Sus dedos encontraron su camino hacia mi cabello, y comenzó a moverme de un lado a otro con su cuerpo rígido por la tensión al ver mi dolor.

Inhalando su olor, logré que mi cuerpo se calmara. No debería seguir así después de tantas experiencias maravillosas que sucedieron la semana pasada. Volvería a ver a Grace pronto y hablaría con ella incluso antes. También tenía al amor de mi vida, mi alma gemela, ansioso por consolarme.

–Edward –me las arreglé para decir –no sabía que estarías aquí

Continuó sosteniéndome, tarareando mi nana en mi oído, respirando profundamente antes de hablar.

–No soporto verte sufriendo, Bella. Sabía que este día sería un infierno para ti. ¿Qué puedo hacer para que esto sea más fácil? –irónicamente, el dolor real en su voz me animó un poco. Me ayudó a recordar que no estaba sola, ya no.

–Solo sigue sosteniéndome. Tu presencia aquí me ayuda más de lo que posiblemente puedas entender –él besó mi sien.

–¿Qué tan malo es? –preguntó Edward amablemente.

–Ya la extraño mucho. Sabía que cuando ella se fuera sería horrible, pero tenía que dejarla ir. Estoy empezando a entenderte un poco mejor, después de todo esto –sollocé.

Él se rió entre dientes en mi oído.

–Bueno, los dos estamos contentos de haber aprendido de mis errores. Nunca debería haberte dejado, pero al menos sabemos que podemos encontrar un equilibrio con Grace. Y para que lo sepas, también la extraño. Ella es la niña más encantadora

Lo miré y sus ojos dorados eran cálidos y alentadores.

–Creo que no estás siendo muy parcial

–¿En serio? ¿Por qué pensarías eso? –bromeó, mientras arqueaba una ceja.

–Pienso eso porque se parece a mí y te recuerda cómo era yo cuando era humana

–Estás parcialmente en lo cierto, Bella –su voz aterciopelada ronroneó.

–Explícame por favor –le dije lastimeramente.

Él me sonrió, lentamente y en broma.

–Ella me recuerda como eras cuando eras humana, pero sigues siendo la misma Bella Swan. Eres más duradera ahora, pero sigues siendo mi Bella. La extraño por lo maravillosa que es, por lo feliz que te hace, y porque para serte sincero –hizo una pausa, rozando mi labio inferior con su pulgar con amor –La amo, Bella. Casi como si fuera mi hija

Jadeé sin estar segura de qué decir. Él se rió de mí, descansando su frente contra la mía.

–Bella, es posible que no pueda tener un hijo propio, pero los instintos que siento cuando se trata de ella son muy parecidos a los sentimientos que Carlisle siente por todos nosotros. Haría cualquier cosa por mantenerla a salvo y feliz –dijo mientras me besaba la punta de la nariz –justo como lo haría por ti

Edward continuó abrazándome y besándome tiernamente como si fuéramos las únicas dos personas en el aeropuerto. Después de un corto tiempo escuché un pequeño suspiro, que reconocí de inmediato. Me puse de pie sobre las puntas de mis pies, mirando por encima del hombro de Edward, para ver a Alice sentada en la misma silla que Grace y yo habíamos ocupado recientemente.

La expresión de absoluta tristeza en su rostro era desgarradora. Tomé la mano de Edward y lo llevé a donde estaba sentada. Nos sentamos a cada lado de ella, cada uno tomando una de sus manos.

–Alice, ¿qué pasa?

Los ojos como de gata de Alice me miraron, la mirada vidriosa en ellos era imposible de ignorar.

–Sé que apenas la conozco, pero también la extraño. Falta mucho para la pascua –sus brazos estaban tercamente doblados sobre su pecho.

–No es tanto tiempo, Alice. Regresará antes de que te des cuenta y tal vez podamos llevarla a la librería y conseguirle nuevo material de lectura. ¿Qué te parece?

Edward me guiñó un ojo y noté que apretó la mano de Alice para hacerla sentir mejor.

–Tal vez tengas razón. Además, esto te debe estar doliendo mucho. Estoy siendo egoísta –respondió Alice, mirándome. Su tono era plano, pero se podía ver que ella estaba tratando de darme algo de apoyo.

–Está bien, Alice. Sabía que se harían cercanas de inmediato. Pero te diré algo, tal vez puedas hacer la video llamada conmigo algunas veces para que también puedas verla

–¿En serio? ¿Me dejarías hablar con ella? –la sonrisa característica de Alice regresó, aunque vacilante.

Me reí en voz alta.

–Por supuesto que sí, Alice. Todos ustedes serán parte de su vida, así que ella tendrá que acostumbrarse a ti. Además, ella es tu tocaya. Estaba muy emocionada de conocer finalmente a la mujer por la que tiene ese nombre

Alice estaba definitivamente sonriendo en ese punto. Ella apretó mi mano y le lanzó una mirada significativa a Edward. Él buscó en sus bolsillos y sacó un juego de llaves, luego ella me miró.

–Entonces, ¿te veremos en la casa más tarde?

La miré inquisitivamente.

–¿Por supuesto? –salió como una pregunta. No tenía idea de lo que estaba planeando, pero la astuta sonrisa en su rostro era difícil de ignorar.

Todos nos pusimos de pie, Alice me abrazó y me besó en ambas mejillas.

–Los dejaré solos. Hasta pronto –giró con gracia hacia la puerta automática del aeropuerto, dejándonos atrás mientras la puerta se abría y cerraba silenciosamente.

–¿A qué se refiere, Edward? –le pregunté con un tono de pánico, preguntándome qué me estaba perdiendo.

Edward se rió de mi expresión y me devolvió a su reconfortante abrazo.

–Nada de qué preocuparse, amor. Vamos a intercambiar los regalos de Navidad esta noche, es todo lo que quiso decir. Está un poco emocionada. Y luego celebraremos Año Nuevo. ¿Te parece bien? –él besó mi frente.

Mi humor cambió de aterrorizado a mortificado.

–Oh Edward, me olvidé por completo de los regalos de navidad para Alice ¡Ha tenido que esperar todo este tiempo! Es solo que con Grace aquí, estaba completamente concentrada en ella. Alice debe estar tan tris- –balbuceé, antes de que Edward me cortara con un beso.

Inmediatamente dejé de protestar, centrándome en lo maravilloso que se sentían sus labios en los míos. Se apartó y yo gimoteé.

–Bella –comenzó, pero la sonrisa en sus labios hizo que fuera casi imposible concentrarme –Alice estaba bien con la espera. No hay ninguna posibilidad de que ella hubiera interrumpido tu semana con Grace. Ahora, vayamos a tu casa a recoger esas sorpresas

Nos dirigimos hacia el auto de Esme y luego fuimos a mi casa. Edward sostuvo mi mano todo el tiempo mientras charlábamos sobre Grace. Le di las gracias una y otra vez, deseosa porque comprendiera lo increíblemente agradecida que estaba con él al intervenir con Jacob en mi nombre. Edward simplemente besó mi mano en respuesta.

Cuando llegamos a casa, Edward cargó rápidamente el auto con todos los regalos para Alice y los que tenía para la familia también. Rápidamente hice una maleta y emprendimos nuestro camino. Estaba agradecida de no tener que pasar la noche en la casa extrañando a Grace.

Estaba oscureciendo para cuando llegamos a la casa de los Cullen, en donde nos recibieron miles de luces centelleantes. La música de Navidad estaba sonando a un nivel ridículamente alto y Edward rodó sus ojos mientras apagaba el motor y saltaba para abrir mi puerta.

Emmett y Jasper llegaron corriendo a la entrada ansiosos de ayudarnos a entrar los regalos. Estaban casi tan entusiasmados con las sorpresas de Alice como ella. Casi. Alice saltó hacia abajo, corrió hacia mí y casi me derriba.

–Bella, sube conmigo. Tengo algo que te espera en mi habitación con Rosalie –la sonrisa en su rostro me hizo sentir incómoda.

Edward asintió hacia mí, pero continuó descargando las cosas del auto. Me enfrenté al verdugo, me refiero a Alice, y obedientemente la seguí por las escaleras.

–¿Qué es, Alice? –pregunté aprensivamente.

Ella suspiró.

–¿Alguna vez aprenderás a confiar en mí, Bella? Solo necesito que te cambies –de repente me di cuenta de que tanto Alice como Rosalie ya estaban vestidas con elegantes vestidos de cóctel, con el pelo y el maquillaje recién hechos. Bajé la vista a mis pantalones vaqueros y a mi suéter y me sentí muy mal vestida.

–No traje nada elegante, Alice. No empaqué nada de ese estilo –tampoco es que yo tuviera algo así, pero incluso Alice debería haber sabido eso.

Alice rió.

–Lo sé, tontita. Me tomé la libertad de comprarte un vestido esta semana –puse los ojos en blanco, pero mi sonrisa era de gratitud. Ella marchó hacia mí con su postura desafiante y un poco presumida –Oh, relájate, Bella. No compre nada incómodo. Si vas a ser parte permanente de esta familia, vas a tener que aprender a seguirnos la corriente –ella se burló de mí.

Estábamos en la habitación de Alice y Jasper, cuando desapareció en su gran armario. Salió con una bolsa de ropa y la colgó en un pequeño gancho que estaba pegado a la pared. En una cómoda cerca, puso una caja de zapatos de diseñador conocido. Ya podía imaginar cuántas veces me caería esta noche y lo eufórico que estaría Emmett.

Alice abrió la cremallera de la bolsa y reveló un hermoso vestido de encaje de un tono oscuro de carbón. A la luz, el encaje bordado parecía negro y tenía mangas cortas con una faja atada a la cintura. Di un paso adelante, ansiosa por inspeccionar lo que usaría esta noche cuando sentí que el ceño fruncido apareció en mi cara.

–¿Ahora qué pasa, Bella? Es conservador y es mucho menos costoso que el otro que estaba mirando. Además, sé que te quedará perfecto –Alice parecía impaciente y ansiosa a la vez. Sin embargo, había algo acechando en sus ojos.

–Es encantador, Alice. Es solo que estoy decepcionada de que no sea... –no podía creer que iba a decir esto –... azul –la última palabra salió como un susurro, mientras miraba tímidamente a mi amiga.

Alice chilló, corrió de regreso a su armario y luego resurgió con otra bolsa blanca. Arrojó la primera en la cama, casi rasgando la bolsa nueva en su prisa por mostrarme lo que escondía.

Ella sacó un segundo vestido idéntico al primero, excepto que era del tono más encantador de azul de medianoche. Alice se veía complacida.

–Sabía que lo preferirías en azul, pero después de lo que hice con tu vestido para la fiesta, pensé que era apropiado que trajera un vestido negro para ti. Estoy muy contenta de haber pedido los dos

Rosalie resopló.

–Alice, ese vestido ni siquiera venía en azul. Bella te mataría si supiera cuánto tuviste que pagar para que se lo hicieran a la medida en ese color

La boca de Alice se abrió mirando a Rosalie como si acabara de revelar un secreto de estado.

–Rose, se suponía que ella no debía saber eso

Sintiendo que era hora de intervenir, di un paso adelante y abracé a mi pequeña amiga.

–Alice, gracias. Edward lo amará y te amo por tomarte todas estas molestias. Ahora, vamos a vestirme para que finalmente puedas sorprenderte con todos los maravillosos regalos de navidad que tu familia eligió para ti

Alice casi levitaba hacia mí, ansiosa por cambiarme y prepararme para enfrentar al resto de la familia. Ella rizó mi cabello mientras Rosalie hacía un rápido trabajo de maquillaje. Discutieron como hermanas y yo simplemente me recosté y lo disfruté, feliz de saber que esta noche terminaría de manera muy diferente a la última vez que estuve sentada en esta silla.

Terminamos rápidamente y Alice me levantó, llevándonos impacientemente por las escaleras. Cuando llegamos al final, Edward estaba esperando. Un pequeño gruñido salió de él, pero su sonrisa era alentadora.

–Alice, Bella es totalmente capaz de bajar las escaleras ella sola –sonreí recordando cómo le había dado el mismo consejo no hace mucho tiempo.

Alice lo ignoró con un gesto de su mano.

–Edward, todos están esperando y por mi parte, estoy lista para celebrar la navidad –ella me tomó de la mano –vamos, Bella. Vamos a abrir mis regalos

Edward nos siguió y se sentó cerca del árbol. Me moví para sentarme a su lado, pero él rápidamente me llevó a su regazo. La expresión normalmente estoica de Jasper fue reemplazada por una de entusiasmo, su sonrisa se ensanchó mientras esperaba impacientemente a que todos se sentaran alrededor del árbol. Él se volvió hacia mí.

–Bella, ¿todavía la estás bloqueando?

Asentí y mi sonrisa mostraba tanta satisfacción como el resto de la familia en ese momento.

Cuando todos nos sentamos, él ceremoniosamente sacó uno de sus regalos de debajo del árbol. Era un paquete largo, muy bien envuelto y plano. Se lo entregó audazmente a su esposa.

–Mira Alice. Espero que te guste y mucho, ya que me encantó planearlo para ti

Alice casi arranca el paquete de su mano, arrancando el papel de la caja. Ella abrió la tapa y su rostro pasó de felicidad a confusión. Cogió la primera hoja de papel, leyendo los contenidos rápidamente; y luego continuó sacando cosas, pieza por pieza. Lo primero era un itinerario, luego una pieza de tela y finalmente una nota personal, pero no de Jasper.

El alegre grito de comprensión de Alice sacudió las ventanas de la sala. Ella saltó del suelo y su primer regalo cayó pero no se dio cuenta cuando se arrojó a los brazos de Jasper.

–¡Oh, Jasper, él es mi diseñador favorito absoluto!

El gran obsequio de Jasper eran cinco días con un conocido diseñador que trabajaría personalmente con Alice para crear un conjunto único que se ajustaría a sus especificaciones. La nota era del diseñador mismo informándole que estaba deseando reunirse con ella y colaborar en algo fabuloso que ella podría llevarse a casa como si fuera suyo.

Alice continuó abriendo sus regalos de Jasper, los cuales incluían joyas y libros de primera edición que habían sido casi imposibles de rastrear para Edward y para mí.

Una vez que terminó de abrir los regalos de Jasper, Alice se lanzó por más. La expresión de anticipación y excitación en su rostro hizo que las últimas semanas de su lloriqueo y pucheros valieran la pena. El regalo de Carlisle y Esme fue el siguiente.

Era un sobre grande, azul pálido y ella lo abrió con cuidado y procedió a leer el contrato legal que había dentro. Los ojos de Alice se volvieron hacia sus padres adoptivos. De nuevo, se puso de pie emocionalmente y se lanzó a sus brazos. Ella los abrazó a los dos significativamente.

–Pensamos que te gustaría –Carlisle se rió entre dientes.

–Está aislada y en el agua. Puedes diseñar tu propio hogar allí e irte con Jasper cuando necesites un descanso de todos nosotros. Al menos esta vez, sabremos hacia dónde te diriges –bromeó Esme. .

Los padres de Alice le compraron un terreno bastante grande y aislado en Biloxi, cerca de donde había nacido Alice. Edward y yo viajamos allí hace un par de fines de semana, para firmar los papeles finales, pagando una tarifa ridícula para asegurarnos de que la documentación y la transferencia estuvieran listas para navidad. Alice estaba eufórica. Podías ver girar los engranajes en su cabeza, ansiosos por comenzar los planes para construir un pequeño nido de amor donde ella y Jasper podrían escaparse por algún tiempo a solas.

Edward dio un paso adelante con un regalo para su hermana favorita.

–Aquí tienes, Alice. Espero que lo disfrutes tanto como yo disfruté escogerlo para ti

Alice le sonrió antes de arrancar el papel regalo. Dentro había una foto enmarcada, una fotografía en blanco y negro. Alice recogió rápidamente la nota y la escaneó en busca de información. Miró a Edward con ojos agradecidos.

–Edward, ¿cómo demonios hiciste esto?

–He estado investigando durante un tiempo y cuando Carlisle y Esme te compraron el terreno, pensé que era el momento adecuado para dártelo. Espero que te guste

Alice asintió, sin querer apartar los ojos de la fotografía. Edward había sido capaz de localizar una fotografía real de la casa de Alice cuando ella todavía era humana. Estaba desgarrada por años de uso, pero mostraba claramente la estructura de dos pisos con su elegante porche invitando a los visitantes a sentarse un rato. Edward también había dispuesto que un arquitecto de fama mundial, especializado en ese estilo, diseñara los planos de su casa.

–Gracias, Edward –a Alice se le quebró la voz.

Edward simplemente asintió a su hermana y me apretó más fuerte.

Rosalie era la siguiente. Le dio a Alice una caja grande, la que Alice arrancó rápidamente de sus manos.

–¿Estamos algo impacientes? –bromeó Rosalie.

Alice metió su cabeza, ansiosa por ver lo que su bella hermana había elegido. Se puso completamente de pie y sacó un adorable abrigo de alta costura de la caja antes de darse cuenta de que había algo escondido debajo. Ella le entregó el abrigo a Jasper para que pudiera tomar la pila de papeles.

Alice chilló.

–¡No hemos hecho esto en mucho tiempo! ¡No desde antes que fuéramos a Forks!

Rosalie le sonrió a su hermana.

–Bueno, pensé que sería una gran oportunidad para que las cuatro damas podamos alejarnos por unos días y disfrutar –Rosalie había comprado un viaje para todas las mujeres Cullen y para mí para asistir a la semana de la moda en la ciudad de Nueva York en otoño. Teníamos alojamiento de primera clase, así como entradas en primera fila para algunos de los eventos más exclusivos. Alice abrazó a Rosalie alrededor del cuello, ansiosa por mostrar su gratitud.

Yo era la siguiente, le di Alice un sobre color rojo brillante, pero cuando ella se inclinó hacia delante para tomarla, me aferré a él sin estar segura de querer que ella lo abriera aún.

Una vez que lo hiciera, no había vuelta atrás.

–Vamos, Bella. ¡He estado esperando por semanas! –gimió Alice.

Lo solté y me preparé para el ataque. Edward se rió detrás de mí. Le había hecho a Alice cinco cupones, cada uno canjeable por un día de compras conmigo, donde yo sería su propia muñeca de disfraces personal, con la advertencia de que no me quejaría ni una vez. Edward se divirtió mucho cuando le mencioné mi regalo para Alice, pero él me aseguró que le gustaría. Abrí los ojos justo a tiempo para ver a Alice correr directamente hacia mí, deseosa por mostrar su agradecimiento.

–Oh, Bella –exclamó cuando me abrazó ferozmente –esto será muy divertido. Tengo muchas ideas de cómo me gustaría vestirte. ¿Cuándo podemos ir?

Me reí de entusiasmo y los regalos siguieron saliendo de debajo del árbol. Emmett esperó hasta que Alice lo miró con ojos entrecerrados. Sacó el suyo y con orgullo se lo entregó a ella y luego tomó asiento junto a su esposa.

–Adelante, Alice. Es tu última sorpresa

Alice abrió su obsequio y sacó un certificado. Alice rodó sus ojos hacia su hermano mayor, su impaciencia estaba escrita en toda su cara.

–¡Emmett! –gritó ella.

–¿Qué? Es para una clase de lectura del Tarot y para predecir el futuro. Tal vez haya algunos avances nuevos, o incluso mejor, ¡tal vez podrías enseñarles una cosa o dos! –él se rio entre dientes, claramente divertido por su propia lógica. Emmett devolvió la mirada de desprecio de Alice –¿Qué? ¡Era esto o un Slinky!

Observé fascinada su discusión. Estaba distraída cuando sentí que Edward me dio un regalo. Pero antes de abrirlo, saqué su regalo de mi parte del montón. Él me sonrió y la vergüenza en su expresión me hizo querer besarlo justo allí, pero me resistí ya que no me quería avergonzar delante de toda su familia.

Tímidamente abrí el paquete, era una caja plana que estaba hermosamente envuelta y decorada con una gruesa cinta. Quité la tapa y noté que había una cantidad significativa de polvo en los artículos adentro. Decir que estaba confundida era poco.

–¿Edward? –pregunté sin estar segura de qué más decir.

Edward levantó un CD antiguo y lo sacó de su soporte, dándole la vuelta para dárselo a Jasper, que cruzó la habitación y lo metió en el estéreo de la pared. Una vez que pulsó "play", una hermosa música de piano llenó la sala e inmediatamente reconocí la canción de Esme. Después de un momento, lo entendí.

Volví a mirar el paquete y noté lo que parecían ser tiquetes aéreos antiguos que decían "Jacksonville, Florida". Los tomé y descubrí varias fotos de Edward debajo. Eran las mismas fotos que habían desaparecido cuando él me dejó hace tantos años.

Lo miré para encontrarlo observándome con atención y su mirada estaba llena de un contraste entre amor absoluto y completa ansiedad.

–Edward –le pregunté sin aliento –¿de dónde salió esto? Cuando te fuiste –mi voz se quebró –no pude encontrar esto. ¿A dónde fueron estas cosas?

Edward acarició suavemente mi mejilla y sus ojos dorados me deslumbraron.

–Cuando me fui, te prometí que nunca volvería a interferir en tu vida, pero no podía irme sin dejar un pedazo de mí contigo. Cuando tomé la peor decisión de mi vida y te dejé ir, corrí de vuelta a la casa de Charlie y las puse debajo de las tablas del piso. De esa forma, siempre habría un pedazo de mí todavía contigo

Volví a mirar el paquete, con el polvo espeso en cada artículo, y supe que me estaba diciendo la verdad.

–Pero, ¿cómo llegaron aquí? ¿Cuándo? –pensé que sabía la respuesta, pero necesitaba escucharla.

Emmett se acercó detrás de su hermano y le dio una palmada en el hombro a Edward con su enorme mano.

–Emmett y yo entramos en propiedad privada cuando nos reunimos con los lobos. No estábamos juntos en ese momento, pero algo en mi corazón me decía que tenía que traerlas de vuelta conmigo

Emmett se aclaró la garganta, lo que llamó mi atención.

–Bella, esperamos hasta que la familia saliera y luego fue fácil. Solo forzamos el candado de la puerta de entrada, subimos a tu habitación anterior y levantamos las tablas del piso. Cogimos las cosas, volvimos a poner todo en su lugar y estuvimos fuera de la casa en minutos. Después de todos estos años juntos, nos volvimos muy buenos en las cosas ilegales –parecía un niño en una tienda de dulces pensando en ello.

–¡Emmett! –dijo Esme en tono de reproche, pero sin ninguna convicción real.

–Oh, vamos, Esme. No hicimos nada malo. Sólo estábamos recuperando algo que el dueño anterior dejó –bromeó Emmett, guiñándole un ojo a su madre.

Miré el paquete que tenía delante y luego volví a mirar a Edward. Mi mente parpadeó con imágenes y recuerdos de lo horrible que me sentí cuando se fue. Una vez más me di cuenta de que realmente me había amado todo este tiempo. Ahora tenía una prueba física de ese hecho. Lo besé con todo el amor y adoración que sentía por él. Me estaba devolviendo el beso con avidez cuando ambos nos dimos cuenta de que la habitación se había vuelto extrañamente silenciosa. Paré el beso, casi temerosa de mirar a los ojos de los demás. Finalmente levantamos la vista para ver a todos y cada uno de los miembros de la familia sonriéndonos.

Sintiendo nuestra vergüenza, todos rápidamente volvieron a abrir sus regalos, rompiendo el silencio en la habitación. Edward me dio otro regalo, este era similar en tamaño y forma.

–Aún no has abierto el tuyo, Edward

–Lo haré. Pero abre este primero, ¿por favor? –Yo dudé –¿Por favor? –repitió él.

Estuve de acuerdo, abriendo lentamente la tapa. Adentro había mucha escritura, así que levanté los papeles y busqué rápidamente para obtener más información. Edward había comprado un viaje para nosotros; unas vacaciones privadas durante mi descanso a mediados de invierno.

–Supuse que como nunca podríamos ir a Florida, podríamos ir a otro lugar –él me sonrió, antes de que él reiterara –Solo nosotros dos

Estaba más que entusiasmada con la idea de pasar una semana entera a solas con Edward, simplemente teniendo un tiempo ininterrumpido juntos. Asentí alegremente hacia él, metiendo todo de nuevo en la caja con cuidado, y luego presioné mi regalo nuevamente en su mano.

–Me encanta –mis cejas se levantaron, esperando a que abriera su regalo –Ahora, ya hice lo que me pediste. Es tu turno

Edward me devolvió la sonrisa antes de volver su atención al regalo. Rápidamente abrió el sobre que le había entregado, sacando la carta que había escrito para él.

Mi querido Edward,

Te aferraste a nuestro amor, incluso cuando pensé que lo había perdido para siempre.

Ahora que sé que fue real, que estabas allí cuidándome, incluso cuando no podía verte. Sé que continuarás cuidándome, amándome y manteniéndome a salvo.

Entonces, ¿qué tiene esto que ver con tu regalo de Navidad? Arreglé todo para tomarnos nuevas fotografías, solo tú y yo. Un nuevo comienzo exige nuevas tradiciones.

Espero que sepas que espero ser una parte permanente de tu vida y espero que entiendas lo mucho que te amo.

Gracias por nunca renunciar a nosotros.

Tuya para siempre,

Bella

Edward me sonrió. Él sabía que nunca antes había sentido que encajara en las fotos con él, y la expresión de sus ojos me mostró que él entendía exactamente lo que quería decir con este regalo. Sabía que no era tan buena siendo romántica como lo era él, pero realmente esperaba que le hubiera gustado. Él me acercó más a él para pasar sus labios por mi frente.

–Te amo, Bella. Es perfecto

Alice llegó a donde estábamos sentados y se dejó caer en frente de nosotros.

–¿Puedo vestirte para las fotografías? –bromeó ella.

–Por supuesto. No me gustaría que alguien más me vistiera

–¿Bella? –preguntó Alice vacilante.

–¿Qué?

–Esto estuvo bien

Sabía a qué se refería, pero pensé en torturarla un poco más.

–¿Qué estuvo bien, Alice? –pregunté con la mirada más inocente que pude hacer.

Alice rodó sus ojos y un pequeño suspiro escapó de sus labios.

–Esto… las sorpresas. Creo que esto podría estar bien cada año, si lo quieres hacer

Jasper golpeó el aire con su puño y gritó.

–¡Sí!

Edward y yo nos reímos junto con toda la familia. Nuestra familia.

–Alice, ella no irá a ningún lado, así que creo que definitivamente podemos comenzar una nueva tradición familiar –respondió Edward por mí.

Los Cullen recogieron sus tesoros navideños, pero Edward me tomó de la mano y me condujo hacia el porche delantero. Él me besó ardientemente, y me derretí con su toque.

–Te ves muy hermosa. Sé que no es muy común, pero estaría encantado si usaras ese color todos los días –él me besó de nuevo.

Escuché que la música cambiaba las notas que flotaban hacia nosotros. Era música lenta para bailar vals y no me resistí cuando Edward deslizó su brazo alrededor de mi cintura.

–¿Bailas conmigo? –preguntó.

Como si pudiera rechazarlo. Asentí ya que no confiaba en mi voz.

Bailamos un rato hasta que nos condujo hacia uno de los columpios dobles del porche. Una ligera nevada había comenzado a caer y me tomé un momento para reflexionar sobre cuán perfecta había sido la última semana.

–¿Bella? –la voz aterciopelada de Edward me llamó volviendo mi atención al presente.

–¿Sí?

–Tengo otro regalo para ti –la voz de Edward me hizo estremecer de anticipación.

Edward se quitó la chaqueta y la puso alrededor de mis brazos desnudos.

–Edward, no necesito... –la mirada en sus ojos cortó mis protestas.

Edward buscó en su bolsillo, sacando una pequeña caja de terciopelo negro. El ritmo de mi respiración aumentó, lo que lo hizo reír.

Abrió la caja, y allí, envuelto dentro de los pliegues de satén y terciopelo, había una pequeña banda de oro amarillo que tenía varias piedras multicolores.

Edward sacó el anillo y lo sostuvo para que pudiera verlo más claramente.

–Se llama 'Anillo dearest*'. Era de mi madre

Pasé el dedo por las piedras suaves y susurré.

–¿Esme?

–No –su voz era tranquila y levanté la vista para ver sus ojos contener un poco de dolor –perteneció a mi madre biológica, Elizabeth

Jadeé ya que no esperaba esa respuesta. La mano de Edward tomó mi mejilla y giró mi cara para que nuestros ojos se encontraran.

–En la época de mis padres, era costumbre dar una especie de anillo de promesa. Mi padre le dio este a mi madre cuando todavía estaba en la escuela de leyes. Las piedras representan cada letra en la palabra dearest: diamante, esmeralda, amatista, rubí, otra esmeralda, zafiro* y finalmente, topacio

Volví a mirar el anillo, notando cada piedra preciosa y haciendo una pausa para recordar qué letra representaba cada una. Mis ojos se posaron en el topacio, una amarillo que coincidía exactamente con el color de nuestros ojos.

–Oh Edward, es exquisito

Edward tomó mi mano izquierda y con su pulgar comenzó a trazar círculos suaves sobre mi tercer dedo. Él volvió a mirarme y su intensa mirada dorada me dejó sin aliento.

–Bella, ¿tomarás esto, por ahora? ¿Aceptas este anillo entendiendo que muy pronto lo reemplazaré por un diamante que significa que serás mía en todos los sentidos para siempre? –su voz era tranquila, pero estaba llena de emoción.

–Edward, no necesito un diamante. Solo te necesito a ti –respondí.

–Bella, solo necesito un poco más de tiempo, por favor trata de ser paciente conmigo –el tono de su voz era silencioso.

Oh ya veo.

–Está bien, Edward. Lo entiendo –entonces tal vez él no quiere casarse conmigo ahora, está bien. Lo curioso fue que mi corazón comenzó a dolerme de nuevo, pero puse cara de valiente, esperando que mi voz no revelara mi decepción.

Edward puso su mano sobre mi boca para calmarme, antes de que su mano libre encontrara mi barbilla e inclinara mi rostro hacia él.

–Bella, he esperado diez años para hacerte esa muy importante pregunta, y necesito que sea perfecto, para los dos. Voy a pedirte que te cases conmigo, tengo toda la intención de hacerlo; No quiero nada más. Por favor di que me crees –su mirada era intensa.

Puede que él no fuera capaz de leer mi mente, pero realmente me conocía.

Asentí, incapaz de apartar mis ojos de su amorosa mirada.

–Entonces, ¿aceptarás este anillo? ¿Por ahora? –puso énfasis adicional en las últimas dos palabras y retiró su mano de mi boca, la sonrisa que se estaba formando en su cara era difícil de ignorar.

Asentí, incapaz de apartar mi mirada de la suya, cuando al fin encontré mi voz le respondí.

–Sí, definitivamente lo acepto –Edward deslizó el anillo en mi dedo, me quedaba perfecto. Se inclinó hacia adelante y me besó dulcemente.

–¿Alguna vez entenderás cuánto te amo? –preguntó Edward y su tono exasperado hizo que me encogiera.

–Lo estoy intentando–le ofrecí.

Edward me sonrió, se levantó llevándome con él y me envolvió en sus brazos. Pude oír a Alice chillar adentro anunciando que faltaban diez segundos para la medianoche. Comencé a caminar hacia la puerta principal, pero Edward me detuvo y me llevó de regreso a sus brazos.

–Tenemos la eternidad para estar con ellos. Disfrutemos el inicio de este año nuevo a solas

Contamos los segundos juntos y luego escuchamos los fuegos artificiales que estallaron en el patio trasero. El resto de los Cullen disfrutaban de la vista, pero yo solo podía mirar la hermosa cara de Edward. La música suave seguía sonando, y Edward comenzó a bailar conmigo otra vez, inclinándose para besarme profundamente mientras nos balanceábamos juntos en el porche.

Él apoyó su frente contra la mía.

–Feliz año nuevo, Bella. Para esta fecha el próximo año, prometo que serás la señora de Edward Cullen –el tono de su voz era ronco y lleno de anhelo, y sentí que mis rodillas comenzaban a temblar. Me acurruqué más cerca de él, besándolo una y otra vez.

Esta era definitivamente una promesa que no solo creía, sino que definitivamente haría que cumpliera.

No podía esperar.

*Dearest: más querido, pero no lo puse traducido en la historia ya que así no tenía sentido el orden de las piedras.

*Zafiro en inglés empieza con S.

Esta historia se pone cada vez más dulce ^.^ ¡Gracias por leer y por todo el amor que le han dado a la historia!