Al día siguiente Harry y los gemelos partieron al Callejón Diagon, para ir a Gringotts. Habían decidido esperar un día para que no hubiesen tantos adultos alrededor: Arthur estaba trabajando en el Ministerio, Molly había ido a La Madriguera a buscar un par de cosas y la mayoría de la orden estaba en misiones para Dumbledore, el único que estaba en la casa era Sirius.
Decir que el día anterior fue difícil para Harry sería un eufemismo, no solo por el suspenso (que era en sí bastante fuerte) sino porque tenía problemas para estar cerca de Sirius, se sentía completamente traicionado por el hombre. No solo lo había tomado de su familia, sino que también había mentido hasta que la única opción era decir la verdad; incluso había permitido que se quedara con los Dursley, sabiendo que no compartían lazo sanguíneo alguno.
- Gracias por hacer esto chicos, sé que podrían meterse en un montón de problemas - Harry le dijo a los gemelos
- No hay problema Harry, ha pasado mucho..
- Mucho tiempo...
- Desde que nos metimos en problemas, casi...
- Una semana...
- Demasiado tiempo, la verdad - rieron terminando las frases de cada uno
Harry también rió entre dientes, solo los gemelos estarían felices de meterse en problemas.
- Tengo curiosidad sin embargo ¿por qué no le pediste a mamá que te acompañara a ver si tienes otro pariente? - preguntó George
Eso es lo que les había dicho, que estaba buscando un pariente para no tener que volver con los Dursley; aún no estaba preparado para que alguien más se enterara de que no sabía quién era su familia.
- Yo solo quería hacerlo por mi mismo - se sinceró Harry - No quería que hicieran un alboroto
- Si, definitivamente suena como algo que mamá haría - concordó Fred entrando al banco.
Harry caminó delante de ellos y se acercó a uno de los dundes.
- Hola, soy Harry y... me gustaría hacerme un examen de linaje
- Ven conmigo - ordenó el duende luego de mirarlo por unos segundos y bajar de su puesto
- ¿Quieren venir? - le preguntó Harry a los gemelos, a pesar de todo lo que había dicho acerca de no querer que nadie se enterara, ahora no le apetecía entrar solo, después de todo esta era una de las cosas más espantosas que podía imaginar y necesitaba a alguien con él.
- Claro, Harry - dijeron a coro.
Con eso, los tres siguieron al duende hacia una habitación vacía, excepto por una mesa y un trozo de pergamino en ella.
- Vas a apuntar tu varita al pergamino y agitarla - explicó el duende - Y luego eso nos dirá tu nombre y el de tus familiares directos
- ¿Cómo mi varita va a decirle quien soy? - preguntó Harry, curioso
- Por tu núcleo mágico, por supuesto - obvió el duende
- Harry, el núcleo mágico de una brujo o de un mago se forma y registra al nacer, así es como el pergamino sabrá tu nombre, porque la historia familiar se registra al nacimiento - explicó George
El ex-ojiverde asintió con la cabeza, entendiendo la explicación de George ya que la del duende lo había dejado igual de confundido. Sin esperar más tiempo, apuntó con la varita al pergamino y la agitó, emitiendo un par de chispas, segundos después un nombre se empezó a formar.
Prewett Septimus Weasley.
Harry dejó escapar una exclamación de sorpresa cuando leyó el nombre y vio en shock como el resto de los nombres Weasley aparecía después.
Él era un Weasley.
- ¿Estás bien, Harry? - preguntó George cuando se acercaba, pero se detuvo en seco cuando vio el pergamino - ¡Mierda!
- ¿Qué? - Fred se unió a su gemelos y quedó en el mismo estado - ¡Mierda!
Harry apenas notó su presencia, estaba demasiado absorto en su propio shock. No sabía que esperaba encontrar en ese pergamino, pero esto definitivamente no lo era. De acuerdo con esto, los Weasley eran su familia, después de todo el tiempo que había pasado con ellos, resultaban ser su familia.
Su mundo comenzó a dar vueltas, no podía manejar esto. No le molestaba ser un Weasley, por el contrario, había deseado muchas veces ser parte de esa familia pero todo, en conjunto, era demasiado para soportar.
En las últimas veinticuatro horas se había enterado de que no era el hijo de James y Lily Potter, que James y Sirius lo había robado cuando era un bebé y que su verdadera familia eran, en realidad, los Weasley.
¿Cómo iba a hacerle frente a todo eso?
Sintió como su cuerpo se tambaleaba hacia atrás, obligando a George a salir de su conmoción y atraparlo
- ¡Whoa! - exclamó el pelirrojo - te tengo, amigo. Fred una silla
Fred, saliendo también del estupor, conjuró una silla y ayudó a su gemelo a poner a Harry en ella.
- Supongo que esto fue una sorpresa - dijo el duende
- ¡Por supuesto que fue una maldita sorpresa! - gritó George - Nuestro hermano fue declarado muerto hace quince años.
Aunque estaban estaban sorprendidos, ninguno de los gemelos dudó. Como George había dicho, el núcleo mágico se creaba al nacimiento y no cambiaba, nunca; no había manera posible de que hubiese un error en la prueba, Harry era su hermano enor, Prewett.
- Hay que ponerse en contacto con su Ministerio, entonces - dijo el duende.
Normalmente ellos no se involucraban en los asuntos de los magos, pero esto era diferente, Gringotts había hecho un trato hace siglos con el Ministerio para reportar cualquier secuestro que involucrase al banco. Este era claramente un caso.
Los gemelos se miraron entre sí y luego a su recién descubierto hermano, que seguía en estado de shock. No sabían mucho, solo que el chico allí sentado era parte de su familia y había sido robado por alguna razón.
Necesitaban respuestas.
- Hazlo - dijeron a coro.
