Entrometidos

No sabía muy bien por qué su padre había lanzado la señal de emergencia. El enfrentamiento que acababan de tener con los villanos había sido de los más simples del último tiempo. Eran muchos, sí, mas nada que el héroe número uno no pudiese manejar solo.

Sin embargo, él había lanzado una señal de emergencia a la que más de la mitad de los héroes que trabajaban en la agencia de Endeavor habían acudido. Muchos eran los villanos a los que debían apresar en esos momentos, pero más que difícil había sido aparatoso y destructivo, así que todos los que habían acudido al llamado terminaron llenos de polvo y con unos cuántos rasguños superficiales. Finalmente, lo más pesado -como lo había sido para él desde su época escolar- fue el ayudar a las personas del sector y convencerlos de que estaba todo bajo control.

En el camino fue que recordó que su casa estaba llena de gente y probablemente, la meta final de su padre era que sus amigos se fueran. Típico. O no tan típico en realidad, quizá quería descansar y sabía que cuando los cinco se juntaban (más Natsuo y Fuyumi) la casa de llenaba de ruidos hasta tarde.

Dejó que el agua corriera por un rato más sobre su cuerpo, sentía que estaba cansado, aunque más que por el enfrentamiento, había tenido que padecer demasiadas emociones durante el día: sus amigos se habían pasado de la raya, pero de una u otra forma les agradecía ya que sin su intervención no habría logrado esa cita para el día siguiente con Ochako (ni esos besos robados, no iba a olvidarse de los besos). Cerró la llave del agua de la regadera y a tientas entre el vapor comenzó a buscar la toalla para secarse. Salió despreocupadamente del cuarto de baño para vestirse, a lo lejos podía escuchar a sus hermanos viendo televisión.

Se puso los pantalones del pijama con parsimonia, mientras que caminaba hacia su cuarto pasando la toalla por su cabello. Se encontró de frente con su padre en el camino.

- ¿Qué ocurrió con la chica? -Le soltó. Shōto le sostuvo la mirada.

- Nada concreto aún -por supuesto que sabía a quién se refería. Desde que Ochako les salvara de un ataque directo de Dabi que su padre había puesto sus ojos en ella; año tras año le hacía una oferta para ingresar en su agencia, pero ella siempre declinó. También sabía que le interesaba de sobremanera que se transformara en parte de la familia (no que se lo hubiese dicho de forma directa, pero los comentarios de Natsuo y Fuyumi en algún momento llegaron a sus oídos y no le había molestado tantola idea: lo que carecía su individualidad ella lo suplía con un carácter aguerrido que le hacía falta a los Todoroki).

- Eso no es lo que escuché en el salón.

- Deberías de dejar de escuchar a escondidas las conversaciones de tus hijos.

- No escuché nada a escondidas, Natsuo me lo gritó en la cara cuando ingresé -y de la nada, la voz de Endeavor cambió para imitar (de mala forma) a la voz de su hijo: - Shōto por fin se puso de novio con Ochako-chan. ¿Por qué dejas que tu hermano trate tan informalmente a tu novia?

- Aún no lo es -le respondió y siguió caminando hacia su cuarto, ya había tenido suficiente de interactuar con su padre por el día, más aún considerando todas las emociones por las que había pasado-, mañana pregúntamelo.

- ¡Más te vale que hagas las cosas bien! -Le soltó con voz fuerte. Después de tanto escuchar a sus otros hijos hablar de ella, él también se alegraba de que por fin pasase a ser parte de esa familia, su carácter era lo que todos necesitaban, incluso con ella ahí podrían volver a traer a Rei.

Apenas ingresó a su habitación pudo escuchar los sonidos de su teléfono, clara señal de que había un sinfín de mensajes llegando en esos momentos. Se puso la parte de arriba del pijama y soltó la toalla sobre una silla, tomó el móvil y se dejó caer sobre el futón para leer tranquilo los mensajes:

Midoriya: ¿ya sabes a dónde la vas a llevar?

Midoriya: Puedo oírla dar vueltas en su cuarto murmurando cosas.

Midoriya: Tsuyu está intentando calmarla porque no cree que vayan a verse mañana…

Midoriya: Deberías responder a sus mensajes.

Midoriya: Responde a sus mensajes, ¡maldición!

Midoriya: y dile a tu futura novia que me devuelva a la mía.

Sonrió un poco, alguna vez que fuese él a quien le tocaban los momentos histéricos. Recordaba perfectamente la época en que recién había comenzado a salir con Tsuyu y junto a Ochako e Iida se iban a su cuarto en los dormitorios para ayudarle a escoger un atuendo para salir con él… como si Shōto fuese experto en esas cosas.

Shōto: estaba dándome un baño.

Escueto como siempre. Después de tantos años, por supuesto que eso podía explicarlo todo… al menos Deku tenía la capacidad para interpretar de forma correcta los mensajes que pudiera enviarle.

Volvió a la pantalla principal y miró los siguientes mensajes: unos cuántos de parte de Iida, probablemente hablaran sobre el mismo tópico; otros de Natsuo que decidió ignorar; por fin encontró los que buscaba.

Ochako:¿fue real lo de hoy?

Ochako: es decir… sí, ¿verdad?

Ochako: Tsuyu-chan no ha dejado de molestarme en el camino, aunque Tenya-kun la ha hecho callar varias veces.

Ochako: Sé que no debes tener el teléfono a la mano… debería de dejar de escribir tonterías…

Y desde ahí ningún mensaje más. Conociendo la personalidad inquieta de la mujer, sabía que no enviar más mensajes le debió costar mucho esfuerzo.

Shōto:Volví hace poco, estaba dándome un baño por eso la demora.

Ochako: Perdón por molestar.

Respuesta inmediata. Realmente debió de estar expectante, le pareció tierna la actitud.

Ochako: Entonces mañana…

Ochako: Porque si te arrepentiste no hay problema…

Ochako:Puedo entender que te hayas confundido…

Shōto: Mañana a las 12.00 en Koishikawa Kōrakuen, dime la línea de metro que más te conviene.

Ochako: Namboku… creo.

Shōto: te espero en la salida hacia los jardines. Llevo comida.

Un pulgar hacia arriba fue lo que recibió por respuesta. No sabía el caos que había desatado en el departamento que sus amigos compartían.

Soltó el teléfono y se encaminó hacia la sala de su casa: si Fuyumi quería tener una cuñada, tendría que hacerle este favor.


Ahogó un bostezo contra su mano mientras esperaba que el tren comenzara a avanzar. La noche en su departamento había sido demasiado movida, incluso para ella.

Apenas le mostró el mensaje a Tsuyu, la chica le avisó a Iida (que se había quedado a cenar con ellos en el departamento) y esté ingresó al cuarto de Ochako arrastrando a Midoriya. Esbozó una sonrisa al recordar la mirada perpleja de su amigo al enterarse de que lo que iba a presenciar en esos momentos era un ritual que el grupo había tenido desde que él iniciara su relación con Tsuyu. Aún podía escuchar en sus oídos los reclamos del peliverde cuando tenía diferencias sobre el atuendo con Tenya.

Después de una hora y media mostrando su ropa, el resultado habían sido unos jeans, una camisa de un rosa pálido, zapatos planos para poder caminar por el parque sin problemas y una chaqueta de cuero negro (en caso de que haga un poco de frío): todo simple y muy Ochako, nada muy elegante para ir a caminar en medio de la naturaleza. Se observó en el reflejo de una de las ventanas del vagón del metro en el que estaba y dio un suspiro: seguía igual de bien que cuando salió.

La voz del conductor le avisó que su parada se aproximaba así que se acercó a las puertas. Observó la hora en su móvil y se percató que tenía un mensaje de Shōto, enviado hacía unos momentos. Tuvo un pequeño sobresalto al pensar que el hombre tuvo algún contratiempo y no se aparecería.

Shōto: acabo de llegar, te espero en el lugar acordado.

Un suspiro de alivio escapó de sus labios y comenzó a subir las escaleras hacia la salida. El inconfundible cabello blanco y rojo sobresalía gracias a la altura del chico. Camino lentamente hacia él para no tropezarse por la emoción, tocó su hombro.

- Shōto-kun -al oír su voz se dio la vuelta inmediatamente. Linda como siempre, le sonrió y le mostró la cesta que traía.

- Fuyumi nee-san me debía unos favores.

- ¡YAY! -Nerviosa y todo, Ochako jamás dejaría de ser feliz por comida gratis.

- ¿Vamos?

Un asentimiento de parte de la castaña bastó para que él comenzara a caminar. Esperó a que Uraraka se pusiera a su lado, afortunadamente no era un día en que el parque estuviese concurrido, así que podían caminar tranquilamente sin preocuparse de que alguien pasara a empujar a la chica. Permanecieron en un silencio cómodo la primera parte del camino, pero pronto Ochako comenzó a hacer conversación sobre cómo había sido su camino hacia el lugar, lo que habían hecho en la noche anterior y haciendo preguntas al hombre acerca de la emergencia del día anterior. Shōto respondió todo con un tono tranquilo, pero con la sombra de una sonrisa constante en sus labios.

No se dieron cuenta cuando ya estaban en la entrada al parque, la chica comenzó a buscar su cartera para pagar la entrada, pero su acompañante se le adelantó.

- Es nuestra primera cita, no voy a dejarte pagar por nada -le dijo cuando ella intentó devolverle el dinero, esperó a que guardase los yenes que le había ofrecido y se decidió por fin a tomar su mano.

- Siempre pensé que tu mano de este lado estaría fría -comentó medio nerviosa al verse tomada de la mano derecha del chico.

- Mito -respondió el chico-, para eso tendría que tener mi individualidad activada. El resto del tiempo mi temperatura corporal es la de cualquier persona. -La chica asintió con la cabeza- No me vas a hacer flotar, ¿verdad?

- Solo si estoy muy nerviosa o emocionada podría perder el control -murmuró la chica.

- Entonces, solo tengo que asegurarme de que tus manos estén ocupadas -ante la confusión de la chica, Todoroki le entregó la cesta que llevaba y se inclinó: ahí estaba, un tercer anhelado beso. Ambos agradecieron que, a pesar de estar cerca de la entrada, en el puente no hubiese nadie para observarlos.

Se concentró en no perder el control de su individualidad para no hacer flotar la comida que consumirían ese día, pero al mismo tiempo se enfocaba en los labios sobre los suyos. Una de las manos del hombre se fue a posar en su nuca, mientras que podía sentir la otra rodeando su cintura, acercándola un poco más a él.

Escuchó el jadeo de la chica y se aprovechó de que sus labios estuvieran entreabiertos para profundizar el beso, ya no era un quinceañero aprendiendo a besar, sabía lo que quería y cómo ansiaba besarla… no iba a esperar meses para besarla de esa manera. Su corazón se agitó al percatarse que de que ella le respondía con la misma efusividad. A lo lejos se escucharon los gritos de unos niños, así que se separaron lentamente. Sin quererlo, Ochako soltó un sonido de insatisfacción.

- Hay más de donde vino ese, pero estamos en un lugar público -murmuró en su oído, sintiéndose orgulloso de la respiración agitada de la mujer a su lado, aunque él no estaba mucho mejor.

Volvió a tomar la canasta de las manos de Uraraka y una de las manos de ella, haciendo que sus pasos los adentraran más en el parque. Antes de llegar a la cascada encontraron un lugar en donde acomodarse para hacer su pequeño picnic. Comieron comentando el paisaje a su alrededor, por más veces que visitaran ese lugar junto a sus amigos y otros compañeros de la UA, no dejaba de maravillarles la belleza del parque y que se mantuviese aún en su forma original después de tantos años.

Shōto le acercó una servilleta a la chica para que se limpiara unos granos de arroz que habían quedado en la comisura de sus labios luego de comer un onigiri. La joven le agradeció con una sonrisa y le mantuvo la mirada.

- ¿Qué ocurre? -Su interlocutora negó con la cabeza.

- Es solo que… esperé mucho tiempo para esto.

- También yo -fue la respuesta del hombre, que comenzaba a guardar algunas de las cosas que habían sobrado.

- ¿Cuándo? -Shōto se quedó pensativo por unos momentos.

- Desde la graduación, más o menos -la chica sonrió, por supuesto que él siendo tan serio y cuidado no iba a pensar en nadie más hasta que su relación anterior no hubiese finalizado-. Siempre has sido importante, pero cuando te despediste de mí porque te ibas a ir con tus padres por una temporada… entré en pánico. Cuando se lo comenté a Fuyumi se rio en mi cara y me explicó qué era.

- Fuyumi siempre te ha salvado en este tipo de situaciones.

- Esa vez me dijo que esperara, que con el tiempo me daría cuenta de qué era -le tendió una mano para ayudarla a ponerse de pie. Cuando lo logró la acercó a su cuerpo y la miró a los ojos-. Cuando volviste fue un mar de emociones -Ochako le devolvió una mirada interrogante-. Volvías para decirme que vivirías aquí, pero que trabajarías en otra agencia…

- Recuerdo la indignación de tu padre cuando decliné su oferta y me fui con Beast Jeanist.

- Yo también estaba indignado.

- ¡Pero era una oferta única! Son muy pocas las mujeres que acepta reclutar… aunque creo que solo lo hizo porque conmigo Bakugō era capaz de trabajar…

- No hablemos de él, por favor -la chica comenzó a reír un poco, pero fue rápidamente acallada por un breve beso que su acompañante depositó en sus labios.

- ¿Tú? -le preguntó, retomando la conversación que estaban teniendo antes. Por toda respuesta, Ochako se tocó el cuello en donde se podía apreciar una quemadura, Todoroki uso una de sus manos para seguir a la de la chica y quitó su mano de ahí. Con cuidado acarició ese sector.

- No me percaté de ello hasta mucho después -comenzó a explicar-, en ese momento lo único que me interesaba era que te mantuvieras vivo… -llevó una de sus manos hacia el pecho del hombre, en donde sabía que latía su corazón-. Más adelante fue cuando me percaté de mis verdaderas motivaciones, no puedo decir que en ese momento haya sido amor, pero fue el inicio. -Llevó su mano hacia su nuca y comenzó a moverla- No cualquiera se habría atrevido a saltar enfrente de Dabi de esa manera para parar un ataque -una risa nerviosa escapó de sus labios, esperando así eliminar la atmósfera pesada que se había formado.

- En ese entonces no entendía nada -le contestó Shōto, iniciando nuevamente su caminata por el parque, con la mano de la castaña bien aferrada en la suya-, en mis recuerdos solo está tu cuerpo en llamas abrazado al de Dabi y a lo lejos los gritos desesperados de Bakugō y Kirishima.

- Creo que Bakugō aún no me perdona por eso.

- Ni yo lo perdono a él por su descuido.

- No fue su descuido, tenía todo calculado -respondió rápidamente la chica, con un tono de molestia en su voz.

- ¿Calculado para qué? ¿Para casi morir envuelta en llamas? -El tono de voz del joven también denotaba molestia. Se mantuvieron en silencio por unos metros más. Vieron pasar a un grupo de niños de preescolar, quienes los saludaron con entusiasmo. Ochako les devolvió el saludo con la misma alegría, mientras que él solo atinó a hacerles un asentimiento con la cabeza.

- Así es nuestro trabajo -le respondió luego de que pasaron los niños-, vamos a pasar por situaciones como esa muchas veces más de las deseadas.

- Estar a mi lado también será peligroso.

- Estar con cualquier héroe es peligroso.

- Soy el hijo del héroe número uno… tengo una diana en la espalda para cualquier villano -abruptamente, Ochako soltó su mano y se puso frente a él con una mirada amenazadora.

- ¿Intentas disuadirme de esto? -Le preguntó con enojo mientras movía una mano entre ellos.

- Ochako… yo… -no esperó la respuesta. Al notar que estaban solos nuevamente, la chica se estiró hasta alcanzar los labios del hombre. Un nuevo beso, esta vez más rudo, no tanto cargado de cariño como de una promesa secreta.

- Ambos escogimos esta profesión -le miró con decisión cuando se separaron-, prefiero esto a estar sin ti.

Soltó la canasta y la abrazó con fuerza.

Los gritos de Endeavor resonaron en su cabeza en ese momento:

- ¡No vayas a cometer alguna estupidez! -Le había gritado momentos antes de que saliera de su casa: ahí estaba parte de su familia en la puerta para despedirlo-. Y no vuelvas sin que hayas formalizado tu relación con ella.

- ¡La queremos en la familia! -Exclamaron sus hermanos al unísono.

Esta vez fue él quien buscó los labios de la chica. Un beso necesitado, que respondía a la promesa que ella le había hecho en el anterior. Un beso más profundo que hizo que Ochako suspirara, que involucró un par de mordiscos leves, un poco más de saliva, un poco más de amor.

- ¿Es muy pronto para decir que te amo? -Se separó solo un poco de sus labios para hacerla pregunta, Uraraka sonrió y rozó sus labios nuevamente.

- Llevo casi tres años esperando oír eso -le respondió la chica. Sentir su cálido aliento sobre sus labios hizo que ansiara nuevamente besarla, así que lo hizo.

Al final, no lo dijo expresamente. Pero entre ellos las cosas siempre había sido así: más de acciones que de palabras, los múltiples besos robados, regalados y pedidos que se dieron durante ese día en el parque eran demostración suficiente.

Que los Todoroki estuvieran felices, porque ahí les iba una nueva integrante (y por supuesto que con ella iba todo el resto del grupo que eran como sus hermanos… ahora sí que Endeavor no iba a poder deshacerse de ellos ni en su propia casa).