Capítulo 6.- "Nociones básicas"
El personal que trabajaba en la Torre del Hokage no dejaba de mirar a la joven mujer que estaba sentada en una de las sillas en la sala de espera. Con su cabello azulado y sus ojos violetas no podía pasar desapercibida aunque lo intentara.
Llevaba allí cerca de quince minutos y todavía estaba a la espera de que Kakashi la recibiera. La última vez que lo vio aceptó su oferta de trabajo, pues estaba convencida de que no se le volvería a presentar una oportunidad así en la vida. Sin embargo, Kakashi olvidó mencionarle que él no era un simple shinobi que trabajaba como jefe en la Torre de Konoha, sino que él era el mismísimo Hokage.
—Señora, el Hokage la recibirá ahora mismo —dijo uno de los empleados.
—¿El Hokage? —Ella miró confundida al hombre y se puso de pie tomando su bolso—. Yo estoy aquí por Kakashi Hatake, no por el Hokage.
—Usted no es de esta aldea ¿verdad? El shinobi más brillante, Kakashi Hatake es nuestro líder —dijo con orgullo.
—Su líder —musitó—... ¡¿QUÉ?! —Nashira se mordió el pulgar mientras procesaba la noticia—, Ese cretino... Como sea, ¿puede indicarme el camino?
—Suba la escalera de caracol que está frente a esta puerta, una vez arriba, vaya hacia la derecha, es la primera puerta.
—Gracias —dio unos pasos y se detuvo—. Ah, y por cierto, soy señorita, no señora.
Casi pudo oír todos los murmullos detrás de su espalda una vez que cruzó la puerta para salir de allí.
Por su parte, Kakashi se mantenía entretenido releyendo su libro Icha Icha Tácticas y lamentándose una vez más por la muerte de su gran autor.
Oyó el tocar de la puerta, cerró el libro y lo guardó en un cajón de su escritorio. Se colocó en una postura firme y aclaró su garganta.
—Adelante.
La puerta se abrió y Nashira asomó la cabeza.
—Disculpe excelentísimo Hokage, estoy buscando a un sujeto que coquetea con ancianas, ¿lo ha visto? Me dijo que su nombre es Kakashi.
Kakashi rodó los ojos.
—Sí, está bien, olvidé mencionarte que soy Hokage. Ahora deja el drama y entra, por favor. Quiero explicarte de qué va tu trabajo.
La joven ingresó a la oficina y se sentó frente al escritorio mientras observaba a su alrededor.
—Me dijiste que no eres originaria de Konoha ¿de dónde eres?
—Soy de la aldea del Valle Rocoso. También pertenece a este país pero es un pueblo pequeño ubicado muy lejos de Konoha.
—El Valle Rocoso —repitió Kakashi—... Me suena ese nombre pero ¿en dónde lo habré escuchado?
—Oye ¿por qué nunca te quitas esa máscara? ¿Tienes alguna deformación que no quieres que los demás vean? —Nashira dejó de ver las fotografías de los Hokages para observarlo directamente desde su lugar.
—Es por gusto propio, toda mi vida la he usado.
—¿Puedo verte el rostro?
—No. Bien, antes de explicarte cuáles serán tus funciones, necesito saber más de ti. Es indispensable que conozca a los empleados.
Kakashi se levantó para tomar un libro gordo de la estantería y volver con él colocándolo sobre el escritorio y abriéndolo para comenzar a tomar nota.
—Nombre completo.
—Nashira Kitayaka.
—Edad.
—Veintinueve.
Los ojos de Kakashi se desviaron hacia la mujer y ella lo notó.
—¿Qué? ¿A caso pensaste que era más vieja?
—No, no... Bien, sigamos... Estado civil.
—Felizmente soltera, apúntalo tal cual.
—¿Hijos?
—Ninguno gracias al cielo.
—Tienes un odio rotundo por la vida —musitó Kakashi, Nashira sólo arrugó la frente—. Dijiste que eres de este país... ¿A qué te dedicabas anteriormente en tu pueblo?
—Era artesana. En realidad he tenido muchos trabajos.
—¿Tienes familia? ¿Madre, padre, hermanos...?
—Sólo tengo una tía paterna.
—Correcto —Kakashi seguía anotando.
—94-68-96.
El Hokage alzó la vista sin comprender esos números, ella sonrió.
—Son mis medidas... Digo, ya que quieres saber todo de mí.
—18 centímetros —contestó.
Nashira se mantuvo unos segundos callada hasta que vio los ojos de Kakashi cerrarse en una mueca de burla.
—¡Eres un asqueroso! —Exclamó ella, Kakashi soltó una carcajada— ¡¿Cómo te atre...?! ¡Eso fue...! ¡Ush! —Se estremeció abrazándose a sí misma— ¡Eso es jugar sucio!
—Tú empezaste con esto. Como sea, la entrevista terminó —cerró el libro—. Llegó la hora de explicarte tus funciones.
(...)
Habían pasado la mañana entera hablando sobre el trabajo de la joven, Nashira además de ayudar a Kakashi a comprender a las mujeres, sería su asistente personal ayudándole a ordenar papeles, programar sus visitas, entre otros deberes. Eso quitó una gran carga a Shikamaru, quien había pasado los últimos meses saturado de tareas.
Durante la hora de comida, Kakashi decidió que sería buena idea si aprovechaba el tiempo para su entrenamiento, así que fue directo a la recepción donde se encontraba la mujer de cabello azulado. Para su sorpresa, la encontró muy entretenida observando por la ventana; pensó que probablemente ella no se percató de su presencia, sin embargo, no pudo jugarle una broma pesada porque ella volteó indicándole que guardara silencio.
—¿Qué?
—Shh... ¡Ven!
Kakashi se acercó y miró por encima de ella a través del cristal. Los ojos se le abrieron cuando vio esa escena estrictamente prohibida para cualquier ser humano en la aldea: Sasuke y Sakura abrazados.
—Nashira, no veas eso —la volteó por los hombros
—¿Por qué no? De todas las parejas que he visto hasta el momento, ellos son los más naturales. Los demás se miran muy sobreactuados, pero ese chico se ve que la quiere.
—Creo que Sasuke se está despidiendo de Sakura, le he dado una nueva misión esta mañana... Sakura va a matarme.
—¿Sakura es algo tuyo?
—Es mi ex alumna, fui su sensei durante su etapa genin. Ahora es una médica-ninja muy reconocida.
Nashira miró de nueva cuenta por la ventana y ya sólo se encontraba la pelirrosa mirando hacia donde su amado caminaba. El rostro lleno de melancolía que invadía a Sakura le estremeció por dentro y la misma sensación fue compartida.
—¿Te molesta que te llame Kakashi frente a los demás?
La repentina cuestión tomó desprevenido a Kakashi, el tono con el que Nashira le estaba hablando era uno más ameno; ella seguía con su vista a través del cristal.
—En realidad, me gustaría que me dijeras Hokage frente a los empleados, sólo para evitar malos entendidos y problemas.
—Bien, entonces así será. ¿Cuándo empezaremos con las lecciones?
—Puede ser ahora mismo, si no te molesta ¿con qué vas a iniciar?
—Con las nociones básicas de la mujer —Nashira alzó su dedo índice—, pero primero necesito que me expliques la situación a la que te enfrentas y por qué hay cuatro mujeres interesadas en casarse contigo.
(...)
Tras una larga explicación de las extrañas e inesperadas solicitudes de matrimonio, Nashira concluyó que esa situación era más compleja de lo que se esperaba. En su vida jamás imaginó que terminaría trabajando para el líder de una aldea sólo porque éste necesitaba entender a las féminas.
Estiró los brazos y soltó un suspiro, se rascó la mejilla y empezó a dar su discurso a un hombre de cabellos grises que la miraba casi suplicante.
—Déjame ver si lo entiendo, dices que no quieres casarte porque estás acostumbrado a la soltería y eres feliz así.
—Correcto.
—Sin embargo, por órdenes de estos ancianos consejeros ahora estás obligado a aceptar a una de las cuatro candidatas para beneficio de la aldea, por lo que ellos te sugieren que te cases con la hija del Señor Feudal.
—Ajá.
—Pero casarte con la hija del Señor Feudal significa ponerte la soga al cuello porque quedarás a merced de su posición económica y tú tan sólo eres un shinobi de renombre que en realidad no tiene ningún estatus social, ni un patrimonio extenso y poderoso que pueda tener más peso en contraste con quien podría ser tu futuro suegro por lo que te verías limitado a obedecerlo y hacer feliz a su hija hasta el día que ella se canse de ti y te bote como un pedazo de basura.
Kakashi se quedó atónito ante la velocidad con que Nashira habló y explicó exactamente todo lo que él desde un principio había estado pensando.
—¡Eso! ¡Eso es lo que yo digo! —Kakashi se levantó emocionado de su lugar.
—Bueno, pues entonces si lo que quieres es conservar tu libertad, no te cases y ya.
—Te he dicho que las cosas no son tan fáciles, estoy atorado en esta situación y créeme que no podré salir fácilmente. Ha pasado mucho tiempo, y además ya se han autorizado las entrevistas por lo que es demasiado tarde para retractarme.
—Entonces quieres escoger a la menos compleja para poder divorciarte de ella ¿no?
—Sí, eso quiero... Aunque —Kakashi se rascó la sien.
—¿Aunque?
—Bueno es que estaba pensando que si no me va tan mal en mi matrimonio... Tal vez deba quedarme casado.
—¿Y por qué me dices que quieres estar soltero si ya piensas que casarte no sería un problema? —Nashira se cruzó de brazos con indignación.
—Tranquila, es sólo algo que se me ocurrió. Igual puede que no suceda, pero descartando a la hija del Daimyō... Puede ser que alguna de las otras tres candidatas sea una buena persona y ya estando en el asunto, hasta me resulte atractiva la idea de casarme.
Nashira suspiró de nuevo y echó la cabeza hacia atrás.
—Y dicen que las mujeres somos complicadas... A ver Kakashi, ¿te quieres casar o no? Necesito tener eso muy en claro para darte mejores consejos.
—Te confesaré algo —Kakashi caminó hacia el gran ventanal de su oficina y se recargó en la orilla de la pared—. De un tiempo a la fecha me pesa más la soledad, llego a casa como de costumbre pero me siento muy vacío... Hay días en los que pienso que estar acompañado no es tan mala idea.
Nashira apoyó sus brazos sobre el escritorio de Kakashi y recargó su rostro en ellos; se quedó pensativa unos segundos y cerró sus ojos recordando un evento en su vida de años pasados.
—¿Cuántos años tienes, Kakashi Hatake?
—Treinta y cuatro.
Ella lo miró a los ojos y luego vio hacia la cicatriz que recorría su ojo izquierdo. Se preguntó cómo terminó con ella en su rostro y si ése era el motivo por el que él no quería mostrar el resto de su cara.
—No eres un anciano, todavía —expresó—. Sin embargo, ya te duele estar solo así que vamos a encontrar a la chica indicada para ti y tu problema de soledad. Comencemos con la primera lección: "¿Qué buscan las mujeres en un hombre?".
—¿Tengo que tomar nota? —Preguntó Kakashi mientras buscaba un bolígrafo en su chaleco.
—Por supuesto, para que repaces en tu casa y no te sientas tan vacío. Toma —le extendió un cuaderno—, anota aquí.
—¿Y bien? —Kakashi la miró y en su mano sostenía el bolígrafo
—Déjame decirte que las mujeres buscamos cosas distintas en un hombre dependiendo de nuestra edad y por supuesto del para qué necesitamos a ese hombre. Por ejemplo, en tu caso... Eres un líder de aldea, algo popular por lo que me has contado, "maduro" —movió sus dedos en el aire— y excelente ninja. Tengo que deducir que estas señoritas quieren casarse contigo porque eres Hokage, así que vamos a tomarlo de esta manera: Las mujeres "que son candidatas a casarse contigo" —enfatizó—, buscan de ti, tu prestigio temporal.
—Mi prestigio temp... —Kakashi dejó de escribir para reflexionar sobre eso— Me pregunto si Naruto estará listo pronto —pensó.
—Leo en esta hoja que tus candidatas son una tal Kurotsuchi que es nieta del líder de otra aldea y por lo que se menciona, próximamente ella también será líder. Tenemos a otra que es ninja y se llama Maya y finalmente Ziradia que es médica —Nashira se mordió el labio mientras analizaba—. Dos ninjas, una con más prestigio que otra y una médica... Interesante.
—¿Cuál crees que me convenga?
—Mira, echando un vistazo rápido, Kurotsuchi no te conviene porque su abuelo es poderoso y eso significa que querrá intervenir en tus decisiones. Tratándose de un anciano te echará en cara el matrimonio con su nieta por lo que, si después te arrepientes, divorciarse de ella no será cosa sencilla.
—Vaya... No había pensado en eso.
—Tampoco te conviene Maya. Es la ninja recomendada por la Mizukage, y como la líder es una mujer decidida, fuerte e independiente, estoy segura que ya aconsejó a la mujer. Créeme Kakashi, yo sé lo que te digo... No será su abuela pero va a ser como una suegra para ti.
Kakashi estaba maravillado escuchando a Nashira desprender toda esa sabiduría y dándole un enfoque muy distinto a lo que cualquier otro pudo haberle planteado.
—¿Entonces la última candidata es la que debo escoger?
—Bueno... Ziradia es médica así que debe tener más calidez humana que las anteriores. Se quemó las pestañas para conseguir éxito en su profesión lo cual indica que se trata de una mujer inteligente y habilidosa. Pero —habló antes de que Kakashi lo hiciera—, por lo mismo no es de fiar.
—¿Qué? ¡Pues ya no queda ninguna! —Manifestó Kakashi con confusión— La hija del Señor Feudal está vetada de estas opciones.
—Sólo digo que por el momento Ziradia es la menos peligrosa, vamos a esperar a conocerlas personalmente y luego te diré cuál me convenció más.
—Si tú estuvieras en mi lugar ¿a quién escogerías? —Se cruzó de brazos.
—Yo mataría a los ancianos consejeros —Nashira sonrió—. A mí nadie me va a obligar a casarme para beneficio de una aldea.
(...)
La tarde llegó a la aldea y la jornada laboral terminó. Para Kakashi había sido un día lleno de nuevos descubrimientos y por primera vez en mucho tiempo no se sentía tan cargado de trabajo. Nadie lo molestó para asuntos innecesarios, no se vio obligado a atender visitas inapropiadas ni a llamarle la atención a nadie...
«¿Qué estaba pasando?»
Salió de su oficina y bajó la escalera, se encontró con Shikamaru que también se preparaba para retirarse; al verlo notó algo raro en las expresiones de su rostro.
—¿Todo está bien?
—Sí, todo está en orden.
—Te miro preocupado, eso no es buena señal y menos viniendo de ti.
El moreno sólo rió pero en su risa había algo que sonaba más a nerviosismo y tragedia que a pura gracia.
—Bueno... He tenido problemas matrimoniales, es todo.
—¿Te vas a divorciar? —Kakashi preguntó imaginando el peor de los casos.
—¡No, no! Eso no va a pasar —aclaró—, sólo ha sido una diferencia de opiniones.
Un ruido proveniente del estómago de Shikamaru los hizo mantenerse en silencio. La orejas del subordinado se tornaron completamente rojas y una mueca de arrepentimiento se le dibujó en la cara.
—Mi turno terminó así que me retiro por hoy —dijo.
—Parece que tu esposa no te ha preparado la comida ¿eh?
Con resignación, Shikamaru le contó un poco de su triste situación.
—Le he dicho algo indebido y ya tiene dos días así, sin dirigirme la palabra. Es un fastidio todo esto.
—¿Y ya te disculpaste con ella?
Nashira había entrado a la habitación con su bolso colgado, todo parecía indicar que también estaba por irse a casa.
—¿Eh? —Shikamaru la miró con sorpresa.
—Disculpa que me entrometa en tu conversación, es sólo que te miras devastado. Si crees que tuviste la culpa de que ella esté así, entonces dile que lo lamentas —puso su mano en el hombro de Shikamaru para brindarle su apoyo moral, luego miró a Kakashi—. Me retiro su Excelentísimo Señor Hokage.
—Gracias por tu arduo trabajo, Nashira. Descansa y nos vemos mañana.
La mujer de cabello azulado salió de la Torre dejando a ambos hombres observándola...
—¿Dónde conoció a esa mujer? Es algo extraña.
—94-68-96 —masculló Kakashi sin dejar de verla—. Sí, es una mujer rara. Pero me está ayudando a entender a las de su género. Sólo no se lo digas a nadie, no quiero que los consejeros estén enterados.
—Las entrevistas son en dos días, ¿cree usted que podrá salir limpio de todo esto?
—Eso es lo que espero.
Esa noche mientras Kakashi repasaba sus apuntes recordó la pregunta que Nashira le hizo... ¿Se quería casar o no?
Si observaba el matrimonio de Shikamaru podía darse cuenta que sus días eran inciertos y su esposa era alguien difícil de manejar.
Naruto y Sai parecían más felices con sus respectivas vidas matrimoniales; Sasuke siempre estaba descartado de sus ejemplos porque nunca mostraba emoción alguna referente a su nueva vida con Sakura, al menos no delante de los demás pero la sonrisa amplia en la cara de Sakura cada vez que él estaba de regreso en la aldea, lo delataba.
—Entonces las mujeres quieren ser escuchadas —leyó sosteniendo su cuaderno—, preguntar ¿cómo están? Si se sienten bien y cómo ha estado su día... Cielos —se dejó caer de espalda sobre el colchón—... Si tan sólo no me hubiera convertido en Hokage nada de esto estaría pasando.
Sus ojos se desviaron hacia el teléfono inalámbrico que descansaba sobre su buró y pensó que sería buena idea darle uno a Nashira... Por si acaso.
Hice un dibujo digital de Nashira por si alguien desea verlo, lo he publicado en mi cuenta de deviantart (zekirina) /dc6q6zr
Es todo, gracias por leer.
