Capitulo 2 – 3,000

Estoy recostada en sobre la hierba silvestre, siento como el viento me hace cosquillas en el rostro, estoy en un estado profundo de relajación, respiro profundo y exhalo lentamente; abro los ojos y todo esta oscuro, no puedo ver ni mi propia nariz, me levanto lentamente hasta quedar sentada en posición de loto; de pronto siento una presencia frente a mi - ¿Quién es? – pero no hay respuesta alguna, pero comienzo a escuchar un sonido, como el gruñido de un perro a lo lejos; de pronto veo como de las sombras comienza a emerger el rostro de una bestia mitad hombre mitad lobo, una bestia que hacía siglos no había vuelto a enfrentar; tenía un hocico unos centímetros más corto que un lobo común, enormes colmillos que sobresalían de él, tanto en la parte superior como en la inferior, un pelaje negro brillante y unos enormes ojos negros en su totalidad. Estoy tan asustada que no puedo mover ni un musculo; siento su mirada fija en mí y no puedo apartar mis ojos de "eso", empieza a gruñir mientras se va acercando lentamente, veo la condensación de su aliento cada vez que exhala y percibo ese olor putrefacto de muerte emanar de su hocico. Se detiene a pocos centímetros de mi rostro, siento como quiere penetrar en mis pensamientos y someterme a su mandato, me resisto como pocas veces, sé que estoy perdiendo la batalla pero no puedo permitir que se apodere de mi cuerpo de nuevo, sería una catástrofe y el remordimiento no me dejaría en paz.

Por fin se da por vencido y yo dejo escapar una larga bocanada de aire, no me había dado cuenta que sostenía el aliento. Cuando siento que por fin se retira a lo apartado de la oscuridad logro escuchar algo – muy pronto todo será mío – comienza a reírse a carcajadas, una risa lúgubre que helaría la sangre del más valiente; cuando por fin creo que desaparecerá, se abalanza sobre mi y lo último que veo son sus afilados dientes.

En ese instante me despierto alterada, mi respiración acelerada, estaba sudando, siento como se me pega la ropa, es realmente molesto, y como siempre mi compañera absorta en sus sueños adolecentes.

Son aproximadamente las 6:00 de la mañana, el tren está arribando a la estación central, y será mejor que nos bajemos antes de llegar, no quiero que los vigilantes nos molesten, ha sido un lago viaje y lo último que quiero es estar sentada en una pequeña habitación en una silla incomoda y con dos incompetentes preguntándome porque abordábamos el tren ilegalmente, aunque no veo cual es el problema, si solo estamos en los vagones de carga, no es como si estuviéramos ocupando un lugar en primera clase.

Desperté a mi camarada, recogí mis pertenencias, una simple mochila tipo militar, después de todo mi estilo de vida nómada no requiere mucho, trato de no dejar rastros de mi presencia a donde quiera que vaya. Esta ha sido mi vida desde hace siglos, viajando de pueblo en pueblo, sin entablar conversación alguna a excepción de solicitar hospedaje o comida; debo de permanecer en constante movimiento si quiero evitar que los ladrones y cazadores vengan tras el tesoro que resguardo.

Hace más de dos mil años que vago por el mundo cazando y capturando a los Orphans que escaparon esa noche, hace más de dos mil años que mi vida terminó y la diosa me encomendó esa tarea; podre descansar una vez que el ultimo de los malignos sea devuelto a su celda y la llave doble vuelva a unirse para sellar la puerta que los mantenía en confinamiento; no he de morir hasta que se cumpla lo acordado.

Desde entonces he "vivido" una vida vacía, sin ningún sentido más que el simple propósito que cazar esas bestias para lograr terminar con mi patética existencia.

Esta existencia me ha llevado por todo el mundo, he sido testigo injusticias, destrucción, desolación y muerte que casi toda señal de sentimientos que alguna vez pude tener ha sido borrada. Lo único que me mantiene en movimiento es la promesa que hizo la diosa, de quitarme la vida una vez concluya mi faena. Ya no pertenezco a este mundo, ya no debería existir en esta época, pero mi transición al siguiente me fue aplazada; soy un cuerpo vacio, un alma en pena cuyo único refugio es entre las sombras.

Sin embargo cuando ya lo creía todo perdido, las cosas comenzaron a cambiar, hace quinientos años, cuando conocí a esta familia.

Hace medio siglo, mi presencia en esta tierra comenzó a ser recurrente, por razones que aun no logro entender; cada 5 años he de regresar, lo único que tengo muy en claro es que si no lo hiciera, el dolor y la ansiedad dentro en mi pecho no desaparecerían, es como si ese ejercito quisiera volver a salir abriéndose paso por mis profundidades.

Saltamos del vagón en la última curva y caímos sobre un llano, a partir de ahí comenzamos nuestro camino hacia la casa de la familia Viola, una de las familias más antiguas de la ciudad, sus antepasados fueron de los primeras familias en establecerse y fundar la ciudad, y ha sido la única que se ha mantenido a lo largo de los años.

Mi relación con esta familia comenzó hace 500 años.

Caminamos por las calles de la ciudad como cualquier otro habitante pero nuestra apariencia no pasa desapercibida por el resto de la gente; hace una semana que no nos aseamos debidamente; traemos una túnica que nos cubre todo el cuerpo y una capucha que no deja ver nuestro rostro, el desierto fue muy cruel con nosotras estas últimas semanas que estuvimos viajando por él, vivir a la intemperie tiene sus desventajas. Cuando lleguemos espero que la anciana nos brinde de su hospitalidad como siempre lo ha hecho y nos permita descansar apropiadamente.

La ciudad es hermosa, clásica, el centro de la ciudad estaba poblado completamente por edificaciones neoclásicas monumentales, mientras que en sus alrededores comenzaban a experimentar con nuevos estilos y técnicas; llena de plazas, jardines, calzadas y sinfín de lugares para el esparcimiento y recreación, la ciudad de Fukka es la más grande del reino, importante en lo que se refiere a comercio y finanzas, y poseedora del puerto más grande de los cinco reinos. La influencia artística y cultural de la ciudad es de las más fuertes. Además, en ella se encuentra la sede del reino de Windbloom lo que también la convierte en un importante punto de las relaciones internacionales. Cuna de los avances tecnológicos, médicos y en lo referente en educación, es un destino turístico que se debe visitar al menos una vez en la vida.

Nos dirigimos hacia el norte, a la zona boscosa y retirada de la cuidad donde se localiza la mansión Viola, con sus enormes jardines al frente y a los costados de la edificación y un enorme laberinto circular formado por arbustos y rosales en la parte posterior. La mansión, una magnifica construcción de tres plantas con un majestuoso frontón al frente con un bajo relieve que narra la historia de la familia y su llegada a esas tierras; soportado por 6 columnas jónicas sobre tres escalones de cantera blanca que llegan a la entrada principal; alrededor de se extienden unos pasillos resguardados por columnas del mismo estilo que las principales, provocando un juego de luces y sombras conforme avanza el día.

Después de un par de horas de caminar, mi compañera finalmente empieza a cuestionarme.

- Sigo sin entender por qué tenemos que regresar a esta ciudad, lo hacemos cada 5 años –

- Ya te lo he dicho, yo tampoco lo comprendo, pero si no lo hago mi cuerpo no lo soportaría y sabes lo que pasaría si no llegara a controlarme - le respondo mientras frunzo el seño al recordar esta misma plática 5 años atrás en este mismo sendero. No recuerdo que el camino fuera tan largo y cansado, está comenzando faltarme el aire. – es el único lugar donde me siento en paz. –

- Si, recuerdo el incidente, tengo un buen recuerdo de ese día; pero no entiendo cómo es que tu condición se mejora al estar en este lugar, no tiene ningún antecedente relevante del que este enterada. –

Sigo mirando al frente sin prestarle mucha atención – tal vez sea eso precisamente lo que me mantiene tranquila y lo que me permite recuperar fuerzas. –

- ¿Recuperar fuerzas? ¡¿De qué hablas?! Pero si eres la gran Natsuki Kruger, la princesa de hielo exterminadora de Orphans, la invencible Kruger – cada que escucho esos calificativos se me revuelve el estomago - con su fuerza, agilidad y reflejos sobrehumanos, quien con su puño destrozaba la cabeza de mil bestias, con su poder hacia retumbar la tierra, descendiente del gran Kruger, el gran lobo gris, su mirada fri… - me detengo de repente y la interrumpo antes de que siga con su parloteo – Nina, ¡Nina, escucha! Realmente no estoy de humor para escuchar todas esas historias que la gente ha inventado sobre mí; la realidad es muy diferente. Lo único que quiero es terminar con esta maldición y descansar en paz.

Después de unos eternos minutos, por fin llegamos a las puertas de la mansión, me acerco al portón principal y cuando estoy a punto de tocar la reja, esta comienza a abrirse lentamente; tal vez la anciana si me está esperando después de todo.

Antes de que dé un paso dentro de la propiedad, Nina da su último argumento. – odio cuando hablas así, tal vez no lo quieres ver Natsuki, pero como yo lo veo, fuiste escogida para hacer grandes cosas, ayudar a las personas, no solo regresar unas cuantas bestias a sus prisiones, y cumplir el capricho de una diosa inútil; has evitado tanto sufrimiento, salvado tantas vidas; tal vez ahí está la verdadera clave para que te liberes de tu sufrimiento, pero tus ojos están cegados, no ven más allá de tu egoísta deseo de morir – a tales palabras no supe que responder y me quede ahí parada con la boca abierta tratando de formular una respuesta coherente, sin resultado aparente. Nunca me había contestado de esa manera, esta vez realmente está molesta, sin embargo, ¿Tan ciega estoy? ¿Estaba tan dolida en ese momento que no comprendí las palabras de la diosa? ¡No, claro que no!, haber vivido 3 milenios cargando con la culpa y en soledad me da la razón, estoy en todo mi derecho de anhelar la muerte que se postergó ese día, estoy muy cansada; de cualquier forma ya no pertenezco a este mundo.

Mientras tanto, en el interior de la mansión, una joven de cabello castaño y ojos carmesí, se encontraba recostada sobre su cama muy concentrada en el libro que tenia a la mano, cuando sintió una ráfaga de viento colarse por la ventana sintiendo una sensación muy familiar, un escalofrió que conocía muy bien; voltea hacia la ventana de su habitación, se levanta y se acerca al cristal y una tenue sonrisa se dibuja en sus labios – es ella – susurra a la nada.

Sin perder un momento más, sale corriendo de su habitación y se dirige por un lago pasillo hasta una gran habitación en el fondo, toca la puerta y una voz gruesa y gastada le concede la entrada.

El cuarto era enorme, decorado con finos detalles en dorado en todas sus paredes, el techo decorado con una hermosa pintura en toda su superficie, en tonos ocres y dorados; contaba la historia de la familia desde sus inicios. Al centro de la habitación se encontraba una cama Queen Size con dosel y en ella, la figura de una anciana descansando.

La joven se acerca silenciosamente y se sienta sobre el costado de la cama con cuidado, a la derecha de la anciana; se acerca al oído y le susurra unas palabras.

- ¿abuela?, ya está aquí, por fin ha llegado – al abuela lentamente abre los ojos y dirige su mirada a la joven – que esperas mi pequeña, dale la bienvenida – coloca su mano temblorosa sobre las de la joven – yo bajare en un momento, dile a una de las asistentas que venga a ayudarme – la mujer se detuvo y apretó con fuerza su mano contra la de la joven – no te preocupes mi niña, ya todo estará bien. – le dedica una tierna sonrisa antes de que la adolescente se retire a paso veloz.

La joven camina apresurada por el pasillo cuando de pronto imágenes de un sueño cruzan por su mente, un sueño que tenía desde hace ya varios años.

Se ve corriendo descalza por un bosque, es de noche y esta helando, pero no puede detenerse si es que quiere seguir con vida; sus piernas están cansadas, ya no puede dar otro paso sus pies están mal heridos y congelados, de pronto tropieza con una raíz de un árbol que se encontraba levantada y cae violentamente sobre las frías hojas secas del suelo; el sonido alerta a su perseguidor, quien se detiene para identificar la dirección de la que provino el ruido e inmediatamente reanuda su persecución. La joven ya no puede más y solo puede darse la vuelta, quedando boca arriba; la luz de la luna está muy brillante esa noche, el cielo está despejado y se pueden apreciar las miles de estrellas en el firmamento. Los pasos de su acosador están a solo unos metros de ella, sabe que sus posibilidades de huir son de cero, lo único que le espera es la muerte. El sujeto por fin llega a su presa y se detiene justo en frente de ella, tiene algo brillante en la mano pero no se distingue que puede ser; cuando reanuda sus pasos, una enorme bestia salta detrás de la joven y se interpone en su camino, cortando el paso a su perseguidor. La bestia esta en cuatro patas y comienza a gruñir lentamente; la bestia voltea a verla, como si le preguntara si se encuentra bien, pero lo único que puede ver es un color verde brillante proveniente de sus ojos, la joven se pierde en ese color esmeralda y todo a su alrededor parece desvanecerse; es en ese momento que despierta de su aturdimiento y se da cuenta que esta quieta a medio pasillo.

Sacude su cabeza para espantar esas imágenes y reanuda su marcha, llega a la escalera principal pero se detiene en el barandal; los asistentes ya las habían hecho pasar y estaban esperando en el vestíbulo; ella está paralizada en el lugar, no puede mover ni un musculo, sus piernas no reaccionan, se queda mirando fijamente a la joven visita hasta que logra atraer su atención; Natsuki siente la presencia de alguien más y en cuanto el mayordomo se retira para seguir con sus obligaciones, levanta su mirada hasta el final de la escalera, sus miradas se cruzan y la joven viajera le dedica una pequeña sonrisa, algo dentro de ella se había encendido. Por su parte la joven de ojos carmesí no pudo apartar su mirada y se perdió en los hermosos ojos de la viajera – esmeraldas – susurro al recordar ese mismo color de ojos en su sueño, en la bestia.