Capítulo 7- Antes y Después.


- ¿Qué hacemos aquí? – pregunto una curiosa morena mientras bajaban una escalinata hacia el corazón del castillo

- Necesito mostrarte algo –

- ¿mostrarme algo? –

- Así es, necesitas saber algo muy importante –

- Y ¿Por qué yo? –

- Sabes Natsuki, no he sido del todo sincera contigo –

- ¿A que se refiere? – llegaron a una enorme cueva, en el centro se encontraba un pequeña ojo de agua cristalina, se podía escuchar el caer del agua procedente de las paredes de lugar, estaba iluminada por el propio liquido, en una tonalidad azul; en el centro de la laguna se encontraba una pequeña isleta formada de puros cristales, del centro surgía un conjunto de estalactitas formando un circulo, mientras que sus gemelas estalactitas descendían del azul techo de la cueva, dejando una separación suficiente para albergar una gran perla negra, que se encontraba flotando entre ambos elementos. - ¡Wow, esto es hermoso!, ¿Dónde estamos? –

- Dime Natsuki, ¿crees en el destino? – dio un largo suspiro antes de proseguir, si sus visiones eran correctas, debía ser lo más precisa y directa con la pequeña.

- Mmm… no lo sé – la pequeña encogió los hombros

- Yo sí creo en él, sabía que algún día nos volveríamos a encontrar –

- ¿volver a encontrarnos? –

- Te contare una historia – la princesa se puso frente a la isleta y comenzó su narración - Hace siete años la princesa de estas tierras dio a luz a una hermosa niña de ojos verdes; desde el día de su concepción, cuando la sintió moverse en su vientre, en el momento que escucho su primer llorido se convirtió en la razón de su existir; fueron días de gozo y dicha hasta que la maldad apareció. Al séptimo día de su nacimiento, cubierta por la oscuridad de la noche, una bestia entro al castillo y se llevo a mi pequeña, la bestia sabia que la niña seria su perdición, así que debía deshacerse de ella a como diera lugar; escondiéndose en las profundidades del bosque, a territorio prohibido, alejándose los más posible del castillo para cumplir su cometido –

- ¿y qué fue lo que hizo? – la curiosidad era evidente en esos ojos verdes.

- A pesar que su corazón le decía que un mal se acercaba, cuando la princesa se dio cuenta ya llevaba mucha ventaja, se dio la orden y todo el castillo se movilizo para encontrarla, se reviso cada rincón del bosque pero todo esfuerzo había sido en vano. Su padre, un legendario guerrero de las montañas del norte, no descanso hasta encontrar a la bestia y su pequeña hija – al recordar tan amargos momentos, las lagrimas amenazaban con salir de su ojos

- Y ¿encontró a la bestia? –

- Si la encontró, pero ya había sido demasiado tarde, la bestia estaba inconsciente al lado del rio y la pequeña no se encontraba por ningún lado; por catorce largos días se busco por todo el rio sin encontrar nada lucho con ella durante horas hasta que la derroto pero la pequeña había desaparecido, la había arrojado al rio para que la naturaleza se hiciera cargo, pero los espíritus del bosque tuvieron compasión de la bebe y la condujeron con una pequeña familia en los límites de la región, en una pequeña aldea escondida entre los árboles, solo una pequeña vereda los comunicaba con el camino principal –

- ¿una pequeña… familia? –

- Así es, el padre, la madre y un pequeño, quienes encontraron a la bebe a las orillas del rio. Su padre guerrero la busco por días, recorrió todo el rio hasta llegar a la aldea, una vez ahí su corazón se regocijo al ver que su pequeña seguía con vida, justo en ese momento entendió lo que había pasado y lo que tenía que hacer, así que con mucho dolor en su corazón, dejo a la pequeña al cuidado de la humilde familia de la aldea, sabía que la amarían incondicionalmente y no dejarían que nada le pasara, era la única manera de mantenerla a salvo de los futuros araques que el reino pudiera sufrir; dio una última mirada a la familia y regreso con las manos vacías –

- Entonces abandono a su propia hija? – pregunto una muy confundida e intrigada Natsuki

- Los padres hacen cualquier cosa por sus hijos, y si la seguridad de su propia hija significaba mantenerla alejada de ellos, era un sacrificio que estaba dispuesto hacer; créeme cuando te digo que ningún padre desea alejarse de sus hijos, darían sus propias vidas por ellos, su propia felicidad con tal de verlos felices –

- Entonces ¿Qué paso? –

- Muy en el fondo de nuestros corazones sabíamos que nos volveríamos a encontrar , volveríamos a estar juntos, los espíritus no lo habían dicho y así lo creímos, también nos dijeron que nuestra pequeña haría grandes cosas, seria quien liberara esta tierra de su maldición y se volvería muy fuerte, así está escrito, ese es su destino –

- Y usted… ¿Por qué no fue con él? – la pequeña estaba tratando de entender la historia que la mujer frente a ella le relataba, sabia en el corazón que tenía que ver con ella, pero su cabeza se rehusaba a aceptarlo.

- Yo no puedo alejarme por mucho tiempo del castillo, tengo una misión que cumplir, y si no cumpliera con ella todos estaríamos en peligro; esa es mi maldición – la mujer trataba de contener las lagrimas que luchaban por escapar de sus ojos.

- Pero… -

- Recuerdas el segundo día después de que despertaste, te acerque a un espejo y te mencione el gran parecido que teníamos – era demasiada información que procesar en un solo día, instintivamente Natsuki comenzaba a retirarse de la mujer de larga cabellera, un paso a la vez - ¿sabes lo que significa esa marca roja que tienes en tu costado izquierdo – la pequeña instintivamente se toco su costado, a la vez que negaba con la cabeza, sus ojos comenzaban a anegarse de lagrimas.

- No –

- Esa marca es distintiva de mi familia, nuestra familia, es la marca del juramento que se hizo con nuestra sangre, de la primera mujer de la familia, este fue su legado –

- ¡No! –

- Es nuestra maldición –

- ¡Cállate! – Natsuki empujo a la mujer haciendo que callera sobre su espalda, dándole oportunidad de salir corriendo de ese lugar abrumado.

Uno de los soldados que se encontraban custodiando la entrada se percato de la conmoción y se aventuró a entrar al lugar, mientras bajaba la escalinata vio a lo lejos a su princesa tendida en el suelo tratando de incorporarse mientras que la pequeña Natsuki corría en su dirección completamente asustada; el soldado se preparo para interceptar a la pequeña cuando escucho la voz de la princesa.

- ¡déjala ir, deja que se vaya pero no la pierdas de vista, que no salga de la ciudad! – confundido por las ordenes que se le habían dado, se detuvo abruptamente dejando espacio para que la pequeña saliera del lugar, no sin antes sentir un pequeño empujo propinado por la propia Natsuki.

La joven morena paso de lado del soldado en la puerta y siguió su camino, recorrió un enorme pasillo con grandes ventanales a su derecha y una enorme pared de piedra a su izquierda, atravesó una enorme puerta en arco y llego a un gran salón de fiestas dentro del castillo, donde varias persona de la servidumbre la observaban con curiosidad.

Abrumada y confundida la pequeña Natsuki miraba a su alrededor buscando una salida, que le permitiera escapar de esas paredes de piedra y cristal que la habían aprisionado durante los últimos días; sentía una gran pesadez en su pecho, el aire se rehusaba a entrar a sus pequeños pulmones y la cabeza comenzaba a dar vueltas, tendría que salir de ahí inmediatamente, escapara hacia un lugar libre; entonces lo vio, la salida hacia su libertad, las puertas principales del gran salón daban hacia un enorme patio, donde se podía observar la cálida luz del sol y la brisa fresca del exterior. Retomo su camino y salió del palacio, topando a su paso con algunas personas que realizaban sus tareas habituales, los soldados de la guardia observaban con curiosidad el alboroto que la pequeña hacia en si intento es huida.

Varios metras detrás de ella la seguía el soldado, siguiendo las órdenes que la princesa le había dicho, "déjala ir pero no la pierdas de vista, que no salga de la ciudad"

La joven morena atravesó el patio y llego a la galería porticada que separaba el lugar de la ciudad. Siguió corriendo aun cuando el aire le faltaba, tropezando con cualquier persona que se travesara en su lugar; en cierto punto decidió virar en su camino y llego a un callejón lleno de puestos de mercaderes; sin embargo cuando dio vuelta choco de frente con otra pequeña, haciendo que dicha joven tirara todos los víveres que había comprado, cayeron al suelo de espaldas y mientras una frotaba el lugar que había hecho contacto con el suelo, la otra se encontraba hiperventilando mientras miraba hacia el claro cielo hasta que perdió el conocimiento.

El sol comenzaba a ocultarse tras las montañas, en pocos minutos todo se oscurecería y comenzarían a encender las antorchas de la calle.

Dentro del castillo, yacía sobre una enorme cama, una Natsuki completamente agotada por los eventos de horas antes; a su lado, la princesa se encontraba leyendo un libro, quien no se había apartado de ella desde que el soldado que la perseguía había regresado con ella en sus brazos; de vez en cuando sus verdes esmeraldas se posaban sobre las sabanas brancas de la cama que cubrían el pequeño cuerpo de la niña solo para cerciorarse que el subir y bajar de su pecho continuaba.

Fue muy arriesgado soltar tanta información a una pequeña de esa edad, sabía que algo como eso pasaría, pero no había reparado en como reaccionaria para evitar que se saliera de control, provocando todo ese alboroto dentro y fuera del castillo.

Por fin escucho unos pequeños quejidos provenientes de quien ocupara la cama, marco la página en que se había quedado y deposito el pequeño libro sobre la mesa de noche a un costado de la lecho.

- Tranquila Natsuki, estas a salvo – tomo la mano derecha de la niña y la dio un pequeño apretón para asegurarse que la sintiera, pero dicha mano fue retirada instintivamente.

- ¿Dónde estoy? -

- Estas en el castillo, te desmayaste en la ciudad y Vladimir te trajo -

- quiero irme a mi casa, no quiero estar aquí -

- no puedo hacer eso, no puedo dejarte ir -

- ¿por qué no? -

- escucha Natsuki, se que todo esto es muy confuso y repentino pero tenias que saber la verdad; no pretendo ocupar el lugar de tu madre, de hecho estoy infinitamente agradecida con ella por haberte cuidado y amado todo este tiempo -

- entonces ¿qué es lo que quiere?-

- solo quiero que entiendas la verdad que te he contado y quiero ganarme un lugar en tu corazón, si me lo permites - Natsuki desvió la mirada hacia las sabanas arrugadas, aun era una niña, ¿como esperaba que comprendiera todo eso?

- te dejare sola para que estés mas cómoda - la princesa se levanto delicadamente de la silla donde se encontraba y se dirigió hacia la puerta de madera de la habitación -

- mmm... yo... -

La princesa escucho el titubeó de la niña y se detuvo antes de salir de la habitación, esperando escuchar lo que la pequeña quería decir.

- gracias - fue lo único que escucho de la morena antes de que se cubriera con las sabanas y se acurrucara en un rincón de la amplia cama.

- de nada Natsuki - la princesa salió de la habitación y cerró la puerta; habiéndose percatado de que no había nadie en las cercanías se recargo en la puerta y se fue deslizando lentamente hasta quedar sentada sobre el frio suelo del pasillo; alumbrada solo por la luz de la luna que entraba por el gran ventanal del pasillo, lentamente su lagrimas recorrían su mejillas hasta llegar a su mentón, donde caían sin que nada las detuviera sobre las finas ropas que vestía, se cubrió su boca con ambas manos para evitar que sus sollozos fueran escuchados.

Dos días después ambas mujeres regresaron a la cueva bajo el castillo, en esta ocasión Saeko le explico cómo fue que se formo la perla y porque debía protegerla.

- mi sangre ayuda a mantener estable la joya, cada cierto tiempo debo derramar una pequeña cantidad sobre ella. -

- ¿Por qué su sangre? -

- recuerda lo que te conté, la perla es un contenedor y necesita energía para continuar su función; han pasado mil años desde que se formo y la energía con la que se formo se está agotando, la sangre es energía, energía vital y la perla solo acepta nuestra sangre, sangre llama a la sangre -

- y ¿Qué es lo que desea de mí? -

- bueno… tu eres la siguiente en la línea de sucesión, cuando yo me haya ido tu tendrás que protegerla - Saeko vio el miedo en los ojos de su hija ante tales palabras - pero no te preocupes Natsuki, aun faltan años para eso, te enseñare todo lo necesario para que no debas preocuparte -

- entonces ¿qué hacemos aquí? –

- la perla debe de reconocerte, originalmente lo hubiera hecho cuando naciste, pero dadas las circunstancias – Saeko vio un dejo de desconfianza en los ojos de Natsuki – no te preocupes, solo será una pequeña gota de tu dedo, solo sentirás un pequeño pinchazo – Saeko acerco un pequeño banco de madera que había traído consigo y subió a la pequeña, tomo su mano derecha y coloco el dedo índice justo por encima de la joya, con una pequeña aguja picho el dedo de Natsuki y una pequeña gota de sangre cayó sobre la perla.

La perla comenzó a brillar y vibrar gradualmente hasta volverse de un rojo intenso que lograba iluminar gran parte de la cueva.

- Mmm… ¿eso es normal? – pregunto una confundida Natsuki mientras sujetaba su dedo herido.

- Eh… si… eso es normal –

En realidad no lo era, jamás había visto brillar la joya de tal manera, ni siquiera con su madre había hecho tal cosa, mucho menos con ella; algo había comenzado, lo sabía muy dentro de ella.

Las siguientes semanas pasaron con normalidad, Natsuki trataba de adecuarse a su nueva vida mientras que Saeko trataba de enseñarle todo lo posible para cualquier futuro que tuviera que enfrentar.

Pasaron los días, se convirtieron en semanas, pasaron las semanas, se convirtieron en meses; entre lecciones y entrenamientos, entre clases de etiqueta y de lectura el tiempo parecía avanzar con rapidez, jamás habría pensado que la gentil y tierna princesa Saeko se convertiría en una estricta tutora.

El cuarto mes se había cumplido y era tiempo de presentar a la futura reina ante su pueblo; se había organizado una gran ceremonia y un gran banquete para festejar el retorno de la princesa perdida y todo debía ser perfecto, incluso la vestimenta formal que toda persona de sangre real debía vestir, incluyendo la pequeña Natsuki.

- ¡Ni de broma voy a usar eso! – dijo la pequeña acorralada en una esquina de su habitación.

- Vamos miladi, son ordenes de su madre, ella misma lo escogió – Akane sujetaba un pequeño vestido verde de seda – es hermoso, no lo cree – trataba de convencerla de que se lo probara.

- ¡Ya te dije que no, jamás use vestido y esta no será la excepción! – sentencio Natsuki antes de hacer un movimiento rápido y escabullirse entre las piernas de la moza cuando se acerco para atraparla provocando que perdiera el equilibrio y se estrellara contra la pared.

- ¡Natsuki! –

Salió de prisa de la habitación y corrió por los pasillos y salir del palacio llegando al patio principal, cuatro meses habían sido suficientes para conocer todo el castillo de pies a cabeza, cada rincón, pasillo e incluso pasadizo los había memorizado a la perfección; faltaban algunos metros para su libertad cuando chocó contra otra pequeña que cargaba un cubo con agua.

- ¡Ouch! –

- ¡Ara! –

- ¡¿Por qué no te fijas por donde caminas?! –

- Disculpa, pero quien debió fijarse debió ser otra –

- ¡Princesa Natsuki! –

- ¿princesa? –

- ¡demonios! – Natsuki se levanto lo más rápido que pudo e instintivamente toma la mano de la joven con quien había chocado, temiendo que la acusara o algo por el estilo - ¡quítate del piso! –

Natsuki salió del patio principal y se adentro en la calles de la ciudad, arrastrando consigo a una desconocida que solo seguía a su opresora. Antes de llegar al cruce de cuatro calles dio un giro inesperado hacia su derecha, hacia un diminuto callejón, donde se escondieron detrás de algunos barriles esperando ver a sus perseguidores seguir su camino para poder escapar.

- Ara, ve cómo has dejado mi vestido –

- "¿vestido? " – Natsuki volteo molesta a ver a la importuna que había arrastrado todo el camino y no pudo evitar sorprenderse por la inusual belleza de la niña y sobre todo de sus intrigantes ojos color camín.


Un par de ojos color esmeralda por fin se dignan a ver la luz del día, después de un largo e inusual descanso.

- Por fin despiertas, me habías asustado, pensé que no ibas a despertar – una voz conocida rompe el silencio de la habitación, obligando a la ocupante de la cama a voltear sorpresivamente.

- ¿Dónde estoy? –

- Estas en una de las habitaciones de la mansión, ¿Qué no te acuerdas? –

- Si… es solo que todo está confuso… ¿Por qué pensaste que no iba a despertar? – pregunto una confundida Natsuki mientras se levantaba de la cama y se dirigía hacia la ventana cubriendo su cuerpo con una bata que encontró sobre las suaves sabana de seda.

- Son las tres de la tarde, aun para mí eso es demasiado tarde para levantarse –

- ¿dormí tanto tiempo? –

- Así es, pero eso no es todo –

- A que te refieres – volteo con una expresión de miedo en sus ojos la morena.

- ¿Recuerdas que dijiste que pensaría que todo habría sido una pesadilla? –

- ¿te refieres a Shizuru? –

- Bueno… más que provocarle miedo parece que le has despertado una gran curiosidad –

- ¿Por qué lo dices? ¿Qué hizo? ¿te dijo algo? –

- Regrese temprano por la mañana para ver como seguías, conociendo tus hábitos matutinos, pero seguías en un profundo sueño, así que me quede hasta que despertaras, unos minutos después llamaron a la puerta, cuando abrí me pareció ver que se molesto un poco el verme aquí tan temprano –

- ¿se molesto? –

- Así es, pregunto por ti, que como estabas, me confundió un poco su cuestionamiento hasta que me contó su "extraño sueño" – enfatizo las últimas palabras con sus manos.

- ¿Extraño sueño? –

- Si, deja de interrumpirme ¿quieres? – Natsuki frunció el ceño en señal de molestia pero a su compañera no le interesó, se sentó de nueva cuenta en la cama para seguir escuchando a su amiga.

- ¿Qué más te dijo? –

- Bueno… me conto que soñó contigo y un lobo, grande y negro; que de sus fauces salía una sustancia viscosa y mal oliente y como te devoraba lentamente mientras tu permanecías inerte frente a la bestia; se levanto aterrorizada a media noche y sin saber porque fue a dar al jardín, donde vio otro enorme lobo negro, sin embargo este no emanaba esa presencia terrorífica, más bien una mezcla entre soledad, dolor y angustia –

- ¿Todo eso te dijo? –

- Si, pon atención ¿quieres? – la morena volvió a fruncir el ceño ante dichas palabras.

- Pero lo que más le intrigo, o eso me dijo, fue ver el mismo color verde de tus ojos en ese animal antes de desmayarse – Natsuki arqueo las cejas incrédula por dicha historia – en resumen fue eso… y la pequeña marca de sangre en su almohada producto del golpe que se dio al desmayarse lo que la alarmo y por consiguiente venir a tu habitación para saber cómo estabas o si solo había sido un sueño –

- Y ¿Qué le dijiste? –

- Bueno yo… sabes que tiene cierto don para intimidar a las personas con su mirada y su aura ¿verdad? –

- En realidad no me eh percatado de eso –

- Siii… en fin, no tuve más remedio que dejarla entrar y que te viera por sus propios ojos –

- Que hiciste ¿Qué? –

- Tranquila, no hizo nada inapropiado – el rostro de Natsuki se enrojeció ante dicho comentario – solo permaneció al lado de tu cama unos minutos, en cuanto te vio su semblante preocupado cambio por uno más sereno y se fue –

- No esperaba que me recordara, estaba segura que asumiría que había sido alguna pesadilla –

- Creo que está claro lo que sucede –

- ¿De qué hablas? –

- Esa niña te estima demasiado, eres alguna clase de ídolo para ella –

- ¡Que tonterías dices! – Natsuki dejo salir una pequeña risa nerviosa al escuchar las palabras de su compañera –

- Sea lo que sea que le hiciste hace diez años ha perdurado, casi podría decir que se ha hecho más fuerte –

- Déjate de bromas Nina

- Admítelo Kruger Natsuki, tienes una admiradora, una muy linda debo admitir –

En esta ocasión la morena solo se limito a observar el horizonte a través de la ventana, su amiga tenía razón, aunque había pasado una década, esa pequeña niña jamás se olvido de ella, su cariño había crecido con el tiempo así como la esperanza de volverla a ver; lo supo ese día, cuando la vio bajar por las escaleras, sus ojos así lo demostraron; y aunque su necedad no le permitía admitirlo, también le daba un gran gusto volverla a ver, en cuestiones del corazón es muy difícil disuadir.

La plática se alargo durante varios minutos más, hasta que la morena decidió bajar e incorporarse al resto de la comunidad; aun siendo una huésped especial, es de mala educación hacer esperar a los anfitriones, así se lo habían inculcado sus madres y sin importar el paso de los años, su educación no cambiaria.

Caminaban por un pasillo exterior que daba a un gran jardín rodeado por diferentes tipos de flores y plantas, en el centro del mismo se encontraba la menor de las hijas de Frederick Viola; dueño de la enorme mansión que pisaba y toda tierra alrededor, además de ser uno de los hombres más acaudalados y respetados en las cinco reinos; Shizuru, la pequeña niña de cabello castaño y obstinada que conoció hace diez años, ahora convertida en una señorita de sociedad, heredera de todo el imperio que su linaje ha construido durante siglos.

Se encontraba realizando algunos ejercicios de lo que parecía alguna clase de arte marcial, en realidad Natsuki no podía definir a cual pertenecían; de los cientos que ha visto en su vida, jamás había visto movimientos tan sutiles y gráciles, o al menos no lograba recordar en ese momento.

A unos metros se encontraba la anciana, sentada en una silla de hierro blanco, tomando el té con su otra nieta, mientras observaban lo que parecía una extraña rutina ante sus ojos por parte de las castaña; una gran sombrilla blanca las resguardaba de los intensos rayos del sol mientras usaba su abanico de tela y madera para tratar de mitigar el calor de la tarde. En ese momento es vista de reojo y es invitada a reunirse con ellas.

- Natsuki querida, acércate y acompáñanos en esta linda tarde – era demasiado tarde para hacer una retirada, por lo que la morena acepto la invitación.

Inmediatamente después de tomar asiento, una moza se acerco y sirvió un poco de té a las dos morenas; a pesar de que su acompañante no estaba familiarizada con los modales en la mesa, Natsuki los tenía muy presentes y no podía evitar que en ocasiones su formación actuara por ella, aun después de tantos años y por si no fuera poco, esto no pasaba desapercibido por el resto del grupo.

- Parece que tu viaje ha sido agotador – dijo la anciana a dar un sorbo a su bebida

- ¿Por qué lo dices? –

- Bueno, has dormido toda la noche y parte del día querida –

- Oh, bueno supongo que extrañaba el dormir en una mullida cama después de dormir al intemperie todos los días –

- Dormiste a la intemperie todos estos años – dijo la mayor de las nietas un poco incrédula.

- Bueno, la mayoría de las ocasiones así fue, otras lográbamos hacer algunos refugios muy rudimentarios. –

- Y exactamente ¿que hiciste en este largo viaje que era necesario dormir a la intemperie? Si se puede saber claro –

El tono de desdén con el que impregnaba cada palabra que salía de su boca logro incomodar a la morena, quien no pudo pensar en una respuesta válida que satisficiera la curiosidad de su interrogante, decirle la verdad estaba fuera de tema además que no creerían ninguna palabra de lo que dijera; hizo algunos intentos de articular alguna palabra pero lo único que conseguía era abrir y cerrar la baca cual pez fuera del agua mientras volteaba a ver a su amiga por algo de ayuda.

- Bueno – interrumpió Nina – realmente nos interesa mucho la vida salvaje y para lograr observarla en todo su esplendor es necesario estar presente sin interferir lo menos posible, así que solo llevamos lo indispensable –

- Vaya, no pensé que en estos tiempo aun hubiera alguien que hiciera ese tipo de cosas, considerando lo peligro que se ha vuelto en los últimos tiempos –

- Bueno, supongo que nos gusta las emociones fuertes – respondió de nuevo Nina –

- Me imagino que debió ser muy excitante estar tan cerca de los animales salvajes – habló la anfitriona de la mansión.

- No tienes idea anciana – respondió Natsuki – no tienes idea. –

Pasaron varios minutos en silencio hasta que Anh Lu volvió a romperlo.

- Otra cosa que también me intriga, si me permiten decirlo, es ver cómo a pesar de esta larga ausencia, parece que el tiempo se ha detenido para ustedes, es decir, mi hermana y yo hemos crecido, mi abuela ha envejecido mas y ustedes… ustedes siguen igual a como las recuerdo, ni una arruga o cicatriz. –

- Bueno, eh… nosotras… -

- Me imagino que sufrieron algunos peligros mientras viajaban, o es acaso que han encontrado el elixir de la vida y no quieren compartirlo - después de unos segundos las cuatro ocupantes se rieron ante tan fantasioso comentario.

- Efectivamente, en este tipo de viajes se corren grandes peligros – respondió la morena de ojos verdes – pero también en este viaje nos encontramos con grupos de personas que viven lejos de la modernidad y nos compartieron sus conocimientos y técnicas para estas situaciones… creo que sus remedios no son el elixir pero se acercan demasiado – dejo escapar una pequeña risa para tratar de suavizar el ambiente de la conversación.

- Bueno eso es solo una pequeña parte de lo acontecido, también en este tiempo estuvimos investigando la rara condición que nos afecta – Natsuki la volteo a ver con una mirada asesina cuestionándola sobre su tonto comentario - tal vez nosotras si tenemos el elixir de la vida después de todo je je je… -

- Jamás había escuchado de una condición parecida –

- Bueno son muy raros los casos que se presentan – dijo Natsuki tratando de seguir con el extraño juego.

- Parece que tienen una respuesta para todo –

- Y parece que tú tienes interrogantes para todo –

- Bueno creo que está en mi naturaleza cuestionar todo lo que me rodea, después de todo soy científica – el tono de la conversación se volvía cada vez más pesado conforme pasaban los minutos.

- No todo lo que nos rodea tiene una explicación como lo deseas, tal vez encuentres respuestas que no desearías haberlas descubierto, deberías tener cuidado donde buscas –

- Hablas como si te hubiera pasado lo mismo, ¿acaso encontraste algo que no debiste? –

A unos metros de ellas, una castaña de ojos carmín se encontraba escuchando cada palabra con mucha atención mientras hacia sus ejercicios, cuando identifico una de las voces supo que había llegado el momento que ella había esperado, por fin le podría demostrar todo lo que había aprendido estos años además que sería una buena forma de evitar que sus hermana y una de las invitadas llegaran a interaccionas mas agresivas que las que se encontraban ahora; rápidamente se acerco a donde se realizaba la discusión y soltó sin más lo que quería decir.

- Vamos chicas, creo que están llevando las cosas muy lejos – intervino Nina

- Oh no, no lo creo - respondió Anh Lu – creo que es solo el inicio -

- Pero que vas a saber tu, detrás de tus… maquinas y tubos, ¡no sabes nada…! – Natsuki se levanto golpeando la mesa con sus puños pero antes de que ocurriera algo más drástico la joven castaña tomo su brazo con ambas manos y se aferro a él.

- Natsuki, ¿quieres luchar conmigo? – todos los presentes se quedaron sin palabras ante dicha acción, mientras la morena descargo una mirada fulminante por atreverse a importunarla de esa manera; sin embargo al reconocer a la intrusa su rostro cambio de una expresión colérica a una de completa confusión.

- ¡¿Qué?! –

- Vamos, será divertido –

- ¿quieres que luche contra ti? Pero ¿Por qué? – trato de zafar su brazo del fuerte agarre de Shizuru.

- ¿Qué no lo recuerdas? Me lo prometiste antes de que partieras – la completa confusión que se reflejaba en la cara de la morena la divertía demasiado – te lo recordare, hace diez años te dije que te demostraría todo lo que había mejorado en arte marcial en el que me iniciaste y tú me prometiste que cuando volvieras lucharíamos y esta vez yo te ganaría, ahora que estas aquí es tiempo que cumplas tu promesa –

Un pequeño retrospectiva hizo recordar los eventos de hace diez años

- Recordaste eso después de tantos años –

- Nunca deje de pensar en ella, fue mi meta todos estos años, entre desde entonces y mi abuela no me dejara mentir –

- Es cierto Natsuki, todos los días, sin importar si lloviera o nevara la verías entrenando en ese mismo lugar –

- Era realmente molesto – dijo Anh Lu y la castaña solo le contesto enseñándole la lengua como si aun fuera una niña.

- Vamos Natsuki – la castaña la arrastro hasta el pequeño cuadro donde había estado entrenando y la morena no opuso demasiada resistencia.

Una vez colocadas en posición, Natsuki solo dejo escapar un pequeño resoplido indicando que se había resignado y cumpliría la promesa; estaba demasiado confiada en su victoria que no lo tomo seriamente, grave error.

Y así es como la castaña comenzó con el desafío, con golpes rápidos que fácilmente era evadido y bloqueados por la morena, al no ver resultados prosiguió con una serie de patadas que de nueva cuenta eran evadidas por Natsuki, lo que provocaba que el entusiasmo y la adrenalina de la más joven se incrementara con cada golpe asestado que daba; la confianza hizo que Shizuru diera una patada directa a la morena, quien simplemente la bloqueo sujetando su pierna y haciéndola girar en el aire y cayera de espaldas.

- Bien, has mejorado bastante, te adaptas rápidamente a los movimiento del tu contrincante, pero aun así te falta mucho – aunque no lo admitiera, este duelo comenzaba a disfrutarlo.

Sin permitirle acabar, Shizuru comenzó con otra serie de patadas que case toman por sorpresa a la morena, patada, bloqueo, golpe, bloqueo, era la coreografía que estaban presentando las dos mujeres; patada a la espinilla bloqueada, media vuelta y patada al plexo solar que aventó unos metros a la castaña hacia atrás, retomo el balance y reinicio su ataque; doble patada y de nueva cuenta bloqueada por la morena solo que esta vez sujeto su pierna con su brazo izquierdo, dio media vuelta y coloco su pie derecho detrás de la pierna de apoyo de las castaña y dio un golpe con su palma derecha aventándola de nueva cuenta contra el suelo; los espectadores dirían que con ese ritmo, la más joven sedería pronto, pero al contrario de sus pensamientos, eso solo alimentaba mas sus ganas de derrotar a su rival; hizo un giro con sus piernas para tomar impulso e incorporarse de nuevo, otra serie de patadas y golpes que fueron desviados con las simples palmas de la morena, tomo ambas manos de su contrincante y la aventó de nueva cuenta contra el suelo, mientras caía, dio un salto sobre el aire para dar el golpe final pero la castaña anticipo su movimiento y lo esquivo rodando por el suelo; se alejo unos metros para tomas otra postura de ataque y se abalanzó contra Natsuki con una serie de golpes de lado a lado, izquierda – derecha, pero simplemente no lograban su cometido.

El cansancio comenzaba a notarse en su rostro, igual que su desesperación, mientras que Natsuki sin perder la calma volvía a tomar posición de defensa; Shizuru hizo un par de fintas y después un par de golpes que también fueron bloqueados; en su último intento se alejo de nueva cuenta y esta vez corrió hacia ella y dio un par de piruetas para confundirla, tomo impulso y se apoyo sobre los hombros de Natsuki para tomar más altura y caer a sus espaldas, pero no contaba con que los reflejos de la morena fueran mas rápidos y justo antes de caer diera un patada directo a su abdomen y la hiciera volar varios metros en el aire, cayendo justo en el límite de la superficie de pelea.

- Debo admitir que has mejorada bastante, jamás pensé que llegarías a tal nivel pero aun así no lograras siquiera tocar el suelo –

- ¿Seguras que está bien que Shizuru pelee de esa forma con Natsuki? –

- No te preocupes – contesto Anh Lu – Shizuru es más fuerte de lo que parece –

Nina volteo a ver a la anciana, quien parecía casi disfrutar del espectáculo mientras tomaba de su taza de té.

Mientras tanto, en el área de combate, Shizuru trataba de recuperar el aliento y reincorporarse al combate.

- Vamos Shizuru, puedo notar que te estás conteniendo; no te preocupes por mí, soy fuerte como una roca –

- Eso ya lo veremos – reincorporo, aspiro profundamente y dejo escapar el aliento antes de volver a tomar una postura de combate

Natsuki reconoció la postura, lo que provoco su confusión y desconcentración, sin saber porque, imágenes de tiempo atrás comenzaban a mostrarse frente a ella, ya había tenido un duelo similar pero no lograba recordar cuándo o con quien, la figura de esta persona se mostraba borrosa frente a ella; trato de disipar esas imágenes cerrando los ojos, momento que decidió la morena en atacar, con una nueva serie de golpes pero esta vez mas rápidos y certeros. Mientras intentaba bloquear o evadir los golpes las imágenes no paraban de sobreponerse sobre su actual vista haciendo mucho más difícil su respuesta a las agresiones, segundo tras segundo los puños daban en el blanco en mas ocasiones y debilitando a la morena hasta quedar completamente a merced de su rival.

En un fatal descuido, Shizuru tomo el cuello de sus ropas, giro sobre su eje para quedar de espaldas a ella, desequilibro su pierna de apoyo y al sentir su peso utilizo su propia fuerza para lanzarla por el aire, Natsuki cayó de espaldas haciendo un sonido seco al contacto con el suelo, entonces la castaña se apresuró y terminó con el combate con su puño derecho a unos centímetros del rostro de la morena; al ver no reacción alguna, retiro su brazo, se coloco encima de ella y acerco su rostro al de ella y dijo con una gran sonrisa:

- Ahora eres mía – estas palabras hicieron eco en la cabeza de Natsuki llevándola de nueva cuenta a épocas pasadas que no reconocía.

- ¡Por kami! – exclamo Nina

- ¿Qué? ¿Qué pasa? – pregunto asustada Anh Lu

- No puedo creer lo que ven mis ojos, Natsuki jamás había sido derrotada, nunca pensé que pudiera verla de espaldas contra el suelo, ¡yo jamás pude hacerlo! –

- ¿estás bien? – Shizuru se levantó para dejarle espacio a su contrincante y se recuperara pero la morena parecía absorta, después de un par de minutos, comenzó a reaccionar, se levantó tranquilamente, hizo una ligera reverencia hacia la ganadora y la felicitó

- Muy bien hecho Shizuru, tu arduo trabajo se vio reflejado y te felicito por ello, ahora si me disculpas –

Natsuki hizo otra ligera reverencia y se retiro hacia lo profundo del bosque que rodeaba la mansión a paso veloz dejando a una confundida Shizuru detrás; Nina, un poco lenta en sus reacciones, comenzó a seguirla, algo andaba mal y lo sabía.

Mientras caminaba de prisa comenzó a vociferar cosas sin sentido y a llamar a alguien; en medio del bosque se detuvo y comenzó a gritar.

- ¡¿Dónde estás?! ¡sal de donde te encuentres! – comenzó a ver hacia cada rincón del bosque esperando ver algo o alguien. - ¡sé que estas cerca! ¡muéstrate de una buena vez! –

- Vaya, vaya, no pensé que me extrañabas tanto – dijo una voz femenina detrás de ella.

Natsuki solo volteo su cabeza lo suficiente para ver de quien se trataba, su mirada reflejaba una total y absoluto furia.