Capítulo 32.- "La espía"
Kakashi envió la orden de que buscaran por todo el bosque a los criminales, Shikamaru dirigió a un escuadrón de shinobis mientras que Naruto buscaba por su propia cuenta. La Torre estaba siendo resguardada por el Hokage y sus subordinados. Kakashi invocó a sus ninken para ayudar a rastrear al enemigo.
Sasuke corría por los techos de las construcciones para llegar a la zona donde vivía la tía de Nashira, en el camino aprovechaba para intentar localizar cualquier rastro que pudiesen haber dejado. Se detuvo en el techo de una casa y se quedó recordando las memorias de Nashira.
—Nanako hizo una posición de manos para activar las bombas —pensó—, señaló en el mapa un punto negro que estaba en el lado superior izquierdo. Según ella, el territorio es Konoha.
El pelinegro miró hacia cierta dirección, sus cabellos se mecían con el viento.
—La primera explosión ocurrió en el sur de Konoha, la ubicación no coincide en lo más mínimo.
Sasuke recordó la detonación en la Academia Ninja.
—Sólo una parte de la estructura fue derrumbada, ninguno de esos puntos corresponde al sitio donde se encuentra.
Sasuke vio la nube gris del humo expandiéndose en el cielo estrellado. Su mente volvió hacia el mapa que guardó con el sharingan.
—Los puntos negros no son bombas —musitó.
«¿Sabes que hay explosivos debajo del área donde vive tu tía? ¿Y también bajo la tumba del padre de tu amado? ¿No sería espantoso que por tu egoísmo tu querida tía muera y se profanen los restos de tu suegrito?»
—¿El mapa era una distracción?
Los ojos de Sasuke viajaron hasta la casa de la tía de Nashira y corrió hacia allá; se quedó parado observando la fachada hasta que se dio cuenta que la anciana estaba asomándose por la ventana, ella al verlo salió de su casa.
—¿Eres un ninja de Konoha?
Sasuke asintió.
—¿Está pasando algo malo? Estoy preocupada, mi sobrina aún no vuelve y esas explosiones...
—Nashira está en un sitio seguro.
Al oír el nombre de su sobrina, la tía Madoka sintió una carga menos. Sasuke continuó mirando a su alrededor, algunas personas estaban afuera viendo hacia el cielo y hablando entre sí, el ruido de la explosión los intranquilizó.
—Un detonante en esta área —Sasuke habló en su mente y miró el suelo—. Aquí no hay explosivos, no hay nada que pueda ocasionar esos estallidos. Una bomba enterrada haría que la tierra colapsara. Si Nanako escapó de prisión derrumbando la puerta, ella debió haber tenido una munición, o algo que lograra ese efecto y estando encerrada era imposible que los consiguiera.
—¡Sasuke!
La voz de Naruto se oyó desde lo alto, en un salto, el rubio cayó a un lado de su ex compañero.
—¿Los encontraste? —Preguntó Sasuke.
—No, no puedo sentir sus chakras.
—Puede que sean del tipo sensor. Alguien de ese equipo debe saber ocultar sus chakras.
—¿Qué haremos? No sabemos en qué momento pueden atacar otra vez.
—Reunámonos con Shikamaru —Sasuke saltó hacia el techo de la casa de la anciana y Naruto lo siguió—. Tengo que contarle ciertos detalles de los que no está enterado, quizás él sepa qué es lo que está ocasionando esas explosiones.
Al momento que el Uchiha terminó de hablar, una fuerte explosión se situó y ambos shinobis voltearon hacia el lugar de donde provino el ruido.
Sin siquiera intercambiar palabras, los dos fueron corriendo hacia el lugar donde ocurrió el incidente pero el humo hacía imposible que a simple vista se observaran las cosas. Sasuke activó su sharingan dispuesto a querer encontrar algún objeto detonador mientras Naruto socorría a los heridos.
—El suelo no ha colapsado, esto fue superficial —pensó y sus ojos siguieron mirando— ¡Naruto! —Levantó la voz para que el rubio volteara— ¡Me adelantaré, tengo que revisar algo!
Curzando y saltando los muros y techos, Sasuke continuó con su sharingan activado y veía el camino que recorría; frenó cuando sus ojos percibieron un diminuto hilo de chakra. Bajó de la construcción y se acercó a la fibra que brillaba sobre el suelo.
Con su mano la recogió y se quedó observando el filamento que poseía chakra.
—Así que no eran bombas bajo tierra —musitó—, son cabellos.
(...)
Kakashi y Shikamaru hablaban en la oficina cuando Sasuke ingresó, el Hokage se puso de pie al ver la determinación en su rostro.
—¿Tienes noticias?
—Voy a hablar con Kazumi ahora mismo.
—Pasa de media noche —dijo Kakashi.
—Igual, nadie en Konoha puede dormir gracias a estas explosiones —refutó y se dio la media vuelta para ir donde la mujer descansaba.
—¡Espera! ¿Qué es lo que sabes?
—Olviden el mapa. Sólo ha sido usado como excusa para distraernos, lo que está causando las detonaciones son cabellos con chakra esparcidos por distintos puntos de Konoha.
—¿Qué? —Dijeron Kakashi y Shikamaru.
—Esta podría ser la habilidad especial de esa mujer.
—¿Qué sentido tendría entonces el que engañaran a Nashira para robar el mapa? —Preguntó Shikamaru y luego meditó sus palabras— A menos que eso haya sido para otra cosa.
Kakashi volteó con él esperando oír su hipótesis.
—Quizás ellos querían vengarse de Nashira, podría ser una razón.
—O tal vez ellos tienen un convenio con alguien que no quiere a Nashira. ¿Cómo supieron de la existencia de ese mapa?
—Era un secreto —expuso Shikamaru—, nadie más que nosotros lo sabía. Pero también estaban enterados de que Nashira tenía una copia de la llave de la casa del Hokage.
Kakashi recordó la escena y con ello, la presencia extraña.
—Alguien nos espió —aseguró el Hokage—. Ahora lo recuerdo, cuando le entregué la copia de la llave, sentí que alguien nos estaba observando pero no fui capaz de encontrar a nadie alrededor.
—Entonces lo que tenemos es: El mapa no es útil. Las explosiones son gracias a estos cabellos que tienen chakra de esa mujer; alguien no quiere a Nashira y la hizo quedar como culpable —dijo Shikamaru.
—Sai está recolectando información de Nanako y su clan, es posible que demore. Tenemos que hacer lo posible por cuidar de la aldea pero ¿cómo encontraremos los cabellos y evitaremos que sean activados?
—Lo único que se me ocurre, es matar a esa mujer —expresó Sasuke mientras salía de la oficina, Kakashi y Shikamaru le siguieron.
—¿De verdad vas a hablar con la hija del Señor Feudal? —Shikamaru cuestionó y casi caminó a la misma velocidad de Sasuke— ¿Crees que es sospechosa?
—Antes ha dicho algo muy extraño —explicó sin detener sus pasos—. Dijo que Nashira se encontró con los criminales en un parque y les entregó el mapa. ¿Cómo es que ella sabe el lugar donde se llevó a cabo esta acción?
Kakashi recordó cuando el hombre enmascarado aseguró que Nashira les había entregado el mapa. Él en ningún momento mencionó dónde había ocurrido.
—Sasuke —Kakashi intervino—, tú has visto en los recuerdos de Nashira, seguro viste dónde fue que ella se encontró con el impostor.
—Obviamente, por eso es que quiero hablar con la hija del Señor Feudal. Porque curiosamente, el sitio fue un parque.
—Lo que quiere decir que la mujer podría ser cómplice —Shikamaru comenzó a imaginar las situaciones que se derivaban de aquella posibilidad.
Todos se detuvieron cuando llegaron a la puerta donde se alojaba la joven; Sasuke tocó pero nada se escuchó desde el interior.
—Kazumi —habló Kakashi—. Soy yo, el Hokage. ¿Puedes por favor darme un momento? Necesito hablar contigo.
Luego de unos segundos, unas pisadas ligeras se oyeron y casi al momento, el ruido de la cerradura. La puerta se abrió, Kazumi ni siquiera se había cambiado de ropa para descansar; continuaba con su vestimenta normal y su peinado intacto. Al ver que Kakashi no estaba solo, se estremeció.
—Kazumi, esto es importante.
—¿Quiénes son ellos?
—Son mis shinobis.
Sasuke se puso delante de Kakashi para ver a Kazumi, ella rápidamente bajó la mirada y retrocedió un paso.
—¿Qué es lo que quieren?
—Necesito interrogarte —manifestó Sasuke—. Necesitamos saber qué relación tienes con los causantes de estas explosiones.
Kazumi arqueó las cejas mostrando una expresión de severa consternación.
—No tengo nada qué ver. ¿Cómo te atreves a cuestionar algo así? ¡Soy la hija del Señor Feudal!
—¿Y a caso eso te exime de no ser parte de estos sujetos? —Continuó el Uchiha, Kazumi se rehusaba a mirarlo a los ojos, acción que no pasaron por alto.
—Yo vine aquí para ser protegida, no para que me culpen. Nashira es la que está detrás de todo esto.
—Kazumi —Kakashi habló—, en tiempos como estos todos son sospechosos. Necesitamos saber la verdad y si no eres culpable de nada, prometo que me disculparé apropiadamente con quien sea.
Ella miró a Kakashi y apretó sus labios, estaba indignada.
—¿No puedes simplemente confiar ciegamente en mí así como confías en esa tal Nashira?
—Nashira ya fue interrogada —aclaró—, si ella hubiese resultado culpable yo no dudaría en aplicarle un castigo justo.
—Está mintiendo.
—No tenemos tiempo para tus dramas —Sasuke levantó el rostro de Kazumi con muy poca delicadeza y ella cerró sus ojos con fuerza—. Abre tus ojos ahora mismo.
—¡No voy a hacerlo!
—Kazumi, si te resistes lo tomaré como un signo de que estás implicada en este asunto —aseveró Kakashi y la tomó por los hombros posicionándose justo por detrás.
—¡Mi padre se enterará de esto!
Kakashi y Sasuke se miraron, el Uchiha estaba impacientándose y su enojo era muy notable.
—Si no te dispones a cooperar, te encerraré en una celda de la mazmorra —Kakashi se puso serio y sus manos apretaron los hombros de la mujer quien seguía negándose a abrir sus ojos—. Allí la luz es muy escasa, ¿no dijiste antes que le tenías miedo a la oscuridad?
Las memorias de la entrevista que tuvo con el Hokage, volvieron a su mente. Aquella vez le confesó que le temía a la oscuridad y sin darse cuenta en qué momento pasó, sus ojos se habían abierto al aterrarse imaginándose en una de esas celdas frías y oscuras.
Sasuke vio su reacción de terror y sin pensarlo más veces, con su mano tomó la barbilla de Kazumi y la movió de tal modo que sus miradas se encontraron, entonces fue demasiado tarde para ella el poder escapar del sharingan.
En menos de un minuto Sasuke vio a través de los distintos escenarios donde la hija del daimyō fue partícipe. Ella pudo haber caído al suelo por salir del estado de trance, pero Kakashi la sostuvo sin dejar de ver a Sasuke, esperando que él hablara pronto. El moreno parpadeó y sus ojos vieron con desdén a la joven que seguía cabizbaja sentada en el piso, donde el Hokage la colocó.
—¿Sasuke? —Shikamaru habló incitándolo a decir algo.
—La organización está compuesta por una mujer y tres hombres. Nanako Zekotari y Darui Chirase son los únicos nombres que vienen en sus recuerdos, los otros dos no se presentaron. Darui se disfrazó de mensajero del Señor Feudal del país de la Tierra, vino a entregar un escrito para notificar a Kakashi que el daimio quería reunirse con él para tratar los temas del matrimonio de Kazumi. Se quedó en la aldea más del tiempo permitido y seguramente él fue quien recolectó información para sus compañeros.
Sasuke dejó de ver a la mujer y prestó más atención a Kakashi.
—Kazumi miró el mapa extendido sobre tu escritorio antes de que lo guardaras, ella supo de la existencia de esto y lo comunicó a Darui. El mapa sólo sirvió para culpar a Nashira y hacerla ver como traidora.
—¿Por qué harían algo como eso? —Shikamaru fue quien habló, ya que Kakashi seguía callado.
—Por favores pendientes —explicó Sasuke—. Los criminales se han presentado ante Kazumi como personas que podrían ayudarla a deshacerse de Nashira, quien desde el punto de vista de esta mujer, era un estorbo para su matrimonio con Kakashi. A cambio, ella les daría una buena retribución.
—Eso quiere decir que el cuento del mapa sólo fue un espectáculo armado para dejar en mal a Nashira —Shikamaru se cruzó de brazos—. Qué problemático. Pero no sé si soy yo o me parece que este cuento de fingir que el mapa sirve, se ha ido muy lejos. Las explosiones continuaron aún después de que Nashira fue arrestada.
Kakashi miró con molestia a Kazumi y la levantó del suelo.
—¿Por qué hiciste algo así? —La encaró, ella tenía sus ojos llenos de lágrimas— ¡¿Tienes idea de lo que has causado?!
—¡Todo es su culpa! ¡Usted es el responsable!
—Kazumi también ha sido cómplice en el supuesto atentado que sufrió en su vivienda —los ojos azules de la mujer se abrieron con sorpresa, no pensaba que Sasuke fuera capaz de haber visto tantas cosas en tan poco tiempo—. ¿No es así? Tú planeaste todo para que Kakashi te trajera con él, incluso fuiste capaz de arriesgar a tu padre con tal de obtener lo que deseabas.
—¡Cállate! ¡Eso es mentira!
El agarre de Kakashi se aflojó y se apartó de ella.
—¡Kakashi, no es verdad! —Lloriqueaba— Yo no soy esa clase de persona.
—Esto es demasiado, no imaginé que tú resultaras responsable de esto. Has sido tan buena actriz que casi me creo que eras inocente y amable. Parece que al final, tú eres la espía.
—¡Hice esto por amor! —Argumentó con su voz entrecortada— ¡Le he dicho siempre que le quiero!
—Tú no sabes nada del amor —refutó Kakashi—. El amor no es egoísta, sacrificas todo por quien amas y no antepones tus sentimientos.
—Qué románticas palabras, señor Hokage.
Una figura femenina apareció en la ventana, los tres shinobis se alertaron al ver que se trataba de Nanako. Ella sigilosamente avanzó al interior de la habitación.
—Pero ¿no has sido tú quien antepuso sus sentimientos sin importarle la aldea? —Dijo con burla.
—¡No te muevas! —Kakashi ordenó, ella no dejó de caminar.
—Descuiden, no vengo a discutir con ustedes sobre el amor —se acercó a Kazumi—. Mi trabajo es con esta señorita rica —casi en un instante con una gran velocidad, Nanako sacó un kunai y lo puso en el cuello de Kazumi—. Es una pena que ya no nos sirvas, pero gracias por el pago adelantado.
Kazumi estaba aterrada, y Nanako seguía amenazándola con el arma mientras disfrutaba ver su sufrimiento.
—¡Suéltala!
Kakashi estuvo a punto de acercarse, mas, repentinamente hubo un cambio de posición y en el lugar de Kazumi apareció Sasuke quien había utilizado su técnica de espacio-tiempo.
En un movimiento demasiado veloz, Sasuke desarmó a Nanako y ésta dio un salto hacia atrás para alejarse del ninja.
Kazumi se escondió detrás de Kakashi mientras su cuerpo temblaba de miedo.
—Vaya, con que tú eres el famoso Uchiha —Nanako se reía pero mantenía distancia y evitaba mirarlo a los ojos.
—Vas a decirme todo lo que tú y tus compañeros han planeado.
—¿Decirte qué? —Rió— ¿No es lógico? Tantas explosiones en menos de un día... Sólo queremos acabar con Konoha —miró a Kakashi a través de su máscara de zorro—. Pero antes quería divertirme un poco viéndolos sufrir.
—¿Cuál es el motivo de que odies a esta aldea? —Kakashi preguntó.
—Simplemente voy a vengarme de los malditos que acabaron con mi clan. Ya sabes Kakashi, ustedes los ninjas de la Hoja siempre se han caracterizado por destruir familias ¿no es así, Sasuke Uchiha?
Sasuke dio un paso adelante y Nanako levantó su mano derecha a la altura de su pecho, lentamente bajaba dos de sus dedos para hacer un sello; el Uchiha reconoció la posición de manos.
—He de suponer que ya están enterados de cómo es que funcionan las explosiones.
—Son tus cabellos —dijo Shikamaru.
—¡Wow! Pero qué brillantes son —se burló—. Efectivamente, gracias al chakra en mis cabellos es que todo puede desaparecer si así lo deseo. Si yo fuera tú —le habló a Sasuke—, dejaría de caminar.
—¿Por qué te haría caso? A mi parecer no representas una amenaza.
Sasuke continuó acercándose y ella retrocedió.
—A menos que quieran que Nashira muera —habló logrando que Kakashi prestara más atención a sus palabras—. Ella tiene algunos cabellos míos entre los suyos.
Sasuke se paró cuando recordó el momento en que Nanako tuvo contacto con Nashira.
—¿Fue en ese instante? ¿Ella colocó de sus propios cabellos sin que Nashira se diera cuenta? —Pensó.
—Estás mintiendo —habló Kakashi.
—¿Quieres apostar?
Luego de activar su chakra, una fuerte explosión se escuchó en la Torre. Kakashi sintió que el alma se le escapó del cuerpo y las piernas se le paralizaron. Nanako se quedó demasiado distraída viendo el rostro de conmoción del Sexto y Sasuke aprovechó para arrancarle la máscara de una patada. El desequilibrio de la mujer la hizo caer al suelo y Shikamaru se apresuró a sujetarla con su sombra.
—¡Ve ahora Kakashi! —Exclamó Sasuke para hacerlo reaccionar— ¡Saca a Nashira de esa celda!
El peliplata tragó saliva y movió su cabeza, se dio la media vuelta y se encontró con Kazumi. Vio sus ojos llenos de temor y la sacó de la habitación casi corriendo. Los pasillos estaban solitarios pero en el camino pudo encontrarse con Genma.
—¡Sexto!
—Genma, encárgate de esta mujer —le dejó a Kazumi—. Por nada del mundo la dejes huir.
El shinobi miró con confusión a la joven, no comprendía por qué Kakashi estaba diciendo aquello si ella era la hija del Señor Feudal.
—Señor...
—Sólo asegúrate de que no escape pero mantenla lejos de los criminales enmascarados.
Corrió a toda velocidad para bajar a la mazmorra, su corazón latía a mil por hora y estaba asustado de encontrar una escena desgarradora. No quería perder a Nashira, no quería volver a experimentar el dolor de ver morir a los que amaba.
Sus jadeos y sus pasos apresurados eran lo único que se escuchaba al bajar por la escalera. Encontró una nube de humo en el pasillo, una pared había sido destruida pero no era el lugar donde estaban las celdas. No había nadie allí, todos habían sido enviados a buscar a los hombres misteriosos.
Continuó andando más abajo, supuso que la explosión anterior se debió a que alguno de los cabellos que Nanako escondió en Nashira, había caído en el camino cuando Ibiki la llevaba a la celda.
Aceleró el paso cuanto sus piernas se lo permitieron y al llegar frente a la celda donde Nashira estaba, se paró en seco y tomó todo el aire que pudo para regular su respiración. La encontró acurrucada en un rincón abrazándose las piernas; al verle sintió que su corazón se partía.
No le dijo nada, sólo forcejeó con la cerradura intentando romperla. En ese momento, Nashira se puso de pie y le miró extrañada.
—¡Maldita sea! ¡Nashira, retrocede!
Ella no preguntó y se pegó a la pared, Kakashi comenzó a hacer emerger una fuerte luz púrpura de su mano. El sonido chichirrante le estremeció el cuerpo a la mujer, pero sus ojos no pudieron ignorar lo asombroso y aterrador que se veía el rayo púrpura que Kakashi manejaba.
En un movimiento rápido, Kakashi cortó los barrotes de hierro y arrancó la puerta de la celda. Cuando el efecto terminó, se adentró para sacar a Nashira tomándola y estirándola de la muñeca.
—¿Qué pasa? ¿Qué haces?
—¡Tengo que sacarte de aquí! —Al momento que escuchó un quejido de dolor de la mujer, se detuvo y la soltó mirando cómo ella se sostenía el codo, entonces se acordó que Lee mencionó algo acerca de que estaba lastimada— Lo siento, no me di cuenta.
Vio su trenza y con desesperación y sin pensarlo comenzó a deshacerla. Nashira estaba asustándose al no comprender nada.
—Kakashi ¿qué ocurre? —Preguntó con miedo.
—Tienes que sacudirte el cabello —sus manos temblaban al desenredar las fibras—. Nanako usa su propio cabello como explosivo, y puede activarlo cuando le place. Ha dicho que te escondió algunos de sus hilos en el cabello y tienes que deshacerte de ellos ahora mismo.
El pecho de Nashira sintió una fuerte opresión, al momento, apartó las manos de Kakashi y empezó a agitar su melena y pasándose los dedos para quitarse cualquier cosa que Nanako hubiese dejado en ella. Con intriga miró a Kakashi a los ojos, su respiración se volvió rápida y sus labios temblaron antes de hablar.
—Córtalo —dijo asustada— ¡Corta mi cabello!
Kakashi dudó unos segundos, luego sacó un kunai de su portador. Nashira al verlo sintió pavor, odiaba las armas ninja pero confiaba en él. Cerró sus ojos y Kakashi tomó el largo de su cabello, lo observó con la escasa luz que había y respiró hondo antes de pasar el kunai con un movimiento veloz para cortar las fibras azules de Nashira.
En su mano quedó el resto del cabello, Kakashi lo apretó y buscó un lugar dónde arrojarlo. Se le ocurrió que al salir de allí, un piso más arriba había una ventana hacia el bosque. Empujó a Nashira de la espalda y la hizo correr, necesitaba ponerla a salvo cuanto antes.
—¡Hay que salir de aquí, pronto!
Ella no titubeó y obedeció a la orden. Con desesperación avanzaban hacia la superficie, Kakashi sentía el cabello en su mano y vislumbraba el ventanal en uno de los corredores. De un momento a otro, una extraña sensación provocaba calor en su mano; tuvo el presentimiento de que Nanako estaba por hacer estallar el cabello y se adelantó para abrir la ventana y arrojar el cabello fuera de allí.
Un brillo instantáneo iluminó las hebras en el aire y explotaron con intensidad, Kakashi apenas pudo atisbar lo que acontecería casi de inmediato.
La fuerte expansión de la explosión rompió los vidrios y tanto él como a Nashira fueron empujados hasta chocar con una pared. Oyó el gemido de dolor de la mujer al golpearse fuertemente; sus ojos vieron con terror cómo los vidrios habían hecho cortes en su rostro y brazos.
—¡Nashira!
Se arrastró hacia ella y sacó un pedazo de vidrio de su brazo, ella jadeó fuertemente.
—Lo siento, lo siento tanto.
—Kakashi...
Los iris violetas de Nashira miraban hacia otra dirección, ella estaba mal herida y a causa del impacto sofocante, apenas podía mantener la conciencia.
—Voy a sacarte de aquí.
—Kakashi —musitó—, detrás, detrás de ti.
—¿Eh?
Kakashi volteó y miró a un sujeto portando la máscara de zorro.
—Te encontré, Kakashi Hatake.
El Hokage se levantó y se puso frente a su amada mientras miraba al hombre que estaba de pie junto a la ventana destrozada.
—No sabes cuánto esperé el momento en que por fin pudiera enfrentarte —sacó una espada larga—. Hijo del Colmillo Blanco de Konoha.
Kakashi arrugó la frente.
—Debes estar sorprendido.
—¿Qué demonios quieres? —Preguntó el peliplata.
—Asesinarte igual que tu cobarde padre mató al mío.
Kakashi no quería exponer a Nashira, ya estaba lo suficiente herida como para continuar allí. Todavía estaba ideando un plan cuando el sujeto atacó con su espada, Kakashi apenas pudo reaccionar a tiempo para retirarse. En el momento que su cuerpo se apartó, el arma quedó clavada en la pared dándole tiempo de cargar a Nashira y correr.
—¡No huirás!
Kakashi avanzó hacia el exterior de la Torre y agradeció que Tenten estuviera a su vista.
—¡Tenten! ¡Llévate a Nashira!
La castaña miró al hombre que corría detrás de Kakashi.
—¡Sexto!
La espada del hombre logró herir a Kakashi en el hombro izquierdo, pero soportando el dolor, el Hokage volteó para enfrentarlo en un combate cuerpo a cuerpo. Nashira no podía enfocar bien lo que sus ojos presenciaban, pero de lo poco que podía captar, veía cómo Kakashi luchaba contra el hombre enmascarado.
—¡Tenten! ¡Váyanse!
—¡Sí señor!
Con fuerza sujetó a Nashira para levantarla, pero ella parecía resistirse.
—Nashira ¿qué pasa? Tengo que ponerte a salvo.
—Kakashi... ¿Quién va a poner a salvo a Kakashi? —Gemía por el malestar de su cuerpo.
—Él estará bien, él es el Hokage después de todo ¿no? —Le sonrió para intentar tranquilizarla.
—El Hokage —soltó con debilidad—, el Hokage, siempre... siempre dicen que es el Hokage y que por eso no hay problema —se apoyó en el cuerpo de Tenten para enderezarse—. Kakashi es un ser humano —gritó de dolor cuando su espalda le recordó del impacto contra la pared.
—¡Nashira! —Tenten exclamó y Kakashi las vio de reojo— Es verdad lo que dices pero no podemos ayudarlo, me ha encomendado sacarte de aquí y eso voy a hacer.
Kakashi volvió a emplear su raiton shiden al observar que el enmascarado usaba rayos de electricidad en su espada.
—Así que no eres un hombre común y corriente —expresó el Hokage y oyó una risotada.
—Por supuesto que no.
Nashira estaba pasmada viendo las fuertes cargas de energía que ambos hombres poseían. Odiaba los relámpagos, odiaba los rayos, los truenos, odiaba todo lo que tuviera que ver con esos sonidos aturdidores porque le recordaban cosas tristes y sabía que eran una señal de peligro inminente.
De repente sus pies dejaron de sentir el suelo y volteó con Tenten, pero ella seguía a su lado y al ver las fuertes manos que la sostenían, miró detrás para darse cuenta que quien la cargaba era Keito.
—El Hokage quiere protegerte, será mejor no estorbar.
No pudo decir nada por el asombro. Tenten le indicó al shinobi el camino a seguir, ella miró por encima del hombro de Keito y vio a Kakashi peleando. Sus miradas se conectaron por milésimas de segundo, pero lentamente la imagen del peliplata se fue alejando cuando el ninja que la sostenía en brazos, empezó a correr.
Su mano se aferró al chaleco de Keito y luego de unos minutos una potente luz iluminó desde la tierra hasta el cielo, un estruendo ensordecedor aturdió a todos y casi al momento, las nubes comenzaron a llenar el firmamento indicando que comenzaría una tormenta gracias al calor provocado por los rayos que chocaron entre sí.
—Kakashi —sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Él estará bien —oyó a Keito—, él no es un hombre débil.
(...)
Naruto había logrado localizar a uno de los enmascarados. El hombre que ocultaba el chakra había sido distraído cuando el impacto de los rayos estalló con un fuerte sonido en todo Konoha. Sin dejar escapar tiempo logró atraparlo y comenzó a propinarle una golpiza de la que difícilmente escaparía.
Gracias a que no podía utilizar su técnica para encubrir la localización de su otro compañero, Kiba encontró al sujeto restante y junto a su escuadrón, fueron detrás de él.
Sasuke y Shikamaru contemplaban a Nanako, que seguía inmóvil por la técnica de Shikamaru. En una situación anterior logró liberarse y activó los explosivos del cabello de Nashira pero nuevamente fue atrapada y no podía hacer otra cosa para huir.
—¿Qué hacemos con ella? —Preguntó Shikamaru.
Sasuke se le quedó mirando.
—Voy a revisar su mente. Ella tiene más información que cualquiera.
—¿A caso quieres saber cómo evitar que mi cabello sea activado? Qué mal, porque no hay nada para evitar que exploten todas las fibras que esparcí.
—Las detonaciones ocurren porque tú las activas —dijo Sasuke—, si te mueres, ya no habrá problema.
—¿Entonces piensas matarme? No cabe duda que los ninjas de Konoha siempre han sido unos malditos.
—Bueno muchacha, tampoco es como que te vayamos a hacer una fiesta por todo el caos que han hecho en la aldea —dijo Shikamaru con tono de burla.
—Aunque me maten, nada cambiará las cosas. Konoha será destruida.
—Lo que digas.
Sasuke no le dio más tiempo y entró a su memoria.
