Capítulo 3: Conspiración
Mikhail
Dimitri me siguió por los jardines cercanos a la iglesia, pidiendo que le contara lo que Rose había hecho para poder retornarlo a la vida como un dhampir.
—No lo sé Belikov, todo lo que sé es que no puedo hablar aquí con todos ellos siguiéndonos.
—Lo entiendo— dijo un tanto decepcionado.
—Pero no creo que eso sea algo de lo que debas preocuparte, ella lo logro ¿no?, mira si yo estuviera en tu lugar pensaría en ella como mi hada madrina, una fabulosa y mortífera hada madrina— comenté riendo, él sólo suspiró.
—En realidad fue Lissa quien lo hizo.
—Ambas lo hicieron— dije con irritación —Por lo que se la princesa hizo grandes esfuerzos para traerte de vuelta, encantando una estaca con la magia del espíritu y luego aprendiendo a usarla, pero fue Rose la que descubrió como hacerlo, supo que había una posibilidad y llegó hasta el final para descubrir cómo. ¿Lo entiendes verdad? ¿O ser strigoi derritió tu cerebro?— sabía que era cruel decir algo así, podía ver en sus ojos todo el dolor que recordar su anterior vida le provocaba, pero aun así me molestaba su actitud hacia Rose.
—Sí lo entiendo, sé que ella... lo haría... haría...— no terminó la idea pero yo lo hice por él.
—Haría cualquier cosa por ti— no dijo nada así que continué —Rose es una mujer increíble y tú lo sabes ella haría cualquier cosa por cualquiera de nosotros si considera que es lo correcto, más aún por aquellos a quienes ama, es parte de lo que ella es, ella es fuego y entrega, es su esencia, es impulsiva y no teme arriesgarse si cree que es necesario.
—Sí lo sé, trate de mejorar su autocontrol pero al parecer no lo logré— dijo con algo de nostalgia en su voz.
—Oh, ella lo aprendió créeme, sólo que no es lo primordial para ella cuando la vida o el bienestar de los demás está en juego— Dimitri asintió en silencio, yo continué —Como con la ley de edad, Rose le dejo muy claro a la reina que estaba muy en desacuerdo con su idea y con su forma de legislar— algunos guardianes de Dimitri rieron ante mi comentario.
—Vaya que sí lo hizo— comentó Beck, uno de los guardianes que seguía a Dimitri —Hubiese aplaudido si estuviera permitido— todos reímos ante ese comentario, excepto Dimitri que parecía completamente perdido.
— ¿Qué ley de edad?— preguntó confundido.
—Nuestra reina y su consejo quieren poner a los dhampir a luchar con strigoi cuando cumplan dieciséis años.
— ¡Es imposible!— dijo Dimitri con rabia surgiendo en su voz —Es un suicidio ¿cómo paso eso? Son demasiado jóvenes.
—Primero expusieron a Rose como ejemplo— le explique con amargura —Era perfecta para eso, viendo como había decapitado a dos strigoi en Spokane y después como había luchado durante el ataque a la academia, ¡ah y por supuesto, como había estado por su cuenta en Rusia matando más strigoi y volviendo completamente ilesa!
—Pero no todos los novicios son como ella, ella es especial, es...es imparable— dijo Dimitri con verdadera admiración, no podía entender cómo y por qué seguía engañándose a sí mismo —No pueden poner a una sola persona como prueba.
— ¡Oh créeme, eso fue exactamente lo que hicieron! Es una lástima que la chica Dragomir no pueda votar, con su voto las cosas hubieran sido muy diferentes.
—Es cierto ella no posee el Quórum, no puede votar en el consejo.
—Y es por eso que enviaran a los novicios a los dieciséis años a defender a los Moroi, ya que ellos son lo primero— mi rabia salió con fuerza en ese último comentario. Dimitri no tuvo oportunidad de replicar porque en ese momento mi teléfono comenzó a sonar, lo saque de mi bolsillo y sonreí al ver quien llamaba —Vaya hablando del hada madrina letal— dije riendo, Dimitri pareció sentir un escalofrío en ese momento, pero no dijo nada.
—Guardiana Hattaway— dije contestando mi teléfono. Lo que escuche me pareció irreal — ¿Qué? ¿Estás segura?— una Moroi de la realeza y un guardián conspirando contra la reina, parecía extremo pero no tenía ninguna razón para desconfiar de Rose —Por supuesto que parece sospechoso, voy de inmediato, no hagas nada hasta que llegue— no quería que Rose se pusiera en peligro innecesariamente —Sí claro yo le informare y por favor se cuidadosa.
No quería creer lo que Rose me había informado pero confiaba cien por ciento en ella, en el poco tiempo que la conocía sabía que su criterio y sus instintos eran correctos, la mayor prueba estaba frente a mí, mirándome con una expresión de angustia y preocupación. Pero no tenía tiempo para enfocarme el él, Rose necesitaba mi ayuda, si la situación era tan grave como parecía debíamos hacer algo pronto.
— ¿Qué sucede?— preguntó Dimitri mientras me alejaba.
—No te preocupes Belikov— le dije —La guardiana Hathaway no estaba con Ivashkov, por si te interesa saberlo— Le dije con ironía, la verdad era que me irritaba su doble discurso, Ya no te amo Rose pero quiero saber todo lo que haces y con quien lo haces,era una verdadera mierda.
Saque nuevamente mi teléfono mientras me dirigía a palacio para llamar a Hans, él también estaba en shock, cuando le conté lo que había descubierto Rose.
— ¿Acaso tienes pruebas?— preguntó desde el otro lado de la línea.
—Hans si quieres que vuelva a llamarte, cuando ya sea tarde entonces lo haré, esto fue suficiente para que se pusiera en acción.
Me reuní con Rose unos quince minutos más tarde, Tasha Ozera estaba actuando rápido, ya había pasado la primera guardia de palacio usando compulsión y se dirigía hacia la cámara principal donde estaba la habitación de la reina.
—Si ella está usando compulsión no creo que este jugando, ella no tiene intenciones de hacer una broma o una amenaza— comentó Rose mientras entrabamos a toda velocidad por la parte trasera de palacio, donde gracias a Hans habíamos ingresado sin problemas.
—Es cierto— le dije —Ahora explícame el plan nuevamente.
—Yo entrare y me esconderé en los aposentos de la reina, para esperar a Tasha, no debo actuar hasta que la vida de Tatiana este en verdadero peligro, cuando este con las manos en la mesa será arrestada.
—Correcto— le dije mientras colocaba en la solapa de su chaqueta un micrófono y acomodaba la micro cámara puesta en un botón de la misma. Acto seguido me dirigí a la puerta trasera que llevaba directamente a la habitación de la reina y deje entrar a Rose —Por favor ten cuidado— le pedí mientras cerraba la puerta. No me gustaba la idea de que tuviera que esperar hasta que Tatiana fuera atacada, pero Hans tenía razón, sin pruebas suficientes Tasha Ozera saldría impune de su traición.
