Capítulo 6 Espera

Rose

Algo se cruzó delante de mí empujándome hacia atrás, un hombre, un hombre alto de cabello oscuro hasta los hombros, fuerte, imparable ¿Dimitri? Dimitri salió de la nada y recibió la bala que se dirigía hacia mi corazón ¿Por qué? ¿Qué estaba haciendo él aquí? Lo vi caer delante mío y me arrastre hasta él, sangre emanaba de su abdomen y él jadeaba, su respiración era agitada, sus ojos estaban cerrados, lo acerque hacia mí temblando.

— ¿Dimitri que has hecho?— pregunté mientras cálidas lágrimas caían por mis mejillas. Un dolor infinitamente peor al que sentí cuando escuché sus duras palabras en la iglesia inundo mi corazón, Dimitri estaba muriendo, aquí en mis brazos, entre sollozos comencé a acariciar su cabello suavemente, susurrando que todo estaría bien, no sabía si se lo decía a él o trataba de convencerme a mí misma.

Sumida en mi dolor y preocupación por Dimitri difícilmente podía procesar lo que sucedía a mi alrededor, diferentes personas entraban y salían de la habitación para llevarse a la Reina y apresar a Tasha, mientras se la llevaban la escuche gritar por Dimitri y emitir insultos hacia mí, pero parecían proceder de un lugar muy lejano.

Dimitri se quejó, su respiración se hacía cada vez más frenética y entonces la angustia me envolvió, esto era mi culpa, por mi culpa él estaba muriendo, él había recibido esa bala para salvarme, ¿pero por qué? ¿Por qué? si hace sólo unas cuantas horas me había asegurado que su amor por mí ya no existía más. ¿Era posible que aunque ya no me amara aún estuviera dispuesto a dar la vida por mí? Por supuesto que sí, él era así, tan parecido a mí, dispuesto a hacer cualquier sacrificio por aquellos que le importaban, porque aunque ya no me quisiera románticamente, él aún se preocupaba por mí ¿verdad?

—Rose tienes que dejarlo— dijo Mikhail, sacándome de mis pensamientos —Deben llevarlo al hospital ahora, debes dejar que ellos lo ayuden— a regañadientes deje de acariciarle el cabello y lo bese levemente en la frente, antes de apartarme y dejarlo ir.

¡Roza, Roza!— murmulló Dimitri mientras lo alejaban de mí. Mi corazón se sacudió, ante el tono de súplica en su voz.

Mikhail me ayudó a levantarme y me abrazó, con mi cara enterrada en su pecho los sollozos se apoderaron de mí.

—Dime que él estará bien ¿se salvara verdad?— le pregunté al guardián mientras me soltaba de su abrazo.

—Lo estará— me aseguró Mikhail —Él es fuerte.

—Quiero ir con él— le dije en respuesta dirigiéndome hacia la puerta por la que se habían llevado a Dimitri.

—No hay nada que puedas hacer ahora, deberías ir a cambiarte y después podrás ir a verlo al hospital— recién en ese momento me di cuenta de mis ropas y mis manos ensangrentadas.

—Tú también deberías limpiarte— le respondí mirando cómo había dejado yo su ropa cuando lo había abrazado. El sólo asintió mientras salíamos juntos de la habitación de la reina.

Hans estaba esperando afuera, varios guardianes desarmaban el equipo que habían utilizado para monitorear lo que sucedía en la habitación de Tatiana. Él se me acercó para agradecerme por salvar a la reina y ayudar a apresar a Tasha y a sus cómplices.

—Fuiste muy valiente Rose, todos te admiramos por lo que has hecho hoy— apenas lo escuche mi corazón y mi mente estaban con Dimitri.

Minutos más tarde estaba completamente limpia y caminaba hacia el hospital de la corte, ansiosa por saber cómo estaba Dimitri. Me acerque a la recepción y una mujer moroi de mediana edad me informó que se encontraba en cirugía en el cuarto piso.

Cuando subí vi a Mikhail en la sala de espera, se acercó a mí y me informó que Dimitri estaba estable, que le habían hecho varios exámenes y la bala no había dañado ningún órgano vital y que hace diez minutos lo habían ingresado a pabellón para someterlo a cirugía.

Eso me tranquilizó un poco, saber que Dimitri estaría bien era un alivio, pero por supuesto no estaría en paz hasta poder verlo. Unos minutos más tarde Mikhail me preguntó si quería acompañarlo a la cafetería, decline la oferta con toda la preocupación que me embargaba no podía pensar en comer, aun así el prometió traerme algo mientras desaparecía en el ascensor.

Aprovechando el tiempo a solas, decidí deslizarme en la mente de Lissa. Ella estaba con Christian, ya se habían enterado del aprisionamiento de Tasha y se dirigían a ver a Hans para averiguar bien lo sucedido. Brevemente, Hans les informó que yo había descubierto que Tasha y al guardián Moore conspiraban para asesinar a la reina, luego les mencionó mi papel en la misión para arruinar los planes de los dos y como Dimitri salvó mi vida recibiendo la bala que Tasha había dirigido hacia mi corazón.

—No es posible— dijo Christian secamente —Tasha no hubiese hecho algo así, debe ser una equivocación.

—Lamentablemente no, lord Ozera, tenemos todas las pruebas, si necesita verlo por sí mismo puedo mostrarle la grabación.

— ¿Dimitri y Rose, ellos están bien?— preguntó Lissa con angustia, no sólo estaba preocupada por nosotros dos, también por Christian que se desmoronaba cada vez más mientras tomaba conciencia de lo que había hecho su tía.

—La guardiana Hathaway está sana y salva, Belikov ingresó a cirugía, pero está fuera de peligro, ningún órgano vital fue dañado, supongo que tuvo suerte— comentó Hans un tanto pensativo.

Lissa se sintió un poco más tranquila al saber que nosotros dos estábamos a salvo, pero su preocupación aumentó cuando Christian insistió en ver la grabación, ella no necesitaba verlo, sabía que el guardián Croft no mentiría con algo así, pero no lo dejaría solo en esto. Esta fue mi señal para salir de su cabeza, no quería revivir por nada del mundo lo que había sucedido en la habitación de la reina.

Volví a habituarme en los alrededores de la sala de espera, con sus paredes blancas y ventanales tintados, en las esquinas algunas plantas que lograban darle algo de vida al lugar. Saque mi teléfono y lo encendí, tenía varias llamadas perdidas de Adrián, con todo lo sucedido había olvidado mi resolución de terminar todo con él, pero ahora mismo no podría hacerle frente, no tenía intenciones de alejarme de Dimitri hasta verlo y saber con certeza que estaría bien. Unos minutos más tarde Mikhail volvió con un café para mí, sentándose a mi lado me preguntó si había alguna novedad, antes de que lograra contestarle, la doctora salió del pabellón, nos explicó que la cirugía había sido un éxito que la bala había sido extraída y que ahora sólo quedaba esperar su evolución, en un par de horas más si todo iba bien por fin podríamos verlo. La verdad esperar no era uno de mis talentos pero no podría estar en paz hasta volviera a ver a Dimitri.