Capítulo 7 Sacrificio

Adrián

Desperté esa mañana sintiendo una mezcla de emociones negativas, que ni siquiera el alcohol parecía mitigar. Necesitaba aclarar las cosas con Rose, sabía a ciencia cierta que Belikov era muy importante para ella, ¡diablos! sabía que yo nunca ocuparía su mente y su corazón como él lo hacía, pero aún tenía esperanzas de que algún día ella viera que el amor que yo le ofrecía podría hacerla feliz.

Salí de mi habitación con la intención de saber si la oportunidad que me ofreció era sincera, porque a pesar de mis deseos de estar con ella y hacerla feliz, no podía seguir viéndola perseguir a Belikov una y otra vez, mientras yo continuaba esperando que me regalara un poco de su atención. Intente encontrarla en su habitación pero no estaba allí. Comencé a preocuparme o en realidad a temer que finalmente el asalta cunas se hubiese rendido y ahora estuvieran uno sobre el otro en algún lugar escondido de la corte, sabía por experiencia propia qué lugares visitar cuando algún asunto amoroso requería privacidad.

Deseché el sombrío pensamiento, Belikov estaba lejos de rendirse ante los avances de Rose, aun cuando había visto en su aura que aún sentía algo fuerte por ella, la oscuridad y la culpa que cargaban su atormentada alma mantenían sus sentimientos y emociones totalmente enfrascadas por el momento, o al menos eso creía.

Me senté en una banca en un pequeño parque cercano al edificio de los guardianes, esperando ver a Rose en algún lado, volví a llamarla pero no hubo respuesta y al igual que había hecho más temprano comencé a mandar mensaje tras mensaje, esperando saber dónde estaba y con quién. Fue entonces cuando vi a Lissa y Christian saliendo juntos del edificio.

—Deberías tratar de cambiar esa cara, parece que vienes de un funeral— tan pronto como mis palabras dejaron mi boca me arrepentí de ellas, atormentado ante la mirada de horror de Lissa.

— ¿Cómo puedes estar bromeando después de lo que le sucedió a tu tía?— preguntó Lissa con irritación.

— ¿Mi tía, a qué te refieres?— el horror y confusión en el rostro de Lissa se reflejaba en mi propia voz ahora.

—Tasha trato de matarla— respondió Christian en un susurro casi no creyendo lo que decía, pero yo no lo pensé dos veces y me lance sobre él.

— ¿Cómo es que tu tía trato de matar a la mía? ¿Es una maldita broma, verdad?

— ¡Adrián qué haces suéltalo! ¡Él acaba de enterarse, él no tiene nada que ver con eso, suéltalo ahora, le haces daño!— la angustia en la voz de Lissa me hizo salir del trance y me di cuenta de que había agarrado a Christian del cuello y no le estaba permitiendo respirar. Varios guardianes se acercaban a nosotros decididos a acabar con nuestra pelea. Lo triste era que Christian ni siquiera estaba luchando, no trató de soltarse de mí, no usó su magia de fuego, ni siquiera intentó golpearme cuando al fin lo solté, era evidente que lo que le había hecho su tía a la mía lo tenía totalmente conmocionado. De pronto la real gravedad del asunto también me golpeo, mi tía la reina estaba herida, tal vez su vida corría peligro ¿era esa la razón por la que mi madre había estado llamándome más temprano?

Rápidamente me dirigí hacía la clínica de la corte esquivando a los guardianes que se acercaban y sacando mi teléfono para llamar a mi madre, minutos más tarde estaba en la clínica donde mis padres hablaban con un doctor. Mi padre inmediatamente al ataque del imperfecto hijo.

— ¿En dónde estabas? mejor no me lo digas, es obvio, tirado por ahí borracho como siempre mientras tu tía era atacada, ¿acaso entiendes lo grave de este asunto?

—Por favor déjalo en paz— dijo mi madre acercándose a mí.

— ¿Cómo está? ¿Qué te han dicho?— le pregunté sin ni siquiera mirar a mi padre, que decidió dejarnos solos y dirigirse hacia otros miembros más dignos de la familia Ivashkov.

—Tatiana está bien, la hirieron en el pecho con una estaca de plata, pero su vida no corre peligro, la sometieron a cirugía, está descansando en este momento. Mi madre y yo nos sentamos un momento en la sala de espera, luego de un rato volví a llamar a Rose, nuevamente sin ninguna respuesta.

— ¿A quién llamas?— preguntó mi madre.

—Rose— dije molesto, como era posible que cuando más la necesitaba, ni siquiera fuera capaz de devolver mis llamadas.

—Oh cariño, Rose debe estar con los guardianes.

—Hans no la haría trabajar un domingo— dije sintiéndome cada vez más irritado.

— ¿Entonces no lo sabes?, cariño Rose fue la que salvo la vida de tu tía.

— ¿Qué? ¿Cómo? ¿Ella está bien?— pregunté levantándome abruptamente de la silla, de pronto sintiéndome muy asustado Rose podría estar grave, herida, muerta tal vez.

—Tranquilízate, ella está bien, Tasha le disparo, pero el ex strigoi recibió la bala por ella.

—Belikov, ja, ja ja ja— de pronto comencé a reír histéricamente. Acaso no era irónico, el ex monstruo, el ex strigoi, el súper guardián, por el cual jamás tendría una oportunidad real de llegar al corazón de mi pequeña dhampir, una vez más le probaba al mundo su perfección, salvando al amor de mi vida, recibiendo una bala por ella.

— ¿Estas bien? preguntó mi madre completamente intrigada por mi reacción.

— ¿Qué paso con Belikov?— pregunté comprendiendo de pronto donde podría estar Rose.

—Lo último que supe es que lo trajeron para someterlo a cirugía, un guardián nos informó algo sobre que debían extraer la bala.

No espere a que continuara y me dirigí hasta la recepción, sí Dimitri estaba aquí seguro Rose estaría con él, especialmente ahora que había sacrificado su vida por ella. Cuando llegué al cuarto piso encontré al guardián Tanner en la sala de espera, sin necesidad de preguntarle me informó que Rose estaba en la sala de recuperación visitando a Dimitri. La cirugía había sido un éxito, el estupendo e invencible Dimitri Belikov se había salvado y a pesar de que la parte egoísta de mí hubiese deseado su deceso, la parte que amaba a Rose y deseaba que fuera feliz estaba aliviada y fue ahí cuando lo entendí, amar a alguien implica hacer sacrificios y yo debía hacer el mío, Rose jamas sería feliz conmigo, porque su amor por Belikov era indestructible, entonces sólo me quedaba una cosa por hacer, hacer mi propio sacrificio, renunciar a mi pequeña Dhampir.