Capitulo 8: Despedidas
Rose
Dimitri yacía inconsciente en la cama de la sala de recuperación, al entrar y verlo así la angustia se apoderó de mí y las lágrimas y los sollozos tomaron control de mi cuerpo, lloraba por demasiadas razones, por rabia ante su rechazo, conmoción por su sacrificio, alivio al saber que estaría bien, dolor al saber que él había renunciado a mí para siempre. Sin embargo eso no importaba ahora, yo debía ser fuerte, debía ser valiente y seguir adelante, rearmarme a mí misma y demostrarle al mundo que nada ni nadie podía derrotarme.
Tenía el consuelo y también la certeza de que lo había amado tanto que había hecho todo por cumplir mi promesa de salvarlo, había logrado reparar su alma con ayuda de Lissa y ahora él era un Damphir de nuevo y esperaba, que un día lograra sanarse de todas sus culpas y remordimientos y pudiera ser feliz.
Me acerque a su cama y acaricie su rostro tomando entre mis dedos un mechón que caía sobre su mejilla, deseaba tanto tocarlo desde que había sido restaurado, la tibieza de su piel, la suavidad de su cabello traspasaron mi propia piel con un calor intenso, sin duda esa antigua electricidad que siempre sentía al tocarlo. Él se movió un poco, su respiración se agitó, al parecer no deseaba sentir mi piel contra la suya ni siquiera por un momento. Las lágrimas amenazaron con alcanzarme de nuevo, pero las reprimí cuando sentí que la puerta se abría y Lissa ingresaba a la habitación. Ni siquiera había sentido su presencia, sumida en mis propias emociones el vínculo parecía haber quedado en el olvido.
— ¡Rose!— dijo abrazándome fuertemente — ¿Cómo estás, estaba tan preocupada?
—Estoy bien— mentí limpiando mis mejillas con el dorso de mi mano.
—No, no lo estás.
— ¡Oye!— dije fingiendo una sonrisa —Yo no fui la que recibió la bala.
—Buen punto— sonrió tristemente —Christian y yo vimos la grabación, gracias a Dios ambos están bien.
— ¿Cómo está él?—pregunté, con todo lo sucedido ni siquiera había pensado en Christian. Tasha era la única familia que tenía y ahora estaba encerrada por intento de asesinato, había pasado toda su vida bajo la sombra de las malas decisiones de sus padres, seguro ser el sobrino de una asesina era algo más para añadir a la lista de cosas horribles con las que vivir.
—Devastado, está afuera esperando, no quiso entrar. Adrián está con él
— ¿Adrián, él está aquí?
—Sí, estuvo visitando a la reina y se enteró de tu papel en su rescate, quiso verte pero cuando llegó ya habías entrado a ver a Dimitri.
—Necesito terminar con esto ahora ¿verdad?— dije más para mí misma que a Lissa y me dirigí a la salida.
—Te avisaré cuando despierte.
—No es necesario— dije con amargura —Me prometí a mí misma que no seguiría rogándole que me ame, el renunció a mí, yo debería hacer lo mismo.
—Pero el salvó tu vida— dijo Lissa perpleja, en su mente eso era prueba suficiente de que él aún me amaba y que ahora estaríamos juntos, pero yo no iba engañarme más a mí misma, conocía a Dimitri y sabía que si él había decidido no dejarme entrar nuevamente en su vida, nada lo haría cambiar de opinión. Bueno tal vez una nueva lectura de cartas pensé con amargura.
—Claro, supongo que ahora estamos a mano— dije y mirándolo por última vez, salí de la habitación, no pensando en volver.
Adrián estaba sentado junto a Christian, pero ninguno hablaba, Mikhail no estaba en ningún lugar a la vista y supuse que había tenido que ir a encargarse del papeleo que le había prometido a Hans. Me acerqué a Christian que se levantó rápidamente y me sonrió amargamente, pensaba que estaría enfadado conmigo por ayudar a atrapar a Tasha, así que intenté disculparme.
—Christian yo tení...—no pude terminar porque él me interrumpió.
—No Rose, no es tu culpa, Tasha tomó sus propias decisiones, no es tu culpa, ni de nadie más. Sé que era tu deber atraparla, es bueno que haya sido antes de que hiciera mayor daño— ante esas palabras vi a Adrián estremecerse a su lado, pero no levantó su cabeza en ningún momento, estaba evitando mirarme y entendí que de alguna manera él sabía que yo había tomado una decisión.
—Oh sparky, entiendo que no debo culparme, pero aun así, yo también la admiraba y la respetaba, sólo espero que sepas que no fue fácil para mí.
—Lo sé Rose— dijo dándome un pequeño apretón en el hombro y dirigiéndose hacia la habitación de Dimitri.
Entonces me senté junto a Adrián esperando a que dijera algo, un rato después se giró hacia mí, sus ojos estaban enrojecidos, tal vez por el alcohol que había consumido, tal vez porque había llorado, un ligero brillo en su mejilla, confirmó mi última sospecha, Adrián había llorado ¿había sido por su tía?¿por mí?¿por nosotros? Entendiendo que no podía seguir alargando lo inevitable, le pedí que me siguiera, no podía hacer esto aquí, así que salimos de la clínica y nos sentamos en un banco cerca de los estacionamientos.
—Adrián, necesito que entiendas que esto no tiene que ver con Dimitri— dije con un nudo en la garganta, esto era más difícil de lo que imaginé.
—Claro, la razón por la que terminas tu relación con migo no tiene nada que ver con Belikov, el héroe que salvó tu vida— me dijo con ironía, su tono me molestó, pero me mantuve calmada, no deseaba más distancia entre nosotros, Adrián me importaba, sí iba a perderlo como novio, al menos esperaba conservarlo como amigo, si es que él lo aceptaba.
—No, la única razón por la que hago esto es por qué nuestra relación no va a funcionar, yo no debería haber dejado que las cosas llegarán a este punto, cuando te acepté, lo hice sin estar lista, tu tenías razón, yo he sido egoísta, he permanecido contigo porque es fácil, me divierto contigo, te quiero y mucho, pero no te amo como mereces y tú tampoco me amas a mí— quiso interrumpirme, pero no lo dejé —No lo haces Adrián, al menos no como crees que haces, alguna vez me has considerado digna de hacer un sacrificio, alguna vez quisiste ser mejor por mí, ser mejor como persona, no comprando cosas ni haciendo regalos para impresionarme, o usándome para molestar a tu familia.
—Es posible que tengas razón— dijo después de un rato, su rostro abatido cuando habló —Yo no soy perfecto, ni soy un héroe como el asalta cunas, pero yo sí haré un sacrificio por ti, te dejaré libre, ya no tienes ninguna obligación conmigo, tal vez no haya sido mejor por ti, pero quiero que seas feliz, te amo lo suficiente para querer lo mejor para ti aunque no sea conmigo— diciendo esto se levantó y se paró frente a mí —Adiós para siempre pequeña Dhampir que seas muy feliz— y con esas últimas palabras camino lejos de mí.
Pensé que me sentiría aliviada cuando Adrián saliera de mi vida, pero en realidad, me sentía horrible, estaba sola ahora y a pesar de que me aterraba había estado siempre sola en realidad, desde que tenía cuatro años, y desde entonces lo único constante en mi vida había sido Lissa e incluso ella me había dejado sola varias veces. Me disponía a dirigirme a mi habitación en busca de un merecido descanso, cuando recibí una llamada de Mikhail.
—Hathaway, la reina necesita verte de inmediato— dijo Mikhail en el teléfono. Excelente ¿ahora la reina me regañaría por haber roto el corazón de su sobrino? ya había recibido demasiados golpes hoy, uno más no sería nada.
Volví a la clínica para recibir mi castigo, pero la razón por la que Tatiana quería verme era diferente, ella tenía una nueva misión para mí, debía encontrar al hermano perdido de Lissa.
