Capítulo 14: Reencuentro
A una semana de mi último arrebato, mi ánimo había mejorado considerablemente, no es que hubiese olvidado a Dimitri completamente, pero mantener mi mente ocupada en capturar y torturar strigoi para encontrar pistas sobre Sonya ayudaba bastante, por supuesto la llegada de cuatro guardianes, Dana Müller de unos 22 años alta, rubia y de unos penetrantes ojos azules, George y Benjamín Adams de unos 25 y 28 años respectivamente, ambos de cabello obscuro y ojos grises y Samuel Cox, el más joven y entusiasta, recién graduado al igual que yo, de cabello oscuro levemente rizado y ojos color azul claro, contribuyó también a alejar mi mente de mi desastrosa vida amorosa.
Había algo familiar sobre Samuel, que me mantuvo un tanto intrigada al principio, hasta que logre situarlo, eran sus ojos, me recordaban dolorosamente a Mason, al igual que su actitud y ganas de patear traseros Strigoi como si no hubiera un mañana. Por esta razón fue el más difícil de entrenar, él se sentía muy seguro de sus increíbles capacidades y proclamaba a los cuatro vientos que con una aliada como yo no habría Strigoi que pudiera negarse a darnos información. Unos días después tuvimos la oportunidad de probar su teoría, ya instalados en Lexington obtuvimos información sobre un par de Strigoi que conocían a Sonya Karp, así que una vez que ubicamos el sector de la ciudad donde habían llevado a cabo sus últimas fechorías fuimos tras ellos.
Mi amiga alquimista Sydney Sage y el guardián Gabor esperarían en el auto mientras Dana actuaba como una puta de sangre saliendo sola y borracha de un club Moroi. Los hermanos Adams, Samuel y yo estábamos ubicados estratégicamente en los callejones, llevábamos micrófonos, similares al que yo había usado en la misión de rescate de la Reina Tatiana. Por supuesto no pasó mucho tiempo para que un par de Strigoi detectaran a una apetitosa Dhampir caminando sola y pareciendo completamente indefensa.
—Vaya, vaya qué cosa más deliciosa— comentó uno de ellos bloqueando el pasó de Dana.
—Aléjate de mí— dijo ella desafiante.
—Jajaja tienes valor— dijo el segundo Strigoi —bella y valiente, esto será divertido.
—Sí muy divertido— dije yo sorprendiendo a ambos Strigoi al aparecer entre ellos y Dana.
Inmediatamente se abalanzaron sobre nosotras, al mismo tiempo ambas nos agachamos y logramos que nuestros enemigos permanecieran distraídos al tambalearse tratando de atraparnos, antes de que pudieran darse cuenta nuestros compañeros se dejaron caer en la escena, los hermanos Adams atraparon a uno de ellos bloqueando su escape y amenazándolo con las estacas contra su cara y cuello, haciéndolo gritar en agonía. Samuel ayudando con el otro que había sido derribado por nosotras y que ahora estaba restringido en el suelo por él y Dana mientras yo dirigía el interrogatorio.
—Malditos Dhampir, jamás responderé sus preguntas— dijo el monstruo cuando le pregunté por Sonya Karp —Se arrepentirán, malditos— mi estaca estaba peligrosamente cerca de su cuello quemando contra su piel a medida que se retorcía por liberarse del agarre de mis aliados. Unos metros más allá el otro Strigoi, también trataba de liberarse de sus captores.
—Sucios guardianes pagarán por esto, ahhhgggg— sus gritos de dolor iban en escalada pero también su irritación, necesitábamos obtener respuestas pronto, no podríamos retenerlos por siempre. Mi estaca se hundió en el cuello del Strigoi en un intento de obtener respuestas y funcionó —Arthur, Arthur él trabajaba con Karp— dijo finalmente el no muerto, esto llamó la atención de Samuel quien sonriendo, soltó un poco su presión sobre el cuerpo del Strigoi pensando que lo teníamos completamente controlado, lamentablemente el monstruo malherido aún era lo suficientemente fuerte para atacar y rápidamente empujó con toda su fuerza liberándose parcialmente de nuestro agarré, Dana reaccionó hundiendo su estaca en el pecho del monstruo sin dudar un momento. Lo único que habíamos conseguido era un nombre solo un nombre, en mi distracción sobre lo poco que sabíamos sobre Sonya y su escondite deje de prestar atención a mi alrededor y entonces sucedió, el Strigoi que estaban reteniendo los hermanos Adams, había escapado a su agarre y tenía ahora entre sus garras a Samuel, No no no, no podía permitirlo, no podía dejar que pasará de nuevo, pero un movimiento en falso y el Strigoi acabaría con él en cuestión de segundos. Aparentemente Gabor había escuchado que necesitábamos ayuda y sigilosamente hizo su camino hasta la amenaza y hundiendo su estaca por detrás del pecho del Strigoi, acabo con él justo en el momento en que sus dientes perforaban la piel de Samuel.
En unos segundos yo estaba abrazando a Gabor agradeciéndole el haber salvado a Samuel del Strigoi, había estado tan cerca, tan tan cerca que no podía dejar de agradecer su rápida respuesta. Nuestra relación había sido bastante incómoda desde mi episodio de descontrol en el gimnasio, pero desde su intervención en el callejón, se produjo un acercamiento que podríamos llamar el comienzo de una nueva amistad, por supuesto yo no era ajena a su interés por mí, pero a pesar de considerarlo un hombre guapo y confiable, no había nada que yo pudiera ofrecer más que compañerismo y amistad.
Unos días después habíamos encontrado al tal Arthur, con lo que los hermanos Adams habían averiguado antes de que el Strigoi se les escapara, teníamos el nombre y el lugar donde podíamos encontrarlo, por lo que al final de la semana y después de unos tres nuevos enfrentamientos con Strigoi, teníamos un nuevo nombre, Donovan y estábamos cada vez más cerca de hallar a Sonya Karp, claro que ahora se nos presentaba otro problema, ¿cómo lograríamos la cooperación de una Strigoi?
—Tenemos que pedir otro tipo de ayuda— dijo Sydney una tarde.
—Sí, no podemos solo retener a Karp y esperar a que quiera cooperar— comentó Boris sabiamente.
—Por supuesto que no, pero las opciones son muy arriesgadas, traer a Lissa no es una opción, debemos encontrar otro usuario del espíritu y nos estamos quedando sin tiempo.
—Tú conoces otro usuario del espíritu— dijo Sydney con una sonrisa conocedora.
—Sabes que no puedo pedirle que venga, él me odia, además no es la persona más estable que conozco— a pesar de tener la certeza de que Adrián no era una opción volver a verlo no parecía terrible, es más cada vez lo echaba más de menos.
—Entonces necesitaremos refuerzos, llamaré al señor Mazur— dijo Gabor y unos minutos después volvió asegurando que Zmey prometió enviar ayuda lo más pronto posible.
Un par de días después mientras nos preparábamos para ir por Donovan, los refuerzos llegaron, nos encontrábamos todos en el galpón que habíamos habilitado como gimnasio en nuestra casona de Lexington. Habíamos estado practicando lucha cuerpo a cuerpo, yo había batido a Dana y a Samuel rápidamente y me disponía a dirigirme a la ducha pero alguien me detuvo.
—Hathaway, una ronda más contra el mejor guardián— me desafió Boris Gabor poniéndose en mi camino. Por supuesto no pude resistirme.
Boris Gabor era excelente luchando, pero yo era mejor, él se mantenía desafiándome y yo haciendo que se tragara sus palabras, cada vez que luchaba contra él mi mente se dirigía a lugares peligrosos y no podía evitar compararlo con un alto y hermoso dios ruso, pero había logrado bloquear esos pensamientos, a tiempo para acabar con él, este día no fue diferente aunque me tomo más tiempo de lo habitual y cuando estaba a horcajadas sobre su torso, fingiendo estacarlo, Sydney apareció en mi periferia acompañada de dos personas más.
Me levanté rápidamente y me giré casi colisionando con uno de los recién llegados, gracias a Dios, Gabor se había levantado y me sostuvo, tomándome firmemente del brazo.
—Pequeña Dhampir— me saludo el mismísimo Adrián Ivashkov, abriendo sus brazos para mí.
—Adrian— grité con entusiasmo abrazándolo sin pensarlo dos veces.
—Te presento a mi guardián— dijo sonriendo después de soltarme, por supuesto yo había notado ya su presencia, así como su exquisito aroma, pero no dejaría que supiera como me afectaba, lo mire a los ojos y lo saludé con la mayor indiferencia que pude.
—Un gusto volver a verlo guardián Belikov.
