Capítulo 18: Espinas
Rose
Mi corazón se aceleró al escuchar su voz y sentí como me sonrojaba, sabía perfectamente que no podría evitarlo para siempre, tenía claro que en algún momento debíamos hablar, pero ahora no era el momento, teníamos un Strigoi que interrogar y no había tiempo que perder, así que con todo el profesionalismo del que fui capaz me di la vuelta y mirándolo a los ojos dije
—No esperaba menos de usted Guardián Belikov.
Lamentablemente él tenía otros planes y tomando como indicación la salida de Adrian y Sydney de la habitación, se paró delante de la puerta bloqueándome el paso. Desde el día de la reunión cuando me esperó e intentó hablar conmigo que había estado tratando de mantenerlo alejado de mí, haciéndolo creer que estaba interesada en otro, había sido una estupidez, lo único que estaba logrando era lastimar a un buen hombre y de paso molestar a Danna, Sydney tenía razón no era la forma de solucionar mis problemas. Pero tampoco era la solución quedarme ahí parada observándolo en todo su esplendor, su esculpido cuerpo, su perfecto cabello, sus hermosos ojos que sostenían mi mirada de una forma que no había visto hace meses, de vuelta en la academia, una de aquellas veces en que su cariño por mí se deslizaba sin su permiso y reemplazaba a su siempre impasible máscara de guardián. Con toda la voluntad que hizo falta despegue mis pies del suelo y comencé a caminar con seguridad hacia él para salir de la habitación diciéndome a mí misma No Rose no te dejes engañar, él ya no te ama solo siente culpa.
—Debemos irnos Guardián Belikov— dije al llegar a la puerta, él se hizo a un lado levemente pero cuando yo me moví para pasar junto a él, tomó mi muñeca gentilmente pero con firmeza y dijo
—Cuando regresemos debemos hablar— no me gustó su tono, era similar al que usaba cuando corregía mis movimientos en los entrenamientos en la academia, tampoco me gustó la forma en que ese leve contacto de su piel sobre la mía me hizo estremecer, su mano era tan cálida y fuerte que me hizo recordar nuestros momentos más íntimos en la cabaña, cuando esas mismas manos se deslizaban por mi piel...Aghhhh basta Rose deja de pensar en eso, él te hizo daño, tú no le importas, te desprecia, él no quería que te acercaras o lo tocaras,me recordó la voz en mi cabeza y eso fue todo lo que necesité para recuperarme del shock de sentir su piel contra la mía aunque fuera por unos segundos.
— ¿Ya no sientes miedo de tocarme o tal vez era asco lo que sentías?— pregunté mi voz cargada de resentimiento. Su rostro reflejó confusión y luego tristeza cuando se dio cuenta a que me refería.
—Nunca he sentido lo que dices— dijo con amargura pero aún sin soltarme —Por favor solo dime que hablaras conmigo, me lo debes, te salve la vida.
— ¿Qué te debo? no te debo nada, tú me debes a mí, me debes tu alma— contesté levantando rápidamente la voz, la rabia apoderándose poco a poco de mi ser —Pero sabes qué, no te preocupes, yo no hice lo que hice para cobrarte, lo hice porque deseaba hacerlo, porque te amaba, eso es lo que se hace cuando se ama, pero claro, tú no lo entenderías.
—Sí lo entiendo Roza, claro que lo entiendo, por favor, acaso no lo ves, en serio es tan difícil de creer, yo te amo Roza, te amo, solo te estoy pidiendo una oportunidad para explicarte, para decirte que quiero...quiero que vuelvas a mi vida, te necesito en mi vida.
—Sí Dimitri, es difícil de creer— dije sintiendo una mezcla de emociones entre rabia y tristeza que hacían mi corazón arder y me tenían al borde de las lágrimas —Es difícil porque la única vez que realmente sentí que me querías en tu vida fue cuando eras un Strigoi.
Y eso fue todo lo que necesite para destrozar aún más dos corazones que apenas se sostenían en nuestros pechos, él me soltó y se movió del camino para que yo pasara sin decir nada más pero pude notar el dolor en sus ojos a la vez que una lagrima caía por su mejilla, mientras yo intentaba con todo mi ser retener las mías, pensé en decir algo, pero qué podía decir, en vez de hablar salí de la habitación y caminé hacia donde los demás se reunían listos para salir a cazar a Donovan.
—Hathaway estamos listos para salir— dijo Samuel al verme, si notó mis ojos llorosos no comentó nada, por lo cual me sentí muy agradecida.
—Excelente— dije encontrando mi voz, sin querer mirar atrás, me dirigí hacia los vehículos que nos llevarían hasta el lugar de nuestra misión y le arrebaté las llaves del mazda cx5 a Sydney, acto seguido me posicioné en el asiento del conductor, necesitaba hacer cualquier cosa que pudiera mantener mi mente alejada de lo que acababa de ocurrir.
Por supuesto no fue nada fácil, considerando que como guardián de Adrian, Dimitri debía viajar en este mismo vehículo y estaba ahora en el asiento del copiloto. Como siempre el correcto y profesional guardián Belikov estuvo todo el camino hasta el club nocturno en silencio con su máscara bien puesta mientras yo repetía y repetía en mi cabeza las cosas que escuché y las que dije en nuestra breve discusión. Durante todo el viaje lo único que salió de su boca fueron un par de gruñidos cuando yo aumentaba la velocidad de forma inesperada, adelantaba bruscamente algún vehículo interrumpiendo nuestro camino o me pasaba algún semáforo en rojo. Al mirar brevemente en el espejo retrovisor interior del auto, pude ver las caras de preocupación de Sydney y Adrián, pero lo que realmente llamó mi atención fue la reacción de Sydney cuando al frenar bruscamente, Adrián la tomó del brazo para evitar que se fuera hacia adelante y ella no pareció para nada espantada por haber sido tocada por una criatura malvada de la noche, si no que le sonrió agradecida, tal vez, estaba demasiado asustada por mi manera de conducir después de todo.
Llegando a nuestro destino, Sydney abrió la boca para decir que había sido una mala idea dejarme conducir en ese estado.
— ¿Qué estado?— pregunté inocentemente, bajando del auto para reunirme con los otros.
—Y entonces Hathaway ¿dónde es el incendio?— preguntó Samuel, haciéndose el gracioso.
—Sí jefa, sabemos que mueres por un trago, pero era necesario alertar a todo el departamento de policía para conseguirlo— dijo Benjamín en un intento por unirse a Samuel en su broma.
—Siempre encantada de divertirlos— dije con una sonrisa sarcástica —Pero es momento de ponerse a trabajar.
Como habíamos comprobado antes, actuar como puta de sangre y además borracha era la mejor forma de atraer a nuestra presa, por ello Danna y yo entraríamos al bar en busca de Donovan. Samuel y Dimitri estarían en el callejón escondidos esperando que el Strigoi saliera tras nosotras, mientras los hermanos Adams estarían en un edificio abandonado en la parte trasera del callejón, Boris, Sydney y Adrian esperarían en la Kia carnival monitoreando la operación. Rápidamente Danna y yo nos deshicimos de nuestros abrigos revelando nuestros ceñidos y escotados vestidos, que en el caso de Danna era un sexy vestido de encaje rojo y en mi caso era uno color turquesa con brillos que se ajustaba perfectamente a mis curvas y tenía un peligroso escote, pude percibir de inmediato la mirada de admiración de Dimitri, especialmente cuando solté mi cabello para cubrir mis molnija, sostuve su mirada por un breve momento y pude ver un rastro de anhelo, tristeza y preocupación en sus ojos, sabía que estaba herido por lo que dije antes de salir, pero no podía pensar en eso en ese momento.
Danna y yo nos separamos del grupo para dirigirnos al club, entramos casi inmediatamente, no era difícil si sabíamos usar nuestros encantos femeninos.
