Capítulo 20: Avances
Danna
Rose y yo entramos al club en busca del tal Donovan, sabíamos por los alquimistas que él frecuentaba este antro para hacer negocios con el dueño del lugar un Moroi de unos cincuenta años llamado Nathan Lane. No tardamos mucho en encontrarlo, en el salón Vip, justamente hablando con el tipo en cuestión. Como habíamos acordado fui yo la carnada esta vez, así que me acerqué seductoramente a ambos hombres, enfocándome en el Moroi y haciendo patente mí supuesto deseo y adicción a la mordida, así como mi borrachera.
Mientras yo me acercaba al asqueroso Moroi, Rose se quedaba más atrás en el bar, esperando que mi actuación fuera tan buena para llamar la atención del tal Donovan, el cual me vería como la presa perfecta para calmar su sed de sangre, una zorra adicta y desesperadamente borracha y cuando este me siguiera por la parte trasera del club, hacia el callejón ella iría tras de mí para cubrir mi espalda. Así que cuando estuve segura de haber captado su atención camine de vuelta hacia el bar cruzando mi mirada con Rose para indicarle que estábamos listas, ella estaba en su papel, hablando coquetamente con un Moroi borracho que apenas se podía mantener de pie, hizo su inspección para cerciorarse que el strigoi me seguía y mordió su labio como señal de que era hora de salir.
Así que lo hice, caminé hacia la salida posterior del club tambaleándome de vez en cuando para mantener el efecto, el problema fue que cuando llegué al callejón y me giré para enfrentar al Strigoi este ya no estaba solo, junto a Donovan habían otros tres horribles vampiros y ninguna señal de Rose.
No tuve tiempo de entrar en pánico, sabía que a pesar de nuestras diferencias Rose Hathaway jamás me dejaría sola en esto, así que confié en que algo importante la había retrasado y me preparé a pelear, no sin antes advertir a los otros de este cambio en el juego.
—Vaya, vaya muy valiente de su parte, cuatro horribles criaturas contra una bella mujer indefensa— comenté con osadía, los gruñidos de respuesta no se hicieron esperar.
—Sabemos que no estas indefensa maldita dhampir, pero hoy me siento justo, nuestra amiga aquí ira por ti primero y cuando acabe contigo iremos por tus amigos— dijo con frialdad el tal Donovan y entonces lo supe, él lo sabía, sabía que veníamos por él y probablemente sabía a quién estábamos buscando, pero no tuve mucho tiempo para preocuparme por eso, solo esperaba que los otros estuvieran escuchado y tuvieran cuidado.
La Strigoi rubia se abalanzó sobre mí con toda la rapidez del mundo, dándome una buena patada en el abdomen pero no lo suficiente fuerte para hacerme tambalear, era obvio que era una recién convertida, probablemente aún era humana hace un par de días atrás. En cuanto su pierna salió de mi abdomen aproveche su retirada para patear de vuelta hacia su cadera y hacerla caer, fue relativamente fácil y los gruñidos enfurecidos de sus amigos lo probaban, cuando la tenía en el suelo y estaba lista para estacarla uno de ellos me agarró por el pelo, gracias a dios era una peluca, así que moviendo mi cabeza con fuerza para un lado él se quedó con ella en sus manos gruñendo horriblemente e intento agarrarme nuevamente, pero algo lo detuvo, un hombre alto y fuerte que lo pateó en la cara y lo tiro lejos de mí, era Belikov me di cuenta y me sentí aliviada de tener algo de ayuda, por supuesto con la distracción mi presa había logrado zafarse de mi agarre, pero dos metros más allá fue interceptada por Rose que ahora la tenía agarrada de los brazos en la apertura perfecta para mi estaca. Cuando lo hice Rose se disculpó explicando que había tenido que encargarse de otro strigoi a la salida del club, era un hecho que nos estaban esperando.
A nuestro alrededor el espectáculo era maravillosamente mortal, Belikov era en serio un dios en la batalla pero como ningún otro guardián que hubiera visto antes, él era letal, prácticamente tenía la misma fuerza y la velocidad del propio Strigoi con el que se enfrentaba, era una danza letal y en pocos minutos lo tenía en el suelo, golpeándolo fuertemente esperando la apertura para atravesarlo con su estaca. El otro strigoi al que nos dirigíamos Rose y yo ahora, estaba aterrado viendo como acababan con su compañero y por supuesto Donovan, tampoco estaba tranquilo y trato de huir pero Samuel se interpuso en su camino. A lo lejos Rose y yo pudimos divisar un grupo más peleando, eran los hermanos Adams con otro grupo de Strigoi. A los pocos minutos Rose y yo también teníamos a nuestro Strigoi listo para su tumba, pero un grito horroroso nos distrajo, era Samuel, Donovan lo tenía de rodillas y enterraba sus colmillos en su cuello, Rose corrió hacía él pero al parecer el haber bebido sangre había revitalizado a Donovan y con un solo golpe mando lejos a Rose y esta cayó al suelo golpeando su cabeza, yo terminó con mi strigoi y corrí también para ayudar a Rose pero antes de llegar a ella Belikov ya estaba a su lado, un gruñido horrible salió de su garganta y acto seguido tenía al tal Donovan en el piso pateándolo y golpeándolo como si no hubiera un mañana, su rostro se había transformado en algo frío y aterrador, Benjamín Adams llegó hasta donde estábamos para ayudar y quedó petrificado al ver la escena, cuando reaccionó se acercó a Samuel que afortunadamente aún vivía, pero estaba muy mal herido, me hizo una seña para que lo ayudara y entonces Rose se levantó y se acercó a Dimitri que estaba estacando a Donovan una y otra vez como si con eso pudiese acabar con todo lo que estaba mal en el mundo. Al mirarlo me quiebre, entonces lo entendí, él había sido como ellos, hace solo unas semanas atrás él había sido un monstruo, un maldito monstruo como Donovan y los otros, no podía ni llegar a imaginar lo horroroso de lo que llegó a vivir.
—Dimitri soy yo mírame por favor— escuche a Rose decir de pronto, un horrible gruñido salió de la garganta de Belikov cuando ella intentó tocarlo, él estaba en trance no la reconocía.
—Dimitri, escucha él ya está muerto, suelta la estaca, él ya no hará más daño— su voz era suave suplicante era obvio que le dolía horriblemente verlo así —Dimitri soy yo, soy Rose, mírame, él ya está muerto.
—Hathaway tenemos que irnos— dijo Gabor por el micrófono. Nadie se movió incluso George que había llegado para ayudarnos con Samuel parecía paralizado. Rose había tenido éxito logrando que el guardián dejara de estacar al monstruo, pero él aún no quería mirarla y no soltaba la estaca.
—Camarada por favor suelta la estaca, él ya está muerto, ya no hará más daño— repetía Rose, las palabras eran dulces pero firmes y el guardián soltó la estaca lentamente, esto le dio más confianza a Rose que se acercó más a él y tomó su cara entre sus manos obligándolo a mirarla.
—Camarada, mírame, mírame soy Rose, soy Roza, tu Roza— podía escuchar como su voz se quebraba, Rose estaba al borde de las lágrimas.
— ¿Ro...Roza, Roza?— respondió Belikov, entonces Rose sonrió tímidamente y asintió, sus miradas fijas el uno en el otro, finalmente se abrazaron, pero no duró mucho.
—Tenemos a Sonya Karp— dijo Sydney que de pronto estaba parada en medio del callejón, mirando con asombro a Dimitri y a Rose. No era una pregunta, era una afirmación, teníamos a Sonya, no sabíamos cómo pero al parecer lo habíamos logrado.
