Capítulo 20: Cambios
Dimitri
Escuché una dulce voz decir mi nombre y tomar mi mano y caminé junto a ella pero no podía salir de mi estupor ¿qué había sucedido? en un momento estaba lleno de furia y sediento de venganza y luego todo se desvaneció, deje de luchar y la rabia me abandonó como si nunca hubiese estado ahí, cuando me dijo camarada,cuando me dijo tu Roza ¿en serio dijo que era mi Roza? si antes de salir de la casona parecía odiarme, había dicho que la única vez que le había demostrado que la quería en mi vida fue cuando era Strigoi. Lo peor de todo es que era cierto, ella tenía razón, siempre desde que la llevé de vuelta a la academia la quise cerca de mí, al principio pensé que era solo para alejarla de los problemas y asegurarme de que se graduara porque estaba seguro de que sería una excelente guardiana para Lissa, pero luego me di cuenta de que era por algo más fuerte, algo más poderoso, algo que nos podía hacer caer a ella y a mí en la peor desgracia como guardianes, pero que a la vez podía convertirse en lo más maravilloso que podía pasarnos. Entonces las horribles consecuencias que podían surgir de una relación amorosa entre un mentor y una estudiante siete años menor, destinados a defender a una importante moroi de la realeza, se apoderaron de mi cabeza y silenciaron mi corazón y me mantuve alejándola de mí constantemente, diciéndole una y otra vez que era un error sentir lo que sentíamos. Hasta ese día, el día en que la locura se apoderó de ella y tuve miedo por ella y por mí, porque sabía que no importaba lo que pasara conmigo, era ella la que más importaba, ella se había convertido en mi todo y yo no podía permitirme perderla, no, ella tenía que saber, merecía saber que yo la amaba, que la necesitaba en mi vida, así que nada más importó y mi decisión de luchar por lo nuestro fue más fuerte que todo lo que nos detuvo meses antes, pero así como llegó se terminó y pocas horas después de que nuestras bellas promesas de amor fueran hechas en una pequeña cabaña, yo fui convertido en un monstruo, un monstruo sin alma, pero que aún la quería, la quería por razones perversas y equivocadas pero la quería conmigo por la eternidad y por supuesto después de volver a ser un dhampir no dude en alejarla de mí nuevamente, esta vez probablemente para siempre. Sí ella y tenía razón.
Aún me sentía algo desorientado, sabía que habíamos luchado con Strigoi y que yo había matado al tal Donovan, sabía que Roza y yo habíamos dado algunos pasos hacia una relación un poco más pacífica, nuestro abrazo en el callejón y el hecho de que estuviera tomando mi mano ahora mientras estábamos de camino a la casona lo demostraban, pero lo que no sabía era como teníamos a Sonya Karp, si yo maté o mejor dicho masacré al que tenía las respuestas, ¿cómo conseguimos atrapar a la strigoi?
—No la atrapamos, ella se entregó— dijo Sydney desde el asiento del conductor, ni siquiera me había dado cuenta de que había hecho la pregunta en voz alta.
—En realidad fue bastante espantoso— dijo Adrián —Estábamos en la camioneta con Gabor, escuchando una conversación muy interesante, cuando nos dimos cuenta que una strigoi se dirigía hacia nosotros, fue entonces cuando Gabor te habló para irnos Rose e inmediatamente salió de la camioneta con la estaca en mano dispuesto a luchar con ella.
—Pero ella no lo atacó, se tiró de rodillas al suelo pidiendo que la matara— dijo Sidney con angustia —Así que Gabor la noqueó y la metió a la camioneta, cuando la reconocí, corrí a avisarles que la teníamos.
—Sí y nos dejó a Gabor y a mi esposando y encadenando a una horrible strigoi— Adrián fingió un escalofrío al decirlo.
—Bueno Adrián prepárate— dijo Rose —En unas horas más tendrás que estacarla.
Cuando llegamos a la casona y tuvimos a Sonya Karp asegurada, llegó la hora de revisar y curar a los heridos, Samuel estaba muy mal herido por lo que estábamos esperando a un doctor moroi que venía en camino, Adrián podría haberlo curado con su magia del espíritu, pero necesitábamos que se mantuviera fuerte para estacar a Sonya, así que no era opción. Los demás solo teníamos cortes y golpes que seguramente se transformarían mañana en feos moretones sin embargo Rose se había golpeado fuertemente la cabeza, pero no quiso ser revisada, le recomendaron que descansara pero dijo que no lo haría hasta que obtuviéramos respuestas de Sonya, hasta que supiéramos algo del hermano de Lissa. Nadie se atrevió a discutir con ella, pero Sydney consiguió que prometiera que se recostaría luego que Adrián hiciera su trabajo.
Adrián y yo caminamos juntos a nuestra habitación yo a ducharme y el a buscar la estaca de plata con la que debía estacar a Sonya. Entramos y enseguida comenzó el interrogatorio.
—Entonces Belikov ¿tú crees que se golpeó tan fuerte la cabeza que olvidó y perdonó todos tus pecados?— no me molesté en contestar, así que Adrián continuó —Te abrazó y sostuvo tu mano durante todo el viaje de vuelta, eso debe ser un gran avance ¿no?
— ¿Cómo sabes que me abrazó?— pregunté curioso.
—Sydney los vio cuando fue a avisarles sobre Sonya— dijo Adrián encogiéndose de hombros.
—Cierto.
— ¿Entonces?
— No lo sé Adrián, ella está preocupada por mí, yo perdí el control en ese callejón y ella se asustó eso es todo, no creo que deba entusiasmarme tanto.
—Bueno yo creo que deberías, es lo más cariñosa que ha estado contigo desde que llegamos aquí, eso debe contar ¿verdad?
—Es verdad— dije con una pequeña sonrisa, recordando que me había llamado camarada otra vez, el recuerdo me hizo sentir algo más de esperanza.
—Por lo que yo veo, las cosas van en la dirección correcta y recuerda que yo sé de qué hablo—dijo Adrián guiñándome un ojo, sin duda refiriéndose al asunto de las auras. Al principio este tema de las auras me parecía ridículo, especialmente cuando Adrián hablaba y hablaba de ellas en medio de terribles borracheras cuando estábamos en la corte, pero últimamente había aprendido a respetar los extraños poderes del espíritu, tanto como respetaba las visiones de Yeva, ahora había muy pocas cosas relacionadas con el espíritu que me costara creer.
Después de ducharme y cambiar mi ropa, nos dirigimos con Adrián y Sydney al estudio, donde estaban todos los demás excepto Samuel, que se encontraba en su habitación descansando, después de haber sido atendido por el doctor y Gabor quién estaba en el sótano con Sonya, vigilando a la strigoi, aunque al parecer se había mostrado relativamente pacífica hasta el momento.
—Ok ahora que estamos todos, quiero informarles los pasos a seguir, debido a que Sonya parece dispuesta a entregar su vida, lo que teníamos preparado para contenerla no será necesario, así que pasaremos al paso siguiente, devolverle su alma— dijo Roza con seriedad —Lo que están a punto de experimentar, es un verdadero milagro— continuó, con sus ojos fijos en mí —Después de que Adrián despliegue su magia, le daremos tiempo a Sonya para recuperarse del impacto y luego discutiremos la mejor forma de interrogarla...Dimitri— dijo sin dejar de mirarme, la forma en que dijo mi nombre hizo acelerar mi corazón —Necesito que la acompañes después del cambio, tú eres el único que lo ha vivido y puedes ayudarla más que cualquiera de nosotros— yo sólo asentí y luego todos nos dirigimos al sótano.
Sonya estaba gruñendo cuando entramos, al parecer perdía la paciencia, ya que nadie parecía dispuesto a matarla.
—Dijiste que acabarías conmigo— le gritaba a Gabor— ¿Por qué no lo haces de una vez? ¿Acaso no era para eso que me buscabas?
—Tranquila Sonya, ahora lo haremos— la strigoi fijó su mirada en Rose cuando esta hablaba y de pronto la reconoció.
—Rose, ¿eres tú? por favor ayúdame, dile que acabe conmigo, por favor te lo suplico— era extraño de ver, en los meses en que viví como Strigoi nunca vi a ninguno suplicar por su muerte, todos estábamos regocijados por nuestra increíble fuerza y la promesa de la inmortalidad, especialmente era extraño pensando en que ella había decidido convertirse en este monstruo, tal vez tenía que ver con que era una usuaria del espíritu, tal vez incluso como strigoi, era difícil combatir sus obscuros efectos.
—A eso hemos venido— dijo Rose, acercándose a ella junto a Adrián que tenía la estaca en su mano derecha. Yo estaba posicionado a un lado de la strigoi y Gabor en el lado contrario por si intentaba algún movimiento y debíamos contenerla, Danna, George y Sydney estaban cerca de la puerta —Solo necesito que confíes en mí— continuó Rose y tocándole el hombro se inclinó y le dijo algo al oído que no pudimos escuchar, yo me tensé cuando la strigoi se enderezó, mirando a Rose con sospecha, pero no intentó nada.
— ¡Ahora!— ordenó Rose y Adrián enterró la estaca en el pecho de la Strigoi sin dudar.
El fuerte grito de la strigoi era ensordecedor y una luz blanca y brillante llenó la habitación que se sacudió a mis pies y parecía que una fuerza invisible me empujaba tirándome al suelo, el tiempo pareció detenerse y luego de pronto todo se detuvo. Todo estaba en silencio ahora, nosotros tratando de levantarnos, Adrián junto a Sonya acariciando su cabello, sus ojos que antes tenían unos horribles anillos rojos, ahora eran de un azul hermoso, Rose tenía razón, era un verdadero milagro, un milagro del que yo también era parte y ahora más que nunca debía aprovechar la nueva oportunidad que me regalaba la vida, que me había regalado Rose, mi Roza.
Hola a todas llegando a este capitulo número 20 quiero agradecerles a mis lectoras por su apoyo y sus comentarios, estamos casi en la mitad del camino, ha sido un buen camino hasta ahora, para mi al menos y espero que siga así, Cariños Mary
