Capítulo 23: Confesiones

Rose

Me levanté y me disponía a dirigirme a la habitación de Sonya para relevar a Dimitri de su guardia, cuando me percate que Sydney Sage no estaba en nuestra habitación, esto me llamó bastante la atención, la última vez que la vi estaba con Adrián, asegurándose de que yo me retirara a descansar y de que Sonya se sintiera cómoda. Sydney y Adrián ¿Sydney y Adrian? ¿Qué demonios? ¿Estaba sucediendo algo entre ellos o yo me estaba imaginando cosas? como sea, no podría saberlo mientras no la encontrará para interrogarla y ahora en serio necesitaba relevar a Dimitri. Pasé por la cocina para comer algo y me encontré a Boris Gabor.

—Pareces más feliz hoy— comentó con seriedad desde la mesa del comedor.

—Sí— dije —Tuve un buen descanso.

—Eso es bueno— podía escuchar en su voz un tono de molestia.

— ¿Vas a comer algo? — preguntó pero yo ya estaba en la cocina tomando dos tazas para servir café y abriendo el frasco de galletas para sacar algunas y ponerlas en un plato.

—No aquí, debo relevar a Dimitri— dije poniendo las tazas con café en una bandeja y mordiendo una de las galletas.

—Por supuesto— comentó dándome una sonrisa sarcástica. No me molesté en contestar, aunque no sabía con exactitud qué sucedería conmigo y Dimitri, tenía claro que no podía seguir jugando con Boris, él era un buen hombre y Danna estaba realmente interesada en él, no era justo para nadie lo que yo estaba haciendo, pero este no era el momento para hablarlo, tome la bandeja y salí de la cocina sin decir absolutamente nada.

Cuando llegué a la habitación de Sonya, ambos estaban dormidos, deje la bandeja en la mesa del escritorio y me acerqué al sofá donde estaba Dimitri, lo contemplé por unos segundos, su rostro perfecto estropeado levemente por su ceño fruncido, su suave cabello cayendo sobre su cara, sus labios, de pronto sentí tantas ganas de besarlo, de sentir sus cálidos y dulces labios sobre los míos, tal vez solo necesitaba eso, un beso para saber que todo estaría bien, que él y yo podíamos estar bien. No me había dado cuenta de que inconscientemente había acercado mis dedos a mis labios pensando en besarlo, decidí que era estúpido pensar así, un beso no resolvería mágicamente nuestro distanciamiento, así que decidí que era mejor despertarlo y olvidar mis tonterías.

—Camarada despierta— dije en voz baja, él inmediatamente reaccionó moviendo una de sus manos para alcanzar su estaca, eso me hizo sonreír, siempre preparado para luchar, incluso en sueños —Tranquilo Belikov, ningún peligro inminente— él me miró con sus soñolientos ojos y sonrió enderezándose en el sofá.

—Roza, me asustaste.

—Lo siento, venía a relevarte, no debe ser cómodo ese sofá para alguien de tu tamaño— él me miró divertido, pero no dijo nada, me di cuenta de que era primera vez desde que llegó que me sentía relajada en su presencia —Te traje café.

—Gracias— dijo recibiendo la taza de café negro que le entregué. Me senté en el suelo frente a él tomando mi café y ofreciéndole unas galletas. Estuvimos en silencio por unos minutos, pero este silencio no era cómodo como aquellos de nuestro pasado cuando no era necesario llenar los espacios con algo de conversación superficial, de pronto la tensión e incomodidad creció en mí y decidí hablar.

—Entonces ¿qué tal pasó la noche?— dije preguntando por Sonya.

—Tuvo algunas pesadillas, conversamos largo rato, como yo lo veo parece bastante más tranquila de lo que yo estuve las primeras horas después de...

—Claro hay que considerar que ella no fue encerrada y tratada como un animal— dije antes de que pudiera terminar de hablar, él asintió con seriedad —Crees que esté dispuesta a darnos la información que necesitamos.

—Creo que lo hará si logramos convencerla de que es lo correcto.

—¿Qué cosa es lo correcto?— preguntó Sonya desde la cama, me congelé por un momento, mi parte impulsiva empujándome a preguntar ahora ya sobre el niño ilegitimo de Erick Dragomir, pero Dimitri fue más rápido.

—Buenos días Sonya— dijo levantándose y dejando su taza en la bandeja —Estábamos por despertarte, en unos diez minutos llegará el alimentador, debes recuperar tus energías— mientras hablaba había tomado mi taza y me ofreció su mano para ayudarme a ponerme de pie.

—Pensé que con dormir bastaría— dijo Sonya sonriendo un poco mientras se enderezaba en la cama.

—Buen intento Sonya, pero no te dejaremos quedarte en cama— dije tomando la mano de Dimitri, sintiendo inmediatamente esa electricidad que parecía fluir desde su cuerpo al mío cada vez que lo tocaba, trate de ignorarlo pero al mirarlo a los ojos supe que él también lo había sentido —Gracias camarada— dije soltando rápidamente su mano cuando estaba ya de pie —Yo me encargo desde aquí, debes ir a descansar— antes de que pudiera protestar le dije —Además sería bueno que te aseguraras de que Adrian está bien y ver si Sydney no fue arrastrada a una borrachera post espíritu, ya que no durmió en su cama anoche— Dimitri pareció confundido solo por un momento pero luego se recuperó del shock y se aproximó rápidamente a la puerta, despidiéndose de nosotras solo con un nos vemos más tarde.

—Crees que podrá descansar después de lo que le dijiste— preguntó Sonya cuando Dimitri salió de la habitación, mirándome de una forma extraña, como estudiándome con cuidado.

—No lo sé, a veces ni siquiera sé, si sabe lo que es el descanso— dije pensando en los días en la academia, cuando estaba segura que mi Dios ruso no necesitaba descansar para ser infalible.

—Me gustaría tomar una ducha— dijo Sonya —Lastima que tendré que ponerme lo mismo que traía puesto.

—Eso no es cierto— dije abriendo el clóset para mostrarle a Sonya la variedad de prendas que tenía a su disposición —Solo elige algo y ve a ducharte, después te llevare donde el alimentador— ella sonrió y se dirigió al baño, unos segundos después Sydney apareció en la habitación.

—Dimitri dijo que me necesitabas— dijo al entrar, mirándome con nerviosismo, como si temiera que la reprendiera o algo, mmm interesante.

—Nada importante, sólo quería saber si estabas bien, como no dormiste en tu cama.

—Ah eso, no hay nada de qué preocuparse Hathaway, sólo me quede conversando con Adrián y bueno me quede dormida— dijo tratando de parecer despreocupada, jugando con la cruz de oro que colgaba de su cuello.

— ¿Te quedaste dormida en la habitación de una malvada criatura de la noche?

—Tú eres una de esas malvadas criaturas de la noche— respondió sin mirarme a los ojos.

—Sí pero no una con colmillos ¿no crees que corres peligro quedándote a solas con él?— pregunté tratando de entender que estaba pasando por su cabeza, no es que yo desconfiara de Adrián pero, era Sydney Sage de la que hablábamos, una alquimista que aborrecía o debía aborrecer al menos por principio a los de nuestra raza.

—Adrián no haría algo así, tú confías en él y yo...yo también confío en él— dijo con firmeza y pude notar un brillo en sus ojos que no había visto antes —Él no lo sé... ay Rose creo que...creo que me...gusta— dijo casi como un susurro, sonrojándose instantáneamente.

—Ok Sydney creó que debes explicarte mejor ¿te estas enamorando de Adrián?

—No lo sé, al principio sólo lo consideraba muy atractivo, pero parecía tan superficial y entonces cuando lo fui conociendo mejor me di cuenta que tal vez no era tan malo como pensaba, me hacía reír y no lo sé, sentía que podía ser yo misma cuando estaba con él y luego anoche, me mostró un cuaderno de bocetos donde me dibujó— dijo sonriendo —Hizo un retrato mío, donde yo estaba rodeada de una luz color purpura y mis ojos los pintó dorados, dijo que eran como si el sol se hubiese derretido en ellos.

—Sydney tú sabes que...bueno tú lo sabes— dije no queriendo romper su corazón con las palabras amor prohibido, aunque sabía que un moroi y una humana no era una relación permitida en nuestro mundo.

—Por supuesto que lo sé y él también lo sabe y él...él dijo que había tenido que hacer esos dibujos, porque seguía soñando conmigo y pensó que si los plasmaba me sacaría de su cabeza... pero no funcionó, él dijo que se estaba enamorando de mí, yo entre en pánico y trate de salir de la habitación, que él me gustara era una cosa, pero que él sintiera algo por mí y no haya forma de estar juntos, era otra— tapó su cara con ambas manos, yo solo la abrace que más podía hacer, no quería preguntar pero tuve que hacerlo.

— ¿Pasó algo entre ustedes?— antes de que pudiera contestar Sonya salió del baño, solté a Sydney, ella tenía los ojos llorosos, me sonrió tristemente, se volteó para saludar a Sonya y salió de la habitación.

¿Qué estaba pasando?¿Adrian y Sydney enamorados? en serio era necesario añadir más drama a mi vida, dos personas importantes para mí, a quienes quería ver felices, que se merecían ser felices, tenían que sufrir por amor, qué no bastaba conmigo y mi infortunio.

—Así es el amor— dijo Sonya de alguna manera adivinando mis pensamientos —Tú deberías saberlo Rose, el amor puede ser difícil, a veces parecer casi imposible, pero siempre es valioso.

Hola a todas, mil disculpas por la tardanza, este último mes del año ha estado lleno de cosas. Un abrazo gigante para ustedes y los mejores deseos de éxito para el año 2018 que ya comienza…

Con cariño Mary