Capítulo 24: Revelaciones

Dimitri

Cuando llegue a la habitación Sydney estaba en la cama con Adrián, dormían abrazados sobre las cobijas completamente vestidos, sonreí, seguro era primera vez que él se dormía con alguien sin haber tenido sexo o tal vez también lo hizo con Rose,sólo dormir me dije a mi mismo, tratando de autoconvencerme, no sirvió, la voz en mi cabeza me atormentó de nuevo ¿y si hubo algo más, si tuvo sexo con ella? la sonrisa abandonó mi rostro tan pronto como llegó a mis labios, no era algo que quisiera imaginar, dolía solo pensarlo, aun sabiendo que yo no era parte de su vida entonces, no quería imaginarlo, no, mi Roza, no. Sacudí mi cabeza tratando de sacar esos pensamientos de mi cabeza y enfocándome en la tarea inmediata. De pronto la realidad de la situación me golpeó, aunque yo ya tenía algunas sospechas de que Adrián se estaba interesando bastante en Sydney, nunca pensé que haría algún tipo de avance hacia ella, ella era humana y una alquimista, lo que hacía aún más preocupante el hecho de que ella estuviera ahora durmiendo con su cabeza sobre su pecho. Mi antiguo lado guardián, ese que siempre quería hacer lo correcto, o lo que otros me habían enseñado que era correcto, quería despertar a Adrián y hacerle ver lo horrible de su conducta ilusionando a alguien con quien nunca podría estar, pero la nueva parte de mí, aquella que poco a poco había aprendido a apreciar esta segunda oportunidad que me daba la vida y que estaba decidido a agradecer y atesorar cada momento que esta me regalara, se alegraba por ellos. Sin embargo por muy feliz que me hiciera sentir el que Adrián hubiese encontrado al fin a alguien especial, que no fuera Roza, debía despertarlo y sacarlo de su pequeña burbuja.

—Adrián— dije en un susurro tratando de no asustar a Sydney, Adrián abrió los ojos lentamente, me miró confundido, yo hice un gesto hacia Sydney y entonces él me sonrió, yo solo sacudí mi cabeza —Despiértala, Rose la necesita— dije en voz baja y salí de la habitación por unos minutos, para darles algo de privacidad.

Cuando Sydney salió de nuestra habitación, unos minutos más tarde, se acercó a mí tímidamente en el corredor preguntándome si sabía para que la necesitaba Rose, se sonrojó un poco al preguntar y yo solo le dije que estaba con Sonya esperándola, no quise incomodarla más diciendo que Rose pensaba que Adrián y ella se habían emborrachado y tal vez pasado la noche juntos, aunque no se equivocaba en lo último.

Volví a entrar a la habitación y Adrián estaba sentado en la cama con las piernas cruzadas y su cuaderno de bocetos en su regazo, me miró y parecía querer decir algo, pero no habló, así que yo pregunté

— ¿Y, vas a decir algo?

— ¿Qué quieres que diga Belikov? ¿Qué temo estar locamente enamorado de una humana? ¿Qué le confesé mis sentimientos anoche y que trate de besarla?— dijo pasando una de sus manos por su cabello y suspirando fuertemente.

—Bueno no es por alentarte, pero ella parece sentir algo también, si encontrarla dormida en tu pecho es algún tipo de indicación— dije mirándolo cuidadosamente.

—Eso debería hacerme sentir mejor, pero no es así— dijo sonriendo tristemente—Sé que siente algo por mí, algo fuerte por mí, es decir lo vi en su aura, pero va en contra de todo lo que le han enseñado y eso la está haciendo sufrir— cerró los ojos y dejo escapar un suspiro —Yo le mostré mis dibujos, los que hice de ella y le dije que no podía sacarla de mi cabeza y luego trate de besarla y entonces ella me detuvo, dijo que yo estaba confundido, que era por pasar tanto tiempo juntos, que un vampiro y una humana no podían enamorarse y entonces comenzó a llorar, porque sufre por lo que siente por mí, por lo que ambos sentimos, porque va en contra de todo en lo que ella cree.

— ¿Y qué piensas hacer?

—No lo sé, la parte egoísta de mí quiere convencerla de que debemos estar juntos, pero y que sucederá si no es feliz, si yo soy la causa de que sufra, no podría soportarlo— dijo sonriendo misteriosamente —Es divertido, jamás pensé que entendería a Rose.

— ¿Entender a Rose?— pregunté levantando una ceja.

—Cuando tú estabas en el hospital después del disparo de Tasha, Rose y yo tuvimos una conversación, ella me aseguró que yo no la amaba, no de la forma en que yo creía al menos, que amar no era dar regalos costosos para tratar de impresionar, que amar te hacía querer crecer como persona, ser mejor, ser digno de quien amas, hacer sacrificios por su felicidad, ahora al fin puedo entender lo que quería decir— dejo de hablar y me miró preocupado, se levantó de la cama diciendo —Deberías descansar, más tarde vamos a interrogar a Sonya. No pude contestar, sus palabras aún daban vueltas en mi cabeza. Me recosté, cerré mis ojos y me dormí pensando en mi Roza y en las incontables veces que desee encontrar la forma de hacerla feliz.

Unas horas después nos encontrábamos en el jardín, preparándonos para averiguar de una vez por todas quién era el hermano de Lissa. Afuera aún estaba cálido, los últimos rayos de sol iluminaban el hermoso cabello de Roza, mientras ella hablaba suavemente con la ex strigoi, que había recuperado poco a poco sus poderes del espíritu y se había entretenido unos minutos reviviendo unas margaritas que habían estado secas segundos atrás.

—Entonces ¿entiendes porque necesitamos esa información?— preguntó mi Roza después de explicarle a Sonya que necesitábamos saber la identidad y el paradero del hermano de Lissa, para que ella alcanzara su quórum y pudiera votar en contra de la ley de edad.

—Por supuesto que lo entiendo Rose y no dudaría en ayudarte, ayudarlos a todos, pero hice una promesa, yo no puedo traicionar a Emily— dijo suspirando fuertemente.

— ¿Emily? ¿Es así como se llama?— preguntó Rose tratando de mantener a raya su entusiasmo, había visto como yo que Sonya quería ayudar aunque no era fácil para ella tomar la decisión, las ganas de Sonya por hacer lo correcto eran evidentes, negarse a ayudarnos no era lo que deseaba realmente, pero tampoco quería revelar un secreto guardado por años, ni romper una promesa.

—No, Emily es la madre de la niña— corrigió Sonya.

—Entonces sí es una niña ¿qué edad tiene?

—Se lo que intentas hacer Rose.

—¿Y qué es eso?—preguntó Roza sonriendo inocentemente, a pesar de su frustración por no estar obteniendo respuestas, aun lograba mantener su buen humor, desde lo ocurrido en el callejón la había visto más relajada y feliz, ya no me evitaba y no la había visto coquetear con Gabor como hacía días antes... y hablando del diablo.

—Hathaway, tienes una llamada en el estudio, es Abe— dijo Gabor desde la puerta.

Rose se levantó y siguió al guardián diciendo que volvería pronto y yo me concentré en hablar un poco más con Sonya, explicándole nuevamente la cantidad de vidas que podíamos perder si los Dhampir eran enviados a los dieciséis años a defender a los Moroi de los Strigoi.

—Lo sé guardián Belikov, conozco de cerca el horror de ese mundo y no expondría a niños de esa edad a luchar contra ellos, pero me siento de manos atadas.

—Y sí en lugar de decirnos quien es, nos muestras donde encontrarla— sugirió Sydney.

—Es una excelente idea— dijo Adrián sonriéndole a la alquimista —Piénsalo Sonya, no revelarías directamente ningún secreto y ayudarías a acabar con una horrible ley, salvando a niños de una muerte segura.

Sonya cerró los ojos, suspiró fuertemente, luchando por tomar la mejor decisión, luego de unos segundos de jugar con las margaritas, haciéndolas abrir y cerrar a voluntad dijo

— Esta bien, lo haré, les mostrare donde encontrarla.

Emocionado por su respuesta y sabiendo que Rose estaría feliz con este avance, entré a la casona y me dirigí a buscarla para darle la noticia y poder comenzar a planear de inmediato nuestro siguiente paso, pero me arrepentí completamente de mi decisión cuando al entrar al estudio contemple con horror a Rose y a Gabor besándose, esto solo puede significar una cosa, dijo la maldita y molesta voz en mi cabeza, haz perdido para siempre a tú Roza.