Capítulo 26: Verdades

Dimitri

En el aeropuerto, después de observar la despedida de Rose y el guardián Gabor, me quedó bastante más claro, que el interés era mutuo, claro como si el beso no fuera prueba suficiente , dijo esa maldita voz, no sabía que pensar y mi corazón dolía horriblemente, temiendo que la perdería, tal vez ya era demasiado tarde.

Sabía que no había sido capaz de esconder mi molestia cuando me despedí secamente del Guardián y lo miré con rabia, ante lo cual él sólo sonrió burlonamente y murmuró algo que no pude comprender. Caminé hacia el auto entonces, tratando de controlar mis emociones, todo mi cuerpo estaba rígido y mis manos empuñadas, cuando me senté en el asiento del conductor, Adrián me miró divertido.

—Nunca pensé que te vería hirviendo de celos, creo que ni siquiera conmigo fueron tan intensos.

—Es mejor que te calles— dije irritado, mientras encendía el motor y partíamos tras las chicas, era algo bueno que viajáramos en vehículos separados, así no tenía que fingir que todo estaba bien.

—Calma, calma, recuerda que eres mi guardián, tienes que protegerme no lastimarme— dijo Adrián cubriendo su cabeza, fingiendo una cara de horror, esto me hizo sonreír un poco, lo miré brevemente y suspiré.

—Es que no lo entiendo, después del callejón parecía que estábamos acercándonos nuevamente y entonces...—no pude completar la idea porque Adrián me interrumpió

—Te lo dije anoche, no creo que sea lo que imaginas.

—Yo sé lo que vi— contesté secamente.

—Yo también se lo que veo y claramente su aura alrededor de Gabor, no se acerca ni remotamente a la que veo cuando está contigo, incluso cuando quiere sacarte los ojos, es cegadora.

No hablamos más sobre el tema y lo agradecí, un par de horas después paramos para poner gasolina y pasamos a comer algo a un pequeño café, entonces Sonya se me acercó para ayudarme con las bandejas de comida, mientras esperábamos comenzó a agradecerme por mi ayuda los días que estuvimos en la casona, luego comenzó a mirarme intensamente y preguntó

— ¿Por qué dudas?

— ¿De qué hablas?— pregunté aun sabiendo a qué se refería.

—Tienes dudas sobre los sentimientos de Rose, no debes tenerlos, debes hablar con ella, aclarar las cosas.

—No puedo pedirle explicaciones, ella y yo no estamos juntos, ella es libre de fijarse en quien quiera— dije ácidamente, el solo pensarlo provocaba un nudo en mi estómago, pero era cierto.

—Por supuesto que lo es Belikov, pero ella no siente por Gabor lo que siente por ti, he visto su aura, ella no ha dejado de amarte, aún está herida, pero...

—Yo no veo auras, veo hechos— dije secamente evitando que continuara.

—Claramente ¿y qué te han dicho los hechos Dimitri? yo conocí a la Rose impulsiva y rebelde, esa que no deseaba obedecer a la autoridad pero era capaz de hacer grandes cosas por los que amaba, ahora veo a una mujer, una líder, decidida y fuerte, pero su esencia no ha cambiado, ella aún es capaz de saltar de un precipicio por amor ¿tú crees que haría ese sacrificio por Gabor?

—Lo haría si es lo correcto.

—No te confundas, Rose no es quién actúa pensando en el deber y el honor, ese eres tú y hacer lo correcto no es lo mismo que amar, tú la amas y no siempre has hecho lo correcto ¿o sí?— dijo y se alejó con la bandeja, hacia donde los demás estaban sentados, no pude decir nada, sabía que ella tenía razón, demasiada razón.

El resto del viaje, fue rápido, unas horas después estábamos llegando a la puerta de la hermana de Lissa, Adrian y yo nos quedamos esperando en el auto, mientras Sonya, Sydney y Rose se dirigían a la puerta, había hecho una observación a los alrededores de la casa y no parecía haber ningún peligro. Minutos después cuando la puerta se abrió, una niña bastante familiar de unos quince años se asomó, era una niña de la academia de cabello obscuro y ojos verde jade, que nos había saludado meses atrás a Rose y a mí cuando hacíamos un encargo del padre Andrew, en esos días en los que yo estaba considerando seriamente encontrar una solución a todo aquello que me mantenía alejado de Rose.

—Jailbait— dijo Adrián cuando la vio —Es ella, es la hermana de Lissa— por supuesto el parecido era evidente, especialmente por sus ojos, pero yo creía o más bien esperaba que fuera alguien mayor que Lissa, si ella era su hermana eso significaba que Erick Dragomir había engañado a Rhea, lo que por supuesto no era nada extraño en el mundo de los Moroi.

Unos segundos después una mujer de cabello castaño y ojos azules se asomó, dio un par de gritos de asombro y abrazó a Sonya, antes de hacerlas pasar a la casa, Rose nos hizo una seña para acompañarlas y así lo hicimos. Una vez dentro de la casa Emily Mastrano, la madre de Jillian nos ofreció algo de beber y nos invitó a sentarnos, su esposo John se unió a nosotros y entonces Emiliy habló

—Esta es una ocasión para celebrar— dijo emocionada —Cuéntenme todo ¿Este es otro milagro, cómo el que hizo Vasilissa con su guardián? ¿Fue ella quién lo hizo no, la princesa Dragomir?

—Esta vez fui yo— dijo Adrián —Y el guardián que fue restaurado está aquí con nosotros también— continuó mirándome divertido.

—Señora Mastrano— dijo Rose con seriedad —Además de traerle la buena noticia de la restauración de Sonya, estamos aquí para hablar de Jillian.

— ¿Qué es lo que quieren hablar sobre Jill?— preguntó Emily tensándose inmediatamente y mirando a Sonya con sospecha.

—Sabemos sobre el verdadero origen de su hija, sabemos sobre Erick Dragomir.

— ¡No!— respondió Emily —No haremos esto— luego se giró hacia Sonya —Tú, tú juraste que no lo dirías.

—Emily será mejor que te calmes— intervino Sonya.

—No pidas que me calme.

— ¿Qué...qué es lo que está pasando?¿Por qué están hablando sobre el padre de Lissa?— preguntó Jill hablando por primera vez desde que entramos —¿Mamá que es lo que sucede con Erick Dragomir?— Emily miró a su hija y luego a su esposo, él se levantó y nos pidió que nos fuéramos, ninguno se movió.

—No vinimos hasta aquí para provocar problemas, pero no tenemos otra forma de hacer esto, Jill es la única persona que puede salvar a los jóvenes Dhampir de morir antes de tiempo por ser enviados a enfrentarse a Strigoi a los dieciséis años— dije esperando poder calmar un poco los ánimos.

— ¿Esto es por la ley de edad?— preguntó John con curiosidad, al menos había logrado captar su interés.

—Lo es— dijo Rose, regalándome una mirada de agradecimiento por mi intervención —Jill es la única persona que puede darle a la princesa Vasilissa...

—Su quórum— terminó John mirando a Emily.

—Por favor mamá necesito saber que está pasando— dijo Jill, Emily se giró y tomó las manos de su hija, suspiró fuertemente, sus ojos se llenaron de lágrimas, después de un fuerte suspiro, tomo una decisión.

—Erick Dragomir es tu padre, tú eres la media hermana de Lissa— le dijo a su hija mientras una lágrima caía por su mejilla, Jill la miró y comenzó a mover su cabeza negándose a creer lo que escuchaba, sus ojos también se habían humedecido y buscaban a su padre, o al a ella creía era su padre hasta hace unos pocos segundos, él asintió y ella se levantó soltando bruscamente las manos de su madre.

— ¿Cómo pudieron haberme mentido así, toda mi vida?— preguntó con angustia.

—Era lo mejor para ti, para todos nosotros o al menos era lo que pensaba, él tenía una familia y era de la realeza, si se sabía quién era tu padre sólo serviría para llenar la boca de la venenosa gente que vive en la corte, un escándalo más con que alimentar alimañas.

— ¿Él supo de mí?

—Lo hizo y cuando se lo dije supe en realidad quién era, nunca me dijo que era un Dragomir, hasta esa tarde, me contó entonces sobre su familia y las presiones de ser el último de una familia real— le explico Emily a su hija —Él estuvo en contacto conmigo hasta que falleció en ese accidente, no teníamos una relación, él solo llamaba y quería saber cómo estabas, la última vez que nos visitó, tu habías cumplido dos años, en ese entonces yo ya salía con John y habíamos conversado sobre vivir juntos, él quería criarte como si tú fueras su hija, como ha sido siempre, así que acordamos con Erick que no te visitara más por tú bien y el nuestro— Emiliy hizo una pausa para secar las lágrimas en el rostro de su hija y dejando salir un suspiro continuó —Erick no estaba completamente de acuerdo porque te amaba y no quería dejar de verte, pero finalmente entendió que era lo mejor, así que solicitó poder velar por ti económicamente al menos y abrió una cuenta bancaria para ti, la cual ha sido manejada por Sonya desde entonces — terminó de contar Emily quién casi no podía ocultar sus propias lágrimas.

—Nunca... ¿no planeaban contarme nunca?— preguntó Jill entre sollozos.

—Quisimos hacerlo, pero no tuvimos el valor —dijo John esta vez parándose junto a su hija —Y luego ocurrió el accidente y entonces pensamos que se sabría, Sonya nos dijo que esas cosas siempre se saben cuándo alguien muere, acordamos esperar a que alguien apareciera pero pasó el tiempo y nada sucedió, así que pensamos que el secreto había muerto con Erick pero al parecer no— dijo está última parte mirándonos acusadoramente, luego se volvió hacia su hija y la abrazó, Emily se les unió y ambos le pedían perdón por ocultar la verdad sobre su padre, toda la escena era muy emotiva y me sentía un intruso siendo testigo de aquello. Un rato después cuando se soltaron Jill se dirigió a nosotros, sus ojos estaban húmedos y enrojecidos pero su expresión era determinada.

—Cuéntenme qué necesitan de mí.

Entonces Rose habló sobre la ley de edad y la posibilidad de postergar su entrada en vigencia si se solicitaba una nueva votación, alegando que un miembro del consejo real no había votado, a pesar de tener el derecho de hacerlo, para ello Jill tendría que ir a la corte y someterse a un examen de ADN. Adrián les prometió que todo sería hecho de manera discreta y que la reina en persona los recibiría para escuchar sus requerimientos sobre el asunto, Emily y John pidieron poder conversar a solas con su hija y nosotros nos retiramos al patio trasero, nos sentamos un rato alrededor de la piscina, comentando sobre lo que pensábamos que sucedería. Unos minutos después Sydney dijo que iría a comprar helado y Sonya y Adrián se ofrecieron a acompañarla, quise protestar por qué irían sin un guardián, pero Adrián dijo que con el sol que había probablemente el único peligro sería agarrar una insolación, Rose sonrió y yo decidí dejarlos, un rato después me pareció obvio que querían dejarnos solos.

Rose se sacó los zapatos, dobló un poco sus jeans y metió sus pies a la piscina, parecía bastante relajada así que aproveché la oportunidad para hablar, estaba nervioso, no sabía por dónde empezar y mi corazón latía con fuerza. Me senté a su lado con mis piernas flectadas y suspiré, ella me miró y yo comencé a pensar en besarla y olvidar de una vez todas las preguntas, las culpas y los arrepentimientos, pero necesitaba saber.

— ¿Te gusta?

— ¿El agua? Está deliciosa pero sería mejor si tuviera un bikini y pudiera nadar en ella— trate de sacarme de la cabeza la idea a Rose Hathaway en un pequeño bikini, para poder concentrarme en lo que necesitaba saber.

—No el agua, Gabor— dije finalmente.

— ¿Por qué preguntas eso?

—Yo los vi... besándose anoche— dije sintiéndome un estúpido de pronto.

— ¿Estás pidiendo explicaciones, estás interesado sobre a quién beso y a quién no Dimitri Belikov? Pues tal vez si te hubieses quedado un poco más lo hubieras visto y no tendrías que preguntar— dijo en un tono molesto.

—Si lo estoy y lo sabes, no voy a seguir fingiendo que no me importa lo que haces porque no es así, me importa mucho, porque te amo sé que no lo crees y no te culpo, solo respóndeme por favor ¿Estás interesada románticamente en Boris Gabor?

—No, no lo estoy y no nos besamos, él me besó por la fuerza y recibió un par de golpes como castigo o de veras creíste que no sabía porque tenía amoratada la mandíbula— dijo sacando los pies del agua y levantándose, me sentía aún más estúpido que antes, me levanté para seguirla y entonces dijo

—Y sabes algo más camarada tal vez hasta pude haber disfrutado el beso, si no hubiese tenido tanta rabia o si no hubiese estado pensando en que eran otros labios los que quería sentir, otros brazos los que quería que me rodearan— dijo mientras me daba la espalda para alejarse de mí, entonces reaccione, la tomé del brazo y la giré, sus ojos fijos en los míos, tomé su rostro entre mis manos y la besé con pasión, esperando que sintiera todo el amor y el deseo que sentía por ella.