Capítulo 27: Emociones
Rose
Cuando él tomó mi rostro entre sus manos mi corazón se aceleró en anticipación y cuando sus labios se posaron sobre los míos ya no pude pensar en nada, unos segundos antes cuando dije que deseaba sentir otros labios sobre los míos y no los de Gabor, no estaba mintiendo en absoluto y por supuesto esperaba obtener una reacción de Dimitri, pero nunca un beso y menos este tipo de beso, lleno de pasión y anhelo, me tomó solo unos segundos perderme en su abrazo, sin darme cuenta mis brazos estaban rodeando su cuello y mi cuerpo completamente pegado al suyo, sus manos habían viajado de mi rostro a mi cabello, mientras el beso aumentaba en intensidad.
Cuando nos separamos Dimitri volvió a tomar mi rostro entre sus manos, me miraba con intensidad y sonreía, una de esas hermosas sonrisas que me hacía sentir calor en todo el cuerpo.
— ¡Oh dios Roza!— dijo él —Deseaba tanto besarte, te he extrañado tanto.
—Lo sé camarada— respondí con una sonrisa —También lo des... — antes de que terminará de hablar Dimitri me estaba besando nuevamente, pero no duró mucho esta vez.
—Deberían ir por helado, para enfriar las cosas digo— dijo Adrián en un tono divertido, arruinando nuestro momento, escuché a Dimitri maldecir en ruso y apartarse de mí lentamente, yo le sonreí y me giré para dirigirme a la casa de los Mastrano pero él me detuvo tomando mi mano.
—Roza— dijo mirándome intensamente, sus hermosos ojos color chocolate llenos de amor y suplica — ¿Crees que puedas perdonarme?— no era necesario que elaborara, él no me estaba pidiendo perdón por el beso o por lo que dijo en la iglesia o por Rusia o por nuestro tiempo en la academia, él pedía perdón por nosotros, por todas aquellas veces antes y después de las cuevas, en que decidió no luchar por lo nuestro, esos momentos en que encontró una excusa para dejarme caer. Era una pregunta difícil, la conexión a nivel físico parecía estar intacta e incluso parecía ser más potente ahora, después de nuestro distanciamiento, pero sabía que no era suficiente.
—Podré si tú logras perdonarte a ti mismo y si dejas de tomar decisiones por mí— respondí con sinceridad, el trato de decir algo pero lo detuve besándolo levemente en los labios —Después hablaremos lo prometo— dije en un susurro y caminé delante de él para entrar a la casa.
Adentro todo estaba bastante más calmado, todos incluso los Mastrano estaban disfrutando de un helado, me dirigí a la mesa y tomé un pote de cookies and cream y me acerqué a Sonya que estaba en una esquina mirándome con una sonrisa cómplice, sabía por experiencia que debía estar leyendo mi aura.
— ¿Qué ha sucedido?— le pregunté antes de llevar una generosa cucharada de helado a mi boca.
—Lo mismo podría preguntar yo— me contestó en un tono divertido, no pude evitarlo y miré hacia donde estaba Dimitri conversando con Adrián, él también me estaba mirando con una intensidad que hizo subir mi temperatura y sentí como me sonrojaba, rayos Hathaway, ¿en serio, un beso y estas nuevamente enferma de amor?
—No hablo de mí, hablo de Emily y su esposo ¿sabes sí tomaron una decisión?
—No es necesario que hables de ti o de él, es evidente en sus auras— dijo yo la miré con exasperación y ella resolvió ponerse seria —Emily y Jonh apoyaran a Jill en lo que ella decida y ella quiere ayudar en lo que pueda para evitar que la ley salga en vigencia.
—Perfecto, entonces ahora podemos planear nuestro retorno a la corte.
El viaje en auto duraría unas ocho horas aproximadamente, por lo cual comenzaríamos nuestro regreso a primera hora de la mañana, así que por esa noche nos quedamos en casa de los Mastrano. A la mañana siguiente todos estábamos listos para salir cuando Dimitri se me acercó para repasar los últimos detalles del viaje, Adrián caminó junto a nosotros dirigiéndose al suv negro.
—Belikov necesita un beso de buenos días— dijo cuando pasó junto a mí, yo gruñí, pero no pude evitar sonreír, Dimitri se acercó más a mí y hablo a mi oído.
—Es verdad, también me debes el de buenas noches— nuevamente sentí como me sonrojaba, pero trate de mantener la compostura.
— ¿Me los vas a cobrar?— pregunté sonriendo coquetamente, Dimitri no perdió la oportunidad y se inclinó para besarme dulcemente y aunque sabía que aún teníamos cosas que arreglar, no pude evitar perderme en la emoción que me provocada ésta renovada cercanía. Un par de minutos después estábamos emprendiendo el camino a la corte. Dimitri conducía el vehículo que transportaba a los Mastrano y llevaba a Adrián de copiloto, yo viajaba con Sidney y Sonya al igual que cuando llegamos a Michigan.
Después de unas nueve horas de viaje y dos paradas estábamos entrando a la corte real, donde fuimos recibidos por un grupo de guardianes que nos informaron que debíamos dirigirnos a la oficina de Hans, donde él y la reina nos estaban esperando. Aproveché que Sonya y Sydney se bajaron del auto para enviar un mensaje a un amigo especial y me uní al grupo que ya caminaba hacia el edificio. Tomé a Sonya del brazo y caminé con ella quedándome atrás del resto del grupo diciéndole que era mejor que entráramos juntas para evitar algún tipo de reacción de rechazo por su pasado Strigoi.
Cuando nos acercábamos a la puerta del edificio, lo vi salir y saludar a Dimitri, que iba delante de todo el grupo, otros guardianes habían salido con él y ahora acompañaban a los Mastrano, junto a Sydney y Adrián, hacia el interior del cuartel, cuando me vio se acercó a saludarme pero se congeló cuando identificó a Sonya a mi lado, ella lo miró y también se detuvo, la solté y pude ver una lágrima caer por su mejilla, cuando el reconocimiento la golpeó.
—Mikhail— dijo Sonya en un hilo de voz y corrió hacía el guardián sin siquiera pensarlo, Mikhail la tomó entre sus brazos y la miraba con asombro, como si no pudiera creer lo que veían sus ojos, como si fuera difícil creer que no estaba soñando, la escena era hermosa y no pude evitar pensar que esa era la forma en que hubiese deseado que fuera mi reencuentro con Dimitri, de pronto sentí sus ojos en mí, yo lo miré y su mirada era suplicante y preocupada a la vez, sus hermosos ojos me transmitieron que él entendía ese anhelo, que él daría lo que fuera por retroceder el tiempo y hacer las cosas de manera diferente, por mí, por ambos. Cuando finalmente me voltee hacia Sonya y Mikhail nuevamente, ellos caminaban de la mano hacia mí y Dimitri caminó tras de ellos.
—Gracias Rose— dijo Mikhail, era evidente en su voz que estaba emocionado— No sé cómo agradecerte, me has devuelto la vida.
—Yo no hice nada, Adrián lo hizo.
—No Rose, tú lo hiciste, tú encontraste la forma de hacer un milagro y lo has duplicado— dijo dejando ir la mano de Sonya y abrazándome fuertemente —Eres mi hada madrina, has cumplido el mayor deseo que he tenido en mi vida— entonces me soltó y volvió a tomar la mano de Sonya llevándola hasta sus labios, ella tenía una radiante sonrisa en sus labios, seguramente si yo pudiera ver su aura, sería una muy, muy luminosa. Me quedé ahí mirando cómo se alejaban hasta que una voz seria me sacó de mi trance.
—Guardiana Hathaway, guardián Belikov, la reina los espera.
Por supuesto a pesar de este pequeño final feliz, la vida continuaba y esta misión no había acabado, aún debíamos arreglar muchas cosas, como legitimar la paternidad de Jill y explicarle a Lissa que tenía una media hermana, producto de una infidelidad de su padre. Sabía que la noticia no la haría feliz y que probablemente llevaría bastante tiempo para que ella aceptara este cambio en su vida, para que ambas lo hicieran, sólo esperaba que al igual que Jill, Lissa entendiera que era por el bien de nuestra raza, por el bien de nuestro mundo.
