Capítulo 33: Inseguridades
Dimitri
Cuando terminé de hablar con Hans, Roza se había quedado dormida con su cabeza en mi regazo, la miré con adoración no podía creer que finalmente estábamos avanzando en nuestra relación, unas horas antes me había sentido totalmente angustiado pensando que ni siquiera se aparecería y hace solo unos minutos la había dejado semi desnuda sobre mi cama, una enorme sonrisa se apoderó de mi rostro, recordando la forma en que su cuerpo se amoldaba al mío momentos atrás. La acomodé con cuidado en mi cama y me recosté junto a ella pensando en mi buena suerte ¿cómo en la vida una mujer tan hermosa y maravillosa como Rose pudo fijarse en mí? ¿Más aun hacer toda una serie de sacrificios por volver a tenerme? y todo mientras yo me retorcía por culpas que me enceguecían y me apartaban de lo mejor que me había pasado en la vida. Nunca más Dimitri,dijo una voz en mi cabeza que se parecía indudablemente a Yeva, Nunca más la dejes ir.
La contemplé unos minutos mientras dormía, pensando en si debía volver a besarla o dejarla dormir, finalmente me decidí por lo primero, despacio comencé a acariciar la piel desnuda de sus brazos, hasta llegar a sus hombros, rozando suavemente su cuello mientras mis dedos comenzaban a bajar peligrosamente a sus pechos aún cubiertos por el brasier, ella se estremeció ante el contacto y comencé a besar su barbilla, antes de llegar a sus labios, tomé firmemente uno de sus exquisitos pechos en mi mano y entonces gimió
—¡Adrián!— suspiró y me congelé, no creyendo lo que escuchaban mis oídos, pensé que tal vez había escuchado mal, que estaba paranoico—Adrián— sus labios dijeron nuevamente y me alejé de ella completamente levantándome de la cama, rabia y celos atravesaron todo mi cuerpo, de pronto lo único que quería era que saliera de mi vista, que se fuera de mi apartamento, me sentía completamente traicionado era como estar viéndola con Adrián, siendo tocada y besada por él en mi propia cama, intente calmarme un poco, pase una mano por mi cara, suspirando fuertemente y me acerqué a ella nuevamente para despertarla, pensando que era un idiota, era obvio para mí ahora que Adrián había sido mucho más importante para ella de lo que parecía, Mucho mejor en la cama al menos,pensé con amargura. Comencé a sacudirla un poco para despertarla y cuando abrió los ojos no pude dejar de mirarla fijamente, tratando de entender porque mientras estaba conmigo soñaba con él y entonces pregunté con frialdad
— ¿Vas a decirme lo qué soñabas con Adrián?
—Yo...Dimitri...no...no es lo qué piensas— dijo con nerviosismo, incorporándose en la cama.
— ¿Cómo sabes lo que pienso?— pregunté bruscamente.
—Por tu tono y tu postura, por la forma en que me miras, como si nos hubieras descubierto juntos— dijo seriamente y eso me hizo enojar más, mientras imágenes de Adrián y Rose desnudos sobre mi cama pasaban por mi cabeza, ella se acercó a mí para tocar mi hombro, pero yo me levanté antes de que pudiera hacerlo, ella se levantó también y dijo —Mira Dimitri yo estaba con él en un sueño espiritual, pero no por las razones sórdidas que crees, Nathan Ivashkov tiene a Sydney y Adrián está aterrado, él me alcanzó en un sueño espiritual para pedir nuestra ayuda, necesitamos salir de aquí y ayudarlo ¿vienes conmigo o te quedas?
—¿Nathan Ivashkov? vaya tus mentiras están alcanzando un nivel superior ¿por qué no solo me dices la verdad? qué te vas con él porque te hace sentir mejor que yo en la cama— apenas las palabras dejaron mi boca me sentí nauseabundo y el rostro de Rose se transformó completamente, de seria y determinada a herida y decepcionada, pasó por mi lado rápidamente, tomó su blusa que aún estaba en el suelo y salió de la habitación, yo no fui capaz de moverme del lugar en el que estaba hasta que escuché la puerta principal abrirse, salí corriendo de la habitación, no podía dejar que se fuera así, solo unas horas antes todo había vuelto a ser maravilloso entre nosotros y yo lo arruiné, lo arruiné otra vez.
— ¡Roza!— dije al llegar a la puerta, ella ya iba bajando por los escalones, se giró lentamente y me miró con tristeza diciendo
—Gracias por una maravillosa velada Dimitri— y continuó bajando las escaleras sin mirar atrás.
Cuando finalmente reaccioné, entré a mi apartamento para sacar mis llaves y salí tras ella, sabía que no mentía, sabía que yo había sobre reaccionado por mis celos e inseguridades, en pocos segundos la había tratado como una puta mentirosa, con qué derecho Dimitri, la había alejado de mí otra vez, bien hecho Dimitri, tanto por no dejarla ir, cuando la alcancé quise rogar su perdón pero ella no me dejo hablar.
—No quiero oírlo— dijo secamente y comenzó a explicarme lo que pasó con Sydney, con cada palabra que decía me sentía más idiota, quería golpearme a mí mismo hasta cansarme.
Trate de dejar de pensar en las estupideces que había hecho y dicho, para enfocarme en la tarea que se aproximaba. Cuando llegamos al cuartel de los guardianes, Eddie, Mikhail y Samuel ya estaban esperándonos junto a Hans, quién nos dio autorización para hacer lo que necesitáramos hacer para rescatar a Sydney sin infligir más daño del necesario, La reina había sido informada de la situación y sólo había pedido que una vez que Sydney y Adrián estuvieran a salvo los lleváramos hasta ella, para conocer el curso de acción a seguir.
El plan era simple Rose iría hasta la residencia de los Ivashkov fingiendo visitar a Adrián y nosotros esperaríamos su señal para entrar en acción, ella hizo énfasis en la palabra fingir mirándome acusadoramente, me sentía avergonzado y enfermo conmigo mismo, pero no había nada que pudiera hacer para remediarlo, no en ese momento al menos. Rose caminó delante de nosotros hasta la puerta de los Ivashkov, no había mucha gente alrededor debido a que era entrada la noche para los Moroi, no estábamos seguros si Daniella la madre de Adrián estaría en casa, ya que él no le había dicho nada a Rose sobre ella en el sueño y era poco probable que Nathan la dejara pasar si tenía encerrada a una alquimista en su casa, por esa razón Rose llevaba un electroshok para reducir al moroi y lograr entrar si es que sus otros encantos fallaban.
La observé tocar la puerta y esperar, no hubo respuesta por lo que lo volvió a intentar, de pronto el mismísimo Nathan Ivashkov apareció en la puerta vestido con un pijama azul que parecía bastante costoso, se notaba nervioso, miraba alrededor como buscando amenazas, Rose se le acercó más y le sonrió coqueta tocando su pecho, él tomó su mano con brusquedad y la apartó de su pecho pero sin soltarla, su expresión era de lujuria mientras estudiaba a Rose de pies a cabeza y se detenía en su hermoso cuello, que ella había descubierto a propósito para tentarlo, sabía por experiencia propia que no se podría resistir, se giró para abrir la puerta por completo y dejarla pasar, mirando cuidadosamente alrededor antes de cerrarla tras él.
—Vaya, sí qué es buena— dijo Mikhail dejando escapar un silbido—Y yo que pensé que lo había visto todo cuando me trajeron a Sonya de vuelta.
—No lo dude ni por un minuto— comentó Eddie —Irrumpió en prisión, encontró la fórmula para devolver el alma a los Strigoi, salvó a la reina, probablemente seducir a un Moroi real no es nada para Rose Hathaway ¿No crees Belikov?
Antes que pudiera decir algo el teléfono de Samuel sonó, era nuestra señal, el texto decía que estaba despejado para nuestra entrada, mientras nos acercábamos a la casa, vimos a Rose asomarse a una ventana del segundo piso cerrando las cortinas, no quería pensar en lo que pudiera estar haciendo Rose para distraer al moroi, sabía que ella podía hacerse cargo sin duda de la situación, pero me hervía la sangre pensar que él llegara a poner un solo dedo sobre ella, últimamente no era capaz de reconocerme, nunca había sido del tipo celoso y posesivo, claro nunca había sentido nada parecido a lo que sentía por Rose, esa fuerza que sacudió todo mi mundo desde esa noche en Portland y que me consumía cada vez que estaba cerca de ella. Enfócate Belikov, estamos en una misión ahora.Me dirigí a la puerta y la abrí con cuidado, rápidamente Eddie y Samuel se separaron para buscar a Sydney y Adrián en la primera planta de la casa, Mikhail se había quedado afuera de la propiedad para vigilar posibles intrusiones, mientras yo subía las escaleras para buscar arriba, antes de llegar al último escalón escuché su voz
—Ya era hora Belikov— estaba parada en la puerta de la habitación poniéndose nuevamente la blusa, no parecía lastimada lo que era realmente un alivio para mí, especialmente con su historial médico, miré brevemente dentro y vi a Nathan Ivashkov desmayado en una silla, con las muñecas amarradas tras él con una corbata —No preguntes— dijo y salió de la habitación dirigiéndose inmediatamente a una puerta al fondo del pasillo, la habitación de Adrián sin duda.
Cuando me uní a ella y abrí la puerta encontramos a Adrián sentado en un rincón con su labio hinchado y su nariz manchada de sangre, sus mejillas mostraban señales de haber llorado y se veía agotado, seguramente por el uso del espíritu para entrar en sueños espirituales, mi pecho se apretó de vergüenza, maldito idiota, me dije a mí mismo.
—Adrián ya estamos aquí ¿sabes dónde está Sydney?— preguntó Roza suavemente arrodillándose junto al atormentado moroi.
—El la drogó por eso no puedo alcanzarla en el sueño— respondió angustiado —perdóname Sydney, perdóname.
— ¡La encontramos!— gritó Eddie
—La encontramos Adrián, ella te necesita, debes ayudarla— dije y Adrián pareció despertar de algún tipo de trance, se paró con lentitud pero determinación, Rose lo acompañó hacia la puerta de la habitación y lo escuché decir al salir, tal vez lo que realmente necesita es alejarse de mí,entendía el sentimiento yo mismo parecía estar luchando con élcasi a diario,tal vez lo que necesita Roza es alejarse de ti,no, no, esta vez no.
