Capítulo 35: Soluciones

Sydney

Al ver a Adrián bajando la escalera con su rostro golpeado y una mirada completamente desolada mi corazón se retorció en mi pecho y sin siquiera pensarlo me levanté a consolarlo sin importarme que los guardianes estuvieran ahí, Rose y Dimitri eran mis amigos y el guardián Castile no parecía ser una mala persona y si nos juzgaba pues en realidad no me importaba.

—¡Oh Adrián ¿estás bien? estaba tan preocupada!— dije tomando su rostro entre mis manos con cuidado de no lastimarlo y acariciando con mi pulgar su labio roto, él me sonrió pareciendo aliviado, su mirada estaba llena de amor, sentí como mi alma volvió a mi cuerpo cuando besó mi frente suavemente.

—Estaré bien ¿cómo estás tú, qué te hizo?— preguntó mirándome con preocupación de pies a cabeza.

—Él me inyectó algo, que me mantuvo inconsciente por un rato pero el efecto se estaba pasando cuando el guardián Castile me encontró— dije mirando hacía el guardián.

—Encontramos esto en el sótano— dijo entonces el guardián Tanner que salía del inmundo sótano donde había estado encerrada minutos antes, traía un par de frascos en una bolsa transparente mientras Samuel traía la jeringa que el Moroi había usado para drogarme en una bolsa más pequeña.

Cuando salimos de casa de los Ivashkov más tarde me sentí un poco más aliviada, Dimitri nos había dicho que la reina había pedido vernos apenas nos rescataran así que él, Rose y el guardián Castile nos escoltaban al palacio mientras Tanner y Samuel se quedaron esperando al guardián Croft para hacer el arresto de Nathan Ivashkov. Saber que Adrián estaba bien y que su padre sería puesto en prisión por las cosas horribles que había hecho me tranquilizaba un poco. Al parecer el Moroi seria acusado de secuestro y administración forzada de drogas ilícitas, así como también almacenamiento y posible comercialización de la misma. Había aprendido por Rose y los demás guardianes que existían algunos Moroi que usaban esas drogas para obtener favores sexuales y beber sangre de mujeres humanas y por la cantidad que encontraron escondida en el sótano de los Ivashkov era probable que la estuviera vendiendo a otros hombres igual de inescrupulosos que él.

A medida que nos acercábamos a palacio el alivio que había sentido antes comenzó a desaparecer, que tal si la reina simplemente me echaba de la corte, si le prohibía a Adrián volverme a ver, hasta unos días atrás hubiese pensado que era lo mejor, mi parte racional me diría aléjate de él y olvídalo, no hay ninguna forma de que ustedes puedan estar juntos,pero ahora no podía siquiera pensar en dejarlo, estuve agonizando desde que prometió que solo seriamos amigos, en el fondo de mi corazón sabía que yo no lo quería como amigo, que yo lo quería como algo más y me mataba sentir que guardaba su distancia, pero después de nuestro intenso beso y de la forma en que se enfrentó a su padre por mí después, no podía abandonarlo, simplemente no iba a renunciar a él.

—¿Qué es lo que te preocupa?— preguntó Adrián en voz baja mientras esperábamos que la reina nos atendiera, mire a mi alrededor antes de responder, Dimitri estaba apoyado en una pared cerca de la puerta con una expresión pensativa, Rose y Eddie estaban al otro extremo de la sala de espera hablando de lo sucedido, no lo había notado antes pero Rose y Dimitri parecían estar más distantes que cuando estábamos en Lexington, miré a Adrián como preguntando silenciosamente si sabía algo y él solo sacudió su cabeza, acercó mi mano a sus labios y espero mi respuesta.

—Es solo que... ¿y si ella también quiere separarnos?

—No importa lo que ella quiera, lo que importa es lo queremos tú y yo— dijo con una de esas hermosas sonrisas despreocupadas que eran tan características de él.

— ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

—Estoy tranquilo, porque sé que mi tía no puede resistirse a mis encantos, soy su sobrino favorito.

—Jajaja muy gracioso, estoy hablando en serio— le dije, pegando con mi puño en su pecho para dejar clara mi supuesta molestia.

—Cuidado Sage, este hombre ya recibió una paliza hoy— dijo con una falso gesto de dolor.

—Tal vez se merece otra— dije sonriendo ante su mirada perpleja.

—Estoy tranquilo porque sea lo que sea que suceda allí dentro sé que lo superaremos— dijo tomando mis manos en la suyas y apoyando su frente en la mía —Sydney, hace unas horas pensé que me aborrecerías por lo que mi padre hizo contigo, que no querrías volver a verme y no fue así y estoy feliz porque sé que aún me quieres en tu vida y que lucharemos contra quien sea por estar juntos... yo estoy dispuesto a hacerlo por ti, por nosotros.

—Lo sé— susurré y tomé su rostro besándolo suavemente, de pronto eso era todo lo que necesitaba para enfrentarme a la reina Moroi.

—La reina esta lista para recibirlos— dijo un Moroi de mediana edad abriendo la puerta de un gran salón donde la reina Tatiana nos esperaba. Adrián tomó mi mano entrelazando nuestros dedos y beso mis nudillos antes de caminar hacia la puerta sin soltar mi mano. La reina miró con confusión hacia nuestras manos pero no hizo ningún comentario, Dimitri y Eddie Castile entraron juntos posicionándose a ambos lados de nosotros, Rose entró al final, al parecer ocupada enviando un texto en su teléfono, cuando finalmente lo guardó saludo a la Reina con una teatral reverencia, esta sonrió levemente y nos invitó a sentarnos a todos.

—Ya he recibido un informe del guardián Croft sobre los crímenes cometidos por tu padre— dijo ella dirigiéndose a Adrián —No estoy justificando bajo ninguna circunstancia la manera en que el actuó, pero me gustaría saber por ustedes mismos a que se refería él cuando decía que tenía que hacerlo porque los descubrió en una situación inapropiada.

—Tía Tatiana— dijo Adrián apretando con suavidad mi mano como una forma de tranquilizarnos a ambos—Sydney y yo estamos enamorados y mi padre nos encontró besándonos, no nos vio haciendo nada inapropiado, eso es exactamente lo que las personas enamoradas hacen, besarse, expresarse su cariño.

—Adrián no es necesario que nos hagamos tontos— la reina dijo suspirando —El hecho de que ella sea humana y alquimista y tú un moroi es a lo que me refiero y lo sabes.

—Entiendo que no es algo que ocurra con normalidad en nuestro mundo pero no hace falta tanta explicación, yo amo a Sydney y ella me ama a mí, sucede a veces sabes, las personas se enamoran y desean estar juntas.

—Me gustaría decir que estoy feliz por ti, por ustedes pero esto es ridículo— dijo la reina elevando la voz y mirándonos a los dos acusadoramente como si fuéramos niños traviesos tratando de salirnos con la nuestra —Es aún más ridículo que cuando salías con la guardiana Hathaway, sin ofender— continuó mirando a Rose por un momento.

—No me ofende— dijo Rose —Per...— no pudo continuar porque alguien la interrumpió.

—Mi querida Tatiana, tengo algunas dudas sobre tu razonamiento ¿qué es lo que consideras ridículo?— preguntó Abe Mazur desde la entrada, al parecer nadie lo esperaba, así que su intervención nos tomó por sorpresa a todos, excepto tal vez a Rose quien parecía estar luchando para ocultar su sonrisa.

—Ibrahim, lamentó informarte que esta es una reunión privada, si necesitas hablar conmigo tendrá que ser en otra ocasión.

—En realidad estoy aquí por la señorita Sage, ella fue contactada por mí para la misión del quórum, por lo tanto si está en algún tipo de problema, tengo todo el derecho de asistir a esta reunión y saber qué está sucediendo— dijo él con determinación, mientras se sentaba en un sofá al lado de Rose —Ahora volviendo a mi pregunta ¿qué es lo ridículo?

—Mi tía considera ridículo que yo este enamorado de una humana y ella de mí señor Mazur— dijo Adrián respondiendo la pregunta de Zmey.

—Bueno es una pena considerando que nuestros protectores fueron creados a partir de esas uniones, probablemente, ninguno de nosotros estaría aquí si no fuera por ellos.

—Estás hablando de relaciones que ocurrían siglos atrás, no estamos aquí para discutir historia.

—Tatiana con todo respeto no nos veamos la suerte entre gitanos, tu sabes tan bien como yo que esas relaciones siguen ocurriendo, así como otras situaciones que se supone no debieran ocurrir porque las consideramos tabú— dijo con una sonrisa maliciosa —Como beber sangre de nuestros amantes. La expresión en el rostro de la reina cambió de molesta a culpable y luego volvió a una expresión neutra. Rose me había comentado una vez que la reina disfrutaba de la compañía de hombres más jóvenes, me había hablado de un guapísimo dhampir en particular que se había convertido en su juguete real, no era sorprendente que Abe Mazur lo supiera y lo usara en contra de ella, lo que me sorprendía era que lo usara para ayudarnos a Adrián y a mí, Ibrahim Mazur era una caja de sorpresas en realidad.

—De acuerdo supongamos que yo apruebo esta relación— dijo la reina volviéndose hacia nosotros nuevamente— ¿Cómo se supone que lidiaremos con los alquimistas?— Adrián me miró sonriendo sabiendo que con esas palabras la reina prácticamente nos daba su bendición.

—Yo tengo una idea su majestad— dijo Rose de pronto —Yo he trabajado con Sydney y la considero una persona sumamente inteligente y valiosa, si pudiera encontrar un puesto en la corte donde ella pueda manejar asuntos que involucren los intereses nuestros y de los alquimistas ella podría quedarse aquí contratada por los Moroi y así los alquimistas no tendrían poder sobre ella y sus decisiones.

—Es una buena idea que estoy dispuesta a considerar, claro eso no evitara los rumores y habladurías, pero si ustedes pueden lidiar con ellos, por lo pronto requiero discreción hasta que encontremos la forma de manejar esto, esas muestras de cariño de enamorados no serán en público— dijo la reina sonriendo por primera vez desde que comenzó la reunión —Por ahora pueden ir a descansar, mañana nos espera una largo día.

—Gracias tía— dijo Adrián acercándose a la reina para abrazarla.

—No me agradezcas, lo hago por tu felicidad— dijo y se acercó a mí tomando mi mano —Por la felicidad de ambos.

—Gracias su majestad— dije sonriendo.

—Me imaginó que no querrás volver a la casa de tu padre así que pueden quedarse en tu antigua habitación aquí en palacio mientras encontramos algo más adecuado, Belikov como tu guardián se quedara en la habitación contigua— dijo Tatiana y desapareció por una puerta trasera seguida por el Moroi que nos había recibido.

Cuando la reina salió del cuarto, Adrián me tomó en sus brazos y me besó con fuerza, yo estaba respondiendo con entusiasmo hasta que alguien aclaró su garganta tras de mí, Adrián se apartó un poco de mí pero sin soltar mi cintura.

—Pequeña Dhampir, gracias eres una genio, estaba a punto de sugerir matrimonio, pero me salvaste— dijo Adrián con una enorme sonrisa en su rostro y guiñándome un ojo, Rose solo rió y se despidió de nosotros saliendo del salón con Eddie sin siquiera mirar a Dimitri que la siguió con la vista con una expresión acongojada.

—Vamos Belikov te mostraré tu nuevo cuarto dijo Adrián tomando mi mano y esperando que Dimitri nos siguiera, es posible que haya dejado alguna botella por ahí, tú cara me dice que necesitas un trago.