Capítulo 40: Locura

Christian

No podía estar más orgulloso de Liss, sabía que todo este asunto del quórum, la política y en especial el descubrimiento del engaño de su padre y el fruto del mismo la alteraban bastante, pero ella se mantuvo firme y determinada desde el día en que recibió la noticia y ahora en tan solo unos días estaba actuando con mucha madurez y mostrando una real preocupación por su hermana. Al principio fue un tanto forzado especialmente porque de alguna manera ella aún culpaba a Jill de nuestro rompimiento, porque ella había sido quien me contó lo sucedido con Aaron en la corte meses atrás, eso y el hecho de que ella era el fruto de una infidelidad de su padre provocaban en Lissa desconfianza hacia su media hermana. Pero hoy después de la valiente actuación de ambas ante el consejo, demandando sus derechos, exigiendo su lugar en el consejo y solicitando la eliminación de una ley absurda e injusta que solo dejaba de manifiesto la cobardía de nuestra raza, pude ver los verdaderos inicios de una relación más sana con su hermana, que era además su única familia en el sentido sanguíneo al menos.

Cuando salimos de casa de Adrián ella iba bastante más relajada, a pesar de que aún nos quedaba saber la resolución sobre la ley de edad, pero sabíamos que Tatiana estaba de nuestro lado y Abe tenía un caso solido gracias a la notable investigación de la nueva novia de Ivashkov, la Alquimista Sydney Sage.

—Es impresionante como ha madurado ese hombre gracias al amor— comentó Liss al salir de casa para dirigirnos hasta el salón del consejo, por segunda vez ese día.

— ¿Hablas de Ivashkov o de Belikov?— pregunté haciéndome el inocente mientras tomaba su mano.

—Jajaja muy gracioso, tal vez hablaba de ti, pero viendo como sigues comportándote con Rose tal vez no— me miró de reojo como evaluándome —No definitivamente no hablaba de ti, ni de Belikov por lo que he sabido.

—Perdona al pobre Damphir, yo lo entiendo perfectamente, Adrián Ivashkov suele causar ese tipo de reacciones.

— ¿Hablas por experiencia?— preguntó sonriendo coquetamente, no pude evitarlo y de pronto la jalé hacia mí aprisionándola entre mis brazos, ella rió nerviosa pero enseguida rodeo mi cuello —Es dulce y sexy cuando te pones celoso, aunque sea sin mot...— la callé con mi boca dándole un furioso beso el cual ella correspondió con entusiasmo, estábamos en nuestro propio mundo lejos de la política y los celos, pero fuimos interrumpidos.

— ¡Ozera! ya no es necesario apurar la producción de los pequeños Dragomir, la Princesa ya tiene su quórum, puedes tomar un buen descanso si quieres, seguro lo necesitas.

— ¡Adrián!— exclamaron Lissa y Sydney al mismo tiempo y pude ver a la humana dándole un puñetazo al impertinente Moroi.

— ¡Auchh Sage ¿quién te enseñó a golpear así?— preguntó Adrián sobándose el brazo.

—Rose— dijimos los tres al mismo tiempo y comenzamos a reír, un poco antes de soltar a mi novia le susurré al oído que no creía en la teoría de que el amor inducia madurez, pero que podía mostrarle algunas otras cosas que el amor provocaba en mí.

—No puedo esperar— dijo ella mordiendo su labio sugestivamente mientras un leve rubor adornaba sus pálidas mejillas, con un último beso volví a tomarla de la mano y nos dirigimos los cuatro juntos hasta el salón donde nos esperaba la resolución sobre la ley de edad.

La segunda parte de la reunión del consejo no duró mucho, la reina inmediatamente anunció que las pruebas presentadas demostraban que la votación se había llevado a cabo de manera ilegal, por lo cual quedaba anulada y sin efecto, la reacción del público presente no se hizo esperar la mayoría gritaba vítores para Lissa aclamando que ella y su hermana habían salvado a los jóvenes damphir de convertirse en mártires, por supuesto algunos Moroi reales no parecían tan contentos con la noticia. Tatiana además dio a conocer la destitución de tres miembros del consejo por haber ocultado información vital para el proceso de aprobación de la ley de edad, por lo cual las familias Zeklos, Lazar y Tarus tenían cuarenta y ocho horas para proponer un nuevo representante de esas casas, los que ocuparían el lugar de aquellos que dejaban su puesto permanentemente. Antes de finalizar la reunión, la reina explicó que inmediatamente después de completar el nuevo consejo se fijaría la fecha definitiva para el juicio de mi tía, Natasha Ozera, por alta traición.

En cuanto ella hizo el anuncio Lissa apretó mi mano y me miró con preocupación, con todo lo sucedido en estos días mi cabeza no había tenido mucho espacio para pensar en mi única familia, mi tía Tasha, la persona que yo más admiraba en el mundo y que de la noche a la mañana se había convertido en una asesina, aun no podía creerlo, de un momento a otro la mujer que había salvado mi vida después que mis padres se convirtieran voluntariamente en Strigoi, intentó asesinar a la reina, le disparó a Rose e hirió a Dimitri en el proceso. En un principio me había negado a creerlo pero las pruebas eran sólidas, todo lo sucedido estaba grabado y sus cómplices ya habían confesado, aun así fueron finalmente sus propias palabras las que me convencieron de que su pasión por ayudar a los Damphir y lograr cambios en nuestra sociedad se habían convertido en una enferma obsesión que la llevó a tomar horribles decisiones "era necesario esa perra no hubiera descansado hasta que el ultimo Damphir hubiese dado su vida por ella"me había confesado cuando la visité en prisión y la enfrenté por lo que había hecho. Era irónico de hecho, si Tasha hubiese sabido que la misma reina había encontrado la forma de acabar con esa ley antes de que entrara en vigencia, tal vez toda esta tragedia que ahora se cernía sobre ella, sobre nosotros, hubiese sido evitada.

Todo nuestro grupo caminó en silencio hacia la salida del salón una vez que la reina dio la reunión por terminada, por un breve momento pude notar la mirada estudiosa de Adrián sobre mí, seguramente observando los cambios en mi aura cuando los sombríos recuerdos de mi última conversación con mi tía se abrían camino en mi cabeza.

Christian yo sabía, yo sabía que tú no me darías la espalda— dijo mi tía cuando me vio de visita en su celda.

¿Por qué...por qué lo hiciste?— pregunté de antemano temiendo la respuesta.

Tenía que hacerlo esa maldita perra no iba a quedar satisfecha hasta terminar con toda la raza Damphir.

Tú sabes que eso no es cierto, se propuso una ley, el consejo la aprobó, no fue un plan retorcido de la reina para acabar con los Damphir, por dios ella se acuesta con uno de ellos.

Es un juguete, una distracción, a ella no le importa nada, ninguno de ellos le importa, lo que yo hice era necesario, esa perra no hubiera descansado hasta que el ultimo Damphir hubiese dado su vida por ella y ahora que tú lo sabes debes ayudarme, acaba con ella, ella no debe vivir, tienes que matarla es la única forma Christian— no podía creerlo, mi tía me pedía que matara a la reina, como era posible que su mente se haya retorcido de esa manera.

No, yo no haré eso, no soy un asesino, no soy mis padres y no seré como tú— respondí con rabia recordando todas sus horribles acciones y odiándola por lo que me pedía —Incluso intentaste culpar a Rose, intentaste matarla, heriste a Dimitri.

Rosemarie Hathaway debería haber muerto, ella es un estorbo, una molestia, ella no me dejo cumplir mi misión de liberar a este mundo de la bruja de Tatiana Ivashkov, ella me hizo perder a Dimka, sí ella no existiera él estaría conmigo ahora, a mi lado como mi guardián y mi pareja, sí él hubiese estado conmigo mi plan no hubiera fallado, él es invencible, no como el inútil de Ethan.

No puedo seguir escuchando esto, tú te has vuelto loca, tú ya no eres mi tía, esa mujer fuerte que luchaba por lo que creía de la manera correcta— le dije con amargura mirando a sus intensos ojos azules esperando por alguna reacción ante mi repudio, nada, derrotado llamé al guardia para poder salir de una vez de ahí y dejar de escuchar tanta insensatez.

Sí no lo haces tú lo haré yo, yo las mataré a las dos, de una forma u otra, a esa puta de sangre y a la reina, yo salvaré a los Damphir y Dimka estará tan agradecido y orgulloso que no podrá negarse a quedarse conmigo para siempre, a amarme por siempre— fue lo último que me gritó mientras salía de aquel horrible lugar, tuve claro entonces que la irracionalidad de mi familia también la había alcanzado, solo había un destino para mi tía y a pesar de mi rabia hacia ella por haberme decepcionado no deseaba que la ejecutaran, ella era lo único que tenía antes de Lissa, pero para que eso no ocurriera debíamos probar de alguna manera que su mente estaba perturbada, mi tía, mi única familia había sucumbido a la locura y yo la perdía, perdía a mi modelo y a mi guía, a la que había sido mi protectora por tanto tiempo.

Solo esperaba poder protegerla también y probar en el juicio lo perturbada que estaba, solo así podríamos salvarla de una muerte inminente por traición, mientras eso ocurría me aferraba a las personas que me rodeaban, mis amigos, mi nueva familia y en especial a mi única fuerza, mi ancla, mi princesa, mi Lissa.