Capítulo 45: Perdida

Dimitri

Me sentía al borde de un abismo, la noticia sobre la posible ejecución de Tasha no era una sorpresa para mí, era una de las posibilidades, incluso antes de este último intento de fuga, pero el saber que solo tenía cuando mucho diez horas, hasta el juicio, sólo diez horas y debería despedirme de mi Roza, quizás para siempre, eso era algo que me angustiaba horriblemente, mis manos comenzaron a sudar, mi pecho dolía y mis ojos se llenaron de lágrimas, pero los cerré y respire fuertemente tratando de calmarme y mantener la compostura frente al guardián Croft, Christian y la Princesa, por supuesto mi bella Roza notando mi estado, comenzó a acariciar mi brazo suavemente en un gesto de consuelo, si solo supieras que no es por el destino de Tasha mi pesar, si no por nosotros milaya, por nuestro destino,pensé con tristeza, mientras tomaba su mano y la besaba antes de entrelazar mis dedos con los suyos.

Cuando estuvimos fuera del cuartel, Roza me soltó para abrazar a Christian, sabía al igual que yo que perder a Tasha era devastador para él, ella era la persona que lo salvó de un destino horrible a manos de sus propios padres y había sido su guía desde entonces, Tasha era una mujer fuerte, decidida y de firmes convicciones, era una mujer que yo había admirado profundamente y aunque me entristecía su destino, no podía dejar de pensar que ella pudo haber matado a mi Roza si yo no hubiese entrado a tiempo para recibir esa bala por ella.

—Está bien, Rose, ella tomó horribles decisiones que la llevaron a este destino, sólo intento entender por qué, pero sé que nunca obtendré esas respuestas— dijo Christian soltando a Rose y tomando la mano de Lissa que se veía completamente preocupada por la estabilidad de su novio —Vamos Liss, debo llamar a los abogados, seguro ya fueron notificados de la situación y quiero tener claridad sobre lo que enfrentaremos mañana.

Roza y yo los acompañamos en silencio hasta el departamento de Christian, él entró enseguida despidiéndose rápidamente de ambos y Lissa nos agradeció la compañía antes de desearnos buenas noches y cerró la puerta tras ella.

—Es horrible— comentó Rose mientras caminábamos a su departamento —No me gusta ver a Christian sufrir, él no lo merece ha pasado por tanto, acaso Tasha no pudo pensar un poco en él antes de hacer todo ese desastre, nada justifica lo que hizo, querer matar a la reina, inculparme, dispararme, herirte, ósea yo nunca pensé que ella fuera cap...

—Tampoco yo— dije interrumpiendo a Roza, no quería que ella siguiera angustiándose por cosas que no podía solucionar —Pero Christian tiene razón por mucho que nos duela, fue ella la que tomó esas espantosas decisiones y no hay nada que nosotros podamos hacer además de esperar el veredicto del juez mañana.

Esa noche era la última que pasaría con Roza y por esa razón no perdí tiempo en hablar de nada más que no fuera mi amor por ella, mi suerte al tenerla en mi vida, mi agradecimiento por haberme elegido, por amarme, por darme una oportunidad de demostrarle mi amor, por hacerme feliz, alabé su belleza, su fuerza, su entrega, su capacidad de hacer sacrificios por aquellos a los que ama y de luchar por lo que cree correcto, todo esto lo dije mientras la besaba, la acariciaba y hacíamos el amor. Todo hubiese sido perfecto si no fuese por el hecho de mi inminente partida y por la certeza de que al alejarme de ella la perdería para siempre.

Cuando finalmente mi Roza se durmió desnuda entre mis brazos, solo me dediqué a observarla, contemplé cada facción de su hermoso rostro, absorbí cada sensación que provocaba su suave piel pegada a la mía y sus deliciosos labios sobre los míos, evoqué el sonido de su voz al decir mi nombre, al declarar su amor, al usar ese ridículo apodo que había llegado a adorar y atesoré su dulce mirada de adoración, aquella que había visto tantas veces durante nuestro tiempo en la academia y que en esos momentos me aterrorizaban a la vez que me emocionaban y que ahora era lo único que me hacía creer que algún día cuando nos volviéramos a encontrar ella me perdonaría por dejarla, por decepcionarla nuevamente.

Esa noche desperté varias veces, cada vez que lo hacía besaba, acariciaba y abrazaba a mi roza, regocijándome en sus sonrisas, suspiros y la forma en que se apegaba más a mí. Al despertar teníamos poco tiempo para prepararnos para el juicio, por lo cual nos duchamos juntos, aproveché entonces para lavar con cuidado su cuerpo y su cabello, si a ella le llamó la atención mi dedicación no lo mencionó, lo cual yo agradecí, no quería pensar y mucho menos explicar la razón por la que estaba tratando de disfrutar al máximo mi tiempo con ella y demostrar lo mucho que la adoraba.

Después de varios besos, de terminar de vestirnos y tomar un café estábamos listos para el juicio, así que nos dirigimos tomados de las manos al salón de la corte y justo antes de entrar nos encontramos con Janine y Zmey.

—Belikov, Rosemarie— nos saludó Janine, ambos padres mirando a nuestras manos entrelazadas.

—Guardiana Hathaway, Señor Mazur— saludé a ambos acercando a Roza más a mí, no dejándome intimidar por su ridícula postura de padres protectores.

— ¿No es lindo el amor Janine? Es un arma muy poderosa ¿no estás de acuerdo Belikov? El amor nos puede llevar a hacer cosas terribles y peligrosas— comentó Zmey con una sonrisa perversa que me hizo estremecer, por supuesto nadie más se dio cuenta de nuestro intercambio de duras miradas, las cuales fueron interrumpidas gracias al guardián Croft.

—Hathaway, Belikov, que bueno que ya están aquí, deben acompañarme, en diez minutos empezamos y los testigos deben estar listos para tomar juramento.

—Entraremos enseguida guardián Croft...mamá, viejo, nos vemos después que termine el juicio— dijo Roza y caminamos juntos hacia la entrada.

—No olvides venir a verme después del juicio Belikov— dijo Abe antes de que la puerta del salón se cerrara tras de mí.

El juicio transcurrió bastante rápido, los primeros interrogados fueron los cómplices de Tasha, Ethan Moore el ex guardián que ayudó a inculpar a Roza, el cual confesó en su declaración que la razón por la que eligieron a Rose como posible culpable de la muerte de la reina era por sus diversos enfrentamientos en público con la monarca. Era así como Tasha lo había convencido de vigilarla constantemente y cuándo el guardián Moore vio salir a Rose del edificio esa mañana, la siguió hasta comprobar que se dirigía a la iglesia, entonces Moore informó a Tasha y unos minutos después ella llegó con una copia de la llave del departamento de Rose y luego salió en su búsqueda para distraerla mientras Moore sustraía la estaca de plata con la que Tasha intentó asesinar a la reina. James Collins era el Moroi que ayudó a Tasha a pasar a los guardianes usando compulsión, una vez que Tasha llegó a los aposentos de Tatiana fue Moore él que la dejo entrar, mientras que los motivos del ex guardián para ayudarla eran de índole romántico, los del Moroi eran políticos, ya que Tasha había prometido una revolución y una vez que tuviera acceso al poder tanto los Dhampir como los Moroi que no pertenecían a la realeza tendrían representación en el consejo, por supuesto Collins, había asegurado un puesto de importancia en ese escenario, siempre que el plan hubiera tenido éxito, si eso hubiese sucedido, nuestro mundo, el cual por siglos había sido solo regido por representantes de las casas reales y eran ellos los únicos con voz y voto en todas las decisiones importantes que nos afectaban a todos, podría ser un lugar muy distinto y más justo. Aun cuando podía entender la razón detrás del plan de Tasha y sus cómplices, no apoyaba bajo ninguna circunstancia sus actos y aborrecía aún más el hecho de que mi Roza podría haber sido culpada, encerrada y ejecutada por las acciones de una persona que había admirado por mucho tiempo. Cuando llegó el turno de Rose, fue cuando el drama real comenzó, me recordó un poco el juicio de Victor Dashkov meses atrás.

—Señorita Hathaway ¿jura decir la verdad y nada más que la verdad?

—Lo juro— respondió mi Roza.

—Deberías aprovechar y decir la verdad sobre la relación que tuviste con tu mentor— dijo Tasha en un tono de voz que me hizo helar la sangre, ella se había mantenido en silencio hasta ahora, pero con una mirada casi perdida, hasta que escuchó que llamaban a Rose a declarar, cuando se dio cuenta que ella no respondería nada a su comentario continuó— ¿Qué sucede Rose, te has quedado sin palabras?

—Señorita Ozera, usted no tiene permitido hacer preguntas a la testigo— dijo la jueza y Tasha solo le sonrió cínicamente y no volvió a intervenir por un rato.

Roza contó que había visto al guardián Moore caminando en el pasillo de su edificio cuando volvía de la iglesia y que momentos más tarde cuando volvió a salir vio a Tasha y pensando que estaba con otra persona, se había acercado sin que la vieran, cuando dijo esto sus ojos se detuvieron ligeramente en los míos y Tasha lo notó.

—Jajaja, pensaste que estaba con Dimka, oh Rose eres tan inocente, sí él hubiese estado conmigo nunca nos hubieses encontrado...vestidos— dijo Tasha y volvió a reír, pude ver en el rostro de Roza que el comentario la molestaba y hería, ella en serio había creído que yo después de rechazarla en la iglesia correría a los brazos de Tasha, ese pensamiento me entristecía e irritaba a la vez, no quería que Rose pensara en cosas que podían hacerla dudar de mi amor por ella y al parecer Tasha estaba determinada a hacerla dudar de mí.

—Señorita Ozera, si vuelve a interrumpir a la testigo, tendrá que salir de la sala y solo volverá para escuchar el veredicto de esta corte— advirtió la jueza y Tasha solo levantó las manos en señal de rendición, aunque su perversa sonrisa nunca abandonó su rostro.

Roza continuó con su declaración, explicando que al darse cuenta de lo que planeaban Tasha y el guardián Moore, pensó en informar directamente al guardian Croft, pero al no tener como comunicarse con él le pidió al guardián Mikhail Tanner que hiciera la llamada.

— ¿Y entonces fue planeada una estrategia para detener a la acusada antes de que matara a la reina?— preguntó el abogado.

—Así es.

— ¿cuál fue tu papel en esa estrategia?

—Yo debía detener a Tasha antes de que cumpliera su objetivo, pero no debía intervenir hasta que atacara a la reina.

— ¿Qué sucedió cuando la señorita Ozera se vio acorralada?

—Ella sacó un arma y me disparo.

—Pero no fuiste herida.

—No el guardián Belikov entró en ese momento y la bala le llegó a él en el abdomen— dijo Roza mirándome con intensidad.

— ¡Aww! son tan adorables Dimka y Roza salvan el día— dijo Tasha con sarcasmo, su comportamiento me tenía muy molesto e incómodo, pero debía contenerme, lo que ella quería era justamente lograr una reacción de alguno de nosotros.

Llegó mi turno de dar testimonio, mi intervención consistió principalmente en relatar los hechos ocurridos en la habitación de la reina, que fueron observados desde la improvisada sala de vigilancia. Por supuesto no di a conocer que la verdadera razón porque había llegado hasta allí era porque moría de preocupación por Roza, a pesar de que le había asegurado solo horas antes que ya no la amaba. Cuando llegué a la parte del disparo Tasha volvió a interrumpir.

—¿Por qué Dimka, por qué la salvaste? si esa maldita hubiera muerto tú y yo seriamos felices juntos, yo sé que tú me amas, me lo dijiste las noches que pasamos juntos en la cabaña— no lo podía creer acaso en serio había enloquecido, estaba alucinando, ella y yo jamás habíamos estado juntos, ni en la cabaña ni en ningún otro lugar, en ningún momento ni lugar confesé amarla, había cometido el error de besarla una vez en un intento desesperado por sacar a Roza de mi cabeza y le había dejado claro entonces que nunca volvería a suceder.

Cuando miré a Roza supe de inmediato que Tasha había conseguido sembrar algo de duda en ella, su mirada era de decepción y tristeza, lamentablemente no me hallaba en posición de aclarar sus dudas justo en ese momento, ya que el abogado comenzó a hacerme preguntas.

El último testimonio fue el de la reina, pero yo no tomé mucha atención, seguía tratando de que Roza me mirara pero ella seguía evitando hacerlo, era obvio que estaba molesta y yo me encontraba atado de manos hasta que este maldito juicio se terminara. Los abogados realizaron sus últimos alegatos y los representantes del consejo moroi se ausentaron por diez minutos para deliberar.

El veredicto fue pronunciado por la jueza: Culpable. La condena: Ejecución por alta traición, la cual sería llevada a cabo en setenta y dos horas. Sus cómplices serían llevados a la prisión de Tarasov a cumplir cadena perpetua. Los guardias se llevaron a Tasha entre gritos, proclamaciones de amor hacia mí y finalmente rogando el perdón de Christian. Fue un momento intenso, Lissa abrazaba a Christian que lloraba desconsolado, Rose, Adrián y Eddie se mantenían cerca de sus amigos, pero no se atrevían a intervenir, cuando Christian finalmente se calmó y ellos pudieron entregarle sus palabras de apoyo, me acerqué, le dije entonces unas palabras de consuelo y él me comentó en voz baja que sabía que yo le había tenido verdadero cariño a su tía y que lamentaba que ella se hubiera obsesionado conmigo y actuara de esa forma en el juicio, que por favor la perdonara por todo y que la recordara como la mujer brillante que había sido. Después de despedirnos yo salí del salón en busca de Roza que se había alejado con los demás, al salir la encontré conversando con Eddie, pero este se alejó en cuanto me vio, solo dirigiéndome un movimiento de cabeza y una sonrisa lastimera.

—Roza— dije cuando ella comenzó a caminar alejándose de mi —Roza por favor tenemos que hablar.

—No hay nada de qué hablar, lo que hiciste o no hiciste con ella no me incumbe, si fue en el periodo que creo que fue, tú y yo no estábamos juntos así que podías hacer con tu cuerpo y con tu corazón lo que quisieras, solo hubiera deseado que no tomaras mi virginidad en la misma cama donde estuviste con ella.

—No, no fue así— dije tomándola del brazo y obligándola a mirarme —No estuve con ella ni entonces ni nunca, ni en la cabaña ni en ningún otro lugar y tampoco...yo nunca...

—Belikov— la voz de Zmey me detuvo, un escalofrío recorrió mi cuerpo al recordar la razón por la que debía reunirme con él —Vengo a buscarte para nuestra reunión. Mire a Roza sabía que no debía dejar las cosas así, aún así me acerqué a ella para besar su frente y decirle que iría luego a verla para hablar.

—No te molestes— respondió y se alejó dejándome con Zmey.

—No te preocupes, probablemente se le pasará, claro que no llegarás a saberlo— dijo Mazur riendo fríamente.