Capítulo 46: Peticiones
Eddie
Después del horripilante juicio de Tasha Ozera y su consecuente condena a muerte me acerqué a Christian junto a los demás, el hombre estaba devastado y estaba seguro que nada de lo que pudiéramos decirle lo haría sentir mejor, pero aun así intente darle mi apoyo de la mejor forma posible antes de salir del salón de la corte junto a Rose y Adrián. El moroi se separó inmediatamente de nosotros para acercarse a Sydney quien estaba hablando con Abe Mazur, Rose caminó en silencio junto a mí, sabía que estaba bastante molesta por las cosas que Tasha dijo en el juicio y aunque yo no creía muchas de las cosas que insinuó, era evidente que Rose dudaba. Había planeado ir a ver a Jill después del juicio, pero podía aplazarlo para acompañar a mi amiga a casa.
-¿Necesitas que te acompañe hasta tu departamento?
- No es necesario Eddie, la verdad es que quiero estar sola.
-¿Sabes que no es verdad todo lo que dijo, verdad?
-Ese es el problema, no lo sé en realidad y también sé que no debería molestarme tanto, sí realmente pasó algo entre ellos fue cuando él y yo no estábamos realmente juntos, pero aun así me duele.
-Bueno al menos trata de escuchar lo que él tiene que decir- le dije tocando su hombro para darle animo justo cuando el formidable Guardián se acercaba a nosotros, le di un pequeño movimiento de cabeza y me aleje para dejarlos solos.
Caminé a mi departamento y desde allí llamé a Jill para invitarla a tomar un helado. Ella se había convertido en mi cargo hace un par de días, yo había aceptado el puesto después de mi conversación con Dimitri, pero antes de hacerlo le confesé a ella mis verdaderos sentimientos, lo cual fue un acierto ya que ella también se sentía atraída hacia mí. Por supuesto no era nada profesional que mantuviéramos una relación mientras yo estaba en servicio, por ello habíamos acordado que en mis días libres comenzaríamos a salir para conocernos mejor, así que ésta era en realidad nuestra primera cita. Por supuesto había tenido ya varias aventuras amorosas en la academia pero jamás tuve una cita y nunca una relación realmente seria, así que en realidad me sentía bastante nervioso y solo la había invitado a tomar un helado en un colorido lugar cercano al parque principal de la corte.
Ella estaba de pie esperándome fuera de la gelatería, se veía preciosa en una falda corta de jeans, blusa blanca y zapatillas, su cabello adornado con un cintillo, la saludé con un beso en la mejilla haciéndola sonrojar lo cual siempre la hacía lucir adorable. Caminamos con nuestros helados hasta una banca del parque frente a una larga laguna, de cuyo borde a veces surgían grandes chorros de agua.
Jill estaba fascinada, después de terminar su helado me llevó hasta el borde de la laguna, se puso de rodillas y comenzó a jugar con el agua usando su magia, haciendo pequeñas cascadas y remolinos, yo me senté junto a ella, su sonrisa era grandiosa y no pude detenerme hasta que la estaba besando suavemente, ella tomó mi rostro entre sus manos y profundizó el beso, fue maravilloso, mi corazón palpitaba rápido y mi estómago se sentía extraño, definitivamente nunca había sentido algo así por nadie, estaba más que claro para mí, me estaba enamorando de Jill Mastrano Dragomir y aunque una parte mía estaba aterrada, la otra me tenía completamente fascinado ante las posibilidades. Lamentablemente tuve que despedirme pronto de Jill, ya que tenía el entrenamiento de nuevos guardianes con Mikhail y Dimitri, así que la encaminé hasta su hogar en la corte, nos despedimos con un dulce beso y prometí llamarla más tarde. Era casi media noche o medio día para los moroi, así que volví rápidamente a mi departamento para cambiarme y me dirigí al gimnasio. La clase comenzaría en media hora, así que no tenía mucha prisa y entonces al acercarme al lugar escuché unas voces que discutían llamando mi atención inmediatamente.
-Belikov, ya no tienes tiempo de ejercitarte en media hora sale tu avión.
-Ahora vas a seguirme, en ningún momento acordamos que podías decirme todo lo que debo hacer- respondió el ruso obviamente Irritado, me acerqué un poco más para ver con quien discutía aunque ya tenía mis sospechas ¿acaso Abe Mazur lo sacaba de la corte por lo que dijo Tasha Ozera en el juicio?
-Solo quiero asegurarme de que cumplas nuestro acuerdo.
-Soy un hombre de palabra, lo sabes Zmey.
-Vaya vaya, tienes muchas agallas para llamarme así en mi cara- dijo el Moroi en un tono amenazador.
-Eso es lo que eres para mí y creí que valorabas la honestidad.
-Lo hago, esa es la razón por la que te elegí para esta misión.
-¿Cual misión? ¿Destruir mi relación con Roza?
-No espero que lo entiendas ahora, pero lo harás pronto, en el avión estará el sobre con tu itinerario de viaje, pasajes y una tarjeta ilimitada a tu nombre para que cubras todos tus gastos mientras me estés prestando tus servicios. También habrá un teléfono privado con el que nos comunicaremos al igual que una laptop para que nos veamos por vídeo llamada- le comunicó el Moroi con seriedad mirando su reloj -Te veo en veinte minutos en el aeródromo- dijo finalmente y se alejó sin esperar respuesta.
El guardián pateó fuertemente la maleta que estaba junto a él enviándola lejos, a unos pocos metros de donde yo estaba, cuando se acercó a recogerla se dio cuenta de mi presencia.
-¿Hace cuánto estas ahí ?- me preguntó
-Lo suficiente- respondí, el ruso no dijo nada, entró al gimnasio y lo seguí.
El hombre se fue directo al saco de boxeo y comenzó a golpearlo violentamente sin ni siquiera tomar los guantes.
-Dimitri tus manos- dije después de varios minutos en los que no había dejado de golpear y el daño ya se empezaba a notar.
-Mis manos no me importan.
-A Rose le importará.
-Ella me odiará- dijo volteándose y dirigiéndose a las duchas, si yo no conociera bien al estoico guardián podría asegurar que tenía sus ojos humedecidos, como si quisiera llorar.
Cuando salió de la ducha estaba decidido a exigir respuestas, no me gustaba lo que estaba sucediendo y la idea de que Rose estuviera involucrada de alguna forma me molestaba aún más.
-¿Entonces te vas?
-Es mejor que no preguntes.
-¿Rose sabe que...?
-Ella no sabe nada y no debe saberlo ¿está claro?- preguntó el ruso casi yéndose encima de mí, su voz cargada de frustración.
-No lo entiendo, ustedes dos estaban tan bien, se veían felices, ella... tú no la viste...después de las cuevas o cuando volvió de Rusia, lo que sufrió...desde que murió Mason que no la había visto sonreír como lo hace ahora que finalmente está contigo y tú ¿la dejarás de nuevo Dimitri?¿Volviste a su vida para jugar con ella y después dejarla?- ésta vez el tipo sí se abalanzó sobre mí, su rostro encima del mío amenazante.
-¿Crees qué quiero dejarla? ¿O qué deseo que sufra? sí pudiera quedarme lo haría pero estoy atado de manos- suspiró retrocediendo y dándome la espalda, pasó una mano por su cabello y continuó -Lo único que puedo hacer es pedirte que la cuides Eddie, tú eres su amigo, has estado con ella en momentos difíciles, acompáñala, ayúdala en lo que necesite, no la dejes sola, al menos al principio.
-¿Sabes cuándo volverás?
-No sé si regrese- dijo su voz quebrada como si estuviera a punto de llorar, nunca había visto al gran guardián Belikov así de vulnerable -¿Me lo prometes? ¿Prometes que velarás por ella y que no dirás nada sobre lo que escuchaste de mi conversación con Abe? La desesperación en su mirada y en su voz me convenció de su sinceridad.
-Lo haré, lo prometo.
-Gracias Eddie- dijo y me ofreció su mano para estrecharla como despedida -Eres un buen hombre y un excelente guardián, si te interesa, mi puesto para entrenar nuevos guardianes quedará libre, sé que tú podrías tomar mi lugar sin problemas, Mikhail lo aprobaría sin duda- dijo tratando de darme una sonrisa pero sin éxito.
-Lo pensaré- respondí ante el ofrecimiento, él tomó la mochila que estaba junto a los sacos de boxeo, se la echó al hombro y salió del gimnasio sin decir una palabra más.
Unos minutos después comenzaron a aparecer los nuevos guardianes que participaban en el programa de entrenamiento, seguidos por Mikhail Tanner quien enseguida notó la ausencia de Dimitri.
-Castille, por casualidad no has visto a Dimitri.
-No desde el juicio esta mañana- mentí.
-Es extraño que no esté aquí ya, él siempre es el primero en llegar.
-Es posible que aún este tratando de arreglar las cosas con Rose, después de las cosas que Tasha dijo, la verdad es que ella salió muy molesta de ahí esta mañana.
-Lo imagino, solo espero que no lo haya tomado realmente en serio, es decir sé que Belikov ha cometido muchos errores en el pasado, pero no creo que Natasha Ozera haya tenido algo con él, Sonya dice que era notorio en su aura que mentía.
-Tampoco creo nada de lo que dijo, pero es Rose Hathaway de quién estamos hablando, ella puede ser la terquedad absoluta a veces y sí esta celosa es aún peor, al menos cuando se trata de Belikov- me sentía mal hablando así de mi amiga pero la conocía y sabía que cuando tenía una idea en la cabeza podía ser horriblemente obstinada, por supuesto ese defecto, la llevó a encontrar un método para restaurar Strigoi, así que podíamos decir que también era como una virtud. El guardián Tanner aceptó mi explicación y al ver que Dimitri no aparecía me pidió a mi guiar al grupo del guardián Belikov, agradecía la confianza pero no me sentía ni medianamente preparado aunque Dimitri haya pensado en mí para el puesto. De todas maneras estaba dispuesto a hacer mi mejor esfuerzo.
Cuando la clase terminó el guardián me retuvo unos minutos más para felicitarme y decirme que tenía mucho potencial, mis pares también se habían retirado estrechando mi mano en señal de respeto. Agradecí la felicitación y me dirigí a ducharme, estaba ansioso por contarle a Jill sobre el entrenamiento y chequear a Rose para saber si ya se había dado cuenta de la fuga de Dimitri. Por supuesto averiguarlo no fue nada difícil, cuando salí de los camarines ella estaba en un banco del gimnasio, cuando me escuchó salir levantó la cabeza y pude notar que sus ojos estaban rojos.
-Él se fue, no está en ninguna parte ¿puedes creerlo? me dejó porque soy una niña estúpida e inmadura.
-¿De qué hablas Rose?- dije mirando a cualquier parte menos a ella.
-Dimitri...después de que discutimos por lo de Tasha, tuvo una reunión con mi padre, estuvo llamándome y yo no quise contestarle, aún estaba demasiado confundida con todo lo que pasó esta mañana. Después de descansar un poco y escuchar una conversación entre Christian y Lissa, me di cuenta que me estaba portando estúpidamente y lo llamé, no contestó volví a llamarlo dos veces y salí a buscarlo a su departamento, cuando entré él ya no estaba allí, su ropa no estaba allí, sus libros tampoco, sus discos, me desesperé, lloré, grabé un audio rogándole que me perdonará y luego recordé que hoy tenía que entrenar con los nuevos, así que vine aquí sabiendo que si no lo encontraba aquí... - su voz se quebró al final de su discurso y nuevas lágrimas corrían por sus mejillas, me mataba no poder decirle nada, así que solo la abracé. Cuando por fin se calmó la acompañé hasta su departamento en silencio, pidiendo que Dimitri terminara pronto lo que sea que debía hacer para Abe y volviera pronto, mi amiga se merecía ser feliz de una vez y para siempre.
