Capítulo 48: Dudas
Eddie
Rose se quedó dormida abrazada a mí en su sofá, así que cuidadosamente la llevé hasta su cama y la arropé antes de salir de su apartamento, había pensado quedarme por si me necesitaba, pero Adrián me había enviado un texto preguntándome por Rose, al parecer Belikov le había dejado algún tipo de mensaje pidiéndole que estuviera pendiente de ella, así que yo aproveché que ella había ido al baño a ducharse y a cambiarse, para pedirle a Adrián que nos reuniéramos a hablar del asunto más tarde, por lo cual cuando Rose salió del baño yo la esperaba con un té que prácticamente la obligué a tomar y luego nos sentamos en el sofá donde se quedó dormida mientras me contaba entre sollozos algunas de sus vivencias con Dimitri en la academia y en la corte.
Cuando salí de casa de Rose, me dispuse a reunirme con Adrián, él me esperaba en un bar de la corte, cercano a los edificios de los guardianes, en cuanto me senté junto a él comenzó a interrogarme, pero antes que pudiera responder algo la mesera llegó para tomar nuestro pedido, en cuanto la chica se fue, pude responder a la pregunta más importante.
—Ella está bien, triste y bastante confundida, pero no tan mal como cuando Belikov fue convertido.
—Ese grandísimo idiota no entiendo por qué se fue, solo dejó esta nota que decía que debía cuidar de su Roza porque él tenía que irse ¿a ti también te dejó una nota?
—Habló conmigo personalmente, pero no porque lo planeara, más bien porque yo escuché sin querer una conversación que tenía con Abe.
— ¿Y cómo es que no lo detuvo? debería haberlo castigado dolorosamente por siquiera pensar en irse— preguntó Adrián tomando un sorbo de la cerveza que recientemente había sido dejada en nuestra mesa por la mesera.
—Más bien fue Abe quien lo hizo irse.
— ¿Cómo? ¿Por qué haría eso? no lo entiendo, si él fue el que ayudó a Belikov a llegar a Rose en primer lugar, parecía querer que arreglaran las cosas, cuando me pidió que me sumara a la misión para encontrar a Jailbait, me pidió expresamente que llevara a Belikov como mi guardián con la esperanza de que pudieran volver a acercarse, o al menos eso fue lo que insinuó.
—No sé los detalles, tú sabes que Abe puede ser bastante impredecible, lo único que sé es que al parecer decidió enviar a Dimitri a una misión suicida, de la cual podría no regresar, pero Rose no puede saber nada, Belikov me hizo prometer que no diría nada y tú tampoco puedes hacerlo.
— ¿Y que se supone que haremos? no quiero ni imaginar lo que pasará con Rose si el ruso muere, estará devastada y será peor si piensa que se fue porque no la amaba o porque estaba molesto con ella por las estupideces que Tasha dijo en el juicio.
—Lo más importante ahora es que la acompañemos, ella no parece creer que él se fuera porque no la ama, sí, ella se siente culpable por como lo trató después del juicio, pero no creo que eso dure mucho tiempo tampoco, yo opino que debemos estar cerca de ella por unos días y si la vemos muy mal o pasa mucho tiempo sin que Belikov regrese enfrentemos a Abe para que nos dé información sobre el asunto.
—Tienes Razón aunque nunca pensé que sugerirías enfrentar a Zmey, me sorprendes Castille.
—Es lo menos que podría hacer por Rose, ella es mi mejor amiga y ha salvado mi trasero en más de una ocasión.
Estuvimos en el bar un rato más, yo le conté a Adrián sobre mi cita con Jill y él me comentó como iban avanzando los trámites para que Sydney dejara definitivamente a los alquimistas y trabajara para la corte Moroi, al parecer estaba todo bastante avanzado y él estaba muy entusiasmado porque cuando eso estuviera arreglado ellos ya no tendrían que esconderse, Adrián sabía que habrían muchas personas en nuestro reino que no aprobarían su relación, pero eso lo tenía sin cuidado mientras su tía y sus amigos lo apoyaran.
Antes de irme a dormir le escribí a Jill para desearle buenas noches, ella me preguntó cómo había estado mi día, así que decidí llamarla para poder escuchar su voz, cuando finalmente nos despedimos el sueño no tardó en apoderarse de mí.
En la mañana me dirigí a primera hora a ver a Rose Hathaway a su departamento, no sin antes pasar por su cafetería favorita para comprarle unas donas de chocolate, cuando entré me pareció extraño sentir el olor de algo quemándose, me apresuré a la cocina pero el aroma provenía de su dormitorio, corrí y la escuché sollozando en su baño, cuando entré ella estaba de rodillas junto a la bañera donde había hecho una pequeña hoguera, sus mejillas humedecidas por las lágrimas, la aparté de la bañera rápidamente y di el agua para apagar el pequeño incendio, ahí me encontré con la duster de cuero de Dimitri y lo que quedaba de un libro que seguramente también era de él. Me llevé a Rose a su habitación y la recosté en su cama luego volví al baño para deshacerme de los restos de las cenizas mojadas del libro y retirar el abrigo de cuero para limpiarlo y colgarlo a secar. Luego de verificar que Rose estaba descansando en su cama me dirigí a la cocina a preparar café con leche, el cual puse en una bandeja junto a las donas de chocolate y las llevé a la habitación. Con bastante persuasión logré que comiera dos donas de chocolate y se tomara la mitad del café con leche.
— ¿No se quemó verdad?
—El libro está hecho cenizas— le dije y ella sonrió por primera vez desde que llegué al departamento.
— ¿El abrigo?
—Ni un poco, supongo que eso prueba que era cuero legítimo.
—Ni siquiera quería deshacerme de sus cosas, cuando recordé que estaban aquí, las saqué y me sentí feliz de tener algunos recuerdos suyos, pero luego comencé a llorar y me dio tanta ira conmigo misma y con él y con todo, que lo único que quería era ver como se convertían en cenizas.
—Bueno al menos lo lograste con uno de ellos— dije y salí llevando la bandeja hasta la cocina.
—Aún no lo entiendo, todo estaba tan bien, es decir incluso estábamos haciendo planes para el futuro— dijo minutos después cuando volví a la habitación y comencé a buscarle ropa limpia para que se cambiara.
—Yo no tengo las respuestas Rose— mentí —Pero quedándote aquí no las sabrás tampoco, así que te cambiarás y saldrás conmigo, debo juntarme con Mia y Jill para nuestra practica y no voy a dejarte sola.
—Eddie no sé, no quiero ver a nadie, además no necesitas preocuparte por mi estoy bien, estaré bien además estoy segura que Dimitri volverá, él no dejara que lo nuestro muera, él me ama yo lo sé, que pasa si vuelve y yo no estoy aquí, se preocupara y... — un gemido escapó de su boca mientras sus ojos humedecidos se cerraban con brusquedad —Ni siquiera puedo hablar de él sin llorar no puedo ver a nadie así, no quiero que nadie vea que soy una estúpida y débil mujer enferma de amor.
—No eres débil ni estúpida y lo sabes, si no quieres hablar con las chicas de temas personales está bien, ellas lo van a entender, solo me niego a dejarte aquí sola.
—Me dices que no soy débil o estúpida pero crees que no puedo quedarme sola, no sé si lo sabes pero eso es un tremendo contrasentido— dijo con una pequeña sonrisa.
—Estuviste a punto de provocar un incendio, eso no te hace débil o estúpida solo pirómana.
—No exageres.
—Además necesito que vayas, porque deseo que mi novia conozca a mi mejor amiga— dije y ella sonrió más abiertamente esta vez, sabiendo que la había convencido le entregué su ropa y salí de la habitación para que se duchara y vistiera.
Veinte minutos más tarde Rose y yo caminábamos a la casa de un amigo Moroi de Mía. Su nombre era Denis Conta, era un Moroi de la realeza, usuario de fuego y nos prestaba su casa para nuestras prácticas de las cuales él también era parte, junto a su hermano Gabriel usuario de Tierra y su vecina Simona Badica usuaria de aire. Al principio solo eran Christian, Mia y Jill practicando su magia y yo enseñando algunos movimientos de combate, pero se había corrido la voz, Denis ofreció su casa y tenía unas doce personas más esperando unirse, sin embargo tuvimos que dividirnos en dos grupos, el usar la magia en combate aún era controversial y debíamos mantener un perfil bajo para evitarnos problemas. Cuando llegamos Denis abrió la puerta y enseguida nos dejó pasar.
—Eddie, guardiana Hathaway— saludó el Moroi cortésmente y nos dirigió hasta su gran patio, Jill enseguida corrió en nuestra dirección cuando nos vio, abrazó a Rose y luego me besó ligeramente en los labios, antes de que se alejara la tomé por la cintura y profundicé el beso, no podía evitarlo, cada vez que sus labios tocaban los míos necesitaba más de ellos. Cuando nos apartamos escuché a Mia decir "Eso es Jillian déjalo sin aliento" y estoy seguro que mi color de piel era más escarlata que el de Jill, ella me sonrió y me besó en la mejilla antes de volver a la piscina para practicar su magia con Mía.
—Bueno supongo que tu novia es Jill ¿o es así como se saludan en este grupo secreto?— dijo Rose a mi oído cuando Jill se alejó, mi respuesta fue una enorme sonrisa y Rose entonces desordenó mi cabello sonriéndome y dijo
—Ella es buena para ti— no era extraño lo mucho que me alegraba que Rose aprobara mi relación con Jill, la verdad es que ella era muy importante para mí, más que una amiga era mi hermana, mi familia.
El resto de la reunión pasó sin contratiempos, incluso convencí a Rose de ayudarme a mostrarle a los moroi el modo correcto de estacar a un Strigoi, sabía que la tarea le recordaba a Belikov, especialmente cuando indicó con vehemencia que debían cerciorarse de su muerte antes de dar la espalda a su enemigo, pero además de eso parecía estar disfrutando de la oportunidad de distraerse un poco. No fue hasta que nos despedimos de todos, cuando el problema comenzó. Jill, Rose y yo caminábamos con Mía, para ir a dejarla hasta su casa, cuando esta preguntó por Dimitri, Rose sólo dijo que había tenido que viajar, no dando detalles de su repentina e inexplicable partida.
—Es extraño— dijo Mía de pronto —Después de todo lo que dijo Tasha sobre ellos, no lo sé, pienso que ella no mentía, al menos yo que los vi en el ski Lodge, era obvio el interés de ella y él se dejaba querer a decir verdad.
— ¿Qué quieres decir?— preguntó Rose deteniéndose de pronto para mirar directamente a Mía.
—Bueno digamos que los vi bañándose en una de esas tinajas de madera en el spa y ella le daba un masaje que se veía bastante íntimo, si sabes a lo que me refiero, además lo vi escoltarla a su habitación un día y ella lo invitó a pasar y por supuesto él no se negó.
—Si Tasha y él tuvieron algo eso fue antes de que estuviéramos juntos— dijo Rose tratando de parecer indiferente —Pero él no es un hombre que juegue con los sentimientos de alguien y cuando se dio cuenta de que no la amaba terminó lo que sea que hubiese habido entre los dos.
—Vamos chicas se hace tarde— dije tratando de desviar la conversación ya que sentía como la inseguridad y las dudas se apoderaban de mi amiga Rose Hathaway.
— ¿Estas segura?— preguntó Mía —Tal vez se dio cuenta que sí la amaba y no pudo soportar que la condenaran a muerte, eso explicaría su repentino viaje ¿no crees?
Y entonces vi como la confianza de Rose en el amor de Dimitri se disolvía ante mis ojos, con los ojos llenos de lágrimas Rose se disculpó y salió corriendo, yo miré a Mía duramente y ella sólo se encogió de hombros, sabía que ella le tenía cariño a Rose, que las envidias y los celos del pasado estaban olvidados, así que no entendía su propósito al decirle a Rose todo eso.
—Solo quiero evitar que jueguen con ella, cómo André y Aarón Drozdov hicieron conmigo, André me amaba siempre y cuando fuera un secreto y Aarón me juró amor hasta que Lissa volvió a la academia.
Supuse que ella tenía un punto, pero yo sabía que Dimitri y Rose tenían algo verdadero y era una lástima que no pudiera decirle nada a mi amiga para consolarla, la verdad estaba preocupado por lo que podría suceder con ella si pensaba que el Ruso nunca regresaría o se convencía de que nunca la amó.
