Capítulo 49: Decisiones
Abe
Después de recibir la confirmación de que Dimitri había arribado a la ciudad de Budapest en Hungría para reunirse con mi gente y comenzaría en pocas horas a trabajar en la misión que le encomendé, me dispuse a visitar a Rose, sabía por uno de mis guardianes, que había estado vigilándola desde que Belikov dejó la corte, que ella había estado acompañada la mayor parte del tiempo pero también había manifestado conductas que me preocupaban bastante, sabía que en parte era mi culpa, pero había aprendido a temprana edad que debía proteger a los míos sin importar el costo. Cuando al fin llegué a su departamento escuché un golpe y lo que sonaba como cristal haciéndose añicos. Sin titubear forcé la cerradura con una ganzúa que traía en el bolsillo, había adquirido esta práctica en mi adolescencia y siempre estaba preparado para recordarla en caso de ser necesario. Al entrar en la habitación encontré a Rose en el piso recogiendo trozos de un vaso que seguramente había contenido Whisky a juzgar por la botella casi vacía que había encima de la mesa de café. Cuando se volteó a mirarme pude ver sus ojos enrojecidos y sus mejillas humedecidas por las lágrimas derramadas, se levantó rápidamente con trozos de cristal en sus manos y caminó a la pequeña cocina para botarlas en el basurero, luego secó sus mejillas con una toalla de papel y volvió a la sala donde yo la esperaba en silencio, no sabía que decir, odiaba verla sufrir y no poder hacer algo para evitarlo, esperaba que Belikov tuviera éxito en la misión y saliera con vida de ella, por supuesto tenía certeza de que él haría hasta lo imposible por detener a aquellos que amenazaban la vida de Rose y me había asegurado de que mi equipo fuera el mejor, su misión no solo era ayudar a Belikov a acabar con la amenaza también debían proteger la vida del Ruso, si él moría en una misión comandada por mí a espaldas de mi hija ella me odiaría, incluso si esta misión estaba respaldada por la reina misma, si algo le sucedía a Dimitri, yo sería el culpable ante los ojos de Rose, lo sabía, pero prefería mantener el secreto, era por su bien, todo esto era por ella, para protegerla, haría cualquier cosa por proteger a mi única hija. Por supuesto Janine me había asegurado que Rose no solo me odiaría por haber mandado al amor de su vida a una misión suicida, me aborrecería más por pensar que ella no era lo suficientemente fuerte para defenderse a sí misma, era cierto las mujeres Hathaway odiaban que se las tratara como damiselas en peligro.
—No voy a preguntarte como entraste, pero te aseguro que no era necesario, todo está bien viejo— dijo sentándose en el sofá y forzando una sonrisa.
—No, no lo está— dije seriamente levantando la botella de whisky de la mesa —No sabía que ahora debía preocuparme por tu manera de beber ¿de dónde sacaste esto de todos modos? no tienes edad para beber ¿tienes alguna identificación falsa de la que deba saber? sabes que conozco gente que podría hacerte una de mucho mejor calidad— comenté tratando de hacerla sonreír, lo logre por un breve momento, por supuesto sabía que en la corte existían lugares clandestinos para comprar alcohol sin tener la edad, donde no importaba la identificación solo el dinero.
—No debes preocuparte tanto, ya no soy una niña, además soy mucho mejor bebiendo de lo que soy juzgando el carácter de las personas— dijo con amargura, sabía que hablaba de Belikov pero no comenté nada así que ella continuó — ¿Supiste que me dejó verdad, es por eso que estas aquí?
—Estoy aquí para visitar a mi hija ¿es tan difícil de creer?— ella solo rodó los ojos y yo continué haciéndome el desentendido — ¿De quién hablas, quién te dejó?— su mirada de furia no se hizo esperar, pero era mejor verla enojada que triste o al menos eso creía yo.
—Viejo no hagas que desaparezca el poco respeto que te tengo tratando de jugar conmigo ahora— dijo y el comentario dolió bastante —Sabes que Dimitri se fue, seguramente lo supiste antes de que yo me diera cuenta ¿también sabías que no me amaba? podrías haberme advertido— su suposición me asustó un poco ¿ella sabía algo de la misión? mis espías me habían informado que Castile e Ivashkov se habían mantenido a su lado estos días ¿alguno de ellos tenía información sobre mi trato con Dimitri?¿El ruso mismo había dejado alguna pista al respecto? No, me respondí a mí mismo si Belikov hubiese dicho algo ella no pensaría que no la amaba y si sus amigos supieran algo sobre la misión y se lo hubieran dicho ella ya habría partido en su búsqueda o estaría interrogándome para darle la información que necesitaba para encontrarlo ¿entonces cómo? —Me he topado varias veces con uno de tus guardianes, sé que me vigilas, la primera vez que lo vi fue cerca del edificio de Dimitri el día en que se fue, así que te descubrí, sé que has estado espiándome, claro era solo una sospecha pero gracias por la confirmación— dijo finalmente al darse cuenta de mi expresión contrariada y mi falta de palabras, levantándose del sofá se acercó a la puerta invitándome silenciosamente a salir —Debo descansar, mañana acompañaré a Lissa y a Christian, tú sabes, en lo de Tasha, buenas noches viejo— dijo secamente en un tono y una postura desdeñosa muy a lo Hathaway.
—Buenas noches hija, solo para que lo sepas, no creo que Dimitri no te ame y discúlpame por lo de la vigilancia, es solo que estoy preocupado por ti.
—Lo sé viejo, te veo mañana— respondió y cerró la puerta con fuerza.
Caminando hacia mi residencia me di cuenta que esta situación nos apartaría, nos había hecho retroceder ya lo mucho que habíamos avanzado en nuestra relación y eso que no sabía aún mi papel en la repentina partida del Ruso. Incluso si todo salía bien y Belikov volvía de la misión con vida, Rose no me perdonaría por haber arriesgado al hombre que ama y haberla hecho pensar que por alguna razón no la amaba lo suficiente, mi única esperanza era que Dimitri tuviera éxito en la misión y volviera con Rose lo antes posible, al menos así sería feliz y era más seguro que al estar feliz, en algún momento me perdonaría y si no lo hacía al menos sabría que estaría al lado de un hombre que se encargaría de protegerla y la amaría como merece.
Al día siguiente la sentencia de Tasha fue llevada a cabo, no era un evento público, solo familiares directos del sentenciado podían asistir además de la reina o algún representante del consejo real. Rose y sus amigos se reunieron para acompañar a Christian quien entró junto a Lissa a la cámara para ser testigo de la muerte de su tía. El procedimiento era rápido y se esperaba que fuera poco doloroso ya que se usaba algo de compulsión para calmar las ansias del acusado y evitar su lucha, luego se le inyectaba una mezcla hecha de magia de aire y agua que le provocaba un paro respiratorio. Era una muerte limpia y bastante más civilizada que los antiguos métodos como la horca o la guillotina en plazas públicas.
Christian y Lissa salieron de la cámara unos veinte minutos más tarde sus rostros reflejaban el dolor y angustia provocado por lo que acababan de presenciar, Lissa le hablaba a su novio con suavidad y pude distinguir que usaba algo de compulsión para calmar su dolor, cuando Janine y yo nos acercamos a saludarlos y darles nuestro pésame ellos nos agradecieron y luego se alejaron hacia donde Rose y su grupo los esperaban. Cuando se alejaron Janine me comentó
—Viste lo mal que se veía.
—Sí, bueno es esperable su única familia está muerta ahora.
—No hablo de Christian, hablo de Rose, es evidente que no ha comido ni dormido bien en días.
—Lo sé y no creas que no siento culpa, pero tú sabes que no tenía opción, ellos no solo están amenazando a nuestra hija, también están detrás de ese horroroso negocio— no necesité continuar el rostro de repulsión de Janine fue suficiente para saber a qué me refería.
—Es solo que, es un gran riesgo, Belikov es buenísimo pero ya fue derrotado una vez y nuestra hija no podrá resistir si se lo arrebatan nuevamente.
—Izan y los otros se preocuparan de mantenerlo a salvo Janine, Dimitri puede no estar casado con Rose aun, pero él es familia, se ha ganado mi respeto y sé qué hará feliz a Rosemarie cuando vuelva.
—Si es que sobrevive, tú no estuviste ahí cuando Belikov fue atacado en las cuevas, ella quiso volver por él, ella hubiese dado la vida por él si nosotros no hubiésemos estado ahí para evitarlo.
—Sobrevivirá debemos tener fe.
Más tarde, después de cenar Dimitri se comunicó conmigo por videollamada, solo con mirarlo inmediatamente supe que estaba furioso.
—Belikov— saludé.
— ¿Cómo es posible que no me hayas dicho lo que estos canallas están haciendo con esas niñas?— preguntó el ruso con furia.
—No podía darte más detalles, hay gente en la corte que está involucrada en el asunto y no necesitábamos alertar a esas alimañas, además esta es una misión real, imagino que ya te enteraste y la reina quiere que todo se maneje con la máxima discreción.
—Pudiste haberme advertido de alguna forma.
—No necesitabas saberlo, lo importante es que ahora estas cada vez más cerca de hacer algo por salvarlas y de paso borrar del mundo a esos desgraciados.
—Sí, al menos en eso hemos avanzado, estamos casi listos para desbaratar su operación, solo debemos derribar la protección de los Strigoi, es probable que tengamos que esperar algunos días más para actuar, pero todo ha ido según lo previsto hasta ahora.
— ¿Tienes alguna petición? ¿Qué necesitas? ¿Más armas, más hombres?
—Solo quiero saber cómo esta Roza— dijo con voz suave, su expresión reflejó dolor por unos segundos.
—Esta triste, ha tenido sus arrebatos, pero no ha estado sola.
—¿Me odia verdad?— preguntó con inseguridad, era impresionante como un hombre fuerte e imponente como Dimitri Belikov, se veía tan vulnerable al caer en las garras del amor, aunque no me sorprendía realmente, yo mismo había caído en las garras de una Hathaway varios años atrás y nunca en realidad pude salir de ellas.
—Ella no te odia, solo te extraña, esta dolida y confundida, sé que todo se arreglara cuando termines esta misión y vuel... — él me interrumpió.
—Yo también la extraño— dijo con ojos humedecidos —Solo asegúrate de que este a salvo…debo irme te llamo mañana Abe y con eso cortó la llamada, yo me quedé ahí pensando en las consecuencias de toda este asunto, el bienestar de Rose, la vida de Dimitri y de todas las personas que se arriesgarían en esta misión, cuando una dulce pero demandante voz me interrumpió.
—Necesito que prepares el avión, no dejaré que ese hombre muera por nuestra hija, voy a asegurarme personalmente de que vuelva con Rosemarie lo antes posible— Solo con mirar a Janine supe que no podría hacerla cambiar de opinión, a veces no era una buena idea argumentar con una mujer Hathaway.
