Capítulo 54: Arrebato
Abe
Estaba en una reunión con la reina dándole a conocer los avances de nuestra operación en Budapest, cuando recibí una llamada del guardián Gabor, contesté sabiendo que tendría que ver con la misión pero no estaba preparado para lo que escucharía. Janine había sido mordida por un Strigoi, también Dimitri fue atacado y se había salvado por alguna razón que no logré escuchar bien, porque en ese momento sólo podía pensar en Janine, este era el miedo que había estado llenando mis sueños desde que ella partió, imágenes de ella con los ojos rojos y dientes afilados tratando de atacar a nuestra pequeña hija o de esa misma niña ahora toda una adulta estacando a su madre me inundaron, por un momento dejé que la preocupación y la angustia me invadieran y no recordaba siquiera que estaba en presencia de la reina, comencé a gritarle a Gabor pidiéndole explicaciones de cómo había sucedido el desastre y me encontré casi al borde de las lágrimas cuando él logró finalmente hacerme entender que mi amada Janine estaba viva, no estaba muerta ni convertida en un monstruo sin alma, mi Janine estaba viva, eso era todo lo que importaba en ese momento. Cuando al fin logré controlar mis emociones me dirigí a la reina en un tono serio.
—La operación de hoy en el club fue un éxito, lograron atrapar a Drazdov y a otros de sus cómplices, libraron a las mujeres secuestradas, tuvimos solo una baja y algunos de nuestros hombres están bastante mal heridos.
— ¿Qué le sucedió a Janine?— preguntó Tatiana con verdadera preocupación.
—Ella fue mordida por un Strigoi, Belikov la salvó pero también fue mordido, aunque por alguna razón el Strigoi que lo hizo no pudo seguir bebiendo de él, uno de los moroi que los acompañaba también fue víctima de la mordida de un Strigoi.
— ¿Él fue el que murió, el moroi o fue…fue Janine?
—Oh no, fue un guardián, uno que ayudó a rescatar a las mujeres del lugar dónde las tenían secuestradas— dije un poco agitado por la suposición de la reina de que Janine estuviera muerta, tal como yo había creído algunos minutos antes —Gabor enviará el reporte por escrito más tarde.
—Perfecto, entonces será mejor que dejemos esta reunión hasta aquí y nos reunamos una vez que tengamos los últimos reportes de tu equipo y de los alquimistas.
—Sí por supuesto, aunque es probable que me vaya a Budapest lo antes posible para asegurarme de que Janine se recupere bi...
—Tú no iras a ninguna parte Ibrahim, sabes mejor que nadie que Janine Hathaway no aceptará que vayas a hacer de su niñera, es mejor si te quedas aquí y la dejas recuperarse por sí sola, ella estará en excelente forma en unos días y se pondrá a patear traseros tal cómo le gusta.
—Esa es justamente la razón por la qu...— no seguí hablando porque Tatiana estaba riéndose de mí.
—No serás tú quién la detenga Abe, además te recuerdo que estás trabajando para mí en esta misión, por lo que no podrás moverte de aquí hasta que yo lo diga, ordenes de la reina— dijo y luego se levantó y abandonó tranquilamente la sala de reuniones.
Una hora más tarde recibí una llamada de Dimitri, quien me contó con más detalle lo que había sucedido en el club, él estaba bastante preocupado por la reacción que el Strigoi tuvo cuando probó su sangre, no era que se estuviera quejando de que aquel monstruo hubiese decidido no seguir alimentándose de él, pero su reacción había sido sorprendente por decir lo menos y muchas preguntas se habían producido debido a esa situación, uno de los moroi tenía algunas extrañas teorías, así que me comprometí a hacer algunas averiguaciones que pudieran ayudarnos a dilucidar el asunto, por supuesto también aproveché de agradecerle a mi manera por salvar a Janine y le pedí que le dijera que me llamara en cuanto se sintiera mejor.
Cuatro días pasaron cuando al fin Janine me llamo, ella estaba completamente recuperada y lista para la acción, me sentí feliz por poder escuchar su voz y saber que se encontraba bien, pero totalmente aterrado cuando me informó que tenían ya toda la información para finalmente atacar la guarida de Luka Drozdov y sus socios, los alquimistas ya habían entregado todos los detalles de seguridad y planos correspondientes a la instalación dónde los líderes de la organización criminal que se hacía llamar obscuros se escondían para planear sus fechorías. Janine estaba entusiasmada con la noticia, ella quería acabar de una vez por todas con aquellos hombres que nos habían terminado separando con sus continuas amenazas a nuestras vidas y a la de nuestra hija, eso también era lo que yo deseaba, acabar con ellos y desbaratar las sucias operaciones que habían destruido tantas vidas, pero ahora que el amor de mi vida había decidido estar directamente en la línea de fuego me sentía afligido y atemorizado, tanto cómo en aquellos primeros años juntos, cuando ellos nos atacaron por primera vez y mataron a mi madre. Por supuesto ninguno de mis temores o mis suplicas convencerían a Janine de volver, ella estaba allí para acabar con los malditos o morir en el intento y por horrible que eso sonara yo sabía desde el principio de nuestra relación que esa era la forma en que ella veía la vida, la arriesgaría sin pensarlo si significaba hacer lo correcto, tal cual lo haría Rose y sin duda también Belikov. Supuse que solo me quedaba confiar en sus capacidades y las de aquellos que estaban trabajando en la misión y esperar a que todo terminara de la mejor manera posible y Janine, Dimitri y todos los demás pudieran regresar con vida después de acabar para siempre con los obscuros.
Dos días después de la llamada de Janine tuve una nueva reunión con la reina, esta vez para coordinar el ataque final que terminaría para siempre con las fechorías de los obscuros, al principio tuvimos un pequeño desacuerdo debido a su petición o más bien sus órdenes de mantener vivos a los moroi reales que estaban involucrados, mi sed de venganza era tal que yo quería acabar con ellos de manera lenta y dolorosa, especialmente con los hermanos Drozdov, pero la reina necesitaba que enfrentaran un juicio, de lo contrario las familias reales se le vendrían encima y ella necesitaría todo su apoyo para comenzar las nuevas políticas sobre el uso de magia moroi para la defensa de nuestra especie e implementar cambios sustanciales en las vidas dela población dhampir, finalmente llegando a la conclusión de que con las pruebas reunidas, los desgraciados moroi pasarían el resto de su vida pudriéndose en la cárcel y que los accidentes ocurrían, pasamos a repasar los últimos detalles del inminente ataque a la guarida de los obscuros. Un nuevo grupo de guardianes viajaría a primera hora de la mañana para unirse al equipo en budapest, luego todos se trasladarían a Opole en Polonia donde se encontraba el resguardado escondite de nuestros enemigos. Mi contribución en armas y otros accesorios sería enviado esa misma noche a las casonas que estarían esperando a nuestro contingente. Con todo planificado para el ataque que se efectuaría en solo cinco días, solo quedaba arreglar la captura de los Moroi de la realeza involucrados en los negocios ilícitos de los obscuros, aquellos que se encontraban en la corte y en otros lugares del mundo recibiendo los beneficios obtenidos en sus sucias operaciones. Gracias a la información recopilada por los alquimistas todos los socios del negocio estaban identificados y bajo vigilancia. Los cómplices de los obscuros que residían en la corte serían tomado prisioneros durante los próximos días.
Un día antes del ataque a la guarida de los obscuros Janine volvió a llamarme quería asegurarse de que todo estaba bien conmigo, con nuestra hija, no pude pensar más en otra despedida y le hice prometer que volvería.
—Janine Hathaway debes prometerme que volverás con nosotros, no te despidas, no digas adiós, di hasta pronto— dije sintiendo como mi pecho se apretaba solo al pensar en no volver a verla.
—No estoy diciendo adiós, solo te estoy pidiendo que le digas a Rose que la extraño mucho, tú sabes que no puedo hablar con ella directamente mientras esté en esto, además existe la posibilidad de que no vu...
—No, no Janine por favor no lo digas, no lo pienses, no voy a soportar, no puedo vivir sin ti, no ahora cuando por fin podemos...
—Ibrahim amor, sabes que no puedo hacer promesas, pero haremos un trato, cuando todo esto termine y volvamos a reunirnos haremos ese viaje que nos quedó pendiente ¿eso te haría feliz?— dijo Janine con dulzura, sabía que ella estaba tratando de distraerme, a ella no le gustaba cuando yo mostraba mi lado vulnerable, porque ello la hacía sentir vulnerable también.
—No estaré feliz hasta que te tenga sana y salva entre mis brazos, pero aceptaré el trato, cuando vuelvas haremos ese viaje y te cobraré también la otra promesa que me hiciste años atrás.
—Por supuesto que lo harás— dijo y pude escuchar la sonrisa en su voz —A pesar de lo que piensas nunca he olvidado nuestra promesa.
—Lo sé, Janine, ahora sólo necesito una cosa más ¿quieres?— ella gruñó al otro lado del teléfono, de seguro anticipando lo que le iba a solicitar, pero me dejo continuar con mi petición de todos modos —Prométeme que volverás con vida y traerás a Belikov contigo.
—Lo prometo— dijo finalmente después de una larga pausa, que se me hizo eterna. Luego de despedirnos fui directo al aeropuerto para recoger a Rose y a sus amigos Sonya y Mikhail que volvían de Atlanta.
En el camino de vuelta desde el aeropuerto a la corte Rose casi no hablaba, había notado que no estaba tan delgada como cuando recién se fue de la corte, pero se veía cansada y desganada, por lo que hice una nota mental de preguntar a Sonya detalles del viaje, una vez que dejáramos a Rose en su departamento. Ella me había dicho que descansaría un poco y luego iría a visitar a Lissa. Luego de dejar a Rose pasamos a dejar a Mikhail al cuartel de los guardianes ya que tenía una reunión con Hans y luego Pavel y yo nos dirigimos a dejar a Sonya a su hogar. Cuando finalmente estuvimos en casa de Sonya, ella me invitó a pasar y sabiendo perfectamente mis intenciones de hablar sobre Rose, comenzó con una charla enorme sobre las auras, la oscuridad y las pesadillas, me comentó que alejarse de la corte y el conocer a los gemelos le había servido mucho a mi hija, había recuperado su apetito y parecía estar combatiendo la oscuridad por sí misma, hasta que comenzaron las pesadillas, en ellas siempre sucedía algo que la separaba de Dimitri, la más recurrente era parecida al encuentro con Dimitri en la iglesia, sólo que sucedía en una boda, según Sonya quien la escuchó gritar y la encontró llorando después de ese sueño en particular, ellos estaban en la iglesia de la corte, pero bailando su primer baile de boda, cuando de pronto una horda de Strigoi los atacó y Dimitri en lugar de unirse a los guardianes y defender a Rose, le decía que ya no la amaba, que su amor por ella se había desvanecido y luego le arrancaba la garganta.
—Sólo te cuento esto porque sé que te preocupas por ella y por qué creo que tú conoces la forma de acabar con su tormento.
—Yo no puedo hacer nada por ahora, ellos volverán a estar juntos una vez que todo esto termine, pero no puedo decirle a Rosemarie nada sobre Belikov o la misión hasta que todo haya acabado.
—Sabes que te odiará cuando se entere ¿verdad?
—Sé que lo hará, pero tengo la esperanza de que estará tan feliz de recuperar a Dimitri, que eventualmente olvidará todas mis fallas y volveremos a ser una familia feliz.
— ¿Y qué pasará si no lo recupera? ¿Si lo vuelven a morder, si lo matan o lo convierten nuevamente? ella estará devastada y probablemente te culpará.
—Tienes razón, ella estará devastada y será mi culpa, aunque es posible que ningún Strigoi pueda hacerle daño a Belikov si su sangre sabe tan mal como dicen— comenté distraídamente, el tema de lo que pasó con la sangre de Dimitri había sido discutido solo con la reina y hasta el momento no teníamos nada concreto que pudiera explicar el fenómeno. Además que todos los esfuerzos estaban puesto en el inminente ataque a los obscuros, la preocupación sobre el guardián Belikov podía esperar o al menos eso pensaba yo.
— ¿A qué te refieres? ¿trataron de morder a Dimitri?
— ¿Qué trataron de morder a quién?— preguntó una voz que reconocería incluso si perdiera el sentido de la audición — ¿Qué le paso a Dimitri?
—Tranquila Rosemarie, todo está bien, él está bien— dije mirando por primera vez a mi furiosa hija mientras me levantaba de la silla y me acercaba a ella y a Lissa que estaba mirando con preocupación a su amiga.
—Nada estará bien— gritó Rose en mi rostro — ¿Y por qué tú sabes sobre Dimitri? ¿Sabes dónde está? ¿Desde cuan...— no terminó su pregunta por qué en eso entró Mikhail completamente ignorante del drama que se estaba desatando en su hogar.
—Sonya amor, espero que no te moleste pero la princesa y tus salvadores querían una entrevista contigo para saber sobre los gemelos— Mikhail quien venía acompañado por Ivashkov y Eddie Castile miró por un momento el rostro de todos nosotros y comprendió que algo grave estaba sucediendo —Castile acompáñame a la cocina, prepararé refrescos— dijo sin esperar respuesta y salió de la sala con un reluctante Eddie que lo seguía.
— ¿Vas a responder mis preguntas Zmey o tendré que conseguirlas a golpes?— preguntó Rose en cuanto Mikhail salió de la sala, vi a Pavel tensarse en el sofá donde estaba sentado hojeando una revista y le hice una señal para que se quedara dónde estaba.
—Rose Hathaway esa no es manera de hablarle a tu padre— la reprendí tratando de poner en mi tono toda la autoridad y la preocupación que debería usar un padre cuando reprende a un hijo, algo extraño para mi considerando que jamás había reprendido a Rose, no en serio al menos.
—No me vengas con eso Zmey ¿ahora eres mi padre? ¿Para eso crees que necesito un padre, para alejarme de mi novio? ¿Para verme infeliz? ¿Fuiste tú verdad? lo odias y por eso lo hiciste alejarse de mí ¿qué hiciste, lo sobornaste con algo, lo amenazaste? contéstame— para entonces ella me había agarrado del cuello de la camisa y casi me levantaba del piso.
—Debes decirle— dijo Adrián con autoridad, logrando que Rose se distrajera por un momento para mirarlo y gritarle a él, lo que hizo sin soltarme por supuesto.
— ¿Tú lo sabías? ¿Qué clase de amigo eres? ¿Así me pagas, después de todo lo que te apoyado con Sídney? ¿O acaso aún me tienes rencor por dejarte, por no amarte cómo crees que mereces? ¿Me querías ver sufrir como una retorcida venganza de tu orgullo herido?
—No sabes de lo que hablas— dijo Adrián —Sería mejor si te calmas, no eres tú la que habla, es la oscuridad en ti— eso hizo que Rose me soltara lanzándome bruscamente al piso y se acercará con los puños apretados al moroi, escuché a Sonya decir algo sobre que el encantamiento en las joyas de Rose estaba desgastado, Lissa ahogo un gemido cuando Rose levantó el puño hacia el rostro de Adrián.
— ¿La oscuridad en mí? ¿En mí? cómo te atreves maldito cobarde, yo al menos me atrevo a decir lo que pienso, tú te escondes en la falda de tu tía y en el alcohol— medio segundo antes de que el puño de Rose impactara el rostro de Ivashkov Eddie se puso en frente bloqueando el golpe con su brazo.
—Rose detente— dijo Castile tomando firmemente a Rose por las muñecas obligándola a mirarlo a los ojos —Si quieres golpear a alguien por la ausencia de Belikov, tendré que ser yo tu víctima, yo también lo sabía, lo sabía y no dije nada porque él me lo pidió, ni siquiera pude detenerlo, él debía irse y me pidió que te cuidara y eso implica también cuidarte de ti misma, no puedo dejarte hacer algo de lo que vas a arrepentirte.
— ¡Suéltame, suéltame! tú también me traicionaste, todos me traicionan, nadie quiere verme feliz— para entonces los gritos de Rose se ahogaban en las lágrimas que caían por sus mejillas mientras golpeaba a Castile en el pecho— ¿Por qué dejaste que se fuera, por qué?— preguntó finalmente colapsando en el suelo mientras Eddie la abrazaba con fuerza.
