Capítulo 55: Viaje
Dimitri
Miraba el atardecer desde mi ventana en la ciudad de Opole, en Polonia, pensando en Roza, en que pronto los más de seis mil kilómetros que nos separaban desaparecerían y volvería a tenerla entre mis brazos, si todo salía bien esta noche terminaría nuestra misión y tal vez en algunos días estaría de vuelta en los estados unidos, haciendo hasta lo imposible por recuperarla, por volver a tenerla en mi vida y no dejarla ir jamás, solo pensando en ella, recordando sus besos, su amor y su fuerza me sentía poderoso, invencible, si mi recompensa después de terminar la misión era volver a ver a Rose, entonces valía completamente el esfuerzo.
Dejamos nuestra guarida a las ocho de la noche, éramos un equipo de treinta personas que viajábamos en cinco camionetas, todos estábamos preparados con armas de grueso calibre, estacas de plata y moroi especialistas en diferentes elementos, el equipo de Gabor y el mío serían los encargados de encontrar y atrapar a los líderes de los obscuros, mientras el resto rodearía el edificio y acabarían con cualquier amenaza que pudiera hacer fracasar nuestra misión. Llegamos al antiguo edificio abandonado que décadas atrás había funcionado como un orfanato y que ahora era el lugar donde los enfermos líderes de los obscuros se escondían. Antes de bajar de la camioneta Janine apretó fuerte mi mano con la única intención de trasmitirme un mensaje de esperanza, uno que decía, "viviremos, volveremos a verla"y luego el infierno estalló.
La camioneta de Gabor que iba delante de la nuestra había sido rodeada por al menos ocho strigoi y más de ellos salían desde el edificio dirigiéndose a nosotros, inmediatamente entramos en acción, comenzamos a dispararles a las piernas con la intención de reducir sus avances, ellos caían al suelo lo que nos daba algo de ventaja para pelear cuerpo a cuerpo y atravesar sus corazones con mayor rapidez, también algunos de los nuestros, cómo Janine lograban decapitar a alguno de los monstruos con las hachas especiales que nos había enviado Abe. Nuestros amigos moroi también nos ayudaban provocando movimientos de tierra para desestabilizar a nuestros enemigos o prendiendo fuego a su alrededor para darnos tiempo de destruirlos. Habíamos acabado con casi veinticinco strigoi, cuando dejaron de salir del edificio, era nuestro momento de ir por los malditos moroi que comenzaron la organización de los obscuros. Algunos de nosotros se quedarían para ayudar a los guardianes y moroi que estaban mal heridos, pero los demás debíamos seguir con el plan y atrapar a los rufianes, sabíamos por supuesto que no los encontraríamos indefensos, seguramente más strigoi y posiblemente armas estarían a la espera de nuestros avances pero no era momento de retroceder.
Al ingresar noté inmediatamente el cambio en el ambiente, el exterior del edificio era antiguo y se veía maltratado, pero en el interior se podía apreciar la mano de la modernidad y el lujo, la decoración me recordó bastante a aquella de la mansión de Galina, especialmente aquella ocupada en los lugares que eran habitados por los moroi. Luchamos con varios strigoi mas y logramos aprender a algunos moroi y humanos que trabajaban para los obscuros, pero no habíamos encontrado a sus líderes aún, sabíamos por nuestro equipo de vigilancia que ellos estaban en el edificio, pero habíamos registrado casi todas las habitaciones y lugares de esparcimiento y aun no aparecían, casi estábamos pensando que nos habían engañado cuando Danna habló por el intercomunicador
-Belikov, encontramos una entrada secreta en el salón de billar, que lleva a una oficina al parecer, el lugar está rodeado de strigoi, de seguro ahí encontraremos a los malditos.
-Perfecto, vamos para allá ¿cuantos monstruos confirmados?
-Nueve rodeando la puerta de acceso, adentro seguro encontraremos más.
-Espéranos, no actúen hasta que estemos con ustedes o ...
-...A menos que sea necesario, lo sé Belikov solo apresúrate.
Cuando llegamos al lugar indicado por Danna encontramos que ya había comenzado, Gabor estaba luchando con una muchacha strigoi que evidentemente había sido convertida recientemente y que parecía haber tenido apenas unos catorce o quince años cuando la convirtieron, ella era probablemente unas de las mujeres que los obscuros habían secuestrado para su negocio de prostitución. Cada vez que veía a una de esas niñas no podía dejar de sentir ira y repugnancia, en parte porque sabía lo horrible que era su situación, forzadas a dejar su hogar, obligadas a vender su cuerpo y más de una vez terminar convertidas en alimento o carne de cañón como ahora, pero lo que más me atormentaba era que me hacía recordar mis días cómo strigoi, esos días en que yo había aterrorizado, torturado y me había alimentado de niñas cómo ellas y lo peor de esas memorias era que lo había disfrutado, en esos momentos en que mi mente se nublaba con los pecados de mi pasado strigoi, era el recuerdo de mi Roza lo que me ayudaba a levantar mi cabeza y buscar mi redención haciendo justicia, buscando y matando a los monstruos que eran responsables del desastre, tanto aquellos de ojos rojos y como los vampiros con poderes sobre los elementos que habían arruinado tantas vidas con sus acciones.
Uno a uno los strigoi fueron cayendo, muchos de ellos tenían pocas habilidades de lucha debido a que habían sido convertidos recientemente y su fuerza era además opacada por su sed de sangre, lo cual era ventajoso para nosotros, ya que los hacía perder el foco dándonos rápidamente la apertura que necesitábamos para acabarlos. Cuando terminamos con todos ellos y traspasamos la puerta encontramos a los dos líderes de los obscuros y a dos mujeres dhampir tomadas como rehenes. Enseguida Janine Hathaway entró en acción, noqueando al tal Luka Drozdov y extrayendo a una de las mujeres del inminente peligro, la otra muchacha no tuvo tanta suerte, ya que su captor, el príncipe Ian Zeklos, amenazaba con enterrar sus colmillos en su cuello y convertirse en strigoi si era necesario para detenernos, por supuesto hiciera lo que hiciera no tendría salida, éramos siete contra uno, sin contar a los otros veinte que teníamos como refuerzo en los alrededores del edificio, pero necesitábamos convencerlo de que se entregara para poder salvar a la chica cuya expresión de terror y sus gritos hacían helar mi sangre. Cuando los blancos colmillos del moroi comenzaron a perforar la piel de la mujer algo en mi explotó y con una gran velocidad estuve en frente del príncipe Zeklos y de un solo golpe lo envié al otro lado de la habitación logrando salvar a la chica del inminente peligro. Dejé que la ira me embargara y con toda mi fuerza comencé a patear al moroi que intentó usar su magia de aire en mi contra pero sin ningún efecto, solo la intervención de Janine, recordándome que debía detenerme, que todo había acabado, que podía volver con Roza pronto, me sacó de mi estado salvaje, cuando me detuve el rostro del príncipe Zeklos estaba completamente ensangrentado al igual que su camisa, era obvio que estaba inconsciente y aunque por un momento lo único que quería era acabar con su vida, me sentí culpable al saber que lo que quedaba del monstruo dentro de mí había causado todo ese daño.
Al terminar la noche luego de la exitosa misión realizada, con los malditos líderes de los obscuros atrapados, sus negocios desbaratados y la mayor parte de sus víctimas rescatadas, estábamos de vuelta en nuestra guarida en Opole, algunos de nosotros recibiendo ayuda médica, otros haciendo reportes para la reina, los alquimistas o Abe, yo por mi parte tome un baño y me quedé en mi habitación tratando mis propias heridas, no quería estar cerca de los otros, no soportaba saber que me habían visto perder el control de esa forma, ellos conocían mi pasado, lo que había sido y ahora seguro creían que mi restauración no era completa, que una parte del monstruo todavía habitaba en mí. Una parte de mi sabía que mi alma permanecía conmigo, fuerte y recuperada por completo, pero había otra parte que no entendía estos cambios, mayor fuerza, mayor velocidad, más rapidez para sanar y respuestas más violentas hacia mis enemigos, era cierto que al inicio de mi misión Abe había sido explícito en su requerimiento, yo debía acabar con aquellos que amenazaron la vida de Roza y separaron a su familia, pero la reina había pedido que vivieran, ellos debían enfrentar un juicio y el hombre que yo era antes de ser strigoi, aquel que creía en la justicia había estado de acuerdo. Toda mi vida me había esforzado por controlar mis impulsos, especialmente después de haber golpeado a mi padre a mis trece años y aunque sabía que él lo merecía por el trato aberrante que le daba a mi madre, mi reacción y las condiciones en que lo dejé luego de la golpiza que le propiné, me hicieron preguntarme una y otra vez si esa violencia que él poseía había sido heredada por mí y ahora esa violencia que heredé de mi padre se complementaba e incrementaba por la violencia y crueldad de mi pasado Strigoi. La idea me aterraba enormemente, tanto que me costó bastante poder conciliar el sueño, en realidad no había dormido realmente bien desde que dejé la corte, y esa noche aunque estaba exhausto casi no lo hago tampoco, entre mis preocupaciones sobre los últimos acontecimientos y la ansiedad que me provocaba el saber que pronto estaría de vuelta en la corte y podría volver a ver a Roza, no logré dormir bien.
A la mañana siguiente me levanté con la cabeza un poco más despejada después de unas pocas pero necesarias horas de sueño. Me dirigí a la cocina para prepararme algo rápido para desayunar y me encontré a varios guardianes y guardianas haciendo lo mismo, unos minutos después de haberme sentado a la mesa Janine Hathaway apareció con una bandeja con bastante comida y se sentó a mi lado, no pude evitar sonreír al ver un par de donas de chocolate en su plato que me recordaron instantáneamente a Roza, pensando en que pronto sería ella la que se sentaría conmigo a desayunar me sentí contento por primera vez desde que la dejé en Pensilvania.
-Para alguien que se ve extremadamente exhausto, pareces de buen humor- dijo Janine al ver mi sonrisa.
-Yo podría decir lo mismo, especialmente al ver que has cambiado tus estrictos hábitos alimenticios.
-Qué puedo decir, es un gusto adquirido- dijo estrechándose de hombros -Además me lo merezco después de patear todos esos traseros.
-Jajajaja, ahora hablas cómo Rose, no sabía que debía culpar al chocolate- ella río conmigo y luego comenzó a contarme cómo durante el embarazo de Rose se atiborraba de chocolate casi a diario. Caímos luego en una animada conversación hasta que llegó la hora de retirarse para hacer los informes correspondientes sobre los acontecimientos de la noche anterior.
Después del almuerzo todos fuimos convocados a una reunión con un grupo de alquimistas y asesores de la reina que querían un recuento de todo lo sucedido en la guarida de los obscuros. Gabor comenzó a relatar los detalles de nuestra operación, desde nuestra llegada al lugar hasta el aprisionamiento de Luka Drozdov y del príncipe Zeklos.
-¿Fue el guardián Belikov quien redujo a Ian Zeklos?- preguntó una de las asesoras de Tatiana, mirándome con curiosidad, no pasé por alto el hecho de que se había referido al maldito sin su título real, pero aun así tenía claro que el haber perdido el control de esa forma con uno de los miembros más influyentes de su sociedad podría traerme graves problemas.
-Fue necesaria la intervención del guardián Belikov porque el señor Zeklos pensaba drenar a una de las muchachas para convertirse en strigoi- explicó Danna Müller -No podíamos permitirlo nuestras órdenes eran capturarlo vivo, para que fuera enjuiciado y castigado por sus crímenes, si se hubiese transformado nuestra única opción hubiera sido matarlo.
-Al parecer podría haber perecido en el enfrentamiento, nos alegramos de que el guardián Belikov haya logrado reducirlo finalmente y no debamos lamentar una ejecución accidental antes del juicio- dijo la mujer con seriedad sin dejar de mirarme -luego cambiando rotundamente de actitud sonrió y comentó -No es que hubiera sido una gran pérdida de todos modos.
La reunión luego continuó con un reporte de nuestras bajas, heridos, sobrevivientes y prisioneros, haciendo un recuento habíamos perdido a cinco personas, cuatro guardianes y un moroi, teníamos nueve heridos, ninguno de gravedad afortunadamente y habíamos arrestado a dieciocho de los obscuros que se sumaban a los hombres arrestados anteriormente haciendo un total de treinta y seis. Supimos por los alquimistas que se habían hecho más arrestos en otros lugares del mundo y en la corte, uno de los individuos involucrados era Jesse Zeklos que estaba manejando una pequeña operación de venta de drogas para escarceos, que de ser exitosa le daría la oportunidad de unirse oficialmente a los obscuros, también nos informaron que el padre de Adrián, Nathan Ivashkov, era uno de los socios de los obscuros que estuvo recibiendo los beneficios de los negocios sucios en la comodidad de la corte por casi una década. Una vez terminada la reunión comenzaron los planes para volver a la corte, todos debíamos presentarnos allá para entregar las declaraciones correspondientes sobre la operación y luego podríamos volver a nuestras vidas. Los primeros en partir lo haríamos a primera hora de la mañana siguiente y yo no fui capaz de ocultar mi ansiedad, volvería a la corte, volvería a mi Roza y nunca más volvería a dejarla.
Mientras arreglaba mi equipaje me imaginaba mil escenarios sobre cómo me recibiría Rose, algunos eran increíblemente románticos, otros un tanto subidos de tono y definitivamente habían algunos completamente desastrosas. Por supuesto mi estado de ensoñación fue interrumpido y destrozado por Ibrahim Mazur.
-Belikov lamento informarte que no podrás volver a la corte aún.
-¿De qué hablas? yo cumplí con nuestro trato, trabajé en esta misión, atrapé a los hombres que amenazaban la vida de Rose y las de tantas otras, teníamos un acuerdo- respondí cada vez sintiendo más rabia hacía el tramposo moroi.
-Lo sé pero la situación acá en la corte no es la mejor ahora y ya hice arreglos para que visites a tu familia en Baia.
-No lo puedo creer, sientes que tienes derecho a decidir mi vida, me cansé de esto, me cansé de ti y de que creas que puedas seguir separándome de Rose.
-Dimitri créeme no es eso lo que pretendo.
-¿Y qué es lo que pretendes entonces?
-Sólo puedo decirte que es por tu propio bien, han habido comentarios sobre el estado en que quedó Ian Zeklos después de su enfrentamiento contigo, incluso Hans y la reina están de acuerdo en que debes alejarte por un tiempo- de pronto me sentí horrible ¿qué pensaría Roza de mí al saber sobre mi descontrol, sobre la violencia que se apoderó de mí en ese momento? ella me había visto perder el control con Donovan unos meses antes en un callejón, pero él era un strigoi, no un moroi a los que nuestra raza debía proteger ante todo. En ese momento sentí que no estaba listo para enfrentarme a Rose Hathaway, ella era todo para mí, ella había perdonado mis pecados cómo strigoi, no podía soportar la idea de que me juzgara o pensara en mí como un monstruo ahora, cuando lo único que deseaba era volver a tener su respeto, su confianza y su amor, así que estuve de acuerdo en no volver a la corte.
-Está bien Ibrahim, me iré a Baia ¿cuándo debo viajar?
-En una hora mi avión privado estará recogiéndote- dijo de inmediato y luego agregó pareciendo realmente sincero -Cuídate Dimitri, dale mis saludos a Yeva y espero verte pronto.
El viaje a Siberia me dejo exhausto emocionalmente, no pude evitar sentir cuando me subí al avión que era probablemente el ultimo avión que tomaría, que nunca volvería a la corte, que jamás volvería a ver a Roza, volví a cargar mi teléfono personal y escuché el último mensaje que tenía de ella, ese donde me rogaba que no la dejara y lloré al darme cuenta que eso era justamente lo que hacía, mi corazón se apretó de angustia ¿la estaba dejando realmente, estaba renunciando a ella? haciéndome esas preguntas me dormí y no desperté hasta que aterrizamos en Omsk. Unas horas después y luego de varias horas en carretera llegué hasta la casa de mi madre en Baia. Mi regreso al lugar donde crecí me hizo sentir muy nervioso de pronto, no sabía cómo me recibirían, ellos habían sabido de mi transformación pero no tenía idea si alguien les había informado sobre mi restauración, yo no lo había hecho porque no me sentía preparado para hablar con mi familia de mi pasado strigoi.
Me paré en la puerta y traté de armarme de valor pero antes de tocar la puerta alguien me atacó por detrás con fuerza derribándome con facilidad, mientras caía pude distinguir su perfume y observar la gruesa masa de cabello oscuro en mi visión periférica, pero fue su dulce voz la que me hizo darme cuenta de que solo podía estar soñando.
-¿Por qué tardaste tanto Camarada?
