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Odenia y las Huellas del Pasado

Capítulo 2

"La Protectora del Bosque"

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Era una mañana nueva en el pueblo Imperium. En la estación del tren un grupo de yeguas estaban despidiéndose de Layla que por último le daba un beso en la frente a su hijo. Ella se acerca a una poni terrestre de crin marrón y ojos celestes y la mira preocupada.

—Por favor Mariana, cuida a Strik, es muy travieso pero si le das uno que otro dulce se mantendrá tranquilo— comenta ella acariciando la cabeza de su hijo.

—No te preocupes hermana, lo cuidare bien— aseguró ella en un tono calmado cargando a su sobrino.

—Nos veremos pronto— Rubí coge su maleta y sube al tren, se sienta en su lugar para abrir la ventana mientras que el tren se movía y ella se despedía con su casco de su hermana e hijo.

Rubí vuelto a tomar asiento y se queda dormida pero el recuerdo de su esposo desaparecido la hacia derramar unas cuantas lágrimas, unas dos horas de viaje después el boletero la mueve para despertarla.

—¿E-Eh? ¿¡Brave!?— dijo exaltada la poni despertando.

—Lo siento señora, ya estamos en el pueblo Claritas y vamos a bajar— dijo el pony alejandose de ella.

—Oh...solo fue un sueño— dice ella desilusionada agarrando su maleta y bajando del tren.

Rubí decide ir directo al castillo, los guardias no la detienen porque claramente conocían al esposo de la poni que era un cazador respetado, sin embargo los guardias que cuidaban las puertas del salón real la detienen.

—Lo siento señora, no puede pasar sin tener una cita con los reyes— le dijo uno de los guardias con firmeza y sin mirarla.

—Soy esposa del cazador Brave, por favor necesito hablar con los reyes es urgente todos los que habitan el pueblo Imperium están preocupados— le contesta intentando hacer contacto visual.

Los guardias se miran entre si y uno de ellos decide entrar al salón, sentados en sus tronos se encontraba un unicornio de crin gris, ojos celestes y pelaje azul grisáceo, portaba una corona de rey y unos cascos de oro y a su lado se encontraba una bellísima pegaso de crin rubia, pelaje rosa y unos encantadores ojos verdes, tenia puesta su tiara y zapatillas de oro.

—Sus altezas— dijo el guardia incandose ante ellos — una campesina del pueblo Imperium desea verlos, dice que es de suma urgencia.

—Ugh, plebeyos que asco— dijo la reina disgustada mirando a su marido.

—Hagala pasar, si es de tanta importancia como dice debemos atenderla— ordena el rey.

El guardia abre las puertas dejando pasar a Rubí, el rey no tarda en reconocerla y sonríe levemente, mientras que la reacción de la reina fue todo lo contrario.

—Rey Leonor, Reina Agatha— se inclina Rubí ante sus superiores pero Leonor se acerca a ella ayudándola a levantarla.

—No hace falta la cortesía, no podría permitir que la esposa de mi mejor amigo que se inclinara ante mi— habló en un tono calmado y sereno recibiendo la sonrisa de Rubí— ¿Que a sucedido? ¿Por qué tanto nervios?

—Sus altezas, hace días, mi esposo y su grupo de amigos fueron al bosque para que uno de los nuevos integrantes de los cazadores hiciera su primera cacería, sin embargo no han regresado hasta hoy, tenemos miedo de que...— las palabras angustiadas de Rubí fueron interrumpidas por la voz de la reina.

—De seguro ya están muertos, retirese y acepte que es viuda junto con las demás campesinas— exclamó en un tono seco y frío la reina Agatha que recibió una mirada molesta del rey— ¿Que?

—Agh, descuida Rubí, hoy mismo enviare a quince de mis mejores guardias para la búsqueda de Brave y los demás, no se preocupe, pero mientras podría quedarse a dormír aquí para tenerla al tanto de lo que mis guardias digan cuando regresen— ofreció el rey siendo cortés.

—Oh...n-no podría— Rubí lo estaba pensando bien, planeaba quedarse en un hotel del pueblo Claritas sin embargo la insistencia del rey hizo que al final ella accediera — esta bien rey Leonor, me quedare, enserio muchas gracias por lo que hace por mi familia y las demas yeguas, no se como pagárselo.

—Regresando a tu mugroso pueblo aldeana asquerosa— susurró la reina.

—¿Eh?— el rey y Rubí la miraron sin entender lo que dijo ella.

—Digo, que no tienes nada que pagar, mi esposo Leonor es muy cortes de su parte al hacer tal gesto— contesta con una sonrisa falsa y acercandose a su marido para darle un beso.

—Jeje, muy bien, sirvienta— llamó el rey a la sirvienta que estaba mas cerca— por favor, lleve a Rubí a la habitación de invitados haganla sentir cómoda.

—Si su majestad, por aquí señorita Rubí— la sirvienta y Rubí se van dejando a los reyes solos.

El rey Leonor se acercó al balcón con su esposa observando desde ahí a unos guardias que entrenaban juntos.

—¡Soldados!— gritó el rey llamando su atención.

—Si su majestad— dijeron al unísono los guardias posicionándose firmes.

—Alistense, hoy mismo se irán al pueblo Imperium para entrar al Infraforest en busca de los cazadores ¿Alguna duda?— preguntó el rey mirando serio a sus guardias.

—No su majestad— volvieron a decirlo al unísono esa respuesta hizo que el rey se retirara junto con su esposa.

Al instante, los guardias se miraron entre si, preocupados por la zona donde tenían que ir a buscar.

En una parte del bosque, después de cruzar el río había una cabaña un poco descuidada pero resistente para vivir ahí. Dentro de esta, estaba Odenia tirando leña a la chimenea y acomodando los trozos de madera, su mirada estaba perdida en las llamas del fuego y sus ojos parecían estar sin brillo de vida hasta que un fuerte ruido hizo que volviera a la realidad. Volteo a la dirección de las escaleras y vio a Klage tirada en el suelo, ante eso ella solo bufo por la torpeza de su asistente.

—Jajaja, levantate, por el dios Keravnó hasta para bajar por las escaleras eres una inútil— comentó sin darle importancia al estado de Klage.

—Ugh...— con sus pocas fuerzas se logra levantar aferrandoze al barandal de las escaleras — perdón, quería levantarme temprano para afilar sus armas, señorita Odenia.

—¿Y que esperas? Las armas están en el sótano, cuidado donde pisas no te vayas a caer...DE NUEVO— dijo ella frustrada por el accidente de los cazadores hace unos días.

Klage se acerca al repostero, abre uno de los cajones y su cola de conejo entre tantos papeles saca una llave antiguo, va hacia una puerta con candado y con la llave deja desbloquea la seguridad. Ella tranquila abre la puerta y el olor que emanaba dentro de ese lugar era fétido y repugnante llegando hasta las narices de Odenia.

—¡Agh! ¡Que horrible olor! Klage de paso limpia el sótano olvide hacerlo yo la semana pasada— ordenó en un tono autoritario a lo que Klage solo asintió con la cabeza.

Contenta y sonriente baja las escaleras aferrandose al barandal para no volver a caer, sin embargo al sentirse segura de que no va a caer suelta el barandal y justo resbala con un liquido cayendo por todos los escalones hasta llegar al piso.

—Auch, creo que me rompí una costilla— se quejó moribunda recostandose contra la pared.

Su colita se levanta y con su pequeña boquita logra bajar una pita que activa la luz dentro del sótano. Ahí habían tablas con cuerpos de ponis abiertos por su estomago y otros tenían abierta la cabeza, otros crucificados y pudriéndose habían algunas ratas devorando la piel descompuesta de los cadáveres. Klage no le tomo importancia a eso y vio las armas colgadas en la pared agarro cada una de ellas y quito una sabana blanca dejando ver el afilador poniendo en marcha su trabajo.

Después de unas dos horas estando afilando las cuchillas, espadas y otras armas las vuelve a colgar en su sitio y cubre el afilador con la sabana. Pero ahí no acabó todo pues tendría que deshacerse de las ratas y cuerpos aunque eso lo dejo para después.

—¿Ya terminaste de afilar mis armas?— pregunta Odenia tomando una taza de té.

—S-Si Odenia, todas están afiladas y no solo eso, pulidas igual— respondió en su tono tierno y agraciado.

—Espero que estén bien afiladas, por que si no tu seras la siguiente en ser crucificada— amenazó mirándola a los ojos con ira provocando que Klage retrocediera y cayera de espaldas.

—¡No! Están bien afiladas lo...— ella deja de hablar al ver como Odenia miraba a la nada — ¿Sucede algo?

—Dame un momento— dijo levantando la vista, la pupila de su ojo amarillo disminuyo hasta desaparecer — jeje, Klage, dame mis cuchillas y espada tenemos visitas.

Un grupo de quince guardias habían entrado al bosque, uno de ellos acelera el paso dejando su grupo atrás sin importar cuanto le gritaran sus otros compañeros que no se alejara de ellos.

—Piensen chicos, si vamos a encontrar rápido a los cazadores hay que separarnos para cubrir mas terreno— dijo confiado de su suerte señalando todo el bosque.

—Si, pero si queremos salir VIVOS de aquí tenemos que permanecer juntos como un equipo, este bosque debería ser destruido es muy peligroso no me sorprenderia encontrar a los cazadores hechos pedazos— contesta un guardia recibiendo mala mirada de sus compañeros.

—No digas eso White, somos fuertes creo que Kay tiene razón, pero separemonos en pequeños grupos para cubrir mas terreno— ordena un guardia de armadura dorada colocandose frente a todos y formando equipos de dos.

Como si fuera broma del destino White y Kay acabaron siendo equipo, cada grupo tomo una diferente dirección y ellos fueron hacia el mismo camino que tomaron los cazadores para buscar a Strong y a Sword, mientras mas se acercaban hacia esa zona un aroma repulsivo podían oler los dos guardias.

—Que asco ¿acaso las bestias por aquí hacen sus mierdas?— se preguntó White cubriendo su nariz con un pañuelo.

—Creo que si, huele horrible ¿acaso alguien se murió aquí?— Kay camina mirando al frenre hasta tropezar con algo— auch.

—Eso te pasa por despistado— dice en un tono burlón White.

Kay parpadea tres veces seguidas y se acerca con lo que tropezó y lo toma entre sus cascos cuando lo acerca hacia la luz ambos guardias retroceden dejando caer la cabeza de uno de los cazadores que conservaba su casco.

—¿¡Que demonios!?— dijeron los dos a la vez mirando la cabeza.

—¡Maldición!— White mira hacia atrás y como esa parte estaba un poco oscura por lo frondoso del bosque con su cuerno ilumina la zona.

Estaban exparcidos huesos, sangre seca y ropa desgarrada de los cazadores. Pero apenas se dio cuenta de eso una cuchilla roso su mejilla aunque su compañero Kay no tuvo la misma suerte pues fue a él quien le cayo el arma en el cuello cortando su yugular y matándolo al instante. White no lo pensó dos veces y corrió lejos de ahí dejando el cuerpo de su amigo atrás. Mientras mas galopaba hacia la salida del bosque encontraba los cuerpos de sus otros compañeros desmembrados hasta encontrar sólo tres guardias vivos.

—¡Miren es White!— dijo uno de ellos apuntando al unicornio mientras se acercaba.

—Chicos...¿¡Donde esta el capitán Wirror!?— pregunta alterado White con sus pupilas pequeñas y sudando frío.

—Él...esta muerto, escucho un ruido y cuando fue a ver una bestia apareció de ma nada y con sus garras lo hizo picadillo— le contestó con miedo y retrocediendo.

—¿¡Que!?— White agarra del cuello al guardia y lo estrella contra un árbol— Estaban ahí trio de imbeciles y ¿¡No pudieron salvar al capitán!?

—¡Dejalo White! Lo intentamos salvar pero ahí fue cuando una unicornio apareció de la nada y nos detuvo— le exclamó una guardia contando lo sucedido en el momento que fue asesinado su capitán.

—¿Una unicornio? ¿¡Enserio son tan inútiles!? Black, Me estas tratando de decir que una unicornio ¿¡PUDO CONTRA TRES GUARDIAS ARMADOS!?— White soltó al guardia y por la rabia y nervios quería desquitarse con su otro compañero hasta que una cuchilla atraviesa el casco de White clavándolo en el árbol, este solo grito de dolor mientras que los demás voltearon hacia la dirección de donde salio el arma.

—Vaya vaya ¿Que tenemos aquí? Un cuarteto de mequetrefes al parecer— dice Odenia saliendo de entre las sombras estaba manchada de sangre y arrastraba su espada.

—Tu maldita zorra ¡Mataste a mis compañeros esto no se quedara así!— le grito White quitando la cuchilla de su casco y volviéndola a lanzar hacia ella.

Con astusia, Odenia usando su espada desvía la cuchilla hacia el guardia que estaba que estaba al lado derecho de White justo en su ojo, el pobre guardia no hacia mas que retorcerse de dolor en la tierra. Sus otros compañeros van hacia él para ayudarlo sin embargo la unicornio en un movimiento ágil se acerca a uno de ellos y le corta la cabeza. La sangre del guardia mancha a Black y a White que quedaron atónitos ante tal escena.

—¿Quien eres?— preguntó White incrédulo.

—Soy, la protectora del bosque—respondio Odenia que resultó ser la que mas había sido manchada de sangre.

Ella voltea hacia el otro guardia clavandole sus cuchillas. Los otros dos aprovecharon la situación para salir galopando de ahí y claro, al notar esto Odenia galopa tras ellos saltando encima de los arboles.

—White, corre, tienes que salir y advertirle a los reyes sobre esta cosa— le dijo sintiendose cansado de tanto galopar.

—¡No! Tenemos que salir los dos— insistió White dándole ánimos a su amigo.

Black mira hacia arriba y ve entre las hojas de los arboles como Odenia los seguía, hasta que ella sale de ahí para caer sobre White sin embargo Black le da un empujón cambiando de lugar.

—¡Corre White! Yo la detengo— gritó desde su posición desvainando su espada.

White lo mira quedandose quieto unos minutos pues su pata lastimada no ayudaba mucho. Black le da la espalda a Odenia y se levanta con sus dos patas delanteras para patear la cara de la unicornio que reacción rápido y solo pudo patear su mejilla haciéndola retroceder. Black se acerca veloz y golpea muy fuerte en el estomago a Odenia que escupe sangre pero ella tomo su casco y lo torció para después tumbarlo contra la tierra.

—Que poco caballero eres ¡Golpeaste a una dama!— se quejó muy molesta acercando su espada hacia él.

—¡CORRE YA!— fue lo último que grito Black a su compañero antes de que Odenia le clavara la espada en la garganta.

White reacciono recién y escapa, la unicornio estaba a punto de ir tras él sin embargo ya era tarde no podía salir de sus dominios por lo que furiosa se desquita con el cuerpo de Black maldiciendo su suerte.

—¿Odenia? ¿Los mataste a todos?— pregunta Klage saliendo detrás de un árbol.

—¡No maldita estúpida! escapo un patético guardia— se quejó con una expresión furiosa que hacia temblar del miedo a Klage.

—Tal vez, si es mas rápida pueda alcanzarlo— dice Klage intentando ser positiva para ayudar a Odenia.

La unicornio no reacciono bien pues la agarro del cuello ahorcándola fuerte dejandola sin aire.

—Usa tu maldito cerebro, no puedo salír del bosque, no puedo dejar a mis bestias solas y tampoco puedo volver a mostrar mi rostro— dicho esto tira contra el suelo a Klage con su cuello lastimado.

La poni tomaba aire para recuperarse mientras miraba con ojos llorosos a Odenia y se recostó en la tierra para llorar en silencio sintiendose inútil.

White llega cerca de las cabañas del pueblo Imperium, varios ponis lo quedaban mirando pero él muy cansado y traumado cae al suelo quedando inconsciente, un grupo de yeguas se le acercan y lo levantan llevándolo a un pequeño hospital que estaba cerca. Ahí White pudo ser atendido cómodamente.

Solo paso un día cuando él pudo despertar, tenía vendada la cabeza y al intentar apoyarse en su casco derecho sintió una caida leve. White revisa su casco y se da cuenta que se le fue amputado, aterrorizado grita alertando a las enfermeras que llegaron hacia él para calmarlo.

—¡Mi casco! ¡Mi casco!— era lo único que gritaba el guardia alterado por perder una de sus extremidades.

—¡Señor calmese por favor!— gritó una de las enfermeras mientras que con ayuda de sus otras compañeras lograron inyectarle un tranquilizante.

—Ugh...maldita...unicornio— fue lo que dijo antes de queda inconsciente de nuevo.


Esperó les haya gustado el capitulo, no olviden comentar y ayudarme a seguir con esta historia.

Aceptó criticas constructivas para poder mejorar con la escritura.

Nos vemos Estrellas Talentosas hasta el próximo capítulo