Autor: Shameblack
Título: Después de la devastación (vuelve a salir el Sol)
Fandom: Naruto
Parejas: Naruto/Sasuke
Género: Romance/Angst/Hurt!Comfort/Friendship/¿?
Resumen: Naruto está casado. Sasuke también lo está. Pero nada está bien.
Advertencias: Adulterio, deseos reprimidos y algo de palabras fuertes.
N/A: Que me paso el tiempo como si fuera gratis, y entre meses y meses solo pasan dos párrafos. Quizá advertencia sobre la temática del adulterio y tal. Si se sienten incómodos con ello, pues ir con cuidado.
Detrás de la devastación (vuelve a salir el Sol)
III
Cuando ya han pasado más de tres meses, y el calor de primavera es fresco llega una carta a la oficina del Hokage, indicando las nuevas localizaciones de las guaridas clandestinas a las que Uchiha les sigue el paso. Naruto arruga un poco la hoja entre sus dedos mientras va leyendo. Ha vuelto todo a ser tan impersonal, tan ajeno a ellos.
—¿Vas a volver a irte?
—¿Qué?
Shikamaru le mira recargado en el sillón que tiene en su oficina. Su mirada solo es de aburrimiento. Lleva en las manos un paquete de hojas que Naruto supone tendrá que leer y firmar en un futuro próximo.
—Por lo general es en estos casos que te decides a ir a hacerle una visita a Sasuke y asegurarte que todo esté bien.
—Si, por lo general—asiente Uzumaki, regresando su mirada a la carta. Quizá tendría la convicción de volver a hacerlo si no fuera que probablemente sería una muy mala idea.
—¿Lo harás? —sigue la pregunta en el aire y a Naruto le cuesta trabajo mirar a Shikamaru para responderle, así que no lo hace. Piensa que si se aventura a hacerlo, entonces todo podrá leérsele en la cara y tiene suficiente miedo como para no arriesgarse.
—Creo que esta vez lo dejaré pasar. Si vuelve a haber algún avance significativo, lo haré.
—Ya—responde Shikamaru asintiendo, yendo hacia su escritorio y acomodándole el paquete de hojas enfrente—. Tienes que leer éstos y firmarlos.
—Ya sé—bufa—. ¿Quién diría que el trabajo de un Hokage el noventa por ciento de las veces se reduciría a esto?
—El deber es deber. Venga, ya casi es hora de la comida.
Naruto deja a un lado la carta/informe de Sasuke para disponerse a completar el trabajo que le dejó Shikamaru. Después del quinto reporte leído y firmado se recarga en su silla y suspira fastidiado. Se imagina el tacto de Sasuke contra su boca y se vuelve loco un poco más. Ojalá la primavera fuera más duradera.
Para el cuarto informe de Sasuke, Naruto piensa que está teniendo un problema muy serio. Ha guardado los tres anteriores en un cajón de su escritorio y se empeña en releerlos al final del día cada que está solo en su despacho. Se inventa que dicen algo más que lo estrictamente necesario. Mirándole la letra se pregunta qué tan mal la estará pasando Uchiha, lejos de los amigos y la seguridad de la aldea. Lejos de él.
El sol se está poniendo cuando su celular tiembla contra la madera del escritorio. Abre el mensaje desconociendo el destinatario. Una localización nueva, se va a mover en dos semanas. Naruto le contesta para que sepa que lo ha leído –más tarde que temprano, depende de la diferencia de horario y la mala recepción-, cuando de pronto le salta otro mensaje. "¿Cómo la estás llevando? Aquí es un infierno, si te preguntas" Sonríe contra la pantalla, triste en el fondo. "Aquí no es muy diferente".
Al momento que Hinata le recibe con un beso es que Naruto lo tiene decidido. En cuanto pueda, va a ir a encontrarse con Sasuke, lo que se traduce en una semana antes de que Uchiha cambie su localización otra vez.
Lo sorprende sentado a la orilla de un río, mirando su reflejo en la espada. Se sienta a su lado y nota lo poco que ha cambiado; las mismas ganas de quedarse ahí para siempre, juntos a la orilla de un arroyo.
—No pensé que vendrías—le recibe Sasuke, sin apartar su mirada de la hoja metálica.
—A decir verdad, yo tampoco.
—No hay mucho que ver, ya queda muy poco de la guarida, y solo han estado moviendo unas cuentas cosas. No he podido sacar mucha información está vez.
—Lo sé, ya me lo has dicho.
El viento ruge por entre los árboles y aquel melodioso sonido de las hojas siendo movidas por la brisa les interrumpe la conversación. El sol se filtra de entre las copas de los árboles y hay pequeñas flores cayendo de lo alto, terminando en la superficie del agua, siendo arrastradas corriente abajo. Naruto se siente como una de ellas, y ya no está seguro el curso que están tomando sus acciones. Tal vez no debería de estar ahí, pero no puede pensar en ningún otro lugar más donde quiera estar. Aunque sea a distancia, aunque no le pueda tocar, prefiere estarse ahí, para escucharle respirar y oler el bosque en su piel, la sangre debajo de las uñas de sus dedos. Algún día eso le va a acabar.
—No lo estás poniendo muy fácil—masculla Sasuke, envainando su katana y levantándose para caminar un poco más cerca del río.
—Me estuve apretando los huevos para no venir antes.
—No soy yo quién no puede.
—Ya sé.
Uchiha voltea para verle y la visión que tiene Naruto es abrumadora. Ahí está Sasuke y su perfil recortado contra la luz que rebota del agua clara, sus ojos oscuros y el ceño ligeramente fruncido. La manga vacía de su atuendo meciéndose suavemente conforme la brisa primaveral va pasando por los árboles y mueve su cabello también. La garganta se le seca y se odia quizá aún más. Cierra los ojos y fuerza una sonrisa que se le antoja extranjera en su cara.
—¿Para qué nos haces esto? —le pregunta Sasuke, ignorando el debate interno que Naruto está manteniendo con su moral.
—¿Sería más fácil si no nos viéramos?
—Sería más sencillo, si—medita Sasuke, volviendo a girarse hacia el caudal. El problema no es ver a Naruto, es verlo y saber que no puede hacer nada, que no puede tocarlo ni esperar que algo más pase. El problema es dejarlo ir sin tener nada ahí, entre este bosque o en su cabaña alquilada unos kilómetros más al norte. El problema es que desde hace mucho se está muriendo de ganas por hacerle todo lo que a su mujer nunca le hizo, y verle ahí, por él, no lo está haciendo más llevadero.
—No puedo no verte.
—Pues mírame y vete—espeta contra el viento, apretando su puño y maldiciéndose por dentro. Le escucha acercarse y siente una mano sobre su hombro.
—¿Qué estamos haciendo?
—Yo no sé qué estás haciendo tu, maldita sea—de un movimiento brusco aleja la mano de Naruto y le mira furioso, dolido también—. ¿Para qué vienes a buscarme si no podemos hacer nada?, ¿para qué me vienes a recordar lo miserable que soy?
—Yo también soy miserable.
—Tu miseria y la mía no son comparables, Hokage—gruñe déspota Sasuke—. Tú tienes a tu mujer, yo solo tengo frustración.
—¿De qué me sirve mi mujer si no estás tú? Joder, ¿sabes lo que pasaría si la dejo?, ¿sabes lo que provocaría eso? No puedo ser así de egoísta.
—Entonces vienes y me jodes a mí, ¿no? Para qué mierda me pides que te bese si esto es lo que ocurre después. Esto está siendo una mierda.
—Lo sé—reconoce abatido. No tiene muchas palabras para Sasuke porque sabe que tiene razón. Había venido con la idea de aligerar las cosas, pero ahora ya no tiene fuerzas.
Al final pasan la tarde al lado del arroyo, prenden una fogata y beben a turnos lo que le queda a Sasuke de su botella de sake. No se dicen mucho, pero a Naruto todo aquello le es suficiente para aplacar su ansiedad y saber que puede durar más así; que puede quererle de lejos, como lo ha estado haciendo toda su vida. Que no todo está perdido.
Es de madrugada cuando regresa a la aldea y su cama tibia por el calor de Hinata le envuelve y aparta el frío del exterior. Mira su cabello oscuro y sedoso caerle por la espalda y lo acaricia suavemente. Se imagina que así podría haber sido su vida con Sasuke; se pregunta si alguna vez volverá a ser así de feliz.
No es sino hasta tres semanas después que choca con Sakura por accidente, y ella le sonríe sincera, cariñosa. En su mano lleva la de Sarada y Naruto no puede evitar sonreírle y agacharse hasta su altura, admirando sus finas facciones, una combinación perfecta entre Sasuke y Sakura.
—Te has puesto aún más linda—le dice, haciéndola sonrojar y esconderse levemente detrás de la falda de su madre, no sin antes sonreírle también.
—Gracias—murmura con su vocecita infantil, y Naruto solo quiere abrazarla y hacer que Sasuke la vea, dejarle ver la maravilla que él y Sakura engendraron.
Cuando regresa a su altura, Sakura le espera con una pregunta discreta, sus ojos verdes algo preocupados. "¿Cómo está? ¿Todo bien?" Naruto le sonríe lo más reconfortante que puede y por un segundo por su cabeza pasa el pensamiento de que Sasuke y él se han besado, y han querido volver a hacerlo. Que Sasuke no la quiere y quizá nunca la vaya a querer.
—Todo perfectamente bien. Les manda saludos—contesta con afabilidad. Sakura ensancha una sonrisa aliviada y puede ver cómo Sarada se acerca un poco más para escucharle.
La niña le jala de la capa y Naruto vuelve su cabeza hacia ella, para toparse con aquellos ojos grandes, oscuros y expresivos que le observan anhelantes.
—¿Has visto a mi papá? ¿Está bien? —Naruto asiente, a punto de contestarle con palabras cuando ella le interrumpe—. ¿Nos extraña?
—Muchísimo.
Sarada sonríe grande, sin restricciones y Naruto siente algo apretarle el pecho. Se recuerda hablarle de Sarada a Sasuke la próxima vez que le vea, porque el caos que ellos estén llevando a cabo no tiene nada que ver con ella y su padre. Sarada está pronta a cumplir cuatro años y de pronto, aquella realización, le pesa mucho sobre los hombros. Sasuke ha estado fuera por tanto tiempo.
Quizá en la mente de Sakura su voz ya se ha comenzado a distorsionar; quizá ya no recuerda la profundidad de sus ojos. Pero Naruto lo hace, porque no se ha permitido permanecer demasiado tiempo lejos de Sasuke. No podría volver a esa época de su vida cuando todo había comenzado a desmoronarse. El miedo de volver a perderlo le duele muy en el hondo. Pero siente lástima por Sakura y aún más por Sarada. Ella, que nunca ha escuchado la voz a Sasuke y menos aún le ha visto sonreír. Nunca ha sentido el amor de un padre mientras que Naruto se ha dignado en visitarle lo más seguido que puede para conservar fresco el recuerdo de todo él. Se siente como un paria, como si estuviera robando momentos preciados. Siente que ha atentado contra la infancia de Sarada y el matrimonio de Sakura –aunque esto último lo ha hecho de una manera más física de lo que le gustaría-.
Se despide de ellas, y al llegar a casa abraza a su hijo con todo el amor y tristeza que siente encima. Hinata le mira preocupada, pero él se encarga de disipar esa consternación. Por la noche, mientras Boruto duerme, hacen el amor. Lento y silencioso, con besos lánguidos y pacientes, como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Hinata susurra su nombre en su oreja unas cuantas veces y Naruto la aprieta entre sus brazos y contra el colchón. Al final, cuando la ve recostada mirándole, con sus mechones oscuros cayendo por todas las sabanas, con ese amor infinito en su mirada, Naruto piensa que es la mujer más hermosa que alguna vez existió; también es el momento en el que Naruto se siente aún peor. Ella le dice que le ama y le desea buenas noches. Él le responde una mentira, pero no importa mucho porque Hinata ya se ha quedado dormida para cuando él se atreve a contestar.
Logra conciliar el sueño un par de horas más tarde, mientras se dedica a mirar el techo de su habitación y pintar en su mente esos mechones oscuros en otra cara. Se duerme pensando en Sasuke, en que Naruto está haciendo todo mierda y que solo está logrando lastimar a quienes ama, y quienes le aman a él. A la mañana siguiente rompe los informes de Sasuke y termina por firmar los pendientes que tiene. La vergüenza y culpa le azoran la mirada cada que se topa con Sakura.
Vuelve a hacer el amor con Hinata muchas otras veces, quizá para hacerla sentir querida, quizá para quitarse de la mente a Sasuke y sus ojos fríos, su corazón dolido. Para borrarse el fantasma de su beso que aún le persigue, en sus sueños, en los rincones de los días.
Dos meses después, cuando ya está entrado el verano y el sudor se le escurre por la espalda, Hinata le dice que está embarazada. Él la abraza emocionado, la levanta del suelo y la besa en el aire. Ella se ríe, de esa manera tan preciosa que tiene. Su pelo se mueve con el movimiento y Naruto no puede más que amar a esa dama, a la madre de su hijo y su otro futuro bebé. A su sonrisa gentil y sus curvas suaves de mujer. Sus manos delicadas que se aferran a sus hombros conforme él la devuelve al suelo y la abraza, embriagado de la alegría, de lo que está sucediendo. Volver a ser padre.
Se da cuenta que en todo ese día no ha pensado en Sasuke. Luego el frío miedo le llena el pecho. Va a tener otro hijo con Hinata, y Sasuke sigue en el bosque. Siente que por primera vez a quien ha traicionado es a Sasuke y no a su esposa. Sorpresivamente, eso le asusta más que cualquier otra cosa.
Es Agosto cuando recibe una llamada de Uchiha y Naruto se vuelve indeciso en si sería correcto contestarle o no. Siente el miedo muy cerca de sí, siente que Sasuke se enterará y le odiará; que le enviará a la mierda y todo eso que nunca empezó en sí, jamás se dará. Se pregunta después si es que quiere que pase pero sabe que sí. Que siempre lo va a querer.
Al final contesta después de unos segundos y cuando se coloca la bocina en el oído escucha la voz de Sasuke recitar el código de reconocimiento. Naruto ahoga un gemido, porque siente que han sido años desde que no le escucha la voz, tan grave, tan varonil y distinta a la de Hinata. Y aún así, no puede más que desear que le siga hablando, que diga su nombre; que le asegure que todo estará bien, incluso si Naruto está esperando otro hijo, si se acostó con su esposa mientras en el fondo seguía amándole.
—¿Dices que ya has tenido confirmación visual?
—Sí—la respuesta escueta le escose en el pecho. Casi puede imaginarse el rictus serio de Sasuke, su puño apretado y su cabello rebelde al viento. Cuánto le extraña.
—Aún no podría confirmarte lo que las demás aldeas piensan es apropiado, ni cómo querrían proseguir. Justo ahora tengo las manos atadas—le explica, recargándose en su asiento y tamborileando los dedos en su escritorio.
—Entiendo.
—Mantén un bajo perfil y en caso de ser necesario, tienes la autorización para proseguir como creas más conveniente.
—De acuerdo, Hokage.
—Y Sasuke—le dice, antes de que corte la línea, antes de que ya no pueda escucharle más—, cuídate.
Escucha el silencio tres segundos al otro lado del teléfono antes de que la llamada se dé por finalizada.
N/A: ¿Alguien más se ha dado cuenta que los capítulos comienzan con un salto en el tiempo? -¿y que este es el segundo cap que termina con una llamada?- Jaja yo apenas lo noto. Naruto rompe el kokoro de Sasuke, alguien dígale que pare, staph plis. ¿Alguien más siente mucha pena por Sarada? Si todo va como lo tengo planeado, ella tendrá más relevancia en un futuro, pero quién sabe. Y sí, quizá -muy probablemente- serán más de cuatro capítulos. Pero en serio, es ridículo lo pequeños que son... o ¿será que solo yo los siento pequeños?
En fin, gracias por leer y los encantadores reviews que dejaron, los he leído todos con mucho amor porque pensé que a nadie le iba a importar la historia y solo sería un título más entre la muchedumbre, son todos preciosos y ustedes también, hermosos seres humanos :') Gracias por tomarse el tiempo. Cuidense y que estén de lo mejor. Feliz semana!:D
~Shameblack~
