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Odenia y las Huellas del Pasado

Capítulo 3

"La Venganza Fallida"

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De vuelta en el castillo de Soleil, habian pasado tres dias desde que los guardias partieron hacia el Infraforest. El rey también estaba preocupado por su amigo y también por sus guardias suponiendo que debían volver el mismo día o al día siguiente después de partir. Rubí, angustiada por no recibir alguna noticia solo lograba tener el consuelo abrazando su almohada pensando en su fiel esposo.

—Ah, Brave ¿donde estarás?— se preguntaba así misma ella muy melancólica levantandose y dirigiéndose al balcón.

La poni veía el bello paisaje desde su posición, los ponis de la alta sociedad estaban muy felices y despreocupados viviendo sus vidas sin ninguna preocupación dado a que no les faltaba nada. Los pajaritos entonaban su canción, ella extendió su casco y dejo que uno de los pajaritos se posara ahí.

—Jeje, que bonito eres— le susurró ella a la ave y acaricindo su pequeña cabeza para dejarlo ir volar.

El sonido de la puerta abrirse hace que ella voltee, una sirvienta con su tono melón claro de pelaje, de ojos carmesí oscuro, crin narajanja con mechones rojos y amarillos estaba ahí parada con una leve sonrisa y trayendo un bandeja.

—Señorita Rubí, el rey Leonor le manda el desayuno— informó la sirvienta con un tono dulce en su voz.

—Oh, gracias jovencita— agradeció ella agarrando la bandeja de comida dejándola en su mesa de noche.

La sirvienta asiente con la cabeza y se retira de la habitación, su sonrisa cambio a una mueca con el ceño fruncido. Al asegurarse de estar lejos del cuarto de Rubí y de que nadie la viera, rápidamente ella se mete a un cuarto de servicios y prende la luz. Viendo por un hueco espiaba a un poni terrestre de pelaje azul grisáceo claro, ojos turquesa y crin rubia que portaba una corona. Algo curioso de la apariencia del príncipe es que su pata izquierda era metálica.

—Mmm, creo que le pediré a mi padre que le quite a los campesinos una parte de sus terrenos para construir una fabrica de armamento— pensó en voz alta el joven principe.

—Grrr— gruño la poni molesta por el comentario del príncipe— el príncipe Bord es un gran imbécil ¿¡como se atreve!?

Enfadada, sale del cuarto. Al cruzar la esquina del pasillo se topa con el rey Leonor que la hizo caer, este de inmediato la ayuda a levantarse.

—Disculpa Terrie, estoy un poco distraído ¿ya le llevo el desayuno a la señorita Rubí?— preguntó con una sonrisa Leonor acomodándose la corona.

—Agh, este...si su majestad, lo a recibido y disfruta de el— contestó con un poco de disgusto que no notó el rey.

—Esta bien, pasare a verla en unos momentos— sin decir más, Leonor se retira y Terrie solo lo mira con desprecio desde lejos.

Ella saca de un bolsillo de su uniforme un dije de plata, al abrirlo se ve la foto de dos ponis abrazando una potrilla pequeña quien obviamente era Terrie. Unas lágrimas brotaron de sus ojos y cayeron al suelo. Seca sus lágrimas y mira al frente frunciendo el ceño.

—Juro que los vengare— susurró entre dientes en un tono lleno de odio y rencor.

Mientras tanto devuelta con Rubí, ella levanta la tapa que cubría su desayuno, se relame los labios al ver el jugo de naranja, unos wafles cubiertos con miel y unas tostadas de mantequilla.

—Que delicioso se ve— dijo ella feliz escuchando el rugir de su estomago, admitía que tenia un poco de hambre asi que decidió comer.

El sonido de la puerta abrirse interrumpe su desayuno, al darse cuenta de quien entro detiene su desayuno y se levanta de la cama apresurada.

—Rey Leonor ¿Hay noticias de mi marido y sus amigos?— preguntó preocupada Rubí.

—No, aun no hay noticias...solo vine a preguntar como estabas ¿te sientes mejor?— preguntó el rey viendo el rostro afligido de la poni.

—La verdad es que no, lo extraño tanto, nuestro hijo preguntó mucho por él antes de que viniera aquí— responde mirando a otro lado, su mente se lleno con recuerdos de ella con su hijo y esposo pasándola de maravilla en los jardines de su pueblo.

El rey estaba a punto de hablar, pero unos golpes en la puerta hizo que voltearan hacia ahí, un guardia cualquiera entra cansado como si hubiera corrido todo el castillo buscando al rey.

—¿Que sucede Connor?— cuestiona el rey mirando a su súbdito con intriga.

—Ah, mi rey, el guardián White a regresado— contesta exhausto el guardia — sin embargo, vino solo, dice que necesita hablar con usted urgentemente.

El rey y Rubí cruzaron miradas que hacían ver preocupación, sin perder el tiempo ambos se dirigen al salón del trono un mal presentimiento recorrió en las mentes de ambos, la reina que vio desde el otro final del pasillo los siguió con sigilo. Cuando llegan al salón se llevan la sorpresa del estado en que se encontraba White un escalofrío recorrió el lomo de Rubí al ver que tenia amputado su casco y unas cuantas cicatrices en su cuerpo.

—Guardian White ¿Que le a ocurrido?— pregunta Leonor viéndolo impactado temiendo por su respuesta.

—Mi rey— con sus únicas fuerzas logra inclinarse un poco para después verlo directo a los ojos— tengo malas noticias, todos los cazadores han sido...masacrados y, lamentablemente los guardias sufrieron el mismo destino.

—¿¡QUE!?— gritó histérica Rubí retrocediendo, las esperanzas se esfumaron sin dejar rastro.

—¿Que...? ¿Asesinados?— la reina desde su ángulo miro atónita a White.

—Expliquese ¿Como?— preguntó nuevamente el rey queriendo una respuesta mas explicada de la tragedia que sucedió.

White fue directo al grano, explico paso por paso lo que sucedió en el bosque detallando con perfección a la autora de los crímenes. El miedo gobernaba en el salón, la manera en como explico las muertes de cada guardia y los ayasgos de la ropa de los cazadores provocaron pánico en Rubí que trataba aun de asimilar esto.

—¿Una unicornio? estas diciendo que ¿¡Una simple unicornio pudo acabar con diez cazadores armados y catorce soldados con quince años de experiencia en entrenamiento!?— se quejó intrigada la reina Agatha acercándose con rabia hacia ellos — se nota su poca capacidad para acabar con una bastarda.

—Su alteza, debe comprender, para ser una unicornio ella tiene una gran habilidad con su magia, además sin utilizarla pudo acabar con varios de los guardias apenas pude salir con vida, mi amigo Black incluso se sacrifico por salvarme y dejar que viniera hasta aquí para advertirles sobre ella— agregó el guardia intentando hacer razonar a la reina.

—¡Patetico!— expresó con molestia en su tono de voz.

—¡Silencio Agatha!— ordenó el rey a su esposa para acercarse a White.

—¿Como dijo que era la unicornio?— pregunta el rey al guardia.

—Sus ojos parecían muertos, el de la derecha era un rojo llegando al color sangre y el de la izquierda era color dorado, de este brotaba un vapor del mismo color del ojo. Tenia una crin negra como la noche, su pelaje era blanco, portaba una rosa roja en su cabeza y su sonrisa...por el dios Keravnó su sonrisa, era la mas perturbadora de todas al mostrar sus dientes filosos— de la forma como la describía el rey tomo nota de ella — además, al creer que no iba a si sobrevivir cometió el grave error de mencionarle su nombre.

—¿¡Como se llamaba esa maldita!?— interrogó Rubí alterada y molesta por la mala noticia.

—Su nombre era, Odenia Honest Ripper pero de titulo se puso "la protectora del bosque" es mas, hace mención de que es SU bosque— dicho esto todos los presentes pusieron un rostro de disgusto.

Rubí estaba prendida en las llamas de la ira, Agatha daba miedo con su semblante de odio y Leonor seguia intrigado por todo esto. Dado al estado en que estaba White el rey no tuvo mas opción retirarlo de su puesto ya que no podría hacer nada con solo tres cascos aun así por sus esfuerzos fue recompensado.

—No te preocupes Rubí, con la descripción de esta asesina le mandare a hacer un retrato y pondré precio a su cabeza, Brave sera vengado, él y el resto de los cazadores con los guardias— el rey abrazo a Rubí para calmar las lágrimas agrias de ella.

La reina Agatha un poco celosa se interpone entre los dos separándolos y poniéndose al lado de su marido.

—Creo que ya puede regresar a su pueblo, Rubí— dijo Agatha seriamente.

—S-si, debo decirles a las demás lo sucedido...— contesta débilmente Rubí sintiendo como su presión bajo de repente.

El rey noto aquello sin embargo, a pesar de estar débil su ira y deseos de venganza le dieron fuerzas. Se despidió de los reyes agradeciendo la hospitalidad y fue directo a la estación del tren.

—Amor ¿Que haremos ahora?— le preguntó Agatha a Leonor mirándolo preocupada.

—Si la amenaza es grande como dice White, entonces le tendré que pedir ayuda al Reino mas cercano...— esas palabras hicieron que su esposa se disgustara demasiado — no hay otra opción.

El rey dejo sola a su reina, fue cuando entonces su hijo el príncipe Bord salio de sus aposentos y se dirigió hacia él entusiasmado.

—Padre, debo pedirte un favor— pidió Bord interponiendo en el camino de Leonor.

—Lo siento hijo, ahora no que estoy muy ocupado— de un pequeño empujón aparto a su hijo para seguir su camino.

—¡Agh! siempre lo estas— dice desilusionado él mientras observa su pata de metal.

Leonor se encerró en su cuarto, saca una hoja y con un lápiz empieza a retratar a Odenia con la descripción que le dio el ex-guardian White, para ser un rey eso no le impedía desarrollar otro talento como el dibujo. No dejaba que nadie entrara ni su esposa. Él hizo tres dibujos en distintas poses de Odenia y solo dos de esos dibujos fueron puestos en un sobre para después ser mandados lejos de su reino quedandose con el primer dibujo.

—Esos ojos...— Leonor veía de manera asqueada el resultado de su dibujo, pudo ser perfecto pero la poni que dibujo era un monstruo.

Pasaron unas horas cuando Rubí llegó a su pueblo e informó a todas sobre la temida bestia que se escondía en el Infraforest. Todas lloraban desconsoladas, la única que se mantenía fuerte por la ira y el odio que albergaba en su corazón era Rubí que estaba decidida entrar al bosque y tomar justicia por su propio casco.

—¿¡Que haces!?— preguntó indignada Mariana.

—Ire al bosque— respondió en un tono secó mientras buscaba algo en un baúl sacando una eescopeta y reviso que estaba cargada.

—¿¡Te has vuelto loca!? No puedes ir, ¡te matara! Piensa en tu hijo, Rubí ya perdió a su padre no puede perder tampoco a su madre— le grito Mariana intentando detenerla.

Rubí se hizo los oídos sordos y empujo a Mariana, nada la iba a detener. La noche y las penas de las yeguas se hacían escuchar por todos lados, con valentía se integró en el oscuro bosque, cargaba la escopeta muy fuerte y fue mas alla de lo que habían ido los cazadores.

Odenia y Klage estaban afuera de su cabaña prendiendo una hoguera, y cuando me refiero a eso, Klage sola lo estaba haciendo todo.

—Apurate, enserio no puedo creer que seas tan irresponsable la cabaña huele a puro muerto— crítica de mala gana Odenia sentada en un troncó.

—Perdoneme Odenia, admito que soy...una gran tonta— apenada por la situación logra prender el fuego de la hoguera, fue a la cabaña para sacar los cuerpo de los ponis.

—Agh pero que estúpida debió sacar primero los cuerpos y después prender la fogata— volvió a comentar ella estando sola sin tener ganas de ayudar a Klage.

A unos metros de ella, Rubí se escondía en los arbustos al ver la luz que emanaba la fogata, cuando levanta la mirada y ve a Odenia no lo podía creer, aun la descripción de ella permanecía en su mente pero aún así no podía salir hasta que vio como Klage salia de la cabaña y tiraba los cuerpos a la gran hoguera.

—Ella...Ella fue quien los mato...fue quien mato a Brave ¡MALDITA ZORRA!— ese grito alarmó a ambas pero Rubí fue mas rápida y le disparo a Odenia que cayo del tronco de espaldas.

—¡Odenia!— exclamo Klage y se acerca a ella muy alterada pero escucha el ruido de la escopeta.

—¡Tu eres la siguiente, fenómeno!— insultó Rubí y antes que pudiera disparar una gata negra de ojos morados apareció frente a ella ocasionando que de la impresión se le cayera su arma.

—Vaya vaya una intrusa, mirame a los ojos— dice la gata apegando su rostro peludo a la de Rubí la cual quedo hipnotizada cayendo en un trance.

—Ah...Nocturna, gracias...— agradeció ella y después miro a Odenia, acariciando su rostro ruega que despierte— Por favor despierta Odenia, una bala no te puede vencer así de sencillo.

—¡AH!— Odenia abre de sorpresa sus ojos y golpea a Klage en la cara — ¡No estoy muerta idiota y que sea la última vez que me toques la cara.

—¡Ouch!— exclama de dolor Klage mientras se soba el rostro, le dolía mucho pero no puede evitar sentirse bien por que este sana su "amiga".

—La bala solo me rozó, esa perra tiene mala puntería pero si me dio un pequeño susto— dijo acercándose a Nocturna que tenia bajo hipnosis a Rubí — Gracias por tu ayuda Nocturna.

—No hay de que Odenia, volveré a mi cama— dice estirando su cuerpo y desapareciendo.

La hipnosis desapareció dejando a Rubí un poco mareada, la unicornio blanca agarra del cuello a Rubí empezando a asfixiarla.

—Fuiste una gran estúpida al venir aquí con el propósito de matarme, jeje...pero, tal vez tu castigo no sea morir...— le dice mirandola con una sonrisa psicópata.

Odenia vio el fuego y sonriente agarra de la crin a Rubí, y sin piedad la mete a las ardientes llamas de la hoguera con los otros cuerpos. Klage miraba con asombro y pánico la escena tapándose los oidos para no escuchar los gritos de sufrimiento de Rubí hasta que la muerte vino por ella.

—T-Tu dijiste que su castigo no sería la muerte— recalcó Klage mirando a Odenia con miedo.

—Exacto— dijo ella entrando a la cabaña dejando sola a Klage por unos momentos, después salio con un libro de hechizos su portada era una estrella de cuatro puntas.

—¿Que harás?— volvió a preguntar tímidamente mirando el libro.

—Golpearte otra vez la cara si me sigues molestando con tus preguntas absurdas— responde agresivamente abriendo el libro con su magia — Aceleremos esto...Ejem, ¡ardientes llamas del infierno de Ereba, no me hagan espera que el fuego trabaje mas rápido y sin frenaje!

Al cabo de sus palabras el fuego crece mas de lo normal provocando un calor intenso en el bosque hasta que con magia Odenia logra detenerlo, se acerca sonriendo y lo que saltaba a la vista fueron los huesos de Rubí, cambiando de pagina encuentra una que estaba de color negro pero las letras escritas en blanco.

—Desde la muerte te ordeno que te levantes seas malo o bueno— recito el hechizo mirando los huesos de Rubí.

Por un momento creía que el hechizo no había funcionado hasta que un viento fuerte mueve los huesos, los cuales brillaron por su cuenta y se unieron hasta formar el esqueleto de la yegua, la crin volvió a crecer y se formaba una capucha negra, aquellos bellos ojos lilas se volvieron amarillos por completo.

—¿Q-Que...? Uh...— Rubí, que ahora era un esqueleto se miro y vio su huesudo cuerpo — N-no...¿¡Que me has hecho!?

—¡Jajajaja! te di un castigo, hace tiempo e querido probar este hechizo en un poni y resulto, ahora vuelve a tu pueblo a ver si te siguen queriendo a pesar de ser un...¡MONSTRUO! jeje...te llamaras ahora...Mortem jajajaja — la risa de Odenia retumbaba por todo el bosque.

La negra noche lleno de temor a Rubí y se fue, aun escuchando la risa de Odenia por todos lados como si la siguiera hasta llegar a la entrada del bosque, quería ir a su casa sin embargo algo la detuvo, una potra pequeña salio de su casa y vio a Rubí.

—¡AAAAAAAAAH! ¡Un monstruo mamá! ¡La muerte!— gritaba la pequeña retrocediendo.

—No no no, no soy la muerte ¡soy Rubí!— exclamó intentando calmar a la pequeña pero las luces de las demás casas se ensendieron, el miedo la invadió y se vio obligada de regresar al bosque.

Mariana sale de su casa con Knight acercándose a la multitud y vieron a la pequeña llorar en posición fetal.

—¿Que paso?— preguntó preocupada Mariana.

—¡Vi a la muerte! Vi un esqueleto encapuchado— respondió la potra preocupando al resto.

—¿La muerte?— se siguió preguntando Mariana fijando su mirada al bosque.


¡Hola a todos espero les haya gustado este capitulo, me tarde un poco pero ya esta hecho! Nos vemos en el siguiente cap ¡Hasta la próxima!